miércoles, 24 de diciembre de 2014

Navidad 2014


IN NATIVITATE DOMINI 
NOSTRI JESU CHRISTI

  
(Pintura de Jaume Serra)
I tot es transfigura en un moment.
Un àngel sobrevola tot Betlem, 
com vent de Déu que l’ample espai agita.

I un gran toc de trompeta, furient, 
que esquinça el cel de cap a cap, suscita 
en l’esperit dels qui adoren, espavent. 

Però no dura pas el bell esglai 
perquè del cel ja cau, com un desmai, 
un estol d’àngels que a l’encís invita. 

Tot el que fou espant, crit i remor 
és ara beatitud, impuls d’amor 
que el cor dels cels inflama de pregària. 

Reis i pastors, tothom s’ha agenollat 
al davant de l’Infant il•luminat 
per la claror que vessa de l’alçària. 

Vibren mil harmonies dalt dels cels. 
En la nit clara han mort tots els estels 
i un bes immens travessa la natura. 

Els braços cerquen els braços germans. 
Reis i pastors s’estrenyen fort les mans 
i el llavi diu una paraula pura. 
  
(Joan Alavedra - El Pessebre) 

1 comentario:

  1. Gracias por ese hermoso fragmento de la obra "El Pessebre" y Feliz Navidad.

    La Iglesia en su misión de ir por el mundo llevando la Buena Nueva ha querido dedicar un tiempo a profundizar, contemplar y asimilar el Misterio de la Encarnación del Hijo de Dios; a este tiempo lo conocemos como Navidad. Cerca de la antigua fiesta judía de las luces y buscando dar un sentido cristiano a las celebraciones paganas del solsticio de invierno, la Iglesia aprovechó el momento para celebrar la Navidad.

    En este tiempo los cristianos por medio del Adviento se preparan para recibir a Cristo,"luz del mundo" (Jn 8, 12) en sus almas, rectificando sus vidas y renovando el compromiso de seguirlo.

    Durante el Tiempo de Navidad al igual que en el Triduo Pascual de la semana Santa celebramos la redención del hombre gracias a la presencia y entrega de Dios; pero a diferencia del Triduo Pascual en el que recordamos la pasión y muerte del Salvador, en la Navidad recordamos que Dios se hizo hombre y habitó entre nosotros.

    Así como el sol despeja las tinieblas durante el alba, la presencia de Cristo irrumpe en las tinieblas del pecado, el mundo, el demonio y de la carne para mostrarnos el camino a seguir.

    Con su luz nos muestra la verdad de nuestra existencia. Cristo mismo es la vida que renueva la naturaleza caída del hombre y de la naturaleza. La Navidad celebra esa presencia renovadora de Cristo que viene a salvar al mundo.

    La Iglesia en su papel de Madre y Maestra por medio de una serie de fiestas busca concientizar al hombre de este hecho tan importante para la salvación de sus hijos. Por ello, es necesario que todos los feligreses vivamos con recto sentido la riqueza de la vivencia real y profunda de la Navidad.

    El misterio del nacimiento del Hijo de Dios, o sea que Dios tal como anunciaron los profetes nos envió a su Hijo para redimirnos del pecado y hacernos, por puro amor, hijos y por tantp herederos del Cielo.

    Es por tanto un motivo de agradecimiento al buen Dios, que de la misma manera que contó para hacerlo realidad con el SI de MARÍA en la Encarnación, sepamos nosotros también decirle que sí, abriendo nuestro corazón a su Gracia, a su Amor, a su Misericordia.


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