Nos hallábamos en el año 1990, en plena Barcelona preolímpica, cuando el Dr. Pié Ninot vendió la idea de organizar un servicio multirreligioso que debía gozar de un espacio permanente de culto para las cuatro confesiones reconocidas por el Comité Olímpico Internacional: cristianos, islamistas, judíos y budistas. Como eran tiempos de vacas gordas, no se escatimaron recursos y se erigió un templo nuevo en plena Villa Olímpica, al que denominaron Centro Abraham, tomando el nombre del padre de las tres religiones del Libro. Los budistas, aunque no fuesen eminentemente teístas, no pusieron ningún reparo y aceptaron encantados unirse a la experiencia.
Junto a Salvador Pié formaron parte del grupo organizador su hermano, el arquitecto Ricard Pié; los sacerdotes Jaume Aymar y Francesc Romeu; y Núria Iceta, hermana del político socialista. Los arquitectos elegidos fueron Josep Benedito y Agustí Mateos, y se creó un espacio zen en el que la sacralidad y la espiritualidad brillaban por su ausencia. Según el grupo de trabajo, se buscaba resaltar el carácter ecuménico del centro y la búsqueda de un “múltiple común denominador” en el arte religioso. El resultado fue un edificio en forma de pez con las paredes evocando las velas de una embarcación y un imaginario campanario en forma de mástil.
La elección de su ubicación resultó más problemática y, al final, no se pudo erigir en el centro de la Villa Olímpica, sino en uno de sus extremos, justo enfrente del cementerio de Pueblo Nuevo. El 17 de junio de 1992 quedaba solemnemente inaugurado por el cardenal Carles y el alcalde Pascual Maragall. A fin de que la edificación no cayese en desuso, pasado el período olímpico, quedó el templo como parroquia del barrio de la Villa Olímpica, bajo la advocación al Patriarca Abraham. No obstante, transcurrido el período de curiosidad posterior a los Juegos, la comunidad jamás llegó a florecer. El nuevo barrio contaba, en el otro extremo, con la parroquia de San Félix Africano, todavía con Mn. Mariné como rector, que se llevaba la mayor parte de la feligresía. Una vez jubilado, su sucesor, Mn. Juan Barrio Puente, mantuvo similar poder de convocatoria.
Por el contrario, los párrocos del Centro Abraham fueron, en primer lugar, Mn. Jaume Serrano Vidal, y después Mn. Enric Termes, dos representantes del nacional-progresismo eclesial, aunque fuesen de generaciones distintas. Ninguno de los dos, pese a la ilusión inicial de Serrano, logró que aquella comunidad fuese dinámica y pujante. Posteriormente pasaron por la parroquia Jordi Illa, Gabriel Carrió y Alberto Para, en períodos breves, compatibilizando la responsabilidad con otras parroquias de Pueblo Nuevo. Se marcharon a poco que pudieron, rendidos de estar bajo el yugo de Francesc Romeu, perpetuo arcipreste de las comunidades del barrio. Con la implantación de las nuevas Unidades Pastorales, Romeu - ¡cómo no! – quedó como su nuevo moderador y la última incorporación ha sido la de Mn. Ricardo Mejía, un profesor universitario de filosofía, que había pasado anteriormente por las diócesis de Madrid y Mallorca.
Tendrá el triste honor de ser el último párroco del Centro Abraham: el cardenal Omella ha decretado la desacralización del edificio, que será arrendado a la Fundación Mémora, por una renta anual de 300.000 euros, para que sea destinado a “un espacio de reflexión y acompañamiento en el proceso final de la vida”. Una parroquia que ha durado tan solo 34 años de vida. Su demarcación quedará absorbida por la vecina comunidad de San Francisco de Asís.
Mn. Francesc Romeu
Esta será la segunda parroquia que desaparece en poco tiempo del Pueblo Nuevo de Francesc Romeu. En 2017 fue derribada la iglesia de Sant Bernat Calbó. Esas dos comunidades se unen a los otros tres templos que han desaparecido durante el pontificado de Omella: San Isidoro, Sant Ferran y el del Espíritu Santo. Junto a ellos otras parroquias que ya no cuentan como tales como Santa María de Cervelló, San Vicente de Paúl o San Juan de Mata.
En todo caso, la desacralización del Centro Abraham constituye el triste ejemplo de un invento que nunca llegó a funcionar, sin que quepa achacar la culpa al vecindario de un barrio de nueva construcción. También fue de nueva construcción el barrio del Fórum y Diagonal Mar y allí ha funcionado satisfactoriamente la parroquia de San Francisco de Paula. Claro que sus párrocos (Juan José Villegas, Alejandro Galán y ahora Esteve Espín) no tienen nada que ver con los primeros responsables del edificio olímpico. El problema no fue el barrio, sino el modelo; y parece evidente que cuando la identidad se diluye en un proyecto de laboratorio, la comunidad no llega a fructificar.
Oriol Trillas



El punto de partida es claro y difícilmente discutible: el Centro Abraham nunca llegó a consolidar una masa crítica estable y arraigada de fieles.
ResponderEliminarSin comunidad viva, una parroquia no se sostiene. La estabilidad demográfica, la práctica sacramental regular y el compromiso económico ordinario son condiciones necesarias para mantener culto, clero, mantenimiento y actividad pastoral.
Cuando ese núcleo no se forma, todo lo demás —arquitectura, estilo pastoral o ubicación— deja de ser secundario y pasa a convertirse en factor agravante. Mi opinión.
A. DIMENSIÓN SOCIOLÓGICA: BARRIO NUEVO, ARRAIGO DÉBIL
El fracaso principal parece ser demográfico y comunitario, y también identitario. La Vila Olímpica nació como operación urbanística vinculada a un evento, los JJOO, excusa para invertir un billón de pesetas en Barcelona, una ruina en 1986 en infraestructuras públicas, al ser nominada. Durante años fue un barrio con alta movilidad residencial, población joven y ningún tejido asociativo consolidado.
La parroquia no heredó una tradición previa ni una comunidad histórica que la sostuviera. Además, existían parroquias cercanas con mayor implantación y liderazgo reconocido, capaces de atraer a los fieles practicantes. En un contexto así, la nueva comunidad partía con desventaja estructural: crece de 0 en una mala zona y mal hecha en todo.
B. DIMENSIÓN URBANÍSTICA: UBICACIÓN Y ACCESIBILIDAD
La ubicación en un extremo del barrio, con accesos poco amables y escasa integración en el flujo natural peatonal, tampoco ayudó. Las escalinatas (¿alguien no pensó en disminuidos, ancianos y enfermos?), el desnivel y la exposición al sol, al viento, a la salinidad, a la humedad del mar, a los malos olores de la depuradora, puerto y mar, al frío y a la lluvia en una zona abierta y dura, sin árboles, sin pérgolas, desde el punto de vista urbanístico (las famosas plazas duras del maragallismo, intentando copiar las plazas renacentistas italianas) reducían y obstaculizaban la accesibilidad, especialmente para todo aquel que sufre bajo la inclemencia atmosférica de Barcelona (enfermos, senescientes, minusválidos, niños, embarazadas).
Hay un problema grave: el aspecto exterior de la parroquia, así como su espacio interior, no recordaba para nada a una parroquia católica. Una parroquia necesita estar en el corazón de la vida cotidiana y de acuerdo con lo que se espera que sea una parroquia católica; cuando queda físicamente aislada, sin identidad psicológica, su capacidad de convocatoria espontánea desaparece. Ignoraron tanto las leyes psicológicas (que son reales por sí mismas), espirituales (también objetivas) y físicas (emplazamiento, escaleras, estética...). Todo fracasó sistémicamente y estructuralmente.
C. DIMENSIÓN PASTORAL Y DE LIDERAZGO
La continuidad en el liderazgo es clave para generar vínculos y pertenencia. La rotación frecuente de responsables (el tiovivo de párrocos), unida a una percepción de provisionalidad, más la ideología nacional-progresista (plaga de peste y langostas que todo lo arrasa) dificultó la consolidación de un proyecto a largo plazo. Las comunidades jóvenes necesitan referentes estables, cercanos y visibles. Sin esa estabilidad, cuesta crear identidad compartida y corresponsabilidad... cuesta, o es imposible...
D. DIMENSIÓN ECLESIOLÓGICA: ORIGEN Y MODELO
ResponderEliminarEl Centro Abraham nació como espacio multirreligioso vinculado a los Juegos Olímpicos. Este fue el pecado original: en un principio fue un supermercado religioso del "busque, compare, y si encuentra alguna religión mejor, cómprela, y si no le gusta ni una, mezcle a su gusto". Eso afectó totalmente a la identidad católica: esto era un local multirreligioso, típico de un aeropuerto.
Posteriormente fue reconvertido en parroquia católica. Ese tránsito no es neutro. Un espacio concebido inicialmente como símbolo de encuentro interreligioso no siempre transmite con claridad la identidad sacramental y eclesial propia de una parroquia territorial, de gente del barrio. Cuando la identidad se percibe como difusa o experimental, estilo Ikea o sala de hospital luterano finlandés, resulta más difícil e imposible generar arraigo profundo.
E. DIMENSIÓN ESTÉTICA Y SIMBÓLICA
La arquitectura minimalista (el nacional-progresismo está enamorado del estilo eclesial luterano finlandés: nada de santos, ángeles, Jesús, vírgenes, almas purgantes, demonios, imágenes, pinturas, barroquismo... que recuerden lo católico), con un lenguaje simbólico deliberadamente neutro (más estilo finlandés: la iglesia como sauna), fue valorada por algunos "genios" como moderna, pero por otros como fría y nada propicia a la devoción católica.
La experiencia religiosa no es solo intelectual, tal como lo hacen los luteranos y calvinistas (es una religión de meditación racional y mental); también es sensorial y simbólica, como ya lo dijo Benedicto XVI: Dios se hizo hombre.
Los espacios que facilitan el recogimiento, la belleza y la sacralidad suelen favorecer la identificación afectiva con el lugar. Cuando esa dimensión no se percibe con claridad como "católico", el vínculo emocional desaparece, hace "flops".
F. CONCLUSIÓN
El fracaso no puede atribuirse a una única causa. Sin embargo, el eje vertebrador es evidente: la ausencia de una masa crítica estable y consolidada. A partir de ahí, factores sociológicos, urbanísticos, pastorales, eclesiológicos y estéticos fueron sumando dificultades. Una parroquia puede superar limitaciones materiales si existe comunidad fuerte; lo que no puede suplirse es la falta de arraigo humano y espiritual. Cuando la base no se consolida, el proyecto termina siendo insostenible, por muy loable que fuera su intención inicial.
Pienso que hay algunas más parroquias cerradas, suprimidas o afectadas que aparecen en el texto:
ResponderEliminar1. Centro Abraham (Patriarca Abraham)
Parroquia erigida tras los Juegos Olímpicos de 1992 en la Vila Olímpica.
Decretada su desacralización por el cardenal Omella.
El edificio será arrendado a la Fundación Mémora.
Su demarcación queda absorbida por la vecina comunidad de San Francisco de Asís.
...
2. Sant Bernat Calbó (Poblenou)
Derribada en 2017.
Segunda desaparición relevante en el entorno pastoral vinculado a Poblenou.
...
3. San Isidoro
Citada como una de las parroquias que han desaparecido durante el pontificado del cardenal Omella.
...
4. Sant Ferran
También incluida entre las parroquias desaparecidas en ese mismo periodo.
...
5. Espíritu Santo
Demolida.
Se dice que se reconstruirá posteriormente en un formato más reducido dentro de una facultad de la Blanquerna.
...
6. Santa María de Cervelló
Ya no cuenta como parroquia autónoma.
Integrada o reestructurada dentro de nuevas unidades pastorales.
...
7. San Vicente de Paúl
Ha dejado de funcionar como parroquia independiente.
...
8. San Juan de Mata
Ha perdido igualmente su condición parroquial.
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Resumen estructural
Aparecen afectadas ocho realidades parroquiales:
1. Centro Abraham (desacralización).
2. Sant Bernat Calbó (derribo).
3. San Isidoro (desaparición).
4. Sant Ferran (desaparición).
5. Espíritu Santo (demolida y reconstruida más pequeña).
6. Santa María de Cervelló (sin estatus parroquial).
7. San Vicente de Paúl (sin estatus parroquial).
8. San Juan de Mata (sin estatus parroquial).
El conjunto refleja un proceso de decadencia bajo el concepto de reordenación pastoral con cierres, supresiones y reconversiones de templos en el ámbito de Poblenou y zonas colindantes durante los últimos años.
Esperemos que con el próximo arzobispo no tengamos unas 16 ó 24 parroquias cerradas...
No es de extrañar que se haya desacralizado...
ResponderEliminarEn realidad, su arquitectura y fea configuración "artística" (si es que se le puede llamar "artística") tenía en su ADN la desacralización.
No llevaba a la oración, ni a contemplación alguna.
Nada que lamentar.
No se puede perder, lo que jamás se tuvo: un templo realmente católico.
El fin de una parroquia que nació problemática y nunca encontró su camino. Aunque siempre es triste la pérdida de un centro de culto, en este caso hablamos de un proyecto bienintencionado, pero con pocas perspectivas.
ResponderEliminarYa es un milagro que haya llegado hasta este tiempo, tan lejano del '92.
El Patriarca Abraham es considerado Santo de la Iglesia Católica.
ResponderEliminarO sea, es participe de la visión Beatífica de la Santísima Trinidad.
Aquí, los Judíos y Musulmanes no pintan nada, y mucho menos los budistas.
Es muy difícil y casi temerario hacer juicio sobre personas a las que me voy a referir. Oriol Trías alude en su post, que el centro y luego Parroquia del Patriarca Abraham fracasó por su concepción desde el origen (no se podía esperar nada bueno de Pie y de Romeu, visionarios secularizados). Sí, fue por eso, pero también por la desidia de los párrocos que vinieron después de las Olimpiadas: Serrano ya era mayor y hombre siempre enfermizo y que no se aclaraba en casi nada. Carrió, ahora canónigo, se matriculó en la Facultad de Teología porque, decía a todo el mundo ¡que en la parroquia no haba trabajo! Bueno, después de llevarlo a otras parroquias (en las que, por lo que se ve, tampoco había trabajo) también fracasó y Omella lo premia con un canonicato.
ResponderEliminarEs aquello, toma las pieles y échate a dormir en el coro de los canónigos. ¡Ay Omella!, ¡que parcial eres a causa de tus amiguetes!
Y el tal Para? Otro que tal, dando vueltas y haciéndose el simpático delante de todos.
Mn. Carrió siempre ha sido así: vocación tardía, que nunca expresa lo que piensa de verdad, calculador, diplomático, "quedabien" con todo el mundo, simpático y espabilado. Hará más de 15 años que ya un cura de la facultad lo vaticinó: "este acabará siendo canónigo". Que tome nota del canónigo Mn. Vives que sí que trabaja. Y que lo que no ha hecho en las parroquias lo haga en la Catedral. Todos podemos convertirnos y modificar nuestros comportamientos. No están los canónigos para lucir sino para servir.
EliminarEste comentario es injurioso y lleno de mentiras, roza la difamacion.
EliminarNo olvidemos que dos de las parroquias desaparecidas era llevadas por Paúles y franciscanos de la Tor. Institutos religiosos y sociedades de vida apostòlica antes reforzaban con su servicio al clero parroquial. Hoy padecen una crisis devastadora en la cual solo hay que preguntarse quienes serà los pròximos. Se admiten apuestas?
ResponderEliminarUna pena lo que sucede en esta diócesis. Entre las parroquias que cierran y las que quieren cerrar… Sé muy bien de algunas feligresías de algunos templos que ya no son parroquia, que el rector está haciendo pasar un auténtico calvario a los grupos que aún quedan en las mismas.
ResponderEliminarSi quieres cerrar una parroquia pon tres o cuatro párrocos seguidos inútiles y la acabarás cerrando, un ejemplo claro y concreto ha sido San Ferran.
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