Me
refiero en el título, a la auténtica definición aristotélica del hombre, que es
el zóon logikón, el animal dotado de LÓGOS (palabra, razón, conciencia,
inteligencia -también la emocional-, autopercepción, reflexión, sentido,
sentimientos…). Me refiero también a las primeras palabras del luminosísimo
prólogo del Evangelio de san Juan: En
arjé én ho LÓGOS: en el principio era el Lógos. Mal que nos pese, es ahí
donde se encuentran y se cruzan Dios (Lógos),
La Palabra, y el hombre (loguikós):
el usuario de la palabra (que eventualmente puede elevarse hasta La Palabra).
Lamentabilísimamente
el latín no tiene el término lógos ni
ninguno que se le parezca o se le acerque (el verbum se queda en el umbral). Por eso, a la hora de traducir al
latín la definición de Aristóteles, se optó por la “razón”, uno solo de los
significados de lógos, tremendamente
reduccionista. De ahí que nuestra definición de hombre haya quedado en “animal
racional”, el animal dotado de razón (y no, no se agota en la razón la esencia diferencial
del hombre); desestimando en esa definición el resto de la inmensa riqueza que
abarca la palabra griega lógos y la
condición humana de loguikós.
Y
se me ocurre volver a esta meditación (que me persigue desde hace decenios) en
un momento en que nuestra civilización está siendo puesta patas arriba. Porque
resulta que el arma más poderosa puesta en juego en la terrible confrontación
bélica con que se pretende disputar la victoria en este conflicto, el arma
espectacular, la más potente de todas las armas: definitiva en la batalla
determinante de la guerra y las guerras en que estamos metidos, es una vez más
el lógos. Es la razón de ser de las
civilizaciones que se disputan la hegemonía de este mundo. Un lógos al que hoy se llama “el relato”.
Pero lo más espectacular es que “la palabra”, una vez más, compite con el más
terrorífico y eficaz arsenal de guerra. Porque de nada valen las armas más
precisas y destructivas, de nada valen los más sofisticados misiles de uno y
otro lado, con los búnqueres por una parte y los indestructibles portaviones
por otra, tremendas fortalezas flotantes, si no te asiste la superioridad moral
que, finalmente, se construye con la palabra, con el lógos.
En
nuestra liturgia, orientada a presidir y ordenar nuestra vida, tenemos la
“Palabra de Dios”, que ilumina nuestro conocimiento de nosotros mismos a través
del conocimiento de Dios. Pero esto es sólo para empezar. Eso en el plano
religioso; pero tenemos en el plano civil, el ejemplo luminoso de Demóstenes,
el mejor orador de la historia, que intentó (y en buena medida consiguió)
imponer su relato dando sentido y valor a las guerras y a las paces.
¿Y
qué hace la Iglesia católica, la que tiene de su parte nada menos que el LÓGOS per se, el Lógos que operó la construcción moral del hombre? Sí, sí, Aquel del
que dijo san Juan: “En arjé én ho LOGOS”.
Esta guerra ha pillado al líder de la Iglesia con las defensas muy bajas y
con una mermadísima capacidad logística.
En la escaramuza entre el reyezuelo Trump y el papa, no se puede decir ni de
lejos que hayan triunfado el papa y la Iglesia. El primero, afirmando que él ha
tenido el valor de iniciar una “guerra santa” (en lenguaje laico, “guerra
justa”); y el segundo, afirmando que ésta es una guerra non sancta, ilegítima. Pues resulta que Trump sigue con “su
discurso”, frontalmente opuesto al código moral de la Iglesia. El solo hecho de
que semejante sujeto se haya atrevido a denigrar al papa, y en buena medida le
haya salido la jugada, habla muy claro del acomplejamiento con que la Iglesia
administra su Palabra. Y no, no es una cuestión menor en esta guerra, el penoso
espectáculo de la trifulca entre Trump y el papa. No podemos decir de este
último que se haya llevado el gato al agua.
No
es esa una cuestión menor porque, nos guste o no nos guste, el hombre es un “zóon loguikón”, el animal único dotado
de lógos, es decir de palabra, en su
extensión más completivamente humana. Y porque, al menos desde la perspectiva
de la Iglesia (y la del papa de turno), en
arjé én ho LOGOS”, en el principio estaba el Lógos, La Palabra. Y La Palabra se hizo carne y habitó entre
nosotros (por cierto, tanto el texto griego como el texto latino, dicen “en
nosotros” –en hemín, in nobis),
siendo el Lógos el que une al hombre
con Dios y a Dios con el hombre. ¿Y la Iglesia pasa de esto? ¿Cómo puede
consentir el custodio de La Palabra, del Lógos,
que tantas palabras y relatos pasen por encima de La Palabra que ha de
custodiar y defender la Iglesia?
Y
claro, ya puestos a someter a examen palabras más potentes que las armas, ahí
están los “Derechos Humanos” en los que tantas guerras se han justificado
últimamente (con la democracia como baluarte), “derechos” que al fin han
conseguido desplazar a los Mandamientos, es decir a los “Deberes Humanos”. Esto
sí que es darle un vuelco al planeta y al hombre que lo habita.
Es
que, como dice el Génesis, Dios formó al hombre con el barro de la tierra y le
insufló su aliento. Y en el aliento de Dios iba el lógos, que hace al hombre distinto de los demás animales; que lo
hace loguikós. Por eso el hombre
lleva el espíritu, el ánemos, el ánima, superpuesta a su estructura
animal y dominándola. Por eso el hombre no se decide en su fuerza bruta, sino
en la fuerza de la palabra, en la acción del lógos.
Entre
las grandes palabras (razones, discursos, relatos) que han movido guerras,
están la Guerra Santa (abandonada ya por el cristianismo, pero sostenida por el
islamismo). ¿La abandonó el cristianismo por no creer ya en la guerra? ¡En
absoluto! En el bando de los cristianos (católicos y protestantes) se cree en
la guerra más que nunca. Pero en vez de su denominación religiosa (la razón
religiosa está en crisis), tenemos la denominación laica: la “Guerra Justa”,
incluyendo en este concepto, claro está, la guerra preventiva. Con este apaño,
hasta el mejor cristiano puede defender fervientemente esta guerra tal como
está planteada por occidente (Estados Unidos e Israel).
Y
precisamente empalmando con la santidad y justicia de esta guerra, tenemos una
gran palabra, el “Holocausto” (obviamente, el de Hitler contra el pueblo judío)
en el que se justifican (se convierten en justas y santas) todas las guerras
que ha emprendido Israel contra los palestinos. Es difícil encontrar en la
historia una palabra bélica tan potente. A unos los estimula para la guerra, a
otros los convierte en aliados más o menos activos, a otros los paraliza. En
efecto, sobre esta palabra se ha construido el Estado de Israel.
Son
muchas las palabras (todas ellas con una fuerte carga doctrinal) que han movido
el mundo, y obviamente han movido guerras: el Bien y el Mal, con visiones
contrapuestas (ahí entran las guerras de religión), la Culpa y la respectiva
Pena, Dios (¡la que se armó con la de Dios es Cristo!), la Libertad, la
Justicia, la Igualdad. Aparte de esto tenemos las guerras económicas
(generalmente, guerras de esclavización, auxiliadas o no con las armas). Y
sustentándolas, siempre hay una gran palabra, un gran nombre, una doctrina
redentora.
Y
resulta que, por más que nos empeñemos en materializar nuestras guerras (que
sí, que es raro que no estén inspiradas “también” en razones económicas), muy
en el fondo está el zóon loguikón de
Aristóteles (el animal dotado de lógos
en toda su extensión), que de manera todavía inexplicada se da la mano con el en arjé én ho Lógos de san Juan: En el
principio estaba el Lógos que se hizo
carne y habitó en nosotros. En el Lógos,
en La Palabra se encuentran la humanidad y la divinidad. Y eso es lo que, mal
que nos pese, encierra la mejor explicación del hombre.
Virtelius Temerarius



Cita: "Trump se ha atrevido a denigrar al Papa". --------Es lo que hacemos continuamente en Germinans también aunque no denigrar y más bien es "criticar" que se le parece y mucho. Por tanto la mayoría de chupatintas que aparecemos en GG somos Trumpistas.
ResponderEliminarSr. Garrell..no se dedique a hacer juegos de manos.. derechas e izquierdas..conceptos del modernismo..las dos manos del mismo trilero. El papa y el Trump parecen esas dos manos..digo parecen porque no tengo un "palantir" para saberlo
EliminarQue lo haga un protestante lógico que no tienen ninguna jerarquía creíble. Que lo haga un portal que se define católico ya lo dice todo.
EliminarNo generalice!
EliminarSiempre he creído que suprimir el Principio del Evangelio según San Juan en la Santa Misa " nueva", fue un error .
ResponderEliminarLo mismo que suprimir la Oración a San Miguel Arcangel.
Sería de urgencia volver a recuperarlas!!!
Totalmente de acuerdo..eso sí que sería una decisión bien LOGICA
EliminarTotalmente de acuerdo y ...¿por qué no rematar la misa con una mención a María? Según los escritos de María Valtorta, el relatado grito de Jesús el expirar... «Luego, un grito potente, inimaginable en ese cuerpo exhausto, estalla, rasga el aire; es el "gran grito" de que hablan los Evangelios y que es la primera parte de la palabra "Mamá"..Y ya nada más...»
EliminarEl último pensamiento fue pues, para su Madre... y quien no lo entienda...
AMIEES
Menos mal que el griego tiene artículos, cosa que no ocurre en latín. El "Deus erat verbum" del latín, podríamos traducirlo "Dios era palabra", que más o menos, podría llegar a interpretarse como "Dios era una palabra" (algo así como un concepto, una ida a la que le hemos puesto nombre). Pero en griego dice "Dios era LA palabra, El Lógos. Y eso es otra cosa. En fin, que nuestra condición de "loguikoi", de usuarios de la palabra-razón nos hace aptos para acercarnos a Dios, que es La Palabra. Algo que evidentemente no está al alcance de ningún otro ser vivo. ¡Qué cosas!
ResponderEliminarSobre bípedos implumes eclesiásticos catalanes hay de muchas raleas, pero su logos parece que ha sido inducido desde Madrid, así lo afirma Javier Barraycoa como el origen eclesiástico del catalanismo.
ResponderEliminarLa obra y su tesis central
Javier Barraycoa Martínez —sociólogo, profesor de la Universidad Abat Oliba CEU y especialista en la deconstrucción crítica de los mitos del nacionalismo catalán— publicó en abril de 2025 "El origen del catalanismo. Polémicas católicas en su génesis y su primera transfiguración" (Almuzara).
La tesis que desarrolla en el libro y en sus entrevistas posteriores —entre ellas la presentación en el canal Montaraces y la más reciente con Xavier Rius del 23 de abril de 2026, titulada «La Iglesia estaba detrás del "procés"»— es a la vez documentada y contracorriente: el catalanismo político no nació del carlismo, como repite la historiografía de izquierda desde Rovira i Virgili hasta nuestros días, sino de las polémicas internas del catolicismo español en el último tercio del siglo XIX, aunque luego hay que matizar las cosas: si fue manipulado, sin duda incidió en unos hechos reales, un sentimiento de pertenencia, comunidad e identidad (nada perdura si no hay una base), y luego, que el invento de Madrid se les fue de las manos. Cosas que pasan por ir con mentirosos, ladrones y homicidas.
El origen intelectual es clerical y eclesial, y su impulso inicial no vino de Cataluña sino de Madrid, vía gobiernos liberales y a través del derecho de presentación o patronato regio de la monarquía austricista y borbónica: y es que para controlar la Iglesia, todo vale incluso si sale del Viejísimo Régimen y el Antiguo Régimen: cosas de los liberales, unos expertos mentirosos y ladrones de bienes eclesiásticos vía desamortización, y en el Trienio Liberal, unos homicidas del obispo de Vic Raimundo Strauch en 1823, una eminencia intelectual.
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El marco estructural: el patronato regio y el problema carlista
La afirmación de Barraycoa no es una interpretación libre ni una teoría conspirativa: se asienta sobre el derecho de presentación —también llamado patronato regio— que el Gobierno español ejercía sobre los obispos en virtud del Concordato de 1851. El Ministro de Gracia y Justicia proponía los candidatos episcopales; Roma los aprobaba o rechazaba, pero la iniciativa real era del ejecutivo de Madrid. Este mecanismo confería al ladrón Estado liberal un control efectivo sobre quién ocupaba las sedes episcopales.
La cuestión adquiría una urgencia particular en Cataluña. Tras las guerras carlistas y la Revolución de 1868, el clero catalán era mayoritariamente carlista, integrista y antiliberal. Los seminarios estaban llenos de lo que algunos documentos de la época llamaban cimarrones o montaraces (como hoy llamamos a los curas del procés "llacis"): seminaristas y sacerdotes que rechazaban frontalmente el régimen constitucional, nutrían la prensa integrista, El Correo Catalán, El Siglo Futuro, y empiezan a leer La Publicitat o periódicos de Acción Catalana (vinculados a la Lliga), y dominaban las asociaciones católicas.
En una sola generación (unos 30 años, 1880-1910) el clero pasa de ser abrumadoramente tradicionalista a mayoritariamente catalanista. Barraycoa cita la sorpresa del nuncio Rampolla al visitar los seminarios catalanes: los seminaristas ya no leían prensa integrista, sino catalanista-progresista, "moderna".
La Restauración borbónica (1874) y la Constitución de 1876, que rompía la unidad católica al tolerar la libertad de cultos, agravaron la fractura: de un lado, ese clero mayoritario irreductiblemente antiliberal; del otro, los sectores «accidentalistas» o «mestizos» dispuestos a aceptar el nuevo orden.
El Gobierno de Cánovas y sus sucesores vieron en ese clero carlista catalán un problema político grave. La estrategia que adoptaron fue simple y eficaz: nombrar sistemáticamente obispos pro-restauracionistas y catalanistas para, en palabras que Barraycoa extrae de la documentación, «ir mitigando el clero profundamente antiliberal».
El catalanismo regionalista de raíces católicas actuaría como válvula de escape: absorbía el lenguaje y la sensibilidad tradicionales pero los reorientaba hacia un regionalismo compatible con el régimen liberal. Era, en la expresión que el autor toma de Joan Bonet, el «detergente» que disolvería el integrismo carlista.
ResponderEliminar---
Los protagonistas episcopales de la «pastoral catalanista»
Barraycoa identifica con precisión los actores episcopales de este proceso.
1. El primero y más emblemático es José María Urquinaona, gaditano, obispo de Barcelona entre 1878 y 1883, al que dedica un capítulo entero como «paradigma». Nombrado por el Gobierno, Urquinaona inauguró lo que Barraycoa llama la "pastoral catalanista" y el "montserratinismo". Reprimió la prensa carlista, fundó la "Unión Católica" para integrar a los católicos en el sistema de Cánovas y colocó a sus aliados en los puestos clave de los seminarios, donde las publicaciones integristas fueron sustituidas por la prensa catalanista. El catalanismo empezó a construirse desde los propios centros de formación del clero.
2. Su continuador fue Josep Morgades, obispo de Vic y luego de Barcelona, «aplaudido desde Madrid» por su anticarlinismo declarado. Su gesto más simbólico fue la restauración del Monasterio de Ripoll como emblema del «renacimiento catalán», una construcción histórico-romántica, no medieval real, sino moderna, que dotó al catalanismo de una genealogía cristiana medievalizante.
3. La figura de mayor peso intelectual y espiritual en esta genealogía es, sin embargo, Josep Torras i Bages, obispo de Vic desde 1899 y conocido como el «patriarca de Cataluña». Su nombramiento es especialmente revelador: fue propuesto por el ministro Manuel Durán y Bas —él mismo catalán— y en la correspondencia ministerial que Barraycoa cita, Durán le exige explícitamente que garantice ser «monárquico [en sentido liberal]» y no carlista. Torras respondió aceptando el «poder constituido».
Tomista, antimasón y crítico con los pactos liberales que la Lliga acabaría suscribiendo, Torras fue sin embargo el gran forjador de la síntesis místico-patriótica: vio el regionalismo catalán como el único camino para reevangelizar Cataluña frente al avance del anticlericalismo y el materialismo industrial (socialismo, anarquismo), fundó la Lliga Espiritual de la Mare de Déu de Montserrat, en la que participó incluso Antoni Gaudí, y formó a los futuros cuadros dirigentes de la Lliga Regionalista, entre ellos Prat de la Riba. Barraycoa lo retrata con cierta compasión intelectual: «un santo que buscó un catalanismo realmente católico que no pudo ser».
4. El proceso fue sistemático y coordinado. Otros obispos catalanistas, Vilamitjana en Tarragona, Sivilla en Girona, siguieron la misma línea diocesana.
El desplazamiento del clero carlista de los seminarios y de los cargos eclesiásticos generó resistencias internas de cierta virulencia: Barraycoa menciona el caso paradigmático de Joan Bardina y las rebeliones de seminaristas tradicionalistas que llegaron a enfrentarse abiertamente a sus obispos. La tensión fue tal que Roma, a través del nuncio Rampolla, tuvo que intervenir en varias crisis diocesanas.
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La lógica política de Madrid y sus consecuencias no deseadas
La estrategia de los gobiernos liberales de la Restauración tenía una coherencia interna precisa. El carlismo seguía siendo una fuerza real en Cataluña, especialmente en el clero rural y en los seminarios, y representaba una amenaza permanente para la estabilidad del régimen borbónico. El catalanismo conservador de cuño católico ofrecía una salida: hablaba el lenguaje de la tradición y la fe, pero dentro de los márgenes del sistema, que en aquella época era el liberal, el más "progre y moderno". Como señala Melchor Ferrer en una cita que Barraycoa recoge, el Gobierno de Madrid lo favoreció «en cuanto perjudicaba a los carlistas».
La paradoja es que Madrid creó el instrumento pero no pudo controlarlo una vez liberado. En 1901 nació la Lliga Regionalista, conservadora pero moderna y políticamente autónoma, que paradójicamente apoyaría más adelante legislación anticatólica como la Ley del Candado de 1910, promovida por el presidente del Consejo de Ministros español, José Canalejas, católico, que prohibía durante dos años el establecimiento de nuevas órdenes religiosas en España, para sus tejemanejes político-religiosos
ResponderEliminarEl catalanismo emprendió su «primera transfiguración», en expresión que da título al libro: de clerical y regionalista pasó a ser un híbrido que combinaba conservadurismo, clericalismo, republicanismo e izquierdismo según el momento. Se secularizó progresivamente, pero conservó el núcleo místico que le había dado origen
Durante la Segunda República y la Guerra Civil, obispos como Vidal i Barraquer mantuvieron la línea catalanista
En la posguerra y el franquismo, sectores significativos del clero catalán establecieron alianzas tácticas con los marxistas en la resistencia antifranquista, acelerando la secularización brutal de una sociedad que precisamente el catalanismo clerical había pretendido preservar en la fe. El virus había mutado hasta hacerse irreconocible para sus creadores. Esta es una parte aún no se ha estudiado suficientemente, que sería más o menos desde el Concilio Vaticano II hasta los curas del procés de hoy: poco trabajo clerical debían de tener, y todo lo desperdiciaron en política
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El legado actual: el «contagio místico» y el Procés
En la entrevista de 2026 con Xavier Rius, Barraycoa formula su tesis de la manera más directa: «La Iglesia estaba detrás del "procés"». No en el sentido de que la jerarquía actual lo organizara, sino en un sentido más profundo y estructural: el separatismo contemporáneo conserva lo que él denomina el «contagio místico» de aquella pastoral catalanista de finales del XIX
Los síntomas son nítidos para quien sabe leerlos: durante el referéndum del 1 de octubre de 2017, las urnas aparecieron sobre altares en numerosas iglesias; esteladas colgaron de torres de campanarios, churritos (lazos amarillos); el independentismo en los pueblos del interior de Cataluña exhibe un entusiasmo cuasi-religioso que, despojado de su genealogía eclesiástica, resulta sociológicamente inexplicable. Yo mismo pude ver este misticismo en diversas misas, algo muy interesante desde el punto de vista sociológico-teológico: aquellos cantos de "Poble en marxa" como si fuera el advenimiento del Reino de Dios
Sin el clero y sin el mito romántico-católico de Montserrat y Ripoll, el movimiento no habría calado con esa intensidad emocional. El catalanismo actual es un híbrido ideológico confuso en muchos de sus contenidos, pero su núcleo de fervor, su capacidad de generar identidad y sacrificio colectivo, su dimensión casi litúrgica, provienen de aquella construcción pastoral del siglo XIX. Y esa construcción, conviene no olvidarlo, fue en gran medida una política de Estado del liberalismo español
A pesar de ello, no hay duda que se incidió sobre una base real: el carlismo era profundamente catalán, y preservaba un estilo de vida procedente de la tradición catalana, el Antiguo Régimen, desde la sociedad, idioma, historia, religión, costumbres, identidad, cultura, política y economía, que la industrialización hasta hoy en día ha sido transformado, y sobre todo, con la emigración masiva de estos últimos años, junto con un declive demográfico y la anglosajonización de la cultura del país
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Método usado: la “pastoral catalanista” como arma
a) Nombramientos episcopales estratégicos desde Madrid para “mitigar el clero profundamente antiliberal”
b) Control de los seminarios: profesores catalanistas, cierre o reconversión de los focos carlistas
c) Guerra cultural: creación de asociaciones católicas “modernas” (Unión Católica), restauración romántica de Ripoll y Montserrat como símbolos “catalanes-cristianos”, y represión de la prensa y organizaciones carlistas
d) Psicología del cambio: Barraycoa pone el ejemplo del seminarista carlista Joan Bardina, que de la noche a la mañana pasa a ser nacionalista. “Un giro psicológico” que se repite: el catalanismo se presenta como la forma “auténtica” y “moderna” de ser católico en Cataluña.
ResponderEliminare) El objetivo explícito (cita textual de Barraycoa): “La intención subyacente de esta pastoral catalanista es arrebatar… la hegemonía en el mundo católico a la influencia del tradicionalismo.”
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3. Daño hecho: la Iglesia catalana “arrasada”Barraycoa es muy duro y usa palabras fuertes:
a) Las diócesis catalanas se convierten en un “desierto eclesiástico” (“arrasadas”).
b) El catalanismo “ha barrido toda la Iglesia catalana”.
c) El progresismo avanza sin freno: aparece “Cristianos por el Socialismo”, se pacta con marxistas en la lucha antifranquista.
Órdenes religiosas (jesuitas, dominicos, franciscanos, carmelitas, agustinos…) que en el siglo XIX eran mayoritariamente carlistas, caen “presas de este progresismo”: primero pierden vocaciones, luego pierden colegios y apostolado.
d) Secularización brutal y mortal: pérdida masiva de práctica religiosa, cierre de seminarios, abandono de la fe en amplias capas de la sociedad catalana, las órdenes y diócesis, en decadencia hacia la extinción por falta de vocaciones.
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4. Causas (según Barraycoa)
a) Estratégica: Madrid quería neutralizar al carlismo eclesial que amenazaba la Restauración.
b) Ideológica: católicos liberales y “accidentalistas” creyeron que el catalanismo regionalista era la forma de “reevangelizar” Cataluña industrial y anticlerical.
c) Romanticismo dañino: el mito de una “pequeña Cristiandad catalana” (Torras i Bages) se volvió ideología política y luego arma contra la propia Iglesia.
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5. Efectos a largo plazo (perspectivas de Barraycoa)
a) El catalanismo eclesial se “transfigura”: de conservador-católico pasa a híbrido (republicano, izquierdista, marxista).
b) Crea el “contagio místico” que explica la fuerza emocional del Procés (urnas en altares, esteladas en campanarios).
c) La Iglesia catalana, que quiso “controlar” el catalanismo, termina devorada por él y por el progresismo posterior.
d) Resultado actual: diócesis vacías, órdenes religiosas en extinción, una Cataluña que ha pasado del catolicismo más ferviente del siglo XIX al más secularizado de España.
Barraycoa lo resume como autodestrucción del catolicismo catalán: “Todo el catalanismo que ha habido, ha sido hegemónico en Cataluña… ha arrasado toda la Iglesia catalana”. Y añade una reflexión final muy dura: los mismos que crearon el “monstruo” (gobiernos de Madrid y obispos catalanistas) ya no pudieron controlarlo.
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DESTRUCCIÓN DE ÓRDENES RELIGIOSAS
1. Situación inicial: las órdenes religiosas como fortalezas carlistas (siglo XIX)
Barraycoa insiste en que, a lo largo del siglo XIX, casi todas las órdenes religiosas en Cataluña eran consideradas carlistas:
Franciscanos
Carmelitas
Agustinos
Dominicos
Y “órdenes menores”
Eran, según sus palabras, “las más atacadas por el liberalismo” porque representaban el catolicismo más intransigente y tradicional. Mientras el clero secular ya empezaba a ser controlado por obispos catalanistas (Urquinaona y sucesores), las órdenes mantenían su independencia relativa y seguían siendo focos de resistencia al régimen liberal y al catalanismo emergente.
2. El método de infiltración (el mismo que en los seminarios)
ResponderEliminarEl proceso fue paralelo al del clero diocesano, pero con matices propios:
a) Presión episcopal y órdenes desde arriba: Los obispos catalanistas (y a veces directrices llegadas vía nunciatura o superiores generales en Roma) ejercieron control indirecto sobre las casas religiosas.
Ejemplo concreto de los jesuitas: recibieron orden explícita de prohibir la lectura de El Siglo Futuro (el periódico integrista más duro) en sus residencias y colegios. Barraycoa cita datos del libro sobre cómo estas órdenes llegaban directamente al General de los Jesuitas.
b) Cambio cultural en una sola generación: Igual que en los seminarios, en 30 años (1880-1910) se produjo el giro. Los religiosos jóvenes dejaron de identificarse con el carlismo y empezaron a ver el catalanismo regionalista como la “forma moderna y auténtica” de ser católico en Cataluña.
c) Las órdenes se “catalanizaron” internamente: adoptaron el romanticismo montserratino, el “vigatanisme” y el lenguaje de la “pequeña Cristiandad catalana” de Torras i Bages.
Barraycoa resume: “Y así las órdenes —agustinos, dominicos y órdenes menores— formaron parte de todo este proceso”.
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3. La transfiguración en el siglo XX: del carlismo al progresismo
Una vez infiltradas, las órdenes sufrieron la misma “transfiguración” que el catalanismo eclesial "diocesano" en general: pasaron de ser conservadoras-católicas a híbridas progresistas.
En la II República y especialmente en la posguerra y el tardofranquismo, muchas se alinearon con la oposición antifranquista, participando en movimientos como “Cristianos por el Socialismo” o pactando con sectores marxistas.
El catalanismo, que empezó siendo una herramienta “católico-liberal” para domeñar el integrismo, se volvió arma contra la propia Iglesia.
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4. El daño hecho y los efectos (la “autodestrucción”)
Barraycoa es especialmente duro aquí: las órdenes religiosas, que habían sido “el camino tradicional” del catolicismo catalán, quedaron arrasadas.
a) Pérdida brutal de vocaciones y de apostolado (colegios, conventos, misiones).
b) Secularización interna: muchos religiosos abandonaron la vida consagrada o la diluyeron en activismo político-catalanista.
c) Contribuyeron directamente a la “desertización eclesial” de Cataluña: una región que a finales del XIX tenía uno de los cleros y órdenes más vivos de España pasó, en el siglo XX, a ser de las más secularizadas.
El resultado final que destaca Barraycoa: la Iglesia catalana se autodestruyó. Las órdenes, lejos de frenar el proceso, lo aceleraron porque tenían gran influencia social (educación, predicación, obras sociales). Al caer ellas, cayó todo el entramado católico tradicional.
Barraycoa recuerda otra vez que esta infiltración explica en gran medida por qué el catalanismo actual conserva todavía un “halo místico-religioso” (urnas en altares, esteladas en campanarios), pero sin sustancia católica real: la pastoral catalanista creó el monstruo y las órdenes religiosas fueron devoradas por él.
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Conclusión: la paradoja fundacional
La tesis de Barraycoa puede resumirse en su paradoja esencial: el catalanismo no es un movimiento popular y espontáneo surgido contra España, sino una construcción eclesial-política orquestada en parte desde Madrid para resolver un problema interno del catolicismo español —el integrismo carlista—.
El Estado liberal utilizó a la Iglesia para neutralizar a la Iglesia. Lo que los gobiernos de la Restauración concibieron como un instrumento de integración y pacificación terminó alimentando un nacionalismo que se volvería contra el propio Estado que lo había incubado.
Esa paradoja fundacional explica tanto la fuerza actual del independentismo como su carácter singular entre los nacionalismos europeos: hay en él algo que no es puramente político, algo que tiene la estructura y la temperatura de una religión secularizada, porque en su origen fue, efectivamente, una pastoral, y que hoy aún lo sigue siendo.
Sr de largo comentario del Logos...en Cataluña quedará en el limbo ese "poble mític I místic" que ha deshecho la región y les ha hecho el juego a los masones laicistas. Hoy,dia de la Mare de Déu de Montserrat, deseamos que les vuelva el "seny" de manera lógica I no a "copsde falç" que es como entienden la vida. También que en su disminuida lógica entiendan que los Pujols Puigdemonts Collbonis Illas son lo mismo...cognoms catalans que se rien de ellos mientras les "predican" su Cataluña mágica
EliminarFelicidades por su artículo! Hace bien en escribir Papá como papá pues no sabemos aún si fue elegido válidamente. Se le ve débil y deben estar frotándose las manos los masones de Madrid pue/s no dirá nada de la Cruz del Valle y esa perfida grieta que quiere/n hacer allí. El papá León recibe a asesores de Obama y ayer hasta a una señora laica vestida de "arzobispa de Canterbury" que impartió bendiciones junto a la tumba de Pedro. La Lógica que usted tan buena nos ha expuesto nos quiere que la sombra de Francisco se ha extendido a León y su curia. Quieren ustedes un Papá sabio y valiente...pues miren a Benedicto que jamás renuncia a su munus, que se mantiene firme en sede impedida y que nos legó su actitud, aprenda, lea y relea el papá León a hablar como habló aquel gran Papá en Ratisbona, no hay duda que entre los insensatos de Washington que deliran pero tienen su "lógica" , admiran más la lucidez del alemán que el "magisterio chopichopi" del americano
ResponderEliminarNegar la validez de la elección del Papa actual ya deja por los suelos todo su comentario. Por su ignorancia ya mala fe, negar el conclave tan bien hecho y sumamente dialogado por las cardenales que representan a la santa madre Iglesia.
EliminarDe momento, se han cargado la icónica cruz que presidía la cima del Aneto, a 3.404 metros de altura. Tenía un peso de casi cien kilos. Parece que fue troceada con una motosierra o radial y lanzada al vacío. Fue levantada por el Centre Excursionista de Catalunya y restaurada recientemente.
EliminarDespués de acabar con las cruces, querrán acabar con los templos. Son los descendientes de aquellos que en 1936 crearon las checas, las sacas, nietos de los terroristas que asesinaban en las cunetas y en las tapias de los cementerios.
10.01 Muchas gracias por su aporte. No me había enterado, lo he leído.. dicen que fue el 15 de Abril..hace unas 2 semanas y con una radial eléctrica. Lo siento por los malnacido que lo han hecho pues se maldice por esa profanación. Ciertamente están crecidas las huestes del Anticristo!
Eliminar9.40 Hermano..infórmese más..busque y rebusque...no está nada claro este Cónclave..que ya trae la cola del antepasado de Francisco..lo cual nos lleva a montones de anti cardenales y antiobispos...busque y rebusque que puede que Trump sepa más de lo que dice y hasta que los sepa la "obispesa" de Canterbury hoy en visita a Roma..quizá a un "hermano" suyo
EliminarCuando la Iglesia no habla del Logos, que es connatural a ella como nos recordaba hoy Pedro en los Hechos, lo más sensato es el silencio. Se valora muy poco el silencio en la Iglesia. De Francisco se escribió que cada vez que hablaba subía el pan. Por las torpezas, incongruencias, palos a la doctrina. Cuánta más tranquilidad hubiera tenido la Iglesia sin sus "ocurrencias", sus entrevistas con personas ateas de nulo conocimiento del mensaje de Cristo vivido a lo largo de los siglos en la Iglesia, sus documentos falaces...
ResponderEliminarEl silencio es el pan de viejas órdenes, como los cartujos. Una sacratísima ley fue para los dominicos, que precisaban el silencio para el estudio.
Pero ahora nos ha salido un obispo locuaz que disparata con soltura, denostando a quienes se rompen los cuernos por defender la doctrina de la Iglesia.
Mira que lo tenía fácil: el sermón de la montaña, las parábolas de Lázaro y la de los trabajadores de la viña que reciben igual salario. Sobre todo esta última. El amo de la viña da el mismo salario, lo convenido exactamente, al que acude en hora postrera. Los bienes no se reparten por origen ni por antigüedad (ni por cotización). Y mil textos evangélicos más.
Mira que lo tenía fácil. Pero ahí que el obispo nos ha salido sanchista y repite, como un aplaudidor más, los eslóganes de ese sujeto. ¿La verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero? Por supuesto. Pero dígala íntegra, sin malas artes, sin turbias concesiones. Porque, como dicen por estos lares, García Pagán, se le ve el llautó.
Atribuir autoridad moral a quien llegó al poder por obscuras maniobras que ahora comienzan a salir a la luz, que dio un ejemplo pésimo a la juventud copiando la tesis doctoral y aupando a cátedra a su mujer sin formación superior, que, en concreto se propone blindar el aborto, no es sólo un disparate del "canonista". Es una traición al evangelio. Si el "canonista" conociera las cuatro clases de leyes de las que habla santo Tomás en la Prima Secundae, en particular de la ley natural, se hubiera mordido la lengua. Pero algunos obispos prefieren dejarla suelta.
Totalmente de acuerdo con el Sr. Valderas Gallardo.
ResponderEliminarPor cierto , que me dice de la oración común del papa actual con la Arzobispa de Canterbury.
Lo siento mucho, pero si ésto sigue así, me hago Lefebvriano o Católico directo.
O sea, creyente directo sin intermediarios.
Que vergüenza me da todo!!!
Lo de la Cruz del aneto es la antesala de la destrucción de la Cruz del Valle de los Caídos.
ResponderEliminarLa logia Zapateril está que se sale.
Zapatero, Sánchez y sus respectivas cualquier día van a Roma a saludar a León...o éste queda en Madrid con ellos y Cobo
EliminarLa única Iglesia fundada por Dios, es la Iglesia Católica, Apostólica , Romana.
ResponderEliminarTodo lo demás es un marasmo que conduce al precipicio.
Se acuerdan de lo que pasó en Gerasa???
Sí; la cosa acabó muy mal para los cerdos... y saludable para el poseído.
EliminarMT
El funerario de la Gene ha movido todos los hilos para exonerar ál mayor mangante del mundo mundial.
ResponderEliminarDios se lo demandará.
Se refiere al avi Jordi? De Illa y Camarilla, nada bueno viene. Veremos el paripé que se gasta en la visita de León XIV en un mes
EliminarCuando venga el Papa, que inviten al avi Yoda.
ResponderEliminarIlla y Yoda hacen una buena pareja de monaguillos, jeje!
I els fills del Yoda que facin d'escolania
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