viernes, 14 de diciembre de 2012

Capítulo 3: El ciclo litúrgico natalicio: el Adviento (III)

Iluminación de la R inicial de la Misa Rorate
Entre las costumbres litúrgicas medievales era particularmente solemne el miércoles de la III semana de Adviento, liturgia en la que se leía el evangelio de la Encarnación del Verbo (Missus est Gabriel Angelus) . En los monasterios, incluso hasta los enfermos, hacían todos los esfuerzos por participar a este oficio “ en reverencia a la Encarnación de N.S.J.C” 
 
La lectura del Evangelio se hacia desde el púlpito, en medio a luminarias, por un sacerdote con ornamentos blancos y con una palma en la mano, para posteriormente escuchar la exposición homilética del Venerable Beda: Exordium nostrae redemptionis. Recordemos que ese texto evangélico en un origen, o al menos desde los tiempos de San León Magno (440-461), era el de la fiesta de Navidad, degradado después a ese miércoles de las Témporas por el Papa Gelasio y sustituido por la actual perícopa “Exiit edictum” (Salió un edicto, etc…)

Missa Rorate en Saô Francisco das Chagas (Paranaguá-Br.)
 Toda esa misa Rorate, del miércoles de Témporas (III semana de Adviento) merece un especial relieve. En la Edad Media era llamada Missa aurea beatae Mariae, y considerada de una especial eficacia como remedio del alma y del cuerpo. Podría decirse que la Iglesia Romana en éste miércoles, con la estación en Santa María la Mayor y con una tal liturgia, donde resaltan la profecía de la Virgen Madre del Emmanuel y el mensaje angélico a Ella dirigido, quisiese celebrar una fiesta de la Virgen, y en concreto la Anunciación.

En las Españas, desde el X Concilio de Toledo de 656, y más tarde en las Galias y en la Italia Septentrional, se celebraba el 18 de diciembre una solemnitas dominicae Matris, cuyo objeto era prevalentemente el misterio de la Encarnación del Verbo en el seno de María, que actualmente en la Iglesia Latina se celebra el 25 de marzo. Aunque una fiesta de la Expectación del Parto fue fijada para el 18 de diciembre por el papa Gregorio XIII en 1573 y extendida por Benedicto XIII en 1725 en Roma y muchas diócesis de Italia.

Hay que subrayar, y este dato es innegable, que una conmemoración de tal misterio estaba ya presente desde los formularios de Juan el Archicantor (siglo VII), porque él afirma expresamente que una dominica ante natale Domini íncipit canere de conceptione Santae Mariae ( un domingo antes de la natividad del Señor se empieza a cantar la concepción de Santa María.

Misa Rorate en una iglesia del Norte de Italia
No obstante, los textos de la misa son dirigidos hacia Cristo que está por venir. En las dos primeras lecturas, de Isaías ambas, se traza una luminosa síntesis de la vida de Cristo, la vocación de los gentiles y la celebre profecía del Emmanuel; la perícopa evangélica en cambio ( Missus est) narra la Anunciación de la Virgen y la Encarnación del Verbo.

Obsérvese que sin embargo estos textos pertenecen a una elaboración posterior, porque la liturgia primitiva de las Témporas mensis decimi (de diciembre) prescindía del Adviento, pues aún no existía, y se refería enteramente al ayuno y al alimento que con los frutos de la tierra el Señor dispensa a todos. Es muy probable, como ya fue dicho, que la reordenación de las témporas de diciembre en función de la Navidad haya sido obra del Papa Gelasio (+496) ya que el sacramental Leoniano hace caso omiso de ello.

Una tradición católica para el Adviento es celebrar durante los sábados de este tiempo litúrgico la Misa Rorate Caeli “ de sancta Maria in Sábato”. Una particularidad de esta misa es ser celebrada a oscuras, sin luz ni del sol ni artificial: sólo la procurada por los numerosos candelabros en el altar y el presbiterio, y por las candelas que llevan los fieles en la mano. El sentido de tales celebraciones es profundo: en el Adviento nos preparamos a la fiesta del nacimiento de Cristo y con la Virgen nos preparamos a una llegada de Aquel que es la Luz y ha venido a disipar nuestras tinieblas y a iluminarnos en gracia y santidad.




En muchos países y desde muy antiguo existen imágenes de María Grávida o María Gestans, en Alemania son muchos los altares dedicados a “Maria in der Hoffnung”. En esa espera de la Natividad de Cristo en que María está embarazada, se realiza una hermosa novena con el canto del Magníficat como eje central y la exclamación admirativa “O” (¡Oh!) que aparece en las siete estrofas de Vísperas que preceden a la Navidad, como por ejemplo “Oh Sabiduría que brotaste de los labios del Altísimo” del día 17. La novena está nutrida de los pasajes evangélicos que reproducen escenas del periodo de embarazo de la Virgen (desde la Anunciación hasta el viaje para censarse, primero a Jerusalén y finalmente a Belén) y también hallamos el de la Visitación: el encuentro entre María y su prima Isabel, que también estaba embarazada (de Juan el Bautista). Una versión de esta novena la encontramos en los países hermanos de América en las tradicionales “Posadas”. Pero esto ya no forma parte de la liturgia propiamente.

Dom Gregori Maria

1 comentario:

  1. Digo y repito que los artículos de Dom Gragori Maria, un experto en historia y liturgia o en historia de la liturgia son un gozo auténtico de leer, releer y meditar. "Relatos" que llenan mi vacío litúrgico en varios aspector y que como fomación permanente me encantan.
    Gracias, Dom Gregori por escribir estos artículos.
    P.Fermín.

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