El extraño silencio de León XIV ante el asesinato del ayatolá Jamenei

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La muerte violenta del ayatolá Alí Jamenei —figura politico-religiosa central del régimen iraní durante décadas— ha sacudido Oriente Medio y ha reconfigurado, de golpe, el tablero geopolítico. La reacción internacional ha sido inmediata: condenas, celebraciones, acusaciones cruzadas y un clima de incertidumbre (acrecentada por el “terrorismo quirúrgico”, que te permite matar con enorme precisión a quien quieras), que recuerda a los momentos más tensos de la Guerra Fría. En medio de este torbellino, muchos observadores han dirigido su mirada hacia Roma, esperando una palabra clara del Papa León XIV. Porque se necesitará una nueva ética, digo yo, para este novísimo terrorismo quirúrgico.
 
Pero esa palabra no ha llegado. El silencio del Pontífice ha sorprendido incluso a quienes conocen bien la prudencia tradicional de la diplomacia vaticana. No se trata solo de que el Papa no haya condenado el asesinato —algo que, en sí mismo, podría interpretarse como cautela diplomática—, sino de que tampoco ha aprovechado la ocasión para recordar públicamente su respeto por las otras religiones, justo cuando se ha atrevido a confesar su convicción de que todas ellas conducen a Dios.
 
Y este silencio ha resonado con más fuerza porque, al otro lado del Atlántico (y a este lado de la fe), el presidente Donald Trump expresó abiertamente su satisfacción por la muerte del líder iraní. Una reacción que ha generado inquietud en sectores cristianos que esperaban del Papa una corrección fraterna, o al menos un recordatorio evangélico.
 
La noticia publicada por Infovaticana el 12 de marzo de 2026 relataba un hecho insólito: un ayatolá iraní había escrito directamente al Papa León XIV pidiéndole que interviniera para frenar la escalada bélica en Oriente Medio. El religioso chií, consciente de la autoridad moral del Pontífice en todo el mundo, apelaba a su capacidad para mediar y para recordar a las potencias implicadas -Occidente incluido- la imprudencia de cometer agresiones que podrían conducir a una guerra total. No esperaba el ayatolá, tamaño acto de irresponsabilidad del líder católico (eso sí, revestido de prudencia).  
 
 
 
La carta, según la información disponible, era respetuosa, casi suplicante. Reconocía la distancia doctrinal entre el islam chií y el cristianismo, pero insistía en que la paz es un bien común que trasciende credos. Y pedía explícitamente que el Papa levantara la voz.
 
Paradójicamente, esa voz todavía no se ha escuchado. ¡Qué lejanos quedan aquellos tiempos en que el papa Juan Pablo II hablaba de tú a tú con los poderosos del mundo y les reconvenía públicamente!
 
Y es que el contraste entre la súplica del ayatolá y el mutismo pontificio ha alimentado interpretaciones diversas: desde quienes creen que el Papa está preparando una intervención más amplia, hasta quienes sospechan que la diplomacia Vaticana teme irritar a un Washington envalentonado en un momento extremadamente delicado.
 
La Escritura ofrece una luz que no depende de coyunturas políticas. Y en este caso, la cita de Proverbios 24,17-18 resuena con especial fuerza profética:
 
No te alegres cuando caiga tu enemigo; que no se alegre tu corazón cuando él tropiece, no sea que el Señor lo vea, y le desagrade, y deponga su enojo contra él.”
 
Este pasaje, tan directo como incómodo, recuerda que la justicia divina no se complace en la venganza humana. La caída del enemigo —incluso del injusto, incluso del violento contra quien Dios está enojado— no debe ser motivo de celebración, sino de reflexión: todos moriremos un día y seremos juzgados por el Supremo Hacedor. La muerte de Jamenei no deja de ser la muerte de un dirigente religioso en quien millones de seres humanos han depositado su esperanza. En él se sostenía la fe y la esperanza de millones de seres humanos, de cuyo mal no debemos alegrarnos.
 
Muchos cristianos esperaban que León XIV (precisamente uno más de los convencidos de que todas las religiones llevan a Dios) citara este texto, o alguno de sentido similar, para recordar a los líderes mundiales —incluido Trump— que la moral cristiana no se rige por la lógica del enemigo eliminado, sino por la del enemigo reconciliado. Pero el Papa no lo hizo.
 
 
La reacción del presidente Trump, celebrando abiertamente la muerte del ayatolá, ha sido interpretada de maneras muy distintas según el prisma político. Pero desde una perspectiva moral, la cuestión es más sencilla: ¿debe un líder que se dice cristiano, alegrarse por la muerte de otro líder religioso?
 
Aquí es donde muchos esperaban que el Papa actuara como pastor universal, no como actor diplomático. No se trataba de condenar a un jefe de Estado, sino de recordar un principio evangélico básico. Y, sin embargo, León XIV optó por el silencio.
 
Algunos analistas eclesiales han señalado que este silencio puede interpretarse como una forma de evitar tensiones con la Casa Blanca en un momento en que el Vaticano necesita margen de maniobra para intervenir en Oriente Medio. Otros, más críticos, consideran que el Papa ha perdido una oportunidad de ejercer un liderazgo moral claro.
 
La historia reciente ofrece ejemplos de Papas que, ante situaciones de violencia extrema, no dudaron en hablar con claridad. Juan Pablo II, durante la guerra de Irak, denunció sin ambigüedades la lógica de la fuerza. Benedicto XVI, en su discurso de Ratisbona, aunque polémico, no temió abordar la relación entre fe y violencia. Hasta Francisco, en múltiples ocasiones, condenó la pena de muerte y los asesinatos políticos.
 
En este contexto, el silencio de León XIV resulta aún más llamativo.
 
 
No se trata de exigir al Papa una condena política, sino de recordar que la Iglesia tiene una misión profética que no puede quedar subordinada a la prudencia diplomática. Cuando se incurre en la obscenidad de celebrar la muerte públicamente; cuando la violencia se normaliza; cuando la geopolítica se impone a la ética, la voz del Sucesor de Pedro debería ser un faro de luz en medio de las sombras de la muerte.
 
El asesinato de Jamenei no es un episodio aislado. Es un síntoma de un mundo que se desliza hacia la lógica del enfrentamiento total. En este contexto, la autoridad moral del Papa es más necesaria que nunca. Su silencio, por tanto, no es un detalle: es un mensaje. Un mensaje que muchos no saben cómo interpretar. ¿Es un silencio estratégico o es un silencio temeroso?  ¿Es un silencio que espera el momento oportuno?  ¿O es un callar que revela una renuncia a ejercer un papel profético?
 
La respuesta solo la conoce Dios, y quizá (sólo quizá) León XIV. Pero mientras tanto, el mundo le observa perplejo.
 
En conclusión, la muerte del ayatolá Jamenei ha abierto una grieta más en un Oriente Medio ya desgarrado. La reacción de Trump ha añadido combustible al fuego. Y el silencio del Papa ha dejado a muchos cristianos (y a muchos no cristianos que tenían fe en su “autoridad moral”) huérfanos de una palabra que esperaban escuchar.
 
Proverbios 24 sigue ahí, recordando que la alegría ante la caída del enemigo no es compatible con la fe bíblica. Y quizá precisamente por eso, el silencio de León XIV pesa más que cualquier declaración.
 
En tiempos de confusión, la Iglesia está llamada a hablar con claridad. Y cuando no lo hace, otros ocupan su lugar.
 
Gerásimo Fillat

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24 comentarios

  1. Ayalolah Alí khamenei, descansa en paz.
    Amén 🙏

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  2. Un líder religioso de una religión falsa, vale lo que un tío en Alcalá...

    Que los muertos entierren a sus muertos

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    1. En manos de Dios, que no de Allah, está su juicio..el de él, el de la nuera, el nieto...muchos cayeron alli mientras USA y los sionistas decían que estaban negociando...Pérfida Ambient y qué bien conocían Isabel y Fernando a los judios

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  3. ¿En qué momento se ha atrevido a confesar León XIV su convicción de que todas las religiones conducen a Dios? ¿No se habrá confundido el autor con el Papa Francisco?

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    1. Francisco, ese señor era patrón de la falsa iglesia sinodal. León XIV es dubitativo, aún desconocemos si fue votado por 2/3 de los 25 cardenales de BXVI

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  4. Una nueva estrategia (1)13 de marzo de 2026 a las 2:02

    Imaginemos un Estado que parece un edificio blindado e inexpugnable: propaganda constante ("¡Revolución o muerte!"), fuerzas de seguridad omnipresentes, ejército numeroso y un líder supremo "dios" que concentra todo el poder y magnetismo. Por fuera da la impresión de ser indestructible. Pero, en realidad, su supervivencia depende de unos pocos elementos esenciales: el mando central, las comunicaciones, el suministro de combustible, la electricidad y las infraestructuras clave que permiten mover tropas y recursos.

    En 2026 ha emergido un nuevo modelo de conflicto, derivado de la experiencia de Ucrania (pero que viene de la Blitzkrieg) que explota precisamente esa fragilidad. No se trata de invadir países, arrasar ciudades ni combatir contra la población civil. El objetivo es mucho más quirúrgico: eliminar primero la “cabeza” del régimen y, después, inutilizar los “nervios y arterias”, personales y materiales, que lo mantienen con vida. Es una nueva vía hacia países donde la vida humana es igual a cero, como Rusia, Corea del Norte, China y países bajo influencia marxista (Cuba, Venezuela), regímenes fanáticos estilo Irán, grupos narco (Méjico y cártel Jalisco).

    Trump utiliza el mismo lenguaje y gestualidad que estos regímenes, altanero y desafiante, una manera de desorientarlos y recordarles que ya no son inmunes e impunes y que se toca "a degüello" como los mejicanos en El Álamo: no habrá ningún miramiento, "Sin perdón", y al que atrapen, como Jamenei, estará como el Far West, "del solio a seis pies bajo tierra", o como Maduro, de "Miraflores a Prison Break", estarán bajo los pies del rey, Salmo 110: «El Señor dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado [escabel] de tus pies.», como lo está ahora Maduro, enloqueciendo en una celda de 15 m3 en Nueva York (una furgoneta), 23 horas encerrado, luces siempre abiertas, bazofia todos los días, rancho frío y sin sabor, como si fuera de una película de Hollywood.

    El resultado es una descomposición o ablandamiento interno rápido —lo que se puede llamar “putrefacción desde arriba”— que hace que el sistema se derrumbe por sí solo, o se rinda, como un edificio al que se le cortan los pilares principales sin tocar las paredes exteriores.

    Este proceso se desarrolla en tres fases claras y sucesivas:

    1. Decapitación del mando

    Se neutraliza o elimina al líder supremo y a su círculo más cercano de poder. Al mismo tiempo se cortan las comunicaciones militares, los centros de mando y los sistemas de radar. Un ejército de cientos de miles de soldados, sin órdenes claras ni coordinación, deja de funcionar como fuerza organizada y se convierte en grupos desorientados que esperan instrucciones que nunca llegan. Empiezan a temer por su "pellejo" y eso las vuelve inoperantes, pues al dirigir sus fuerzas hacia su propia supervivencia, descuidan u olvidan sus tareas de represión o defensa.

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  5. Una nueva estrategia (2)13 de marzo de 2026 a las 2:08

    2. Desmantelamiento selectivo de infraestructuras vitales

    No se bombardean barrios residenciales ni se destruye el país entero. Se realizan ataques de precisión contra objetivos concretos: hangares de aviones, puertos, depósitos de combustible, centrales eléctricas clave, nudos logísticos y puentes o vías de comunicación estratégicos. Basta con inutilizar unos pocos puntos críticos (por ejemplo, ciertos puentes ferroviarios o carreteros que controlan el movimiento de tropas en zonas montañosas) para paralizar la capacidad de respuesta del régimen.

    En países montañosos como Irán, esta fase cobra especial importancia. Las carreteras y líneas de tren atraviesan cordilleras como los montes Zagros y Alborz, donde todo depende de puentes, viaductos y túneles estratégicos que actúan como verdaderos “cuellos de botella”. Destruir solo unos pocos de estos puntos clave —los que conectan las principales rutas de abastecimiento— bloquea el movimiento de tropas, combustible y material de guerra. Reconstruir un puente en plena guerra es casi imposible: se necesita maquinaria pesada, materiales especiales y mucho tiempo, algo que no se tiene bajo ataques continuos. Mientras tanto, las fuerzas enemigas se ven obligadas a usar rutas alternativas mucho más largas y expuestas, lo que las hace aún más vulnerables.

    Lo mismo ocurre con la electricidad (centrales y subestaciones clave), el agua (presas, acueductos y plantas desalinizadoras) y las redes de comunicación: al cortar estos “cables”, la máquina opresora se apaga sin necesidad de destruir el país entero (pierden la tierra, ojos y voz, energía). Los puertos y aeropuertos civiles y militares (pierden el aire y el mar).

    La nación queda físicamente casi intacta, pero la “máquina opresora” pierde su energía.

    3. Descomposición en cadena (la putrefacción, abladamiento o estobament real)

    Aquí ocurre lo más decisivo. Los líderes radicales suelen predicar “patria o muerte” para los demás, pero en la práctica valoran su propia supervivencia por encima de cualquier ideología: son materialistas y hedonistas, tienen grandes rentas y patrimonio, son inmensamente ricos, aprecian la buena vida, y psicópatas despiadados, los que deben de morir son los otros, y no importa si son a millones. Pero cuando ven que los golpes van directamente contra sus refugios y que nadie los protege, el instinto de conservación de estos psicópatas se impone. El líder cae (capturado, eliminado o fugado), y los mandos intermedios —ministros, generales, jefes de inteligencia— entran en pánico: “Si el número uno no se salvó, ¿qué me espera a mí?”. Entonces comienza la reacción en cadena:

    a) Nadie quiere dar órdenes que lo expongan.

    b) Las cadenas de mando se rompen por dudas, deserciones y traiciones.

    c) La logística se colapsa (el combustible no llega, los aviones no despegan, los barcos quedan varados).

    d) La represión se relaja porque los torturadores y policías ven que sus jefes ya no los cubren.

    e) El fanatismo de base se evapora al descubrir que el “líder intocable” era mortal y que sus armas ahora son chatarra inútil.

    f) La resistencia interior empieza a crecer al ver que los aparatos represivos dudan, se tambalean o desaparecen.

    Sin combustible, sin órdenes creíbles, sin "dios" y "dioses menores" y sin protección superior, ninguna ideología resiste la realidad. El régimen se convierte en un cascarón vacío: por fuera todavía muestra símbolos de fuerza (tanques, consignas, uniformes), pero por dentro ya no tiene alma ni capacidad de actuar: está putrefacto, sin vida, como un caracol sin vida.

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  6. Una nueva estrategia (3)13 de marzo de 2026 a las 2:26

    Cuatro ejemplos más uno vivos en marzo de 2026.

    1. Venezuela (enero 2026): La Operación Resolve capturó a Nicolás Maduro y su esposa en su propio complejo residencial. En pocas semanas los principales colaboradores (Delcy Rodríguez, Diosdado Cabello, Padrino López) comprendieron que el centro de poder había desaparecido. Cientos de presos políticos fueron liberados; se abrieron negociaciones con Estados Unidos y se habló de transición y privatización del petróleo. No hubo resistencia masiva del ejército; los mandos medios prefirieron negociar antes que quedar expuestos sin protección.

    2. Cuba: Sin una captura espectacular, el régimen ha sufrido el mismo proceso por asfixia económica. Tras los sucesos de Venezuela, el bloqueo de combustible, los apagones totales y el hambre han dejado a Díaz-Canel y a los herederos de los Castro sin recursos. Hay rumores crecientes de negociaciones discretas con Washington y de posibles sacrificios de figuras visibles para salvar el sistema. Los militares y burócratas intermedios ya no ven futuro en defender un barco que se hunde.

    3. Irán (febrero-marzo 2026): El ayatolá Alí Jamenei fue eliminado el 28 de febrero en un ataque conjunto Estados Unidos-Israel. Su hijo Mojtaba fue nombrado sucesor el 8 de marzo, pero ni siquiera ha aparecido en público; se dice que está herido o escondido. Los comandantes de la Guardia Revolucionaria y los clérigos observan cómo la maquinaria se descompone: protestas resurgen; la logística militar falla; las respuestas a nuevos ataques son cada vez más caóticas. El régimen declara luto nacional y trata de mostrar continuidad, pero por dentro reina el vacío y el miedo.

    4. Cártel Jalisco Nueva Generación (febrero 2026): El 22 de febrero fuerzas militares mexicanas, con apoyo de inteligencia estadounidense, abatieron en Tapalpa a Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, fundador y líder absoluto del cártel más poderoso y violento de México. El grupo respondió con violencia inmediata (bloqueos, incendios y ataques en varios estados), pero la decapitación del capo ya muestra señales de descomposición: disputas internas por el control, deserciones y una estructura que, sin su “dios” intocable, empieza a perder cohesión y capacidad operativa.

    5. Haití. Fragmentación de redes de poder, guerra intrafaccional, descomposición endógena del poder. En diciembre de 2025 estalló un conflicto interno en la coalición pandillera Viv Ansanm, que controla gran parte de Puerto Príncipe. El detonante fue una disputa por el negocio de los secuestros. Jimmy “Barbecue” Chérizier publicó un video afirmando que un “general” había ignorado advertencias para detenerlos. Otra facción intervino para liberar rehenes y resolver el problema. El resultado fue una purga interna: el alto mando conocido como Dèdè fue asesinado y decapitado públicamente; Kempès Sanon, líder poderoso, resultó herido y desplazado. Decenas de pandilleros murieron en choques en Bel-Air y barrios cercanos. Chérizier apareció en video con rehenes liberados para justificar la operación y demostrar control. No hubo intervención extranjera; fue la pandilla devorándose a sí misma por codicia, rivalidades y pérdida de disciplina interna. Aun así, la coalición sigue dominando cerca del 90 % de la capital.

    En resumen: estos sistemas dependen de un líder central que parece todopoderoso y de infraestructuras frágiles que lo sostienen. Cuando se les quita la cabeza y se cortan los suministros vitales con precisión, se desinflan solos. No hace falta destruir el país ni combatir contra su pueblo. Basta demostrar que el “dios” era mortal y que la maquinaria opresora puede apagarse sin arrasar la nación. La putrefacción empieza en la cima y baja inevitablemente. Cuando eso ocurre, el cascarón vacío cae sin necesidad de una guerra total. Esa es la nueva realidad geopolítica que estamos viendo en marzo de 2026; sistemas aparentemente sólidos que, al perder su núcleo, se deshacen con sorprendente rapidez.

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  7. Pero que tonterías lleva este artículo del tal Fillat. El Papa ya habla demasiado en contra de las guerras y la violencia y para nada debe inmiscuirse en el atentado concreto del jefe Hayatolá. Si para llevar Germinans a la gloria en los viernes se publican estos desaguisados del Fillat ya estamos apañados.

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    1. Ayatolá se escribe sin H Garrell.

      Por cierto, por lo menos ésos Religiosos predican un día sí y otro también el DILUVIO, usted que no c.ga con el tema, HOMBRE!!!

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  8. 1. Hechos que impactan al mundo

    El 28 de febrero de 2026, el ayatolá Alí Jamenei falleció en un ataque de alta precisión de EEUU; eso crea tensiones en Oriente Medio e internacionales. La muerte de un líder religioso y político con millones de seguidores genera repercusiones en política, seguridad y estabilidad civil; Trump celebró la muerte, un acto incompatible con los valores cristianos.

    2. Llamado a la paz

    El ayatolá iraní Mostafa Mohaghegh Damad escribió al Papa León XIV solicitando su autoridad moral para frenar la escalada, promover la paz y recordar que la guerra total sería desastrosa; confiaba en que una voz clara del Papa influiría sobre la comunidad internacional y evitaría nuevas acciones violentas. El Papa habló el 1 de marzo durante el Ángelus, expresando preocupación y llamando a frenar la violencia, promoviendo diplomacia y responsabilidad moral; sin embargo, no condenó la celebración de Trump ni citó Proverbios 24:17-18, dejando implícito pero no explícito el rechazo a la venganza

    3. Principios cristianos esenciales

    La Iglesia enseña que la vida humana es sagrada y que la venganza o eliminación de adversarios no es aceptable; la paz verdadera viene de la justicia, reconciliación y oración por todos, por quienes han causado daño. Alegrarse por la muerte de alguien, incluso de un enemigo, es incompatible con el Evangelio: "Amen a sus enemigos" (Mateo 5:44) y "No devuelvan mal por mal" (Romanos 12:17-21); estas enseñanzas guían la conducta cristiana y recuerdan que cada vida pertenece a Dios

    4. Punto crítico

    La percepción de los fieles muestra un vacío ético; existe distancia entre la coherencia moral esperada y la acción real. Las palabras breves del Papa, aunque correcta en espíritu, se vio insuficiente por no confrontar a los responsables y por su generalidad; da sensación de abandono y deja “huérfanos” a creyentes que esperaban guía moral clara. La falta de un pronunciamiento directo puede interpretarse como prudencia excesiva, miedo a confrontar intereses poderosos o estrategia diplomática que prioriza estabilidad sobre ética

    5. Qué habría sido una respuesta plenamente católica

    Una respuesta integral: rechazo explícito de la alegría por muertes violentas; oración por el alma del fallecido y todas las víctimas; llamado urgente al diálogo y la diplomacia; reafirmación del papel profético del Papa recordando que la paz verdadera se construye sobre justicia y reconciliación, no sobre fuerza o miedo; además, habría reforzado que la Iglesia no se alinea con celebraciones de violencia ni con la lógica de enemigos eliminados, consolidando la autoridad moral del papado frente a la comunidad internacional y los fieles

    6. Enseñanza para los fieles

    La Iglesia, como guía moral universal, debe priorizar la coherencia ética sobre la prudencia política en crisis que afectan la vida y la dignidad humanas; los fieles necesitan que la Iglesia ejerza firme su función profético, enseñando la santidad de la vida, la necesidad de reconciliación y el rechazo a la venganza; solo así la fe se traduce en orientación ética, esperanza y acción por la paz. El liderazgo moral del Papa influye en la conciencia de la Iglesia y en cómo los cristianos interpretan un problema actual

    7. Reflexión final: ¿por qué no fue lógico?

    Ambas actitudes, la celebración de Trump y el silencio del Papa, son la misma incoherencia: invocan y representan valores cristianos y actúan contra ellos. Trump celebró la muerte de un adversario desde una identidad cristiana; el Papa, llamado a ejercer la función profética, optó por una generalidad que no orienta. La lógica moral exige coherencia entre lo que se profesa y lo que se hace; cuando esa coherencia falla en quien lidera, el mensaje que reciben los fieles no es prudencia, sino ambigüedad. La prudencia diplomática tiene su lugar, pero no puede sustituir la claridad ética en momentos donde la vida y la dignidad humanas están en juego. La verdadera autoridad moral no se mide por lo que se evita decir, sino por la fidelidad al Evangelio cuando cuesta decirlo

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  9. ¿En serio pretende el colaborador que lamentemos la muerte de un personaje como Khamenei? ¿Se han vuelto definitivamente locos en este portal?

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    1. No has leído la cita de Proverbios?: "No te alegres de la muerte de nadie, pues todos hemos de morir"

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  10. En el lenguaje cotidiano en español existe una versión larga sobre el tema de la muerte y el enemigo:
    “Nunca desees la muerte de nadie; siéntate en la puerta de tu casa y verás pasar su cadáver.”
    Desde muy antiguo circulan pensamientos sobre la alegría o el deseo de la muerte. Tres muy a tener en cuenta:
    Séneca — El filósofo estoico hablaba mucho sobre no desear el mal a otros y cultivar la virtud.
    Mahatma Gandhi — Defendía la no violencia y el respeto incluso hacia los enemigos.
    Jesús — Enseñaba a amar a los enemigos y no desear daño a nadie.

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  11. DOS PERSONAJES ENFRENTADOS: Trump (presidente de EE. UU.) y León XIV, el Papa de Roma, cada uno con su cruz a cuestas: la cruz de Trump, Eppstein; la cruz de León XIV, el Lute.
    Me fijo sólo en LA FOTO y en los comportamientos derivados de esas fotos.
    La foto de Trump nos da un personaje soberbio, sin escrúpulos (lo ha demostrado sobre todo en su relación con los negocios de Eppstein), acostumbrado a chantajear y a presionar al límite. Es el estilo propio del negocio inmobiliario, en el que se fraguan las grandes fortunas y en el que confluyen todo género de inmoralidades. La historia ha encumbrado al personaje con su estilo, a la presidencia de los Estados Unidos, es decir al máximo poder político del mundo: el mayor, pero no el único, mientras no se produzca la definitiva confrontación de todos los grandes poderes entre sí.
    ¿Y cuál es el comportamiento del personaje en la segunda gran confrontación de los máximos poderes de este mundo? El de un soberbio irreductible, que empieza por poner en marcha una “guerra preventiva”, sin importarle llevar a la total ruina a su país, si con ello puede quebrantar a sus rivales.
    Y frente a ese gigantesco e infladísimo Trump, el humilde, apocado y acomplejado León XIV, a la sazón líder de la Iglesia católica. Papa de Roma para más señas. Un papa que prefiere callar para no provocar al descomunal oso que gruñe amenazador y se da tremendos puñetazos en el pecho para aterrorizar a sus víctimas.

    Evidente, evidentísimo, el apocamiento de León XIV no está hecho para la engreída figura de Trump. Lo único que le importa al papa, es no irritar al furiosísimo oso pelirrojo.

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  12. 7.38 seguro que si se asesina a algún rabino "enrauxat" de Jerusalén, entonces si que obligarian a León XIV a dar un discurso antisemita...

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  13. La verdad es que no entiendo la postura de Germinans con lo de Jamenei. No hay que alegrarse de la muerte de nadie, pues no. Pero Jamenei era un tirano. En fechas recientes ha sido el responsable del asesinato de decenas de miles de sus conciudadanos (se habla de 100.000) cuya única culpa era protestar contra el régimen. Qué tal si releemos lo que dice Santo Tomás de Aquino sobre el tiranicidio.

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  14. No censuren.
    Felicidades cada dia se superan.
    Extra eclesia nulla salus.
    Eso si ha defender al aiatola. Madre mia como esta el patio

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  15. Qué queremos, que León XIV, como Pedro Sánchez, diga NO a la guerra cada 10 minutos?
    Alguien recuerda si el Papa que hubiera dijo algo sobre Bin Laden también "victima" de USA?

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  16. Ha dit alguna cosa Planellas sobre "el líder religios" asesinat? Això és lo important, no el que digui el Papa. Potser Lleó XIV pensa més en las dones que ha asesinat el règim iranià en àrab de la religió que, segons sembla, també porta a Déu.

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    1. https://elpais.com/espana/catalunya/2026-03-05/el-arzobispo-de-tarragona-no-ve-adecuada-la-prohibicion-explicita-del-burka.html
      https://www.elperiodico.com/es/tarragona/20260305/arzobispo-tarragona-prohibicion-burka-127603578
      <>
      Aquí teniu el que pensa Planelles

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  17. QUIERO VER, SEÑOR, PERO CONTIGO

    Tócame, Señor, porque sabes que soy débil barro

    y, con tu mano, en un poco más de barro

    pon sobre mis ojos algo que despierte mi ceguera.

    ¡Son tantas cosas las que no veo con claridad!

    Confundo, la verdad, con mis propias verdades

    tu voluntad con mis oportunos caprichos.

    Quiero ver, Señor, pero con tus ojos.

    Que no me conforme con lo puramente externo

    con aquello que, siendo bueno,

    me dice que Tú no puedes darme la luz que necesito

    con aquello que, siendo luminoso,

    no llega a clarificar mi conciencia ni mi destino.

    ¿Me ayudarás, Señor, a ver como Tú y contigo?

    Que contemple las maravillas del mundo

    pero que lo haga con ojos agradecidos hacia el cielo

    Porque, en cuántos momentos,

    llego a pensar que todo lo que me rodea y siento

    es obra exclusiva de la invención del hombre

    ¿Me ayudarás, Señor, a superar la ceguera espiritual?

    ¿Me curarás cuando mis ojos ya no lloren por los demás?

    ¿Limpiarás mis miradas cuando sean egoístas y vacías?

    ¿Enseñarás a mis ojos el resplandor de tu rostro, Señor?



    QUIERO VER, SEÑOR, PERO CONTIGO

    Que, en el horizonte, sepa descubrirte como lo más importante

    Que no me falle, hoy ni nunca, el telescopio de la fe

    Ese telescopio que sabe llegar donde el ojo humano no alcanza

    Esa fe que es lente perfecta para sentirte y vivirte

    y para reconocerte como lo que eres: ¡El Señor!

    Ayúdame, Señor, a creer en Ti, a esperar en Ti

    sin condiciones, pruebas ni exigencias.

    Ayúdame, Señor, a verte por encima de toda apariencia

    más allá de aquello que, mi ceguera espiritual,

    me invita a engañarme diciéndome que no existes.

    Amén.


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  18. Su majestat Don Juan Carlos tiene que ser enterrado en el Valle de los Caídos.

    Y no lo digo de broma.

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  19. Interesante comentario el suyo...a JuanCarlos lo enterraran en El Escorial y ya veremos si el arzobispo castrense da permiso visto lo visto con lo de Tejero. Juan Carlos nos engañó a muchos, como buen fariseo mientras predicaba unidad él estaba de compadreo con socialistas vendiendo todo lo que tenía España, después le saltó toda una vida entre Corinnas y demás videntes y..ahora dicen que se escapó de Dubai una semana antes de que de Trump empezara el ataque. En fin..en el Valle sacaron los masones a Franco..cómo van a ponerlo alli como np sea en medio del círculo masónuco que planean como entrada en la "reforma del Valle"

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