UN MISAL OLVIDADO AHORA VALORADO

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En una entrevista publicada por la periodista Diane Montagna, Mons. Schneider  además de sostener que el documento distribuido por el cardenal Roche durante el mini-Consistorio de enero se apoya en un“razonamiento manipulador” que llega a “distorsionar la evidencia histórica” para justificar la línea restrictiva de Traditionis custodes hace una afirmación que podría pasar desapercibida pero que contiene una verdad objetiva de enorme calado e innegable certeza histórica. Y eso es que  “La Misa más fiel al Concilio fue el Ordo Missae de 1965”, recuerda Schneider, y añade que el orden de Misa presentado en 1967 a los padres sinodales —sustancialmente el mismo que se promulgaría después en 1969— habría sido rechazado por la mayoría por considerarlo demasiado “revolucionario”.
La misa de 1965, también conocida como misa nueva, misa interina, misa conciliar, misa vaticana o misa del Vaticano II, fue la liturgia utilizada en la Iglesia católica para el rito romano que se promulgó tras la publicación del nuevo misal romano por el papa Pablo VI en 1965, durante el Concilio Vaticano II, con el propósito de implementar las pautas establecidas en el documento conciliar Sacrosanctum Concilium. Sustituyó a la misa tridentina, que había sido promulgada en 1570 por Pío V y revisada en 1962 por Juan XXIII, predecesor de Pablo VI.
 
El 25 de julio de 1960, comenzados ya los preparativos para la celebración conciliar, en su motu proprio Rubricarum instructum, escribió: «Después de haber examinado por mucho tiempo y con detención, hemos decidido que en el próximo concilio ecuménico se deben proponer los grandes principios para una reforma litúrgica general».
 
Misa de conclusión del Concilio Vaticano II (1965)
 
El papa Juan XXIII introdujo un cambio importante en la liturgia al permitir que las lecturas litúrgicas se realizaran en lenguas vernáculas, publicando una revisión del misal romano el 25 de julio de 1962. Además, incorporó nombre de San José en el Canon Romano.
 
La inauguración oficial del Concilio Vaticano II tuvo lugar el 11 de octubre de 1962. El cardenal Montini, futuro sucesor de Juan XXIII en la silla de Pedro, escribió en aquellos días a su archidiócesis de Milán: «El concilio ha comenzado orando». Se escogió el esquema de liturgia como primer tema a discutir en el aula conciliar. El 16 de octubre se comunicó en la segunda congregación general que el concilio comenzaría por el examen de dicho esquema. Cuatro días más tarde, los padres conciliares eligieron a los miembros de la comisión litúrgica, compuesta por 16 integrantes, a los que el papa añadió ocho más. El cardenal Arcadio María Larraona SaraleguiC.M.F fue designado presidente, acompañado por los cardenales Paolo Giobbe y Julien como vicepresidentes, y el padre Fernando Antonelli, O.F.M, como secretario. Este equipo sería clave en los desarrollos posteriores de la reforma litúrgica.
 
El Concilio Vaticano II en su primer documento aprobado la constitución Sacrosanctum Concilium (diciembre de 1963), trató este tema. Se preservó la lengua latina como lengua oficial de la Iglesia latina, pero se concedió la facultad de incluir partes de la misa en las lenguas vernáculas de los fieles, al mismo tiempo que se mantenía el latín en partes como el Ordinario de la Misa, el cual debía ser comprendido por los fieles laicos. Uno de los aspectos más delicados pues de la reforma litúrgica del rito romano fue la revisión del Ordo Missae. La Constitución propuso que el Ordinario se revisara para resaltar con mayor claridad el significado de sus partes, favoreciendo así una participación más activa de los fieles.
En lugar de encomendar la aplicación de la constitución conciliar a la Congregación de Ritos, el organismo tradicionalmente competente en la materia, el nuevo papa, san Pablo VI, optó por crear un nuevo ente. Mediante el motu proprio Sacram Liturgiam del 25 de enero de 1964,[20]​ se estableció el Consilium ad exsequendam Constitutionem de Sacra Liturgia, el organismo encargado de supervisar la reforma litúrgica, con el cardenal Giacomo Lercaro como presidente y Annibale Bugnini como secretario. Este grupo comenzó a trabajar en la reforma del nuevo misal, con la participación de expertos como el padre José Jungmann y monseñor Mario Righetti, quienes se sumaron en abril de 1964.
 
En la encíclica Ecclesiam Suam (agosto de 1964), el papa exhortó a una implementación «inteligente» y «celosa» de las disposiciones conciliares sobre el ministerio de la Palabra. El 26 de septiembre de 1964, mediante la Instrucción Inter Oecumenici, se inició la aplicación de las reformas en el rito de la misa, trasladando la gestión litúrgica en una responsabilidad compartida entre la Santa Sede, los obispos diocesanos y las Conferencias Episcopales. El texto castellano del Ordinario de la Misa fue publicado en 1964, aprobado por la Conferencia Episcopal Española y confirmado por el Consilium el 3 de diciembre de ese año.
 
Misa de Pablo VI en italiano (1965)
La instrucción Inter Oecumenici ofreció directrices concretas para la reforma, complementando las bases establecidas por Sacrosanctum Concilium. Entró en vigor el 7 de marzo de 1965, el primer domingo de Cuaresma. Aquel día, el papa Pablo VI celebró por primera vez la misa en italiano, en la parroquia de Todos los Santos en Roma, contando con elementos inéditos como la concelebración, hasta entonces reservada a la ordenación episcopal. Esto fue respaldado por dos documentos relacionados con el Ordo Missae:
  • Ordo MissæRitus servandus in celebratione Missæ et De defectibus in celebratione Missæ occurrentibus (27 de enero de 1965).
  • Ritus servandus in concelebratione Missæ et Ritus Communionis sub utraque specie (7 de marzo de 1965).[21]
Aunque estas publicaciones mantenían gran parte de los textos eucológicos del misal romano de 1962, incluían explicaciones que facilitaban la comprensión de los ritos y textos, en sintonía con el espíritu renovador de la reforma. El Ordo Missæ del 27 de enero de 1965 tuvo un carácter provisional, sirviendo de puente hasta la edición del Ordo Missæ definitivo en 1969. Aunque el decreto que aprobó el misal de 1965 no lo definió explícitamente como transitorio, su uso quedó circunscrito al período de transición, caracterizado por una liturgia híbrida que combinaba elementos tradicionales y nuevos.
Promulgación  Novus Ordo Missae (1969)
El misal de 1965, producto de las primeras reformas conciliares, ocupa un lugar peculiar en la historia litúrgica, siendo considerado por algunos como un  paso intermedio hacia el Ordo Missæ definitivo. El padre Bugnini, en su obra La reforma de la liturgia (1948-1975), lo menciona de manera marginal, sin profundizar en su análisis. Curiosamente, el afamado obispo Marcel Lefebvre, crítico acérrimo del Vaticano II y de la misa de Pablo VI, aceptó y utilizó este misal.
 
Actualmente, algunas comunidades monásticas han preservado aspectos del Misal de 1965. Un ejemplo actual del uso del misal de 1965 se encuentra en la Abadía de Santa María Magdalena en Le BarrouxFrancia, fundada en 1980 por el monje Gérard Calvet. Esta abadía, inicialmente simpatizante de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X de Lefebvre, rompió vínculos tras las consagraciones de Écône. Con el rescripto de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei de 1989, adoptaron el misal de 1965 para las misas conventuales.
 
Otro caso destacado es el de la Abadía Notre-Dame de Fontgombault, también en Francia, donde también se celebran misas con  las características del misal de 1965. Durante los años 1990, bajo el pontificado de san Juan Pablo II, la Comisión Ecclesia Dei autorizó prácticas litúrgicas en las misas conventuales que evocaban este misal. Esto resulta comprensible, dado que el misal romano de 1965 fue publicado pero nunca fue objeto de una promulgación oficial plena por parte de la Santa Sede.
 
 Misa original de 1965

Misa en un Seminario de EEUU en 1965
En la misa de 1965 se permitió el uso de la lengua vernácula en las celebraciones con participación del pueblo, especialmente en las siguientes partes:
  • Lecturas bíblicas.
  • Oraciones de los Fieles, reintroducidas en la liturgia.
  • Cantos litúrgicos, como el KyrieGloria in excelsis DeoCredoSanctus, y Agnus Dei, así como las antífonas de entrada, ofertorio y comunión.
  • Partes de diálogo entre el sacerdote y el pueblo.
  • El Padre Nuestro, que podía recitarse íntegramente por la congregación junto con el sacerdote.
Se fomentó una mayor participación de la congregación en respuestas y cantos. Aunque la orientación ad orientem, de frente al Sagrario, seguía siendo norma, se permitió celebrar la misa versus populum, de cara la gente, sin que esto fuera obligatorio.
Con el misal de 1965 se fomentó una mayor participación de la congregación en respuestas y cantos. Aunque la orientación ad orientem (de espaldas al pueblo o de cara a Dios, al estar frente al sagrario) seguía siendo la norma, se permitió celebrar la misa versus populum (de cara al pueblo), sin que esto fuera obligatorio.
Asimismo, se autorizó que laicos asumieran el papel de lectores en las celebraciones, permitiendo una participación más directa en la proclamación de la Palabra de Dios.
 
La mayoría de las Conferencias Episcopales aprobaron rápidamente traducciones provisionales a las lenguas vernáculas, las cuales fueron confirmadas por la Santa Sede y publicadas en 1965. En 1967, el Consejo Episcopal Latinoamericano y la Conferencia Episcopal Española adoptaron una traducción común.
 
Ritos iniciales
El Salmo 43, recitado al inicio de la misa y la lectura del último evangelio (Initium) al final, ambos añadidos al misal por el papa san Pío V (originalmente oraciones privadas del sacerdote), fueron eliminados. Solo se conservó una breve parte del Salmo 43, recitada al pie del altar. El sacerdote seguía rezando el Confiteor, en lengua vernácula o en latín, utilizando el texto tradicional, que mencionaba a los santos Miguel ArcángelJuan el BautistaPedro y Pablo.
Los servidores recitaban el Misereatur y luego su propio Confiteor, seguido por el sacerdote, quien rezaba el Misereatur y el Indulgentium junto con la señal de la cruz. Las oraciones privadas como el Aufer a nobis y el Oramus te permanecieron en latín.
El Introito y el Kyrie podían recitarse o cantarse en latín o lengua vernácula. Si un coro los cantaba, el sacerdote se unía en lugar de recitarlos en privado. Esto restauró la función ministerial en la proclamación de los textos, eliminando la duplicación que prevalecía en el misal de 1962, ya que en este el canto de la schola (coro) no “contaba” litúrgicamente, ya que el celebrante debía recitar en privado los textos cantados.
 
El Gloria, si era recitado, debía iniciarse en el centro del altar. Si era cantado, el sacerdote no lo recitaba en privado y se le animaba a unirse al canto. Tanto el latín como la lengua vernácula eran opciones permitidas.
 
La oración colecta se realizaba mirando hacia el pueblo, comenzando con «El Señor esté con vosotros», a lo que el pueblo respondía: «Y con tu espíritu». Luego, el celebrante decía: «Oremos» y recitaba o cantaba la colecta en latín o lengua vernácula, utilizando traducciones aprobadas del misal de 1962.
 
Liturgia de la Palabra
Las lecturas seguían utilizando los leccionarios de 1962 y anteriores, con versiones vernáculas aprobadas disponibles. La epístola y el evangelio podían ser leídos o cantados por un lector o ministro en el ambón, mientras el celebrante escuchaba desde su asiento. Si las lecturas eran cantadas, el celebrante no las repetía en privado.
El Credo podía recitarse o cantarse en latín o lengua vernácula. En España, la traducción adoptó «Creemos» en lugar de «Creo».
 
Ofertorio
Las oraciones tradicionales del ofertorio, como Suscipe Sancte Pater y Offerimus tibi, se mantuvieron en latín. Las demás oraciones tampoco sufrieron alteraciones y permanecieron en latín, como el Deus qui humanae en la mezcla del agua y el vino. Justo antes del lavatorio de manos, se rezaba el In spiritu humilitatis y el Veni sanctificator.
En cuanto al lavatorio de las manos, se continuaba rezando la tradicional oración Lavabo inter innocentes (Salmo 25) y no se había abandonado la oración Suscipe sancta Trinitas. Todas estas oraciones se pronunciaban en latín.
Tras besar el altar y volverse hacia el pueblo, el sacerdote decía el Orate fratres, aunque podía hacerlo en lengua vernácula. En la oración sobre las ofrendas, el celebrante, al volverse, pronunciaba la oración correspondiente, la cual podía ser dicha o cantada en lengua vernácula o en latín. El prefacio (que incorporaba algunos nuevos en el misal de 1965) también podía ser dicho o cantado en lengua vernácula o en latín. Lo mismo ocurría con el Sanctus, que podía ser pronunciado o cantado en cualquiera de los dos idiomas.
 
Liturgia Eucarística
El Canon continuó recitándose en silencio y en latín. Sin embargo, el Padre Nuestro y otras partes como el Agnus Dei podían rezarse o cantarse en lengua vernácula.
El sacerdote después de su propia comunión se dirigía de cara al pueblo al rezarse «Señor, no soy digno...» tomado del Evangelio de Mateo, en el episodio de la curación del criado del centurión , repitiendo la oración tres veces. La fórmula de dar la comunión se acortó a «El Cuerpo de Cristo».
 
Ritos de conclusión.
La oración a san Miguel arcángel instituida por León XIII ya no era obligatoria recitarla en la misa.
El Ite missa est podía decirse en lengua vernácula, con la fórmula española «Podéis ir en paz», a lo que la asamblea respondía: «Demos gracias a Dios»​
Para este resumen y síntesis he echado mano de los trabajos y publicaciones de eminentes historiadores litúrgicos capacitados para dar perspectiva comparativa sobre el misal publicado en 1965. Se trata de Don Alberto Royo Mejía y de Mons. Charles Pope.
 
Mn. Francesc M. Espinar Comas
Párroco del Fondo de Santa Coloma

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19 comentarios

  1. Este artículo contiene párrafos que coinciden literalmente con los de la entrada de la Wikipedia denominada "Misa de 1965".

    Por cierto, ¿podría aclarar el autor cuándo mediante qué documento autorizó Juan XXIII que las lecturas litúrgicas se realizaran en lengua vernácula?

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    1. Estimado lector: Tienen que coincidir a la fuerza porque la entrada de Wikipedia está escrita en parte por Don Alberto Royo Mejía, citado por mi al final del articulo. Lo de la lengua vernácula en la misa es del Rubricarum Instructum de Juan XXIII

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  2. Me acercaré al altar de Dios - A Dios que es nuestra alegría

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    1. A Dios que alegra mi juventud!

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    2. Así era la versión oficial española de la misa en 1965

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  3. Estuve unos días en le Barroux en 2024 y la liturgia era la Tradicional, y tengo entendido que en Fontgomboult también.
    Pero lo más importante es que el Novus Ordo se impuso con la excusa de acercar la Liturgia a la gente, pero consiguió el efecto contrario: millones de católicos dejaron de asistir a Misa. ¿Por que no se ha rectificado nada en vista del desastre?
    El Novus ordo tiene un veneno en su interior: provoca una lenta pero eficaz pérdida de la Fe. En EEUU se hizo una encuesta en 2024, y el 50% de los asistentes al Novus ordo, no tenia clara la presencia real de Cristo en la Eucaristía. Si hiciéramos una encuesta parecida en Europa, creo que sería peor. Hoy en día muchos clérigos no tienen nada claro algunos puntos básicos de la Fe católica. Además, desde hace años la jerarquía castiga a los curas que quieren hacer las cosas demasiado bien. ¿A que se debe esta pulsión auto destructiva?
    Lex orandi, lex credendi. La nueva forma Litúrgica ha cambiado la Fe. Muchos no se han enterado y otros lo han propiciado.

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    1. Bugnini y los hijos de la viuda estarán 'contentos' con su obra.
      MT

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    2. El Novus Ordo tiene ese veneno que es triple: innovación, variación y opcionalidad.

      A diferencia del Vetus Ordo que es Canon Único igual por siempre, para todos y en todo lugar, el Novus Ordo es un cambio legal constante que lo hace totalmente vulnerable a cualquier tipo de abuso, que además es tolerado y disimulado por casi todos los obispos.

      No hay duda de que el Novus Ordo va a ser totalmente reformado, que hoy es válido ilícito, pero que ha fracasado rotundamente, sin paliativos

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  4. Aunque el misal de 1965 se suele esgrimir como una vía media que podría servir para lograr un consenso, el verdadero fin de los reformistas nunca fue simplificar la misa manteniendo su esencia sino convertirla en una especie de cena protestante, como cada vez afirman con más desparpajo personajes como Andrea Grillo, que niegan doctrinas yan básicas como el sacrificio propiciatorio, la transustanciación o el sacerdocio ordenado, como en el último exabrupto del sujeto sobre el cura como alter Christus. No nos engañemos, muchos, como Congar, pensaron y siguen pensando que Lutero tenía razón y al luteranismo nos quieren llevar.

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  5. Misal para tibios, versión inclusiva del 62 mutilado.

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  6. Integristas varios e intolerantes. Con el misal del 65 se encontraría un camino para la tan auspiciada reforma de la reforma

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    1. Hermano modernista. ¿Puede definir lo de integristas varios? Aunque sea de una manera chachi-piruli-sinodal, para entenderlo

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    2. 12/23, yo soy un Fundamentalista e Integrista.

      Y a mucha honra, Hombre!!!

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  7. Optima labor, mosén Francesc, que en lo que a mí respecta agradezco muchísimo. Sus homilías y sus ensayos son una fuente de formación extraordinaria que nos permite avanzar en una fe adulta. Emulando al clásico, con una mano esgrime la espada de la fe consciente y con la otra labra la tierra de su parroquia ejemplar.

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    1. Totalmente de acuerdo con el Sr. Valderas Gallardo.

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  8. El mundo tradicionalista, como hipótesis de configuración máxima, pienso que ya ha pasado página de este misal del 65, del 62 y del de Pío XII: están ya, opino, irreversiblemente en otra pantalla. Vamos a ver qué va a suceder con bastante probabilidad, y como las cosas en breve van a cambiar con gran radicalidad: fin definitivo de ciclo. Aviso al Vaticano.

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    IGLESIA LATINA SUI IURIS DE TRADICIÓN TRIDENTINA

    I. NATURALEZA JURÍDICA

    1.º Se erige una Iglesia latina de rito tridentino sui iuris, con personalidad jurídica pública propia dentro de la comunión católica, fundamentada en la Sagrada traducción liturgia inveterada

    2.º Se le concede autonomía legislativa, litúrgica y disciplinar plena en su propio ámbito.

    3.º Se establece un dicasterio específico para esta Iglesia, con competencia exclusiva en materia doctrinal, litúrgica y jurídica interna.

    4.º Se promulga un estatuto fundamental propio que garantiza estabilidad normativa y protección frente a modificaciones externas.

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    II. MISAL

    1.º Se selecciona el Missale Romanum de 1570, promulgado por san Pío V mediante la bula Quo primum.

    2.º Se adopta en su forma íntegra, conforme a la edición típica inmediatamente posterior al Concilio de Trento.

    3.º Se excluyen las reformas posteriores introducidas por Clemente VIII, Urbano VIII, Pío X, Pío XII y Juan XXIII.

    4.º Se mantiene íntegro el calendario, las rúbricas y el ordinario tal como fueron fijados en su formulación tridentina originaria.

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    III. BREVIARIO

    1.º Se adopta el Breviarium Romanum reformado por san Pío V en 1568.

    2.º Se conserva la distribución tradicional del salterio anterior a la reforma de san Pío X (1911).

    3.º Se mantienen íntegros los himnos, leccionarios y calendario conforme a la edición tridentina.

    4.º Se excluyen todas las reformas posteriores del siglo XX.

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    IV. RITUAL Y BENDICIONAL

    1.º Se adopta el Rituale Romanum de 1614, conforme a la tradición tridentina.

    2.º Se mantiene íntegro el conjunto de bendiciones, exorcismos y ritos sacramentales en su formulación clásica.

    3.º Se excluyen adaptaciones posteriores.

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    V. PONTIFICAL

    1.º Se adopta el Pontificale Romanum tridentino conforme a la edición tradicional inmediatamente posterior al Concilio de Trento.

    2.º Se conservan íntegramente los ritos de ordenación, confirmación y consagración episcopal en su forma tradicional.

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    VI. DERECHO CANÓNICO

    1.º Se promulga un Código de Derecho Canónico Tridentino propio, inspirado sustancialmente en el Código de 1917.

    2.º Se mantiene la estructura jerárquica, la disciplina sacramental y la configuración jurídica clásica del estado clerical y religioso.

    3.º Se establece un tribunal supremo propio dentro de la Iglesia sui iuris.


    ---

    VII. DOCTRINA Y MAGISTERIO

    1.º Se reconoce como referencia doctrinal primaria el magisterio definido hasta el Concilio Vaticano I.

    2.º Se establece la posibilidad de estudio teológico crítico respecto de documentos pastorales del Concilio Vaticano II.

    3.º Se garantiza plena adhesión a los dogmas definidos por el magisterio solemne la Iglesia hasta el día de hoy.


    ---

    VIII. ORGANIZACIÓN INTERNA

    1.º Se estructura en diócesis propias, independientes de los obispos del Vaticano II.

    2.º Se regula la formación clerical conforme al esquema tridentino clásico: facultades, institutos.

    3.º Se establece seminario mayor propio con plan de estudios escolástico.

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    CONCLUSIÓN

    Se configura una Iglesia latina sui iuris de tradición tridentina integral, con:

    — Misal de 1570.
    — Breviario de 1568.
    — Ritual de 1614.
    — Pontifical tridentino.
    — Código inspirado en 1917.
    — Autonomía institucional garantizada por estatuto propio y dicasterio específico.

    Todo ello orientado a preservar íntegramente la forma litúrgica, jurídica y doctrinal clásica sin modificaciones posteriores, dependiendo de Roma pero en todo lo mínimo posible. Templos y parroquias y catedrales propias.

    Separación total de la Iglesia del Concilio Vaticano II, de sus obispos, facultades, seminarios, institutos, normativas, espiritualidad, mística, acética, hermenéutica, celebraciones.

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    1. Lo va con el tema y perdónenme por la intrusión.

      Agradezco de todo corazón al encargad@ de la limpieza de la Catedral Basílica de Tortosa, por sacar las 🕸️🕸️🕸️ del Santo Ángel Custodio de dicha Ciudad.

      Hacía muchos años que estaba lleno de cochambre.

      Que Dios se lo pague.

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    2. 20.12 ¡que alegría! Mire que le seguía con atención lo de las telarañas y cochambre en Tortosa. Esa bendita alma que ha limpiado las telarañas de alli, a ver si pudiera acercarse al Mount Sant Michael..tan famoso, custodiado por el beligerante estado laicista francés.. que también tiene telarañas encima de las estatuas y eso que pasan millones de turistas que pasan como zombis o les da igual la cosa aracnida

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  9. Alguien bien enterado me podría explicar la Misa de San Hipólito?, origen de los problemas futuros???

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