La
sociedad ha mantenido un debate apasionado, que todavía colea, sobre la licitud
y la conveniencia de “administrar” la eutanasia a Noelia, la joven parapléjica (25
años) que decidió por sí misma esta opción contra la voluntad de sus padres. Y
la Administración, obviamente, se pronunció a favor de Noelia. ¿Por creer en la
libertad individual? No es esa su inclinación. Lo hizo por su fe ciega en la
eutanasia, venga de donde venga.
Un
debate que ha adquirido una dimensión más seria, en un momento en que se están
disparando los suicidios y las enfermedades mentales en edades cada vez más
jóvenes, que empujan a ponerle fin a una vida para cuya continuación le
flaquean las fuerzas al enfermo (a cuenta de esto, hay quien califica el hecho
de “suicidio asistido”, por acogerse a otra ley). Y aquí viene el vital rol
tutelar de los padres, que de hecho reasumen la responsabilidad que tuvieron
con sus hijos cuando eran menores y no habían alcanzado la madurez que les
permitiera decidir por sí mismos.
El
meollo del debate es a quién le confiamos nuestro destino en momentos de
gravísima crisis: ¿Al Estado o a la familia? Bueno, resulta que a los padres sí
que les importa la vida de sus hijos, porque son capaces de compasión (de
compartir las pasiones, tanto las gratificantes como las mortificantes). Frente
a ellos (y a veces, en dura competición) se nos ofrece el Estado con sus múltiples
instituciones: legislativas, administrativas, sanitarias, educativas, judiciales,
policiales, culturales, etc., intentando acaparar todos los ámbitos de nuestra
vida. Sin sentimientos, porque no es lo suyo. Para el Estado, obviamente, los
ciudadanos (tratados como colectivo, como masa) representan un valor numérico: finalmente,
estadístico. Para el Estado, un ciudadano es irrelevante, porque lo irrelevante
es su número: es sólo uno. Para la familia, en cambio, el uno, cada uno es
absolutamente vital, es único: lo es todo.
En
efecto, lo que le preocupa a toda Administración es la globalidad. Ahí tenemos
la enorme diferencia entre ser miembros de un Estado (insensible: preguntad a
Hacienda) o de una familia, en la que los sentimientos cuentan. La familia es
insustituible para articular una sociedad ordenada. En la familia, cada miembro
es insustituible, y se lucha a tope por él. Para el Estado, en cambio, un
número sustituye al otro. Para el Estado, el peso estadístico de Laura es
absolutamente irrelevante. Para el Estado somos estadística.
Creo
que es imprescindible situar el debate en la dicotomía Familia/Estado, porque
es ahí donde se clarifica todo definitivamente. Las leyes son las leyes, y los
padres son los padres. La ley y sus representantes, llegan pronto al límite.
Los padres, en cambio, y el resto de la familia, son capaces de desplazar esos
límites hasta niveles increíbles. Es la diferencia entre tratar números y
tratar personas. En efecto, los números no llevan carga emocional. Las
personas, sí. Y si vamos a la carga moral, nos topamos con la “razón de
Estado”, tan inclinada a saltarse la moral. De ahí que la nueva “moralidad” que
imponen las leyes, se lleve tan mal con la que ha cultivado siempre la familia.
Y esto se nota muy especialmente cuando se trata de disponer de la vida de los
miembros de la familia o del Estado. Es el caso evidente de la figura
“sanitaria” de la eutanasia forzosa.
Y
es ahí donde damos con un hueso durísimo de roer. La eutanasia de Noelia que
tantos ríos de tinta ha movido, no es ni de lejos la imagen actual de la
eutanasia en España. No es Noelia, en absoluto, la que más nos duele. Son
Natalia, Laura, Jaime, Luis, Amparo y tantos miles (sí, miles) de enfermos
condenados cada año por el hospital, por el médico o por el sistema sanitario
(intenta diluirse la responsabilidad), a una eutanasia forzada y piadosamente
cubierta bajo el manto de los “cuidados paliativos”; son estos casos tan y tan
frecuentes, los que han de remover nuestras conciencias hasta lo más hondo.
Porque estos casos, que se han convertido en nuestro pan de cada día, son la
evidencia absoluta de que la eutanasia ha adquirido carta de naturaleza en
España, llegando a convertirse en el “tratamiento” estándar cuando el enfermo
terminal (eso de “terminal” no deja de ser un concepto eminentemente
administrativo) ha de dejar la cama libre para aliviar la tremenda presión de
las listas de espera sobre el sistema sanitario.
Lo
más grave, desde el punto de vista de la moral colectiva, es que la
responsabilidad de la decisión de “eutanasiar” al enfermo, se le hace asumir a
la familia mediante la figura esa del “consentimiento informado”. El familiar
(cuando no es el mismo enfermo) ha de firmar una declaración en la que afirma
que, exhaustivamente informado de las ventajas y riegos del “tratamiento”, lo
acepta plenamente, librando así de responsabilidad a los auténticos
responsables del desenlace buscado: el médico y la institución.
Es
obvio que, por muy “avanzados” que sean nuestros Servicios de Salud, y por
mucha perspectiva social que tengan, los presupuestos no son ilimitados. Es
evidente, por otra parte, que desde que se crearon y se dimensionaron nuestros
Servicios de Salud hasta el presente, no ha parado de aumentar la población de
edad avanzada: una población que requiere multiplicar los recursos sanitarios
puestos a su disposición. A lo que hay que añadir el gran número de usuarios de
esos servicios, que no cotizan para sostenerlos. Es evidente la tensión
económica que sufren esos servicios que en teoría han de atender a todo el que
acuda a ellos: porque la ley dice que todas las personas que viven en España,
sean ciudadanos o no, tienen derecho a la sanidad pública (y la privada, evidentemente,
alcanza a lo que alcanzan las cuotas).
Y
aquí llegamos a la inevitable “eutanasia forzosa” (o forzada, tanto como los
trabajos forzados: prohibidos, por cierto). No es ningún género de mala
voluntad lo que empuja al sistema sanitario a un número ya escandaloso de
eutanasias forzadas. No es la mala voluntad ni la gestión deficiente lo que
empuja al sistema a recurrir tan exageradamente a la eutanasia, sino la
limitación de los recursos disponibles.
La
realidad más frecuente es que no sea el deseo de aliviar los sufrimientos del
paciente, sino la necesidad que tiene el hospital de dejar la cama libre para
otro paciente, lo que induce a mandarlo a su casa, aunque ni se valga por sí
mismo, ni tenga familia que le supla esa deficiencia; o a ofrecerle la
alternativa de pasar a “cuidados paliativos” que, en multitud de casos, no pasa
de ser un eufemismo de la eutanasia sin más.
La
disyuntiva en que se encuentra el enfermo (y su familia) es la de aceptar la
condena a quedarse sin la atención médica del hospital, sin la cual ya no tiene
posibilidad de seguir con vida, o aceptar que el mismo hospital lo eutanasie recurriendo
a la solución de los “cuidados paliativos”. Y resulta que, con una frecuencia
escalofriante, los afectados eligen la eutanasia (¡la buena muerte!). Porque,
en realidad, el sistema no les ofrece otra alternativa.
Virtelius Temerarius



He estado reflexionando estos días, caro Virtellius, sobre el caso Noelia. He leído editoriales infames, como el del El País, partidario acérrimo de la muerte...ajena. Insistía en el cumplimiento de la legislación, no de la ley natural, sino la ley positiva acordada por maleantes del peor pelaje, a impulsos de Illa, que era el ministro de sanidad que la promovió. Muy ladinamente, quiso que se presentara como un proyecto del partido socialista, no del gobierno, como si formalismos aparte no fuera lo mismo. Pero de la manera más canalla, eso suponía obviar los preceptivos informes de varias instituciones que debían emitir su criterio. Como sabido es que se oponían a ese homicidio, a ese asesinato tout court, y corría prisa para unos intereses criminales, que Illa y los suyos llaman progresistas, lo mejor era una vez más saltárselos a la torera.
ResponderEliminarTemiendo que alguien de la Iglesia alzara la voz, Illa corrió apresurado con la tinta todavía fresca a visitar a Omella. Omella le bendijo y le dio un abrazo. nunca hubo tanta sangre inocente derramada en ese abrazo. Uno por impulsor (eutanasia, aborto --no me cansaré de repetirlo porque por entonces salió un trabajo en Science-- a fetos con una edad que ya pueden vivir extra uterum, abandono de médicos y pacientes en el covid), el otro por silenciar el satánico atropello entre vinos.
La mayoría de los comentaristas que no se adhieran a ese macabro carro de la muerte insisten en que no se prestó a la chica los medios paliativos que la ocasión exigía.
En La Vanguardia, en El País y en los digitales del régimen sanchista encontramos retorcimientos del lenguaje y de los conceptos. Sofismas que no puede tapar el flujo de la sangre que se escapa por debajo de la sábana periodística: derecho al suicidio asistido, legalidad, mayoría de edad, legalidad, progreso, avance de los derechos. Sangre, sangre, sangre. Son como lobos.
¿Y la Iglesia? No está no se le espera. Un día de éstos, el impulsor de esos asesinatos legales se reunirá en un monasterio con sus cofrades mientras rumían el próximo paso: la eutanasia de niños. Así ha aparecido ya en algún periódico.
No se olvidará Illa, ni su adlátere en justicia del Generalidad de criminalizar a Abogados Cristianos. Fíjense cómo los tratan en La Vanguardia, donde escribe Omella, y El País: ultraconservadores y demás vituperios. No atacan nunca, fíjense bien, a los argumentos, porque no pueden ni saben. Van ad hominem. ¿Y la Iglesia?
Dios conceda el perdón a Noelia y consuele a sus progenitores.
Al diablo al que sirven, necesita más sacrificios humanos y violaciones. Es como funciona el entramado, Epstein es solo la punta del iceberg. Un día sabremos lo que estos maln**idos de la Generalitat/progre-ajuntaments han hecho y lo que planean. También decirle que la tal Sarah Mullay, que se viste de "arzobispa", no condena el aborto y en Inglaterra acaban de aprobar el infanticidio con el niño casi naciendo.
EliminarTotalmente de acuerdo con el Sr. Valderas Gallardo.
EliminarBien por Valderas.
EliminarLos vinos que tomaron, entre ternascos , no son cosas baladí.
Un 🍷 de 15'5 , de Lledo, provincia de Teruel, tiene el mismo efecto o peor aún que la Absenta a palo seco 🏜️.
Lo que ocurre en realidad es que a base de ingeniería léxica, hemos pasado de "la buena muerte", es decir la eutanasia, a "la muerte buena", es decir a la bondad absoluta de la muerte. Hemos llegado a asentar y generalizar la idea de que la muerte es un bien por sí misma; un bien que el Estado (no la familia) tiene todo el derecho y el deber de administrar en aras del "bien común". Y el Estado, ni corto ni perezoso en este capítulo, pues administra muerte a troche moche.
ResponderEliminar¡Cómo no!, si lo que administra siempre es buena muerte, "eutanasia", y se prohíbe terminantemente a sí mismo la mala muerte, que es la "pena de muerte", la "kakotanasia" (¡uy, qué nombre más feo!)
Solo se busca exterminar a los mayores desvalidos y lisiados..lo mismo que puso en marcha un tal Adolfo antes siquiera de empezar la 2GM. Y estos fulanos son los que se llenan la boca de los "derechos humanos😭😭😭
EliminarLa presidenta de la asociación para una muerte digna una mujer madura o como se ha dicho toda la vida una vieja y creo que los componentes tienen esa media de edad, defendiendo la aplicación de la eutanasia a una pobre jovencita de 25 años con toda una vida por delante .
ResponderEliminarLos jóvenes cuyo factor de mortalidad más alto es el suicidio pueden recurrir a ese club de ancianos que por inyección letal facilitarán sus de seos de acabar el sufrimiento de este valle de lágrimas.
La depresión, los trastornos mentales ya tienen solución clara y tajante para evitar el sufrimiento que generan, no es en la iglesia sino en un hospital público por vía rápida y con el amparo de la ley, jóvenes, adultos niños?? se acabó el padecer pues la muerte digna, aséptica en la cama del hospital será la solución final
Ciertamente cuando se hacen viejas estás feministas parecen urracas o figues pansides,..envejecen mal, resentidas que son, plan Dorian Gray
EliminarPues vaya m ..da.
ResponderEliminarIlla es el.representante más degenerado de esa Administración junto con los del Ayuntamiento. Se han llegado la boca durante décadas con lo de los Derechos Humanos y todo es un cuento, no creen en el ser humano, son nihilista y su "dios" necesita sacrificios sino de qué iban a mantener en el poder!
ResponderEliminarDEP esta pobre chica, víctima de gente muy mal nacida! ¿Sabemos de algún obispo que se haya declarado en contra?
ResponderEliminarDe todos los artículos de opinión que he leído sobre Noelia Castillo y su muerte, que son muchos, aquí dejo algunos por si alguien quiere leerlos o darles un vistazo. No puedo omitir que la posición editorial de La Vanguardia (periódico supuestamente de más solera en Cataluña) así como la predominante de sus artículos me resulta entre bochornosa y detestable. Tampoco que se nota demasiado y entristece la inhibición de los obispos de las diócesis catalanas, justo porque otras veces en temas sociopolíticos algunos sí que andan bien listos para pronunciarse. Finalmente, que en las preces de la misa oigamos una "por el planeta" cuando faltan pocos días para que se le administre la muerte o justo después de morir por suicidio asistido Noelia Castillo, con solo 25 años, no lo voy a calificar.
ResponderEliminarhttps://www.vozpopuli.com/opinion/eutanasia-la-guerra-espiritual.html
https://www.vozpopuli.com/opinion/la-eutanasia-es-para-pobres.html
https://www.religionenlibertad.com/opinion/260329/primero-destrozamos-vida-luego-matamos-compasivamente_117320.html
https://elpais.com/opinion/2026-03-28/un-progreso-hacia-el-precipicio.html
https://theobjective.com/elsubjetivo/opinion/2026-03-29/como-fue-hermanos-noelia-articulo-barbat/
https://theobjective.com/elsubjetivo/opinion/2026-03-27/noelia-a-las-seis-articulo-agredano/
https://theobjective.com/elsubjetivo/opinion/2026-03-27/eutanasia-noelia-articulo-manuel-martin/
https://www.abc.es/opinion/carlos-herrera-muerte-programada-noelia-20260326121824-nt.html
https://www.elnacional.com/2026/03/noelia-y-lo-que-no-entendemos/
ResponderEliminarEn este caso nos urge conseguir un Poder con mayúscula de Cristiandad, que en estos tiempos del Tercer Milenio a bien seguro funcionaria exitoso, no como el imperio de los jesuitas que fueron expulsados de las naciones en el pasado. https://www.facebook.com/reel/982822907504846
ResponderEliminarSiempre 8nteresante sus aportaciones Sr Garrell...vamos que los jesuitas se restauraron 40 años después de su disolución...debió ser que ya se había dado la infame y nefanda revolución francesa. Y van haciendo poco a poco pero..voilà! desde el CVII se envalentonan a tope y se montan en el carro marxista de la Teología de la Liberación...Y una pena que JPII no disolviera a Arrupe y sus díscolos jesuitas pero..pacientemente esperaron hasta meternos a FI que para servidor es un Antipapa de lomo y tomo. Y puede que detrás de la "renuncia" de BXVI estén tambi3n ese núcleo duro de "jesuitas" que no sirven a Jesús sino al AntiJes7s. Paciencia pues!
EliminarQue todo el dolor que sufren los que quieren morir lo pasen los que están en contra a ver que opinan.
ResponderEliminar¿Para usted la unica solucion para acabar comer dolor, es matar? Hay millones de personas en todo el mundo que sufren ¿Los matamos a todos? Que caritativo !!!
EliminarEn vez de escribir sandeces, estudie un poco lo que son los cuidados paliativos.
Si supiera un poco de Derecho, veria la hipocresia, de este caso y de muchos otros, cuando personas serian declaradas incapacitadas para hacer un testamento, curiosamente se les declara capacitadas para pedir la eutanasia.
Saliendo del tema aparece una noticia interesante del "mosén" Vance que a la larga se convertirá en el predicador del Tercer Milenio. Dice que los OVNIS son causados por el Diablo y sus secuaces. ¿Algún obispo o Papa ha dicho algo parecido??. Al Clero en el tema no están ni se les espera, tienen que ser los de la Casa Blanca que prediquen esto. https://www.lavanguardia.com/internacional/20260330/11502764/trumpista-jd-vance-dice-obsesionado-ovnis-extraterrestes-son-demonios.html
ResponderEliminarPor si le faltaba algo a la truculencia del caso Noelia, resulta que el médico que certificó a favor de la eutanasia de la joven, forma parte del Comité de Órganos, es decir del mercado de órganos para trasplantes.
ResponderEliminarEste doctor declaró que los órganos de Noelia ya los tenían adjudicados antes de certificar que su eutanasia era de todas todas procedente. Y como no se podía echar atrás respecto a los órganos ya comprometidos, no le quedó más remedio que recetarle la eutanasia a la joven de órganos jóvenes y sanos.
Abogados Cristianos ha presentado una denuncia contra él por conflicto de intereses y prevaricación.
Estamos ante una eutanasia realmente nauseabunda.
Claro que hay Ovnis y diablos, Vance los conoce bien..son los Thiele, su "marido", la Kamala, el Biden, los Clinton y..como no..hasta Donald J Trump puede ser uno de ellos
ResponderEliminarSus órganos ya estaban subastados.
ResponderEliminarLuego muchos se llenan la boca de DERECHO INTERNACIONAL y otras sandeces.
La PELA es la PELA.