lunes, 7 de enero de 2013

Vicente Juan, el temido

Vicente Juan Segura en una foto de archivo.
Con la toma de posesión de monseñor Javier Salinas como nuevo obispo de Mallorca, que tendrá lugar el próximo 12 de enero, se abre el melón sucesorio de la demarcación de Tortosa. Y por las noticias que corren, la elección se llevaría a cabo con relativa prontitud. Sin embargo, la más que posible inclusión del actual obispo de Ibiza en la terna de candidatos ha desatado el nerviosismo en los ambientes del nacional-progresismo eclesial.

¿A qué viene esa aversión a monseñor Vicente Juan? El asunto viene de lejos, concretamente de los tiempos en que el prelado ibicenco ostentó el cargo de Jefe de la Sección Española de la Secretaría de Estado (1994-2005). Se le atribuía una influencia especial en la inclusión de candidatos a obispos y, en particular y por lo que hacía referencia a los nuevos prelados catalanes, debido a su línea directa con el cardenal Carles, que había propiciado las designaciones de Ciuraneta (antiguo vicario general de Don Ricardo en Tortosa) como obispo de Lérida en el año 1999; los contestados nombramientos de Saiz Meneses como obispo auxiliar de Barcelona (2001) y de Romà Casanova en Vich (2003) así como la sorprendente promoción arzobispal de Don Jaume Pujol para Tarragona en el año 2004

Es cierto que en aquellos años monseñor Vicente Juan gozaba de un poder privilegiado en Roma, singularmente debido a su cercanía y proximidad con el entonces sustituto de la Secretaría de Estado, monseñor Leonardo Sandri. Tanto era su ascendiente que, aún no siendo éste en aquel entonces cardenal, fue el ministro de su consagración como obispo de Ibiza en el año 2005, relegando a todo un purpurado, como el cardenal Carles, que quedó como co-consagrante en la ceremonia.

Pese a ello, sorprendió que se le designase como mitrado de una de las diócesis españolas menos relevantes, la cual ni tan siquiera llega a la cuarentena de sacerdotes. El nombramiento se produjo en las postrimerías del papado de Juan Pablo II, llegando a ser ordenado obispo con Benedicto XVI como nuevo pontífice. La sorpresa se debía no sólo al carácter minúsculo de la demarcación que se le encomendaba, sino a que se le apartaba del núcleo influyente de la Secretaría de Estado. Además, Don Vicente Juan Segura carecía de otra experiencia pastoral que cuatro años como vicario de la parroquia de Cullera. Ni tan siquiera había sido párroco. En el año 1984, el obispo de Valencia Roca Cabanellas le mandó a Roma, al servicio diplomático, ocupando entre los años 1988 y 1994 las secretarías de Nunciatura de Costa Rica, Marruecos y Mozambique.

Ya lleva casi ocho años como obispo de la pequeña Ibiza, habiendo sobrepasado los períodos de estancia de sus tres inmediatos predecesores: Ureña (1988-1991); Salinas (1992-1997) y Cortés Soriano (1998-2004). Tanto por ser una diócesis de paso como por la aureola de hombre bien relacionado que sin lugar a dudas poseía, monseñor Juan Segura ha estado presente en un buen número de quinielas episcopales, sin haber logrado hasta el momento un nuevo destino.
Cardinal Leonardo Sandri, prfet de la Congrgation romaine pour les Eglises orientales
El cardenal Leonardo Sandri
También es verdad que monseñor Sandri, aunque fue creado cardenal en el Consistorio de 2007, no goza del privilegiado poder que ostentaba como sustituto de la Secretaría de Estado. En aquel mismo año fue designado Prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, habiendo sido últimamente confirmado en el cargo por cinco años más. No en vano, Sandri era un hombre de Sodano y, por consiguiente, está muy alejado de la órbita de Bertone, que con 79 años a punto de cumplir, sigue gozando de toda la confianza del Santo Padre.

Debe decirse que, pese a la idiosincrasia ibicenca (o pitiusa), monseñor Vicente Juan no ha sido un mal obispo. Dentro de los débiles parámetros de la isla, se puede decir que, al menos, no tiene la diócesis peor que la dejaron sus predecesores. Ha conseguido revitalizar una abandonada Semana Santa, con la inestimable colaboración del mundo cofrade; no ha tenido el menor reparo en encomendar una parroquia a sacerdotes del Instituto del Verbo Encarnado e incluso ha confiado a religiosas de dicha Congregación la casa que las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl habían abandonado en Formentera y se ha sabido apoyar con frecuencia en las comunidades neocatecumenales. Ha sido un obispo que ha sabido mandar; reitero, dentro de los justos límites de una diócesis que cuenta con menos sacerdotes que el monasterio de Montserrat.

Será curioso ver cómo se desarrolla la sucesión en Tortosa. Sobre todo por si siguen teniendo poder e influencia los cardenales Sandri y Carles que tanto ascendiente tuvieron en relación a Vicente Juan o si éste se ha sabido mover dentro de los resortes actuales de la curia vaticana y por si el nuevo obispo de Tortosa se incardina dentro de la línea mayoritaria de los nombramientos episcopales de los últimos diez años en Cataluña (Saiz Meneses, Casanova, Pujol Balcells, Pardo, Cristau, Novell). Será sumamente interesante. Les iremos informando.

Oriolt

12 comentarios:

  1. Amigo Oriolt, creo que poco a poco los Obispos que se vayan nombrando, irán saliendo de los seminarios por llamarlos de alguna manera "germinantes" ya sean diocesanos o de los nuevos movimientos eclesiales.

    Espermos que el Espíriyu Santo ilumine a quienes tienen que presentar las ternas correspondientes, para salga para cada Diócesis el Pastor que sepa guiar a los fieles encomendados hacía la vida eterna.

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    1. Totalmente de acuerdo, Sr.Trenchs. Por los comentarios escritos más abajo veo que no se salva casi ningún obispo.¡Qué manera más reductiva y humana de tratar estos temas! Me da pena por las afirmaciones de algunos.No hay casi benevolencia,no digo respeto,pero se trata con una ligereza pasmosa este tema de los cambios de sede diocesana etc.
      Confiemos más en el Espíritu como Ud.muy bien dice.

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  2. Bueno, en los últimos años también se escogió a Taltavull, línea minoritaria... pero la sufrimos. Esperemos que el nuevo obispo de Tortosa sea ante todo eso, un obispo, un pastor que se ocupe, ante todo de llevar almas a Cristo. Recemos ya por él, que el señor le ilumine.

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  3. Don Vicente Juan sería un buen fichaje para el episcopado catalán, no tiene el virus nacionalista ni será fácil inyectárselo, como por ejemplo ha sucedido con Piris. Además es de los que no se amedrentan ante el progresismo, les plantaría cara sin ningún problema

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    1. Pues, ale... a Tortosa falta gente, sí señor! El pobre lleva ya varios años en Ibiza. A ver si se nos oxida antes de hora. Raro que lleve tanto tiempo allí, no?

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  4. Que lo envíen directamente a Barcelona, hombre. Y se dejen de mandangas...

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    1. Pues que quiere que le diga. No sería nada extraño. Carles pasó de Tortosa (diócesis pequeña a Barcelona)

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    2. Y Barcelona le iba grande, grande, grande.

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  5. No sé si nadie de los que hasta ahora han escrito los comentarios, e incluso el propio articulista, conoce personalment al obispo Vicente Juan. Conozco Ibiza. Y quiere lo mejor para su diócesis. Y lo mejor para ella sería que este obispo se fuera para su casa. No quiero para nadie, ni para Tortosa siquiera, lo que este prelado ha hecho en Ibiza. Será de doctrina sana, pero nada más... ni pastoral, ni humanidad, ni nada de nada...

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    1. Ante esas mentiras, vaya y confiesese antes de comulgar, pues no se puede recibir la Sagrada Comunión con pecados como el que Usted hace con esas afirmaciones falsas; se lo dice un cura eivissenc: Don Vicente es un gran Obispo, que lleva muy viva y activa nuestra diócesis, cercano a todos y humilde y humano en todo lo que hace. Ojalá aprenda Usted a ser así y no diga esas mentiras asquerosas que escribe, fruto del odio y no de la fe; recuerde que estamos en el Año de la fe y lo que hagamos tiene que ser expresión de la fe.

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    2. Como siempre en GG os habéis adelantado, María paz López tambien lo dice hoy en la vanguardia

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    3. D. Vicente Juan Segura es un magnífico obispo, y ojalá nos dure muchos años en Ibiza. Nos hacía falta una persona como él, con carácter, con las ideas firmes, resolutivo en los asuntos de la diócesis y a la vez cercano y un hombre con profunda vida interior. Sin duda, el día que acepte otro destino, los ibicencos lo vamos a echar mucho de menos. Y por favor, como católica, me gustaría ver entre los representantes de la Iglesia un poco más de caridad hacia sus hermanos en el ministerio. Les invito a visitar Ibiza en cualquier época del año, y comprobarán que, a pesar de ser una pequeña diócesis, está llena de vida, cariño y dedicación. Un matrimonio ibicenco.

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