Es una buena noticia que dos religiosos catalanes hayan sido nombrados por el Papa León XIV como consultores del Dicasterio para los Institutos de la Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, entre los 15 elegidos . En Roma no hay mucha presencia catalana y eso es reflejo de una Iglesia territorial que no está precisamente boyante, pero de vez en cuando salta alguna sorpresa positiva.
En el más puro estilo del actual Pontífice, toca hacer equilibrios, para que no se enfaden ni los unos ni los otros, y por eso tenemos a un progresista de manual, como es Emili Turú Rofes, que fue Superior General de los Maristas, una Congregación en total decadencia, y que en Cataluña se ha visto salpicada por diversos casos de pederastia. Siempre suele cumplirse una clara ecuación: cuando se apuesta por el progresismo y se pierden los valores fundacionales, las vocaciones van desapareciendo y el hundimiento va avanzando sin remedio. Porque Emili Turú, tuvo durante 16 años (2001-2017) todo el poder de la Congregación pero en ningún momento hizo nada para reconducir un barco que iba a la deriva. Nada que ver el Hno. Emili con su hermano recientemente fallecido, Antonio, que fuera miembro de la Sociedad Misionera de Cristo Rey, fundada por el P. José María Alba.
El nombramiento se explica porque Turú cuando dejó de ser Superior General de los Maristas asumió la Secretaria General de la Unión de Superiores Generales, un organismo que agrupa a los responsables generales de las Congregaciones masculinas. Es por tanto una persona conocida y apreciada en esos ambientes, en los que hay multitud de órdenes y congregaciones religiosas iguales o incluso peores que los maristas, que abrazaron el progresismo y no se han sabido separar de él, ni siquiera cuando han visto que los resultados son catastróficos. Como es sabido Turú siempre viste con traje y corbata y así iba a ver al Papa jesuita Francisco, mostrándose ambos siempre muy sonrientes.
El otro elegido es Ignasi Maria Fossas Colet, un monje de Montserrat, que actualmente ocupa un importantisimo cargo en Roma, con titulo de Abad, como es el de Presidente de la Congregación subiacense-casinesa de los benedictinos que agrupa monasterios de todo el mundo que siguen la regla de San Benito.
Fossas lo ha sido prácticamente todo en el monasterio de Montserrat, responsable de enfermería, secretario del Abad, mayordomo-administrador, subprior, prior, maestro de novicios... Pero el cargo en el que más ha durado, compatible con alguno de los antes citados es el de portavoz del monasterio (2000-2016), unos años convulsos, en los que entre otras cosas, también afloraron, como en los maristas, algunos casos de pederastia, entre ellos la denuncia mediática de Miguel Hurtado. El nuevo consultor ya no era portavoz cuando se hizo el referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017, en el que el monasterio se situó claramente a favor del mismo, y posteriormente al lado de los políticos presos por aquel intento de golpe de Estado. Fossas nunca se posicionó en aquel tema ni hizo ninguna declaración pública, por lo que hay que valorar su neutralidad, como en estos momentos la del actual abad Manuel Gasch.
Este reconocimiento hacia Fossas, lo sitúa como un candidato más en esa larga lista para ser arzobispo de Barcelona, hace tiempo que sonó la posibilidad de un religioso para tan importante Archidiócesis, estamos hablando de un catalán que conoce bien el territorio, con una edad óptima, 66 años, que sería bien visto por el catalanismo político y eclesial por ser monje de Montserrat, moderado sin estridencias, conocido en Roma por el cargo que tiene y ahora por ser consultor del Dicasterio para la Vida Religiosa, quizá la única pega es que solo lleva dos años en el cargo de Abad Presidente benedictino, aunque cosas más raras se han visto.
Pietro Romano


Excelente artículo sobre estos dos religiosos catalanes llamados a Roma, bien documentado y con detalles que no siempre se recogen en otros medios. Pero en mi opinión, precisamente por su rigor informativo, permite —y casi exige— una lectura más combativa del fondo de la cuestión con este pontificado de Francisco II-León XIV: el nombramiento de Emili Turú y de Ignasi M. Fossas como consultores del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada no es, en absoluto, un signo de renovación eclesial, sino más bien la confirmación de que el actual pontificado no está corrigiendo el rumbo, sino prolongando la agonía de Francisco I.
ResponderEliminarAmbos proceden de órdenes en franca decadencia vocacional, jesuitas y agustinos, y ambas, según recoge el propio artículo, han sido salpicadas por casos de abusos, y León XIV aún tiene los casos de Chiclayo y Rupnik. Que Roma eleve precisamente a estos dos perfiles a un dicasterio que debería velar por el futuro de la vida consagrada dice más de la inercia institucional que de ningún propósito de reforma.
No hay, en este nombramiento ni en el patrón general que lo rodea, ningún indicio de intervención decidida sobre el gobierno de las órdenes religiosas, ninguna corrección de rumbo, ningún examen crítico de por qué ciertos institutos se hunden mientras otros, más fieles al carisma fundacional, resisten o incluso crecen.
Todo permanece en pura inercia administrativa: se asciende a quien ya ocupaba puestos de poder, se prima la trayectoria curial sobre la fecundidad espiritual, y se continúa, sin fisuras, la línea de gobierno heredada de Francisco.
León XIV, lejos de representar una alternativa, se perfila como su continuador más disciplinado y ultraconservador, hasta sigue Tucho: un continuismo Antiguo Régimen en las formas, sin ninguna voluntad real de sanear lo que hace tiempo debería haberse saneado. Y esto, para una Iglesia que necesita con urgencia claridad y reforma, es quizá lo peor que le puede suceder.
Conviene, pues, matizar la noticia con una crítica de fondo, ordenada en cinco planos —litúrgico, eclesiológico, de gobierno, vocacional y disciplinar—, que se desarrollará en los bloques siguientes. La tesis general puede resumirse así: no todo el monte es orégano, jeje.
Las visitas multitudinarias de León XIV a España o a de Francisco a Filipinas, con su enorme repercusión mediática y económica —como antes otras de Francisco—, no son indicador fiable de la salud real de la Iglesia, y menos aún pueden servir de cortina para ocultar una crisis interna profunda que este análisis se propone documentar, con la única finalidad que debe presidir toda crítica eclesial: la salvación de las almas y la defensa de la fe católica ortodoxa, tradicional y perenne, frente a las ambigüedades heterodoxas de como mínimo Amoris Laetitia y Fiducia Supplicans y de las malas prácticas que de ellas se derivan extendiendo el mal: padrinazgo en bautismos y confirmaciones, lectorado, acolitado, distribución de comunión, catequesis, administración de parroquias, exequias, cargos y oficios. Un desastre.
El caso de "Francisco II" es aclarar si es papa o no lo es. A sus amigos ya los vimos juntos en lo de la Sagrada Familia
EliminarCrisis litúrgica: Traditionis Custodes y la FSSPX
ResponderEliminarEl primer plano de la crisis interna es el litúrgico, y en él Traditionis Custodes (2021) constituye la herida más visible y más profundamente sentida por un sector no marginal de fieles, continuando la crisis que desarrolló el Novus Ordo sobre la liturgia latina romana occidental desde 1969.
El motu proprio revirtió la lógica de Summorum Pontificum, que reconocía la misa tradicional en latín como expresión legítima y nunca abrogada del único rito romano, concediendo la libertad de elección de rito litúrgico a los fieles, y la sustituyó por un régimen de restricción progresiva clerical, no sinodal, y contra la opinión sinodal episcopal mundial, que subordina la celebración del rito antiguo a la discrecionalidad episcopal, cuando no a su práctica extinción en numerosas diócesis.
El resultado práctico ha sido la negación, de facto, de la libertad de elección de rito litúrgico para amplios sectores de fieles que, sin plantear ninguna cuestión de comunión eclesial ni de obediencia al Romano Pontífice, se han visto privados del acceso a la forma litúrgica en la que fueron formados en la fe. La solución ha sido pésima: León XIV concede indultos y excepciones cuando debería de haber plena libertad irrestricta.
Conviene distinguir con precisión, y sin mezclar planos, entre la situación canónica de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X —cuya separación de la plena comunión se remonta a las consagraciones episcopales de 1988, muy anteriores a Traditionis Custodes— y el efecto que el propio motu proprio ha tenido sobre los fieles y comunidades que sí estaban en plena comunión y que practicaban legítimamente el rito antiguo al amparo de Summorum Pontificum.
No se trata, por tanto, de atribuir a Traditionis Custodes una ruptura que tiene otro origen histórico, sino de constatar que ambos fenómenos —la separación histórica de la Fraternidad y la restricción actual del rito tradicional dentro de la plena comunión causada por la errónea Traditionis custodes— responden a una misma lógica de fondo: la dificultad u hostilidad de la autoridad romana posconciliar para integrar con normalidad la Sagrada Tradición litúrgica de toda la vida, en lugar de tratarla como un cuerpo extraño que debe ser progresivamente reducido.
Esta lógica resulta tanto más incoherente cuanto que, como se verá en el bloque siguiente, la misma autoridad romana muestra una tolerancia notablemente mayor ante desviaciones doctrinales y disciplinares de signo contrario, practicadas abiertamente por episcopados enteros sin consecuencia canónica alguna. El rigor aplicado a quienes desean el rito antiguo y la laxitud aplicada a quienes relativizan la doctrina componen, juntos, un síntoma de la descomposición eclesiológica que aquí se denuncia. La incoherencia de León XIV es palpable y objetiva, y sólo traerá peores efectos sobre la Iglesia.
Falta la C
EliminarMutación del perfil episcopal y curial: cuando la excepción se hace norma
ResponderEliminarA este cuadro se suma un tercer plano, el de gobierno: la transformación silenciosa del perfil de los nombramientos episcopales y curiales.
En las últimas décadas —con especial intensidad bajo Francisco y León XIV— se observa una preferencia clara por religiosos frente al clero secular, tanto en sedes diocesanas como en dicasterios.
La lista es elocuente: Francisco, jesuita; León XIV, agustino; el obispo de Girona, fray Octavi Vilà, cisterciense; el posible candidato a Barcelona, Ignasi M. Fossas, benedictino; y la prefecta del Dicasterio para la Vida Consagrada, Sor Simona Brambilla, misionera de la Consolata, asistida por un coprefecto cardenal para suplir las limitaciones jurídicas de su cargo sobre órdenes masculinas cuyos superiores sí están ordenados.
A ello se suma la presencia creciente de religiosos como consultores, visitadores apostólicos y responsables de comisiones doctrinales.
Este patrón admite varias interpretaciones complementarias, no excluyentes. La primera es defensiva: la vida comunitaria ofrecería, en teoría, un control fraterno que reduce el margen de opacidad individual asociado a buena parte de los abusos destapados en el clero secular.
La segunda es demográfica: el colapso vocacional del clero diocesano deja a Roma con un catálogo decreciente de candidatos seculares, mientras ciertos institutos religiosos —aun en crisis— siguen produciendo perfiles con gobierno de comunidades y formación intelectual suficiente.
La tercera es política: un religioso puede presentarse como figura «neutral», no vinculada a facciones del clero local, útil en diócesis polarizadas.
La cuarta, más severa, es institucional: la preferencia por religiosos sugiere que el modelo posconciliar de obispo diocesano está agotado y que Roma ya no confía en el clero secular como columna vertebral suficiente por sí sola.
Ahora bien, el rigor exige una salvedad que el propio artículo comentado documenta sin proponérselo: tanto la congregación marista de Turú como el monasterio de Montserrat de Fossas han sido, en palabras de su autor, «salpicados» por casos de pederastia.
Este dato debilita empíricamente la hipótesis defensiva: la vida en comunidad no ha demostrado, por sí sola, mayor protección; si acaso, apunta a que el problema reside en la cultura de silencio y encubrimiento, transversal a ambas formas de vida consagrada, y no en la forma canónica elegida.
El efecto colateral de esta mutación es, además, la erosión de la sinodalidad real: los nombramientos se realizan sin consulta efectiva al clero y al pueblo de Dios, y los dicasterios se llenan de perfiles seleccionados por afinidad, no representativos de la diversidad carismática de la Iglesia universal —masculina y femenina, latina y oriental, contemplativa y apostólica—.
Una Iglesia gobernada según el método clerical jerárquico que se critica con grandes gritos, enormes sollozos desesperados y terribles golpes de pecho (clerical y no sinodal), en realidad son los típicos perfiles administrativos, elegidos por conveniencia antes que por fidelidad doctrinal ni por elección sinodal, ve debilitada la claridad y la disciplina sacramental de las que depende, en última instancia, la salvación de las almas.
Crisis vocacional femenina, agravada
ResponderEliminarA este patrón de nombramientos se añade un cuarto plano, el vocacional, que ninguno de los bloques anteriores desarrolla y que resulta decisivo: la crisis golpea con particular dureza a la vida religiosa femenina, pese a que las mujeres consagradas han sido tradicionalmente mayoritarias en número.
Según la memoria de la Conferencia Episcopal Española de 2023, los institutos adscritos a la Conferencia de Religiosos de España agrupaban 24.740 religiosas frente a 7.791 religiosos, sobre un total que había descendido de 57.986 a 32.531 en solo diez años; y ya en 2016, la propia CONFER situaba en el 75 % la proporción de vocaciones femeninas dentro de la vida religiosa activa, con 300 congregaciones de mujeres frente a poco más de un centenar de varones.
Es decir: las religiosas siguen siendo, en términos absolutos, mucho más numerosas que los religiosos, pero también son ellas quienes más comunidades están perdiendo, quienes más envejecen sin relevo y quienes sostienen buena parte de la obra asistencial, educativa y sanitaria de la Iglesia con una base cada vez más exigua.
Esta contradicción se añade al fenómeno descrito en el bloque anterior: mientras la vida religiosa femenina se desangra numéricamente con mayor rapidez que la masculina en no pocas congregaciones, su gobierno máximo a nivel romano —la prefectura del Dicasterio para la Vida Consagrada— ha sido confiado a una religiosa que necesita, precisamente, un coprefecto cardenal para ejercer plenamente su cargo sobre institutos masculinos, algo contradictorio: metemos una laica religiosa pero al no tener el munus regendi, le colocamos en reserva un hombre consagrado.
No se trata de cuestionar la capacidad personal de nadie, sino de constatar una incoherencia de fondo: la instancia que debería velar con mayor sensibilidad por el futuro de la vida consagrada femenina —la más golpeada por el colapso vocacional— opera desde una estructura jurídicamente híbrida, desde una orden también decadente y desde una agenda, según las fuentes ya citadas en el documento original, marcada por posiciones teológicas heterodoxas, en lugar de centrarse en el discernimiento de las causas profundas de esta sangría: la pérdida de identidad carismática, la dilución de la vida de oración y clausura, y la falta de acompañamiento vocacional serio a las jóvenes que, en cifras mucho más reducidas que hace medio siglo, siguen sintiendo la llamada.
En lugar de poner un dicasterio sinodal, electo por el pueblo de Dios con representación de todos los grupos religiosos (oriente y occidente, hombres y mujeres, contemplativos y acción), va y nos cuelan una laica religiosa cubierta por un cardenal. Le llaman sinodalidad, ir juntos, eso dicen...
Lo de la sor Simona Brambilla tambien tiene su "Inri" en lo de mujer llamada Simona frente a Simón/Pedro. Pareciere una Anti-iglesia lo que están montando en Roma
EliminarCuriosidades contestonas ridículas: la petición de Magdala/«Comité de la Falda»
ResponderEliminarEl quinto y último plano, el disciplinar-moral, cierra este recorrido con episodios menores en apariencia, pero reveladores por acumulación, que muestran hasta qué punto ciertos sectores contestatarios operan con la certeza de que sus reivindicaciones, por reiteradas que sean, no encontrarán respuesta romana contundente, al ser León XIV un papa débil, pasivo y sin carisma.
Un ejemplo reciente y significativo es la petición dirigida por la asociación francesa Magdala, conocida históricamente como «Comité de la Falda», al presidente de la Conferencia Episcopal Francesa, cardenal Jean-Marc Aveline, solicitando la presencia de monaguillas junto a los monaguillos en las celebraciones que presidirá León XIV durante su visita a Francia.
El argumento invocado es la «igualdad», pero el trasfondo declarado de la propia asociación —fundada en 2008 y vinculada a medios de comunicación de orientación progresista— es la reivindicación de la ordenación sacerdotal femenina, la abolición del celibato y la normalización de planteamientos afines a la ideología de género dentro de la disciplina eclesial.
Que este tipo de peticiones se formulen abiertamente, coincidiendo con cada visita papal, sin que la jerarquía las descalifique con la claridad doctrinal que merecerían, es coherente con el patrón general aquí descrito: una Roma que, ante denuncias o reivindicaciones expresas, públicas y notorias —ya vengan de episcopados que desobedecen normas litúrgicas y disciplinares, ya vengan de asociaciones que reclaman rupturas doctrinales explícitas—, opta con frecuencia por el silencio, la ambigüedad calculada o, en el mejor de los casos, por gestos de mera «toma de nota» que no comprometen a nada.
Esta actitud, lejos de ser prudencia pastoral, corre el riesgo de funcionar como un incentivo perverso para la contestación: quien desobedece sin ser corregido puede entender que la desobediencia resulta rentable, mientras quien pide fidelidad al rito y a la doctrina tradicionales se encuentra, paradójicamente, con mayor rigor disciplinar que quien la desafía abiertamente: la FSSPX, aún teniendo tesis plenamente católicas en su Declaración de Fé de 24.6.26 de 156 puntos de Menzingen (Suiza), es separada de la comunión, mientras que obispos y superiores con mandato pontificio pero heterodoxia doctrinal, siguen en sus cargos y manifestando y haciendo heterodoxias. Mayor desprestigio, imposible.
Este doble rasero —tolerancia con la disidencia progresista, contención con la fidelidad tradicional— es, en definitiva, la clave que permite entender por qué designaciones como la de los dos religiosos catalanes al Dicasterio para la Vida Consagrada, siendo en sí mismas noticias menores, no pueden leerse de forma aislada del cuadro general de una Iglesia que necesita, con urgencia, recuperar la claridad doctrinal y disciplinar que le es propia.
Conclusión
ResponderEliminarEn definitiva, la valoración positiva y prudente que pueda hacerse de la presencia de dos religiosos catalanes entre los consultores del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada no debe inducir, como se advertía al comienzo, a una lectura complaciente de la situación general de la Iglesia.
Las visitas multitudinarias de León XIV, como las tuvo y más aún Francisco, por relevantes que sean en términos de convocatoria y de impacto mediático y económico —como antes lo fueron las de Francisco en distintos países, entre ellos Filipinas—, no son un termómetro fiable de la vitalidad eclesial, y menos aún un argumento que permita minimizar la gravedad de los problemas de fondo aquí expuestos:
- la fractura litúrgica agravada por Traditionis Custodes;
- la ruptura doctrinal de Amoris laetitia y Fiducia supplicans;
- los documentos inmanentistas y antropocéntricos de Laudato si y Fratelli tutti, Dignidad infinita y Magnífica Humanidad;
- la ambigüedad eclesiológica sinodal, que aún no ha sido definida jurídicamente, y que enfrenta modelos sinodales tan dispares como el alemán, marcado por la desobediencia tolerada, el chino identificado por el control total del partido comunista chino, y el noruego, fiel al modelo tridentino clásico;
- un patrón de nombramientos que sustituye al clero secular por religiosos sin que medie reforma real ni consulta efectiva de manera sinodal al pueblo de Dios;
- una crisis vocacional femenina que se agrava sin que la propia prefectura llamada a atenderla dé muestras de discernir sus causas;
- otra crisis vocacional masculina doble: en lo religiosos -órdenes y congregaciones- y diocesana -sacerdotes-
- y la persistencia de reivindicaciones doctrinalmente heterodoxas —ordenación femenina, fin del celibato, normalización de la ideología de género— que Roma no desautoriza con la firmeza necesaria.
Todo ello compone el cuadro de un pontificado de León XIV que, lejos de rectificar el rumbo, prolonga por inercia el continuismo del anterior pésimo Francisco: se cambian los nombres, siguen otros (Tucho), pero no los criterios de gobierno; se premia la trayectoria curial sobre la renovación espiritual; y se sigue tratando como marginal lo que debería ser prioritario.
Frente a este panorama, la tarea de quienes permanecemos fieles a la doctrina católica perenne, tal como ha sido transmitida sin ruptura desde los Apóstoles, no puede ser otra que la vigilancia serena, la denuncia razonada y documentada de las ambigüedades —comenzando por las introducidas en Amoris Laetitia y Fiducia Supplicans— y la oración perseverante por la salvación de las almas, criterio último desde el que debe juzgarse cualquier decisión eclesial, incluidas las de gobierno y nombramiento que hoy comentamos.
Non omnis moriar: la fe ortodoxa, clásica y tradicional no depende de la coyuntura de un pontificado: los papas pasan, el actual sufrirá el mismo ineluctable fenómeno biológico, el cónclave elegirá a otro, y si es malo también se le avisa y para, pero la Fé tradicional, clásica y ortodoxa permanece.
En su afán por descubrir la identidad del nuevo arzobispo de Barcelona empiezan a derrapar. Se han preguntado por qué la comunidad de Montserrat no eligió al P. Ignacio como abad. Cualquier contacto que tengan en Montserrat les descubrirá muchas cosas.
ResponderEliminarCualquier benedictino les diria que equivocan el pronóstico. Razones las hay.
ResponderEliminarSería una auténtica bendición para Barcelona
ResponderEliminar¿Fossas Arzobispo de Barcelona? Seamos más serios.
ResponderEliminarMe gustaba más el nombre Congregación.
ResponderEliminarQue es eso de dicasterio, que significa???
A mí también me gustaba más el nombre de Congregación de la Santa Inquisición o Santo Oficio.
EliminarÉsto de Doctrina de la Fé es bastante light, no hay contundencia de nada, la verdad.
Soy antiguo alumno marista colegio La Inmaculada Barcelona, en mi promoción de unos 87 /90 alumnos hay de dos Saerdotes cuatro miembros del Opus Dei,dos numerarios, un benedictino y uno fue marista pero lo dejo. Hoy hijo de un compañero ha terminado los estudios universitarios de su promoción ahora mixta NO hay ninguna vocación y si varios militantes de la CUP.Todo un éxito progre.
ResponderEliminarA finales de los 70 en el patio central organizaron un akelarre para que los hermanos maristas quemaran sus hábitos, en poco tiempo abandonaron la orden muchos el hermano TURU siguió y se traslado a Roma.Muy pronto cerrarán la orden,en el colegio no hay ningun maristas y creo en en Cataluña quedan dos. Todo un exito
Lo del aquelarre es falso. En septiembre de 1972 ya empezaron a desaparecer las sotanas de los hermanos en el colegio La Inmaculada, siendo reemplazadas por ridículas batas blancas. Solamente el hermano Carmelo, el hermano Sola y el anciano hermano Ramón Nonato llevaban sotana en 1976. Nunca hubo tal quema pública de hábitos.
EliminarLo que sí es cierto es que hubo un cambio radical en la liturgia y en las clases de religión en el dicho colegio a partir de 1970. Un grupo de hermanos jóvenes, casi todos con buena voluntad, con ideas revolucionarias. Entre tantos destacaron Ramon Serra, Jesús Ancheta, Valentín Jiménez, Francisco Abril, Jorge Mir, Rodrigo Lahuerta, Jesús Barnechea, J.A. Bermúdez, uno que apodaban El Chino, etc. La mayoría se secularizaron. Todos dejaron un erial salvo Jiménez, que supo mantener un grupo de oración y amistad, aunque evidentemente heterodoxo. Qué lástima. Y los hermanos mayores sufriendo, Ángel, Julio, Carmelo, Corredera, Ramó Nonato (el entrañable Weberly por ser idéntico al actor Leo G. Carrol de la serie El agente de CIPOL ) y hasta el gran Enrique Hurtado que cambió completamente después de un cursillo. Triste ocaso de la obra magna de Marcelino Champagnat.
EliminarEn el colegio de la Immaculada aún hay una comunidad de hermanos y alguno sigue dando clase.
EliminarLo de los maristas modernos es de traca. También algún día nos aclarará algún "sabio nacional-progre si aquel presidente llamado Tarradellas, y al que le han dedicado el aeropuerto de Barcelona, se quedó o no los francos que pagaron para que gestionar ea embarque de los hermanos maristas y...no embarcaron sino que los fusilaron. Aquellos maristas lo que no eran es marxistas ni progres
ResponderEliminarEstá comprobadísimo que Tarradellas se quedó con todo el dinero que los Hermanos Maristas le habían adelantado.
EliminarToda la vida de Tarradellas fue una auténtica farsa y fue un auténtico aprovechado. Res més!!!
El Sr. Mir (ERC) ha encontrado un filón del que vivir con sus libros que no han sido validados por la academia. Fabula con el apoyo de los maristas.
EliminarLos hermanos maristas son laicos consagrados, no clerigos.
ResponderEliminarEn Cataluña tienen su campo santo en les Avellanes.
Cuando entierren los dos que anotan se dara fin a su presencia.
0:14. No tenga prisa en enterrarnos. Mucho antes le van a enterrar a usted que al último de nosotros. Por cierto en la actualidad pasamos de 2000 en todo el mundo.
Eliminary los genocidas de la II República habrán alcanzado sus objetivos.
EliminarNos dejan a dos velas respecto dom Ignasi Fossas.
ResponderEliminarQue le gusta el mando es cosa sabida. También que forma parte del Estado Mayor de Montserrat aunque resida en Roma. La jugada estaba pensada cuando se ordenó el abat Manel. Fossas seria igualmente abat pero con solideo negro.
Uno se llama Salat?
ResponderEliminarY el otro Dols
ResponderEliminarY el otro amargo, Hombre!!!
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