El viaje apostólico de León XIV a España se realizará del 6 al 12 de junio de 2026, visitando Madrid, Barcelona y las Islas Canarias. Es el primer viaje de un Papa a España desde 2011. El lema elegido, «Alzad la mirada», es una invitación a salir de la mirada baja —cerrada en el yo, en la rutina y en la división— para volver todos a la dimensión trascendente.
La ironía es significativa: mientras se prepara un gran escenario de fe y comunión, la Iglesia española arrastra problemas estructurales graves que ninguna visita papal puede resolver si no se afrontan desde dentro.
1. Formación: superficial y desfasada
Los seminarios españoles sufren una crisis de modelo. La formación intelectual se ha ido empobreciendo, con poco diálogo con las ciencias humanas, la psicología o la teología crítica contemporánea. Se forman sacerdotes para una sociedad que ya no existe. La formación afectiva y sexual es inexistente o tabú, lo cual contribuye directamente a los problemas que vienen a continuación.
Los seminarios españoles sufren una crisis de modelo. La formación intelectual se ha ido empobreciendo, con poco diálogo con las ciencias humanas, la psicología o la teología crítica contemporánea. Se forman sacerdotes para una sociedad que ya no existe. La formación afectiva y sexual es inexistente o tabú, lo cual contribuye directamente a los problemas que vienen a continuación.
2. Carrerismo: la trampa del poder
La ambición eclesiástica es un mal antiguo pero poco reconocido. Sacerdotes y religiosos que trabajan para conseguir cátedras, canonjías, dignidades y episcopados. La cultura del «a quién conoces» y la lealtad a los bloques (Opus, Legionarios, movimientos neoconservadores, progresistas…) sustituye a menudo el criterio pastoral. Los obispos nombrados responden con frecuencia a equilibrios de poder, no a criterios de servicio.
La ambición eclesiástica es un mal antiguo pero poco reconocido. Sacerdotes y religiosos que trabajan para conseguir cátedras, canonjías, dignidades y episcopados. La cultura del «a quién conoces» y la lealtad a los bloques (Opus, Legionarios, movimientos neoconservadores, progresistas…) sustituye a menudo el criterio pastoral. Los obispos nombrados responden con frecuencia a equilibrios de poder, no a criterios de servicio.
3. Sexualidad: el gran silencio
La sexualidad del clero es un tema casi invisible en los debates internos. La mayoría de las diócesis no tienen protocolos de acompañamiento para sacerdotes con dificultades de celibato. Se gestiona con silencio, traslados discretos y, en los peores casos, encubrimiento. La doble vida —relaciones amorosas o sexuales paralelas no declaradas— es estadísticamente significativa, pero nunca se aborda con honestidad institucional.
La sexualidad del clero es un tema casi invisible en los debates internos. La mayoría de las diócesis no tienen protocolos de acompañamiento para sacerdotes con dificultades de celibato. Se gestiona con silencio, traslados discretos y, en los peores casos, encubrimiento. La doble vida —relaciones amorosas o sexuales paralelas no declaradas— es estadísticamente significativa, pero nunca se aborda con honestidad institucional.
4. Pederastia: una herida abierta
España ha llegado tarde a reconocer el alcance real de los abusos. El informe independiente encargado por el Defensor del Pueblo en 2023 estimó en más de 440.000 las víctimas de abusos sexuales por parte del clero y de personas vinculadas a la institución eclesiástica a lo largo de décadas. La respuesta de la Conferencia Episcopal fue defensiva y minimalista. Muchos obispos encubridores siguen en activo o fueron jubilados discretamente. El debate sobre la prescripción de los delitos y la cooperación con la justicia civil sigue pendiente.
España ha llegado tarde a reconocer el alcance real de los abusos. El informe independiente encargado por el Defensor del Pueblo en 2023 estimó en más de 440.000 las víctimas de abusos sexuales por parte del clero y de personas vinculadas a la institución eclesiástica a lo largo de décadas. La respuesta de la Conferencia Episcopal fue defensiva y minimalista. Muchos obispos encubridores siguen en activo o fueron jubilados discretamente. El debate sobre la prescripción de los delitos y la cooperación con la justicia civil sigue pendiente.
5. Atención a los sacerdotes ancianos: una injusticia silenciosa
Los sacerdotes ancianos o enfermos a menudo quedan en situación de precariedad. Muchas diócesis no tienen estructuras dignas de acogida. Quienes han entregado toda su vida a la Iglesia a veces acaban en residencias inadecuadas, sin visitas, sin acompañamiento psicológico ni espiritual. La falta de solidaridad intraeclesial en este punto es un escándalo interno poco visible externamente.
6. “Aburguesamiento” de los obispos: la burocracia que aísla
Los obispos españoles viven cada vez más encerrados en funciones administrativas, actos protocolarios y reuniones de la CEE. El contacto real con el clero y el pueblo es escaso. Muchos sacerdotes de base se sienten abandonados por sus obispos, que gestionan desde despachos y no caminan junto a sus comunidades. El modelo de obispo-funcionario ha sustituido al de obispo-pastor.
Los obispos españoles viven cada vez más encerrados en funciones administrativas, actos protocolarios y reuniones de la CEE. El contacto real con el clero y el pueblo es escaso. Muchos sacerdotes de base se sienten abandonados por sus obispos, que gestionan desde despachos y no caminan junto a sus comunidades. El modelo de obispo-funcionario ha sustituido al de obispo-pastor.
7. Doble vida: el problema estructural de fondo
Quizá el tema más tabú de todos. Una parte significativa del clero —secular y regular— lleva una vida pública de observancia y una vida privada radicalmente distinta: relaciones sentimentales ocultas, prácticas sexuales disimuladas, consumo de alcohol o sustancias, doble economía personal. No se trata de juzgar individuos, sino de reconocer que el sistema actual hace estructuralmente difícil la integridad y fácil la hipocresía. La exigencia del celibato obligatorio sin herramientas reales de acompañamiento es, para muchos, un marco que produce inevitablemente fractura interior.
8. El contexto de la visita
La Conferencia Episcopal Española invita a los fieles a preparar la visita con oración, conversión y disponibilidad interior, para que cada diócesis crezca en un clima de acogida y participación, y para que este tiempo sirva para fortalecer la vida sacramental, el espíritu misionero y la fraternidad entre comunidades.
Todo esto es legítimo. Pero muchos dentro y fuera de la Iglesia se preguntan: ¿se puede pedir a los fieles que alcen la mirada cuando la institución no ha mirado cara a cara sus propios problemas?
La visita de León XIV puede ser una gran oportunidad —o un gran escondite— dependiendo de si el clero y los obispos aprovechan el momento para una revisión interior honesta o lo convierten en un espectáculo de normalidad que oculte las fracturas reales.
Mons. Jaume González-Agàpito Granell
*Escrito publicado en su facebook personal




Falta el Papa que quiera imitar al Trump con la patada al trasero a quien no cumpla, queda todo bien claro.
ResponderEliminarCorrecto- Sr Garell patada a los patanes
EliminarDon Silveri, pues podríamos darle a usted la patada para que no diga tantas tonterías. A lo peor es que se ha tomado usted en serio la estampita de Trump disfrazado de Cristo.
EliminarHay Garrell, tendremos que esperar a Pedro el Romano para ver semejante proeza.
EliminarVeremos...
En mi opinión, a la luz de la experiencia de algunos sacerdotes en mi propia familia, todo lo que aquí se describe es una cruz normal —problemas psíquicos, sexuales, de salud, existenciales, crisis de fe, vejez, enfermedad, abandono o incluso hostilidad del obispo— constatable al menos desde los años cuarenta. Es más, los problemas de todo tipo en la vida de un sacerdote vienen ya desde el siglo XI, con el célebre Libro de Gomorra (Liber Gomorrhianus) de Pedro Damián, hacia el año 1051: un tratado que efectúa una crítica radical contra los vicios del clero de la época, presentado ante el papa León IX, y que constituye la primera obra del catolicismo medieval en condenar explícitamente la homosexualidad y en denunciar proféticamente en público dichas prácticas entre el clero. En suma, los problemas son antiquísimos y muy anteriores a lo que comúnmente se cree.
ResponderEliminarPor eso ha triunfado lo que se conoce como nuevos movimientos, que no son sino comunidades «monásticas» modernas de ayuda y sostén mutuos para el difícil ministerio sacerdotal, difícil siempre y hasta el fin del mundo, pues tales problemas nunca desaparecerán: son inherentes a la condición humana. Incluso dentro de esos movimientos hay casos difíciles, y si no, que pregunten en Montserrat, tan progresistas ellos. Es evidente que hay que reformar las diócesis y los obispados, pues es objetivamente cierto que desde los años setenta y ochenta del siglo pasado, tras el Concilio, no funcionan en absoluto bien; sin duda es preciso superar esa disfunción por la que los obispos «rotan» sin que exista continuidad ni estabilidad con su rebaño y con la Iglesia doméstica.
1. Francisco y León XIV
Otro problema que tiene León XIV es que conserva, increíblemente, toda la heterodoxia heredada de Francisco. Desde que este fue elegido en 2013 y sobrevino aquella asombrosa y sospechosa renuncia de Benedicto XVI, la situación de la Iglesia católica ha ido de mal en peor hasta llegar a lo pésimo, sin que León XIV despierte esperanza alguna de renovación; solo se percibe un empeoramiento cada vez más acelerado.
El origen de esta debacle eclesial es perceptible desde Francisco y, más concretamente, desde 2016, cuando se publicó Amoris laetitia, y desde 2023, cuando Fiducia supplicans puso los últimos clavos en el ataúd de la moral católica. Para Seifert, Amoris laetitia representa la bomba atómica que destruyó en 2016 toda la moral sexual y matrimonial católica —pueden verse sus artículos en Infocatólica—: lo denunció a Roma, sin que se le prestara atención alguna.
1.1. Amoris laetitia
Amoris laetitia era, en buena medida, un calco de una norma pastoral luterana alemana. En los 1970-80, el 50% de los pastores alemanes se había divorciado, lo que, según las reglas de la comunidad luterana, implicaba la pérdida irreversible de la condición de pastor. Esto provocó una grave escasez de ministros comunitarios, agravada a su vez por la caída de vocaciones y las secularizaciones de pastores en activo. La situación se complicaba aún más porque estos pastores divorciados solían contraer segundas nupcias y fundar una nueva familia, de modo que las comunidades debían afrontar el pago de su sueldo sabiendo que su pastor mantenía dos núcleos familiares.
Para resolver esta situación, se creó una norma de adaptación que Amoris laetitia copió íntegramente. Consistía en un procedimiento privado, sin registro ni regulación formal, por el que la autoridad episcopal iniciaba un proceso de acompañamiento —mediante diálogo y asesoramiento de expertos—, discernimiento y posterior integración en la vida comunitaria y pastoral.
En Amoris laetitia se debe ver un bien presente en la relación (amor, cuidados mutuos), aplicar una moral de situación, con sus eximentes y atenuantes, y promover un proceso personal de meditación y comprensión de la ruptura matrimonial y familiar. Una vez aceptada la reintegración, el pastor debía encontrar una comunidad dispuesta a acogerlo y a financiar su ministerio en esa situación familiar.
Cuando Francisco aprobó Amoris laetitia, agravó ese modelo hasta incurrir en heterodoxia: en el caso católico, los adúlteros impenitentes —esto es, quienes tienen un matrimonio canónico no anulado, han obtenido la sentencia civil de divorcio y han contraído un nuevo matrimonio civil, conviviendo more uxorio y no more fraterno, en un acto moralmente intrinsece malum— obtienen acceso libre a la comunión eucarística y a la absolución en la confesión. Una barbaridad anticatólica que quedó elevada a magisterio auténtico mediante rescripto de 5 de julio de 2017, y que permite que decenas de obispos europeos la apliquen masivamente en sus diócesis, extendiendo el error por toda la Iglesia hasta el extremo de propiciar la inminente ruptura lefebvrista —prevista para el 1 de julio— y el avance de la apostasía alemana.
ResponderEliminar1.2. Fiducia supplicans
Fiducia supplicans es aún más grave. Representa la aniquilación de la moral doctrinal católica sobre el VI Mandamiento: literalmente lo han borrado del mapa de la manera más radical posible. Y lo peor es que, pese a que África y muchas diócesis de todos los continentes se negaron a aplicarla, Francisco, tozudo, pertinaz y contumaz, se limitó a conceder «dos pasos adelante, uno atrás»: en las diócesis que ya la aplicaban jamás se derogaría; solo quedarían exceptuadas África y las que voluntariamente la rechazasen.
En efecto, se instituyó aquella risible bendición denominada «no ritual» o «pastoral»: administrada en pocos segundos, sin vestiduras sacerdotales, sin ritual, sin registro, sin verificación, sin proceso alguno y en la más absoluta discreción, a cualquier pareja en situación irregular. Así, sin más.
León XIV está consintiendo que se impartan bendiciones eclesiales en nombre de Dios contra el VI Mandamiento, destruyendo en su totalidad la antropología católica sobre la persona, el matrimonio y la familia. Se bendicen toda clase de parejas irregulares sin consideración alguna por la escala de valores que va desde lo más natural y elemental —la complementariedad sexual, la libertad de consentimiento, la apertura a la procreación— hasta lo más jurídico y eclesial —los impedimentos canónicos por razón de orden público o de forma canónica—, aniquilando toda la jerarquía de protecciones matrimoniales que la Iglesia custodia en los cánones 1073-1094.
Fiducia supplicans se salta a la torera todo requerimiento de complementariedad de sexo (varón y mujer, c. 1084), capacidad de consentir en libertad (sin vicios), indisolubilidad (c. 1056), apertura a la procreación (c. 1101) y ausencia de impedimentos dirimentes. Estas forman el núcleo natural y sacramental, base para cualquier validez.
Fiducia supplicans tiene una estructura irracional e incongruente con la doctrina canónica, atropellando a diestra y siniestra todos los impedimentos de lo ontológico-personal a lo normativo-jurídico que deberían de aplicarse a esta pareja procedentes del matrimonio:
1. Capacidad personal natural:
Edad (c. 1083), impotencia (c. 1084), diferencia de sexo (c. 1084). Afectan la idoneidad física y madurez básica para el acto conyugal.
2. Estado de libertad jurídica:
Vínculo previo (c. 1085), orden sagrado (c. 1087), voto público perpetuo de castidad (c. 1088). Imposibilitan por compromiso previo incompatible con el matrimonio.
3. Vicios o violencia:
Rapto (c. 1089). Viola la libertad esencial del consentimiento.
4. Prohibiciones por orden público eclesial y moral familiar:
Crimen (c. 1090), consanguinidad (c. 1091), afinidad (c. 1092), pública honestidad (c. 1093), parentesco legal/adopción (c. 1094). Protegen el bien familiar y social.
5. Situaciones religiosas:
Disparidad de culto (c. 1086, dirimente); religión mixta (c. 1124-1129, no dirimente sino prohibición para licitud, requiere permiso).
Priorizan la fe compartida sin anular validez automática.
6. Defecto de forma:
No impedimento dirimente estricto (c. 1108), sino requisito de validez para católicos (formas canónica obligatoria)
Todo ello ha protagonizado la aceleración de la crisis de la Iglesia Católica bajo León XIV de manera ya intensa y extendida, cerca del punto de no retorno, irreversible:
ResponderEliminar...
CAMINO SINODAL ALEMÁN
I. Rupturas con definiciones dogmáticas o con la doctrina moral irreformable (Gravedad máxima: niegan proposiciones de fe o moral definidas o pertenecientes al magisterio ordinario universal)
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I.1. Homosexualidad y transidentidad como intrinsece bonum (Mons. Ludger Schepers, obispo auxiliar de Essen)
Afirmación de que todas las inclinaciones homosexuales y la transidentidad forman parte del plan creador de Dios y constituyen un bien intrínseco. Es la proposición más grave del conjunto, porque niega directamente y por nombre una doctrina moral de la Iglesia calificada como proposición cierta: los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados (CCC 2357; Veritatis splendor 80; Persona humana 8, CDF 1975). Utilizar la fórmula intrinsece bonum como inversión deliberada de intrinsece malum es una contradicción formal, no meramente pastoral. Ningún obispo en ejercicio había llegado hasta este punto de manera tan explícita.
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I.2. Intercomunión habitual con protestantes como norma pastoral (Georg Bätzing, Limburgo; Felix Genn, Münster)
Propuesta de permitir que los cristianos protestantes comulguen habitualmente en misas católicas en Alemania, no solo en los casos excepcionales previstos en el CIC (cc. 844 §§3-4). Contradice la doctrina eucarística sobre la necesidad de comunión eclesial plena y la validez del orden sagrado, y supone negar de facto la diferencia constitutiva entre ministros ordenados válidamente e inválidamente. Afecta al núcleo de la fe eucarística católica y al significado mismo de la comunión sacramental como expresión de unidad ya alcanzada, no como instrumento para construirla.
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I.3. Comunión y absolución de adúlteros impenitentes; bendición ritual de toda unión irregular (Herencia de Amoris laetitia y Fiducia supplicans; Card. Reinhard Marx, Múnich)
El cardenal Marx ha remitido a sacerdotes y agentes pastorales una guía de bendición de parejas que no pueden o no quieren contraer matrimonio canónico —incluidas las del mismo sexo, los divorciados vueltos a casar y las uniones no canónicas—, apoyándose en Fiducia supplicans pero excediéndola. Mientras dicho documento vaticano prohíbe expresamente que las bendiciones tengan forma ritual o parezcan equivalentes al matrimonio, la guía alemana aprobada por la DBK y el ZdK avanza hacia una ritualización litúrgica que Fiducia supplicans excluye. Contradice Familiaris consortio 84, la doctrina sobre los sacramentos del matrimonio y la penitencia, y la Veritatis splendor.
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II. Rupturas con la constitución sacramental de la Iglesia (Afectan a la estructura sacramental del orden, la eucaristía o el matrimonio, con posible implicación de excomunión)
A. Ordenación de diaconisas como ministerio ordenado (Georg Bätzing, Limburgo; Franz-Josef Bode, Osnabrück, emérito; Heiner Wilmer, Hildesheim)
Solicitud a Roma del diaconado femenino como ministerio ordenado estable con funciones litúrgicas y pastorales. Ordinatio sacerdotalis (Juan Pablo II, 1994) declaró que la Iglesia no tiene en absoluto la facultad de conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres, y el entonces CDF confirmó que esta doctrina pertenece al depósito de la fe (1995). Si bien el documento se refería formalmente al presbiterado, el principio doctrinal —la voluntad de Cristo como norma constitutiva irrevocable— se extiende al diaconado sacramental. La apertura del diaconado femenino implicaría una revisión de la base doctrinal de Ordinatio sacerdotalis, no solo de su aplicación disciplinar.
B. Ordenación de hombres casados como norma ordinaria sin mandato pontificio (Johan Bonny, obispo de Amberes; Helmut Dieser, Aquisgrán; Peter Kohlgraf, Maguncia; Georg Bätzing, Limburgo)
ResponderEliminarEl obispo Bonny ha declarado en 2026 su intención de ordenar sacerdotes casados antes de 2028, sin esperar mandato papal, ante la caída de 1.500 sacerdotes en 1980 a menos de 100 en activo hoy en su diócesis. La disciplina del celibato latino es reformable en sí misma por la autoridad pontificia, pero la acción unilateral de un obispo diocesano al margen de Roma constituye una violación de los cc. 1008-1009 y 1031 CIC, que reservan al Romano Pontífice la regulación de las condiciones para el acceso a las órdenes. Si ejecutada, la acción de Bonny entrañaría una ruptura jurisdiccional de primera magnitud, comparable en estructura a la de Lefebvre en 1988.
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C. Benediktionale alemán: inclusión de fórmulas rituales para la bendición de parejas (Johannes Feierabend, OSB, responsable del grupo de trabajo; apoyo explícito de Stephan Ackermann, obispo de Tréveris)
El libro de bendiciones en lengua alemana en proceso de revisión prevé incorporar fórmulas específicas para bendecir «parejas que se aman», avanzando sin esperar recognitio romana. Es una ritualización litúrgica de lo que Fiducia supplicans prohíbe expresamente: que las bendiciones de parejas irregulares adopten forma de rito o puedan confundirse con el matrimonio. La iniciativa no tiene carácter meramente pastoral sino normativo-litúrgico, y su aprobación equivaldría a la introducción unilateral de un nuevo rito sacramental o cuasi-sacramental en un libro litúrgico oficial.
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III. Rupturas con la eclesiología y la constitución jerárquica de la Iglesia (Afectan a la potestad episcopal, la primacía pontificia o la estructura constitucional de la Iglesia)
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A. Consejos sinodales vinculantes con competencia sobre fe, moral, liturgia y eclesiología (Heiner Wilmer, Hildesheim; Georg Bätzing, Limburgo; Stephan Ackermann, Tréveris)
Propuesta de crear en todas las diócesis órganos permanentes donde laicos y clérigos tomen decisiones vinculantes sobre la vida pastoral, económica, estructural y doctrinal de la Iglesia local, limitando de facto la potestad exclusiva del obispo y reduciendo al Papa a figura simbólica y honorífica. Contradice directamente Lumen gentium 22 y 25, el CIC 331 y 333, y la doctrina sobre la potestad episcopal como potestad propia, ordinaria e inmediata. Es la ruptura eclesiológica de mayor alcance constitucional: no afecta solo a una disciplina reformable, sino a la estructura jerárquica querida por Cristo y definida por el concilio.
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IV. El celibato opcional como norma ordinaria en el rito latino (Helmut Dieser, Aquisgrán; Peter Kohlgraf, Maguncia; Georg Bätzing, Limburgo)
Imposición de que el celibato deje de ser obligatorio para los sacerdotes del rito latino en Alemania y se permita la ordenación de hombres casados como norma ordinaria, no como excepción ponderada. A diferencia de las propuestas anteriores, el celibato sacerdotal latino es materia disciplinar reformable por Roma, pero su modificación unilateral a escala diocesana o regional sin mandato pontificio constituye una ruptura jurisdiccional. La convergencia de esta demanda con la del obispo Bonny, quien anuncia ejecutarla sin esperar a Roma, eleva la gravedad de la iniciativa al ámbito del cisma administrativo.
LAS CINCO FRACTURAS EN CURSO BAJO LEÓN XIV
ResponderEliminarOrdenadas por urgencia canónica e inminencia de ruptura irreversible
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I. Fractura inminente: SSPX — Ordenación de cuatro obispos sin mandato pontificio (1 de julio de 2026)
La más urgente en términos canónicos. La ordenación episcopal sin mandato pontificio comporta excomunión latae sententiae para el consagrante y los consagrados (c. 1382 CIC). Ya se produjo en 1988 con Lefebvre, y las excomuniones fueron levantadas por Benedicto XVI en 2009. Una nueva ordenación episcopal ilícita, en el contexto post-Francisco y con las tensiones doctrinales actuales, sería canónicamente irreversible a corto plazo y políticamente mucho más compleja de gestionar que la de 1988, pues la situación de la SSPX ha evolucionado hacia una identidad eclesial semiautónoma consolidada durante cuatro décadas. León XIV no ha actuado.
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II. Fractura estructural: Sinodalistas apostáticos alemanes — Ultimátum post-recognitio (pasada la Semana Santa de 2027)
Cuando transcurra un año desde la Semana Santa de 2027 sin que Roma haya otorgado la recognitio de las conclusiones provisionales del Camino Sinodal alemán, los sectores más avanzados tienen previsto actuar al margen de Roma. El riesgo no es de excomunión individual sino de la instauración de facto de una Iglesia nacional alemana con estructura, liturgia y disciplina propias. La escala demográfica, económica e institucional del catolicismo alemán —con sus Kirchensteuer, sus universidades teológicas, sus medios y su influencia curial— convierte esta fractura en la de mayor potencial sistémico para la Iglesia universal.
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III. Fractura doctrinal permanente: Herencia francisquista-leonina: Amoris laetitia y Fiducia supplicans
Francisco I y León XIV: La aplicación extendida de estas dos iniciativas —comunión y absolución de adúlteros impenitentes como norma pastoral, y bendición de toda pareja íntima irregular que vulnere el sexto mandamiento— opera ya como fractura doctrinal silenciosa pero de alcance universal. Su peligro particular reside en que no requiere declaración formal de cisma: se infiltra en la práctica sacramental ordinaria y modifica de facto la doctrina moral y sacramental sin modificarla de iure. Es la fractura más difícil de cartografiar y la que más afecta a la integridad del depositum fidei en la vida ordinaria de los fieles.
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IV. Fractura estructural permanente: Iglesia Patriótica China
Obispos ilegítimamente ordenados en comunión con Pekín y no con Roma, con una nueva generación episcopal formada al margen de la fidelidad romana. El Acuerdo China-Santa Sede de 2018, renovado en 2020 y 2022, no ha resuelto el problema de fondo: la primacía pontificia (c. 331 CIC) resulta incompatible con la supervisión estatal del nombramiento episcopal. La fractura es constitucional y teológica, no meramente disciplinar, y afecta a la mayor comunidad católica emergente del mundo. León XIV ha heredado esta situación sin resolución a la vista.
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V. Tensión creciente: Tradicionalistas americanos, africanos y europeos
Resistencia organizada, sobre todo por el tradicionalismo MAGA de Trump —con peso político, demográfico y mediático creciente— frente a las iniciativas doctrinales y disciplinares de la línea sinodal. A diferencia de las fracturas anteriores, esta tensión se mantiene dentro de la comunión formal con Roma, salvo excomuniones individuales. Su gravedad es menor en términos canónicos inmediatos, pero su peso estructural es decisivo: representan el catolicismo de mayor crecimiento numérico, especialmente en África y en las comunidades tradicionistas norteamericanas. Su eventual ruptura —si León XIV cede ante las demandas alemanas— tendría consecuencias demográficas e institucionales inversas a las del cisma alemán.
JUICIO CONCLUSIVO: LA OMISIÓN DE GOBIERNO DE LEÓN XIV COMO FACTOR AGRAVANTE
ResponderEliminarInacción de León XIV: la omissio como consentimiento tácito
León XIV no ha actuado ante ninguna de las fracturas descritas. En teología moral y en derecho canónico, la omisión prolongada de quien tiene el deber de actuar equivale, en sus efectos, a consentimiento tácito.
El Papa tiene la obligación estricta de confirmar a sus hermanos en la fe (Lc 22,32; Pastor aeternus, Vaticano I) y de gobernar la Iglesia universal con potestad plena, suprema e inmediata (c. 331 CIC).
Su silencio ante la declaración de Schepers, ante el anuncio de Bonny, ante el Benediktionale, ante la guía pastoral de Marx y ante la inminente ordenación episcopal de la SSPX configura una omisión de gobierno que agrava objetivamente todas y cada una de las fracturas enumeradas, al privarlas de la corrección que les correspondería y al enviar a los agentes de ruptura la señal de que pueden actuar con impunidad.
Sr Crisi eclesiástica.....lo de León XIV manteniendo la Fiducias suplicans, Amoris Laetitia, Traditiones Custodes...solo merece doctrina Trump...patada y barca nueva!
EliminarCuando nos faltan recursos por tiempo o por cansancio volvemos al catecismo que aprendimos de niño. La verdad es que nuestra fe vive de esas primeras nociones, por mucho que luego hayamos leído, estudiado o consultado. Entre mis libros preferidos he guardado durante años aquella "doctrina" (así se llama en catalán garrotxi el catecismo de mi infancia), que escribió el obispo Cartañá, en catalán y en castellano. Para otros era el Astete.
ResponderEliminarHace unos años, cuando conocí a monseñor González-Agàpito, tuvo la generosidad de regalarme su "Breu Catecisme de l´Esgglésia Catòlica". Está redactado como el texto de Cartañá, con preguntas y respuestas. Preguntas claras y respuestas sencillas y profundas. Una joya que ha sustituido para bien aquel primer manual. ´
En estos tiempos de obscuridad y turbulencias, de documentos vaticanos impresentables por equívocos o simplemente erróneos, se agradece el bálsamo cristalino de las verdades de la fe tan límpidamente enseñadas.
Muchos de los problemas descritos por Mons. Agapito se solucionarían si el Obispo fuera un verdadero padre de sus sacerdotes.
ResponderEliminarHablar con ellos con confianza, preguntarles por su salud humana y espiritual, invitarlos a comer a su casa, como le va el trabajo pastoral, si tiene alguna que otra dificultad, incluido el tema tabú de la economía (sustento) digno del sacerdote. Una cosa es la pobreza evangélica y otra la miseria.
La situación deplorable de muchas casas parroquiales.
Si el Obispo directamente hiciera esto se daría cuenta de muchas cosas entre ellas como ha desmejorado la formación de los futuros sacerdotes.
Y no haría falta inventar TARS o cosas semejantes.
El Obispo conocería a sus sacerdotes, lo cual también redundaría en más aciertos en los nombramientos diocesanos.
Pero actualmente hemos vivido viajes a Madrid, a Roma,… y los que le rodean diciéndole nombra a este, a aquel, a fulano, a mengano,… y así van las cosas después.
Observen Terrassa nada de Comunidades Pastorales, hay que ser un tiempo Vicario, para después poder ser nombrado Párroco, sigue con su seminario propio.
Es muy fácil tener contentos, animados, y sobretodo que se sientan apreciados y apoyados.
Es que el Obispo escuche y conozca a su presbiterio.
En Barcelona actualmente esto es imposible.
Todo queda reducido a un pequeño grupo de poder, y los demás a trabajar y a callar.
Así es muy difícil que los buenos sacerdotes (que los hay), se sientan contentos, animados, y sin cansancio físico y psíquico, trabajando en estas condiciones.
Esperemos que el nuevo Arzobispo tome conciencia que el tesoro más grande de la Archidiócesis de Barcelona son sus sacerdotes y seminaristas.
Como otros Obispos de otras diócesis ya han descubierto hace tiempo.