jueves, 16 de marzo de 2017

Carta abierta de un cura de a pie a Sor Lucía

Me ofendió, sor Lucía, me hirió profundamente su desparpajo ofendiendo gratuitamente mi fe y la de tantos católicos, con quienes no mostró usted la caridad que se le supone a una religiosa. He decidido escribirle, y hacerlo públicamente: porque públicamente nos ofendió usted a todos, ofendiendo a nuestra Madre. Es que, ¿sabe usted, sor Lucía?, no sé qué tal anda usted de necesitada de Madre. Pero los demás pobres mortales andamos muy necesitados.
Quizá la vida no le haya dado la oportunidad de saber qué es una Madre, qué es la Madre…
“Mi madre es la mujer más hermosa del mundo”. ¿Recuerda usted el cuento? Al pedirle el príncipe al niño que había perdido a su madre que se la describiese para ayudarle a encontrarla, todo lo que supo decirle el niño fue eso: mi madre es la mujer más hermosa del mundo. Con esas señas de identificación era imposible no dar con ella.
Mi Madre (y creo que también su Madre, sor Lucía, si no ha renegado de ella) es la mujer más hermosa del mundo. Así de sencillo, sor Lucía. ¿Y a usted le parece decente que venga el listillo de la clase a decirle al pobre crío que está obcecado? El pobre crío tiene razón. ¿Cómo no va a tenerla, si nadie sabe de su Madre más que el hijo? ¿O ignora acaso, sor Lucía, que la mirada de amor del hijo embellece a la Madre hasta la hipérbole? ¿Y qué esperaba usted, sor Lucía, qué esperaba? ¿Le parece bonito decirle al hijo que la necesidad de la Madre le ha ofuscado? ¿Le parece bien decirle que no vale, que es trampa mirar a la Madre con tanto amor?  
Es que no sé usted, sor Lucía, pero yo y la inmensa mayoría de los desterrados hijos de Eva, necesitamos una Madre de Misericordia que sea Vida, Dulzura y Esperanza nuestra. Y necesitamos que sea la mejor Madre del mundo. ¿Que no entiende usted una cosa tan elemental y tan simple? ¿Cómo es posible que no entienda usted una cosa tan sumamente clara? Que las cosas del corazón no se discuten, que el embeleso del hijo ante su Madre es tan inexorable como la ley de la gravedad.

Pero a ver, sor Lucía, ¿cómo se atreve a discutirle la Madre al hijo? ¿No sabe usted lo que es la compasión? ¿No se lleva usted bien con la Madre de Misericordia? Pídale que vuelva hacia usted esos ojos misericordiosos y que le muestre a Jesús, el bendito fruto de su vientre virginal. En serio, por lo que más quiera, sor Lucía, es que necesito una Madre, necesito a LA MADRE: y necesito que sea la mejor Madre del mundo mundial. La Madre es sagrada, la Madre no se toca. Entiéndalo, hermana. Hasta el Papa Francisco, inclinado a la compasión como el que más, ya se lo advirtió: si alguien se mete con mi Madre y la insulta, le suelto un puñetazo. Por si acaso, sor Lucía, no se acerque a él por más que sea su paisano; porque seguro que ésta se la guarda: advertida está. El límite de su misericordia llega cuando se meten con su Madre, con nuestra Madre.
Es que, ¿sabe usted, hermana?, la humanidad entera necesita una Madre; que tenía que ser, claro está, la mejor madre que pudiéramos desear. Y eso de tirarla por tierra y arrastrarla por el barro es muy cruel. ¿Se da cuenta, sor Lucía, de lo que es negarle a la Madre las virtudes que todos sus hijos y la misma Iglesia le vemos? Son los ojos del corazón: ¿usted no los tiene? ¿De verdad que no los tiene? ¿Y cómo puede vivir con un corazón ciego? Para ver a mi Madre y para estar con ella, ¡me van tan bien esos otros ojos que ella me dio!
Cuando tú me mirabas, su gracia en mí tus ojos imprimían. ¿No le suena, sor Lucía? ¿A usted nunca la ha mirado para imprimir en usted su gracia? ¿Y nunca la ha mirado usted para devolverle la gracia con que ella la miró? ¿Nunca? ¿No se habrá equivocado de religión? ¿No andará desorientada y desorientando a otros? La caridad cristiana la obliga, sor Lucía, a respetar el amor de los demás. Si con una mano les da de comer, y con la otra les cercena el amor de su madre, ¿qué caridad es ésa? No se confunda, sor Lucía, no nos confunda. Lo que ha hecho denigrando en público a nuestra Madre común, no es una valentía: es una cobardísima cobardía. ¡Y se la veía tan ufana en la televisión, tan descocada y tan contenta consigo misma!
¿Ha pensado, sor Lucía, el mal enorme que ha podido hacerle a quien anduviese un tanto tibio con su Madre? A ése lo ha podido tumbar, lo ha podido dejar sin Madre. ¿Y le parece ésa una hazaña digna de una monja? ¿Le parece caritativo, justo a usted que ha decidido promocionarse por la caridad? ¿A quién se le ocurre hablarle mal de su Madre a un hijo? ¿A quién se le ocurre?
¿Usted no necesita, sor Lucía, que la Madre de Dios y Madre nuestra, sea Virgen, sea La Virgen? Quizá usted no lo necesite, sor Lucía; usted que al tiempo que nos vendía su propia virginidad, negaba la de la Virgen María. Mire, sor Lucía, a mí no me salva su virginidad: puedo pasar sin ella. Podría usted no ser monja, y el mundo no perdería nada. Pero para mí y para millones y millones de mujeres y de hombres, la virginidad de María es un gran don, es un enorme valor. Sí, necesitamos que sea Virgen, porque su virginidad es el remedio de nuestra concupiscencia, de la que se derivan tantos, tantos, tantos males: y es condición sine qua non de la divinidad de su Hijo. ¿Le sabe mal, sor Lucía, que nuestra santa Madre sea perfecta en este aspecto? ¿Le sienta mal? A mí me sienta muy bien: me da paz, me da fortaleza, me da esperanza.
Mire, hermana, mi vida de sacerdote con sus largas horas de confesionario, me tiene convencidísimo de nuestra absoluta necesidad de LA MADRE, y le digo más: cada vez estoy más convencido del valor inmenso de la Virginidad de la Madre de Dios y Madre nuestra. Mire, hermana, yo no necesito explicaciones al respecto, como el niño que pasa de argumentar las virtudes de su Madre. ¡Menuda pérdida de tiempo!, ¿no? Pero viendo que necesita usted mi caridad cristiana en forma de argumentación (siento vergüenza de tener que argumentar las razones del corazón), voy a intentar ponerme a su altura.
La vida está llena de misterios para los que, pobre de mí, no me alcanza la inteligencia. Así que no seré yo el que le pida cuentas a Dios para que me explique cómo se lo hizo para que su Santa Madre, que generosamente nos dio también a nosotros como Madre, fuese a la vez Virgen y Madre. Pero sí que le voy a dar, hermana, una clave que a mí me sirve para aceptar el misterio con inmensa alegría y gratitud.
Resulta que el hombre tiene una terrible tara, la esclavitud que en la mujer ha revestido sobre todo el carácter de esclavitud sexual: con lo que es doblemente esclava: propiedad y esclava por tanto de su dueño, y además esclava del esclavo. Porque el dueño, para asegurarse la diligencia y la fidelidad del esclavo, le entrega como retribución y estímulo a la esclava.
En el Antiguo Testamento, Dios se conformó con erigirse en Señor de los señores y de los esclavos, para aliviar así la tara de la esclavitud, e imponerle a su pueblo un día a la semana en que no habría ni señores ni esclavos; en el que por tanto no habría trabajo, y el único señor sería EL SEÑOR a cuyo culto tenían que dedicar ese día santo de redención tanto los señores como los esclavos: iguales en el día del Señor. Pero no se ocupó de la doble esclavitud de la mujer. Quizá porque la dureza de corazón de los hombres, no hubiese aceptado que se aligerase la esclavitud de la mujer.
¿Y no sabe, hermana, que ha sido el deseo de maternidad de la mujer lo que la ha empujado hacia el hombre, que se ha aprovechado de ese deseo para esclavizarla? Ya en el Génesis Dios dijo a Adán tras su pecado: Te ganarás el pan con el sudor de tu frente. Y a Eva: Parirás con dolor, y tu ansia te llevará a tu marido y él te dominará (3, 16). Si la consecuencia de la desobediencia fue en el varón la esclavitud del trabajo, en la mujer fue la dolorosa maternidad y la esclavitud sexual.
Y como la principal causa de la esclavitud era el pecado, Dios impuso por igual a los señores y a los esclavos sus Santos Mandamientos.  Pero no fue suficiente, fue escaso el remedio de la esclavitud. Así que cuando llegó la plenitud de los tiempos, saturado ya el mundo de esclavitud y de esclavos, Dios mandó a su Hijo a hacerse hombre-esclavo para ponerse esta vez al lado de los esclavos (cf. Flp 2,6). Y puesto que venía a redimir al género humano de la esclavitud, empezó la Redención en la porción más esclava del género humano: la empezó en la mujer. He aquí la esclava del Señor. ¿Se da cuenta, sor Lucía, de lo que esto representa? Empezar la Redención, iniciar el rescate de la esclavitud humana, en la porción más esclava de la humanidad, en la mujer.
¿Y qué hizo Dios con su Esclava? Concebida sin mácula de pecado, la liberó de la esclavitud sexual, que fue y sigue siendo el gran estigma de la mujer: esclava del esclavo. Pero sin privarla de la gloria de la maternidad, por la cual es sometida la mujer a esclavitud sexual. Fue así como salvó Dios la virginidad (la liberación total de la servidumbre sexual) de su santa Madre sin privarla de la maternidad, para hacerse verdadero hombre en sus inmaculadas entrañas.
Pero vea una cosa, sor Lucía: ¿se ha fijado en que el culto a la Madre de Dios es el que más resplandece en la humanidad? ¿Sabe cuál es la clave? Pues que la esclavitud que más le pesa a la humanidad, es la esclavitud de la mujer. Por eso es aclamada con tanto fervor y entusiasmo la que es el gran símbolo de la liberación de la mujer. María Virgen y Madre. No, no se canse buscando: no encontrará en toda la historia de la humanidad nada ni nadie que se haya volcado con tanta gracia y con tanta eficacia en la liberación de la mujer. No la envilezca pues con reflexiones mundanas, sor Lucía, no nos la ensucie. Si no caben tanta belleza y tanta grandeza en su entendimiento ni en su corazón, déjenosla a nosotros, que la necesitamos como el niño necesita a su Madre. Y ya ve, el empeño de Dios es librarnos de la esclavitud. Su mayor invento fue hacerse hombre-esclavo como nosotros, para hacernos como Él, Hijos de Dios, compartiendo Madre con el mismo Hijo de Dios.
¿Eso resuelve el misterio? No, sor Lucía, no lo resuelve, pero lo hace amable, lo hace necesario, lo convierte en la gran pasión de los cristianos. Y sobre todo de las cristianas, de las mujeres católicas. Respétenos, sor Lucía, respete nuestros misterios. Pido a Dios y a nuestra Santa Madre que la miren con dulzura. Amén.
Custodio Ballester Bielsa, pbro.
www.sacerdotesporlavida.es

22 comentarios:

  1. Hay que arrepentirse ya (1)17 de marzo de 2017, 2:34

    Todos los fieles católicos (consagrados, religiosos y laicos) y todos los no católicos, pueden saber muy fácilmente cuál es la verdadera y única enseñanza oficial de la Iglesia Católica: el Catecismo de la Iglesia Católica de San Juan Pablo II, único instrumento de derecho público vaticano, donde se puede encontrar la única verdad válida para todo católico, incluido el Papa.

    La verdad de María como siempre Virgen está en los numerales 499-501. El Catecismo tiene un buen índice donde casi todo se puede encontrar.

    La actual Iglesia Católica tiene, tenemos, un grave problema que nunca se había dado en la Historia Eclesial: que los heterodoxos, en lugar de hacer como Lutero, que fue salir de la Iglesia y fundar una comunidad evangélica según sus ideas heréticas, desde el movimiento jansenita descubrieron que lo mejor es quedarse dentro del hotel y modificar los estatutos de convivencia a su libre antojo y conveniencia.

    Nunca Santa Joaquima Vedruna ni Santa Paula Montalt de San José de Calasanz, tuvieron esta gravísima inversión apostática que se da hoy en día con estas Vacas Sagradas: poner en primer lugar la acción social, y poner en segundo lugar, no la Verdad de Fé Católica, sino la apostasía, el error, la enseñanza temeraria y peligrosa.

    Lo primero es servir el Pan (Eucarístico y la Palabra), y lo secundario es servir el pan cotidiano (la comida, la medicina, el reposo, el trabajo, la atención personal, la educación): "No sólo de pan vive el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios". Y se hace un grave mal si quitas la mitad del pan verdadero (omisión de la verdad) y le añades otro medio pan contaminado y envenenado de herejías.

    Porque lo primero es la salvación de las almas, pero relacionado con ello está la cura del cuerpo. Pero lo principal es el alma, y lo secundario el cuerpo. La fe sin obras de caridad al prójimo que lo tienes a tu lado, sólo es fe muerta. No obstante, la caridad sin Verdad ni Justicia (dar a cada uno lo que se merece) atenta contra la paz y la unidad. Caridad, misericordia y amor van junto con la verdad de fe y moral, rito y culto. Quien ama a Dios, ama también la verdad y la cumple [= profeta], además de servir al prójimo [= realeza] y así, se hace intercesor ante Dios [= sacerdote].

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  2. La conversión es urgente (2)17 de marzo de 2017, 2:35


    Los obispos, abades y superiores deben de disciplinar inmediatamente estas inaceptables Vacas Sagradas, primero porque difunden públicamente sus dudas y negaciones de fe y moral, y se protegen con grandes obras de caridad que aplaude el mediático Príncipe de este mundo (causando escándalo y confusión al Pueblo de Dios); y segundo, porque disciplinar es un acto de caridad, un acto de justicia (voluntad constante y permanente de dar a cada uno lo suyo), y un acto de paz que evita el escándalo (incitar al error público) y la confusión en la fe de los pequeños.

    No sólo Sor Caram ha negado banalmente la virginidad de María (la primera fue Sor Forcades), sino que el Padre Ángel aceptó el sacerdocio femenino (contra verdad católica), y además, en el 2015, realizó una ceremonia religiosa (oración-homenaje) por su amigo Zerolo, quien no se arrepintió públicamente, ni dio muestras de conversión, de sus tres pecados intrinsece malum semper et pro semper: ateismo, homosexualidad y socialismo anticatólico, los tres como militante, reconocido, público y notorio.

    Vulneró el espíritu o principio del Código de Derecho Canónico, que en su canon, 1184, 1 dice que se han de negar las exequias eclesiásticas (o equivalente por analogía), a no ser que antes de la muerte se hubiera dado alguna señal de arrepentimiento: 1) a los notoriamente apóstatas, herejes o cismáticos; 3) a los demás pecadores manifiestos, a quienes no pueden concederse las exequias eclesiásticas sin escándalo público de los fieles. Así como el canon 1185: a quien ha sido excluido de las exequias eclesiásticas se le negará también cualquier Misa exequial (u otra ceremonia por analogía con efectos equivalentes).

    Por su cuenta y riesgo, que se sepa, el P. Ángel no dio acreditación alguna de que antes de la muerte de Zerolo, éste, en su fuero externo, único objetivo, hubiera dado señal pública, reconocible y visible de abjuración de sus graves pecados manifiestos de homosexualidad, ateismo y socialismo anticatólico (contra primer y sexto mandamiento, que consta también en el Catecismo y el Código de Derecho Canónico).

    Si los obispos, abades y superiores no hacen nada ante la desobediencia, coparticipan en un acto de despotismo totalitario: yo soy la Ley, yo soy el Juez, yo soy Dios.

    Esto no es catolicismo. Es dar impunidad e inmunidad al mal desde hace más de 50 años, desde el postconcilio.

    Hoy se da lo nunca visto en 2.000 años de catolicismo: que la heterodoxia use de la acción social para darse fama, aureola de inmunidad y siga en el catolicismo, sabiendo que no será molestado... o sólo un poquitito, sin mengua ni detrimento de nada.

    Por eso, tales consagrados tienen la grave y urgente necesidad de convertirse y arrepentirse.

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  3. Laurentius dertosensis17 de marzo de 2017, 10:10

    Una carta CABAL y CONTUNDENTE Mn.Custodio.QUE DIFERENCIA TAN ABISMAL entre dos consagrados,VIVIR PARA VER!

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  4. En las ordenes religiosas existen dos tipos las de clausura o fuera del mundo cuyos miembros reciben el nombre de MADRES y las que no tienen rejas y actuan dentro del mundo qie reciben el nombre de HERMANAS.
    Si la superiora del un convento e incluso la de la orden permiten que una Monja actue de Hermana y tenga mas camaras de TV que rejas ¿la orden debe cambiar de carisma? ¿debe disolverse? Estos es lo que el mundo se pregunta y no encuentra respuesta solo otra pregunta ¿para qué hay Obispos? La coerencia con el deposito de la FE es la base de los catolicos. ¿Nos desean nuestros obispos sin FE?

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  5. Pero vamos a ver, P. Custodio: Sor Lucia ya rectificó y pidió perdón por los disparates que profirió en el desafortunado programa televisivo del sofá. Es de suponer que mediante una confesión habrá sido perdonado su pecado.

    ¿A qué viene ahora la reprimenda?

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    1. Por favor, dígame dónde puedo leer cómo pide disculpas y sobre todo, se arrepiente profundamente de todo cuanto dijo respecto a la Virgen María. ¿A qué confesión se refiere?.¿ A la sacramental o la de disculpas?. Vamos hombre, ya estamos hartos de que todo es permisible porque tenemos la misericordia humana.
      Extraordinario Mn. Custodio.

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    2. La reprimenda viene a q el daño ya esta hecho y es bueno recordarle q para hablar de nuestra fe hay antes q pensar si nuestras cavilaciones pueden hace daño.

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  6. Mi enhorabuena y reconocimiento, Mn. Custodio Ballester; sí señor, así se habla. Y así habla un verdadero consagrado ¡Visca la Mare de Deu i Mare nostra, Vergen i Mare! La más guapa, la más bella.

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    1. Esta hermana no se como no la llaman al orden una cosa es hacet lo que hace el padre Angel y otra coda es hacerlo como lo hace ella tan agresiva mentey ytan violenta mente

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  7. Quizá no sea pertinente la pregunta, pero pregunto: ¿no tiene la Iglesia una costosísima cúpula jerárquica para mantener el edificio sin grietas y boquetes? Si no están para actuar en casos como el escándalo de sor Lucía Caram, ¿para qué están? ¿De verdad que ha de ser "un cura de a pie" quien diga algo ante el escarnio de esa monja? ¿De verdad que los obispos y superiores religiosos de la monja hacen cosas más importantes y urgentes que oponerse a la herejía y al cisma con espectacular escándalo público? ¡Qué desolación!

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    1. Singularmente, en el caso de Sor Caram, hubo una reacción rápida del obispo de Vic Mons. Casanova. Hay que destacarlo, pues como dice, tenemos una costosa cúpula jerárquica que tiende a tolerar y disimular ante el mal para quedar bien ante el mundo, y no perjudicar su expediente personal con polémicas.

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  8. Montaraz de Solsona17 de marzo de 2017, 14:39

    Totalmente de acuerdo sr.Anónimo de las 12:59. A esta "Señora" la tenían que haber MISERICORDEADO A BASE DE BIEN,como por ejemplo echarla de patitas en la calle y saber lo que es trabajar con el sudor de su frente.Muy bonito esto de cobrar por llevar un habito que no lo merece.

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  9. ¡Vaya misiva que le envia a la monjita!!. .¿se dará por enterada?. .espero respuesta por ver cómo argumenta, si es que tiene argumentos pues el que mucho habla suele carecer de ideas

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  10. De arrepentierse de lo que dijo nada de nada. Sólo dijo que pedía perdón si alguien se había sentido dolido. Pero lo peor de todo es que esta monja, que sinhábito ya sabe bien ella no es nada, sigue tan fresca como una lechuga, sin que ninguna autoridad religiosa le diga nada. Sin duda, estamos en el país de la bobería.

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  11. Lucía Caram es el altavoz que le ponen, sino sería una desconocida.

    “26 nov. 2015 - El equipo, capitaneado por Sor Lucía Caram, cuenta con miembros como ... la colaboración de Obra Social 'La Caixa' y Fundación Rosa Oriol

    28 ene. 2016 - El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha presentado hoy el proyecto #Invulnerables, promovido por Sor Lucía Caram que pretende impulsar la cooperación entre el Govern, el Barça, la Caixa

    6 oct. 2016 - Obra Social la Caixa (@FundlaCaixa) 5 de octubre de 2016 ... Sor Lucía Caram ha explicado que el papa acogió como "una muy buena El papa Francisco ha pedido a la monja dominica argentina afincada en CataluñaLucía Caram que "siga armando lío", según ha explicado ella misma al portal de información religiosa CatalunyaReligió.cat

    La monja fue recibida ayer, junto a los directivos de la Fundación Bancaria La Caixa”

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    1. ¡QUÉ HUBIERA HECHO JESÚS?

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  12. La "reacción rápida del obispo de Vic Mons. Casanova", ¿fue proporcional a la gravedad del escándalo? Tengo entendido que fue un comunicado o algo así. Pero la Caram sin enterarse. El obispo se sacudió el problema salvando el expediente, pero no se arremangó para ponerse a la solución del problema. ¿Problema? ¿Tienen algún problema nuestros obispos?

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  13. Me he preguntado últimamente a la vista de las apostasías en el clero y en particular las que se dan, con gran escándalo y peligro para la salvación de las almas, al más alto nivel de la Iglesia, si contarían a pesar de ello para su salvación las buenas obras que puedan hacer, por ejemplo sociales. Pues he aquí, que en estos días hemos leído en la Santa Misa la profecía de Ezequiel (18,21-28), donde el Señor Dios dice que “no se tendrán en cuenta los delitos del malvado que se convierte, pero al inocente que comete maldades no se le tendrán en cuenta sus obras justas”. Y ellos a lo suyo y tan felices.

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  14. Muchos superiores mayores están para obstaculizar cualquier anhelo de reforma; pareciera que están colocados ahí con esa intención, miren si no a jesuitas, benedictinos, etc. La masonería no ha perdido el tiempo, ha sabido colocar a sus peones en los sitios claves: recta enseñanza, liturgia...

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  15. Mn Ramon Mor Balaguer18 de marzo de 2017, 22:35

    Mn. Custodi, después de leer tu artículo sobre nuestra Santa Madre no puedo sino expresar mi orgullo de amigo de haberte conocido y de estar siempre a tu lado. Quien habla mal de nuestra Madre merece nuestra compasión, pero a quien ha hablado como tú de Ella sólo puedo decirte: GRACIAS, MUCHAS GRACIAS, te felicito por tus palabras. Que María Santísima te bendiga por siempre.

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  16. A la sra.Caram a su sus años "LE VA LA MARCHA".

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