Este sábado se celebraron los siempre politizados premios Goya, y yo me llevé una sorpresa para mi totalmente imprevista, la película "Los Domingos" de Alauda Ruiz de Azúa, se llevó el premio a la mejor obra cinematográfica del año. Evidentemente que no es una película piadosa o de fervorín, pero la directora, que se declara atea, ha sabido plasmar correctamente el sentimiento de una chica joven que quiere abrazar la vida religiosa. Esta realidad incuestionable viene avalada por diferentes estudios sociológicos que muestran el creciente interés de las nuevas generaciones por lo religioso, a pesar de la avalancha desde las más altas esferas por apartar la religión de la vida pública.
Esta constatación les sienta a muchos como a cuerno quemado, como se pudo ver en las declaraciones de la actriz y humorista catalana Silvia Abril, esposa del conocido showman Andreu Buenafuente, que se quedó a gusto diciendo: “Me niego a aceptar que la juventud que sube tenga esa
carencia, esa inclinación hacia lo cristiano. Me da pena que necesiten
creer en algo y se aferren a la fe cristiana. Lo siento por la Iglesia,
¡qué ‘chiringuito’ tienen montado!”. Pues niégate lo que quieras, pero esa generación de artistas del rojerío anticlerical, os va a tocar tragaros muchos sapos como éste, porque viendo como van las cosas, los aires no vienen por donde ellos querrían, y no sólo en las cuestiones religiosas sino también políticas.
No hace mucho se daba por muerta la vida religiosa en nuestro país, se morirían las pocas monjas que quedaban y no habría ningún relevo, pero Dios tiene sus planes y no coinciden con los de esta gente vacía y sin valores, y unas nuevas generaciones de jóvenes están buscando llenarse de espiritualidad, y entre ellos algunos abrazarán la vida religiosa o monástica.
Y digo sólo algunos, porque hay Órdenes y Congregaciones religiosas, de las que hace unas décadas eran florecientes, que hoy en día están bajo mínimos y sin posibilidad de remontada. Lo que demuestra que esa nueva juventud busca religiosidad y espiritualidad, pero no de la "progre" y fracasada, sino la de toda la vida, la de las monjas que llevan hábito, y que han descubierto su vocación en alguna de las muchísimas Adoraciones al Santísimo, que van en aumento en toda Cataluña. Esas Adoraciones que el nacional-progresismo desterró, como imagen de un catolicismo que consideraban superado.
Mientras este sábado triunfaba "Los Domingos" en los Goya, las Vedrunas de Cataluña celebraban los 200 años de existencia en un acto en Tarragona que congregó a unas 5000 personas, tocando lógicamente a diana todos los colegios que aún gestionan estas religiosas. Por este motivo la presidenta de la Fundación Vedruna Cataluña Educación, ha sido entrevistada por diferentes medios de comunicación, se trata de la religiosa Montserrat Espelt, cuya fotografía aparece al inicio de este escrito, vestida lógicamente de seglar, como todas las religiosas que están en crisis por muchos espectáculos de luz y color que se hayan hecho con motivo de este bicentenario.
Espelt busca el titular diciendo que Santa Joaquina de Vedruna era en cierta manera una feminista, lo dice de una mujer que tuvo nueve hijos, antes de enviudar, hacerse religiosa y fundar las Carmelitas de la Caridad, más conocidas hoy popularmente como las "Vedrunas". Al menos en cuanto a la situación de estas religiosas en Cataluña no niega lo innegable: "Ahora estamos en horas bajas" o también "Cataluña es casi país de misión".
Está claro que esa nueva juventud, incluso la que en teoría se ha formado en los colegios de las Vedrunas, no van a hacerse religiosas de ese carisma que no les trae ningún tipo de atracción. Tampoco a las de la Caram, que durarán lo que ella dure, para eso ya están las ONG's. Pero es innegable que muchas chicas jóvenes van a plantearse la vida religiosa estos próximos años, como bien refleja la película "los Domingos", y aun así, por parte de Vedrunas y compañía ni una sola autocrítica ni reconocimiento de que algo han hecho mal.
Francisco Fabra


Existe un resurgir documentado del catolicismo histórico entre los jóvenes en Estados Unidos, Francia y España, confirmado por datos recientes y análisis sociológicos, aunque con matices en su extensión, intensidad y causas.
ResponderEliminarPor lo que dicen los expertos, este fenómeno marca un punto de inflexión claro: Desde 2016 en EE.UU., tras el incendio de Notre-Dame en 2019 en Francia, y desde ese mismo año en España.
En todos los casos, el impulso surge como rechazo al relativismo cultural dominante, con la pandemia de 2020-2021 actuando como acelerador al disparar búsquedas de conversión y prácticas devocionales: al no tener clase y no poder salir, la atención se derivó hacia la inquietud del homo religiosus.
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I. Los entendidos dan estos hitos:
1. En Estados Unidos, el término "Catholic Revival" empieza a documentarse con fuerza desde 2010-2015, impulsado por figuras como el obispo Robert Barron y su movimiento Word on Fire, que conectan con universitarios mediante evangelización digital e intelectual. Los datos de 2024-2025 revelan aumentos notables en conversiones adultas, como un +92% en la diócesis de Marquette o +44% en Los Ángeles, superando incluso las pérdidas por secularización.
2. En Francia, el caso es especialmente llamativo entre 2018-2023. Iniciativas previas como las Veillées y la comunidad de Taizé ya atraían jóvenes, pero el incendio de Notre-Dame en 2019 generó un impacto simbólico profundo, catalizando un retorno identitario al catolicismo, no siempre practicante, pero cultural y devocional: hay incendios físicos que se trasladan a lo espiritual. Esto se detalla en el libro de Jérôme Fourquet, L'Archipel français (2019), que documenta el auge en peregrinaciones y rituales frente a la "cultura líquida".
3. En España, desde 2019 se observa una afluencia joven notable en Adoraciones Nocturnas —como las de los Dominicos de Atocha— y movimientos catalanes, en el territorio donde el mal entra en España por haber menos oración y Eucaristía, reflejando una búsqueda de estructura y comunidad en un contexto de crisis posmoderna.
Aunque no lo mencionan, lo que mantuvo el fuego fueron los instrumentos clásicos más uno moderno: los monasterios de Lourdes y Fátima y otros, el Camino de Santiago, Garabandal (redescubierto), la devoción al Padre Pío, el P. Castellani, y cuando acabó la guerra de Yugoslavia (1991-2001), el monasterio de Medjugorje. Y otros muchos más.
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II. La rebelión silenciosa: por qué los jóvenes vuelven al catolicismo
Hay algo que descoloca profundamente a ciertas generaciones, desde la franquista (1939-75), de la Transición (1977), y : descubrir que sus hijos no han heredado su descreimiento. Que la religión —enterrada con tanto esfuerzo, con tanta ironía progresista, con tantos artículos de opinión— ha resucitado, precisamente, entre quienes se suponía que iban a firmar su acta de defunción definitiva, sus hijos.
III. Generaciones antiteístas
ResponderEliminar1. La generación del Nacional-catolicismo educado (nacidos 1930-1945).
Los que formaron parte de la lucha contra la II República atea y hostil con la religión católica (comunismo, socialismo marxista, anarquismo) que implicó la muerte de Calvo Sotelo por la policía del Estado. También es la otra España roja, dividida entre partidos de izquierda y nacionalistas irreconciliables entre ellos mismos: un conjunto roto.
2. La generación del Desarrollismo (nacidos 1945-1958)
Aquí empieza el giro decisivo. Criados en colegios religiosos, muchos jesuitas o salesianos, se rebelaron contra esa herencia en los años 60 y 70. Para ellos, abandonar la fe era un acto político de liberación, no solo personal. La teología de la liberación, el marxismo universitario, el antifranquismo: todo confluía. Muchos sacerdotes obreros y curas rojos de esta generación también contribuyeron a disolver desde dentro la autoridad doctrinal.
3. La generación de la Transición y la Movida (nacidos 1955-1968)
Los que tenían 20-30 años entre 1975 y 1985. Para estos, la secularización era sinónimo de modernidad democrática: fashion. La Iglesia era Franco, el rosario era la dictadura, el hábito era la represión sexual. La Movida Madrileña fue su manifiesto cultural: provocación, libertad, anticlericalismo festivo. Almodóvar es el retrato perfecto de esta generación.
4. La generación socialista de Felipe González (nacidos 1962-1975)
Crecieron ya en democracia, con una educación cada vez más laica. El PSOE en el poder (1982-1996) consolidó institucionalmente esa separación. No eran anticlericals furibundos: eran simplemente indiferentes, que es quizás más letal para la religión que la hostilidad abierta.
5. Los millennials de Zapatero (nacidos 1978-1990)
El momento culminante. Las grandes leyes de ruptura con la Iglesia llegaron entre 2004 y 2011: matrimonio homosexual, educación para la ciudadanía, aborto, retirada de crucifijos. Esta generación sí quiso certificar la muerte, con militancia activa. Convencidos de que el proceso era irreversible. Son, exactamente, los padres de los jóvenes que ahora vuelven.
6. La generación Z española (nacidos 1997-2012, hoy 13-28 años)
Son los hijos directos de los millennials de Zapatero. Y aquí está la paradoja brutal: sus padres ganaron todas las batallas culturales... y sus hijos les están dando la vuelta al tablero.
Esta última y actual generación crecieron con varias realidades simultáneas que sus padres no tuvieron:
ResponderEliminara) Lo que heredaron de sus padres: una España ya completamente secularizada, sin presión social para creer, sin estigma por no ir a misa. La religión no era el enemigo, simplemente no existía en su entorno. Nadie les obligó a rezar, nadie les prohibió nada. Eso es clave: no tienen trauma anticlerical o ideología anticatólica a machamartillo.
b) Lo que encontraron por su cuenta: no son tontos, el vacío. Crecieron con redes sociales desde los 10-12 años, con la crisis de 2008 en el fondo familiar, con la pandemia como experiencia formativa brutal a los 15-20 años. Sus padres les dieron libertad total... y descubrieron que la libertad sin ancla produce ansiedad, no felicidad.
c) El giro: Sin el peso histórico del franquismo, para ellos es historia antigua, como la Guerra de los 100 Años, se acercan a la Iglesia como cualquier otro fenómeno cultural que investigan en YouTube o en TikTok.
Y lo que encuentran los sorprende: dos mil años de filosofía, arte, mística, comunidad y respuestas a preguntas que el progresismo de sus padres nunca supo formular. Hay que recordar que toda generación llega sin conocimiento alguno del pasado, todas, y lo que descubren asombra.
d) El dato español concreto: Las Adoraciones Nocturnas al Santísimo, casi extintas hace veinte años (las liquidaron los nacional-progresistas sistemáticamente), están llenándose de jóvenes de esta generación en Madrid, Barcelona, Pamplona y Sevilla. Son universitarios y jóvenes profesionales que llegaron solos, muchas veces buscando en Google o siguiendo a alguien en redes sociales.
e) El dato clave que une todo esto: En España, a diferencia de otros países, el anticlericalismo no fue solo cultural o filosófico. Fue una guerra civil también simbólica, con raíces en el siglo XIX, que el franquismo exacerbó al hacer de la Iglesia su brazo ideológico. Eso creó una asociación tóxica que tardó décadas en deshacerse.
Lo extraordinario del momento actual es que la generación Z española, antizapatero y antisánchez, está mirando a la Iglesia sin esa carga histórica, porque para ellos Franco es tan lejano como Napoleón (¡ya era hora!). Lo evalúan desde cero. Y lo que ven no es el símbolo de una dictadura, sino una institución con dos mil años de filosofía, arte, mística y comunidad.
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IV. El catolicismo que mataron y el que está volviendo
Los padres de estos jóvenes —boomers y millennials tempranos— crecieron en el deshielo postconciliar de los años setenta y ochenta. El Concilio Vaticano II había abierto las ventanas de la Iglesia al mundo moderno, y muchos aprovecharon ese aire para irse sin cerrar la puerta.
Los que se quedaron construyeron un catolicismo a su medida: dialogante, flexible, ecuménico, que ponía el acento en la adaptación y restaba importancia a la doctrina.
Un catolicismo tibio, sin aristas, que algunos teólogos han llamado, con crudeza certera, catolicismo beige (obispo Barron), blando, gris, blandiblug, fluido, líquido, adaptativo, débil.
El resultado fue previsible: una fe que no exige ni transforma difícilmente fascina. Y una generación entera aprendió a mirar la religión con condescendencia, como reliquia de un pasado superado.
Pero sus hijos la están recogiendo del suelo. Y no para musearla, sino para vivirla.
V. Una generación saturada de liquidez
ResponderEliminarLos nacidos entre 1997 y 2012 —la llamada generación Z— han crecido en lo que el sociólogo Zygmunt Bauman describió como modernidad líquida: un mundo sin estructuras estables, donde todo es provisional, relativo y desechable. Relaciones, verdades, identidades, trabajos.
La inestabilidad económica desde 2008, las redes sociales como ecosistema permanente, la ansiedad climática, el ruido ideológico constante... Todo apunta en la misma dirección: vértigo.
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VI. Y contra el vértigo, se busca ancla: internet e IA.
Lo que estos jóvenes encuentran en el catolicismo tradicional no es nostalgia —la mayoría no vivió ese pasado—, sino algo mucho más urgente: certeza, belleza, comunidad y una narrativa que los trasciende. Dogmas claros frente a la opinabilidad infinita. La misa en latín como espacio de silencio y misterio en medio del ruido digital. El rosario, las adoraciones, las peregrinaciones: rituales físicos, concretos, que anclan el cuerpo y el alma cuando todo lo demás flota.
Es, en el fondo, el acto más contracultural posible en 2025: creer en algo absoluto. Y como tienen internet, TikTok, YouTube y sobre todo la IA para preguntar, el ciclo se cierra. La generación pasada es fracaso y ya habla un lenguaje desfasado y pasado de moda.
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VII. Los datos no mienten
Aquí es donde el fenómeno se vuelve irrefutable, porque ya no estamos hablando de impresiones o de testimonios aislados, sino de cifras verificadas.
El Pew Research Center, en su estudio más reciente sobre el panorama religioso en Estados Unidos —basado en 36.908 encuestados entre 2023 y 2024—, indica que el declive sostenido del cristianismo registrado en décadas anteriores se ha frenado desde 2020, observándose una estabilización en la autoidentificación cristiana a nivel nacional.
En la misma línea, datos del Cooperative Election Study muestran que entre los jóvenes de la generación Z la identificación católica experimentó un repunte reciente, pasando aproximadamente del 15 % en 2022 al 21 % en 2023, con un crecimiento particularmente visible entre varones jóvenes.
En cuanto a la Misa Tradicional en latín, una encuesta interna de la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro (FSSP) realizada entre adultos de 18 a 39 años que asisten regularmente a este rito refleja niveles muy altos de práctica: el 98 % declara acudir a misa semanalmente, frente a porcentajes notablemente menores de asistencia semanal en la población católica general de esa edad según estudios nacionales como Gallup. Asimismo, el 76 % de esos jóvenes afirma haber llegado al rito tradicional por iniciativa propia, motivado por la reverencia, la solemnidad y la belleza litúrgica.
Conviene precisar que estos últimos datos de la FSSP es una llamada muestra de conveniencia (encuesta sobre personas que ya están allí) describen específicamente a quienes ya participan habitualmente en comunidades tradicionales: hay que indicar que no constituyen una muestra representativa del conjunto del catolicismo estadounidense.
VIII. La tradición no se les heredó. La eligieron.
ResponderEliminarEl panorama religioso en Estados Unidos está experimentando un punto de inflexión histórico. Según el estudio más reciente del Pew Research Center (basado en más de 36.000 encuestas entre 2023 y 2024), el declive sostenido del cristianismo se ha frenado por primera vez en décadas, mostrando una estabilización estadística desde 2020.
Este fenómeno presenta matices generacionales y litúrgicos que desafían las previsiones sociológicas previas:
1. El repunte de la Generación Z
Lejos de la secularización total, los datos del Cooperative Election Study revelan un crecimiento notable en la identificación católica entre los jóvenes. En apenas un año (2022-2023), la filiación católica en la Generación Z saltó del 15% al 21%, impulsada con especial fuerza por los varones jóvenes.
2. El vigor del Rito Tradicional
La denominada "Misa en latín" ha pasado de ser un nicho a un motor de crecimiento. Entre 2019 y 2021, mientras la asistencia a la misa ordinaria sufría caídas drásticas por la pandemia, la asistencia al rito tradicional creció un 34%.
Perfil del fiel: Según encuestas de la FSSP, el 98% de los jóvenes de entre 18 y 39 años que asisten a este rito lo hacen semanalmente.
Motivación: El 76% llega por iniciativa propia, atraído por la solemnidad, la reverencia y la estética litúrgica.
Hitos recientes: La peregrinación de París a Chartres en 2025 batió récords con 19.000 asistentes y una media de edad de tan solo 20 años, agotando sus plazas en apenas cinco días.
3. Una secularización con sesgo ideológico
Los datos sugieren que la pérdida de fe en Occidente no es un fenómeno neutro, sino profundamente ligado a la identidad política. El análisis de Pew muestra una brecha abismal:
Entre los ciudadanos progresistas, la identificación cristiana se desplomó 25 puntos (del 62% al 37%) entre 2007 y 2024.
En contraste, entre los conservadores, la caída ha sido mínima, manteniéndose como el núcleo de resistencia de la práctica religiosa.
Conclusión: El cristianismo no solo parece haberse estabilizado, sino que se está reconfigurando hacia formas más tradicionales y una demografía más joven y masculina, marcando una clara divergencia respecto a las tendencias ideológicas del resto de la sociedad. La secularización, en otras palabras, no ha sido neutra. Ha tenido un sesgo ideológico muy claro.
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IX. Lo que esto dice del tiempo de hoy
Este fenómeno no es solo religioso. Es un síntoma cultural de primer orden.
Una parte de la generación Z está rechazando, con una claridad que asombra, el legado ideológico de sus mayores: el relativismo moral, el individualismo radical, la deconstrucción permanente de todo valor y toda institución. No como reacción ciega, sino como elección meditada. Han visto adónde conduce ese camino —ansiedad, soledad, vacío— y están eligiendo otro.
El catolicismo que están abrazando no es el de sus abuelas ni el de sus padres progresistas. Es uno que ellos están redescubriendo por su cuenta, muchas veces contra el ambiente familiar y cultural. No les llegó por inercia. Lo buscaron, lo encontraron y lo defienden. Y eso, precisamente, es lo que lo hace irreversible.
Las generaciones que dieron por muerta la religión tendrán que aprender a convivir con una incomodidad nueva: que sus hijos crean, y que ellos, como generación, están condenados a extinguirse, como toda generación, y nadie llorará por sus valores y principios. Y que sus hijos crean con más convicción que ellos jamás tuvieron para no creer.
Buenos días, Sr Ilustrado. Mire le felicito, me he leído su resumen histórico y Dios le oiga que sea la Generación Z la que lleve al banquillo a tanto político y miserable como siguen campando sueltos, los peores han ocupado los mejores sitios. Ya lo dijo un tal Alfonso Guerra, "todopoderoso" en aquellos años:" A España no la reconocerá ni la madre que la parió"...una vista preclara la suya pero quizá él, su compañero Felipe y tantos y tantos del R78 se están ahora arrancando los pelos que les queden viendo ese resurgir que no les entra en sus ya abotergadas cabezas
ResponderEliminar¿Cómo van a reconocer que han hecho algo mal estas monjas tipo Caram que se han dedicado a coquetear con el mundo? Lo que sucede ahora es que como dice la tal Abril, mujer del Buenafuente, "la Iglesia, menudo chiringuito tienen montado!". Pues es así, Sra Abril, lo que se va a caer es la iglesia corrompida, mundana y barragán en la que han vivido tanta monja y mosen cuentista después de humillar y arrinconaa a monjas, religiosas y sacerdotes de sana doctrina.
ResponderEliminarHablando de cine y monjas... En La Contra (LV) de ayer, el actor Jordi Mollà Perales (de padres valencianos ya fallecidos) acababa así:
ResponderEliminar... ¿Lo más revelador que le ha ocurrido?
Mi encuentro con Dios. Mi madre quería ser monja. Cuando tenía siete años casi la pierdo. Me refugié en Dios para que sobreviviera. Desde entonces siempre ha estado conmigo. Incluso en los peores momentos escucho una voz que me dice: “Yo voy contigo”. Eso es lo más grande que me ha pasado en la vida.
https://www.lavanguardia.com/lacontra/20260303/11479519/jordi-molla-haber-sido-mas-famoso-quise.amp.html
Creo que Francisco Fabra incurre en un optimismo excesivo. Los jóvenes que muestran interés por lo católico siguen siendo minoritarios en España y, no digamos, los que deciden consagrar su vida a Dios. Como afirma el sacerdote Javier Igea, director del departamento de sociología de la diócesis de Madrid, "se debe ser muy cauteloso con la afirmación "renacimiento religioso" o afirmaciones similares. Creo que es más bien un deseo de que nuestra situación religiosa cambie que una realidad que sea":
ResponderEliminarhttps://www.religionenlibertad.com/opinion/260302/repunte-cristiano_116813.html