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miércoles, 11 de julio de 2018

Taltavull sigue permitiendo el nepotismo en Mallorca

Un nuevo episodio de nepotismo mallorquín o, si se quiere, la continuación del ya conocido y que denunciamos aquí hace un año. Toni Salvà director del Colegio Diocesano Sant Josep (2800 alumnos) de Palma de Mallorca acaba de, según el mismo, verse obligado a dimitir por las presiones que recibía por parte de Miquel Gual, Vicario Episcopal de Educación. Para continuar ejerciendo como titular del Colegio tenía que claudicar con despidos injustos y nuevas contrataciones poco éticas. Se le pedía además que promoviera una pérdida de identidad como centro… y un largo etc de coacciones y malas praxis.

El claustro de profesores está muy dolido porque cree que todo ello es injusto. Dicen los profesores, también los padres, que Toni es una persona muy justa que sabe escuchar y es muy apreciada por todos. Tanto es así que, en las pasadas jornadas de actualización de los colegios diocesanos de Mallorca, los profesores se vistieron de negro y se fotografiaron juntos para mostrar su repulsa a tanta injusticia (ver foto).

miércoles, 4 de julio de 2018

Análisis de la pena de destierro de mosén Custodio

Si alguien piensa que el fenómeno Custodio es una anécdota del obispado de Barcelona con respecto a un cura montaraz, o incluso de la Iglesia Nacionalista Catalana, ya puede ir quitándose la venda de los ojos. Las aguas que lo han expulsado como náufrago en la playa desierta, vienen moviéndose desde el fondo. El caso Custodio no es más que una manifestación local del problema dramático en que está sumergida la Iglesia católica.
En Calanda, donde tan bien conocemos a Omella, nos avisaron que el cardenal iba a salir en un programa de radio. Y como es natural, no podíamos perdernos el retrato que iba a salir de esa entrevista. Escuchamos al Omella que conocemos hablando ya un “chapurreau" casi desconocido: dispuesto a echarse flores, malabarista mediocre de palabras y argumentos… Nos llamó mucho la atención el desparpajo con que distorsiona la realidad, primero respecto al Coloso de Cretas y luego respecto al “destierro” de mosén Custodio. Sus justificaciones fueron pobres, cuando no burdas. Pero era evidente que le daba lo mismo que se le notase que faltaba a la verdad. Ha fabulado tanto y la fábula (en defensa propia o en lucimiento propio) forma parte tan consustancial de su personalidad, que no le importa lo más mínimo que le pillen cazando moscas. Lo arregla con sus personalísimos malabares dialécticos. Es decir, tapando una trola con otra o con otras tres. Sus explicaciones no resisten el más elemental análisis.  

domingo, 1 de julio de 2018

Eutanasia, la primera piedra del nuevo gobierno y primera pedrada del Parlamento de Cataluña

Marta Ribas de “En comú/Podem” defiende en el Congreso la ley de eutanasia
Cualquiera medianamente supersticioso, se atrevería a pronosticarle al gobierno de Sánchez que con mal fario está iniciando la construcción del edificio de gobernación de España. Ha elegido como primera piedra de este edificio, la ley que permite matar al viejo y al enfermo. Una ley al fin y al cabo, que regula el derecho de matar. Aportación del parlamento de Cataluña al parlamento de la nación. Por lo visto es lo que más nos urge: una ley para la muerte. Un vestido a la medida de la desfondada Cataluña y de la decrépita España: la nación más decrépita de Europa.
A este paso, nuestros originalísimos representantes y gobernantes, cualquier día nos dan el desayuno con una ley que regule el robo y con otras más que vayan regulando la violación, el incesto, la pederastia, la corrupción de menores… La ley de la eutanasia con la que pretenden modernizarnos, es una ley que para más pistas sobre los negros augurios que acompañan al nuevo presidente del gobierno español, ha sido impulsada por quienes no sueñan precisamente con el bien de España, y por tanto de su presidente. A partir de esta ley que regula el derecho de matar a los que no merecen vivir (según criterios que alguien determina y valora), nuestras vidas quedan a merced de la persona o institución que tome esa decisión. Lo sustancial de esta ley es que se proclama (y se regula, ¡faltaría más!) el derecho a matar.

jueves, 28 de junio de 2018

El Estado del bienestar animal y el Aquarius

Me lo temía: cualquier día iba a aparecer en nuestro horizonte “el Estado del Bienestar Animal”. Un auténtico peligro, puesto que nos permite ver nuestro tan ponderado Estado del Bienestar desde otro Estado del Bienestar distinto, que va ganando espacio en nuestra filosofía de la vida: el de los animales. Es la enorme ventaja (¡y el peligro!) de vernos desde fuera de nosotros mismos. Ver nuestro Estado desde otros Estados (por ejemplo, vernos desde los diversos totalitarismos que en el mundo han sido, y desde los distintos sistemas de explotación) nos da una gran perspectiva; y ver nuestro Estado del Bienestar desde el recién descubierto Estado del Bienestar Animal, en pleno desarrollo, nos da una gran profundidad de campo. La foto, finalmente nuestra foto, resulta mucho más interesante. Me consuela saber que las vacas también tienen su seguridad social: de lo contrario, no habría manera de garantizar su productividad exuberante. Medicina laboral llaman a eso. Es un pilar fundamental de nuestro Estado del Bienestar.  

Es el caso, todo hay que decirlo, que siendo un adicto de los quesos y demás productos lácteos, no puedo quitarme de la conciencia el sufrimiento de las pobres vacas para procurarme a mí esos placeres. Pero me llegó la redención de mi pequeño o gran pecado contra los animales que me procuran esos placeres. Tuve la alegría de escuchar que la marca de leche que suelo consumir (a los quesos, yogures, flanes y natillas no alcanzo), cuenta con la certificación de cumplimiento de las normas de bienestar animal de todas las granjas proveedoras de esa marca. ¡Qué alegría!, ¿no? A mí todas las vacas me ríen y me sonríen, porque se sienten felices de suministrarme su leche. No es cualquier cosa poder disfrutar de esos exquisitos manjares con una conciencia libre de culpa. ¿He dicho culpa? Yo a las vacas las quiero muchísimo; y a los toros, aún más. ¡Oh, la buena conciencia! Necesitamos sentirnos buena gente. Otra cosa es que lo seamos.

domingo, 24 de junio de 2018

Álvaro en los barrios pobres de Madrid

San Josemaría llamaba a don Álvaro “Saxum”-Roca
He acabado de leer el libro de Javier Medina Bayo sobre la figura de don Álvaro del Portillo, el gran colaborador de San Josemaría y su primer sucesor en la guía del Opus Dei. Hace unos años había leído alguna cosa en transversal de su biografía. Necesitaba perfilar más su figura.
Y hay algo que me ha impactado profundamente: su amor y entrega a los más pobres de Madrid. Desde su juventud, Álvaro fue un católico practicante. Y como tal no se limitaba a la asistencia regular a la Santa Misa, a la confesión y a la oración. Se ocupaba activamente de los pobres, que entonces eran muy numerosos en Madrid. En enteros barrios, la gente vivía en barracas…

jueves, 21 de junio de 2018

La basílica del Pino escenario de una oración por la libertad de los "presos políticos"

Oración por la libertad de los presos políticos el pasado martes en la Basílica de Santa María del Pi
El presidente de la Generalitat Quim Torra, el president del Parlament Roger Torrent, la consellera de Justicia, Ester Capella, el ex-diputado de la CUP David Fernández entre otros muchos, asistieron este martes a la oración intereligiosa por la libertad de los mal llamados "presos políticos" en la basílica barcelonesa de Santa María del Pino, a cuatro pasos del obispado de Barcelona, donde reside nuestro cardenal arzobispo. El acto estaba convocado por la Associació Catalana pels Drets Civils, entidad que agrupa a los familiares de los políticos y activistas presos por actos de rebelión, así como de los fugados de la justicia y tenía como objetivo según los organizadores "denunciar el encarcelamiento de los dirigentes políticos y sociales catalanes y la vulneración de sus derechos y los de sus familias".
 
La presentación corrió a cargo de Mónica Terribas, también conocida como la "bienpagá" por el sueldazo que cobra por la propaganda política que realiza desde la emisora pública Catalunya Ràdio, que ha recibido diversas denuncias por falta de imparcialidad, y también de la Guardia Civil, por movilizar a la audiencia hacia los sitios donde estaban los cuerpos de Seguridad del Estado el día del Referéndum ilegal.

domingo, 17 de junio de 2018

Anatomia de un hundimiento

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Salida de los padres conciliares
Existe una cuestión-tabú ampliamente ocultada en nuestra Iglesia, un debate que no se quiere afrontar. Se trata del análisis imparcial del Concilio Vaticano II. Las posiciones al respecto son tan frontalmente contrapuestas, que se ha preferido preservarlo como un objeto intocable, cerrado a cualquier crítica. El mayor peligro está en las que provienen de medios calificados de integristas, cuya línea argumental ni siquiera están dispuestos a considerar los que ven en el Vaticano II la salvación de la Iglesia, a través sobre todo de algo tan elástico como “el espíritu del Concilio”. Un “espíritu” que monopolizó el progresismo (en Cataluña, hibridado con el nacionalismo). Baste recordar el libro de Mons. Pere Tena en conmemoración del vigésimo aniversario de la clausura del Concilio: “La impossible restauració” (1985) editado en castellano por PPC en 1987.
Mi convicción es firme, compartiendo tesis con numerosos sociólogos del catolicismo europeo de hoy en día: la crisis del catolicismo en Cataluña de los años 60 y 70 se produjo a partir del Vaticano II, mucho antes de la Transición política española o de las reacciones contrarias a la encíclica Humanae Vitae sobre la contracepción. No es que esos elementos no hayan tenido importancia; pero sólo amplificaron la ola, no la crearon. El Concilio Vaticano II parece haber creado esa reforma, que hizo estallar la crisis que pretendía evitar. La reforma era probablemente necesaria, pero el espíritu con que se aplicó no fue reformista, sino revolucionario. La reforma quedó en manos de auténticos enemigos de lo que había sido la Iglesia hasta entonces. Y fue imposible evitar que se comportaran como furibundos talibanes ansiosos de desfigurar esa imagen detestable de la Iglesia. Es la que Benedicto XVI llamó hermenéutica de la ruptura. Una hermenéutica que se impuso tanto en la liturgia como en la moral.

jueves, 14 de junio de 2018

El obispo que miraba con un solo ojo


Es la más auténtica imagen de Polifemo, quién sabe si un genuino Neanderthalensis (antecesor del homo sapiens), pero con una afición desmedida a hablar: polý-femós, el muy hablador. Digo que mira con un solo ojo, y no porque tenga el otro tapado, sino porque como a Polifemo, los dos ojos se le han hecho uno. Por eso ve con un solo ojo.
Produce verdadero sonrojo escuchar la larga despedida de Novell a los fieles al final de la misa. Para mandarles irse en paz (y no precisamente con palabras de paz), les suelta una arenga (más bien una arengada) en la que luce su gravísimo defecto de visión con la misma galanura que si estuviera luciendo sus más esplendorosas galas intelectuales. Su pretensión era no despedir a los fieles sin acabar realmente la misa: su misa. ¡Y qué donaire, qué don aire!

jueves, 7 de junio de 2018

El síndrome Omella salpica al Papa

Don Juan José Omella en Calanda en el año 2009
Era inevitable que así ocurriera. Si el mayor mérito de Omella (de hecho, el único: no se le conocen otros) es ser amigo del Papa, una de las formas más efectivas de criticar a éste es criticar a su mejor amigo. Es que para el Papa (no sólo para éste sino para todos) es muy difícil tener amigos. A Benedicto XVI la mayoría de la Curia vaticana le negaba el saludo. Y en Santa Marta, todo el mundo procura evitar encontrarse con el Papa, cuyo trato diario no es nada fácil.

Aquí en Calanda nos conocemos el paño. Todavía nos acordamos de cuando para el 20 de noviembre, allá por los años 80, siendo a la sazón párroco del pueblo el joven Juan José Omella, para demostrar que él tampoco fue nunca de derechas, les dio plantón a los feligreses que le pidieron que celebrara una misa en sufragio del alma de Franco, de José Antonio y de las víctimas de la guerra civil.

domingo, 27 de mayo de 2018

El síndrome Omella

Últimamente se está hablando mucho en los ámbitos eclesiásticos y sobre todo en los medios especializados, del Síndrome Omella. El origen más probable hay que situarlo, no en Damasco ni en su califato, de donde procede el apellido Umayya -el Omella cristianizado-, sino en Roma, donde son tan dados los “entendidos” a calificar y descalificar. Se trata de un neologismo -el del Síndrome Omella- cuya falta se estaba haciendo sentir, y que justamente por eso, tiene toda la pinta de haber venido para quedarse. Denomina la que se reconoce sin la menor duda como la peor enfermedad de la Iglesia: bastante bien diagnosticada por cierto, pero sin que se haya preocupado aún la alta jerarquía por diseñar y ni tan siquiera por ensayar un tratamiento para superar tamaña epidemia.
Esta enfermedad, ¡quién lo dijera!, ha venido a convertirse en la mayor pesadilla de la Iglesia. Calamidades han llovido sobre ella, y algunas muy recientes. Pero ninguna tan grave como el Síndrome Omella. Ni la simonía hizo tanto daño a la Iglesia; porque fue la praxis eclesiástica la que sufrió severamente. Pero incluso en medio de esos abusos, la doctrina de la Iglesia permaneció incólume. Al fin y al cabo, Simón el Mago (que es quien da nombre a esa lacra), lo único que pretendía era comprar con dinero los dones de la Iglesia. Sacudida por esos abusos durante siglos, puso en cuestión su santidad; pero la herida que le inflige a la Iglesia el Síndrome Omella es mucho más profunda, porque con esa suma de malas prácticas lo que se hace es aceptar que el poder político le ponga un bozal a la Iglesia, que los obispos acaben haciéndose guardianes de su clero para que contengan su lengua, y que finalmente la doctrina de la Iglesia quede recortada de hecho bajo las órdenes del poder civil. Naturalmente que esto no se paga con dinero, como fue el caso de la simonía, aunque en el fondo de todos esos “entendimientos” hay siempre arreglos económicos que tiene la Iglesia con el poder civil. Esto se paga sobre todo con la paz civil, con el entendimiento, la concordia, los puentes tendidos, el buen rollo, la colaboración y todas esas cosas que por lo visto tanto valora hoy la jerarquía eclesiástica. Más que su doctrina, por lo visto.

jueves, 24 de mayo de 2018

Gozo y exultación islámicas en Cataluña

Cada vez nos suena más paradójico a los católicos el optimismo impostado con que se nos quiere alentar desde lo más alto animándonos a gozarnos y exultar justamente por ser católicos. Y digo que suena por lo menos paradójica esta invitación al optimismo y a la alegría, cuando es indisimulable el declive no sólo demográfico (con la complicidad de la jerarquía), sino también el doctrinal de nuestra Iglesia. Y ya no digamos el auge de las mezquitas y los minaretes en Europa (también en la europeísima Cataluña, claro está), al tiempo que reculan las iglesias y los campanarios, a los que se les da nuevos usos (el más nuevo aquí, el de muros de proyección de los símbolos independentistas).
Ayer Francesco della Rovere nos colocaba ante un fenómeno significativo, y es que todas las apariencias indican que en el próximo gobierno de la Generalidad de Cataluña tendremos un consejero musulmán. Nada menos que consejero (ministrillo, que dicen en Asturias) de “las familias” (además de asuntos sociales y trabajo): es decir la consejería que comporta una mayor carga moral y religiosa. Así que los defensores de la Cataluña independiente lo tienen claro: nuestros valores europeos, catalanes, occidentales (cristianos al fin y al cabo) los ha de defender un musulmán, que sin duda lo hará con perspectiva musulmana, abriéndole camino a la poligamia, al matrimonio infantil y a todas las “singularidades” con que la cultura y la religión musulmanas enriquecerán el cada vez más rico concepto occidental-progresista de “familias”.

miércoles, 9 de mayo de 2018

Reflexiones dolorosas (III y IV)

Carta al obispo Xavier Novell

Estimado Sr. Obispo:

La última vez que escribí el fue para felicitarle por su valentía para manifestar el Evangelio por encima de la ideología de género y el pensamiento antropológicamente anticristiano que está ya reinando en nuestra sociedad. Hoy, con gran tristeza, me dirijo a usted en referencia a la glosa escrita en relación al 1 de octubre y los últimos acontecimientos que están convulsionando nuestro país. Lo hago con pena, como oveja que se encuentra desamparada por sus pastores.

No entro en la cuestión de si la Independencia es el mejor para Cataluña o no. si nos lleva hacia una república rabiosamente atea o hacia la Nueva Itaca. No quiero entrar a debatir si la autodeterminación es un derecho inalienable de cualquier comunidad, o si tienen que darse unos elementos históricos, sociales, políticos, para que este derecho sea aplicable. Tampoco quiero debatir aquí el proceso en que se ha llevado esta lucha por la independencia; si ha sido legítima o fuera de las normas democráticas que establece nuestra sociedad.

martes, 8 de mayo de 2018

Reflexiones dolorosas (I y II)

La Plataforma Aixeca't (Levántate) ha hecho llegar algunas cartas a los máximos responsables de la Iglesia catalana, así como de algunas entidades católicas, con unas reflexiones dolorosas sobre la identificación de diversos eclesiásticos con el proceso secesionista. Esas cartas no han obtenido ninguna respuesta, por eso desde Germinans Germinabit hemos querido hacernos eco de ellas para que al menos lleguen al conocimiento del máximo número de personas y todo el mundo sepa de la vergüenza del silencio de los jerarcas de nuestra Iglesia.

Carta a los obispos con sede en Cataluña

Excmos. y Rvdmos:

Es nuestro deber poner de manifiesto los hechos que tienen lugar en algunas Iglesias de Cataluña y que no deben pasar desapercibidos a ninguna instancia eclesiástica. Las Leyes Eclesiásticas Universales obligan a todos los súbditos de la Iglesia, los sacerdotes no pueden ser ajenos a su cumplimiento, especialmente cuando ven que la convivencia entre la feligresía va resquebrajándose. La Iglesia ha recriminado las conductas de algunos sacerdotes que levantaron su voz en contra de la deriva que está tomando la Iglesia en Cataluña, que nos animaron en sus sermones dominicales a la concordia y que denunciaron la génesis del servilismo de algunos sacerdotes a posiciones políticas contrarias a las Leyes que todos los españoles nos dimos, también los catalanes, y por supuesto contrarias al Derecho Canónico.

domingo, 6 de mayo de 2018

Los últimos meses de Pablo VI: "Hice lo que pude"

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A lo largo del año 1977 Pablo VI fue recibiendo por grupos regionales a los obispos de Francia en visita ad limina. También en esta circunstancia el Papa deseaba consignar un último mensaje: la Iglesia de Francia está enferma. En diciembre, al último grupo recibido, el Papa le hará llegar la expresión de su doloroso estupor ante la degradación de la situación religiosa en Francia: el problema de las vocaciones y de la formación al sacerdocio, liturgias inadmisibles aquí y allá; una apatía espiritual generalizada de los sacerdotes, los religiosos y las religiosas; una evolución sorprendente de los diversos movimientos de acción católica; la admisión por algunos personajes u organismos oficialmente católicos de hipótesis o de prácticas manifiestamente contrarias a la fe o a la ética cristiana. Todo eso y más.
En los meses precedentes le llegaron diversas súplicas presentadas por laicos. Una primera, a iniciativa de Michel de Saint Pierre y firmada por diversas personalidades (Roland Mousnier, Ivan Gobry, Jacques Vier, Louis Salleron, Jean Dutourd, Jean Marc Varaut y otros) pedía el envío de un Legado pontificio con el fin de hacerle conocer de primera mano la verdad sobre la situación del catolicismo francés, reclamando entre otras cosas la autorización de la misa tradicional. La segunda súplica emanaba del grupo “Fidélité et Ouverture” de Gérard Soulages lamentándose de que en Francia no existiese ningún catecismo que gozase de la aprobación formal de la Santa Sede y se inspirase en el Directorio Catequético General publicado en 1971 por la Congregación para el Clero. Desconociendo si Pablo VI amonestó o no a los obispos franceses sobre ese particular, la verdad es que no tomó ninguna decisión personal.

jueves, 3 de mayo de 2018

El obispo acomplejado

El cardemal Omella en Alcañiz (Teruel) en el acto de homenaje a su amigo el P. Edilio Mostelo
Claro, es normal que determinados comportamientos de D. Juan José Omella desconcierten al que no está en el secreto. Por ejemplo, ¿por qué a Omella se le llama el cuentacuentos? Pues muy sencillo, porque metiéndole cuento a cualquier asunto, oculta la extrema pobreza de su formación: es su forma de salir airoso de una homilía que no se ha preparado o de un encuentro con gente que sí que sabe. Y es sobre todo la forma de sobreponerse a su evidente complejo de descolocado. Por no tener, no es que no tenga el doctorado que el Derecho Canónico requería hasta hace cuatro días para acceder a la dignidad de obispo: es que ahora no se requiere ni siquiera la licenciatura en alguna especialidad teológica, que por cierto no posee Omeya. La Iglesia se ha visto obligada a bajar el listón cada vez más, hasta llegar al panorama desolador de la penosísima formación académica de nuestros obispos. Hoy ya no es importante que un obispo sepa teología. ¡Y menos filosofía! ¿Qué se requiere pues de un sacerdote para elevarlo a la condición de obispo? Básicamente que tenga tejida una buena trama de contactos y que acierte siempre a estar con los que mandan. Por eso, sin más méritos académicos que sus buenas amistades, D. Juanjo es arzobispo de Barcelona, cardenal y miembro de la Congregación de Obispos y de la Signatura Apostólica, el Tribunal Supremo de la Iglesia.
Omella es el paradigma de esta nueva era de la Iglesia en que la arbitrariedad canónica, puesta precisamente en manos de los obispos (su discrecionalidad es prácticamente ilimitada: ellos, por ejemplo, deciden a su libérrimo criterio qué es escandaloso y qué no (Canon 1399); y a partir de ahí, deciden a quién condenan por escándalo y a quién no).

domingo, 22 de abril de 2018

El dilema de una apuesta católica

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Cuando era un muy joven seminarista, Mn. Joaquim Blanch, el sacerdote con el que compartí todo el periodo pastoral de mi formación en Tortosa, me enseñó algo que dejó en mí una huella indeleble. Él a su vez lo había aprendido del insigne padre Antonio Romañá, el jesuita del Observatorio del Ebro, que fue su director espiritual durante un largo periodo de tiempo. Es el principio del banco de tres patas que muchos jóvenes me han oído repetir multitud de veces. Y eso es: que un hombre para poder llegar a ser tal, tiene que construirse sobre tres puntales. El primero, ha de vivir de sus convicciones. El segundo, estas convicciones deben llevarle a hacer elecciones concretas. Y el tercero y no menos importante, estas elecciones deben llevarle a asumir las responsabilidades que de esas elecciones se derivan.
Este principio, por simple, pudiera parecernos superficial, pero realmente no lo es. Hoy en día se ha generalizado entre nosotros una visión pesimista de nuestra existencia católica. Los datos conocidos en estos últimos días de la situación religiosa en España no nos permiten ciertamente ser optimistas. Muchos añoran periodos de referencia en los que habría sido fácil ser cristiano. Pero esa nostalgia tiene su fundamento en un pasado quizás idealizado, o con la idea en la cabeza de la necesidad de que la Iglesia sea en nuestra sociedad no mayoritaria, sino hegemónica.

martes, 17 de abril de 2018

Omella, cruz de San Jorge 2018

Omella entre el alcalde de Cretas, Fernando Javier Camps (PP) 
y el vicepresidente de la Diputación Provincial de Teruel, Joaquin Juste (PP)
El pasado 4 de mayo de 2017 se entregaron las últimas Creus de Sant Jordi, de manos del ahora prófugo de la justicia Carles Puigdemont. A tan pocos días de cumplirse un año de aquel acto, dificilmente se podrán entregar las de esta edición. De momento sin presidente de la Generalitat y sin gobierno autónomo, las Creus, si es que se dan este año, vendrán con bastante retraso. y no será porqué el independentismo no ha tenido tiempo de formar gobierno, pero han preferido que siga vigente el artículo 155, y jugar al gato y al ratón proponiendo candidatos sin ninguna posibilidad de ser elegidos.

Eso significa que de momento no veremos a ningún eclesiástico recoger ese galardón, algo habitual en todas sus ediciones, incluyendo las del tripartito de izquierdas. Y mira que este año habrían tortas entre tantos obispos, sacerdotes y religiosos/as, que se han partido la cara por apoyar el proceso secesionista. Tendrían que haber hecho un sorteo entre tanto clero activista del procés, porque el año pasado, por ejemplo, sólo se dieron 29 personales en total.

domingo, 8 de abril de 2018

Un cura que desaparece

Era el tipo de sacerdote que desde el Concilio de Trento (Sesión XXIII de julio de 1563), quiso consolidar la doctrina del sacerdocio católico y extirpar todos los desarreglos, excesos y desviaciones arraigadas a lo largo del Medioevo, queriéndolo extender por toda la Iglesia. El Concilio Vaticano II reiteró la teología del sacerdocio del tridentino, como no podía ser de otra manera, y presentó ante el mundo y la Iglesia contemporánea la grandeza y sublimidad del sacerdocio católico.
En el orden práctico y desde una mirada simple, a ras de suelo, la primera característica de ese modelo de sacerdocio es la presencia habitual, cotidiana y disponible en su parroquia. Presencia que desde el celo por las almas comienza por su intima unión con el templo parroquial. El sacerdote es el responsable último del decoro, belleza y accesibilidad a su iglesia parroquial. Con especial centralidad, comprende que el Tabernáculo con la reserva eucarística sea el centro devocional de la vida de oración de sus feligreses. Importancia que comparte con el confesionario, estando siempre disponible para ese ministerio, por encima de otra ocupación. Esa importancia sacramental nace de su conciencia de ser el ministro por excelencia del culto. Culto que debe cuidar y engrandecer en la preparación litúrgica de las celebraciones. Es posible que, habiéndose sobredimensionado la colaboración de monitores, lectores, cantores, acólitos, ministros de la comunión, en faltando estos (cosa que ocurre cada vez con más frecuencia), tenga la impresión de que las celebraciones no sean hermosas y cuidadas.

jueves, 5 de abril de 2018

El cardenal se debate entre el tormento y el éxtasis

El cardenal Omella, pregonero de la Semana Santa en Zaragoza
Es inevitable que cada vez que un miembro de la Iglesia transgrede la autocensura de lo políticamente correcto, y es ferozmente increpado por la Santa Inquisición laica, todo el mundo gire la mirada y el pensamiento hacia el cardenal Omeya. Es inevitable, porque se ha significado más que ningún otro miembro del episcopado español por arrodillarse él y arrodillar a la Iglesia ante el poder político. Él es el referente y paradigma de la autocensura que se ha impuesto la Iglesia en España, con el “santo” propósito de evitar crispaciones.
Su éxtasis está en que se considera el mejor conocedor del Papa y su más fiel seguidor, de manera que en sus actuaciones pretende transmitir que telepatiza con el Papa, y actúa en cada caso como éste actuaría. Lo grave no es que él se considere así, en el más puro éxtasis papístico, sino que ha dejado crecer en su entorno el aura de que así es: que estar con él es estar con el Papa, y estar contra él es encararse al Papa. En fin, una especie de vicepapa para España. Y para afianzar esta creencia, pasa más tiempo viajando (sobre todo a Roma), que en su diócesis. El Cardenal se siente y desea que se le sienta íntimamente ligado al Papa Francisco y en consecuencia su mejor intérprete y mensajero. El resultado es que en el Colegio Episcopal español no hay quien le tosa; pero sí los hay que compiten por halagarle y bailarle el agua. Comprensible, es el cardenal más papal.

jueves, 22 de marzo de 2018

Stabat Mater Dolorosa

Siempre que he seguido el Vía Crucis del Papa en torno al Coliseo, me ha conmovido  y me ha movido a reflexión el hecho de que en lugar de nuestro “Por vuestra Pasión sagrada”, se cante allí el “Stabat Mater”, consolidando la idea de la Corredención de María. Este himno a los Dolores de María, hace que vivamos en paralelo el Vía Crucis del Señor con el Vía Crucis de su Santa Madre. Porque si tremendísimos fueron el dolor y el sufrimiento de Cristo en su pasión y muerte, tremendo tuvo que ser también el sufrimiento de su Madre, al contemplar el horrible martirio al que fue sometido su Hijo. O vos omnes qui transitis per viam, atténdite et videte si est dolor sicut dolor meus. Oh vosotros, todos los que pasáis por el camino, atended y ved si hay dolor como mi dolor: es el clamor de Jeremías en sus Lamentaciones.
Y sí, claro que es cierto que los tormentos que sufrió Jesús en su Pasión (“Ecce Homo”) exceden toda medida. Claro que es lo más propio dolerse con el doliente más que con su Madre, por más que la veamos sufriendo y nos duela también su dolor. Pero a poco que analicemos las manifestaciones populares de la Semana Santa, vemos que el lugar que ocupa en ella la Madre Dolorosa es imponente. Ahí está, la Virgen de las Angustias, la Esperanza Macarena, que es otra Virgen Dolorosa, ahí están la infinidad de Dolorosas que son llevadas en procesión por toda España e Hispanoamérica.