viernes, 19 de octubre de 2012

Capítulo 10: Las nuevas formas medievales del Canto Litúrgico (y II): Los tropos y los versos

El origen de los tropos ( versus intercalares, farciturae, festivae laudes …) es aún oscuro. Probablemente nacieron, igual que las secuencias, en tierra francesa, hacia el año 800; aunque la mayor parte de los historiadores atribuya la invención a Tutilo, monje de San Galo, contemporáneo de Notker. La denominación “tropo” proviene del término musical griego “tropos” desarrollo melódico y por ella se entiende la adición o la inserción en el texto litúrgico de un texto nuevo y sin ningún carácter oficial, con el fin de dar un mayor realce y solemnidad a la acción sacra. Estos añadidos están sacados de un conjunto de pensamientos piadosos llenos de fervor (fervorines) que intentan animar la fiesta y que forman casi una ilustración o un comentario a la misma fiesta.

Los tropos se componían de dos maneras: 

a)  Intercalando, como en las secuencias, palabras a una vocalización prexistente, en el curso de una melodía. Se lograba un tropo de solo palabras. Así pues, y a modo de ejemplo, en vez de cantar Ite missa est. Deo gratias, desarrollando la vocal e de Ite o la o de Deo con la habitual vocalización, se insertaba una frase más o menos larga, distribuyendo sobre las palabras que la componían, las notas de la vocalización misma. Así en el códice 378 de St. Gallen encontramos:   

Ite sine dolo et lite; pax vobiscum ; missa est
Deo semper agite in corde gloriam et gratias 

O el Kyrie de la Missa Fons Bonitatis así desarrollado
Kyrie fons bonitatis pater agente a quo bona cuncta procedunt eleison

b) Intercalando entre las palabras y la melodía del texto litúrgico, no sólo frases sino también melodías nuevas, de manera que encajase armónicamente con aquellas (tropo de palabras y música) Esta segunda forma exigía evidentemente del compositor un cierto talento literario y musical. Sirva de ejemplo el tropo Hanc quaesumus del Gloria, muy común en la Edad Media:
Gloria in excelsis Deo // Et in terra pax hominibus bonae voluntatis
Hanc quaesumus nobis semper propitius largiaris.
Laudamus te.
Quoniam magnus es tu et laudabilis valde.
Benedicimus te.
Cujus nomen majestatis benedictus permanet in aeternum…
Un tipo análogo de tropos no solo quería comentar el texto litúrgico, sino que servia como de preámbulo. Por ejemplo el que se introducía en la Misa del Día de Navidad:
Gaudeamus hodie quia Dominus descendit de coelis et propter tus nos in terris Puer natus est quem Prophetae diu vaticinati sunt Filius datus est nobis ; hunc a Patre jam novimus advenisse in mundum…
Los tropos se difundieron enormemente en breve tiempo y como un torrente invadieron todos los cantos de la Misa: Tropos en el gradual, en el Ordinario de la Misa, en el Propio, hasta en los cantos del Oficio. Estos últimos se redujeron posteriormente y quedaron limitados a los responsorios. El canto del Inviolata que aún es cantado como canto popular latino, no es otra cosa que un famoso tropo inserido en el responsorio Gaude, Maria Virgo de la Asunción de la Virgen. 

En general el desarrollo de los tropos fue análogo al de las secuencias. Los más antiguos, los del monje Tutilón y sus imitadores, están escritos en prosa y es raro encontrar siquiera un exámetro; después del 1050 se presentan ya en verso, hasta que en los años posteriores adoptan siempre forma métrica. Pero mientras los tropos permanecieron siempre como interpolación del texto litúrgico, las secuencias se desarrollaron como canto independiente, ganándose un lugar que oscureció o redujo a un segundo lugar a los mismos textos oficiales. 

Respecto al contenido poético de los tropos, excepto algunas excepciones, no tienen mucho valor. Surgidos en los monasterios, fueron especialmente apreciados por los monjes, que tenían tiempo para componer y cantar, aunque su uso pasase a las iglesias seculares. Pero por tal motivo las funciones litúrgicas eran excesivamente largas, por esa razón los tropos fueron poco a poco abandonados, hasta desaparecer casi completamente a partir del siglo XIII. Sólo unos pocos fueron conservados para las fiestas más importantes, y entro estos el Gloria de la fiestas de la Virgen, que se mantuvo casi universalmente hasta la reforma de San Pío V.
« Quoniam tu solus Sanctus, Mariam sanctificans ; Tu solus Dominus,
Mariam gubernans , Tu solus Altissimus, Mariam coronans »
El estudio de los tropos reviste gran importancia desde el punto de vista histórico-dramático, ya que estos fueron el germen a partir del cual, a través de los Misterios, ya en lengua vernácula como el Misterio de Elche, se desarrollo el teatro moderno. 

Los Versus, imitación quizás de un uso litúrgico bizantino, comenzaron a florecer en la Galia a mitad del siglo IX. Eran auténticos veros métricos, modelados según el tipo del “ Gloria, laus et honor tibi sit” de Teodolfo de Orleans, pero que diferían de los himnos propiamente dichos, no sólo porque carecían de doxología final y no eran parte del Oficio, sino por la costumbre de añadir a cada estrofa un grupo de versos intercalados. Los versus fueron escritos para ser cantados durante las procesiones. Los monjes Hartmann y Radperto de San Galo compusieron un buen número. 

Hoy en día los versus en uso son tres: El “ Gloria, laus et honor tibi sit” para la procesión de Ramos, el “O Redemptor sume carmen”, para la procesión de los Oleos del Jueves Santo y el “Pange lingua gloriosi proelium certaminis” de Venancio Fortunato (530-609) y que se alterna con el “ Crux fidelis” en la adoración de la Cruz del Viernes Santo. 

Dom Gregori Maria

2 comentarios:

  1. Amigos de Germinans, gracias por intercalarnos entre comentarios de la actualidad eclesial, estas series que Dom Gregori Maria ha explitado tan acertadamente y que no dejan de ser parte de la Historia de la Iglesia, lo cual para los católicos de a pie, como un servidor, poco formado en las ciencias religiosas nos ayudan a tener unos conocimientos más profundos de la Religión en que nos gloriamos de profesar.

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    1. Es lo mejor de la web: los escritos litúrgicos, el canto gregoriano,los comentarios del este experto D.Grgori Maria. Gracias. El Gloria laus y tanto otras piezas gregorianas embellecen el mundo de la liturgia.

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