LAS EXCOMUNIONES DEL TUCHO BÉSAME MUCHO

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La campana de la iglesia volvió a sonar a las ocho en punto, como cada día. Las mujeres entraban en misa parloteando animadamente…
En cambio, en La Bellota no hacía falta convocar a nadie: los calandinos habituales ya estaban allí, a cumplir, a su manera, el precepto dominical, cada uno con su silla marcada por años de discusiones, cafés, carajillos y algún que otro disgusto episcopal.
Sobre la mesa, como siempre, el Heraldo de Aragón doblado con descuido y una pregunta flotando en el aire: “¿Habéis leído el artículo de Infovaticana sobre “El fracaso de León XIV?”
El tio Caldú fue el primero en romper el espeso silencio:
—Yo lo he leído dos veces —dijo, ajustándose las gafas—. Y cada vez me parece más claro que el Papa León no es tan listo como nos lo han querido vender. Mucho gesto, mucha solemnidad, mucho populismo en Canarias y en Lampedusa, pero bien poca sustancia. Cada vez parece más un mandado que no puede escaparse del papel que le han asignado…
Nuestro benemérito sargento sonrió con esa mezcla de insolencia y entusiasmo que solo tienen los que han descubierto en su vejez la Misa de siempre como si fuera un tesoro recién hallado (otra singularidad de la moderna Iglesia modernista, para hacérselo mirar):
—Caldú, lo que dice el artículo es que la excomunión ya no asusta a nadie. Y que si la firma Tucho bésame mucho (que es a quien la Iglesia le ha asignado ese menester), pues menos todavía. Es como si el sereno tocara el pito en mitad de la Gran Vía: nadie se vuelve ni para mirar.
El Trisca, que llevaba toda la tarde removiendo el carajillo de cazalla sin beberlo, levantó la vista:
—El problema no es sólo la excomunión —dijo—. Es que Roma lleva décadas vaciando de sentido sus propios signos (incluida la señal de la cruz, para bendecir cualquier aberración). Cuando todo es negociable, contextualizable, reinterpretable… ¿qué autoridad queda para imponer algo con fuerza?
El Aurelio, siempre dispuesto a citar a alguien, añadió:
—Max Weber ya lo explicó: la autoridad no vive solo de la orden. Vive del crédito acumulado. Y Roma ha gastado ese crédito como quien gasta la paga del mes en dos tardes jugando al tragaperras. Ya nadie teme la maldición del papa. 
La tertulia se animó cuando el tío Caldú, con su voz grave, recordó el pasaje del artículo que hablaba del “esperpento” y del Callejón del Gato:
—Valle-Inclán estaría encantado —dijo—. Porque lo que se ha hecho con la excomunión de la FSSPX es exactamente eso: deformar la realidad hasta que se vuelve grotesca. No porque la Fraternidad sea perfecta, que los tíos van de guays, sino porque la técnica jurídica empleada es… digamos… creativa.
Nuestro sargento golpeó la mesa con la mano abierta, como si nos sometiese a un interrogatorio en el cuartelillo:
—¡Una Nota! ¡Una simple Nota para declarar cismáticos a sacerdotes y fieles! ¿Pero en qué cabeza cabe? Eso no es Derecho Canónico ni natural, es teatro de barrio.
El tío Caldú añadió:
—Y además, ¿qué autoridad tiene quien firma? Si llevas años diciendo que todo es flexible, que todo depende del contexto, que todo se puede reinterpretar… ¿cómo pretendes que ahora te tomen en serio cuando sacas el sable y pretendes llenarles el cuerpo de sangre?
Entonces intervine casi con desidia, pero dándoles la razón:
—El Vaticano ha bendecido las parejas homosexuales “siempre que no recen en latín” (que eso sería un oxímoron), ha permitido experimentos doctrinales en Alemania, ha tolerado obispos nombrados por el Partido Comunista chino… y ahora, de repente, descubre que hay un límite infranqueable: Écône. Es una selectividad de la excepción que canta demasiado. Como aquel que se confesaba del sexto mandamiento y para intentar justificarse de sus tropelías morales decía: “Padre, ¡con la puntita nada más!”
Aurelio, que nunca pierde ocasión de traer literatura a la mesa, citó a Saint-Exupéry: 
—El artículo lo dice bien: el rey del Principito era prudente. Mandaba al sol ponerse justo cuando el sol ya se estaba poniendo. No daba órdenes que nacieran vencidas. Pero León XIV… ¡ay!… ha estrenado su pontificado con una orden que nace derrotada.
El bueno del Trisca suspiró:
—Queriendo aparecer como garante de la comunión (mediante la excomunión, claro está), León ha quedado como heredero de una autoridad malgastada. Y encima ha confiado la tarea a quien simboliza la peor deriva doctrinal. ¿Qué esperaba que saliera de ahí?
Tuve entonces que intervenir de nuevo:
—El Papa León no es tonto. Pero tampoco es tan listo como parece. Ha querido mostrar músculo, pero ha mostrado costura. Ha querido imponer orden y autoridad, pero ha levantado acta de que no la tenía. Y eso, en gobierno, es letal.
Entonces Caldú, que por su acendrado amor a la contestación ha seguido con sumo interés los avatares de la FSSPX, habló con serenidad pasmosa:
-En primer lugar, estoy convencido de que la Fraternidad está prestando el mejor servicio a la Iglesia; porque ellos también son Iglesia: mucho más que tantos zampabollos que, como el Tucho, viven opíparamente del cuento oficial. Y en segundo lugar, Pagliarani, el director de la orquesta tradicionalista, lo ha dicho claro: “Queremos la fe de la Iglesia para permanecer en la Iglesia”. No están, pues, pidiendo extravagancias. Están pidiendo lo que la Iglesia siempre enseñó. Y Roma responde con la pena máxima. Es como darle una piedra (o una pedrada) al hijo que te pide pan.
El Aurelio añadió:
—Demasiados católicos hemos sufrido los incendios doctrinales de estos años como para aceptar sin más que los refugiados sean ahora los incendiarios. La Fraternidad no es perfecta, pero tampoco es el infierno que algunos pintan.
El sargento remató:
—Y mientras tanto, Alemania sigue con su cisma por fascículos. Pero ahí todo es “proceso”. Con Écône, en cambio, límite absoluto. ¿No es sospechoso?
Yo intenté cerrar la tertulia con mi habitual tono de sentencia, aunque no tan inapelable y definitiva como las del papa:
—No sé si el fracaso es de León XIV o de quienes le rodean. Pero está claro que la primera gran escena de su pontificado ha sido la administración solemne de una fractura. Y eso no engrandece a nadie. Eso no es una derrota de los “enemigos” ni una victoria del papa. 
Caldú añadió con energía:
—La autoridad se recupera con coherencia, proporción, justicia y fidelidad al depósito de la fe. Y Roma no ha dado ni el primer paso.
Y el Trisca concluyó devotamente:
—Esperemos en Cristo que la bendición del papa también llegue a los hijos de la Fraternidad. Porque, al final, lo que está en juego no es una nota ni una firma. Es la fe de la Iglesia. Y eso, queridos paisanos, no se negocia.
Cuando la tertulia hubo terminado, el dueño, casi inmediatamente, apagó la luz.
En la penumbra, todos sabíamos que la discusión no había terminado y que el pontificado de León XIV apenas empezaba. Y que, si quiere recuperar autoridad, tendrá que demostrar que sus decisiones son algo más que  gestos solemnes y firmas inapelablemente apresuradas. Porque en La Bellota, como en la Iglesia, las palabras pesan.
Y los actos, más.
El Cojo de Calanda

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27 comentarios

  1. Y que a un personaje como el Tucho haya que tratarlo de eminencia.

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    1. Aplíquela doctrina Tucho y trátelo de cuate..aunque claro si usted es mosén, incardinado bajo nuestro cuasi- emérito JJ Omella pues calle y espere que Tucho es un Trucho

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  2. Es un burla a todos los católicos, que el Cardenal Tucho, que no profesa la Fe católica, sea el Guardián de la Fe Católica. Son de su pluma los errores y herejías de Amoris Laetitica, y el impresentable Fiducia Ssuplicans y sus (no) bendiciones de los gays. A parte de que tiene libros escandalosos como "el arte de besar" o una defensa de que el infierno está vacío.

    La Bula de Pablo IV “Cum ex apostolatum officio”, que dice que si alguien es nombrado obispo y no profesa la Fe católica, tal nombramiento es nulo. Por tanto, cada día tengo más dudas que de que Tucho sea realmente obispo o cardenal.

    Cuando el partido Comunista chino nombra obispos, y Roma calla y otorga, que Tucho se permita declarar cismáticos y excomulgados a la FSSPX, no solo es un abuso de poder, y muy cuestionable que sea válido, sino que además es una persecución en toda regla al Catolicismo Tradicional, que no es soportado por el Vaticano.

    Corre por la web una homilía de Tucho, como obispo de la Plata, criticando al Dicasterio de la Fe, diciendo que está muy mal que ponga sanciones y que debe ser comprensivo. Ya se ve que los progres solo les importa la autoridad, cuando ellos son los que mandan.

    Lamentable que Leon XIV, mantenga a Tucho en el Dicasterio de la Fe. Le resta autoridad y credibilidad.

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    1. Pasa el tiempo y vemos con claridad que loque ocurre es la mofa, burla y escarnio de dos de los más importantes oficios (Munus) que ocupo el santo varón de Joseph Ratzinger. Se escandalice quien quiera porque almas perdidas las hay...pero ni Tucho..ni Prevost y..mucho menos Bergoglio pueden compararse a Benedicto..Tiempos de patochadas exigen a patoches al frente

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  3. Muy interesante el tema de los de la Bellota, y es que la Iglesia parece haber caído en una fase de farsa, con Tucho como titiritero de Francisco I y Francisco II (León XIV), tal como aparentemente aparece, es mi opinión personal. Ya lo dijo Marx en «El dieciocho brumario de Luis Bonaparte»:

    «Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, por así decirlo, dos veces. Pero se olvidó de añadir: una vez como tragedia y la otra como farsa» (das eine Mal als Tragödie, das andere Mal als Farce).

    Apuntando que Napoleón tomó el poder en 1799 (grandeza) y su sobrino Luis Napoleón Bonaparte en 1851 (caricatura).

    Eso puede ocurrir hoy: con Francisco se dieron los grandes documentos revolucionarios: Amoris laetitia, Fiducia supplicans, Traditionis custodes, Praedicate evangelium, Querida Amazonia, Fratelli tutti, Laudato si', Dignitas infinita..., para caer en una fase más decadente, incoherente y gris con León XIV: conserva lo anterior y promulga el no a María Corredentora, Magnifica Humanitas... hasta la contradicción del cisma con el lefebrismo: diálogos asimétricos. Ya lo intuyó Trump: es débil.

    He traído un estudio sobre el desastre de Amoris laetitia, que expongo para que sea conocido y criticado, pues, como verán, es complicado, complejo y polémico, si hemos de atenernos a diversas normas y casuística, sobre todo al final, que tiene una conclusión muy rara y sorprendente: ante el pecado, mejor callar.

    Régimen sacramental aplicable a los fieles divorciados y vueltos a casar civilmente, según Amoris laetitia, capítulo VIII, los Criterios de la Región Pastoral de Buenos Aires (5 de septiembre de 2016), el Rescripto de 5 de junio de 2017 y la Respuesta del Dicasterio para la Doctrina de la Fe al cardenal Dominik Duka (25 de septiembre de 2023, publicada el 2 de octubre de 2023).

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  4. I. Normas y textos aplicables

    Amoris laetitia, exhortación apostólica postsinodal de Francisco (19 de marzo de 2016), capítulo VIII, en particular el número 305 y su nota 351, que admiten que condicionamientos y factores atenuantes pueden disminuir la imputabilidad subjetiva de quien vive en una situación objetivamente irregular (vulgarmente, adulterio), y que en tales casos la persona puede recibir la ayuda de los sacramentos, expresamente mencionados en la nota como la Reconciliación y la Eucaristía: es decir, se puede dar la comunión y la absolución a adúlteros impenitentes bajo condiciones dictadas por el poder papal de Francisco (Amoris laetitia).

    Los Criterios básicos para la aplicación del capítulo VIII de Amoris laetitia, elaborados por los obispos de la Región Pastoral de Buenos Aires (septiembre de 2016), cuyo punto sexto admite que, cuando no es posible obtener una declaración de nulidad, cuando la continencia resulta impracticable sin causar un mal mayor y tras un discernimiento serio, puede abrirse el acceso a la Reconciliación y a la Eucaristía (o sea, se da la absolución y la comunión a adúlteros impenitentes, violando el sexto mandamiento).

    La carta de Francisco al obispo delegado de dicha región pastoral (5 de septiembre de 2016), en la que califica el citado documento como la única interpretación posible del capítulo VIII.

    El Rescripto ex Audientia Sanctissimi de 5 de junio de 2017, por el que se ordena la publicación de ambos textos en las Acta Apostolicae Sedis con la fórmula velut Magisterium authenticum, es decir, como Magisterio auténtico del Romano Pontífice.

    La Respuesta del Dicasterio para la Doctrina de la Fe a las diez preguntas formuladas por el cardenal Dominik Duka en nombre de la Conferencia Episcopal Checa (preguntas presentadas el 13 de julio de 2023; respuesta firmada por el prefecto, cardenal Víctor Manuel Fernández, aprobada por el papa Francisco el 25 de septiembre de 2023 y publicada el 2 de octubre de 2023).

    Este documento constituye, hasta la fecha, la explicitación magisterial más reciente y operativa de los textos anteriores.

    Como marco doctrinal previo (y para hacerlo todo más complicado y complejo), y puesto que los textos citados modifican solo parcialmente y no derogan, permanecen vigentes Familiaris consortio (Juan Pablo II, 1981), número 84, y la Carta de la Congregación para la Doctrina de la Fe de 14 de septiembre de 1994, que condicionaban el acceso a los sacramentos, para los divorciados vueltos a casar sin nulidad declarada, al compromiso de continencia plena (comunión more fraterno, no more uxorio como en Amoris laetitia). Todo un lío gracias a Francisco...

    Como norma disciplinar general de fondo, el canon 915 del Código de Derecho Canónico de 1983, relativo a la exclusión de la sagrada comunión a quienes persisten obstinada y manifiestamente en pecado grave, aplicable, según doctrina común, a los casos de escándalo público y notorio (lógico: se refiere al sacerdote, el cual «sabe» por escándalo público y notorio; si no lo sabe, entonces debe darlo por legítima ignorancia, salvo que lo sepa privadamente). De nuevo, todo lioso y complejo, y por ello ya indica una decadencia del derecho y de la moral: si hay excepción de la excepción de la excepción, entonces lo que se dice es que «todo vale».

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  5. II. Deficiencias y tensiones detectadas en el corpus normativo

    A. Indeterminación del sujeto competente para el discernimiento.

    Ninguno de los textos citados designa una figura canónica específica (penitenciario, vicario episcopal u otra) como responsable exclusivo del proceso de acogimiento, acompañamiento, discernimiento e integración de Amoris laetitia; el Dicasterio remite genéricamente a «todos los sacerdotes» y añade que es «deseable» que cada Ordinario diocesano fije criterios propios, lo cual traslada la determinación concreta al nivel particular de cada diócesis, sin unificación universal: dicho de otro modo, se quita las moscas de encima y pone el peso del lío en el obispo, por lo que se crea una red de criterios ya carente de unidad...


    B. Ausencia de derogación expresa de la disciplina anterior.

    El Dicasterio confirma que Francisco «mantiene la propuesta de la continencia plena», pero «permite en ciertos casos» la administración de la Reconciliación aun sin cumplirla. Esto no deroga Familiaris consortio 84 ni la Carta de 1994, sino que introduce una excepción pastoral discrecional, de aplicación no uniforme. Todo para no decir claramente: «Sí, dad la comunión y la absolución a adúlteros impenitentes en estos casos».


    C. Ausencia de registro o constancia transferible del discernimiento.

    A diferencia de una sentencia de nulidad, que produce efectos jurídicos universales y verificables al ser un registro público erga omnes, el discernimiento aquí regulado pertenece al fuero interno; no genera documento, certificado ni asiento alguno oponible ante un segundo confesor.


    D. Coexistencia legítima de dos disciplinas pastorales contrapuestas dentro de la misma Iglesia particular y universal:

    1. Una restrictiva (fundada en Familiaris consortio 84, de san Juan Pablo II, y la Declaración de 1994 sobre el canon 915).

    2. Otra ampliativa, de base no católica sino luterana en su inspiración (fundada en AL 305, los Criterios de Buenos Aires, el Rescripto de 2017 y la Respuesta de 2023). Ambas cuentan con respaldo magisterial y ninguna ha sido declarada exclusiva o excluyente de la otra por la autoridad competente. Es decir, todo lo contradictorio, ambiguo y confuso posible, pues hay obispos que lo aplican y otros que lo prohíben.


    E. Falta de determinación sobre el contenido exacto del propósito de enmienda exigible.

    El Dicasterio no precisa si dicho propósito debe orientarse a la continencia como horizonte, aunque no como condición inmediata, o si puede prescindir de toda referencia a ella; se limita a remitir el examen de la vida conyugal a la conciencia del penitente.

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  6. III. Proceso operativo, según el propio corpus normativo

    Verificación previa de la vía ordinaria: examen de la posibilidad de obtener una declaración de nulidad del matrimonio canónico, facilitada procesalmente por el motu proprio Mitis Iudex Dominus Iesus (2015). Solo si esta vía se descarta con fundamento procede pasar al discernimiento pastoral.

    Constitución de un proceso de acompañamiento, no de un acto único, con un mismo sacerdote a lo largo de varios encuentros, articulado en las cuatro fases enunciadas por Francisco en su carta de 2016: acoger, acompañar, discernir, integrar.

    Examen de conciencia estructurado según las preguntas que el Dicasterio, siguiendo a Amoris laetitia, identifica como contenido del discernimiento: comportamiento respecto de los hijos cuando la unión conyugal entró en crisis; existencia de intentos de reconciliación; situación del cónyuge no conviviente; consecuencias de la nueva unión para la familia y la comunidad de fieles; ejemplo ofrecido a quienes se preparan para el matrimonio.

    Conclusión del proceso, que, según el propio Dicasterio, no desemboca necesariamente en los sacramentos, sino que puede orientarse hacia otras formas de integración eclesial no sacramentales.

    Cuando el discernimiento concluye favorablemente, administración de la Reconciliación mediante el rito ordinario, sin fórmula específica añadida, y sin que el compromiso de continencia constituya condición necesaria, según la Respuesta de 2023.


    IV. Régimen distinto de la confesión y de la comunión eucarística

    A. La recepción de la Eucaristía no está sujeta a verificación individual en el momento de recibirla; no existe, ni en el derecho vigente ni en la praxis, un examen previo por parte del ministro que la distribuye.
    Concluido el discernimiento, la decisión de comulgar corresponde a la conciencia del fiel, conforme al principio, citado por el Dicasterio, de que «el juicio sobre el estado de gracia corresponde solo a la persona interesada».

    El canon 915 opera únicamente en supuestos de escándalo público y notorio, no en ausencia de conocimiento generalizado de la situación personal.


    B. La confesión, por el contrario, es un acto sujeto a la valoración individual del ministro en cada ocasión. Respecto de un confesor no informado del proceso previo, se distinguen tres supuestos:

    Primero, que la materia relativa al estado de vida no sea mencionada, en cuyo caso no plantea incidencia alguna.

    Segundo, que sea mencionada y el confesor admita la existencia de un discernimiento anterior sin reexaminarlo.

    Tercero, que el confesor aplique criterio propio, eventualmente restrictivo, con independencia de lo actuado por otro sacerdote con anterioridad, sin que ello constituya, conforme a lo expuesto en el apartado II, contradicción canónica, sino manifestación de la falta de unificación disciplinar señalada, pues Roma se lavó las manos: «Que cada palo aguante su vela: yo doy trapo, vosotros daréis viento o no».

    Pues qué bien, eso se llama unidad.

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  7. V. Opciones prácticas ante confesores distintos del que condujo el proceso

    Hay cuatro maneras posibles de actuar. No son excluyentes entre sí; puedes usar una u otra según el momento, «hagan lío».


    Opción 1 — Quedarte siempre con el mismo sacerdote para este tema

    Vas siempre al sacerdote que te acompañó cuando se trata de tu situación matrimonial. Para el resto de tus pecados, puedes ir a cualquiera. Es la opción más segura, porque evitas por completo el riesgo de encontrarte con un confesor que aplique un criterio distinto y más estricto. El inconveniente es que dependes de la disponibilidad de esa persona.


    Opción 2 — Contarle brevemente al nuevo confesor que ya hiciste el proceso

    Si por lo que sea te confiesas con otro sacerdote y sale el tema, le dices en dos frases que ya pasaste por un proceso de discernimiento con otro sacerdote y llegaste a una conclusión favorable: puedes seguir siendo adúltero impenitente y recibir la comunión y la absolución. Él puede aceptar eso tal cual, o puede decidir aplicar su propio criterio (más estricto, si es el caso). Es una opción transparente, pero te deja expuesto a que ese sacerdote no esté de acuerdo con lo ya decidido.


    Opción 3 — Si un sacerdote nuevo te dice que no, volver al de siempre

    Si te encuentras con un confesor que te niega la absolución o te exige cosas que el anterior no te exigió, no entres en conflicto con él: simplemente vuelve al sacerdote que te acompañó, o acude al servicio de pastoral familiar de tu diócesis. Una negativa puntual de un sacerdote que no conoce tu caso no borra ni invalida lo que ya se resolvió con el otro. Es lo fantástico que hizo Francisco y que conserva León XIV: confesor a la carta, divorcio a la católica.


    Opción 4 — No contar nada, simplemente confesarte con normalidad

    Puedes no mencionar tu situación de convivencia en absoluto cuando te confiesas con un sacerdote nuevo, y confesar solo el resto de tus faltas.

    ¿Por qué es defendible esta opción? Porque, según el propio sistema que hemos repasado, ya se hizo un juicio: tu conciencia, acompañada por el sacerdote del proceso, concluyó que tu situación no constituye, en tu caso, un pecado grave del que debas responder cada vez de nuevo.

    La norma canónica (canon 988) solo obliga a confesar los pecados graves todavía no perdonados. Si ya se determinó, con acompañamiento serio, que no hay ahí una falta grave plenamente consciente y querida, no hay estrictamente nada nuevo que confesar sobre ese punto, igual que no repites cada semana un pecado que ya confesaste y te fue perdonado hace tiempo.

    El límite de esta cuarta opción, y es importante que se tenga claro:
    Esto solo es válido si tú, sinceramente, sigues convencido de que no hay ahí falta grave, no si te callas por miedo a que un sacerdote más estricto te diga que sí la hay. Si en el fondo tienes dudas reales sobre tu propia situación, callarte no es «ya está resuelto», es evitar mirarlo. La diferencia está en tu propia sinceridad contigo mismo, no en lo que el sacerdote de turno vaya a decir.

    En resumen, para uno, en la práctica:

    Lo más razonable es combinar la opción 1 con la opción 4: mantén, cuando puedas, al sacerdote que te acompañó; y cuando te confieses con otro por conveniencia o casualidad, no hace falta que saques el tema; puedes confesarte con normalidad de lo demás, sin necesidad de reabrir cada vez una cuestión que ya está resuelta en tu conciencia. Lo dicho: confesión a la carta, autoservicio de absoluciones.

    Nos cargamos el sexto mandamiento y a vivir que son dos días.

    La unidad y la claridad, hoy por hoy, en la Iglesia, de facto, ya ha desaparecido, y más con Amoris laetitia, más la anarquía de la sinodalidad alemana y la Iglesia Patriótica china subordinada al Partido Comunista.

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  8. Buenos días contertulios calandinos que nos ilustran con sus charlas. Primero, hay que aclarar si León es Papá o no..sabemos si fue votado por 2/3 de los cardenales creados por BXVI? Eso lo primero porque sino estamos con excomulgadoresexcomulgados

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  9. Un tío llamado Trump que dice que "los españoles somos mala gente" ( habrán salivado los indepes que viven en el "Estado español" ), ya decia que de los hermanos Prevost se queda con el que vive en USA..que Robert está muy escorado a los wokes y es debil. Claro, que lo dice Trump y eso es mentar a la Bicha

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  10. Estás fotos del cardenal Fernández así con esa cara de picarón y esa mini cruz pectoral, las eligen ustedes acertamente. Este señor seguro que tenía mucho éxito con las parroquianas , especialmente las mandonas de parroquias. Claro..que Tucho puede que sea.. més de carn que no pas de peix...

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    1. ¡¡No ofenda a las señoras Maria que ayudan a los mosenes progres en todo tipo de tareas!!!

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  11. Se ha montado un gran revuelo con una película llamada "Citizen Vigilant"..está en you tube con subtítulos. Se agradecería que el SrGarrell o el tío Caldú nos comente.....se ve que es anti woke..que dice que Europa está profundamente corrompida y que no hay nada que hacer dentro del sistema. Supongo que por la doctrina Prevost/Tucho todos los actores, el director y quienes vean esa peli son reos de excomunion

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  12. No he leído nada del escrito de hoy. Esta imitación de lenguaje "aragonés" es burda. ¿GG es cristiana?

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    1. Es cristiano el "dicasterio para la fe"? Un, dos, tres...responda otra vez!

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  13. Personajillos así desacreditan de manera BRUTAL a la Bimilenaria institución.

    Que lo echen, antes de hacer más destrozos.

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    1. No caerá esa breva! Estos cardenales masónicos infiltrados son como los malos funcionarios que tanto abundan..que cuando pillan silla..ahi como lapas hasta que se jubilan...

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    2. Son Congregaciones, no dicasterios.

      Pero, quién se inventó semejante nombrecillo?

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    3. El nombre de la Congregación actual se llamaba La Santa y Romana Inquisición.

      SIN COMPLEJOS, HOMBRE!!!

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  14. Hombre!!!, ya era hora que la Conferencia Episcopal diga con contundencia que el gobierno está construido por una banda de ladrones.

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  15. A Tucho le tienen ganas.
    Hemos de creer que él también esta en proceso de conversión como cada uno de nosotros.
    Y respecto al Papa León XIV fue escogido licita y validamente con la ayuda del ESanto, y las normas de la Santa Sede.

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  16. También puede ser que fuera escogido en contra de los deseos del Espíritu Santo.
    Benedicto XVI aclaro que la historia demuestra que es posible.

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    1. Así es...a los papás los eligen hombres asistidos por el Espíritu Santo pero cuando esos hombres desoyen al Paráclito y oyen los susurros de la vieja serpiente pues pasa lo que pasa. Poco a poco que el trago es amargo pero "nada hay oculto que no salga a la luz"

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  17. Ya era hora que la Conferencia Episcopal meta caña al gobierno masónico actual.

    ALBRICIAS!!!

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  18. Monumental Arguello.

    Parece como si se hubiese caído del caballo, la verdad.

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