UN CURA DESALENTADO

24
 
¡Alerta, alerta, máxima alerta! ¿Qué le está pasando a la Iglesia? Sirvan estás líneas como presentación de una carta enviada por “un cura desalentado”.
La Iglesia, que ha ido siempre por delante, marcándole el camino al mundo, va hoy por detrás, a la cola, siguiendo los pasos del mundo. Pues lo que les pasa  a los obispos es bien sencillo: han perdido la fe en sí mismos, en su altísima misión, y tremendamente acomplejados, se han puesto a seguir al mundo con un servilismo que da pena. Y eso ocurre porque desde hace ya más de medio siglo, los seminarios no forman sacerdotes para la Iglesia, sino animadores socioculturales que no desentonen del mundo.
Han perdido totalmente el sentido del sacerdocio. Desde Aarón, el sacerdote es el que se ocupa de lo sagrado: empezando por los sacrificios. En el sacerdocio católico, el primer deber sagrado del sacerdote es el Sacrificio de la Misa, haciendo de puente entre Dios y el Pueblo. Deber sagrado, deber sacerdotal. Y la Misa, algo eminentemente sagrado, el culto debido a Dios.
¿Y cuál es el futuro de un sacerdote que ha perdido el sentido del sacerdocio, por lo  cual ya no puede ser pastor de nada? Pues el mismo que el del médico que ha perdido el sentido de la medicina, transformada en aras de su mejor administración, en un ejercicio altamente burocrático (¿no te has fijado en que cuando vas a visitarte, el médico se ocupa mucho más de redactar el informe de la visita que de visitar realmente al enfermo?). ¿Y qué les pasa a los maestros? Pues casi lo mismo: como han de rendir un retorno burocrático-administrativo, han de sustraerles a los alumnos una parte cada vez mayor de su dedicación, para emplearla en reuniones de carácter “organizativo”, en “coordinaciones” y en informes. Todo ello, con constancia escrita.
Y claro, como los obispos están en el seguidismo del mundo, no podían quedarse al margen de esos grandes progresos al servicio de la sociedad. Servicios que sirven a los que dicen servir a la sociedad. Y ahí está el episcopado entregado a la burocratización de su ministerio en cuerpo y alma. Si no se burocratiza el ministerio sacerdotal, si no genera papeles en gran cantidad, proyectos e informes, es como si no hiciese nada. Así que el camino que nos ha marcado el mundo es el bueno, es el auténtico, es el que hay que seguir para darle consistencia burocrática a la actividad del sacerdote. Y en eso nos está metiendo nuestro dignísimo arzobispo-cardenal. En un grandioso PLAN PASTORAL que escrito, queda monísimo. Para quitarse el sombrero. 
Ciertamente, “el papel lo aguanta todo”, pero permitidme una observación previa respecto al pastoreo. Cuando Dios instituyó a Aarón como Sumo Sacerdote, no le confió como misión primaria el pastoreo del pueblo, sino la función sacrificial, la función sagrada del culto debido a Dios. Lo del pastoreo del pueblo al que se destina la “pastoral”, va unido inseparablemente a esa función sacral y se fundamenta en ella. El ministerio del obispo y, por ende del sacerdote, es santificar, enseñar y regir a los bautizados que se congregan por la fe y el Espíritu Santo en la Santa Iglesia. Pero he aquí que la moderna mundanización eclesiástica ha quitado a Dios de en medio, lo ha arrinconado no se sabe si en el templo o en la sacristía, colocando en su lugar al “pueblo”. Por eso, cuando el obispo no se preocupa de sus sacerdotes, olvida totalmente su misión sagrada, relegándola a lo que se le ocurra a cada uno cuando la pastoral y la burocracia le dejen algo de tiempo y ánimo.
Y lo que tenemos como fruto de esa desvirtuación del sacerdocio, es ese “pack” de la despersonalización del sacerdote, que denuncia nuestro cura desalentado. Resulta que la principal misión del obispo hoy es burocratizar la diócesis y la función de los sacerdotes a su cargo, a todo lo que dé de sí. ¿De verdad es por ahí por donde esperan sacar a flote a la Iglesia? ¿De verdad creen que una cosa así ha de entusiasmar a los sacerdotes que no estén quemados aún? Por lo visto, el señor arzobispo-cardenal no es consciente de la edad promedio de sus curas. No ha caído en la cuenta de que a esas alturas de sus vidas, con más de la mitad de sus efectivos habiendo superado ya la edad de la jubilación, o rozándola, no están para “reformarse” del modo en que pretende reformarlos su pastor. Bastante será que vayan tirando como están, sin que los aniquile el desaliento al ver que no para de aumentar su trabajo y que no dan abasto. Conscientes, los curas más jóvenes además, de que con el “Plan pastoral” en que pretende meterlos su arzobispo, no sólo no disminuirá su trabajo, sino que aumentará (por el plus de trabajo que impone la burocratización); con la pena añadida de su total despersonalización (nunca serán párrocos de ningún sitio), convirtiéndoles en simples peones de esa entidad (la “comunidad pastoral”) que aspira a sustituirlos . Y todo ello, para más escarnio, camuflado bajo el insidioso disfraz de la “sinodalidad”. 
 
Ahí va la tremenda misiva del sacerdote … 
El “pack” de la despersonalización pastoral
Os escribo desde la preocupación y el dolor. No por una crisis personal, sino por una transformación estructural que nos afecta a todos, aunque a veces se nos presente como una simple reorganización pastoral. Me refiero al nuevo modelo de “comunidades pastorales” que la Archidiócesis de Barcelona está impulsando con fuerza.
Muchos de nosotros lo hemos vivido ya, otros lo veréis llegar pronto. Y aunque se nos hable de sinodalidad, misión compartida y trabajo en equipo, lo que está ocurriendo en la práctica es otra cosa. Lo que sigue no es una queja, sino una advertencia fraterna. Un “vigila, que això t’afecta directament”.
La Archidiócesis de Barcelona ha puesto en marcha un ambicioso plan de reestructuración pastoral que, bajo el nombre de “comunidades pastorales”, pretende agrupar parroquias y reorganizar el mapa eclesial. Pero detrás de los discursos de sinodalidad y misión compartida, muchos sacerdotes comenzamos a percibir un patrón preocupante. Lo que se presenta como una solución a la escasez de clero y una oportunidad para “caminar juntos”, en la práctica está sirviendo para consolidar un modelo de control vertical, diluir la identidad de las parroquias y marginar a los sacerdotes que no comulgan con el discurso oficial. A continuación, expongo diez síntomas que deberían hacernos reflexionar… y reaccionar.
1. Pérdida de la verdadera autonomía pastoral
Cuando una parroquia entra en una “comunidad pastoral”, deja de marcar su propio ritmo. El moderador y el arcipreste se convierten en los jefes de facto. Tú puedes seguir siendo “párroco”… pero ya no eres “quien decide”.
Señal de alerta: reuniones donde se dice que “hay que consensuar”… pero el consenso ya viene decidido desde arriba.
2. Asignaciones impuestas sin posibilidad de diálogo
Este modelo facilita que te digan: “Ahora llevas esta parroquia, y también este otro pueblo, y además esta tercera comunidad.”
Todo en nombre de la “pastoral de equipo”.
Bandera roja: cuando lo que era “ad experimentum” cada año se convierte en “permanente”.
3. El moderador impone tu línea pastoral
Aunque no sea tu superior jerárquico directo, en la práctica lo es. Puede decidir prioridades, establecer horarios comunes, reorganizar servicios, “proponer” traslados de personal y definir estilos de acompañamiento. Si discrepas, pasas a ser “el que no quiere trabajar en equipo”.
4. Sobrecarga disfrazada de “misión compartida”
Cuando se agrupan entre 4 y 10 parroquias:
- Cada parroquia quiere su misa
- Cada comunidad pide bautizos, funerales, visitas
- Las reuniones se multiplican
- La burocracia se dispara

Y el relato oficial es: “No son más tareas, es un nuevo estilo sinodal.”
Claro…
Señal de alerta: si te proponen más reuniones que acciones pastorales.
5. Pérdida del vínculo con la comunidad
Dejas de ser “el sacerdote de aquí” para convertirte en “uno del equipo”. La gente ya no te ve como su pastor, sino como “el cura que ha tocado hoy”.
Esto duele. A ti, a ellos, a la comunidad.
Cuidado: cuando te dicen que todas las parroquias deben tener “el mismo estilo” o “un modelo único”.
6. Instrumentalización del tiempo sacerdotal
Las grandes estructuras siempre exigen:
- Más reuniones
- Más informes
- Más coordinación
- Más justificaciones

Todo esto consume horas de pastoral viva y te desgasta. Y como eres obediente y responsable (y ya te tienen calado), te cargan más que a otros.
7. Invisibilidad del sufrimiento personal
En una estructura tan grande, es fácil que:
- Si tienes una dificultad
- Si estás agotado
- Si tienes problemas de salud
- Si te estás quemando pastoralmente…

… nadie lo vea. Y menos aún que alguien te acompañe.
8. Riesgo de ser usado para justificar decisiones
A veces te piden opinión… pero más para poner tu nombre en el acta que para escucharte de verdad.
Señales: documentos que dicen “se ha consultado” pero no explican qué se ha incorporado; decisiones que se toman igual, pese a las objeciones.
9. Disolución de responsabilidades
A medida que se amplía el territorio pastoral:
- Si algo sale bien… es mérito del “proyecto sinodal”
- Si algo sale mal… “es que no hay suficiente personal”

Y tú quedas en medio: responsable, pero sin poder real.
10. El espejismo del “equipo sacerdotal”
Si hay verdadera fraternidad, es una bendición. Pero si no:
- Tensiones silenciosas
- Disputas de poder sutiles
- Favoritismos
- Y tú haciendo de amortiguador, porque eres de los que escuchan y se implican

No se trata de rechazar la colaboración ni de negar la necesidad de adaptarse a los tiempos. Pero sí de alzar la voz cuando la sinodalidad se convierte en una coartada para imponer estructuras que despersonalizan, desgastan y silencian.
Porque detrás de cada parroquia hay un pueblo, una historia, una comunidad viva… y un pastor que merece ser tratado como tal.
Un cura desalentado 

Entradas que pueden interesarte

24 comentarios

  1. Així és, justament així. Només cal preguntar als rectors de parròquies quan va ser la darrera vegada que Sa Eminencia es va posar en contacte... N'hi hauria prou amb una trucada diària perquè al cap de l'any contactés amb tots els rectors. Doncs no, els sacerdots ocupen l'últim lloc en les prioritats del Cardenal. Només es fa present quan el problema ja està enquistat, quan no té més remei, sovint quan ja no hi ha res a fer. Això sí, tenim una reestructuració territorial i pastoral que és el acabóse, tot arreglat, complimenti.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Añoro esos tiempos en los que los nombramientos se recibían por correo postal, por obediencia y sin chistar y el obispo venía cada 10 años de visita pastoral (y confirmaba a todo quisqui).

      El transporte era difícil y las llamadas un lujo.
      Y si te pasabas de rosca: suspendido de oficio y beneficio.

      Ahora parece que sin el tweet del Papa, el abrazo del Vicario y la carantoña del arcipreste no sé puede vivir... ¡Y tanto que se puede: bien escondido en Cristo! ¡Adelante Reverendos! ¡Sin miedo a nada y a nadie! ¡Las banderas bien alto! ¡Viva Cristi.Rey!

      Eliminar
  2. Pero si estamos mejor que nunca, lo dice el bisbe Javier

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Suscribo totalmente este testimonio anónimo del artículo. Gracias, mossèn, por ayudarme también a expresar lo que veo y lo que vivo; porque, ya sabes, “si estos callan… gritarán las piedras”.

      A veces te piden opinión… pero más para poner tu nombre en el acta que para escucharte de verdad. Señales hay muchas: documentos que dicen “se ha consultado” pero no explican qué se ha incorporado; decisiones que se toman igual pese a las objeciones; estructuras que avanzan como si ya estuviera todo decidido de antemano.

      9. Disolución de responsabilidades
      Cuando se amplía el territorio pastoral, el esquema es fácil:
      – Si algo sale bien, es mérito del “proyecto común”.
      – Si algo sale mal, “es que no hay suficiente personal”.
      Y uno queda en medio: responsable, pero sin poder real.

      10. El espejismo del “equipo sacerdotal”
      Cuando hay fraternidad, es un regalo. Cuando no:
      – Tensiones silenciosas
      – Disputas de poder sutiles
      – Favoritismos
      – Y el cura sensible haciendo de amortiguador.

      Y ahora, de repente, se despiertan diciendo que “hay que cuidar a los sacerdotes”… cuando en los seminarios se ha apostado durante años por uniformar más que por acompañar personas. Como si lo importante fuera guardar la apariencia, no formar corazones libres y maduros.
      Mientras tanto, el delegado del clero —que para algo está— desaparecido o reducido a burócrata. Y el rector del seminario, cargado de funciones que no le corresponden: su tarea no es vigilar, es acompañar y cuidar.

      Aunque no juzgo la intención primera, es evidente que a algunos obispos les seduce el estilo burócrata. Como un Doraemon eclesial, sacan del bolsillo mágico un nuevo invento para apagar fuegos: “otro equipo”, “otro organismo”, “otra comisión”.
      Mira TARS… ¿Ayuda real o mecanismo de control?
      Eso sí: las vacas sagradas, los de siempre, los delegados intocables… a esos ni rozarlos. Y si les bailas el agua, te hacen canónico; si no, quedas señalado.

      No es amargura, es sinceridad. Lo que más duele no es la carga, sino sentirse pieza reemplazable. Cuando la pastoral se vuelve trámite, uno se pregunta dónde quedó la humanidad, la escucha y el discernimiento real.

      Aun así, mi gratitud a la Iglesia no se mueve ni un milímetro.
      La amo porque es mi madre: católica, universal, fecunda; más grande que nuestras torpezas.
      Agradecido a tantas comunidades que viven el Evangelio con verdad.
      Agradecido a los fieles sencillos cuya fe sostiene más que mil estructuras.
      Porque sí: somos siervos inútiles… pero hijos amados de esta casa.

      Y por eso lo decimos: no para destruir, sino para purificar. Detrás de cada parroquia hay un pueblo vivo… y un pastor que merece ser tratado como tal.
      A. Bernier

      Eliminar
  3. Entre los nombramientos “sinodales” de los nuevos arciprestes, la nueva reestructuración impuesta a pocos meses de su merecida jubilación, el cierre. del Seminario sin consultar con ningún organismo consultivo diocesano, el Tarts del obispo Javier del que esta semana se hace eco Catalunya Cristiana,…
    N´hi per llogar cadires que deia el meu avi.
    Pobres parrocos, y pobres de nosotros los laicos, en lugar de ir para adelante iremos para atras como Dios no ponga remedio.
    No me extraña que algunos sacerdotes se quemen, estén cansa dos, y otros con cierto desanimo.
    El papel puede disimular el desastre, aguantarlo como se dice popularmente, pero la realidad se impone.
    Este invento de las Comunidades Pastorales esta diseñado desde un despacho y no toca de pies a tierra. No funcionara y sinó al tiempo.
    Al final a los fieles laicos no nos queda otra que buscar parroquias con buenos sacerdotes, ir allà y prescindir de inventos con gaseosa.

    ResponderEliminar
  4. Lo mismo que ocurrió en la enseñanza secundaria (que es la que conozco) en los tiempos en que "la libertad de cátedra" era el núcleo de la defensa de los profesores. Se decía que de hecho, el catedrático (e igualmente el profesor de instituto) era "el reietó (el reyezuelo) en su aula. Tenía plenas facultades para organizarse las clases como mejor creyese. Su único límite era la programación de las materias, que al acabar sus alumnos examinados por la Universidad (tras el PREU, luego COU), no había manera de sortearla. Por lo demás, todo profesor era rey en su aula (el catedrático de la asignatura llevaba en cierto modo el control de la programación).

    Naturalmente era un alto riego que la administración educativa confiase tanto en los profesores (porque nunca faltaron los malos y los mediocres; pero eran minoría). El caso es que el sistema funcionó mucho mejor de lo que funciona ahora, con la tremenda burocratización y jerarquización, con el tremendo desgaste de reuniones y papeleo.

    El sistema antiguo dio vía libre y gloriosa a la generación de excelentes profesores de instituto. El nuevo sistema ha cegado totalmente esa fuente de estímulo de excelencia.

    Pues lo mismo pasa con los curas. Con esos planes colectivistas ultraburocráticos se pone el cierre a la época del sacerdote genial, con su carisma, su modus operandi, sus luces y sus sombras (y sus riesgos, claro que sí). Y nos pasamos al scardote burocratizado (a las órdenes del obispo burocratizador); lo más parecido al sacerdotre funcionario. Pues lo mismo que ha ocurrido con la burocratización de los médicos. En la atención primaria, el servicio a la estructura burocrática del sistema ha pasado por encima del servicio al enfermo.

    Por ahí andan los nuevos "Planes Pastorales". El mundo nos marca el camino de la desconfianza en el profesional responsable de un área de actividad. En este caso, desconfianza total en el cura. No, no se le puede dejar libre, hay que atarlo con las ataduras burocráticas.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. 2.47 hermano trasnochado. Usted bien conoce el mundo de la educación secundaria, yo algo y le apoyo, todo es marxismo, estalizacion mediante burocracia y todo es un paripé. Unos alumnos hacen que estiñudian mientras alborotan, unos docentes agotados de tanta burocracia y desmadre, intentan lo mejor y, desesperados, pues van haciendo lo que pueden o se escaquear. Veo igual esta chamarilada sinodal, un legado "estatalista" de Francisco que no pudo culminar en vida y la ha dejado zombi. En Barcelona, su consejero aúlico la aplicación obediente ..bien pues tendremos caos y, lo que se busca, mediocridad y anular a las parroquias de sana doctrina. No olviden que todo lo que toca el marxismo/buenísimo acaba destruido.Dios bendiga a los rectores de parroquias de sana doctrina y les proteja frente a las hordas sinodales

      Eliminar
  5. El problema no tiene solución, el caso presentado de este cura desalentado es un problema de la "cruz" que toca llevar a los mismos curas por la falta de efectivos sacerdotales. Me viene a cuento el latiguillo que expresa un fraile quejándose de la clausura monacal que es penosa hablándose el a si mismo: "Tu lo quisiste fraile mostén, tu te lo ten".

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sr Garrell, la Cruz es el Sínodo y el desmadre postconcilar. El Diluvio del s XXI son los obispos entregados al mundo...pareciera que Satanás les ha comprado y a bajo precio. A ver si despiertan y son piedras vivas!

      Eliminar
  6. Una opinión:

    Derechos y Deberes ante Agrupaciones Parroquiales

    La agrupación parroquial, regulada por el (CIC can. 517 §2), surge ante la escasez presbiterial y suprime el párraco singular propio de cada parroquia (CIC can. 515 §1), reemplazándolo por un equipo sacerdotal colectivo (parroquia in solidum) con un moderador director.

    Esta reestructuración despersonaliza el munus pastoral propio, erosionando el vínculo afectivo-filial (affectus filial-emotionalis) con el presbítero de referencia y sustituyéndolo por clérigos fungibles y anónimos, con detrimento de la communio hierarchica, la eficacia evangelizadora y la identidad comunitaria parroquial.​

    También es el síntoma indubitable de la grave enfermedad de la decadencia hacia la extinción del cuerpo de presbíteros de la diócesis en menos de 10-15 años, en otros lugares menos (máximo 10-5 años o menos): es una diócesis agónica, moribunda, destinada a desaparecer por quedar un yermo yerto de espíritu católico.

    Principio Sinodal supremo y máximo, preferente y prevalente:

    Quod omnes tangit ab omnibus tractari et approbari debet

    Esta máxima del Derecho Romano, adoptada por canonistas medievales, significa "Lo que a todos toca, debe ser tratado y aprobado por todos" y fundamenta la sinodalidad solidaria en la Iglesia.

    Subraya que cuestiones afectantes a la comunidad eclesial, cuyo "omnes" va desde la parroquia como unidad mínima básico-territorial hasta arciprestazgo, vicaría episcopal, diócesis y provincia metropolitana) deben deliberarse, discutirse y decidirse con transparencia informativa y libertad por el omnes implicado, priorizando la salvación de almas ([CIC can. 1752]).​

    Así, tendremos diversos ámbitos de "omnes":

    - sinodalidad parroquial
    - sinodalidad arciprestal
    - sinodalidad vicarial
    - sinodalidad diocesana
    - sinodalidad provincial (metropolitana y sufragáneas)

    Derechos de Intervención de los Fieles Laicos

    Todo fiel, sacerdote bautismal y confirmacional (Benedicto XVI, post-Vaticano II; Ef 6, con ejemplo histórico en arrianismo y luteranismo y anglicanismo), tiene derecho-deber (erga omnes) de defender la pureza de fe, moral, liturgia y eclesiología contra errores, incluso de obispos o Papa (unidad en verdad, no obediencia a error por ser pecado grave y pecador social o estructural). Así:

    1. Notificación al obispo (CIC can. 212 §§2-3; 523-528): por homilías politizadas excedentes magisterio (CIC can. 767 §2), liturgia deficiente o incompetencia doctrinal. Pruebas por grabaciones mejor.

    2. Petición colectiva de consulta comunitaria, exclusión de sacerdotes infieles y rechazo de agrupaciones disfuncionales que atenten salvación almas (CIC can. 212).

    3. Recurso administrativo (CIC can. 1732-1739) y ante Santa Sede (CIC can. 1737) por abuso grave (herejía, [CIC can. 1371]).​

    4. Denuncia pública libre a medios y Pueblo de Dios, alertando e informando sobre disfuncionalidad sacramental y la omisión, tolerancia y disimulo del obispo.

    El obispo retiene potestad ejecutiva (CIC can. 381 §1), pero no puede ignorar reclamaciones formales ni imponer equipos que erosionen la parroquia como "lugar de eucaristía dominical y doctrina salvífica" (CIC 515 §1; Catecismo §2179). Los fieles no deben soportar agrupaciones que generen clérigos rotatorios sin arraigo, politización o heterodoxia, invocando siempre el fin supremo: santificación individual

    Todo fiel, según dijo Benedicto XVI desde el Concilio Vaticano II, es un sacerdote bautismal y confirmacional que es automáticamente soldado de Cristo de Éfesos 6, armado con las armas espirituales pero también dentro del mundo, con la competencia derecho-deber de defender "erga omnes", contra todos, la pureza e integridad de la Fé, moral, liturgia y eclesiología, oponiéndose incluido contra el obispo o el Papa si se equivocan: la unidad es en la verdad, y obedecer el error de un superior es caer en el pecado grave de obediencia al error de Fé o moral, liturgia o eclesiología (es falso "el que obedece no se equivoca").

    ResponderEliminar
  7. Estudiar la fe, la moral, la liturgia y la eclesiología hasta donde sea cognitivamente posible es fundamental para que los fieles no sean sujetos de manipulación, especialmente ante eventuales desviaciones de obispos o capturas por grupos de interés y presión:

    "Un fiel ignorante es un fiel manipulable"; "un fiel culto en la verdad es un fiel libre"

    Benedicto XVI afirmó con claridad que los curas, obispos y el Papa son servidores de los laicos para que estos puedan cumplir su misión en el mundo, siendo el Papa el "servidor de los servidores": es el paradigma del Concilio Vaticano II.

    El Papa Emérito enfatizó la corresponsabilidad de los laicos, quienes no son simples colaboradores sino verdaderos sujetos activos del ser y actuar de la Iglesia, llamados a crecer en madurez espiritual y doctrinal mediante el estudio, la oración y la participación comprometida en la vida eclesial.

    Esto se justifica muy fácil: estamos en una era altotecnológica de la inteligencia artificial, que expandirá el saber a niveles nunca vistos en la humanidad, junto con el altodesarrollismo de la técnica y ciencia. Los laicos están en todos estos ámbitos y por ello han de ser ayudados por los curas, obispos y el Papa. Si estos así no lo hacen, pues rápido a corrales y otro toro.

    Esta formación posibilita que los laicos defiendan la pureza de la fe, la integridad moral, la liturgia auténtica y la correcta eclesiología, contrarrestando desviaciones o abusos de todo tipo de grupo de poder e interés, aunque éstos provengan de autoridades eclesiásticas legítimas, ya que la unidad se basa en la verdad y no en la obediencia al error, herejía, apostasía, cisma o heterodoxia.

    En su pontificado y en diversos documentos, Benedicto XVI resalta que la santidad es vocación común de todos los bautizados y que la misión evangelizadora debe ser llevada adelante especialmente por laicos conscientes, formados y dispuestos a ser testigos creíbles en todos los ámbitos sociales.​

    Por tanto, la formación continua en fe, moral, liturgia y eclesiología empodera a cada fiel a:

    1. Discernir y rechazar manipulaciones o desviaciones,

    2. Ejercer el derecho-deber de intervenir críticamente en la vida pública de la Iglesia,

    3. Defender con valentía y caridad la unidad eclesial basada en la verdad,

    4. Contribuir a la misión apostólica con libertad responsable, en comunión con los pastores verdaderamente fieles.

    Este enfoque garantiza que la Iglesia no sea instrumento de poderes ajenos, sino comunidad de discípulos adultos, libres y corresponsables de la misión en el mundo contemporáneo, que cambió radicalmente desde los 1950, cuando empezó el desarrollo tecnológico y científico e industrial a niveles extraordinarios.

    ResponderEliminar
  8. Amparar al cura de obispos despistados28 de noviembre de 2025 a las 4:39

    Benedicto XVI sobre Corresponsabilidad de los Laicos

    Según Benedicto XVI, el paradigma correcto es pasar del laico como mero colaborador del clero al otro sistema: el laico servido y empoderado por el clero para su misión autónoma en el mundo, como sujeto activo y corresponsable de la Iglesia.

    Implicaciones Pastorales

    1. Clérigos como servidores: Curan, obispos y Papa facilitan la vocación laical (Lumen Gentium 30-38; CIC can. 212 §3), no la subordinan; el Papa es servus servorum Dei.

    2. Laicos protagonistas: Bautizados para santificar el mundo desde dentro, discerniendo con formación doctrinal (fe, moral, liturgia, eclesiología) contra desviaciones clericales.​

    3. No clericalismo: Evita manipulación de grupos de poder e interés del gobierno episcopal (la experiencia moderna postconciliar así lo ha demostrado); fieles formados intervienen legítimamente (quod omnes tangit, sinodalidad universal solidaria participativa), priorizando salvación almas (CIC can. 1752) y la recta y correcta doctrina de Fé y moral ortodoxas, clásicas y tradicionales, en lucha permanente contra el error, la temeridad, la herejía, la apostasía y el cisma, el mal de hoy.

    Enfatizó repetidamente la corresponsabilidad de los laicos como sujetos activos de la Iglesia, no meros colaboradores del clero, promoviendo un laicado maduro para la nueva evangelización (Benedicto XVI) en la civilización del amor (San Juan Pablo II).​

    A. Mensaje a la VI Asamblea del Foro Internacional de Acción Católica (10 agosto 2012)

    "La corresponsabilidad exige un cambio de mentalidad especialmente respecto al papel de los laicos en la Iglesia, que no se han de considerar como «colaboradores» del clero, sino como personas realmente «corresponsables» del ser y del actuar de la Iglesia. Es importante, por tanto, que se consolide un laicado maduro y comprometido, capaz de dar su contribución específica a la misión eclesial, en el respeto de los ministerios y de las tareas que cada uno tiene en la vida de la Iglesia y siempre en comunión cordial con los obispos."​

    B. Discurso a la Plenaria del Pontificio Consejo para los Laicos (21 diciembre 2011)

    Llamó a los laicos a asumir "corresponsabilidad en la Iglesia" mediante formación doctrinal, oración y compromiso apostólico en el mundo, como testigos creíbles del Evangelio.​

    C. Exhortación Postsinodal Africae Munus (2011) y otros documentos

    Reforzó que los laicos son protagonistas de la misión eclesial en ámbitos seculares, con Pastores como servidores que facilitan su vocación bautismal (cfr. Christifideles Laici de Juan Pablo II, continuado por BXVI).​

    D. Contexto doctrinal

    Estas enseñanzas se alinean con Lumen Gentium (VGII, nn. 30-38) y CIC can. 212 §3, donde los fieles laicos tienen derecho-deber de manifestar opiniones sobre bienes eclesiales.

    Benedicto XVI subrayó que clérigos son "servidores de los servidores" para empoderar laicos contra clericalismo y secularismos, exigiendo estudio continuo en fe, moral, liturgia y eclesiología para discernir y resistir manipulaciones.

    ........

    La sociedad se transformará radical-radicalmente de como la vemos hoy en día. El día de esta transmutación que abre una tecno-parusía empezó el 30 de noviembre de 2022, I AÑO TRIUNFAL DE LA NUEVA SOCIEDAD, cuando OpenAI lanzó ChatGPT, y estuvo disponible inmediatamente en España sin restricciones.

    Hoy se dice que la IA tiene un valor equivalente a 6.000.000 de analistas profesionales diarios, trabajando en tres turnos de 8 horas diarias. Por el año 2035, ya será un planeta entero de analistas profesionales (10.000 millones), y por el 2050, la IA ya ocupará muchos sistemas solares con todos los planetas ocupados por miles de millones de analistas... La humanidad quedará como un apéndice minúsculo de este gran ogro-dragón de la IA...

    ResponderEliminar
  9. DICASTERIO PRO DOCTRINA FIDEI
    UNA CARO
    Elogio de la monogamia
    Nota doctrinal sobre el valor del matrimonio
    como unión exclusiva y de pertenencia mutua
    Emplea la expresión "entre dos personas", como unas siete veces. Y la otra persona..., unas cuantas. ¿?
    ¿Desalienta?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hermano, eso viene de la "factoría del cardenal Tucho"..¿cómo espera que ponga hombre y mujer? Si cualquier dia se iluminan en el DDF y modifican el mismísimo Génesis en aquello de "y Dios los creó hombre y mujer.."

      Eliminar
  10. Ante el cambio civilizatorio por los nuevos avances, Escribá del Opus tiene un interesante descripción de lo "nuevo" que se necesita:

    Tipos de Santidad

    1. Santidad humana tradicional (virtudes heroicas contra el pecado)

    2. Nueva santidad divina de los nuevos tiempos (vivir/actuar en la Divina Voluntad, donde Dios obra exclusivamente en el alma).​

    3. Santidad humana: Virtudes heroicas (ej. "hacer lo que Él os diga", Jn 4,34), esfuerzo humano progresivo contra pecado; común hasta ahora.​

    4. Nueva santidad: Unión cooperante de voluntades humana-divina ("El querer divino obrando en ella y ella en el mío"); Dios actúa en lo ordinario, alma como "motor" divino; era de santificación post-redención.​ Muy interesante debido a los grandes cambios de hoy. Antes era una sociedad sociedad agropecuaria, piscícola e industrial primitiva, donde todo estaba estable por generaciones.

    - Voluntad: Naturaleza y Funcionamiento

    La voluntad no es solo capacidad decisoria ("escojo izquierda/derecha"), sino motor del actuar ("pienso porque quiero pensar, actúo porque quiero actuar").

    En Divina Voluntad, uno se fusiona con la de Dios (cooperante, no anulada: voluntad humana de Cristo en redención).​

    Iluminación e Imitación

    Iluminación: Contemplación divina en lo ordinario ("pienses con mi mente, mires con mis ojos, escuches con mis oídos"); ser "contemplativos en medio del mundo" (San Josemaría Escrivá).​

    Imitación: Vida oculta de Jesús/Nazaret (30 años artesano, "todo a la perfección"); trinidad terrena (Jesús-María-José) como modelo; casitas-Nazaret como reinos Fiat en almas.​

    Síntesis: Vida Oculta en Divina Voluntad

    Vivir en lo ordinario divinamente: levadura (vivir Fiat) + harina (conocimientos) forman pan para multitudes; Dios reina en criaturas.

    Los tiempos cambian ya cada año enormemente, por eso Dios debe de estar en unión místico-ascética con cada fiel, para poder estar en un sociedad de la gran explosión tecno-científica.

    ...

    María, Corredentora, Medianera e Intercesora de todas las gracias...

    ResponderEliminar
  11. Suscribo totalmente este testimonio anónimo del artículo. Gracias, mossèn, por ayudarme también a expresar lo que veo y lo que vivo; porque, ya sabes, “si estos callan… gritarán las piedras”.

    A veces te piden opinión… pero más para poner tu nombre en el acta que para escucharte de verdad. Señales hay muchas: documentos que dicen “se ha consultado” pero no explican qué se ha incorporado; decisiones que se toman igual pese a las objeciones; estructuras que avanzan como si ya estuviera todo decidido de antemano.

    9. Disolución de responsabilidades
    Cuando se amplía el territorio pastoral, el esquema es fácil:
    – Si algo sale bien, es mérito del “proyecto común”.
    – Si algo sale mal, “es que no hay suficiente personal”.
    Y uno queda en medio: responsable, pero sin poder real.

    10. El espejismo del “equipo sacerdotal”
    Cuando hay fraternidad, es un regalo. Cuando no:
    – Tensiones silenciosas
    – Disputas de poder sutiles
    – Favoritismos
    – Y el cura sensible haciendo de amortiguador.

    Y ahora, de repente, se despiertan diciendo que “hay que cuidar a los sacerdotes”… cuando en los seminarios se ha apostado durante años por uniformar más que por acompañar personas. Como si lo importante fuera guardar la apariencia, no formar corazones libres y maduros.
    Mientras tanto, el delegado del clero —que para algo está— desaparecido o reducido a burócrata. Y el rector del seminario, cargado de funciones que no le corresponden: su tarea no es vigilar, es acompañar y cuidar.

    Aunque no juzgo la intención primera, es evidente que a algunos obispos les seduce el estilo burócrata. Como un Doraemon eclesial, sacan del bolsillo mágico un nuevo invento para apagar fuegos: “otro equipo”, “otro organismo”, “otra comisión”.
    Mira TARS… ¿Ayuda real o mecanismo de control?
    Eso sí: las vacas sagradas, los de siempre, los delegados intocables… a esos ni rozarlos. Y si les bailas el agua, te hacen canónico; si no, quedas señalado.

    No es amargura, es sinceridad. Lo que más duele no es la carga, sino sentirse pieza reemplazable. Cuando la pastoral se vuelve trámite, uno se pregunta dónde quedó la humanidad, la escucha y el discernimiento real.

    Aun así, mi gratitud a la Iglesia no se mueve ni un milímetro.
    La amo porque es mi madre: católica, universal, fecunda; más grande que nuestras torpezas.
    Agradecido a tantas comunidades que viven el Evangelio con verdad.
    Agradecido a los fieles sencillos cuya fe sostiene más que mil estructuras.
    Porque sí: somos siervos inútiles… pero hijos amados de esta casa.

    Y por eso lo decimos: no para destruir, sino para purificar. Detrás de cada parroquia hay un pueblo vivo… y un pastor que merece ser tratado como tal.
    A. Bernier

    ResponderEliminar
  12. El Arzobispado de Barcelona requiere un nuevo y más práctico organigrama de las Delegaciones y Secretariados (con personal cualificado sean sacerdotes o laicos formados), volver a los Arciprestazgos antiguos, empezar a cerrar Parroquias (que no tengan fieles y por tanto no se pueden mantener económicamente), esos sacerdotes destinarlos a Parroquias y Comunidades con vida pastoral.
    Muchos de los problemas actuales del sacerdote cansado, quemao, desanimado se acabarian.
    Un pastor para un rebano es lo que Cristo quiso para su Iglesia.
    Habra que esperar al nuevo Arzobispo de Barcelona para solucionar este y otros problemas diocesanos actuales.
    Pido a Dios que ilumine al Nuncio Mons. Piero Pioppo, y al Papa León XIV para que los ilumine y acierten en la elección.
    Los fieles católicos y muchos sacerdotes se los agradeceran de todo corazón.

    ResponderEliminar
  13. Hubo un cura que le dijo a Omella que si una cosa (la parroquia) funciona, para qué modificarla. El Cardenal le contestó con todo un sermonejo eterno y gracioso sobre la necesidad, propósito y utilidad de las unidades pastorales y el trabajo conjunto. Al acabar le espetó el sacerdote: " a mí no me han formado para esto, ¿Por qué no me envía de nuevo al seminario 5 años y me reciclo? ¿O seré más útil ejerciendo mi ministerio del modo que me enseñaron en una parroquia pequeña de pueblo o de barrio?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. 13.21 Muy valiente sacerdote ese que le cuestionó el.invento sinodal de la unidades pastorales. Dios le bendiga por decir lo que muchos deben pensar

      Eliminar
  14. Mi solidaridad con ese cura desolado. Desde los bancos de atrás, y en la cola del confesionario, mi más vivo agradecimiento. Su desolación es nuestro consuelo. Benditos sean los pies de los que anuncian el Evangelio

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Amén Sr Valdrán. En los últimos bancos se sientan los más reflexivos, los que le piden a Dios que venga pronto y tenga piedad .

      Eliminar
    2. Totalmente de acuerdo con el Sr. Valderas Gallardo.

      Eliminar
  15. San Juan Pablo II tras visionar la película " La Pasión de Cristo", proclamó " así sucedió".
    Yo, en mi modestia y tras leer la carta de éste sacerdote desalentado, me atrevo a decir, ASI SUCEDE.
    Conozco a un párroco fiel al que ya, más o menos veladamente, se le ha conminado para que se adapte...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La masonería ha infiltrado la Iglesia, alcanzando puestos clave de poder. Ha sido un proceso lento, paso a paso y, alcanzado los obispos que son los que tienen el Orden pleno toda el estamento queda comprometido. Pero estos masones, no saben que Maria es vencedora de todas las batallas

      Eliminar

ESCRITOS INTERESANTES ANTERIORES

ESCRITOS INTERESANTES ANTERIORES
El cardenal Omella suspende una charla sobre noviazgo del padre Javier Olivera
Los Salesianos de Mataró homenajean a los brigadistas que confiscaron el colegio durante la guerra
«De cómo fue salvada la patrona de Barcelona»
PEDERASTÍA Y HOMOSEXUALIDAD EN EL MONASTERIO DE MONTSERRAT
L'arquebisbat de Barcelona aparta un dels sacerdots de la Casa de Santiago acusat d'abusos
El Vaticà pren el control directe del bisbat d’Urgell per “liquidar” la figura del copríncep episcopal
Apostolado “Transformados”: Dejan el mundo LGTB tras un encuentro con Cristo, sin terapias
La Iglesia catalana no para de arrodillarse ante el separatismo
La Iglesia catalana, partida en dos por el derribo de una parroquia
Omella destituye a un párroco crítico con un plan urbanístico de la Iglesia en Barcelona
Centenares de catalanes acompañan a la Virgen de Fátima por el centro de Barcelona.
Dues nuevas denuncias por abusos sexuales afectan a los Jesuitas de Casp
La CUP elige a un profe de religión como secretario general
El párroco de la Mercè, tras la retirada de la misa: «Tal vez recibamos a las autoridades tocando a muertos»
El Clínic traslada su proyecto de centro de investigación por la imposibilidad de instalarse en una iglesia del Eixample
El gran vitrall de l’església de l’Esperit Sant se salvarà de l’enderroc
Omella no está en su mejor momento: el cambio en Barcelona se acerca
La secta de la Casa de Santiago. El escándalo que la Iglesia catalana ocultó durante 30 años
Omella envía a un cura de 72 años a comerse el Santísimo de la iglesia que quiere derribar
Derribos Omella: el arzobispo desacraliza la iglesia del Espíritu Santo de Barcelona y suspende a divinis al párroco
Los memos del Bisbat de Sant Feliu de Llobregat
El hilo que une Monserrat con el Opus Dei: 85 años de amistad y protección