Hoy me gustaría hablar de fobias. ¿Vosotros tenéis alguna? Creo que yo tengo bastantes. Por ejemplo, la acrofobia, el miedo a la altura y a los lugares altos (que, curiosamente, me afecta si estoy en la cima de un edificio o de una torre, pero no en la cima de una montaña). Luego creo que también tengo un poco de amatofobia (miedo al polvo), rupofobia (miedo a la suciedad y a lo que no es higiénico), aritmofobia (miedo a los números), blennofobia (miedo a las cosas viscosas) y ereutofobia (miedo a sonrojarse) así como lisifobia (temor a dejar asuntos pendientes). En cambio, no creo sufrir de eleuterofobia (miedo a la libertad), epistemofobia (miedo al conocimiento) ni de alodoxafobia (miedo a opiniones distintas de las propias). Dado el oficio que tengo, no puedo permitirme sufrir de grafofobia (el miedo a escribir), ni de bibliofobia (el miedo a los libros).
La lista de fobias es interesante y llena de sorpresas. Si algunas de ellas son en general previsibles (como la aicmofobia, el miedo a los objetos puntiagudos y cortantes; la atomosofobia, el miedo a las explosiones atómicas; la balistofobia, el miedo a los proyectiles; la emifobia, el miedo a una rata grande; la escolicifobia, el miedo a los gusanos; la ofidiofobia, el miedo a las serpientes), otras son definitivamente sorprendentes. Como la aracibutirofobia (miedo a la mantequilla de maní pegada al paladar), la genufobia (miedo a las rodillas), la epistaxiofobia (miedo a los sangrados nasales) o la eisoptrifobia (miedo a los espejos), hasta la ciclofobia (miedo a las bicicletas).
En la lista de las fobias se encuentra de todo y lo contrario de todo. Está la acluofobia (el miedo a la oscuridad) pero también la fotofobia (el miedo a la luz); la criophobia (el miedo al frío, al hielo, al hielo) pero también la termofobia (el miedo al calor); la xerofobia (el miedo a la sequía) pero también la ombrofobia (el miedo a la lluvia); la hidrofobia (el miedo al agua) pero también la enofobia (el miedo al vino); la tricofobia (el miedo al cabello) pero también la falacrofobia (el miedo a la calvicie) y así sucesivamente. Es verdaderamente cierto que el mundo es bello porque es variado. Ciertamente no deseo a nadie tener polifobia (miedo a muchas cosas) o, peor, panafobia (el miedo a todo), porque entonces sí que sería un gran problema.
Para quienes se ocupan de la religión y sus alrededores, surgen cosas interesantes. Una nota, aunque a menudo subestimada, es la cristianofobia. Igual de conocida, y a menudo utilizada como herramienta, es la islamofobia. Pero, ¿sabían que existe la zeusofobia o teofobia (miedo a la religión, a Dios o a los dioses)?¿Cómo dicen? ¿Que tal vez esta fobia es más común de lo que se pueda imaginar? Puede ser.
¿Y han oído hablar de la agiofobia (el miedo a los santos y a las cosas sagradas) y de la amartofobia (el miedo a pecar)? ¿Y de la ecclesiofobia (miedo a la Iglesia)? ¿No les parece que debería haber un poco más de satanofobia (miedo a Satanás o al diablo)? ¿Y qué piensan de la papafobia (rara, pero documentada), es decir, el miedo al papa? ¿Y de la estaurofobia (miedo a las cruces y crucifijos)? ¿No es acaso la fobia que domina a todos aquellos que quisieran eliminar cruces y crucifijos como si fueran un desafío a la laicidad?
Demolición Cruz de Gaztelumendi
Piensen: he descubierto que incluso existe un libro que habla de la jesuitofobia. Fue escrito hace más de un siglo y por lo tanto no tiene nada que ver con los jesuitas de nuestra época. Sin embargo, el miedo a los jesuitas todavía hoy no me parece injustificado, después de todo.
Como católico, últimamente he desarrollado algunas fobias que quiero compartir con ustedes (las denominaciones las inventé yo, pero quizás alguien se pueda sentir identificado).
Incendio de la Casa Profesa de los jesuitas en Gran Vía Madrid
Cuando entro en la iglesia, poco antes de la Misa, a menudo me sobreviene la liturgofobia, que se manifiesta en una pregunta: ¿qué se habrán inventado esta vez?
Comprenderéis por qué también sufro de abusofobia (el terror a los abusos litúrgicos), y de protagonismofobia (es decir, el miedo al sacerdote que se pone en el centro de la atención y convierte la Misa en un espectáculo), así como de strimpellofobia (el terror a los rasgueos de guitarra).
Desde hace algún tiempo me he dado cuenta además de que sufro de daoslapazfobia, que se manifiesta en la obstinada negativa a participar en esa algarabía indecorosa que se desarrolla con el pretexto de decirnos mutuamente (y, según yo, pleonásticamente) “la paz sea contigo”.
No sé bien por qué, pero en la iglesia mis fobias se multiplican. Así surge la tazebaofobia (terror a los carteles colgados aquí y allá en el templo sagrado, como si estuviéramos en una sede sindical o política), la lectorfobia (miedo al lector que no sabe leer), la smartphonefobia (miedo al teléfono móvil que puntualmente suena durante la consagración), la laudofobia (terror al aplauso que puede estallar en cualquier momento, sin razón, porque la Misa se vive como un happening) y, más en general, la animatiofobia (el terror a lo que los llamados “animadores litúrgicos” se les ocurre hacer para “facilitar la participación”).
¿Cómo decís? ¿Que debería escribirle al obispo? Desgraciadamente es imposible. Desde que los pastores decidieron estar al día con los tiempos, sufro de episcopofobia.
Plenaria CEE
No me queda más que refugiarme en mi rincón. Esperando que no me ataque una crisis de misericordiofobia. Porque entonces podría volverme agresivo.
Mn. Francesc M. Espinar Comas
Párroco del Fondo de Santa Coloma








Mi preferida fue la fobiofobia o miedo al miedo.
ResponderEliminarMisomisia es otra preferída: odio al odio; misomísico no es un místico, es un odiador del odio, el equivalente filosófico de "tolerancia cero con la intolerancia", una contradicción en sí misma, "odiar al odiador" ¿o es odiar al odio?.
Miso- no es lo mismo que -fobia.
- Tecnofobia implica miedo a que las máquinas dominen el mundo.
- Misotecno no tiene miedo, simplemente le parece que las máquinas nuevas (internet, la IA) son un invento molesto u odioso.
Misología es un preferido mío, el odio de algunos al razonamiento, los argumentos o la lógica, aunque puede ser también estulticia o maldad pura y dura.
La diferencia entre un transtorno y la maldad se ve aquí:
- Antropofobia: miedo a la gente o a la sociedad.
- Misantropía: rechazo o desprecio general al género humano; "El misántropo" de Moliere.
Qué tenía Drácula:
- Fotofobia: "La luz me asusta/me hace daño" (Miedo/evitación).
- Misofotía: "Odio la luz, me molesta su existencia" (Odio/rechazo).
- Fotomanía: "Me obsesiona la luz, quiero estar siempre bajo ella" (Obsesión/afecto excesivo).
Hay diversos equipos, ¿en dónde están nuestros líderes?:
- Los mano: obsesionados hasta la locura
- Los misos: odiadores de pata negra
- Los fobos: miedosos y cobardes gallinas mojadas
- Los fagos: devoradores de lo que sea
- Los filos: amorosos con todo, sin pasarse como los fagos
- Los latras: adoradores más allá de los fagos, enemigo de los misos
- Los clastas: aquellos que chafan la guitarra, amigos proactivos de los misos
- Los logos: la parte estudiosa de todos los demás, que los tiene bajo el microscopio y la libreta, tomando nota de sus desvaríos
Otras consideraciones:
- Entusiasta (con un dios dentro, en- teos)
- Un sinónimo casi exacto de alucinado es Siderado (atónito por la influencia de las estrellas). De ahí viene la palabra "considerar", que originalmente significaba mirar fijamente las estrellas como un alucinado para entender el futuro.
- Pammisía es odio a todo; pammísico, el sujeto que odia.
- Misántropo de salón. Es alguien que dice que odia a todo el mundo, pero solo mientras tiene público para escucharlo; si no hay público, pues nada, a tomar una caña con patatas bravas.
¿Mn. Francesc M. Espinar, tantas fobias tiene y hay en la Iglesia?
ResponderEliminarHagaselo mirar por un ententido, o especialista en la materia.
Creo que se ha dejado una: miedo a salir de casa.
El gran problema del Catolicismo, es que se han empecinado a crear la "confesionario-fobia", y la gran mayoría que abandonan los templos es por culpa del confesionario, es ahí donde conviene reformar.
ResponderEliminarSr. Garrell. ¡ahí les has dao! Y la obsesion por el sexo, por ese sexo que Dios mismo quiso que existiera, que quiso que fuese lo que nos distinguia del hombre y la mujer... Ese sexo que desde pequeños nos dijeron que era malo, que no te podias poner las manos en el bolsillo, que no te podias tocar, aunque habia alguno que te tocaba (a mi nunca me tocaron, salvo alguna bofetada).
EliminarEsa obsesión ha hecho que mucha gente se largue. Que son más los que se quedan que los que se van, pero que los hay que estn hartos de tanta historia y tiran la toalla. A lo mejor son los que tienen que irse, vale, pero eso duele.
Somos seres sexuados y como tal actuamos. Aunque los haya que lo utilizen mal, contra natura, pero actuamos. Y por eso yo personalmente estoy abierto a que la mujer tenga también su papel en el ministerio como lo tuvo en sus inicios. Qué más da que parta el pan un hombre o una mujer... la cuestión es que lo parta y no nos quedemos en el pueblo sin misa los domingos porque no hay curas que vengan. Que nos envian al diácono de turno, que el pobre me dijo un dia: por qué yo no puedo ser sacerdote, estoy casado hace 30 años, he criado bien a mis 4 hijos, llevo mi casa con honradez, tengo un trabajo digno. Cuando llego al momento de poner el copón encima del altar pienso siempre en lo mismo: ¿por qué , Señor, por qué?
Pues porque a unos señores viejos caracamales no les da la gana de cambiar una disciplina.
Si señor Garrell, la "confesionario-fobia" y la "sexofobia".
Tingui bon dia.
En las parroquias que tienen buenos sacerdotes, y estos se sientan en el confesionario, tienen penitentes.
EliminarQue después de recibir el Sacramento de la Confesión, salen muy agradecidos por haber recibido la misericordia y el perdón de Dios.
Es un "borrón y cuenta nueva" en la vida del creyente.
Examen de Conciencia, Arrepentimiento (Contrición) , Confesar los pecados, Propósito de enmieda, y cumplir la Penitencia.
https://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p123a10_sp.html
Mn.Espinar desde luego lo que usted no tiene es escopofobia ni el síndrome de Salomon.
ResponderEliminar8/47, se hace usted protestante o anglicana y nos deja a los Católicos en paz .
EliminarEn los primeros tiempos, las señoras ayudaban a los Apóstoles y discípulos en otros menesteres que nada tenían que ver con la Santa Misa.
Entérese!
Para qué tener psiquiatras si tenemos un párroco que es un DSMV ( compendio de diagnóstico de psiquiatría de USA) andante. Muy bueno. Gracias.
ResponderEliminarSr. Silverio Garrell: Explíquese, por favor 🙏
ResponderEliminarAnonimo de las 22:34. Enterese usted que la Santa Misa no estaba todavia inventada tal como la debe ver usted. No tengo porque hacerme protestante, soy católico apostólico y romano, aunque no me gusta lo de romano que fue lo que dividió a la iglesia, pero bueno, las mujeres ayudaban a Jesús. Claro, y fueron las primeras a las que el Señor quiso que fueran testigos de la resurrección. Por qué motivo se las ha apartado durante toda la vida? Pues por la misoginia que se apoderó de la iglesia a partir de Constantino. Léase la carta a los romanos y se eoncontrará con una tal Febe, que es, digamos la primera mujer que está al "servicio" de la iglesia. Pero bueno, mejor estudiar un poquitin más y ver la historia de forma crítica no de forma literal. La Santa Misa, es la manera más pobre de citar a la Sagrada Eucaristia, o la Sagrada Litúrgia, la acción de gràcias a Dios que va antes de lo de la "Misa" que significa misión (ite misa est). La misión és evangelizar, y la invitación es celebrar. No me llame protestante pues soy católico desde que me bautizaron hace más de 80 años. He servido a la Iglesia en el ministerio y no veo como se puede tener la mente tan cerrada. Que Dios le bendiga y cuando vaya a CELEBRAR la Eucaristia, escuche bien la Palabra de Dios, y si se ha de confesar, hágalo media hora antes, así no se perderá ni una letra del texto sagrado.
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