Aquella tarde en La Bellota, con el sol cayendo detrás del Cabezo y el olor a fritanga del tío Aurelio mezclándose con la conversación, se mascaba un runrún que venía de Barcelona, como casi siempre.
Yo, el Cojo, entré renqueando con mi gayata, pero con la novedad de que traía un periódico doblado en el bolsillo. El Trisca me miró con esa cara de sospecha que pone cuando cree que traigo malas noticias, y el sargento benemérito, que ya no manda ni en su pobre perrito, pero conserva la autoridad en la mirada, se recolocaba la boina como quien se prepara para un parte oficial.
—A ver, Cojo, ¿qué traes hoy? —dijo el tío Caldú, que ya llevaba tres cazallas y estaba en ese punto en que confunde la política con la meteorología.
Me senté, puse el periódico sobre la mesa y dije:
—Que igual les mandan a Jordi Bertomeu de arzobispo a Barcelona.
El silencio fue tan grande que hasta el ventilador de la taberna dejó de chirriar.
El Aurelio, que nunca se calla, fue el primero en estallar:
—¡Pero si ese es el que desmontó el Sodalicio del Perú como quien desmonta un reloj con un martillo! —gritó, mientras secaba vasos con un trapo que ya había vivido demasiadas guerras.
—El mismo —respondí—. El que anda detrás de los famosos “mil millones” de dólares que, según él, tenían escondidos los muy tunos del Sodalicio. Y el que convenció al Papa Francisco para excomulgar a dos laicos que lo denunciaron por revelación de secretos. ¡Ese!
El Trisca soltó una carcajada que resonó hasta en la calle:
—¡Pues vaya arzobispo les iban a poner a los catalanes! ¡Uno que entra en Barcelona buscando tesoros como si fuera el Indiana Jones del Vaticano!
El benemérito y ya decrépito sargento carraspeó, que es su manera de pedir silencio:
—A ver, señores… —dijo con solemnidad—. ¿Y qué dice Roma?
—Roma no dice nada —contesté—. Que es precisamente el problema. Omella tiene ochenta años y cuatro meses, presentó la renuncia hace cinco años, y ahí sigue tan campante. Y mientras tanto, cada capillita tiene su candidato, pero ninguna parece influir lo suficiente. Así que la solución más elegante es… no decidir. ¡Vengan días y caigan panes!
El tío Caldú levantó el dedo, como si fuera a pronunciar un oráculo profundo:
—O sea, que Barcelona está como mi huerto: sin un dueño claro y lleno de gente opinando.
—Exacto —dije—. Y en medio de ese lío, aparece el nombre de Bertomeu, el tortosino prelado (de tortuosino lo califican los malvados). Pero claro, nombrarlo sería como poner una cabra -que tira siempre al monte- en un salón de porcelanas.
El Trisca pidió detalles, porque es curioso por naturaleza el gachó:
—¿Y por qué no lo nombran, si tan famoso es?
El Trisca metió baza:
—Pues porque media Curia lo diría en voz alta: “impensable”. Y la otra media lo piensa sin decirlo, aunque la trayectoria del cardenal Cobo desmonta todos los obstáculos. Pero si nombran a otro, es como decirle a Bertomeu que no, que justamente él, no. Y decirle que no al hombre que ha sido investigador, redactor del precepto penal, portavoz y comisario liquidador… amiguísimo de Francisco y ahora de León, sale caro. En Roma, decir que no siempre cuesta más que no decir nada.
El Aurelio se echó hacia atrás, cruzó los brazos y soltó:
—Vamos, que tienen miedo de que Bertomeu se enfade y les monte un sínodo con todos los trapos sucios.
—Más o menos —dije—. Así que prefieren dejar a Omella, que ya está jubilado de espíritu, pero no de cargo, y que sigue destituyendo directores, firmando papeles y presidiendo misas como si tuviera cuarenta años.
El tío Caldú, que siempre ve conspiraciones, añadió leña:
—Yo os lo digo: prefiero mil veces a Juanjo. Si ponen a Bertomeu en Barcelona, se le sube la mitra a la cabeza y decreta excomuniones como una turmix. Y, lo que es más determinante, es capaz de encontrar en Barcelona, ¡en la multimillonaria Barcelona!, los mil millones del Sodalicio, que esos tíos están por todas partes. Hay que tener en cuenta también que a los catalanes no les gusta que les toquen las narices, que las tienen ya muy escaldadas.
El emérito sargento asintió:
—Además, ese tiene fama de meterse en todos los charcos. Y Barcelona ya tiene suficientes cenagales para que venga uno de Roma a hacer inventario.
Yo, entonces, rematé la faena:
—Pues eso: que la posibilidad está ahí, flotando como una mosca en agosto. No porque sea probable, sino porque nadie se atreve a decirle que no. Y mientras tanto, Barcelona sigue sin arzobispo nuevo, D. Juan José sigue firmando como si nada, y Bertomeu sigue esperando que alguien le diga sí… o que al menos no le digan no.
El Aurelio golpeó la barra con la mano:
—¡Pues que, al menos, venga a Calanda! ¡Aquí lo recibiremos con un plato de ternasco y le explicaremos cómo se gobierna un apacible pueblo sin líos! ¡A ver si aprende!
El Trisca añadió:
—Eso, eso… Y si viene buscando los mil millones, que pregunte al tío Caldú, que sabe dónde está cada peseta que se ha movido en Calanda desde 1950.
El tío Caldú se indignó:
—¡Oye, maño! ¡Que yo no tengo nada escondido! Bueno… salvo lo de la cosecha del 82, pero eso no se toca.
El viejo sargento cerró la tertulia con su habitual y castrense gravedad:
—Señores, lo que pasa en Barcelona es sencillo: nadie quiere decidir, porque decidir cuesta. Así que dejan que el tiempo trabaje. Y mientras Omella aguante, nadie queda mal. Es la estrategia más antigua de la Santa Sede.
Yo asentí:
—Y aquí en La Bellota también funciona: cuando no sabemos quién paga la ronda, esperamos. ¡Al final siempre paga el Aurelio!
El Aurelio protestó, pero ya era tarde: todos levantamos el vaso y brindamos por Barcelona, por Omella, por el bueno de Bertomeu… y por la santa paciencia romana, que es infinita cuando les conviene.
Y si algún día nombran a Bertomeu arzobispo de Barcelona, aquí en La Bellota haremos fiesta. ¡Claro que sí! Y romperemos la hora con el tambor. No porque nos guste especialmente el chico, sino porque será la prueba definitiva de que en Roma ya no queda nadie con ganas de decir “no” al que sabe demasiado. Y eso, amigos, es más inquietante que cualquier cosa que pueda pasar en Calanda. Y el tío Caldú lo sabe.
El Cojo de Calanda



Sáenz Meneses
ResponderEliminarSaenz de Heredia!!!
EliminarBertomeu será el próximo Obispo de Tortosa y Gordo, Arzobispo de Barcelona.
ResponderEliminarPor cierto, Bertomeu lo nombrarán Cardenal, siendo Obispo de su Ciudad y podrá lucir el solideo rojo de verdad, sin ningún privilegio ancestral de nada.
Los tiros van por otro lado.
ResponderEliminarParece que el Obispo de Barbastro la ha vuelto a liar con los del Opus Dei (Torreciudad).
https://www.iglesiaenaragon.com/comunicado-del-obispo-de-barbastro-monzon-con-motivo-del-regreso-de-nuestra-senora-de-los-angeles-de-torreciudad-a-su-ermita-santuario
https://naciodigital.cat/societat/el-bisbe-de-barbastre-repren-la-guerra-contra-lopus.html
https://naciodigital.cat/societat/les-cartes-del-papa-francesc-sobre-lopus-dirigides-al-bisbe-de-barbastre-vigila-amb-les-intrigues-mafioses.html
El James Bond 007 verdadero, el Sean Connery, lo haría mucho mejor que el Bertomeu del alzacuellos, predicaría los castigos de Dios con el Diluvio y la Pentápolis. El Bertomeu si lo nombran arzobispo de Barcelona sólo nos predicará lo mismo que Omella de ser buenos y no enfadar a nadie. Esto de jurar Celibato y no blandir el látigo de los castigos divinos no cuela.
ResponderEliminarMe ha gustado este artículo de los bellotucos, y más con nuestro xicot 007 de pa sucat amb oli. También participé hace tiempo en investigaciones y estos caracteres los tengo bien conocidos. Que venga este tipo como arzobispo da más miedo que una pedregada. No presagian nada bueno, y además, incumplen los criterios de santidad y paternidad del código canónico y el proceso de nombramiento sinodal QOT (quod omnes tangit) que según dicen, Francisco estableció para la Iglesia: que para nombrar un obispo, como pasó en la Antigüedad, todo el Pueblo de Dios participe en su totalidad en todo el proceso, desde la elaboración de candidados, selección, deliberación, decisión e impugnación de los mismos. Así se prometió.
ResponderEliminarVamos a ver unos detalles objetivos:
I. Chile, 2018: la misión Karadima y el precedente fundacional
En 2018, tras el estallido del caso Karadima y las acusaciones de encubrimiento contra varios obispos chilenos, entre ellos monseñor Juan Barros, el papa Francisco envió a Chile una misión investigadora integrada por el arzobispo Charles Scicluna y monseñor Jordi Bertomeu. El encargo consistía en esclarecer el alcance del encubrimiento jerárquico de los abusos cometidos por el presbítero Fernando Karadima.
El fruto de esa investigación fue un informe reservado de aproximadamente dos mil trescientas páginas, entregado directamente al papa. El documento no se ha hecho público hasta la fecha, pero sus efectos institucionales fueron inmediatos y de una magnitud sin precedentes en la historia reciente del episcopado latinoamericano: en mayo de 2018, la totalidad de los obispos chilenos presentaron su renuncia colectiva ante el papa, y se abrieron a continuación procesos canónicos contra varios de los obispos y colaboradores señalados en el informe.
Este episodio resulta relevante para cualquier análisis posterior porque fija un patrón verificable con anterioridad al caso del Sodalicio de Vida Cristiana: Bertomeu aparece ya en 2018 desempeñando una función de investigador de crisis institucionales de primer nivel, actuando siempre en pareja con Scicluna (que implementó la heterodoxa Amoris laetitia) y bajo mandato pontificio directo, no como titular de una diócesis ni como funcionario de trámite curial. Este dato es un hecho documentado y de dominio público, y constituye el antecedente inmediato que permite comprender por qué, cinco años más tarde, sería él quien recibiera el encargo relativo al Sodalicio de Vida Cristiana en Perú.
La secuencia Chile-Perú no es, por tanto, un dato anecdótico sino la base empírica de toda caracterización posterior de su perfil profesional: el de un canonista al servicio de comisiones investigadoras de máximo nivel, convocado en los momentos de mayor gravedad institucional, y no el de un administrador diocesano de trayectoria ordinaria. Cualquier valoración ulterior de su gobierno, si llegara a ejercerlo al frente de una diócesis, debe partir de este hecho verificado: es un fiscal inquisitivo.
II. Perú, 2023-2025: la misión especial y la disolución del Sodalicio de Vida Cristiana
ResponderEliminarSegún leo, en julio de 2023, el papa Francisco envió a Perú una misión especial de la Santa Sede, nuevamente integrada por el arzobispo Charles Scicluna y monseñor Jordi Bertomeu, ambos miembros del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, con el encargo de investigar, escuchar e informar sobre denuncias de abusos físicos, psicológicos y sexuales, así como presuntas irregularidades financieras de gran magnitud, en el seno del Sodalicio de Vida Cristiana.
Conviene precisar un antecedente anterior a esta misión: ya en enero de 2018, la entonces Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica había dispuesto el comisariamento de la institución, tras conocerse la gravedad de las informaciones sobre su régimen interno, su formación y su gestión económica y financiera. La misión de 2023 se inserta, pues, en un proceso de intervención iniciado años antes, no en una decisión repentina.
Tras meses de recogida de testimonios bajo secreto pontificio, la investigación desembocó en un decreto del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica que suprimió el Sodalicio y las entidades vinculadas a él, entre ellas sus ramas femeninas y el movimiento laical asociado. El decreto, fechado el catorce de enero de 2025 y confirmado expresamente por el papa Francisco, fue firmado y hecho público el catorce de abril de ese mismo año, demora explicada por la necesidad de identificar previamente las propiedades y fundaciones vinculadas a la institución, con vistas a la reparación de las víctimas.
La Santa Sede nombró a monseñor Bertomeu comisario apostólico para las tareas relacionadas con la supresión, función que desde entonces comprende tanto la disolución patrimonial de la institución como el acompañamiento del proceso de reparación a las víctimas.
Es preciso señalar, con el mismo rigor que se aplica al resto de los hechos, un dato que delimita el alcance de esta narrativa: hasta septiembre de 2026 no consta ninguna SENTENCIA PENAL Y CIVIL firme de la justicia ordinaria peruana que condene al Sodalicio como institución, que sepa, lo cual es significativo a pesar de la gravedad y relevancia de los actos imputados. La supresión y disolución fueron, en su integridad, un acto de gobierno canónico interno de la Iglesia de Francisco, no la ejecución de un fallo judicial civil previo. Esta distinción no resta gravedad a los hechos investigados por la misión especial, pero es jurídicamente relevante para no confundir dos órdenes distintos de responsabilidad, el eclesial y el civil, que en este caso concreto no han llegado a coincidir hasta la fecha señalada.
Y contrasta totalmente con el caso de los Legionarios de Cristo. Mientras estos fueron refundados a pesar de los actos de Marcial Maciel con nuevos estatutos y dirección (San Juan Pablo II y Benedicto XVI), al Sodalicio (Francisco) no se le dio ninguna oportunidad de conservar las estructuras sanas mediante una nueva dirección y unos nuevos criterios de dirección, algo sorprendente: fue liquidado, no continuó como sociedad de vida apostólica, sin poder seguir su carisma.
III. El conflicto Caccia-Blanco: filtración, denuncia penal y precepto canónico
ResponderEliminarPor lo que me informo, el proceso de disolución se vio acompañado de un gravísimo conflicto paralelo, jurídicamente significativo por sí mismo (algunos llaman un caso "represalia o presión canónica por causa-efecto", pues consta documentalmente que, después de que Caccia y Blanco interpusieran una denuncia penal contra un enviado pontificio por presunta revelación de información confidencial, recibieron un precepto penal que les exigía retirar dicha denuncia bajo amenaza de un proceso de excomunión.).
Un resumen del informe "confidencial y secreto" de la misión especial se filtró a medios peruanos, entre ellos El Búho, lo que generó una disputa sobre el origen y la intencionalidad de esa filtración, disputa que sigue sin resolución pública unánime, pero es obvio que, prima facie, la cadena de custodia iba del comisario a Roma con deber de confidencialidad, incluso para todos los intermediarios intervinientes.
Giuliana Caccia y Sebastián Blanco, vinculados al entorno del Sodalicio, señalaron a Bertomeu como responsable de haber vulnerado el secreto profesional y la reserva de las actuaciones, por indicios y deducciones, e interpusieron, el veintitrés de agosto de 2024, una denuncia penal ante la fiscalía de Lima por el delito de revelación de secreto profesional.
La respuesta de la Santa Sede fue la notificación, el veintiséis de septiembre de 2024, de un precepto penal singular, al amparo del canon 1319 del Código de Derecho Canónico, que advertía a los denunciantes de que llevar a un enviado pontificio ante la justicia civil constituía una falta canónica gravísima contra la comunión eclesial, y les conminaba a retirar la denuncia y a indemnizar los daños causados, bajo amenaza de excomunión y otras censuras en caso de incumplimiento.
El desenlace se produjo en dos planos distintos, que conviene no confundir entre sí.
En la vía penal ordinaria peruana, el fiscal provincial se inhibió en octubre de 2024 alegando la inmunidad diplomática de Bertomeu, y el caso fue archivado en primera instancia el trece de enero de 2025, con la grave irregularidad de no recibir notificación oficial previa a los denunciantes, quienes se enteraron de la resolución por vía indirecta. Estos impugnaron el archivo alegando que el propio Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú había confirmado que Bertomeu nunca solicitó la acreditación formal exigida por la normativa peruana para gozar de dicha inmunidad. La justicia peruana aceptó la impugnación, de modo que el archivo no constituye, hasta la fecha, que se sepa, un cierre firme e indiscutido, sino una resolución recurrida y pendiente de nueva evaluación judicial.
En la vía canónica, el veintitrés de noviembre de 2024, el papa Francisco recibió a Caccia y Blanco en audiencia privada y ante la desproporcionalidad, firmó personalmente la revocación del precepto penal, dejando sin efecto la amenaza de excomunión que pesaba sobre ambos. La desescalada hacia los denunciantes no alteró, sin embargo, el proceso de fondo: la disolución y liquidación del Sodalicio prosiguió sin interrupción bajo la dirección de Bertomeu como comisario apostólico, ni parece que tampoco paralizara la denuncia penal por filtración de secretos.
Este episodio es el único, entre los aquí recogidos, en el que consta documentalmente el uso efectivo de un instrumento penal canónico grave, con amenaza de excomunión, dirigido contra personas que habían acudido a la justicia civil ordinaria contra un enviado de la Santa Sede, en protección y tutela de sus derechos humanos y constitucionales reconocidos por la Constitución peruana, y que consideraban gravemente vulnerados por la filtración de un documento que debía de ser secreto por los agentes de custodia del mismo, desde el origen, conductos intermedios y receptor final, Roma.
IV. Catacaos, mayo de 2026: el acto de reparación y sus límites declarados (Soladicio III)
ResponderEliminarEl veintitrés de mayo de 2026, en la parroquia de San Juan Bautista de Catacaos, provincia de Piura, se celebró una misa de reparación en el marco del proceso de reparación integral abierto tras la supresión del Sodalicio.
El acto está ampliamente documentado por fuentes independientes y coincidentes entre sí, entre ellas Vatican News, la Conferencia Episcopal Peruana, medios peruanos de distinto signo editorial e InfoVaticana, lo que permite darlo por establecido sin reserva alguna.
Presidieron la celebración los cardenales Carlos Castillo Mattasoglio, arzobispo de Lima, y Pedro Barreto Jimeno, arzobispo emérito de Huancayo y presidente de la Conferencia Eclesial de la Amazonía, concelebrada por los arzobispos Luciano Maza, de Piura, y Alfredo Vizcarra, de Trujillo, junto con monseñor Bertomeu.
Durante el rito penitencial, los prelados se arrodillaron ante la comunidad campesina tallán de Catacaos y pidieron perdón por el despojo de tierras, la criminalización y el hostigamiento sufridos durante más de una década a manos de empresas vinculadas al Sodalicio, en presencia de familiares de dos líderes comunales fallecidos en ese contexto de conflicto.
Monseñor Bertomeu pronunció una frase recogida por múltiples medios: deberíamos haber venido hace veinte años, hoy les pedimos perdón.
Se anunciaron medidas concretas de reparación: indemnización con cargo a los bienes incautados al Sodalicio, apoyo a los procesos de restitución de tierras y acompañamiento psicosocial a las familias afectadas.
No obstante, y esto forma igualmente parte del hecho verificado, voces del propio movimiento de víctimas, entre ellas José Enrique Escardó, primer denunciante público del caso, señalaron que se trataba de un gesto de alcance limitado, que no se extendía al conjunto de las víctimas del Sodalicio, ni incluía la restitución completa de las tierras en disputa, ni sanciones a los responsables directos del despojo denunciado.
Este episodio, por la convergencia y la solidez de sus fuentes, ofrece uno de los testimonios más claros disponibles sobre el estilo de gobierno público adoptado por la comisión pontificia en la fase de reparación: un reconocimiento institucional explícito de responsabilidad y demora, acompañado de medidas concretas, pero sujeto a las críticas, también documentadas, sobre su alcance insuficiente.
Hay que indicar lo sorprendente del caso del "arrodillamiento", según leo:
1. Vía civil: existen litigios sobre tierras y posesión en Catacaos en los que intervienen entidades vinculadas al Sodalicio, incluida la Asociación Civil San Juan Bautista. Hubo resoluciones judiciales civiles —al menos una sentencia de primera instancia FAVORABLE a la asociación—, pero NO puede decirse que exista una sentencia firme que haya declarado que el Sodalicio despojó ILÍCITAMENTE de sus tierras a la comunidad.
2. Vía penal: NO consta una sentencia penal firme que haya CONDENADO AL SOLADICIO, a sus entidades vinculadas o a sus responsables por el supuesto despojo, hostigamiento o por la muerte de los dirigentes comunales en el contexto de estos conflictos.
Existieron conflictos y actuaciones judiciales en el ámbito civil, pero no una sentencia que estableciera judicialmente la responsabilidad del Sodalicio por el despojo. Y en el ámbito penal, no consta una condena por esos hechos.
En el plano civil existieron diversos litigios relativos a las tierras de Catacaos, con participación de entidades vinculadas al Sodalicio y resoluciones judiciales sobre posesión y propiedad, pero no consta una sentencia firme que declarase probado un despojo ilícito imputable al Sodalicio. En el plano penal no consta sentencia condenatoria contra el Sodalicio o sus responsables por tales hechos.
V. Cusco, agosto de 2026: el rito de ofrenda a la Pachamama
ResponderEliminarEl trece de agosto de 2026, en el marco del Encuentro Macrorregional Sur, denominado Entrelazando Voces por la Dignidad, celebrado en Cusco como parte de la preparación de una visita del papa León XIV a Perú (11 al 17 de noviembre de 2026), monseñor Lizardo Estrada Herrera, entonces obispo auxiliar de Cusco y secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano, y monseñor Bertomeu participaron en un acto de apertura consistente en un pago a la tierra de tradición andina, con distribución de hojas de coca, soplos rituales y depósito de ofrendas, dirigido por una guía andina que invocó elementos de la cosmovisión localdentro de un rito denominado «pago a la tierra», presentado por la persona que lo dirigía en términos explícitos de la «Madre Tierra» de la cosmovisión andina, la Pachamama (hay fotos de Prevost, hoy León XIV, arrodillándose en 1995 ante la Pachamama, que no ha pedido perdón que se sepa: Actas del IV Simposio-Taller agustiniano celebrado en São Paulo del 23 al 28 de enero de 1995, publicadas en 1996 bajo el título Ecoteología: una perspectiva desde San Agustín).
Las imágenes, difundidas primero por InfoVaticana y recogidas después por otros medios, muestran a ambos prelados depositando las hojas, sin que constara oración o liturgia católica que enmarcara el rito que no era católico.
El veintinueve de agosto de 2026, dieciséis días después, el papa León XIV nombró a monseñor Estrada arzobispo coadjutor de Cusco, con derecho de sucesión. La coincidencia temporal entre ambos hechos es, en sí misma, un dato objetivo y verificable; su interpretación como relación de causa y efecto es, en cambio, un juicio ponderado: se acepta el acto de la dación de coca a un ídolo no católico sin repercusiones penales ni sancionadoras administrativas.
En el plano doctrinal, los números 2110 a 2114 del Catecismo de la Iglesia Católica condenan la idolatría como violación del primer mandamiento. Un acto externo de ofrenda ritual dirigido a la denominada Madre Tierra-Pachamama puede constituir, desde ese plano, un acto de superstición o de participación en un culto no cristiano, en la medida en que se realice con intención de veneración religiosa; nunca puede hacerse como acto meramente social o de cortesía cultural.
En el plano penal canónico, el libro sexto del Código de Derecho Canónico no tipifica la idolatría como delito autónomo con pena automática. El canon 1364, párrafo primero, castiga con excomunión automática la apostasía, la herejía o el cisma, pero la apostasía exige, conforme al canon 751, el repudio total y obstinado de la fe, condición que un acto aislado no acredita por sí mismo. El canon 1365 castiga la participación ilegítima en ritos sagrados no católicos con una pena justa, pero esta es de imposición tras proceso, nunca automática. Hasta la fecha no consta que se haya abierto investigación canónica formal alguna en relación con estos hechos, lo que indica que León XIV conoce y consiente este hecho.
En conjunto, parece que con el Soladicio, el arrodillamiento de los obispos peruanos y la dación de coca al ídolo de la Pachamama, parece que León XIV quiere tener gran parte del camino expedito a Perú, máxime cuando todavía subsiste el escándalo suyo cuando era obispo de Chiclayo: El caso de Chiclayo se refiere a denuncias de abusos sexuales presuntamente cometidos por dos sacerdotes contra tres menores entre 2004 y 2009. Las denuncias fueron presentadas ante la diócesis en 2022, cuando Robert Prevost era obispo. Prevost fue acusado de una posible mala gestión o encubrimiento, no de cometer los abusos; la diócesis sostiene que remitió el caso al Vaticano conforme al procedimiento. La vía civil peruana terminó archivada por prescripción. No consta una condena judicial contra Prevost por encubrimiento. Las acusaciones sobre su actuación siguen siendo objeto de controversia y polémica.
VI. Conclusión metodológica
ResponderEliminarLos cinco episodios narrados, Chile en 2018, Perú entre 2023 y 2025, el conflicto Caccia-Blanco, Catacaos en 2026 y Cusco en el mismo año, constituyen en su conjunto la base fáctica sólida sobre la que puede construirse cualquier análisis posterior de la trayectoria de monseñor Bertomeu como investigador y comisario pontificio.
Cada uno de estos episodios admite una doble lectura legítima: la de quienes valoran su firmeza disciplinaria como un servicio necesario a la verdad y a las víctimas, frente a instituciones que durante décadas encubrieron abusos graves (pero que nunca fueron condenadas ni por vía civil ni penal por la justicia peruana); y la de quienes advierten en ese mismo estilo de gobierno un patrón impositivo procesal y desproporcionalidad en el uso de los instrumentos penales canónicos, en particular cuando estos se dirigen contra quienes acuden a la justicia civil ordinaria para la tutela de sus derechos civiles ante investigaciones canónicas que presumen abusiva.
Lo cierto es que un potencial nombramiento como arzobispo-cardenal de Barcelona, con posible presidencia de la CEE e integración en el primer círculo de hierro y fuego en la Curia personal de León XIV, y ante sus características personales que se han observado en sus casos, puede dar lugar a un mandato episcopal general de tipo absolutista y férreo, muy problemático para todos los curas y medios de comunicación católicos en España, muy críticos con el mandato de León XIV, de un obvio carácter débil y pasivo, sin unción ni carisma, que conserva los nombramientos y normativas del polémico Francisco, y tiene a la Iglesia en una ruptura de facto estilo "piel de leopardo" ya irreversible:
1. China y Alemania consideran irrelevante a León XIV: el partido comunista chino usa la Iglesia Patriótica para su proyecto de sinización; la Iglesia alemana utiliza su proyecto de sinodalismo para degradarse a una Iglesia luterana radicalizada
2. Italia, Portugal y Francia siguen a las heterodoxas Amoris laetitia, Fiducia supplicans y Traditionis custodes, que no siguen África, Asia, Europa Oriental y partes de América.
3. La FSSPX se separó nombrando sinodalmente sus obispos, dejando una inédita Profesión de Fé de Menzingen de 24.6.26 (San Juan Bautista) de 154 puntos, y los grupos tradicionalistas se preguntan cuánto va a durar una iglesia que de facto ya carece de ninguna unidad.
Lo divertido es nombren quien nombren en G.G no les gustara. Se han hecho muy mayores señores de la Bellota
ResponderEliminarYo, lo de Gordo en Barcelona, lo veo muy plausible pero a Bertomeu no lo queremos en Tortosa. No nos faltaba más calamidad que esa...
ResponderEliminarMuy buen artículo sobre la masonería que os recomiendo:
ResponderEliminarhttps://deusadiuvat.wordpress.com/2026/09/07/iglesia-y-masoneria-realidades-antagonicas/