El obispo de Lleida en la independentista Universitat Catalana d'Estiu de Prada de Conflent

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El obispo Daniel Palau (segundo por la izquierda) en la Universitat Catalana d'Estiu
 
Del 17 al 23 de agosto se ha celebrado la 58ª edición de la Universitat Catalana d'Estiu (Universidad catalana de verano), en la localidad francesa de Prada de Conflent, bajo el lema "Países catalanes más que nunca: desarrollo o progreso", sorprende que esta sea una de las pocas iniciativas que todavía defienden la idea de los Países Catalanes (Cataluña, Comunidad Valenciana, Islas Baleares y la llamada Cataluña francesa) probablemente porque al hacerse en tierras galas, se querrá impulsar esa idea entre los habitantes de ese territorio. Y digo que es extraño porque es de todos conocidos que en Baleares y Valencia gobierna el Partido Popular con el apoyo de VOX y en la Catalunya Nord, obtiene una mayoría muy clara la formación de Marine Le Pen.
 
El independentismo catalán ya hace tiempo que se apeó mayoritariamente de esa idea, y quieren solo la secesión de Cataluña, incluso en esta iniciativa los principales oradores pertenecen a formaciones de las que apoyaron en 2017 el golpe de Estado para separar solo Cataluña del resto de España. Así por ejemplo este año participaron dos líderes de Esquerra Republicana, el actual mandatario Oriol Junqueras y el expresident de la Generalitat Pere Aragonés. 
 
Este chiringuito actualmente hipersubvencionado se inició cuando todavía vivía Franco, y era la manera que algunos pudiera defender sus ideales secesionistas sin ningún peligro, simplemente viajando a pocos kilómetros de la frontera francesa, entonces tenía su gracia, pero consolidada la democracia, poco a poco dejó de tener interés y necesitó de muchas ayudas oficiales o paraoficiales de los gobiernos nacionalistas para mantenerse.
 
El año pasado participó el arzobispo de Tarragona, Joan Planellas y como algunos dicen que es un gafe y que todo lo que toca lo destruye, a punto ha estado de cumplirse el presagio con la UCE, ya que este año y hasta el último momento no se sabía si se podría celebrar esta edición, las cuentas no salen, y con un gobierno no nacionalista en la Plaza Sant Jaume de Barcelona todo es más complicado. Finalmente, se ha podido llevar a cabo no sin dificultades.
 
El obispo Palau preside la Eucaristía en la iglesia de Sant Pere de Prada
 
Y esta ha sido una de las tónicas habituales de todas las ediciones de la UCE, y es la presencia de obispos y eclesiásticos que simpatizan con el nacionalismo, como ya se ha comentado, el año pasado estuvo Planellas y este año el actual obispo de Lleida Daniel Palau, un digno heredero de su maestro, el que fuera obispo de Urgell Joan Enric Vives.  Palau habló de Antoni Gaudí, y mientras los demás ponentes destacaron el supuesto nacionalismo del llamado "arquitecto de Dios", el actual prelado ilerdense se centró en hablar del "franciscanismo" del creador de la Sagrada Familia.
 
Hay que reconocer que Palau no entró en política, cosa que es de agradecer, aunque todo el mundo sabe de qué pie cojea en este tema, y está claro que la UCE no invita a nadie que no sea de su cuerda, pero en la celebración de la Eucaristía que él presidió en la iglesia de Sant Pere de Prada, permitió que se rezara por Pompeu Fabra, el creador de la normativa moderna de la lengua catalana, por los Países Catalanes, y por la lengua catalana. 
 
Palau es otro gol más que le han colado a Omella, y un peón fiel al arzobispo Planellas, del que fue uno de sus más directos colaboradores cuando el metropolitano era Decano de la Facultad de Teología de Cataluña, comparten muchos de sus ideales, también los políticos nacionalistas, y tienen en común que la gente no habla nada bien de ellos, en Lleida aún es pronto porque hace poco que acaba de aterrizar, pero entre sus alumnos, algunos ya sacerdotes o religiosos, no he encontrado uno solo que me hable bien de él.
 
Francesco Della Rovere 

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38 comentarios

  1. ¿Y cómo le han colado ese gol a Omella, que es tan listo y tiene tantos quinquenios?

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  2. '...en 2017 el golpe de estado...'

    De veritat que noticies de la decisió ferma, final i definitiva del tribunal de Schleswig-Holstein sobre l'extradició de Puigdemont encara no han arribat a la redacció de GG?

    F.E.M.

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    1. Anem a veure..que un senyor fugitiu que viu com un marquès a Waterloo, els "germans masons" europeus l'hagin deslliurat..no vol dir que lo de Catalunya 2017 no hagi estat un Golpe de Estado de llibre, dissimulat, voldria dir gramscià però Cop d'Estat

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  3. Aquí conviene otro Torres y Baches del "Catalunya serà cristiana o no serà", porque demasiados son los obispos que juegan a la pelota contentando a los esperpentos de los Junqueras y Cía.

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    1. Nunca entenderé eso que dijo Torras y Baches que dice usted!!!

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    2. Espantapájaros que deben ser contestados. Pero qué triste es todo esto de los obispos cómplices!!!

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  4. Cuidada y hermosa iglesia. Conopeo y sacras en el altar antiguo, frontal y candelería dignísimos en el altar postconciliar. Rara imagen.

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    1. Así eran en toda Cataluña antes de la guerra civil. Allí no quemaron iglesias.

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    2. Desde cuándo el cristiano tiene que renunciar a su patria, a su cultura y a su lengua, a su historia? Como dice el culto Prada Cataluña es una nación. En todo caso se ha integrado a la par con Castilla. No vale destruirla.

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    3. 12.25 Acertado es el comentario del hermano de las 12.22. Quienes destruyeron Catalunya tienen nombres y apellidos. La miseria de los gobernantes actuales es ser indignos sucesores de aquellos destructores del patrimonio sacro de Cataluña en nombre de su San Marx o Sant Companys. Lo demás, ensoñaciones de personas que ya van camino de las malvas

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  5. Política y religión (a)26 de agosto de 2026 a las 3:23

    El etnofiletismo catalán: crónica de una universidad de verano y radiografía de una tentación eclesial

    La palabra griega que mejor nombra el fenómeno que vamos a analizar es «etnofiletismo» (del griego ethnos, «nación» o «pueblo», y phylē, «tribu», «linaje» o «raza»): la herejía eclesiológica que subordina la comunión católica —universal por definición— a una identidad nacional, lingüística o tribal concreta: el nacional-progresismo eclesial catalán y barcelonés.

    El término fue acuñado y condenado formalmente por el Sínodo de Constantinopla de 1872, con ocasión del cisma búlgaro, cuando una jerarquía eclesiástica organizó la vida sacramental de los fieles no según la fe común Ortodoxa, sino según la lengua y la nación, erigiendo de facto una Iglesia paralela dentro de la única Iglesia.

    El conflicto (1872)

    Cristianos búlgaros bajo el Imperio Otomano crearon un Exarcado búlgaro independiente en Constantinopla sin la aprobación del Patriarca Ecuménico, buscando tener obispos y parroquias propios basados únicamente en la nacionalidad.

    El contexto otomano (el sistema Millet)

    El Imperio Otomano agrupaba a sus súbditos por religión, no por etnia. Todos los cristianos ortodoxos del imperio (búlgaros, serbios, rumanos, griegos) formaban un solo grupo administrativo denominado Millet-i Rûm, cuya máxima autoridad ante el Sultán era el Patriarca Ecuménico de Constantinopla (que era de cultura y habla griega).

    El choque búlgaro

    En el siglo XIX, los búlgaros estaban viviendo su propio despertar nacional. Se quejaban de que la jerarquía griega controlaba la Iglesia: las misas se daban en griego (que el pueblo búlgaro no entendía), los obispos nombrados eran griegos y los impuestos eclesiásticos iban hacia Constantinopla.

    Es decreto del Sultán

    En 1870, para calmar las tensiones, el Sultán otomano emitió un decreto creando el Exarcado Búlgaro: una estructura eclesiástica propia para los búlgaros dentro del imperio.

    Dos conflictos

    El problema no era que los búlgaros quisieran una Iglesia autónoma en su territorio histórico (Bulgaria). El conflicto estalló por dos razones canónicas:

    a) Jerarquías paralelas en la misma ciudad: Al crearse el Exarcado, la sede central del Exarca búlgaro se estableció en la propia Constantinopla (Estambul). Esto significaba que en la misma ciudad había dos obispos ortodoxos distintos administrando a la población: uno para los griegos (el Patriarca) y otro para los búlgaros (el Exarca).

    b) El principio territorial violado: La eclesiología ortodoxa tradicional sigue el principio de un solo obispo para una sola ciudad/territorio. La jurisdicción se define por la geografía (dónde vives), no por la etnia (qué sangre tienes o qué idioma hablas).

    Al establecer una iglesia paralela basada en la sangre y el idioma, el Sínodo de Constantinopla de 1872 condenó la maniobra bajo el nombre de filetismo (priorizar la tribu o nación sobre la fe común), declarando que la Iglesia no podía dividirse administrativamente por criterios raciales o nacionales dentro de un mismo territorio (Bulgaria fue principado autónomo del Impero Otomano en 1878, y en 1908 fue independiente)

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  6. Política y religión (b)26 de agosto de 2026 a las 3:25

    El principio que allí se condenó, el etnofiletismo, no sólo es Ortodoxo sino que es universal y atraviesa también la historia de la Iglesia latina, como recordaremos más adelante.

    En mi opinión personal, para el lector de hoy, y aplicado al caso que vamos a examinar, puede traducirse con precisión suficiente como «nacional-progresismo» eclesial catalán y barcelonés como centro del trono: la fusión, dentro de instituciones y personas de Iglesia, entre una identidad nacional determinada y una agenda progresista secular, hasta el punto de que ambas terminan reforzándose mutuamente: una criatura simbionte enigmática que es el centro de la Iglesia, un hegemón fideístico muy peculiar.

    El caso concreto es la LVIII (58.ª) edición de la Universitat Catalana d'Estiu (UCE), celebrada en Prada de Conflent (Francia) del 17 al 23 de agosto de 2026, bajo el lema «Països Catalans més que mai».

    Una crónica reciente, de tono combativo, denunció la presencia constante de obispos afines al nacionalismo catalán en este foro —el año pasado el arzobispo de Tarragona, este año el obispo de Lérida— y describió la institución como un «chiringuito» hipersubvencionado, dependiente del favor de gobiernos nacionalistas.

    El diagnóstico de fondo apunta a algo real y más grave: no estamos ante un simple problema de subvenciones ni ante una conspiración imaginaria, sino ante un caso genuino de etnofiletismo eclesial, sostenido por una connivencia ideológica buscada entre un sector del clero catalán y un bloque político que sostiene, como paquete coherente, el aborto, la eutanasia y la independencia: un bloque político anticatólico con la Iglesia católica, lo que podemos hablar de "clases de poder" vestidos unos con el tótem de "autoridad democrática" y el vacasagradismo de "jerarquía católica".

    No se trata de clientelismo económico puro —eso sería un diagnóstico demasiado benigno—, ni tampoco puede hablarse, en sentido propio, de «comunión mística» entre Iglesia y proyecto nacional, porque ese término pertenece exclusivamente al Cuerpo místico de Cristo y aplicarlo por analogía a una alianza político-eclesial sería impreciso y, llevado al límite, irreverente, pero sugerente por analogía.

    Lo que hay es afinidad de intereses: una jerarquía católica necesitada de relevancia social presta legitimidad espiritual a un proyecto nacional-secular, y este, a cambio, ofrece reconocimiento público y sostén institucional: la tribu clásica: el rey-pontífice en versión 2026... qué curioso... (eso pasa en todos los lugares, la tentación de unir las iglesias predominantes a las ideologías).

    Es etnofiletismo con motor clientelar, no clientelismo desnudo ni comunión espiritual verdadera.

    En los bloques siguientes examinaremos los hechos verificados, el instrumental teológico preciso para juzgar el fenómeno, y sus consecuencias para la integridad litúrgica y la salvación de las almas.

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  7. Política y religión (c)26 de agosto de 2026 a las 3:28

    Los hechos verificados: entre la crónica y la calumnia

    Antes de juzgar el fondo espiritual del caso, conviene fijar con precisión lo que está probado, distinguiéndolo de lo que es interpretación o rumor, especulación, declaración, indicio, porque el juicio temerario —condenar la fama de alguien sin evidencia suficiente— es materia moral grave, como enseña santo Tomás (Summa Theologiae II-II, q. 60, a. 3), a pesar de que este mundo nacional-progresista es parecido a una cueva oscura y profunda, y yendo contra la transparencia sinodal, nos hemos de orientar por declaraciones de todo tipo y clase.

    Está documentado que la UCE nació en 1968-1969, en el tardofranquismo, como espacio de libertad cultural para catalanohablantes bajo un régimen que perseguía su lengua; que tras la democratización perdió buena parte de su función original y entró en una dependencia estructural de subvenciones públicas; y que en 2026 atravesó serias dificultades de tesorería, con un 20 % de la ayuda del año anterior aún pendiente y sin el anticipo habitual de la Generalitat, hasta el punto de que la propia continuidad de la edición estuvo en duda hasta el último momento.

    Una investigación periodística me parece que cifró en 161.779 euros la aportación total de la Generalitat en los doce meses precedentes, de los cuales 120.000 correspondían a una partida estructural del Departamento de Investigación y Universidades, a los que se suman unos 51.000 euros de las diputaciones de Barcelona, Girona y Lleida, y aportaciones menores de municipios y de Francia, estas últimas en descenso constante.

    Esto permite afirmar, con fundamento documental sólido, que existe una dependencia financiera estructural del poder público catalán; no permite, sin embargo, sin conocer las cuentas auditadas completas, fijar con exactitud qué porcentaje del presupuesto total representa, ni concluir mecánicamente que la institución sería inviable sin ella: pero sin duda es un tingladillo institucional asistido por la UCI de la Generalidad.

    También está documentado, por el programa oficial de la propia UCE, que entre sus actos figuraban sesiones tituladas «Municipalisme i construcció nacional» e «Intel·ligència nacional: reconstruir el relat cap a la independència», organizadas junto a una fundación vinculada a un partido independentista, así como una «Jornada sobre la Aportación Cristiana al Proyecto Nacional: la lengua catalana y la Iglesia», y que el obispo de Lleida, monseñor Daniel Palau, presidió la eucaristía del encuentro.

    Lo que no está documentado con la misma solidez es el contenido exacto de su predicación sobre Gaudí, ni las fórmulas precisas de la oración de los fieles, que solo conocemos por referencia, sin grabación ni hoja litúrgica contrastada; tampoco están verificadas las valoraciones personales y negativas atribuidas a antiguos alumnos del prelado, que pertenecen al terreno del rumor y no deben tratarse formalmente como prueba oficial. Sobre esta base fáctica —sólida en lo institucional y financiero, prudente en lo personal— es posible construir un juicio teológico riguroso, que es lo que corresponde hacer a continuación.

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  8. Política y religion (d)26 de agosto de 2026 a las 3:31

    Patriotismo y nacionalismo: la distinción tomista que la crónica no hace

    Opino que el amor a la lengua y a la tierra catalanas y a la vez española nunca es sospechoso en sí mismo, confundiendo así dos realidades morales que la tradición escolástica distingue con toda claridad. Santo Tomás enseña (Summa Theologiae II-II, q. 101) que la piedad hacia la patria —honrar la tierra, la lengua, la historia y la comunidad que nos han dado el ser y la crianza— es parte integrante de la virtud de la justicia, subordinada al cuarto mandamiento y, por tanto, un bien real y ordenado, no una tentación que haya que sospechar sistemáticamente.

    El pecado no está, pues, en amar Cataluña, su historia o su idioma. El pecado aparece cuando ese amor legítimo —virtud— se convierte en fin absoluto que subordina a la Iglesia en vez de dejarse iluminar y purificar por ella: ahí el amor a la patria deja de ser piedad y se convierte en nacionalismo, vicio por exceso, idolatría por excelencia, tan desordenado como su contrario, la falta de amor u odio a la propia tierra.

    San Agustín ofrece el marco más antiguo y más exacto para entender esta desproporción, en el libro XIX de La Ciudad de Dios: la paz terrena, la lengua de los pueblos y los bienes de la ciudad temporal son bienes reales y buenos, pero quedan absolutamente subordinados, en jerarquía de fines, a los bienes eternos de la Ciudad de Dios; confundir ambos órdenes, dar al bien menor el lugar del bien mayor, es la raíz de toda idolatría, incluida su forma más sutil y menos consciente, que no necesita estatuas ni sacrificios paganos para constituirse: basta con desordenar el amor, poner en el vértice de los afectos lo que debía ocupar un lugar subordinado.

    Esto es precisamente lo que puede leerse en la insistente presencia eclesiástica en un foro cuyo programa oficial se autodefine en términos de «construcción nacional»: no hace falta suponer mala fe ni conspiración para reconocer de manera evidente un desorden real del amor, un caso de ordo amoris invertido, en el que la piedad debida en primer lugar a Dios y a la Iglesia universal está invertida por la piedad —legítima en sí, pero de rango inferior— debida a la patria concreta.

    Distinguir esto con precisión escolástica es más severo en el fondo, porque convierte una acusación política en un juicio sobre el ordenamiento interior de los afectos, que es lo que verdaderamente importa para la salvación de las almas.

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  9. Política y religión (e)26 de agosto de 2026 a las 3:32

    El precedente magisterial: de Constantinopla 1872 a Pío XI

    El etnofiletismo no es una etiqueta improvisada para este caso: tiene genealogía doctrinal precisa y precedentes que la Iglesia latina conoce bien, aunque rara vez se citan al hablar de Cataluña.

    El Sínodo de Constantinopla de 1872 lo definió como la introducción, dentro del cuerpo eclesial, de una distinción fundada no en la fe común sino en la diferencia de raza, lengua o intereses nacionales, y su consecuencia práctica: la constitución de instituciones eclesiásticas separadas sobre esa base étnica, en detrimento de la unidad católica, que por definición trasciende toda frontera de sangre y de lengua.

    El caso búlgaro de entonces —una jerarquía que organizó la vida sacramental de los fieles según la nación y no según la comunión— es formalmente análogo, guardadas las proporciones y sin necesidad de imputar cisma formal alguno, a una situación en la que ciertos actos litúrgicos y ciertas presencias episcopales quedan insertos, año tras año, en un marco explícitamente nacional-político.

    La Iglesia latina tiene su propio precedente, más cercano en el tiempo y de autoridad indiscutible: la condena de L'Action Française por Pío XI en 1926. Aquel movimiento francés usaba símbolos, ritos y lenguaje católico como instrumento de una causa nacional que, en el fondo, era ajena —y en ese caso, incluso hostil— a la fe católica, subordinando lo sagrado a lo político mediante el préstamo de vestiduras católicas.

    El Papa no condenó el patriotismo francés como tal, sino precisamente esa subordinación instrumental de lo religioso a lo nacional. Pío XI repitió el principio, en otro contexto y con mayor dureza, en Mit brennender Sorge (1937) contra el III Reich: quien absolutiza la nación, la raza o el Estado y los convierte en norma suprema, incluso de valores religiosos, invierte y falsea el orden querido por Dios.

    Y Pío XI, en Quas Primas (1925), había establecido ya el criterio positivo que resume todo lo anterior: Cristo es Rey de las naciones, no las naciones señoras de Cristo; ninguna causa temporal, por noble que sea —lengua, territorio, memoria histórica—, puede reclamar para sí la autoridad simbólica que solo pertenece a Dios y a su Iglesia universal.

    El Concilio Vaticano II confirmó el mismo principio en clave positiva: la Iglesia no está ligada a ninguna forma particular de civilización, sistema político o social (Gaudium et Spes, 76); su tarea es iluminar las realidades temporales, no asumirlas como fin propio.

    Medido con esta regla magisterial constante —de 1872 a 1965—, el fenómeno que la crónica describe con sarcasmo periodístico adquiere su verdadero nombre teológico: un caso menor, pero real, de etnofiletismo latino.

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  10. Política y religión (f)26 de agosto de 2026 a las 3:33

    La integridad eucarística y la prudencia episcopal

    Me parece que el punto más delicado del caso no es financiero ni retórico, sino litúrgico. Está confirmado por el programa oficial que el obispo de Lérida presidió la eucaristía del encuentro, y la crónica original afirma que en ella se rezó por un filólogo laico, por los llamados Països Catalans y por la lengua catalana, metiendo en el mismo saco a tres cosas diferentes.

    Conviene aquí máxima precisión, porque no toda intercesión de este tipo es ilícita: la Iglesia ha rezado siempre, legítimamente, por los difuntos, por quienes custodian el patrimonio de un pueblo y por los bienes culturales de las naciones.

    El problema no es rezar por una lengua o por una persona fallecida católica; el problema es la fórmula «por los Països Catalans», que es ambigua y puede funcionar, en el contexto de un encuentro autodefinido como «construcción nacional», como petición implícita a favor de un proyecto político-territorial contingente, que además tiene una ideología de la cultura de la muerte, del feminismo-generismo, antifamilia y antimatrimonio, con políticas contra la libertad económica y la doctrina social y el Reinado Social de Cristo.

    La disciplina litúrgica es clara al respecto: la oración universal debe expresar la súplica de toda la comunidad —por la Iglesia, por los gobernantes, por los que sufren y por la salvación del mundo entero—, con intenciones sobrias y verdaderamente universales, nunca las de una facción o causa particular (Instrucción General del Misal Romano, n. 69-71; Sacrosanctum Concilium, 22), un vicio típicamente de todas las misas progresistas de este tiempo: intenciones que olvidan a la Iglesia y se refieren a la política nacionalista e izquierdista.

    Cuando una celebración eucarística queda simbólicamente asociada a una identidad política, se oscurece precisamente lo que la Eucaristía significa y realiza: la congregación de bautizados de toda lengua, pueblo y nación en un único Cuerpo, no un rito de pertenencia étnica.

    Además, es un atentado contra la coherencia eucarística de Sacramentum caritatis 83: los principios innegociables de todo católico en la vida pública: vida, familia y matrimonio, educación paterno-filial, bien común patriótico-nacional.

    Sobre la responsabilidad personal del obispo que presidió esta eucaristía, la prudencia moral exige distinguir dos planos. No hay evidencia suficiente —ni grabación, ni testimonio contrastado— para sostener que su predicación fuera doctrinalmente desviada, pero hay las opiniones negativas de supuestos antiguos alumnos, sin verificación, técnicamente no constituyen prueba "oficial" (declarar en persona ante autoridad pública): hacerlo prueba oficial en lugar de rumor, especulación, declaración on/off the record, indicio de alta fuente, sería, en sentido estricto, juicio temerario (Summa Theologiae II-II, q. 60, a. 3-4), pecado contra la justicia que ni la causa más noble justifica. Son ayudas periodísticas que nos dan a conocer una cierta verdad.

    Lo que sí puede afirmarse es un principio general de derecho canónico aplicable a cualquier obispo colocado en esta situación: por razón de su oficio (cánones 838 y 846, que confían al ordinario la vigilancia sobre la disciplina litúrgica en las celebraciones que preside), presidir una eucaristía inserta en un marco programático explícitamente nacional exige una vigilancia activa —previa, no solo reactiva— sobre las intenciones y los símbolos empleados, precisamente porque el riesgo de instrumentalización ya era conocido y denunciado en ediciones anteriores del mismo encuentro.

    Si los hechos fueran efectivamente como los describe la crónica, ese sería el punto exacto de fragilidad pastoral: una responsabilidad gravísima personal el obispo, la constatación de un riesgo estructural que pesa sobre todo pastor que se sitúa en un contexto de esta naturaleza política e ideológica, que divide y enfrenta violentamente al mismo Pueblo de Dios.

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  11. Política y religión (g)26 de agosto de 2026 a las 3:35

    La naturaleza exacta de la alianza: ni clientelismo puro ni comunión mística

    Conviene cerrar el análisis rechazando expresamente dos simplificaciones opuestas, ambas insuficientes para nombrar lo que realmente ocurre.

    La primera reduce todo el fenómeno a clientelismo económico: un sector eclesiástico que recibe subvenciones y, a cambio, ofrece cobertura simbólica. Esta lectura, aunque contiene una parte de verdad documentada —la dependencia financiera estructural de la UCE respecto de la Generalitat y las diputaciones catalanas es un hecho probado—, resulta demasiado benigna, porque reduce a interés material lo que en realidad implica también una afinidad ideológica sincera y buscada, no meramente calculada.

    La segunda simplificación, de signo contrario, hablaría de «comunión mística» o «espiritual» entre determinadas entidades eclesiásticas y el bloque político-cultural que las acoge. Esta expresión, sólo puede usarse de manera analógica, y debe rechazarse con firmeza si se usa en sentido teológico propio católico: la comunión mística pertenece exclusivamente al Cuerpo místico de Cristo, que es la Iglesia una, santa, católica y apostólica; aplicarla por analogía a una alianza entre una institución eclesial y un proyecto político secular es lícito si se observa este límite: analogía (que lo es que querer fundar una Església nacional, alternativa, progresista i catalana).

    Lo que existe, con mayor exactitud, es una connivencia ideológica real y buscada, no accidental: un sector del clero catalán ha optado por una afinidad cultural y política con un bloque que sostiene, como paquete coherente, el feminismo-generismo, el aborto, la eutanasia y la independencia —agenda del progresismo nacional y secular—, y recibe a cambio reconocimiento social, relevancia pública y sostén institucional.

    Por analogía, es fe compartida, comunión espiritual, también es complicidad de intereses mutuamente convenientes entre una jerarquía necesitada de legitimidad y visibilidad, y un poder político necesitado de barniz espiritual e identitario para su proyecto.

    Es, en definitiva, etnofiletismo con motor clientelar: la identidad nacional funciona como puente ideológico que hace posible, y hasta natural, una cercanía entre una parte de la Iglesia y una agenda ideológica divisiva, beligerante, confrontativa, mentirosa y homicida en materias sustanciales —laicismo, vida, familia y matrimonio, educación paterno-filial, bien común nacional-patriótico, soberanía de la conciencia frente al Estado— se opone frontalmente a la doctrina católica.

    Nombrar con precisión esta anomalía —clientelismo, comunión mística, connivencia ideológica etnofiletista— es condición necesaria para poder juzgarla con justicia y, eventualmente, corregirla con caridad pastoral, aunque esto ya es cansado: esta unión sistemática y estructural ya es de decenios, no ha llevado ningún bien y sólo mal, y ya es para resistirse proactivamente en contra de ella: hay un momento en que la paciencia deber sustituirse por la denuncia y la resistencia crítica.

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  12. Política y religión (h)26 de agosto de 2026 a las 3:37

    Conclusión: lo que está en juego para la salvación de las almas

    En mi parecer, Cataluña y España son dos realidades subordinadas al fin último del hombre, que es Dios mismo y la salvación del alma: "de qué sirve ganar el mundo si se pierde el alma".

    En la universidad de verano, lo verdaderamente grave, desde la perspectiva de la fe, no es que exista amor a una lengua o a una tierra —eso es virtud, como enseña santo Tomás—, sino que ese amor legítimo, absolutizado por un sector del clero, sirva de puente hacia una connivencia ideológica con un bloque político que sostiene, de manera coherente y declarada, el aborto, la eutanasia y la ruptura de la comunión civil, todo ello bajo un manto de proximidad cultural que dificulta al fiel sencillo distinguir dónde termina la piedad legítima hacia la patria y dónde empieza la complicidad con el mal moral objetivo: meterse en ideologías que sólo buscan el odio social y el enfrentamiento a través de memorias históricas, culturas de la muerte o ideología de género.

    La tradición perenne de la Iglesia ofrece los instrumentos exactos para este discernimiento, y los hemos recorrido:

    a) la distinción agustiniana entre la ciudad terrena y la Ciudad de Dios, que impide confundir bienes relativos con el bien absoluto;

    b) la doctrina tomista sobre la piedad debida a la patria como virtud subordinada, cuyo exceso desordenado es el nacionalismo;

    c) la condena histórica del etnofiletismo en 1872 y su reaparición análoga en la Iglesia latina, sancionada por Pío XI frente a L'Action Française y en Mit brennender Sorge;

    d) y la afirmación positiva, en Quas Primas y en Gaudium et Spes, de que la Iglesia sirve a todas las naciones sin identificarse con ninguna.

    A la luz de estos criterios, el caso de la UCE 2026 no exige silencio prudente:

    a) exige nombrar con precisión teológica una anomalía real —connivencia etnofiletista con motor clientelar—,

    b) pedir a los pastores implicados una vigilancia activa sobre la integridad de la liturgia que presiden,

    c) y recordar a los fieles, con caridad y firmeza, que el amor verdadero a la propia tierra solo es sano cuando permanece subordinado, sin excepción, al amor debido en primer lugar a Dios y a la unidad católica, que no conoce fronteras de lengua ni de sangre.

    Esa es, en última instancia, la verdad que estaba oculta bajo la crónica: una tentación tan antigua como el pecado mismo, la de poner en el lugar de Dios lo que solo merecía un lugar segundo, lo que nos remite al acontecimiento escatológico supremo, el Anticristo, que tomará el nombre y trono de Dios para ser adorado como Dios sin ser nada más que una criatura miserable y mortal, derrotada por Cristo, sin ningún poder real.

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  13. Y qué?
    Los españoles tienen universidades de verano españolazas. Para referencias Mons. Argüello, Sociedad en Comandita y la Srta. Chao pescao.

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    1. El obispo Palau, como español de pasaporte puede tambien ir a dar un charla a Comillas y traerse a todos esos popes desnortados que le cortaban en la "Catalunya nord"...Quizá les.monten una "pelayada" y asi puede victimizarse un poco mas y seguir con el cuento

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    2. Sí señor. Ven ustedes la paja en el ojo ajeno y no la viga rn el própio.

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    3. La Universitat dels 8 segons...

      Tanto antifranquismo y prusés para eso...

      Petardillos.

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    4. Se nota que con conoce el percal en el mundo... En todas las universidades europeas y norteamericanas pasa los mismo. El "chao pescao", "me las piro y aspiro, fantasma", "hasta luego, bacalao colocao", "Adéu, Andreu", "Fot el camp"... se traduce en "Tschüssikowski", "Ciao, ciao, cacao", "À plus dans l’bus", "See you later, alligator"

      En todos sitios cuecen habas, en mi casa a calderadas, y en los vecinos, a calderones...

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    5. Lo de siempre los obispillos no merecen dineros sin trabajar o sea NO a la X en el IRPF.
      Que los de la raza superior trabajen. Horas diarias en el Confesionario Iglesia siempre abierta....y no juntarse con golpistas no son de fiar no se arrepienten y quieren volver a pecar

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    6. Exacto Sr Hijo de Dios. Y añadiría que los Papa y obispos deberían rezar más y viajar menos

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  14. Matizar Sr Della Rovere que eso de que "ahora no hay un gobierno nacionalista en la plaza Sant Jaume" no es cierto...Illa es una apisonadora, a banda de lo de las vacunas y el "triaje de abuelos", confirma a sus "hermanos" nacional-progres con los que gobierna, en el supremacismo de la lengua catalana que cada vez es hablada por menos debido a la invasión que ellos mismos fomentan de jóvenes musulmanes y nómadas digitales del norte, todo por la pasta

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  15. Uno de los temas previstos en la UCE era "Intel•ligència nacional: reconstruir el relat cap a la independència".
    El relato ya lo hemos vivido gracias a los "inteligentes" independentistas: haciendo el ridículo.
    Esa Universidad de Verano asisten más politicos que público anónimo interesado. Es una UNiversidad veraniega que agoniza, la pobrecilla.

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    1. Si pudieran los de la uni esa de verano, volverían a las andadas porque calentones mentales tienen y muchos. No se sabe que hace un obispo entre esas gentes

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  16. El obispo de la noticia dio conferencias internas en la central de la masonería española (rama liberal).

    Y nadie se quejó.

    Ojo.

    Igual que otro de Barcelona.

    Y el párroco Xavier Morlans durante años ha estado haciendo un mano a mano semanal en radip con el primer masón de la misma masonería libetal y nadie se ha preocupado.

    Saludos

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    1. Todo colaborador con masones no puede ser católico, si quiere puede ser francisquista o leonino pero meterse con masones es encararse con el diablo

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  17. La Universidad de Verano de Prada de Conflent es un aquelarre separatista. Nada tiene que ver con un acontecimiento cultural, como pudieran serlo las semanas de Benasque que Pedro Pascual dirigía cada verano para formación de físicos jóvenes. Estas llevan hoy su nombre y vienen a ser una versión doméstica de las de Landau.
    Prada es otro mundo, sin conexión con la ciencia ni la cultura. Es mero aquelarre secesionista pagada con dinero público por vías muy diversas.
    Siempre aparece por allí algún clérigo cerbatana, un cura exaltado --si obispo, mejor-- cuyas luces nunca se conocieron. El prototipo de esa figura singular fue Deig. Suplía su nula formación con los exabruptos independentistas. Tan groseras eran sus salidas de tono, que hubo periodista de la "seva" que le echó un capotazo para que la coz no fuera tan equina. "Monseñor Deig cuando se queja de que en Cataluña sobran misas en castellano, en realidad quiere decir que faltan misas en catalán".
    Las pifias de los prelados que le antecedieron deberían haber alertado al de la Seo y atarse los machos. Parece que no. Parece que la pulsión feminoide del aparecer le ha ganado la partida a una discreta y educada recusación de la invitación. Qué tropa, Señor, qué tropa.

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    1. Totalmente de acuerdo con el Sr. Valderas Gallardo.

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  18. ¿¿¿Planellassss??? ¡¡¡ay ay ay!!! hacia tiempo que no salía por aquí... ¿Está de vacaciones? o ¿ya ha vuelto de su viaje a tierras lusas? Planellas no creo que tenga ascendencia sobre Palau. Palau es mucho Palau (Palacio). Pero bueno, ahora que vendrá el nuncio y nos traerá la noticia del traslado del JPB a BCN estaremos contentos. Pero si no es así pues continuaremos aguantando y haciendo el "lirón". Pero veo que no han habido comentarios de los traslados y los nombramientos curiales y episcopales... no leen las noticias. Bueno, "facile facile" como dice el cocinero napolitano: "si versa un po d'acqua di cotura per finire a mantecare li rigatonni", y nos lo comemos en la cafeteria del papalu de Tarragona.

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    1. Oiga..no nos ague este fin de agosto...la semana que viene, con septiembre comenzado ya nos obsequiaron con el sucesor de Omella. ...

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    2. ¿Imagino que se lo habrán pagado ellos el viajecito? No había dinero para pagar a los sacerdotes y todo el consejo episcopal de viaje.

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  19. Este grupo de verano (no es ninguna universidad) estuvo vinculado a la secta independentista de la Psicoestètica de Carles Muñoz Espinalt, a la que pertenece Santiago Espot..

    Esta gente está infiltrada en la política y la Iglesia católica.

    Varios sacerdotes católicos
    independentistas están relacionados con ellos discretamente.

    Investiguen y se sorprenderán.

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  20. Lo raro es que no hagan éstos Akelarres en Waterloo.

    Máxime, cuando les saldría la estancia gratis.

    En catering a base de 🦞🦞 y 🍷🍷 de Porrera irían a cuenta de Llach e Illa el funerario, jeje.

    Pagando el contribuyente, claro.

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  21. No se apuren los/las/les/lis/ agentes secretos de la Srta. Pepis Robles tomarán nota de la UCE y el obispo Palacio e informaran a ese enigmático Pepito Marlaska. Pero resulta que una dice que lo dijo y el otro que no se lo dijo. Sandokan de vacaciones en el mar. El Mohamed partiéndose de risa. Y bochorno internacional.

    A ver si el autor del palizón diario en GG se enrola de analista de Defensa o Interior y nos lo quitamos de encima.









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