En efecto, se ha producido recientemente el nobilísimo gesto del cardenal arzobispo de Barcelona, defendiendo en su Full dominical a los proxenetas del siglo XXI, henchidos de amor por los extranjeros (interesado, claro está): entre ellos, muy especialmente, los okupas. Y no ha dudado en llamar “xenófobos” a los que se oponen a tan benéfica obra.
¿Proxenetas? ¡Pues claro!, y además son los buenos, son los amantes de los extranjeros. ¡Ya ves!, las palabras están por encima de nosotros y a veces nos fustigan sin piedad y se ríen de nosotros. Creemos que somos sus dueños y que les podemos asignar el significado que se nos antoje. Pues no, que luego van y nos dan en los morros. Ya ves, los proxenetas son los buenos (parece que de mentirijillas); pero los xenófobos no renuncian a su aspiración de ser los buenos de verdad. ¡Menudo enredo!
Las palabras griegas (¡cómo nos gusta hablar en griego para hacernos los cultos!); digo que las palabras griegas xenós y fóbos, nos dan “extranjero” y “miedo”. Y sí, clarísimo, es lo más natural del mundo tenerle miedo al extranjero: sobre todo cuando viene en hordas. Tampoco es extraño que, al verlos en tan gran número, y siempre todos juntos, sin romper el pelotón, especialmente en sus grandes festividades tribales, es bastante posible, digo, que el miedo (fóbos) se convierte en odio (mísos) y que acabe dándosele valor de odio al simple miedo. Suele ocurrir.
Es normal que quienes no sacan ningún provecho de los extranjeros, se dejen llevar por el miedo (fóbos, fobia) al verlos en tan gran número. Y obviamente, aquellos que sacan provecho de los extranjeros, practican el amor al extranjero: amor interesado, claro está. A los que practicaban ese interés por los extranjeros, en griego se les llamó proxenetas: pro, a favor de; y de nuevo xenós, con su desinencia adjetivadora, extranjero. Proxeneta era el que estaba interesado en los extranjeros. Bueno, el que traficaba con ellos. Pues lo mismo que hoy.
Y, ahí va un paralelismo inquietante: el sistema político-empresarial pone en marcha sus recursos para atraer el mayor número posible de extranjeros, porque necesita mano de obra, especialmente para los trabajos que no están dispuestos a hacer los autóctonos. Y para bajar el precio del trabajo. El invento es sencillo: “efecto llamada” complementado con las políticas adecuadas para acentuar la pobreza de los países de origen (cierre de nuestro mercado a sus productos mediante aranceles y normativas inalcanzables); más las medidas convenientes para que las mafias que viven de su desesperación, tengan todas las facilidades para empujarlos hacia los países más prósperos. Y es así como conseguimos enormes ejércitos de esclavos (no, no lo son jurídicamente, que hace tiempo se abolió la esclavitud jurídica, pero no la económica). Antiguamente no eran ni tan refinados ni tan retorcidos: para conseguir esclavos, tenían las guerras y las razzias.
Los que les abren las fronteras para estrujarles a fondo, son los proxenetas de hoy. El que los llama poniéndoles el cebo, ayudas y demás, se beneficia de ellos; pero la población de base (sobre todo, la más pobre) sufre los inconvenientes. Se te mete un ocupa en tu escalera y ha arruinado la inversión de tu vida: el precio de tu piso se ha desplomado, porque el “proxeneta” que “lo llamó” lo defenderá contra ti (nuevo efecto llamada), y tras él vendrán otros a comprar el resto de pisos, ya baratísimos. Eso no les ocurre a los que viven en fincas con conserje. Tampoco el palacio episcopal se verá afectado por el fenómeno okupa. Naturalmente que la infinita misericordia de nuestros obispos está a favor de la legalización de los 500.000 ilegales. ¡Como si son un millón o dos o tres!
Ahí tenemos el paralelismo: el proxeneta griego era el que traficaba con esclavos y esclavas (extranjeros por definición). Pero puesto que, tanto en Grecia como en Roma, el principal negocio era el de esclavos, resultó que en Grecia se llamó proxeneta al que se dedicaba al comercio y a la trata de lo que fuera (con el ligero detalle de que el de esclavos y esclavas era el principal, por ser el más lucrativo). Obsérvese de paso, que al estar formado más del 50% de ese negocio por esclavas y mancebos, del oficio de proxeneta se apreció especialmente esta especialidad; de ahí que en nuestra lengua (y sospecho que no la única), acabó siendo proxeneta el comerciante especialista en proveer esclavas y esclavos como “trabajadores sexuales”. Y como lo más normal es que éstos fuesen extranjeros, siguió cuadrándoles de maravilla el nombre de proxenetas. Recordemos la pesadilla de los países cristianos del Mediterráneo, en los que los moros se proveían de cautivos para pedir rescate por ellos, y de cautivas para venderlas.
Me ha sorprendido, al consultar a fondo el tema, la información de que, en el griego del siglo pasado, aún existía la palabra proxenetes para designar a los celestinos y celestinas que arreglaban matrimonios: los casamenteros. Recordando, obviamente, el principal oficio del proxeneta, que era vender o alquilar mujeres. Supongo que, al desaparecer el oficio de casamentero, el nombre de proxeneta lo habrán devuelto al lugar que ocupa entre nosotros.
Curiosamente, en Roma ocurrió algo parecido en cuanto a la consideración del hombre como la principal riqueza, la riqueza por antonomasia. En efecto, al esclavo lo llamaban mancipium (manu captum, cogido de la mano; de ahí, mancebo, emancipación y manu-tención; aunque ésta la ha resuelto la modernidad brillantemente, consiguiendo que sea el mismo esclavo el que cuide de ella). Y esta denominación de mancipio se extendió a cualquier propiedad (ver diccionario). Pues lo mismo que en la Grecia clásica, se llamó proxeneta al traficante o comerciante de cualquier mercancía, aunque ese nombre correspondía en rigor al comerciante de esclavos (extranjeros -xénoi- por definición).
Y claro, inevitablemente, a los que vemos hoy sumamente interesados en la entrada de extranjeros en el país, hemos de llamarles “proxenetas”: que son, simplemente, los que están a favor de los extranjeros. Y cuando vemos a tantos interesados en los extranjeros (sobre todo, políticos y empresarios), vemos que no se distinguen en absoluto de los proxenetas de antaño; aunque ahora está abolida la forma antigua de explotación, por lo que ha cambiado también el modo de explotar a los extranjeros, destinados al trabajo esclavo.
Sin olvidar que también en el puro negocio del proxenetismo, la inmensa mayor parte de la mercancía es extranjera. No, tampoco es tan enorme la diferencia entre lo que fue ayer y lo que es hoy.
Y bueno, aparte de los realmente interesados en el negocio del proxenetismo, tenemos el numeroso ejército de despistados que, sin saber lo que piden, defienden vociferantes a los proxenetas con causa y con beneficio. En el número de éstos, hemos de colocar a nuestro cardenal arzobispo que, supuestamente por caridad cristiana, ha salido en su full dominical en defensa de los okupas multitudinarios de Badalona. Haciendo gala de su talante estrechamanos y tiendepuentes, les ha echado un cable a los proxenetas a los que, en su día les ofreció para estos menesteres el edificio de la Conrería, el seminario menor: y de ese generoso ofrecimiento, nunca más se supo.
Todos, tanto los justos como los pecadores, necesitan el acompañamiento de la Iglesia: también los proxenetas, que la han pillado con el pie cambiado. Le ha ocurrido en efecto que, al posicionarse contra los xenófobos, se ha puesto decididamente del lado de los proxenetas. Cosas que pasan por desconocer el sentido de las palabras.
Virtelius Temerarius



No era necesario ese chorro de erudición griega para mostrar su oposición a la inmigración. Aunque imagino que quizás los que no le gustan son los del norte de África. Los inmigrantes portugueses, rumanos, ucranianos, chinos, rusos, japoneses... estos no le molestan. Por cierto, aunque sean europeos, son inmigrantes, con otra lengua y con fuertes identidades muy diferenciadas de la nuestra. Sin ir más lejos, dentro de España ya se da esa diversidad.
ResponderEliminarYo me alegro de que esos extranjeros puedan gozar de una vida mejor y se hayan alejado de la miseria en la que malvivían. Y también me alegra que regularicen a ese medio millón de sufrientes extranjeros sin papeles, siempre con una espada de Damocles encima.
Ahora bien, a todos los inmigrantes que delinquen, sean de donde sean, deberían retornarlos a su país de origen. Sin excepción, menores, mayores e incluso aquellos que pertenecieran a un país de la Unión Europea. Esa limpieza sí es primordial.
No se puede ser populista, que ya tenemos demasiados populistas, tanto en el ámbito político como en el religioso. ¿Cuántos inmigrantes va a acoger en su casa? Resulta que en España hay casi 3 millones de parados, y faltan cientos de miles de viviendas. Además, hay 100 millones de africanos que quieren venir a vivir a Europa. Vaya haciendo sitio en su casa. ¿o se trata de ser generoso sólo con el dinero de los demás?
EliminarLos populistas no quieren entender que no se trata de rechazar la inmigración, sino de regular la inmigración para que sea ordenada y razonable. Pidiendo lo mínimo, que pide cualquier país normal: antecedentes penales, y un contrato de trabajo. Porque sino, resulta que estamos importando millones de problemas: falta de integración, imposición de religiones y costumbres ajenas a los derechos humanos, y se acabe convirtiendo Europa en una segunda África.
Por otro lado ¿Por qué hay que traer millones de inmigrantes en vez de invertir en sus países de origen, para que no tengan que emigrar? ¿por que a la oligarquía mundial, le interesa más traer mano de obra barata a Occidente, en vez de impulsar el crecimiento en los países pobres? ¿Nadie se hace esta pregunta?
La iglesia como poseedora de grandes bienes inmuebles y riquezas es la primera que protege su gran patrimonio que seguro no ofrece a los pobres del mundo mundial incluido inmigrantes ilegales, un país debe proteger sus ciudadanos de invasiones que dado su baja cualificación compiten con las clases desfavorecidas del lugar bajando sueldos, aumentando competencia véase peluquerías regentadas por árabes abiertos de L a Domingo 16 H al día cortando el pelo por 5 € y obligando a cerrar al peluquero de toda la vida, no me extraña que en los barrios populares crezca la ultraderecha ante su radical discurso de control de la inmigración y endurecimiento de penas a delincuentes, la izquierda con su discurso mega chupi guay pijo progre amante de riquezas y lujos varios
ResponderEliminarBuen hombre de las 20:07, el tema de las peluquerías marroquíes las conozco bien. En su pueblo cobrarán barato, pero en el mío, los marroquíes cobran por cortar el pelo 10 euros. Y le aseguro que, aunque sí los tienen, los clientes occidentales se prodigan bien poco en sus establecimientos. La otra peluquería de toda la vida cobra más caro y no ha cerrado.
EliminarPor cierto, ¿ha oído hablar de la libre competencia?
No es que quede bonito llamar proxeneta al cardenal arzobispo de Barcelona. Pero tal como está nuestra Iglesia nacional, que tolera sin sonrojarse que propalen con altoparlantes que el cardenal arzobispo de Madrid tiene novio, sin que éste se sonroje más que en sus vestimentas, lo de llamar proxeneta al de Barcelona (aunque se entienda como lo entiende todo el mundo), pues tampoco suena tan grave.
ResponderEliminarVamos a ver, si Cobo tiene un amante y metido en el Palacio pues está no mal sino lo siguiente. El problema está en la infiltración homosexual en los seminarios desde los 60. ¿Cuál es el porcentaje hoy ? Claro que Cobo fue creado cardenal por Francisco y ahi estaríamos ante un Anti-Cardenal...paciencia pues a ver cómo recibe a León en Junio
EliminarMe parece un artículo muy interesante, usaré a Renaud Camus (sustitución), Douglas Murray (inversión moral y élites), Orwell (lenguaje como herramienta de control) y La extraña muerte de Europa de Douglas Murray, que analiza la complicidad de iglesias, partidos, sindicatos, intelectuales, ONG y medios en la legitimación moral de la inmigración masiva, así como Manufacturing Consent (Los guardianes de la libertad) de Chomsky (1988).
ResponderEliminar...
1. Punto de partida: el problema del lenguaje y el desplazamiento moral
El eje conceptual inicial parte de una observación fundamental: el lenguaje no es un instrumento neutro, sino una fuerza activa capaz de modelar la percepción moral de la realidad. Las palabras no solo describen hechos; construyen marcos de interpretación, asignan culpabilidades y legitiman conductas. Cuando el lenguaje es manipulado deliberadamente, se produce una inversión de los valores morales que genera confusión colectiva y paraliza la capacidad de respuesta crítica.
Esta inversión no es un fenómeno accidental ni puramente lingüístico: es el mecanismo mediante el cual se hace aceptable lo que de otro modo sería reconocido como explotación estructural. Comprender este desplazamiento semántico y moral es clave para comprender cómo funciona el orden social catalán contemporáneo, donde intereses económicos se revisten de virtud humanitaria.
Tal inversión semántica sigue un patrón histórico reconocible: términos originalmente descriptivos o relacionales adquieren una carga moral negativa, mientras otros, vinculados a prácticas objetivamente explotadoras, se resignifican como virtuosos y progresistas.
Dos vocablos griegos, los indicados en el artículo, resultan paradigmáticos. Xenós designa al extranjero o forastero, pero también al huésped: una figura ambigua, portadora de alteridad, no necesariamente hostil, pero sí potencialmente desestabilizadora para el equilibrio social establecido.
Phóbos significa miedo, una reacción adaptativa y racional ante lo desconocido o ante transformaciones bruscas del entorno que alteran las condiciones materiales de existencia cotidiana.
De su combinación surge xenofobia, término que en el discurso contemporáneo ha pasado a significar no el miedo legítimo, sino que sufre una inversión de combate político, el odio moralmente culpable e irracional, de modo que quien teme —por motivos materiales concretos— queda automáticamente convertido en sujeto moralmente reprobable, estigmatizado y silenciado.
En contraposición, proxenētēs significaba originariamente "el que media a favor del extranjero", el intermediario que facilita su inserción. Con el tiempo, el término pasa a designar al traficante de esclavos o al celestino: quien se lucra intermediando con seres humanos vulnerables.
No se trata aquí de una etimología simplista, sino de una genealogía del desplazamiento moral de los términos que revela una constante histórica. La paradoja contemporánea es elocuente: el que teme al extranjero es condenado como inmoral, mientras el que media y se beneficia económicamente de él es ensalzado como humanitario, solidario y éticamente superior.
2. Formulación del paralelismo histórico
ResponderEliminarEl sistema político-económico contemporáneo reproduce, bajo nuevas formas institucionales y legales, el comportamiento funcional de los proxenetas antiguos. En la Grecia clásica, el proxenētēs hacía negocio con esclavos extranjeros; hoy, el sistema económico hace negocio con inmigrantes que, aunque no sean esclavos en sentido jurídico estricto, lo son en términos de dependencia económica estructural y precariedad extrema.
No se trata de equiparar jurídicamente inmigración y esclavitud, sino de señalar una analogía funcional verificable y objetiva: el inmigrante irregular o en situación precaria no puede negociar salarios dignos, no puede denunciar abusos sin riesgo inmediato de expulsión, no puede elegir libremente empleador ni rechazar condiciones degradantes o ilegales.
La diferencia con la esclavitud antigua es meramente jurídica y formal; la estructura de dependencia y explotación es análoga en sus efectos reales. La explotación adopta apariencia legal y se reviste de un lenguaje solidario que la hace socialmente aceptable e incluso celebrada.
Este novedoso y perverso mecanismo moderno, como afirma el artículo, se articula mediante políticas migratorias expansivas —el conocido efecto llamada— que incluyen subsidios iniciales, amnistías periódicas (como la regularización extraordinaria anunciada en 2026), facilidades administrativas para la reagrupación familiar y narrativas de acogida, actuando como cebo funcional equivalente a las rutas esclavistas de la Antigüedad.
A ello se suma, tal como explica el artículo, el cierre de mercados a productos extranjeros, que empuja a poblaciones enteras al éxodo, y el beneficio directo de empresarios y Estados que obtienen mano de obra abundante, barata y sin derechos efectivos. Los proxenetas del siglo XXI no son individuos marginales, sino élites económicas, políticas e institucionales que abren fronteras selectivamente mientras externalizan los costes sociales a las clases medias y bajas.
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3. El círculo funcional de intereses
De este paralelismo emerge un ciclo de retroalimentación estructural en el que intervienen cuatro tipos de actores que, aun presentándose como ideológicamente distintos o incluso opuestos, actúan de forma funcionalmente convergente.
El término "derecha" se emplea aquí no en sentido partidista estricto, sino funcional: como defensa objetiva de un orden económico favorable a las élites dominantes, con independencia de su autoubicación ideológica declarada.
Este círculo no es conspiratorio ni requiere coordinación explícita, sino sistémico y autorreforzado: cada actor persigue su beneficio inmediato —económico, simbólico o institucional—, pero el resultado agregado es funcionalmente idéntico al de un diseño consciente y coordinado. Lo importante es el resultado final operativo y eficiente.
1º. Derecha económica: empresarios y grandes corporaciones que demandan inmigración masiva para contener salarios, aumentar la competencia laboral y asegurar una oferta permanente de mano de obra precaria.
2º. Derecha político-social y clerical: sectores eclesiásticos y asistenciales que proporcionan justificación moral mediante categorías como caridad cristiana, acogida evangélica y solidaridad universal. Un ejemplo reciente y paradigmático es la reacción de la Conferencia Episcopal Tarraconense ante el desalojo de la nave del antiguo instituto B9 en Badalona (diciembre de 2025), donde centenares de personas —muchas de ellas migrantes— quedaron en la calle; los obispos denunciaron relatos "aporofóbicos y xenófobos" y reclamaron una "respuesta humanitaria inmediata", sin analizar las causas estructurales del conflicto ni los impactos sobre los vecinos afectados. Al final todo quedó en agua de borrajas navideño: si te he visto no me acuerdo de Badalona. La burocracia episcopal dio la respuesta políticamente correcta y luego, a comer turrones.
3º. Derecha mediático-cultural subvencionada: directivos, periodistas y prescriptores culturales acomodados, sostenidos por fondos públicos y privados, que amplifican el discurso solidario, deslegitiman el disenso popular y presentan la política migratoria abierta como progreso moral irrenunciable: "es lo único aceptable desde nuestra posición de moral suprema".
ResponderEliminar4º. Derecha política institucional (o izquierda en el poder): partidos y gobiernos que traducen esta legitimación simbólica en leyes de regularización masiva, ampliación de derechos administrativos y políticas públicas favorables a la inmigración continua. Hay que tener en cuenta que la regularización, con los actuales medios de la administración de inmigración, necesitará años para comprobarlo todo, por lo que una regularización "en pocos meses" es en realidad una regularización "automática", que no comprueba nada, lo que refuerza la impresión de "fraude a la ley inmigratoria democrática" y el interés de grupo de élites.
Estos cuatro sectores conforman un sistema cerrado de utilidad mutua: el interés económico genera la necesidad estructural; la esfera clerical y mediática produce la legitimación moral y simbólica; la política institucional crea el marco legal y administrativo; y la opinión pública dirigida convierte la operación en acto de virtud social colectiva.
- El extraño alineamiento de la Iglesia
Este alineamiento "inter-elitista" se extiende a entidades vinculadas a la Iglesia Católica como ACCEM —ONG de raíz católica que gestiona presupuestos millonarios (más de 225 millones de euros en 2024, casi íntegramente procedentes de subvenciones públicas para acogida migratoria)—, cuya Asamblea General mantiene opacidad sobre la composición exacta de sus entidades miembro pese a solicitudes públicas de transparencia (como las formuladas por INFOVATICANA en 2025-2026, sin respuesta hasta la fecha). Según estimaciones críticas procedentes de análisis de sus memorias y denuncias públicas, aproximadamente el 50 % de estos fondos (alrededor de 112-125 millones) se destina a gastos de estructura administrativa, salarios, alquileres de bienes y servicios, gestión y pagos asociados, mientras oficialmente se declara un porcentaje menor en overhead.
Así, estas entidades ilustran perfectamente el mecanismo: convierten la caridad eclesial en vehículo privilegiado de fondos estatales masivos, sosteniendo el discurso de acogida universal que legitima moralmente el sistema. El ciudadano catalán medio contempla este consenso transversal —empresarios, obispos, periodistas y políticos alineados en el mismo relato, con organizaciones como ACCEM recibiendo cientos de millones públicos— y llega a la conclusión errónea de que debe ser correcto y universal, cuando en realidad solo refleja la coincidencia funcional de intereses de quienes no padecen las consecuencias directas.
La clase política catalana también es corresponsable del desastre político español. Tanto Junts como ERC (pactos con el PSOE en 2023 y 2018 respectivamente), más el PSC (federado con el PSOE), y las ultraizquierdas catalanas, forman parte del Gobierno Sánchez del PSOE: todas las políticas de la ultraizquierda gobernante contra la vivienda, el transporte (RENFE), la sanidad, la educación, la justicia, la economía, las PYMES y autónomos, la pobreza creciente, la emigración, la inseguridad, los impuestos y multas confiscatorias, la burocratización, la falta de ilusión, progreso y prosperidad, la desestructuración y descohesión social, cultural, lingüística, política y económica de Cataluña tiene dos nombres propios en catalán: Junts y ERC.
El ciudadano catalán medio observa este consenso transversal —empresarios, obispos, periodistas y políticos coincidiendo en el mismo relato— y concluye erróneamente que debe ser correcto y unánime, cuando en realidad refleja únicamente la convergencia de intereses de quienes no sufren las consecuencias directas ni cotidianas.
4. Efectos sociales y desplazamiento del costo
ResponderEliminarEl sistema se mantiene porque los efectos negativos no recaen sobre quienes lo diseñan y promueven, sino sobre la base social trabajadora. Mientras empresarios, políticos, eclesiásticos y comunicadores residen en zonas protegidas, seguras y desconectadas de los impactos directos, las clases medias y bajas asumen las consecuencias materiales y cotidianas.
Entre ellas se encuentran la depreciación del valor inmobiliario —con caídas reportadas por propietarios y agentes en rangos del 20-30% en entornos afectados por ocupación persistente, y Cataluña liderando las estadísticas nacionales de okupaciones ilegales—, la sobrecarga crónica de servicios públicos, el aumento de la inseguridad percibida y real, la precarización laboral sistemática y la pérdida de ahorro vital invertido en vivienda.
En Cataluña, la crisis habitacional se agudiza en 2026 con una drástica reducción de alquileres disponibles, precios de compra al alza, okupaciones incluso en viviendas de lujo y exclusión progresiva de jóvenes, migrantes integrados y familias monoparentales del mercado.
Un propietario que compró su piso hace veinte años como inversión para la jubilación descubre que, tras tres okupaciones consecutivas en su edificio, no puede venderlo ni al 70% del precio de hace cinco años, ni encontrar inquilinos estables.
Un trabajador autóctono ve cómo su salario ha permanecido estancado durante quince años mientras la plantilla de su empresa se ha renovado tres veces con trabajadores dispuestos a aceptar condiciones que él rechazaría por dignidad.
Un padre de familia constata que en el colegio de su hijo el 40% del tiempo lectivo se dedica a nivelar competencias lingüísticas y culturales, reduciendo el nivel educativo general y las oportunidades futuras.
Estos no son costes abstractos ni anecdóticos: son transferencias reales de riqueza y calidad de vida desde abajo hacia arriba. Esta forma de explotación indirecta pero estructural se ve reforzada por la complacencia o el silencio activo de la Iglesia institucional, que se alinea de facto con los beneficiarios del sistema, priorizando narrativas de acogida universal sobre la defensa de las comunidades locales afectadas.
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5. Proyección territorial: Cataluña como ejemplo de colapso sistémico
Cataluña atraviesa un proceso de agotamiento estructural visible en múltiples ámbitos: transporte ferroviario crónicamente saturado y colapsado (como la crisis de Rodalies en enero-febrero 2026, con paralizaciones masivas por falta de inversión crónica), carreteras permanentemente congestionadas, sistema sanitario tensionado por falta de médicos y listas de espera interminables, deterioro educativo e inseguridad creciente.
Estos fenómenos no son independientes ni coyunturales, sino manifestaciones de un mismo desajuste estructural entre crecimiento poblacional inducido políticamente y capacidad material real.
En vivienda, la ocupación ilegal desploma valores inmobiliarios y arruina proyectos vitales; los topes al alquiler y las restricciones al turismo reducen drásticamente la oferta; el poder político demoniza la propiedad privada; y el marco legal resulta ineficaz, lento u obsoleto. Surge así el chabolismo vertical, el hacinamiento generalizado y la imposibilidad del ascenso social vía propiedad.
La Generalitat tiene ambiciones de crecimiento demográfico, casi propios de Nerón desatado, mientras las infraestructuras siguen siendo las diseñadas para la Cataluña de los 1980, en las del lema de "Som 6 milions" y "Catalunya, un país d'Europa" o "La feina ben feta no té fronteres" del pujolismo.
A comienzos de 2025, la población superó los 8,12 millones de habitantes (Idescat) impulsados por inmigración extranjera. Para el 2050, algunos proyectan 10 millones de habitantes, pero con las actuales infraestructuras públicas, esta cifra es absolutamente inviable: degradación de RENFE y de las carreteras: el país se hunde en la falta de dinero para mantener su propio esqueleto industrial y social.
La cuestión no sólo es que Cataluña crezca numéricamente, sino que crece sin planificación infraestructural correspondiente porque el crecimiento no responde a desarrollo económico endógeno sino a decisión política deliberada. Cuando una sociedad crece orgánicamente, invierte antes de crecer: construye escuelas antes de que nazcan niños, hospitales antes de que lleguen enfermos, trenes antes de que aparezcan viajeros. Cataluña ha hecho lo contrario: ha importado población masivamente, a lo loco, mientras desinvertía o retrasaba crónicamente las infraestructuras, produciendo el colapso observable y cotidiano.
ResponderEliminarEl resultado es un aumento del riesgo de pobreza por encima del 24-25%, subsidios que sustituyen inversión productiva real y ausencia de políticas favorables a autónomos y pequeños empresarios. El conjunto del modelo nacionalista y progresista colapsa por incapacidad de coordinar demografía, economía e infraestructuras de forma sostenible.
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6. Causas morales y antropológicas del vacío demográfico
El déficit poblacional no es solo económico o demográfico, sino antropológico y moral en su raíz. Aunque los factores materiales influyen, el elemento decisivo es cultural: la ruptura deliberada del horizonte de la familia como bien social prioritario. Políticas de anticoncepción generalizada, aborto libre, divorcio exprés, equiparación jurídica de formas familiares disociadas de la procreación y legislación transexual han reducido la natalidad catalana a mínimos históricos, con una tasa de fecundidad de alrededor de 1,08 hijos por mujer en 2024 (datos definitivos más bajos desde la posguerra).
La paradoja es reveladora y estructural: Cataluña ha optado por políticas que reducen drásticamente la natalidad autóctona y simultáneamente por políticas que atraen población foránea masiva. Ambas decisiones son presentadas como progresistas e irreversibles, pero su efecto conjunto es la sustitución demográfica acelerada con dependencia perpetua de flujos migratorios, lo que convierte a Cataluña en rehén permanente de las crisis internacionales y elimina cualquier posibilidad de estabilidad demográfica autosostenida.
Este vacío generacional se intenta suplir mediante inmigración continua, convertida en muleta demográfica estructural. La Iglesia contribuye indirectamente por omisión o alineación, al no ejercer una oposición doctrinal y pastoral eficaz contra el invierno demográfico, integrándose así en el ciclo de justificación moral. La élite derechista catalanista progresista parece atrapada en la rueda de hámster: dando vueltas sin moverse, cada vez más alocadamente rápido, hasta que el hámster sale volando...
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7. Lógica de conjunto y encadenamiento racional
El sistema funciona mediante un bucle autorreforzante de seis fases interconectadas, semejante a la rueda del hámster antedicha: gira sobre sí misma cada vez más rápido, sin avanzar realmente, pero acelerando hasta el agotamiento. Esta imagen captura perfectamente la dinámica actual de la política migratoria española y catalana, donde cada vuelta refuerza la siguiente y aumenta la velocidad del conjunto.
1º. Necesidad económica: Empresas y capital requieren mano de obra barata y abundante.
2º. Justificación moral: Iglesia, ONG y medios transforman esa necesidad en virtud mediante el lenguaje de la acogida y la solidaridad.
3º. Legalización: El poder político convierte la justificación en leyes, regularizaciones y derechos administrativos. El anuncio gubernamental de enero de 2026 —una regularización extraordinaria que podría beneficiar a medio millón de personas ya presentes en España, con trámites abiertos entre abril y junio— ilustra esta fase: se presenta como medida de “dignificación” y “integración laboral”, mientras la Generalitat calcula entre 120.000 y 150.000 beneficiarios en Cataluña y se ofrece a colaborar activamente, viendo incluso una “oportunidad” para expandir el uso del catalán, que es lo único que les importa.
4º. Efectos sociales: La población autóctona sufre tensiones materiales reales: saturación de servicios, depreciación patrimonial, precariedad laboral. Encuestas recientes revelan que dos de cada tres catalanes exigen limitar la llegada de inmigrantes, percibiendo ya el colapso en vivienda, sanidad y seguridad. Las élites tiene sanidad y educación privada, y el resto, sea nacional, regularizado o ilegal, sufre por igual la saturación y degradación del sistema público.
ResponderEliminar5º. Neutralización del disenso: Quien expresa esas tensiones es etiquetado como xenófobo, aporófobo o intolerante. El Gobierno y sus aliados insisten en que “no existe efecto llamada” gracias a fechas de corte claras, mientras la oposición denuncia precisamente lo contrario: una aceleración deliberada que desborda los servicios públicos.
6º. Reinicio amplificado: La acusación moral silencia la crítica, legitima más flujo migratorio y el ciclo se intensifica. La regularización de 2026, aprobada por decreto para evitar bloqueos parlamentarios, actúa como nuevo impulso: atrae expectativas futuras, refuerza la necesidad económica de más mano de obra precaria y prepara el terreno para la próxima vuelta de la rueda, cada vez más rápida.
Lo esencial es que cada fase depende y refuerza a la anterior: sin necesidad económica no habría justificación moral sostenida; sin justificación moral no habría leyes expansivas como la de 2026; sin leyes no habría efectos masivos; sin efectos no surgiría disenso; sin disenso no haría falta neutralización. El lenguaje actúa como lubricante en todas las fases, invirtiendo significados y moralizando la explotación.
La economía demanda inmigración para reducir costes; las élites clericales, mediáticas y políticas la justifican moral y jurídicamente; la sociedad la interioriza como valor ético superior; el flujo migratorio satisface intereses económicos y genera tensiones reales; esas tensiones se anulan mediante la acusación de xenofobia; y el sistema se reinicia más reforzado y acelerado. La regularización masiva de 2026 demuestra que la rueda ya no solo gira: gira cada vez más rápido, profundizando el desajuste estructural sin resolver las causas de fondo. El lenguaje, al invertir significados y moralizar la explotación, integra todos los niveles en un todo coherente y difícil de romper.
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8. Conclusión: el orden invertido de los significados
El sistema contemporáneo se sostiene sobre una inversión moral y semántica sistemática y deliberada. El que teme por su seguridad, su patrimonio o su modo de vida es convertido en malvado; el que explota al extranjero mediante precariedad estructural es consagrado como humanitario.
El interés económico se disfraza de caridad evangélica, la debilidad se denomina compasión, la transferencia de costes se presenta como solidaridad y la propaganda se presenta como información objetiva.
En Cataluña de 2026, esta inversión acelera un colapso previsible y ya en marcha: los proxenetas modernos —económicos, políticos e institucionales— prosperan mientras la base social se desintegra lentamente. No se trata de un error de gestión coyuntural o de mala suerte, sino de un orden coherente fundado en la inversión deliberada de los significados morales tradicionales.
Para el ciudadano catalán que observe su entorno cotidiano —okupación generalizada, colas interminables en el CAP, escuelas saturadas, trenes colapsados como en la crisis de Rodalies de 2026, salarios estancados, viviendas depreciadas— esta situación ofrece un análisis explicativo integral: no está ante fenómenos aislados ni inevitables, sino ante manifestaciones interconectadas de un mismo sistema. Un sistema que funciona porque ha conseguido invertir la carga moral: te acusan de malo por defender lo tuyo, y te alaban por facilitar lo ajeno a costa de terceros. Comprender esta inversión es el primer paso necesario para dejar de ser funcional a ella y empezar a recuperar la capacidad de respuesta colectiva, y sobre todo, recuperar la libertad.
Sr IA..buen resumen nos trae usted aqui pero se deja de mencionar que el objetivo claro para Catalunya no es la eliminación de aquello que llamaban los de "pura cepa", els xarnegos espanyols sino que ahora ven los de "pura cepa" que no han sido mas que peones. Que a ellos también se les busca eliminar y reemplazar. A més d'un se li està quedant la carona de tontent ! Despierten si pueden del largo sueño que les han metido en la cabeza!
EliminarVirtelius Temerarius nos habla de Omella en su artículo de hoy y lo hace bien, el cardenal dicharachero, pero terrible enemigo con los que no se doblan a sus caprichos: bueno, pero si al menos arreglara algo de lo que toca en lugar de dejarlo todo desarreglado. Eso ya lo saben los dos candidatos a los que les ha sido ya propuesto sucederle en Barcelona. ¡Omella, que no va a venir tu candidato Roselló! Virtelius se ha referido al ofrecimiento del cardenal aragonés (donde los suyos han perdido cinco escaños) -él sí que está "en Salida", al contrario de la diócesis que dejará- con "su talante estrechamanos y tiendepuentes", el que le lleva a ceder a los okupas de Badalona lo que fue el seminario menor diocesano (que no es suyo, sino de los cartujos) y añade el Temerarius, "y de ese generoso ofrecimiento, nunca más se supo". Tampoco se ha sabido qué ha hecho con el antiguo Convictorio y con la Balmesiana de la que se apoderó y donde dejó de okupas a lo más retrógrado que hay en la diócesis. ¿Por qué Omella no ofreció este caserón para más okupas? Omella, ¡Que lo dejaste vacío!
ResponderEliminarTenga paciencia, Junio esta a las puertas. Deje a nuestro obispo Juan José, acompañar a León XIV en la bendición de la Cruz de la Sagrada Familia. Luego puede retirarse, en Calanda le acogen del cierto y sino puede seguir viaje e ir con León y Cobo a bendecir la Cruz del Valle ahora que los tamaños la van a "resignificar sin tocarla".
EliminarSeguro que usted, le veo muy generoso, debe tener su casita llena de inmigrantes.
EliminarQuizás también en ese edificio del número 6 de la calle Rivadeneyra, hay fotos de posibles emigrantes residiendo en los pisos superiores hace pocos meses (se ven 8 zapatos en el alféizar y una especie de cortinas precariamente puestas con un especie de bandera; luego se vio a sus residentes asomar su cabeza), un edificio que ha sido un punto neurálgico para la vida religiosa de Cataluña debido a su ubicación estratégica junto a la Plaza de Cataluña.
EliminarAdemás de la Unión de Religiosos de Cataluña (URC), ese mismo inmueble ha albergado o está vinculado a otras entidades importantes del sector eclesiástico y social, si no yerro:
Entidades clave en Rivadeneyra, 6
Secretariado Interdiocesano de Catequesis (SIC): Es una de las instituciones más relevantes que operan desde allí, coordinando la formación religiosa de las diócesis catalanas.
Fundación Escuela Cristiana de Cataluña (FECC): Aunque su sede principal ha tenido variaciones, muchas reuniones y departamentos técnicos de la educación concertada religiosa se han gestionado desde este punto.
Editoriales y Librerías: La proximidad con la Librería Claret (aunque esta da a la calle Llúria/Roger de Llúria) crea un "triángulo" de actividad editorial y logística religiosa muy potente en la zona.
¿Por qué es un edificio religioso tan relevante, sí,el de Rivadeneyra?
La elección de la calle Rivadeneyra para estas instituciones no es casual:
Centralidad: Al estar a pasos de Plaza Cataluña, facilita la llegada de religiosos y delegados de toda Cataluña que viajan en tren (FGC y Renfe).
Discreción: A pesar de estar en el corazón turístico de Barcelona, la calle Rivadeneyra es peatonal y sorprendentemente tranquila, lo que permite un entorno de trabajo administrativo alejado del bullicio de las Ramblas
Esto dice el Señor: "Parte tu pan con el hambriento, hospeda a los pobres sin techo, cubre a quien ves desnudo y no te desentiendas de los tuyos" (Isaías, 58 y ss). Era la primera lectura del día de ayer, domingo. En ese versículo se compendia la enseñanza bíblica de la fraternidad de los hijos de Dios. No dice fíjate en los políticos, actúa como a ellos les conviene, vende tu independencia por un aplauso.
ResponderEliminarImpactado por las elecciones en Aragón, y la subida meteórica de Vox (los xenófobos oficiales), he entrado interesado en el tema del artículo: proxenetas contra xenófobos. Curioso el artículo, porque mezcla significados de palabras con realidades de una actualidad rabiosa.
ResponderEliminarPero he de decir que me han impresionado y encantado las aportaciones al mismo tema de nuestro prolífico (de la (a) a la (f)) documentalista. Me he leído sus comentarios con fruición. Fe la (a) a la (f): no tienen desperdicio. La verdad es que me han resultado más ilustradores que el artículo. Muy claros y muy bien estructurados. Me ha encantado leerle. Le felicito.
11.29 ¿por que le ha impactado lo de Vox? ¿Por xenofobia? Vaya! Y no nos dice usted que para xenofobia ya tenemos aqui a ERC y toda la progre-galaxia del nacionalismo..sin olvidarnos de "entrañable" clan de CIU y derivados modernos..décadas de xenofobia atormentado sus cerebros con lo de los catalanes eran de "otra raza". Angelets!
EliminarMe gustaría mencionar unas cifras más o menos aproximadas, que vienen de regularizaciones anteriores.
ResponderEliminarSe dice que habrá una regularización extraordinaria anunciada en enero de 2026 (trámites abril-junio) que piensan que beneficiará potencialmente a 500.000 en España, con la Generalitat estimando 120.000-150.000 en Cataluña (sin contar con un posible 30% más de incremento por reagrupación familiar y la nacionalidad española en 2-10 años).
Con gran pompa y música de trompa, se presenta oficialmente como “dignificación laboral”, pero si lo miramos como Virtelius en clave “neoesclavismo de la virtud de la solidaridad” moderno, se opera sin selección en origen—, se trabaja con entrada anárquica: llegan de forma irregular, sin filtros previos, con bajísima capacitación, y aquí viene lo bueno, el sistema selecciona después in situ localmente según necesidades o bien económicas (mano de obra barata y poco cualificada) o bien asistenciales (dependencia estructural).
Salario mínimo y ayuda mínima
1. El salario mínimo en realidad lo han convertido en un salario máximo: 1.221 € brutos mensuales en 14 pagas (17.094 € año)
2. Ayuda mínima de supervivencia en Cataluña: Renta Garantizada de Ciudadanía (RGC), 778 €/mes (unidad individual), complementaria al Ingreso Mínimo Vital (IMV). Para hogares, sube a 1.000-1.400 € según miembros.
División hipotética de los hasta 150.000 beneficiarios
Sin selección en origen (el sistema es “bárbaro” deja entrar anárquicamente y luego filtra), la distribución realista basada en patrones históricos de regularizaciones (2005) y datos actuales de inmigrantes en Cataluña (sectores precarios como hostelería, agricultura y cuidados) sería:
a) 70-80% (85.000-120.000 personas): Canalizados a trabajos precarios con salario mínimo o cercano (1.221 € brutos). Cotizan mínimamente (Seguridad Social e IRPF bajo), pero generan plusvalía barata para empresarios. Esto satisface la “necesidad económica” del ciclo: mano de obra abundante que contiene salarios y no puede negociar condiciones. Muchos en economía sumergida inicial que se formaliza parcialmente.
b) 20-30% (25.000-45.000): Dependientes directos de ayudas sociales (RGC 778 € base, más complementos IMV-municipales). Para familias numerosas, individuos con barreras (idioma, baja cualificación, salud) o que no acceden rápido al mercado.
Representan la “carga asistencial” externalizada: subvencionados para supervivencia básica, sin cotizar significativamente, pero manteniendo presión demográfica y justificando más acogida moral.
Esta proporción no es conspiranoica, sino simplemente funcional: el sistema ahorra la selección en origen (costosa y políticamente incómoda), deja entrar masivamente y luego distribuye según la utilidad económica (mayoría precaria) o inercia asistencial (minoría subsidiada): haciendo sumas y restas sale beneficio.
El tinglado refuerza la huida hacia delante: más mano de obra barata y más dependencia, efecto de aceleración de la emigración sin resolver desajustes estructurales.
La “oportunidad” que ve la Generalitat (expandir catalán) es "vacía" frente al beneficio económico principal: las élites diseñan un tipo de economía con abundante mano de obra poco cualificada que requiere este ciclo de festivales de regularizaciones
Los problemas reales los trampearán con argucias, apaños y chapuzas: profesores y sanitarios de refuerzo, listas de espera, paguitas varias, asistentes sociales, policía cómo última ratio e inevitables huelgas y protestas de tanto en tanto que son como avisos de "fuego" para que vayan los bomberos sociales. Todo previsto, todo asumido, que no pare la música.
Los actores clero-progresistas ya tienen las consignas para todo proceso futuro: a los enemigos, aporafobia, xenofobia, fascismo y racismo; a favor el catalán, dignificación, humanitarismo y solidaridad.
Y todos ellos tienen sus distritos y zonas verdes de trabajo, domicilio, necesidad y asueto seguros: los problemas no llegan, van para otros, pero que aguanten, fem país...
13:56 Así es, Fem País! Banda de carallots, tant català I tanta baldufa I al final aquest progres són més aficionats a la pasta que aquell parell de pinxos de Montull & Millet
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