LA CRUZADA POR LA FEALDAD

17
Nuestra es la época del triunfo de la fealdad y la vulgaridad. En el arte, en los gustos, en las actitudes, en los pensamientos y en las palabras.
Las nuevas ciudades son feas, los barrios de lujo y los centros de negocios tanto como las áreas cercanas a los horrendos paralelepípedos que deforman las periferias y las vías de tránsito. Son feos los no-lugares del tránsito y la ausencia de comunidad, horrenda gran parte de lo que se llama arte y que es todo lo contrario.
Todo puede ser arte, dicen desde que en 1917 Marcel Duchamp compró un urinario común y exigió exhibirlo como obra de arte. La pieza se perdió, sin ningún prejuicio para la estética y el sentido de lo bello, pero una copia se exhibe en París en el Centre Pompidou. Pocos años antes, el arquitecto Adolf Loos lanzó su anatema contra la decoración: «el ornamento es delito», auténtico manifiesto de la arquitectura moderna. Eso no le impidió firmar obras interesantes por la aplicación de los principios del reflejo y la organización del espacio en distintos planos (Raumplan).
Gran parte del pensamiento occidental lleva a cabo una auténtica cruzada contra la belleza en todas sus formas. Por un lado, el pensamiento marxista y colectivista, enemigo del arte “burgués”; por otro, el desinterés por la dimensión estética del economicismo y del funcionalismo liberal, interesado en producir bienes en serie de bajo costo y alto beneficio. 
En los últimos años, el culto a lo feo ha ocupado el no-pensamiento woke y la no-cultura de la cancelación, llegando a invertir toda concepción estética natural. El anhelo de la belleza, la admiración y la alegría por lo que es bello, gratificante, en el arte, la música, la literatura, en la experiencia cotidiana, son necesidades profundas del alma humana. Cualquier herida al concepto de belleza es un ultraje al ser humano. 
Frédéric Spinhirny no opina así, autor de un desconcertante ensayo, Le privilège beau, El privilegio de lo bello. La sinopsis (ahora se llama abstract) lo explica todo: «A fuerza de afirmar constantemente que la belleza sea simplemente una cuestión de perspectiva o un debate superficial en una situación actual cada vez más grave o trágica, permitimos la reproducción de un privilegio de belleza ligado a prejuicios estéticos.
De hecho, al observar con más atención, desde anuncios publicitarios hasta carteles políticos, nuestras calles y pantallas están repletas de personas atractivas. ¿Qué significa esta omnipresencia de la belleza? ¿Y qué hay de la invisibilidad de quienes se consideran desagradecidos por su físico?
Enraizada en una sociedad obsesionada con la imagen, la exigencia de conformarse con las normas dominantes moldea profundamente nuestros cuerpos, nuestra autoestima e incluso nuestro imaginario social y político. Para exponer el alcance del privilegio de la belleza, este ensayo deconstruye los prejuicios históricos vinculados al cuerpo, denuncia la exclusión social y la discriminación basadas en la apariencia física y ofrece propuestas concretas para ampliar nuestra perspectiva y combatir este escándalo que se despliega ante nuestros ojos.
 Fréderic Spinhirny
¡Guau! La cruzada comienza con la fealdad del cuerpo —considerada una injusticia— y va más allá. Spinhirny, un apuesto médico de cuarenta años, libra una guerra sin cuartel contra la naturaleza (¡nos ha hecho bellos o feos sin importar la igualdad!) desde el púlpito de un igualitarismo furioso que odia los valores del pasado.
El verbo «deconstruir» es significativo, inventado por un maestro terrible, Jacques Derrida, para entronizar la fealdad, degradando los criterios estéticos a un desvalor. Una derivación puramente «woke» de un filósofo autoproclamado, un título tan desacreditado que incluso el autor de estas notas podría aspirar a él. Que la operación proviene de centros culturales bien definidos lo demuestra una entrevista "de rodillas" concedida a Libération, el periódico de los inteligentes y cultos por excelencia, la biblia parisina del intelecto, a medio camino entre la altivez posburguesa del diario El País y el posmarxismo de Il Manifesto.
El defensor de lo deformado y lo fracasado exige más fealdad e insiste en la necesidad de liberarnos de la idea "blanca y antiigualitaria" de la belleza. "El privilegio de la belleza", afirma, "es un fenómeno que combina belleza, blancura y burguesía, y cabría añadir que corresponde a la mirada masculina". Bingo: todos los eslóganes del progresismo occidental en dos líneas. Enhorabuena por tu espíritu de finura tan francés.
El intenso pensador revela que llegó a sus conclusiones a través de "observaciones personales, fruto de una sorpresa que se remonta a mis estudios. En las grandes escuelas, en Ciencias Políticas en París, recuerdo cierto elitismo físico, una forma de distinguirse por la apariencia, de cuidar la estética, la actitud". ¡Oh, la vergonzosa Sorbona!
Continúa, recitando clichés con seriedad reflexiva: "la masiva preferencia social por los cuerpos considerados atractivos, el impacto en las carreras profesionales y las parejas, el papel empoderador de las redes sociales y nuestra era de visibilidad constante". Sobre todo, insiste en la injusticia de la desigualdad vinculada a un cuerpo "heredado al nacer".
Aquí está el quid de la cuestión: el odio a la naturaleza, a lo dado, el deseo de recrearse o, si eso no es posible, de anular los principios naturales del alma humana y las preferencias instintivas. Spinhirny también argumenta que, en la pantalla, los físicos poco atractivos se limitan a papeles secundarios o villanos. ¿Qué hay de la magnífica Angelina Jolie, la malvada bruja de Maléfica?
La entrevista abandona rápidamente el enfoque pseudofilosófico para lanzarse a una crítica destructiva de la identidad occidental. Descubrimos que el "privilegio de la belleza" es principalmente "privilegio blanco"; "la piel blanca siempre se ha asociado con la pureza", denuncia con el ceño fruncido. ¿De dónde provienen estos estándares opresivos? De la "filosofía occidental", huelga decirlo.
Pero el "pensamiento religioso cristiano" también tiene la culpa, con su iconografía que ha "sedimentado los peores estereotipos: ciertas proporciones, luz para el bien, oscuridad para el infierno, etc.". Afortunadamente, los sabbats progresistas están ahí para representar a María y a Jesús de las maneras más horrorosas y obscenas.
Finalmente, el filósofo destaca el papel pernicioso de la literatura europea, cuyos héroes aspiran a la belleza. Estas son palabras vacías que solo una civilización en decadencia puede tomar en serio.
Las propuestas de Spinhirny para acabar con el intolerable privilegio de la belleza y permitir que la fealdad triunfe tras milenios de marginación rozan lo ridículo. Dado que todo es político, incluida la estética, anima a las autoridades públicas a tomar el control de nuestra imaginación y aprobar leyes para moldearla mejor.
En particular, la publicidad, la televisión y las instituciones deben dar más prominencia a las personas consideradas no blancas (¿serían más feas, un desliz racista?). Pero debemos ir más allá: «Propuse a Arcom (la autoridad francesa de comunicación audiovisual, nota del editor) hacer lo mismo con las personas consideradas 'no bellas'».
¿Llegarán las cuotas de fealdad a la televisión, la publicidad y la administración pública? Por ahora, ninguna respuesta de las autoridades, quizás atrapadas por prejuicios estéticos atávicos. Entonces necesitamos prohibir los concursos de belleza (¿reemplazados por concursos de fealdad? ¿Una especie de orgullo, el orgullo de lo feo, lo deforme, lo sucio?), repensar la publicidad y hacer obligatorios los cursos de formación sobre discriminación basada en la apariencia, especialmente en el ámbito laboral.

Nuevas burocracias vigilantes están creciendo: obligaciones y prohibiciones, esta vez para expulsar la belleza; nuevas acciones afirmativas para superar la injusticia de la naturaleza perversa. ¡Abajo Venus, viva la Bruja de Blancanieves! Si todo esto no basta para convencernos de que la fealdad es bella, queda una última opción: el bisturí. «Hay una enorme tendencia hacia la cirugía en todas partes, sin importar la edad, el lugar ni la clase social», observa el filósofo. «En lugar de decir que es malo y capitalista, me dije: ¿por qué no convertirlo en un bien común?».
Especialmente si eres médico de profesión, si tienes que reconciliar el igualitarismo plomizo basado en la fealdad con la tenaz aspiración opuesta y sacar provecho de ello. No está claro si la cirugía estética tendrá como objetivo mejorar o empeorar nuestra apariencia, ni según qué criterios, pero sin duda implica autodesprecio, autocreación al estilo de las brujas de Macbeth: lo bello es feo, y lo feo es bello, el lema del mundo invertido, donde los locos guían a los crédulos.
Frédéric Spinhirny se contradice cómicamente: critica la injusticia asociada a la belleza física, pero aboga por alcanzarla mediante la medicina. Se hace eco con cansancio de los clichés acusatorios de la izquierda caviar: todos están condenados, el hombre blanco patriarcal que ama la belleza, la discriminación, el pensamiento occidental y el cristianismo.
Demos la vuelta al argumento del autoproclamado filósofo: la arquitectura y el arte modernos —feos— son una de las causas de la pérdida de los altos principios. Su fealdad refleja directamente la pérdida de valores, la desmoralización en la que se ha hundido la cultura europea y la vida en general.
Con el arte contemporáneo, la palabra "belleza" se ha convertido en un tabú semántico. Se evita, se elude, se destierra. Los historiadores marxistas han denunciado la belleza como el opio de las masas, una estrategia de seducción, consuelo y manipulación de las mentes. Los sociólogos han examinado la categoría de belleza, definiéndola como una norma social construida y legitimada por las instituciones y el mercado, una noción relacional y efímera, totalmente condicionada por el contexto.
El objeto de asombro que se contempla desaparece y, silenciosamente, sin palabras, irradia un mensaje de elevación. La belleza ya no es un atributo del arte, un don gratuito de la forma, una dimensión añadida del alma. La belleza se convierte en un crimen contra la igualdad.
Contrariamente a la creencia de Spinhirny, la belleza es para todos, sin excepción. Sin privilegios ni discriminación. La naturaleza, la pintura, los monumentos, la música, el cuerpo de Brigitte Bardot, se ofrecen y son libremente accesibles para todos. La belleza inspira encanto, éxtasis y asombro en toda persona sensible, receptiva y auténticamente humana. Personas como Spinhirny quieren liberarnos de la atracción por la belleza mediante la desculturación, la regresión casi animal de la persona humana, víctima de las locuras de la aculturación posmoderna y la antiestética.
Lo cierto es que nos desprecian. Necesitamos grandes obras de la mente y la belleza. Historiadores, filósofos, novelistas y artistas hablan de nosotros, de la condición humana. La belleza crea aspiraciones hacia lo superior. La fealdad nos empuja hacia lo deforme, hacia lo inhumano: la cruzada del mundo a la inversa.
Mn. Francesc M. Espinar Comas
Párroco del Fondo de Santa Coloma de Gramenet 

Entradas que pueden interesarte

17 comentarios

  1. Hablando de arte, me sorprende que aquí no os hayáis hecho eco de que una escultora no católica, que ha participado en el concurso para la "resignificación" del Valle de los Caídos, ha sido elegida para trabajar en la futura fachada de la Gloria de la Basílica de la Sagrada Familia:

    https://www.libertaddigital.com/cultura/arte/2026-02-03/indignacion-por-la-eleccion-de-los-escultores-de-la-sagrada-familia-no-hay-artistas-catolicos-7353539/

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo que resulta extraño es que GG no haya dedicado un artículo al proyecto ganador de la "resignificación del Valle de los Caídos" donde se lee:"La base y la cruz" destaca por proponer una nueva visión del conjunto monumental, creando un lugar de encuentro y diálogo, a través de un nuevo umbral que rompe con el eje vertical construido durante la dictadura para hacerlo horizontal y democrático, redefiniendo sus límites y dando mayor prioridad a la naturaleza que a la arquitectura"..un ritual anticristiano promovido por un gobierno masónico

      Eliminar
    2. Desde Subirachs, lo peor de la Sagrada Familia, sus constructores no dan ni una al clavo, demasiado compromiso político, suerte que tenemos la Fachada del Nacimiento (la única hecha por Gaudí, construida en vida del arquitecto). Es la fachada más orgánica y detallada; Gaudí dejó maquetas y supervisó personalmente su ejecución.

      La Fachada de la Pasión, inspirada sólo en los planos y maquetas de Gaudí supervivientes de la destrucción republicano izquierdista de la Guerra Civil, la hizo Josep Maria Subirachs (esculturas). Su estilo es moderno, o sea, anti-bello y feista-brutalista, geométrico, austero, muy distinto al de Gaudí, propio de un artista sin Cristo en su alma, y por tanto, vacío y congelado de belleza, amor, verdad y bondad , y por tanto, ni de unidad (no pega para nada con Gaudí ni con el catolicismo) ni de eternidad (no pasará a la historia) ni de innovación.

      Con la Fachada de la Gloria (aún en construcción) y otros elementos, el equipo actual está aún embebido del Zeitgeist del modernismo: feísmo, brutalismo, anti-belleza, anti-catolicismo, artistas o avergonzados, ignorantes, indiferentes u hostiles a la Fé... Esto es ya la degradación y decadencia del inclusivismo y apertura progre-wokista conciliar (¿Qué pintan artistas que se avergüenzan de tener su obra en la Sagrada Familia o de pertenecer a partidos ateos o ideologías anticatólicas?).

      Es más, hoy en día, para la Jerarquía Iglesia, si eres un artista o creador católico, ya tienes un factor de exclusión absoluto y radical, porque no les sirve para su farsa de la política de la inclusión.

      Un ejemplo está en Montserrat. La iglesia románica de Santa Cecília de Montserrat (fundada en, como se ve, ¡en 945!) fue restaurada por la Diputación de Barcelona y convertida en un Espacio de Arte Sean Scully.

      Allí se exponen pinturas, vidrieras, frescos, cruces y piezas de vidrio creadas por él específicamente para el lugar, pero en estilo no-figurativo y no-católico:

      Abstracción geométrica

      - Su lenguaje visual se basa en bandas, bloques, franjas y rectángulos.
      - No representa figuras ni paisajes reconocibles.
      - Trabaja con estructuras repetitivas

      Y no, Scully no es católico practicante. Él mismo ha dicho que su arte tiene una dimensión espiritual, pero no religiosa ni católica en sentido doctrinal. Habla de una nuevaerana “unificación de la familia humana” y para nada de una fe católica .

      Para esta horrible Iglesia posconciliar fanáticamente entre modernista, ecumaníaca, inclusivista e interreligiosa, para prosperar en ella (fama y dinero) tienes que declararte expresamente no católico; hemos hecho este monstruo delirante, es más, si te avergüenzas, buen provecho, o simplemente si profesas otra creencia o ni una: te contratan.

      Si crees, entonces esto va contra la política de inclusión, modernización y apertura al mundo: fuera.

      Cuando Gaudí revolucionó al mundo artístico católico dándole un momentum de creatividad que es modelo para generaciones.

      La Jerarquía de la Iglesia quiere crear expresamente obras de arte que nunca reflejen el catolicismo.

      Eliminar
    3. Sr. Hermenegildo, lo que perpetran ese sacrilegio tendrán su merecido.

      Lo peor es que desde la misma Jerarquía "Católica" les den el placet para semejante sacrilegio.

      Veo que habrán diluvios y pandemias pa rato.

      Eliminar
  2. Muy interesante el artículo, que refuerza el hallazgo griego de que la estética o belleza debe de ir unida a la verdad y bondad: un arte feo indica el fondo de mentira y maldad, y esto remite al príncipe de este mundo, satanás, que impone su orden estético, muy visible en el arte nazi y soviético-estalinista.

    Hay que anotar que los artistas, excepto muy poquitos (los bohemios), en realidad son todos unos burgueses acolchados y bien instalados, cobrando en bancos capitalistas todos sus derechos de propiedad intelectual, de copia y explotación económica de todo su arte, y viven tal y como viven los ricos (o es su deseo no materializado). El texto es copia o resumen de diversos autores, a ver qué sugiere todo ello.

    ...

    LA GENEALOGÍA DEL DESCENSO DE LA BELLEZA
    De la crisis moral de la forma a la ideología contemporánea de lo feo

    No se trata de que Occidente haya comenzado a valorar la fealdad como ideal positivo. Lo que ocurrió entre 1880-1950 fue más profundo: una desconfianza radical hacia la belleza heredada, percibida como engañosa, burguesa y moralmente sospechosa.

    La fealdad apareció como síntoma, instrumento o provocación—nunca como fin en sí mismo. Así, se traza la genealogía de esa ruptura, viendo sus consecuencias hasta nuestros días, incluyendo manifestaciones recientes como la ideología woke que invierte toda concepción estética natural.

    I. La ruptura moderna (1880–1914): cuando la belleza perdió su inocencia

    1. El régimen pre-moderno: belleza como participación

    Durante dos milenios, la tradición occidental sostuvo que belleza, verdad y bien formaban una tríada inseparable. Desde Platón hasta Tomás de Aquino, lo bello era splendor veritatis, el resplandor de la verdad. La arquitectura gótica, el canto gregoriano, la pintura renacentista: todo proclamaba que la forma bella revela un orden trascendente. Contemplar lo bello era elevarse hacia Dios.

    2. La crisis moral de la belleza burguesa

    Entre 1880 y 1914, emerge una deslegitimación moral de la belleza tradicional.

    Tres factores convergen:

    A) Crítica social: La ornamentación historicista del siglo XIX se percibe como cosmética hipócrita de una sociedad injusta. Las fachadas bellas ocultan explotación industrial. La belleza se vuelve sospechosa, pantalla estética del capitalismo.

    B) Industrialización: La máquina introduce primacía absoluta de la función. El ornamento encarece, envejece, obstaculiza. La estética se subordina al tiempo industrial. Creadores como Adolf Loos, en Ornamento y delito (conferencia 1910), moraliza la ruptura: “el ornamento es desperdicio, el desperdicio es inmoralidad”. No dice “no me gusta”—dice “no es legítimo”. Esto es puritanismo secular aplicado a la forma.

    C) Ruptura filosófica: La belleza deja de garantizar verdad. Del idealismo platónico al nihilismo nietzscheano: la forma ya no participa de un orden superior, es solo apariencia mentirosa.

    3. Constelación anti-ornamental

    No fue un movimiento único, sino convergencia de tendencias: ingeniería moderna (puentes, fábricas), proto-vanguardias (futurismo, expresionismo), crisis del humanismo clásico. La I Guerra Mundial no inicia el proceso, pero lo consagra: tras las trincheras, la belleza académica es obscenamente irrelevante.

    .....


    II. Duchamp y la abolición del juicio estético (1917)

    Marcel Duchamp consuma la neutralización del criterio estético. Fountain (1917) declara: la belleza no decide qué es arte; el gesto intelectual prima sobre lo sensible. Esto solo es posible tras la deslegitimación de Loos. Por ello, Duchamp es resultado, no causa.

    .....

    ResponderEliminar
  3. III. Expansión y radicalización (1920–1980)

    1. Bauhaus y funcionalismo

    La Bauhaus (1919–33) sistematiza el anti-ornamento. Mientras que en las artes plásticas (Klee, Kandinsky) persiste una búsqueda de belleza abstracta y espiritual, su traducción arquitectónica dominante (Gropius, Mies van der Rohe) radicaliza a Loos: eliminan toda ornamentación. Resultado final, aquí: arquitectura internacional de hormigón, vidrio, acero, estéticamente neutral o anti-bella.

    2. Brutalismo: la violencia pedagógica y disciplinaria de la forma

    El brutalismo (1950–70) convierte la fealdad en declaración ideológica, como ha criticado duramente Leon Krier. Con Le Corbusier, Ernő Goldfinger hay hormigón bruto, masas agresivas, rechazo total de la escala humana. No es funcionalismo utilitario, es una violencia pedagógica y disciplinaria del espacio. La forma renuncia a complacer; intimida, domina, niega.

    3. Arte povera y conceptualismo

    El arte povera italiano (1967) consagra materiales “pobres”, desechos, lo informe. El conceptualismo extrema esto: la idea anula la forma. Con Sol LeWitt “la idea se convierte en máquina que hace el arte”. Lo visible es prescindible.

    .....


    IV. ¿Por qué Europa? ¿Por qué tan profundo?

    1. Raíces europeas y expansión occidental

    Este proceso es específicamente europeo en su origen: nace en Viena, París, Dessau, Berlín. Se expande a EEUU tras la emigración de la Bauhaus (1933), donde se radicaliza en arquitectura corporativa y arte de vanguardia. Llega a todo Occidente porque Europa y EEUU dominan la producción cultural global del siglo XX-XXI. Instituciones (MoMA, Documenta), mercado del arte, academias: todo replica el modelo.

    2. Profundidad: la ruptura teológica subyacente

    La profundidad del fenómeno tiene raíz teológica. En la cristiandad medieval, lo bello era teofanía, la manifestación de Dios. Chartres, los iconos bizantinos, el canto: todo afirmaba que la creación refleja la gloria divina. La secularización moderna no solo pierde a Dios, pierde la inteligibilidad metafísica de la belleza. Sin trascendencia, la forma se vacía. Nietzsche lo diagnosticó: “Dios ha muerto”, y con Él, el fundamento de todo orden, incluido el estético.

    Hans Urs von Balthasar, como desarrolló en su gran obra Gloria (1961-69), advirtió que la teología moderna había abandonado la belleza, concentrándose solo en verdad y bien. Consecuencia: el cristianismo pierde capacidad de mostrar la fe, reduce el misterio a discurso moral. Simultáneamente, la cultura secular declara la belleza prescindible. El resultado, sí, es un desierto estético compartido.

    .....


    V. El caso especial de la arquitectura religiosa


    Tras el Vaticano II (1962–65), muchas iglesias adoptaron la estética modernista feista y brutalista: espacios desnudos, luz cruda, ausencia de ornamento. El problema no radica en el Concilio mismo, sino en su recepción funcionalista-ideológica en numerosos contextos. Su intención: noble simplicitas, pero el resultado que resultó casi frecuente: frialdad alienante y vacía, sin sentido.

    La belleza litúrgica no es lujo, es pedagogía sacramental

    El oro, el vitral, el canto: enseñan que lo divino trasciende lo utilitario. Joseph Ratzinger (Benedicto XVI), como insistió repetidamente, dijo: “La Iglesia debe seguir siendo la casa de la belleza, y por tanto la casa de la verdad”. Donde desaparece lo bello, ciertamente, la fe se vuelve abstracta, desencarnada, algo metálico rígido, frío marmóreo.

    .....

    ResponderEliminar
  4. VI. La ideología woke: inversión total del orden estético

    El pensamiento woke contemporáneo radicaliza la desconfianza moderna hacia la belleza, convirtiéndola en denuncia política. Autores como Frédéric Spinhirny (Le privilège beau, cet impensé, PUF, septiembre 2025) no critican ciertos criterios estéticos, atacan la categoría misma de belleza como “privilegio” ligado a blancura, burguesía, heteropatriarcado, capitalismo, colonialismo, imperialismo y toda la cháchara woke-progre.

    1. El argumento de Spinhirny

    Spinhirny afirma que la belleza física genera “privilegio” injusto. Propuestas suyas: cuotas de fealdad en medios, prohibición de concursos de belleza, cirugía estética como “bien común”.

    Denuncia a la filosofía occidental y el cristianismo por “sedimentar estereotipos”. Su lógica inherente: igualitarismo que odia la naturaleza, si nacemos desiguales en belleza, la naturaleza es injusta y debe ser corregida.

    2. Genealogía del argumento

    Este discurso hereda de Loos la moralización de lo estético, pero invierte el signo: Loos consideraba el ornamento inmoral por superfluo; Spinhirny considera la belleza inmoral en exclusiva.

    Ambos comparten premisa fatal: que la estética es asunto de justicia política. Esto sólo es pensable tras un siglo de deslegitimación de la belleza como valor autónomo.

    Jacques Derrida acuñó “deconstrucción”, método para desarmar toda jerarquía, incluida la estética.

    El movimiento woke actual aplica esto con fervor: cualquier preferencia estética es “construcción social opresiva”. Un resultado: la belleza se vuelve culpable, y su opuesto, esa virtud política.

    3. La contradicción interna

    Spinhirny se contradice: denuncia la “injusticia” de nacer bello o feo, pero propone cirugía universal. Admite implícitamente que la belleza es deseable, solo quiere redistribuirla. Niega la belleza como valor, pero la persigue mediante técnica.

    .....


    VII. Réplica desde la tradición católica

    1. La belleza como trascendental

    Santo Tomás de Aquino enseña que belleza, verdad y bondad son propiedades trascendentales del ser. No son convenciones sociales, son aspectos del ens mismo. Todo lo que existe participa, en grado diverso, de la belleza del Creador.

    2. Negar la belleza es negar la inteligibilidad del mundo.

    La belleza no es “privilegio”, es don gratuito accesible a todos. Un campesino medieval contemplaba Chartres; hoy, cualquiera accede a Bach en redes. La belleza natural (montañas, océanos, cielos estrellados) es universalmente gratuita. Lo que genera privilegio no es la belleza—es su comercialización o negación institucional.

    3. Belleza y caridad

    El cristianismo jamás identificó belleza con perfección física individual. Cristo, según Isaías 53:2, “no tenía belleza para atraernos”. La santidad resplandece en rostros marcados, Teresa de Calcuta, Kolbe. La belleza cristiana es transfiguración del amor. Pero crear belleza formal es acto de caridad, ofrecer al prójimo anticipación de la gloria celeste.

    4. El peligro de la fealdad institucional

    La arquitectura, arte y liturgia feos no son “neutros”, deforman y alienan a las almas. Esas generaciones criadas en bloques brutalistas, sin contacto con belleza trascendente, pierden la capacidad de asombro, como advertía Alasdair MacIntyre al hablar de la pérdida de bienes internos en la modernidad.

    La fealdad sistemática es violencia antropológica: niega al hombre su vocación contemplativa, lo reduce a función. De ahí la revuelta de los irracionales frente al bestialismo racionalista materialista frío y sin corazón: ecología, energías verdes, inclusión en la naturaleza, integración con la fauna y flora, Nueva Era, fusión y unidad con el cosmos.

    Roger Scruton, como argumentaba en Beauty (2009), advirtió: “Una sociedad que pierde belleza pierde sentido de lo sagrado, y eventualmente, pierde moralidad”. La fealdad embrutece; la belleza civiliza.

    .....

    ResponderEliminar
  5. VIII. Conclusión: recuperar la belleza como misión

    La genealogía es clara: entre 1880 y 1950, Occidente pasó de venerar la belleza a desconfiar de ella. Causas: crisis moral de la burguesía, industrialización, ruptura teológica, guerras, pérdida de imperios.

    Figuras bien claves:

    - Loos (moralización anti-ornamental)
    - Duchamp (abolición del juicio estético)
    - Bauhaus (sistematización funcionalista).

    Consecuencias a la vista: brutalismo arquitectónico, arte povera, y ahora ideología woke que declara la belleza misma como opresión.

    Para los católicos, esta batalla no es opcional. La belleza es via pulchritudinis, el camino privilegiado hacia Dios.

    Juan Pablo II, como escribió en su Carta a los artistas (1999): “La belleza es clave del misterio y llamada a lo trascendente”.

    Para Juan Pablo II, al ver todo el catastrófico arte vaticanosegundo, inicia una acción para recuperar la belleza que implique:

    a) Rechazar el igualitarismo estético: no toda forma es equivalente. Existen jerarquías objetivas de belleza.

    b) Restaurar la arquitectura sacra: las iglesias deben ser anticipos del cielo, no bunkers de hormigón.

    c) Educar en la contemplación: enseñar a las nuevas generaciones que la belleza es don, no construcción social.

    d) Crear sin miedo: Los artistas católicos deben producir obras que eleven, no que depriman.

    e) El mundo invertido proclama: “Lo bello es feo, lo feo es bello”.


    Nosotros respondemos con Dostoievski:

    “La belleza salvará el mundo”, porque la belleza es rostro de Dios en la creación.

    Defenderla no es nostalgia estética, es fidelidad teológica.

    ............

    ResponderEliminar
  6. Fuentes:

    1. Hans Urs von Balthasar, "Herrlichkeit (Gloria y Estética Teológica)" y "Teodramática" (de su Trilogía)

    Es la fuente teológica más profunda. La idea central de que la teología moderna abandonó la belleza, que la belleza es vía de revelación (via pulchritudinis), que sin ella la fe se reduce a moralismo y el mundo queda en un “desierto estético” está tomada de Herrlichkeit (Gloria). Secciones IV, V y VII.

    2. Roger Scruton, Beauty, The Aesthetics of Architecture

    Es la voz más cercana en la crítica cultural y arquitectónica. “Una sociedad que pierde belleza pierde sentido de lo sagrado, y eventualmente, pierde moralidad” viene de su libro Beauty (2009). Su crítica al brutalismo, al funcionalismo y a la pérdida del sentido de lo sagrado en la arquitectura moderna. Secciones III y VII.

    3. Ratzinger-Benedicto XVI

    "La Iglesia debe seguir siendo la casa de la belleza, y por tanto la casa de la verdad”. Su insistencia en la belleza litúrgica como pedagogía sacramental. El espíritu de la liturgia (2000) es uno de sus trabajos más importantes, defiende la belleza litúrgica como pedagogía sacramental, critica la frialdad postconciliar (muchas iglesias modernas como “desiertos”) y enfatiza que la liturgia debe ser bella para revelar lo divino. Otros textos relevantes: discursos sobre via pulchritudinis y la contemplación de la belleza. Pilar en la sección V y en la idea de belleza como pedagogía sacramental.

    4. Leon Krier

    Su rechazo al brutalismo como “violencia antropológica” y su defensa de la escala humana, la arquitectura sacra como “anticipo del cielo” y la crítica al modernismo funcionalista encajan perfectamente con su pensamiento (crítico feroz de Le Corbusier, del zoning y del hormigón bruto), en Architecture: Choice or Fate.

    5. Alasdair MacIntyre

    La idea de pérdida de bienes internos, la crisis moral de la modernidad y la reducción del hombre a función pura resuena con After Virtue y su crítica a la modernidad emotivista y utilitarista. Está presente en el fondo del argumento antropológico en VII: “niega al hombre su vocación contemplativa, lo reduce a función”.

    6. Chantal Delsol

    Filósofa francesa católica, critica el igualitarismo radical que niega desigualdades naturales (las ve como injusticia a corregir). Obras como La haine du monde o Le souci contemporain hablan de cómo este igualitarismo termina “odiando la creación” y la naturaleza humana (aunque, como digo irónicamente, “sigue cobrando como el peor burgués avaricioso”). Básico en la sección de Spinhirny y lo woke estético.

    7. Hans Belting (El fin de la historia del arte)

    Belting habla del fin de la narrativa progresista del arte moderno (Vasari: modernismo: post-arte), en Das Ende der Kunstgeschichte (1983), pero no se entra en esa discusión historiográfica, pues esta genealogía es más teológica y moral que “fin de la historia del arte”.

    8. Frédéric Spinhirny

    Filósofo francés (n. 1984), médico y director de hospital psiquiátrico. Ensayista contemporáneo.

    En Le privilège beau, cet impensé (PUF, 2025), denuncia el “privilegio de la belleza” como una injusticia social masiva e invisibilizada (las personas “feas” sufren discriminación estructural). Propone medidas como educar el gusto, repensar la publicidad y los concursos de belleza y el considerar la cirugía estética como bien común. Critica la tradición occidental (incluido cristianismo) por sedimentar estereotipos de belleza.

    Es un ejemplo reciente y paradigmático de la politización igualitarista de la estética wokista (conecta con debates anglosajones sobre “pretty privilege”), y el ejemplo típico del progre burgués: critico el arte y la belleza, pero ¡qué bello es el dinero, y más si va a mi cuenta bancaria!

    .....

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿Ya se ha cansado de escribir, profesor Arte?

      Eliminar
    2. Concluyendo...que el pontificado de Bergoglio podría calificarse más bien de Brutalista aunque él iba diciendo que lo suyo era el arte-povera

      Eliminar


  7. El arte ha dado la espalda a la belleza, dijo Oscar Wilde.

    El paisaje horriblemente feo no es una construcción social woke sinó resultado de la especulación capitalista aliada con unos arquitectos e ingenieros que no merecen el título.

    Solo se salvan los ricos. Los pobres han de vivir en conejeras. Y ahora en zulos. Para qué sirve el Ministerio de Vivienda?










    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿Y qué tal la cruzada por la fealdad moral en la que se retrató el anterior Sumo Pontífice de la Iglesia? Tuvimos que soportar tremendas deformidades de conducta y de doctrina.

      Pero lo más grave es que a su sucesor, no le horripilan esas barbaridades, y mantiene en su puesto al cardenal Defensor de la Fe, el Tucho, como si fuese un trofeo que dignifica a la Iglesia exhibiéndolo como La Nueva Voz de la Iglesia. Un pornógrafo impenitente, que además da a entender en sus escritos que ahí se reflejan sus vivencias (contra lo que ha mandado siempre la Santa Iglesia) y sus convicciones más profundas. Fealdad moral hasta decir basta.

      Y al nuevo papa se le ve encantadísimo con él; hasta el extremo de que ha ido ganando terreno la expresión "el papa León XIV y su Tucho". Como si fuesen complementarios, como si no se pudieran entender el uno sin el otro: hechos el uno para el otro.

      Fealdad, tremenda fealdad moral de la Iglesia.

      Eliminar
  8. "Contrariamente a la creencia de Spinhirny, la belleza es para todos, sin excepción. Sin privilegios ni discriminación. La naturaleza, la pintura, los monumentos, la música, el cuerpo de Brigitte Bardot, se ofrecen y son libremente accesibles para todos"
    Segun el autor el cuerpo de Brigitte Bardot es para todos. Desde luego que seguro, que en su momento, fue deseado por muchos. Pero creo que el evangelio deja claro que desear el cuerpo de cualquier mujer es pecado.
    Cuantos varones adolecentes habran pecado inspirados en la belleza provocativa de Brigitte Bardot. Y Cuantas adolescentes femeninas se sentiran fustradas por no tener un cuerpo como el de algunas celebridades, que le parecen un modelo a Mn Francesc.
    Una cosa es la belleza y otra muy distinta es el culto a la belleza. Y aun pero si esa belleza se basa en la lujuria.

    ResponderEliminar
  9. Vivimos un auge ruidoso del mal gusto y la fealdad, celebrados ahora como gestos de autenticidad o rebeldía. Lo que antes se entendía como descuido estético hoy se disfraza de provocación, y la pobreza de formas se vende como profundidad. No se trata de nostalgia, sino de preguntarnos por qué hemos dejado de exigir armonía, cuidado y sentido. Cuando todo vale, nada importa; y cuando la fealdad se normaliza, el ojo se acostumbra, pero el espíritu se empobrece.
    La gente, en genaral, se ha vuelto fea, y no me refiero al rostro ni al cuerpo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muy correcto...el lavado de cerebro ha sido invertido y es un ensuciado. Todo en Occidente se halla invertido en una Anti-Civilización ya lista para adorar a su Anti-Cristo.

      Eliminar
    2. Fantástico comentario. Enhorabuena al anónimo de las 18:46.

      Eliminar

ESCRITOS INTERESANTES ANTERIORES

ESCRITOS INTERESANTES ANTERIORES
El cardenal Omella suspende una charla sobre noviazgo del padre Javier Olivera
Los Salesianos de Mataró homenajean a los brigadistas que confiscaron el colegio durante la guerra
«De cómo fue salvada la patrona de Barcelona»
PEDERASTÍA Y HOMOSEXUALIDAD EN EL MONASTERIO DE MONTSERRAT
L'arquebisbat de Barcelona aparta un dels sacerdots de la Casa de Santiago acusat d'abusos
El Vaticà pren el control directe del bisbat d’Urgell per “liquidar” la figura del copríncep episcopal
Apostolado “Transformados”: Dejan el mundo LGTB tras un encuentro con Cristo, sin terapias
La Iglesia catalana no para de arrodillarse ante el separatismo
La Iglesia catalana, partida en dos por el derribo de una parroquia
Omella destituye a un párroco crítico con un plan urbanístico de la Iglesia en Barcelona
Centenares de catalanes acompañan a la Virgen de Fátima por el centro de Barcelona.
Dues nuevas denuncias por abusos sexuales afectan a los Jesuitas de Casp
La CUP elige a un profe de religión como secretario general
El párroco de la Mercè, tras la retirada de la misa: «Tal vez recibamos a las autoridades tocando a muertos»
El Clínic traslada su proyecto de centro de investigación por la imposibilidad de instalarse en una iglesia del Eixample
El gran vitrall de l’església de l’Esperit Sant se salvarà de l’enderroc
Omella no está en su mejor momento: el cambio en Barcelona se acerca
La secta de la Casa de Santiago. El escándalo que la Iglesia catalana ocultó durante 30 años
Omella envía a un cura de 72 años a comerse el Santísimo de la iglesia que quiere derribar
Derribos Omella: el arzobispo desacraliza la iglesia del Espíritu Santo de Barcelona y suspende a divinis al párroco
Los memos del Bisbat de Sant Feliu de Llobregat
El hilo que une Monserrat con el Opus Dei: 85 años de amistad y protección