OBRAS (NOMBRAMIENTOS) SON AMORES

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¡Qué bien lo dice nuestro refranero! “Obras son amores, y no buenas razones”. Por más buenas que sean las razones, si las obras van en dirección distinta, se agota el poder persuasivo de las razones. Y es evidente que las obras más determinantes del papa no son los viajes (incluidas las JMJ, siempre con enorme cobertura mediática), ni son los sermones, discursos y documentos de poco más o menos. Ni las convocatorias de consistorios, sínodos más o menos sinodales, tan manipulables que dan siempre los resultados predeterminados. Lo más determinante, y con repercusión extendida en el tiempo, son los nombramientos.
 
Ahí tenemos, como nombramientos sumamente conflictivos, el del cardenal Fernández puesto al frente ¡nada más y nada menos!, que del Dicasterio para la Defensa de la Fe, y el de Roche para mantener bien vivo y activar constantemente el conflicto litúrgico que, por la gracia de Dios, es el más visible que persiste en la Iglesia, consiguiendo hacerles sombra a otros conflictos nefandos que tanto ruido mediático han producido. Claro que son nombramientos bergoglianos; pero el mantenerlos en el cargo es ya decisión total de León XIV: a estas alturas (a cerca de un año de su elección) no son achacables ya al anterior pontífice. Ni mucho menos la designación del cardenal Fernández (pronto se verá de qué va la jugada) como interlocutor de la FSSPX.
 
Desde la elección del cardenal Prevost como nuevo pontífice máximo de la Iglesia, que eligió como nombre papal el de León XIV, la primera pregunta que nos hacemos todos respecto al nuevo papa es si seguirá los pasos de su predecesor Francisco (del que fue íntimo colaborador para el nombramiento de los obispos), convirtiéndose de hecho en un Francisco II; o si preferirá marcar el sello del nombre que eligió, intentando ser un continuador (en y para el siglo XXI) del papa León XIII. Una elección de nombre que, por cierto, despertó grandes esperanzas: justamente por la impresionante trayectoria de este pontífice. Y ya no digamos de san León Magno, el primer papa que eligió este nombre y que creó leyenda atreviéndose a ir al encuentro de Atila, del sanguinario Atila para salvar de su tremendo ejército, la ciudad de Roma. Hemos de confesar que el gran nombre que eligió el nuevo papa, nos llenó a todos de esperanza. Sobre todo, la de que no se escudaría en la herencia recibida del anterior pontífice, para dejar las cosas como éste las había trazado.
 
Forzoso es reconocer que precisamente el Dicasterio en que el cardenal Prevost trabajó a las órdenes del papa Francisco, no inauguró su deriva con este último papa, sino que, en todo caso, la acentuó con nombramientos tremendamente conflictivos que, durante sus dos últimos años de su pontificado, pasaron por las manos del último prefecto de ese Dicasterio, el cardenal Prevost.
 

Tenemos constancia, ciertamente, de los nombramientos nefastos que le consintió y confirmó el cardenal Prevost al papa Francisco. Pero quiero creer que no debe de ser pequeño el número de nombramientos (quizás aún más nefastos) que le frustró al papa el nuevo Prefecto. Me temo que nunca llegaremos a descubrirlo.
 
Pero lo que sí es cierto, es que el dicasterio que eligió Satanás con absoluta preferencia para ofuscarlo con su humo mefítico, fue el de la elección de los obispos. Y llevamos en eso unos cuantos pontificados: quizá desde Juan XXIII. Recordemos que fue Pablo VI, el papa al que le tocó salir del Concilio como pudo, el que dijo, hace ya más de medio siglo (29 de junio de 1972), que “se creía que después del Concilio vendría un día soleado para la historia de la Iglesia; en cambio, ha llegado un día de nubes, de tormentas, de oscuridad, de investigación, de incertidumbre”. Fue Pablo VI el que afirmó con dolor: “Ya no confiamos en la Iglesia”. Tal y cual. Y dijo todo esto en el mismo discurso en que afirmó desolado que “Por alguna grieta ha entrado el humo de Satanás en el templo de Dios”. ¿Grieta? Enorme boquete en los muros de la Iglesia fue el Concilio Vaticano II. Como el boquete que abrieron los troyanos en sus murallas para “acoger” al celebérrimo “caballo de Troya” con que les obsequiaron los aqueos.
 
Era el reflujo del Concilio, que como vemos en ese célebre discurso de 1972 celebrando el 10º aniversario de su pontificado, veía con amargo pesimismo. No olvidemos el peso tremendamente agrio del rechazo mayoritario (sí, sí, mayoritario) de su Humane Vitae.
 
 
La verdad innegable es que “el humo de Satanás” venía ya infiltradísimo en el mismo Concilio Vaticano II. En él había ya muchísima cizaña mezclada con el trigo limpio. Y es muy posible que los de la cizaña, que dieron la cara sin complejos, porque llegaron a ser “los buenos”, desarrollando además una espectacular capacidad de proselitismo, se lanzaran justo en aquel momento a la conquista de los altos alcázares del poder de la Iglesia. Y entre ellos, obviamente, el de la elección de obispos y el de la regulación de la formación en los seminarios.
 
Desde entonces sabemos muy bien cómo han ido las cosas; y sobre todo, tenemos a la vista cómo han quedado tanto la elección de obispos, como las normas que rigen en la formación de los futuros sacerdotes. Esto yo no es humo de Satanás. Lo que tenemos a la vista es el resultado de un negro vendaval que ha arrasado con los que hasta antes del Concilio fueron las características dominantes de los hombres y mujeres (órdenes religiosas) de Iglesia. Pura desolación.
 
Y he aquí que, en medio de esta desolación, nos vemos ante un último nombramiento justo en el ámbito del episcopado y de los seminarios, el de Roberto María Radaelli, arzobispo de Gorizia, como Secretario (puede acabar siendo el que suceda al actual Prefecto, a punto de jubilarse) del Dicasterio para el Clero. Es tan determinante para el futuro de la Iglesia, como lo fue en su día el del cardenal Fernández para el Dicasterio para la Defensa de la Fe. Aunque es probable que sea aún más determinante porque de él dependen, de hecho, todos los seminarios y por tanto la formación de los futuros sacerdotes. De acuerdo que a Tucho lo nombró Francisco; pero a Radaelli, por citar sólo su último nombramiento, lo ha nombrado León XIV.
 
¿Y quién es este Roberto María Radaelli? Uno más del gremio LGTB+ (a los de esta cuerda, por ofender lo menos posible, los llaman “homosexualistas”), al que este papa parece mostrar una deferencia parecida a la que mostró su antecesor (nunca sabremos si por convicción o por presión: el lobby es tremendamente poderoso). Y además tiene antecedentes como poco adicto al Vetus Ordo. Considera y manifiesta que el Motu Proprio Summorum Pontificum de Benedicto XVI no tiene suficiente sustentación canónica.
 
En fin, nombramientos son amores, y no buenas razones. 
 
Virtelius Temerarius

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19 comentarios

  1. Falta el Copipasteano con su lengua tan larga que va a completar lo que le falta a mosen Temerarius que siempre se queda corto. Adelante Copipasteano rellena el espacio y hablanos al menos de los nombramientos que hace el partido de China y los que le prohiben a los del Lefevre.

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    1. Señor Silverio Garrell, siempre nombra a temerarius como Mosén.

      Me hace gracia 😂 , porque creo que lo es.

      Por cierto, siempre estoy totalmente de acuerdo con sus principios, la verdad!

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  2. Es que si vemos a León XIV como el papa de los nombramientos (en íntima comunión con Francisco dos años antes de llegar al pontificado), disponemos de una clave que despeja un buen número de incógnitas respecto a la predisposición y a las intenciones de León XIV. En este caso, nos toca tener en cuenta no sólo los nombramientos que va haciendo (algunos de los cuales son muy preocupantes), sino también los que hizo en colaboración con Francisco, y los que siendo achacables sólo a Francisco (como el del Tucho), los mantiene con al menos aparente convicción de que son una bendición para la Iglesia.

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  3. La SSSPX se merece una Prelatura personal MITRADA .

    Se la han ganado a pulso , por no romper el Espíritu del Santo Concilio de Trento.

    Que Dios Todopoderoso se lo pague!

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  4. Al Papa León XIV hay que darle tiempo, llego con un Jubileo en marcha, ahora con su prudencia, inteligencia humana, y profunda espiritualidad empezara a tomar decisiones importantes.
    De hecho es una realidad que ya ha tomado algunas decisiones importantes en nombramientos de personas de mucha valia en la Gobernación, Administración de los bienes de la Santa Sede, Dicasterio para los Obispos, Dicasterio del Clero, Dicasterio de los Religiosos. Otras decisiones importantes con respecto a IOR, y Organismos de Justicia.
    Pero lo más importante es que despacha cada semana con muchos de esos responsables y esta al día de lo que ocurre y da las oportunas instrucciones.
    Tiene la colaboración muy directa de los dos máximos responsables de la Secretaria de Estado.
    Ahora esta preparando una Agenda de Viajes Apostólicos que haran mucho bien al Pueblo de Dios y a la Iglesia.
    Solamente hay que seguir diariamente la agenda de actividades diarias para ver que el Papa León es un trabajador del Evangelio incansable.
    Que Dios nos lo conserve muchos años, y que la Virgen María le de su protección.
    Comunión plena con la sede de Pedro es lo que necesitamos actualmente en la Iglesia Católica y visión sobrenatural.

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  5. En que Iglesia estamos si Todo es verdad?
    Tenemos que "luchar" contra la sociedad y gobernantes de hoy y
    en las altas esferas de la Iglesia no es que nos ayuden sino que lo ponen mas dificil
    Pero confiemos que EL BIEN PREVALECERA

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  6. Nos habíamos acostumbrado, Virtellius, a Pontífices de fuste, sólidos, desde el Pio XII de nuestra niñez, al teólogo Benedicto XVI, pasando por figuras egregias como Roncalli, Montini o los dos Juan Pablo, el efímero primero y el segundo contundente. En la barca de Pedro había buenos timoneles. Con Bergiooglio llegó la catástrofe, hundiendo lo más central de la doctrina, lo mismo en dogma que en moral. Pero es que encima se cargó la Exégesis, el Derecho Canónico, la Liturgia. Se hacía insoportable su pontificado. Por eso la llegada de León XIV supuso un alivio. Peor que Bergoglio, imposible. No valía el refrán de otros vendrán que bueno te harán.
    Pero esa esperanza se está desvaneciendo. La permanencia de Tucho es un insulto a los fieles. No sé si es el humo de Satanás o el amaneramiento de los refractarios a la heterosexualidad. Un amaneramiento que los enemigos de la Iglesia asociaban tradicionalmente a determinados prelados. Pues parece ser que sí, que la Iglesia esta en manos de gentes refractarias a la doctrina cristiana sobre la sexualidad, sus desvaríos y excesos.

    No es Tucho un teólogo de raza. Se puede disparatar, pero tener una formación teológica profunda, como fue el caso de Hans Kung o de Edward Schillebeeckx. Pero Kung se esforzó en sistematizar una moral universal y el dominico ahondó en la doctrina sacramental. Pero Tucho, no. Tucho remueve, yo diría que hoza, en conductas morales bastardas la conducta moral de las relaciones interpersonales.

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    1. Totalmente de acuerdo con el Sr. Valderas Gallardo.

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  7. Tenemos que defender la verdad a toda costa, aunque volvamos a ser solamente doce

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  8. Cuando uno estudia la historia del CV II, se da cuenta que es una suma de despropósitos, empezando porque Juan XXIII nombró a peritos del Concilio, a teólogos apartados de la docencia por Pio XII, por sus posturas nada católicas: Teilhard de Chardein, Henri de Lubac, Chenu, Congar, Rahner, etc.

    El libro “Asesinato en grado 33” de Charles Murr explica la infiltración de la Masonería en el Vaticano, en concreto en el Dicasterio de los obispos. Y que, ni Pablo VI, ni Juan Pablo II, hicieron nada cuando se les avisó.
    No se puede ser pirómano y juego quejarse del incendio.

    El Credo Atanasiano rezado constantemente en la tradición de la Iglesia, entre otras cosas, declara: “Todo el que quiera salvarse debe, ante todo, mantener la fe católica. El que no guardare esta fe INTEGRA y PURA, sin duda perecerá eternamente”.

    Cuando uno lee el nombre de los 30 integrantes actuales del Dicasterio de los obispos -que nombran a los nuevos obispos- Tucho, Cupich, Roche, Omella, Braz de Aviz, Parolin, Cobo, etc. uno se da cuenta de que en Roma ya no importa conservar la Fe, todo es un juego de poder.

    León XIV está actuando hasta ahora como un político para contentar a todos, en vez de Papa. Si no cambia de rumbo, esto irá de mal en peor.

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  9. Líneas de fractura en la Iglesia de León XIV: una tipología hipotética de las corrientes internas

    En el pontificado de León XIV, la Iglesia católica atraviesa una crisis de unidad sin precedentes desde la Reforma. Bajo la superficie de una única institución visible, se aprecian claras líneas de ruptura –fallas tectónicas– que dividen a fieles, clero y obispos en sensibilidades irreconciliables en cuestiones doctrinales, litúrgicas, morales y eclesiológicas. Como hipótesis plausible y fundamentada en los hechos observables hasta febrero de 2026, cabe distinguir un mínimo de seis grandes bloques o corrientes que configuran el panorama actual y que podrían condicionar el futuro inmediato de la Iglesia.


    1. Lefebvrianos: serían tradicionalistas anticonciliaristas y antisinodalistas. Llevan como 50 años lidiando con la Iglesia conciliar. Nombrarán a obispos «por estado de necesidad» al fin de «salvar almas». Siguen los actos morales intrinsece malum de Veritatis splendor. Previsión: pedirán Iglesia sui iuris, con liturgia Vetus Ordo que sólo sea la del siglo XVI, Código de Derecho Canónico parecido al de 1917, Liturgia de las Horas, Bendicional, Exorcismos y Libros rituales antigus, con obispos propios, honores, vestimentas y Dicasterio propios (como los orientales), dependiendo lo menos posible de Roma, sólo en lo esencial. Reconocen todos los concilios excepto el Concilio Vaticano II en toda la hermenética de la ruptura y rechazan del Concilio Vaticano II: libertad religiosa (Dignitatis humanae); ecumenismo (Unitatis redintegratio); relación con las religiones no cristianas (Nostra aetate); liturgia Novus Ordo; normativa de Francisco como Amoris laetitia, Fiducia supplicans, Traditionis custodes, Abu Dabi, Fratelli tutti, Laudato si, Praedicate evangelium, Querida Amazonia, lavatorio de pies inclusivo y universal de Jueves Santo, la sinodalidad.


    2. Tradicionalistas integrados, o conciliaristas sinodalistas: los que aceptan los actos morales intrinsece malum de Veritatis splendor, el Novus Ordo y el Vetus Ordo, siguen Traditionis custodes, Abu Dabi y el resto de documentos más o menos controvertidos de Francisco (Laudato si, Fratelli tutti, Querida Amazonía, Praedicate evangelium, sinodalidad), la constitución jerárquica de la Iglesia, una obediencia al Pontífice, aún con graves contradicciones lógicas y teológicas, sumisión y silencio, resignación molinista del estilo del "Dios ya lo sabe y ya lo solucionará, nosotros sólo rezaremos y aguantaremos", aceptan la rebaja del Opus de prelatura a asociación...


    3. Católicos ordinarios: la gran mayoría del pueblo fiel, la masa numéricamente más extensa, que asiste a misa dominical, vive una vida sacramental y espiritual normal y observa la crisis de la Iglesia desde la distancia, con actitudes variadas: perplejidad, indiferencia, desconocimiento, escándalo, preocupación o simple expectativa. Este grupo, aunque aparentemente homogéneo por su falta de militancia ideológica, es en realidad profundamente heterogéneo y geográficamente diverso, lo que lo convierte en una categoría algo engañosa como unidad. Incluye fieles de todos los continentes, con sensibilidades muy distintas:

    a) Los católicos africanos (especialmente en África subsahariana) y muchos asiáticos (Filipinas, India, Corea del Sur) tienden a una ortodoxia firme, rechazan con claridad documentos como Amoris laetitia (en su interpretación pastoral más laxa) y Fiducia supplicans, y mantienen una adhesión fuerte a la moral tradicional y a la disciplina sacramental.

    b) En Europa Occidental y partes de América del Norte y Latina, predomina una mayor indiferencia doctrinal, aceptación implícita de posturas heterodoxas o adaptación a la secularización (por ejemplo, menor rechazo a las bendiciones de parejas irregulares o a la comunión en situaciones de segunda unión).

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  10. 6. Cesaropapistas chinos: el tratado secreto del Vaticano-China (2018, renovado en 2020, 2022 y nuevamente en octubre de 2024 por otros cuatro años, hasta 2028, pese a las evidencias de incumplimientos sistemáticos) ha legitimado y fortalecido a la cismática Asociación Patriótica Católica China (CPCA), un organismo estatal controlado directamente por el Partido Comunista Chino (PCC) a través del Departamento de Trabajo del Frente Unido, que exige a sus obispos y fieles lealtad absoluta al Partido por encima del Papa y de la doctrina católica.

    Este acuerdo, cuyo texto completo sigue siendo secreto y nunca ha sido publicado, ha sido denunciado repetidamente por el cardenal Joseph Zen -el obispo emérito de Hong Kong, arrestado en 2022, multado y acosado judicialmente hasta avanzada edad- como una «traición» y una «rendición» del Vaticano ante Pekín, que ha entregado a los católicos fieles a la represión estatal.

    Zen ha acusado directamente al cardenal Pietro Parolin y a la Secretaría de Estado de mentir sobre la supuesta aprobación previa de Benedicto XVI y de vender la Iglesia china a cambio de una ilusión de unidad.

    De facto, aunque el acuerdo prevé un veto papal, el Vaticano nunca lo ha ejercido, incluso cuando China ha violado abiertamente el pacto instalando obispos patrióticos unilateralmente (como en casos documentados en 2023-2025) o trasladando obispos sin consulta.

    El resultado es que los nombramientos reales están en manos de Pekín, mientras la Santa Sede consiente en silencio, legitimando una estructura paralela que obliga a los obispos a jurar fidelidad al PCC y a promover la «sinización» de la religión: una política oficial de Xi Jinping que fuerza a la Iglesia a adaptarse al «socialismo con características chinas», reemplazando imágenes de Cristo por retratos de Xi, retirando cruces de miles de iglesias, demoliendo templos (como las campañas masivas en Wenzhou, «la Jerusalén china»), prohibiendo catequesis a menores y reescribiendo las Sagradas Escrituras para que sean «compatibles» con la ideología comunista.

    La represión se ha intensificado dramáticamente desde el acuerdo: la Iglesia clandestina fiel a Roma sufre arrestos masivos (decenas de pastores y fieles en redadas de 2025-2026 contra otras iglesias como Zion Church y Early Rain Covenant Church), desapariciones de obispos (varios permanecen incomunicados o bajo arresto domiciliario por negarse a unirse a la Patriótica), tortura documentada y demoliciones sistemáticas.

    Los opositores como el cardenal Zen y organizaciones internacionales denuncian que el pacto no ha traído unidad sino mayor control estatal y sufrimiento para los católicos leales, mientras los obispos patrióticos —muchos de ellos excomulgados en el pasado y ahora «rehabilitados» por el Vaticano— predican una moral subordinada al Partido.

    Los obispos patrióticos siguen los actos morales bonum circumstantialis communisticus, o sea, una ética marxista-leninista, utilitarismo colectivista y moral revolucionaria donde el criterio único es la utilidad para el proyecto político comunista, la revolución o el «bien del colectivo» definido por el PCC.

    Por eso, un acto como abortar después de tener un hijo, dos o tres puede ser considerado bueno si favorece al Partido, al Estado o a la revolución; malo si la perjudica, independientemente de su naturaleza moral objetiva:

    - Si el Partido necesita más mano de obra: tener hijos es «moral».
    - Si el Partido quiere reducir la población: tener hijos es «inmoral».
    - Si el Partido quiere mujeres en fábricas: tener hijos puede ser «contrarrevolucionario».
    - Si el Partido quiere aumentar la natalidad para fines militares: tener hijos es «patriótico».
    - Si el Partido quiere eliminar malformados: tener hijos deficientes es «sabotaje».

    Es decir: la moral se vuelve puramente instrumental, donde es lícito abortar al segundo, tercer o cuarto hijo por interés de Estado, practicar la esterilización forzada o la eugenesia selectiva. Muy típico de Rusia, China, países comunistas e islamistas: el todo colectivo por encima de la nada individual.

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  11. El individuo es un medio, no un fin; la dignidad humana queda subordinada a la utilidad social; la moral cambia según las necesidades del poder político; lo que prevalece es "la China celestial, central y eterna", y el hombre sólo es una hormiga, abeja o termita subordinada a la supervivencia suprema y superior de las colmenas, nidos o colonias. La individualidad molesta, inútil, improductiva, disidente, simplemente se aplasta.

    Estados con partido único o hegemonía política total, con capacidad represiva para imponer la moral del bonum circumstantialis politicus:

    - Partido único o hegemonía política total
    - Baja o ninguna libertad religiosa
    - Control estatal sobre instituciones sociales
    - Legislación que subordina la religión al Estado
    - Poder ejecutivo represivo sin contrapesos
    - No reconocimiento de la democracia, derechos humanos, libertad, igualdad, justicia

    Y de eso hay muchos: todos los regímenes islamistas radicales más los excomunistas o comunistas actuales (China, Cuba, Nicaragua, Corea del Norte, Vietnam, Laos, Arabia Saudí, Irán, Afganistán, Eritrea, Turkmenistán...). En todos ellos, la religión es tolerada solo si sirve al poder político; de lo contrario, es perseguida sin piedad.

    .....

    Esta tipología, aunque esquemática, refleja con precisión las tensiones reales existentes en 2026. La heterogeneidad del grupo c) -el más numeroso- introduce una variable crítica: su fragmentación interna podría acelerar rupturas continentales o culturales, reconfigurando alianzas y agravando la crisis de unidad si no se produce una clarificación doctrinal y pastoral decisiva.


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    La violación del Munus Regendi en Praedicate Evangelium y el caso de Sor Simona Brambilla

    La doctrina católica tradicional ha enseñado de manera constante que el munus regendi o la potestad de gobierno en la Iglesia está intrínsecamente ligado al sacramento del Orden sagrado y, por tanto, reservado exclusivamente a los clérigos varones ordenados.

    Esta enseñanza encuentra su expresión más clara en las palabras de Benedicto XVI en la audiencia general del 26 de mayo de 2010, donde explicó que la jerarquía eclesial no significa «dominio sagrado», sino «origen sagrado»: la autoridad de gobernar proviene del sacramento del Orden, que establece un nuevo vínculo de obediencia a Cristo y une al ordenado con Cristo, con los demás pastores y con los fieles confiados.

    El Concilio Vaticano II, en Lumen Gentium 21 y en la Nota Explicativa Previa, confirma que el sacramento del Orden confiere los tres munera, enseñar, santificar y gobernar de modo inseparable.

    El Código de Derecho Canónico de 1983 lo refleja con precisión: el canon 129 §1 afirma que solo los ordenados están capacitados para la potestad de gobierno; el canon 129 §2 permite a los laicos cooperar, pero nunca ejercerla directamente; y el canon 274 §1 reserva a los clérigos los oficios que requieren potestad de orden o de régimen eclesiástico.

    Esta doctrina tradicional fue vulnerada por Francisco y sostenida por León XIV, con la promulgación de la constitución apostólica Praedicate Evangelium el 19 de marzo de 2022, que introdujo una ruptura significativa al afirmar en su artículo 5 que «cualquier fiel puede presidir un dicasterio o un organismo», y en el artículo 15 que los laicos pueden recibir «la potestad vicaria ordinaria de gobierno» por la sola atribución del cargo.

    El preámbulo n. 10 añade que todo cristiano, en virtud del Bautismo, es discípulo-misionero y que esta realidad no puede ignorarse en la reforma de la Curia, lo que implica la participación de laicos —hombres y mujeres— en funciones de gobierno y responsabilidad.

    Con ello, Praedicate Evangelium separa la potestad de gobierno del sacramento del Orden y la hace depender exclusivamente de la misión canónica delegada por el Romano Pontífice, considerando la Curia como un instrumento puramente vicario que actúa «nomine et auctoritate» del Papa.

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  12. El caso más paradigmático de esta aplicación es el nombramiento de Sor Simona Brambilla. El 6 de enero de 2025 fue designada prefecta del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, convirtiéndose en la primera mujer en presidir un dicasterio vaticano.

    Sor Brambilla, laica consagrada pero no ordenada, ejerce así autoridad directa sobre institutos religiosos que incluyen obispos, sacerdotes y clérigos, supervisando aspectos esenciales de la vida consagrada.

    Posteriormente, el 15 de febrero de 2026 fue nombrada miembro del Dicasterio para los Obispos, participando en la selección mundial de candidatos al episcopado —es decir, de quienes recibirán la plenitud del sacramento del Orden y la potestad sacramental de gobierno que ella misma no posee.

    Esta situación genera una inversión jerárquica por León XIV: una persona no ordenada gobierna sobre ordenados y participa en la elección de quienes recibirán el carácter sacramental indeleble que constituye la jerarquía de origen sagrado.

    La justificación oficial de esta innovación fue expuesta principalmente por el cardenal Gianfranco Ghirlanda, SJ, en la presentación de Praedicate Evangelium el 21 de marzo de 2022.

    Su argumento central es que «el poder de gobierno en la Iglesia no proviene del sacramento del Orden, sino de la misión canónica».

    Según esta tesis, la potestad de jurisdicción es administrativa y delegable a cualquier bautizado, mientras que solo la potestad de orden permanece reservada a los clérigos.

    Se apela al carácter vicario de la Curia, al sacerdocio común de los fieles, al rechazo del clericalismo y a la sinodalidad, destacando que el Papa puede delegar su propia potestad primacial sin necesidad de mediación sacramental.

    Sin embargo, esta justificación no logra conciliarse con la doctrina tradicional ni con el Código de Derecho Canónico vigente. Revive una distinción medieval entre potestad de orden y potestad de jurisdicción o gobierno que el Concilio Vaticano II había intentado adaptar al vincular inseparablemente los tres munera al sacramento del Orden.

    Al hacer depender el munus regendi exclusivamente de la misión canónica, se reduce la jerarquía eclesial a una estructura administrativa de derecho eclesiástico, despojándola de su origen sacramental y divino.

    El Código de 1983 no ha sido modificado en sus cánones fundamentales (129, 274), por lo que Praedicate Evangelium, al permitir lo que el Código prohíbe, genera una contradicción normativa que no ha sido resuelta.

    Además, la inversión práctica resultante, la contradictoria acción de los laicos y religiosas no ordenadas gobernando sobre clérigos y participando en la selección de obispos, socava la naturaleza sacramental del ministerio ordenado y abre la puerta a precedentes que podrían extenderse a las diócesis, como vicarios generales o administradores parroquiales laicos.

    En síntesis, mientras Praedicate Evangelium y los nombramientos como el de Sor Brambilla son jurídicamente vigentes según la ley pontificia actual, representan una ruptura con la comprensión tradicional del munus regendi como inseparable del sacramento del Orden.

    La controversia persiste hoy en día, y es un factor de división irresoluble e imposible de solventar, porque vulnera un principio básico y esencial de la eclesiología sacramental católica, que ve la jerarquía como de institución divina y origen sagrado, no puede reducirse sin grave consecuencia a una mera delegación administrativa del Romano Pontífice.

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    1. Hoy con León XIV se ve la vulneración "conciliar" de la reserva exclusiva masculina clerical de la potestad de orden y potestad de jurisdicción (sor Brambilla), sin que el catolicismo vea con ello ningún tipo de "nueva primavera".

      Primera Misa pública de León XIV asistido por monaguillas

      infovaticana.com/2026/02/15/primera-misa-publica-de-leon-xiv-asistido-por-monaguillas

      El llamado espíritu del Concilio llega hasta la misma misa pontifica.

      Que existan monaguillas, lectoras y acolitas y distribuidoras de la comunión viene de lejos:

      1. Monaguillas (niñas que sirven en el altar)

      1994 – Carta Congregación Culto Divino
      - Permite que niñas puedan servir en el altar si el obispo diocesano lo autoriza.
      - No obliga a ningún sacerdote a aceptarlas.
      - Se mantiene la preferencia por los monaguillos varones como semillero vocacional.

      2004 – Instrucción Redemptionis Sacramentum
      - Reafirma lo anterior: pueden servir niñas, pero no es un derecho.
      - El sacerdote celebrante puede decidir no admitirlas.

      ---

      2. Lectoras (mujeres que leen en misa)

      1972 – Ministeria Quaedam (Pablo VI)
      - Establece los ministerios laicales de lector y acólito, pero reservados a varones.

      1988 – Christifideles Laici (Juan Pablo II)
      - Aclara que las mujeres pueden proclamar las lecturas en la misa como “lectoras no instituidas”.

      2021 – Spiritus Domini (Francisco)
      - Modifica el canon 230 §1.
      - Las mujeres pueden ser instituidas oficialmente como lectoras, no solo ejercerlo de hecho.

      ---

      3. Acólitas (mujeres instituidas en el ministerio laical)

      2021 – Spiritus Domini (Francisco)
      - Abre el acolitado a mujeres.
      - Antes solo podían ser acólitas “de hecho”; desde 2021 pueden ser instituidas.

      ---

      4. 1983 – Código de Derecho Canónico, canon 230 §3

      Laicos distribuyen comunión

      ...

      En la potestad de orden, se relativiza la reserva exclusiva del altar y de la misa a varones y de su celebración a varones clérigos.

      Puede verse claro el proceso de feminización y laicización del Altar, donde el Alter Christus o sacerdote ve como se le hace el depeçage o despiece de sus funciones, y a la vez, se pierde toda atracción de futuras vocaciones masculinas.

      Da la sensación de que bajo León XIV la situación deberá obligatoriamente de empeorar con él para que todas las contradicciones del modernismo eclesial se visibilicen y estallen simultáneamente.

      Nada raro que el Vetus Ordo gane adeptos y a la vez se prohíba o limite con Traditionis custodes...

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  13. Como se ve, hoy febrero del 2026, hay una objetiva situación de caos lógico, irracional y contradictorio con León XIV, de facto es un Papa de diversas Iglesias:


    1. Diversas morales incompatibles:

    a) Intrinsece malum tradicional de Veritatis splendor y el Catecismo, en línea con la Sagrada Escritura y Sagrada Tradición, Magisterio bimilenario, Padres y Doctores, místicos y santos, grandes teólogos

    b) Bonum imperfectum et incompletum francisquista-leonino, donde un intrinsece malum es bueno, santo y salvífico si hay una moral de situación (eximente o atenuante para la imputabilidad subjetiva) y un proceso clerical de acompañamiento, discernimiento e inclusión (Amoris laetitia, el adúltero recibe la comunión y la absolución más la inclusión en el gobierno y vida eclesial completa); Fiducia supplicans (toda pareja irregular que viole la completitud del VI Mandamiento puede recibir la bendición pastoral)

    c) Intrinsece bonum alemán, donde todo vale si es un derecho humano o votado por el sínodo así sin más

    d) Bonum circumstantiale communisticum chino, donde la moral es moral marxista revolucionaria y china: lo que conviene oportuno al Partido Comunista por el bien supremo de China, y se chafa y tritura a todo individuo, persona o sujeto, carente de derechos humanos, libertad, igualdad, justicia y dignidad.

    ...


    2. Diversas liturgias:

    a) Vetus Ordo casi prohibida por Traditionis Custodes

    ---

    b) Novus Ordo con extensos e intensos abusos tolerados o disimulados en la casi totalidad de la Iglesia romana latina

    ---

    c) Novus Ordo germanicus profanatus: el Novus Ordo sufre la trituración completa, hasta inventar un Novissimus Ordo Germanicus profanatus, cismaticus et apostaticus, con Roma tolerando y disimulando sin aplicar la potestad de gobierno sancionador litúrgico (al no castigar, lo está legitimando y legalizando a futuro):


    i. Bendiciones litúrgicas formales a parejas homosexuales durante o en contexto de la Misa (Colonia, Múnich, Essen, Berlín y Würzburg)


    ii. Homilías pronunciadas por laicos (mujeres o no ordenados) en la Misa dominical, en todas las parroquias progresistas (especialmente en diócesis como Berlín, Múnich-Freising o Essen)


    iii. Incorporación de elementos profanos, creativos o ideológicos en la celebración eucarística

    - Danzas litúrgicas o performances artísticas durante la consagración o comunión (reportadas en parroquias de diócesis liberales).

    - Uso de vestiduras no litúrgicas por ministros o fieles (ropa civil con símbolos de género, ideología o arcoíris).

    - Inclusión de textos de otras religiones, referencias al género fluido, ecología radical o diversidad en oraciones eucarísticas e intercesiones.

    - Comunión bajo ambas especies con distribución masiva por laicos sin formación adecuada, o en contextos informales fuera del altar tradicional.

    - Omisión sistemática de genuflexiones, signos de reverencia o gestos de adoración a la Presencia Real, priorizando un ambiente comunitario y secularizado.


    iv. Celebraciones “experimentales” o “inclusivas” que alteran el Misal

    - Misas con creatividad excesiva, improvisaciones en el ofertorio o plegarias eucarísticas, énfasis en la “comida comunitaria” sobre el sacrificio, e integración de temas como la diversidad sexual en la liturgia dominical. Estos abusos son estructurales en diócesis progresistas, donde el Novus Ordo sirve de plataforma para introducir cambios morales y eclesiales.

    ...



    3. Eclesiologías:

    a) Iglesia Jerárquica con Papa jurisdiccional (tradicionalismo integrado)

    b) En el tradicionalismo lefebriano, riesgo de separación o de constitución en Iglesia sui iuris, fuera del Concilio Vaticano II

    c) Iglesia sinodal piramidal de los francisquistas-leoninos (el Papa aprueba lo que el sínodo decide, aunque sea erróneo, por "caridad, inclusión, unidad y paz eclesial")

    d) Iglesia germánica nacional, sinodal, libre, soberana, independiente, democrática y de los derechos humanos con Papa simbólico-honorífico

    e) Iglesia cesaropapista china, donde manda Pekín y Roma obedece agachándose "Sí, Señor"

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  14. Jjjjj aquí lo tenemos. Garrell al copipestano

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  15. ¿No sería posible que hubiese alguna aportación positiva en el blog de Germinans Germinabit, que hiciese honor a su nombre?

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