Lengua vernácula es la lengua del amo (dóminus) hablada por el esclavo (verna)
Leyendo en el Wanderer el comentario sobre la reciente peregrinación tradicionalista "ad Petri Sedem", coronada con la respectiva celebración de la misa pontifical por el cardenal Leo Burke, en el rito tradicional, en el altar de la Cátedra, me llamó especialmente la atención la expresión LENGUAS VERNÁCULAS para referirse a la autorización (finalmente imposición) en la liturgia del Novus Ordo, de las lenguas que no fuesen el latín. Y automáticamente salté de lengua vernácula a misa vernácula.
Me llamó la atención porque automáticamente traduje: Lenguas vernáculas = lenguas obligatorias, lenguas impuestas por el “dueño” de la lengua: p. ej., el Estado. En efecto, a mí, la traducción me daba: misa en latín = misa de la libertad en la Iglesia; y misa en lengua vernácula = misa impuesta manu militari: prohibiendo la misa en latín. En efecto, en este momento la misa en lenguas vernáculas es una imposición, mientras que la misa tradicional, la misa de los amantes de la libertad de los hijos de Dios en la Iglesia, se celebra en latín, la lengua universal (católica) de la Iglesia no sojuzgada.
Por centrar el tema ya desde el principio, vemos lo que está produciendo en Cataluña la misa en la LENGUA IMPUESTA por el poder: tanto el civil como el eclesiástico. Estoy seguro de que el latín, tan alejado del nivel cultural estándar, jamás hubiese alejado de la iglesia a los fieles de Cataluña tanto, como lo ha hecho la imposición del catalán, la lengua vernácula del lugar. Es que, nos guste admitirlo o no, el catalán en Cataluña es una lengua discriminatoria, disgregadora. Contra factum, non valet argumentum. El latín, en cambio, es una lengua congregadora: en latín, somos todos iguales; lo que no ocurre en catalán: se nota en la lengua que unos son más catalanes que otros. Y hasta se da el caso de que unos fieles (los más catalanes) merezcan más atención que otros.
Me explico, me explico sobre la libertad de los hijos de Dios. Me refiero con ello a los que luchan por liberarse de las ataduras del pecado (sí, claro, del pecado) que la férrea estructura de poder de la Iglesia se ha empeñado en imponerles a los fieles. Me refiero a la silenciosa liquidación de la sacralidad e indisolubilidad del matrimonio en la Amoris laetitia, a la bendición de la homosexualidad en la Fiducia súpplicans, a la burla de la fe católica poniendo su defensa en manos del cardenal Tucho; ¿no huele todo eso a pecado “impuesto”? Sí, digo bien: pecado impuesto por la autoridad de la Iglesia. Y me refiero a la feroz persecución de la misa tradicional en la Traditionis custodes. Impuesta desde el poder absoluto ejercido por el papa anterior con modos absolutistas; y administrado todo ello por el papa actual con modos más corteses y conciliadores. Y últimamente, al ataque sibilino a la Virgen María, atacando la advocación de Corredentora.
En efecto, el hecho de que León XIV haya permitido la celebración de esa misa en la basílica de San Pedro, parece la fórmula más prudente para no contentar del todo ni disgustar del todo a unos o a otros. Entiendo lo difícil que es para el papa León XIV hacer equilibrios entre unos y otros por evitar que se rompa la barca.
Pero vuelvo al tema de la libertad de los hijos de Dios y la esclavitud de los hijos del mundo (por la que aboga cada vez más la Iglesia), tan bien ejemplificada en la lengua latina por una parte, y las lenguas vernáculas por otra. En efecto, los amantes de la libertad en la Iglesia (la libertad de los hijos de Dios, no el libertinaje) se inclinan decididamente por la misa en latín (es, sin duda, por aquello de la lex orandi tirando de la lex credendi), mientras que los enamorados de las novedades morales de la Iglesia con excesivo aspecto de inmoralidad algunas de ellas (presidida en cuanto a moral por el incalificable cardenal Tucho) no sólo prefieren, sino que además “imponen” la misa vernácula. Los que abrazan la “nueva moral” de la nueva Iglesia, están abrazados también a la Misa Vernácula, es decir al Novus Ordo, a la Misa Nueva. ¿No es así?
Entonces, ¿qué son las lenguas vernáculas? Respuesta rápida: son las “lenguas del amo habladas por los esclavos”. Y curiosamente este concepto se forjó en Roma, en torno a la entonces lengua de los amos, el latín. Sí, sí, sí, el latín de los esclavos fue la primera lengua vernácula: para ella se inventó el concepto de lengua vernácula. Y evidentemente, a fuerza de martirizar y destrozar los esclavos, cada uno tirando de su lengua materna, la lengua de los amos, a fuerza de hablar tan mal y de tantas maneras distintas el latín, se produjeron las lenguas que llamamos románicas o romances.
Pero hay que observar que en aquel momento había una relación muy distinta entre los esclavos y la lengua. Los amos no tenían ninguna necesidad de imponer su lengua. Eran los vernas, los esclavos nacidos y criados en casa, los que necesitaban manejarse con la lengua del amo: entre otros motivos, para ganarse su aprobación y confianza. Por eso, para relacionarse con el amo, aparcaban su lengua materna. Y se manejaban con la lengua vernácula: es decir, “la lengua del amo hablada por el esclavo”. Una lengua libre, evidentísimamente, hablada con acento esclavo.
Es que las lenguas que hoy llamamos vernáculas tienen una notable diferencia respecto al latín. Y es que la lengua de los romanos nunca funcionó de lengua prisión o lengua frontera (nunca ha quedado claro si las murallas preservan la libertad del que se encierra en ellas o acentúan su esclavitud), porque nunca lo necesitó. Hoy en cambio, la práctica totalidad de las lenguas funcionan de muralla (obligatoria en los respectivos territorios) y frontera lingüística (la expansión lingüística usada como avanzadilla de la expansión territorial) de los respectivos países (¿y si la guerra de Ucrania pasase a la historia como una guerra principalísimamente lingüística?). Véase lo que están dispuestos a ceder los separatistas catalanes por conseguir que “su lengua” adquiera la honrosa condición de co-oficial en el Parlamento europeo.
Al fin y al cabo, los vernas (vernáculos si nos referimos a su lengua) son los que hablan una lengua que no es la suya, sino la de su señor, por estar siempre a bien con él. Verna es el esclavo nacido en la casa de su dueño (dóminus). No hay mucho más que decir respecto al significado original y auténtico de esta palabra, de la que deriva el término vernáculo. Bueno, sí, que es un término relativo. Una lengua es vernácula (hablada por los esclavos) con respecto a la lengua dominical (la lengua del señor o los señores). Y mira por dónde, nos encontramos con que la Iglesia ha renunciado a su lengua propia (de hecho, la lengua dominical), para abrazarse a la Babel del mundo y congraciarse con ella, con Babilonia. Una lengua, la lengua latina, que curiosamente nunca fue impuesta, ni siquiera por los romanos. Una lengua que, al igual que la koiné del helenismo, funcionó durante siglos de lingua franca, lengua libre.
Virtelius Temerarius




Suena todo muy elitista, ¿no? Según esto, tendríamos por una parte la misa tradicional, la misa noble, la misa de los que son y se sienten "libres" en la Iglesia (con la libertad de los hijos de Dios: libertad con normas); y por otra, la misa vernácula, la misa de los esclavos, totalmente desmadrada. Evidentemente el desmadre, tanto en palabras como en obras, al menos en el sistema educativo, es propio de los esclavos. Es que, para los romanos, la disciplina era vital desde la infancia; mientras que los esclavos, en la infancia, vagaban sueltos y libres (genial ilusión de libertad para afianzar su esclavitud); mientras así andaban los esclavos, los libres estaban sometidos a la rigurosa disciplina indispensable para el aprendizaje de la libertad.
ResponderEliminarPues del mismo modo, la misa de siempre, con rúbricas precisas, es un signo de libertad con disciplina; mientras que la misa postconciliar, plagada de arbitrariedad y arbitrariedades, recuerda más bien el sistema educativo propio de los esclavos. Y eso es así porque educarse para la libertad es duro; en cambio, educarse para la esclavitud no cuesta nada. No tenemos más que ver la tremenda flojera e indisciplina de nuestro sistema educativo. Pues eso, lo mismo ocurre con la tremenda flojera de la liturgia que nos trajo el Novus ordo: en el que va implícita el total descuido de la vigilancia en el respeto a la disciplina litúrgica, por parte de aquellos a quienes compete esta misión (obispos y Vaticano). Igual que se inhiben tanto los obispos como los altos dicasterios, de su obligación de vigilar que no se propalen disparates en la lex credendi.
Cada vez está más clara la correlación entre la liturgia y el dogma . Igual que está claro que quien quiere cambiar la moral (la suya), empieza por cambiar el dogma. Y si queremos que el dogma sea potestativo y pueda dar satisfacción a todo tipo de ocurrencias, lo mejor que podemos hacer el cultivar una liturgia totalmente abierta, sin rúbricas, que dé amplio espacio a las ocurrencias del celebrante.
El catalán, vernaculo dice Vd. El castellano supongo que también.
ResponderEliminar17.35 Claro señor..el castellano vernácula deviene lingua franca de las Españas y, por eso se llama, español. En nuestro rinconcito, unos personajes oscurantistas nos presentan una vernácula llamada catalán como si fuera la lengua de Neopatria, desconociendo la de siglos que hace que feneció aquel ducado ...
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ResponderEliminarLas lenguas vernáculas son las almas de los pueblos.
El latín es una lengua muerta: no tiene hablantes nativos.
Todos los pueblos siempre han tenido lenguas sagradas. La idea de que solo seb debe usar el lenguaje pedestre de la vida cotidiana en lo sagrado fue una ocurrencia de Bugnini. Entre otras ventajas, el uso de una lengua muerta garantiza que el significado de las palabras no cambiará de forma que no haya que estar cambiando y actualizando los textos continuamente.
EliminarHay almas muertas que creen que por hablar una vernácula viva están vivos pero están muertos...de lo aburridos que son.
EliminarQue artículo tan gracioso ...habla de la imposición de las lenguas vernáculas sobre el Latín . Les recuerdo la imposición del Latín sobre una iglesia formada por cristianos bíblicamente analfabetos que no entendía nada . Gracias a Lutero la biblia y la liturgia se pudo entender, con la introducción de las lenguas vernáculas, y tuvo que darle la razón el Concilio Vaticano II. Veo mal que ahora se persiga al Latín, debe haber libertad para la liturgia, pero no olviden la historia.He oído cosas tan absurdas como decir que el Latín es el idioma de Dios para la Iglesia Universal ...No, el idioma para la Iglesia Universal es la Palabra ,que es Cristo. No añadamos cosas humanas que no son de Dios.
ResponderEliminarEn España se hicieron las primeras Traducciones de la Biblia al Español en el s. XIII. Por tanto, es una tontería decir que la Biblia y la Liturgia se pudo entender gracias a Lutero. Precisamente este personaje no entendió nada de la Biblia, al pensar que cada uno la puede interpretar a su gusto, y así inventarse una religión nueva, y tampoco entendió nada de la Liturgia, cuando mostró su odio a la Misa, y su negación de la Transustanciación.
EliminarSi se hubiesen limitado a traducir la misa tradicional en vez de convertirla en una sínaxis protestantizante no habría ni la mitad de objeciones. Tal como está la cosa, le han colado un producto defectuoso: "entiende" lo que se dice en misa, pero no se entera de nada. Ah y ojo con lo dar la razón a Lutero, no vaya a excomulgarse: cán. 9, sess. XXII de Trento. Buen día.
EliminarNo enreden, el Corán es en Árabe en Arabia, en Indonesia y en la China Popular .
EliminarAntes, no mucho, la Santa Misa se celebraba en Latín y todo el mundo Católico más o menos sabía sus rúbricas.
En Roma ,en Jerusalem y en la China Popular.
En Oxford, solía frecuentar la iglesia de san Gregorio y San Agustín. Las misas,, ad orientem, se celebraban con sacerdote, diácono y subdiacono, con los acólitos. Era cantada (de Angelis) y en latín, con pasajes en inglés (lecturas del AT y del NT). Pese a que la lengua oficial y lengua franca es el inglés, no digamos en Oxford, se celebraba en buena parte en latín en atención a los fieles provenientes de los cinco continentes con una transversalidad de clases inimaginable, desde filipinos del servicio doméstico hasta profesores de su eminente universidad. Todos cantábamos a una el Credo in unum Deum, el kyrie, el sanctus, el Agnus Dei. El latín no disonaba del inglés. En Navidades se conjugaban los Christmas Carols (villancicos) con el Adeste fideles, ante el belén que unos años ponían en un lateral del templo y otros en el atrio. En el altar había, supongo que sigue habiendo, un enorme cuadro del ahora canonizado cardenal Newman. El hombre clave del movimiento de Oxford bendice esa iglesia chiquita, viva, que respira en latín, la koiné de cuantos asisten. Ni que decir tiene que la echo de menos.
ResponderEliminarTotalmente de acuerdo con el Sr. Valderas Gallardo.
EliminarO, dit molt molt molt molt molt més curt:
ResponderEliminar"Odio Catalunya.
Odio els catalans.
Odio la cultura catalana.
Odio, encara més que odio Catalunya i encara més que odio els catalans, encara més que odio la cultura catalana, la maldita llengua catalana!"
Molt més simple, oi?
Dijous dia 20?
"Vaig al llit la nit del 19 i no m'aixeco fins al matí del dia 21."
O tempora o mores.
FEM
El Latín es secundario al comparar la Misa Tradicional con el Novus Ordo, puesto que este también se puede celebrar en latín, aunque a la mayoría de obispos y curas no les guste.
EliminarLa gran diferencia entre la Misa Tradicional y el Novus Ordo está en el mismo concepto de Misa, que pasa de ser la repetición del Sacrificio de la cruz, a ser una Asamblea de fieles, al estilo protestante.
Solo hay que leer el "Breve Examen Crítico del Novus Ordo Missae", del Cardenal Ottaviani para darse cuenta de la enorme diferencia entre las 2 Misas. Que según palabras de este cardenal: "El Novus Ordo se aleja de modo impresionante, tanto en conjunto como en detalle, de la teología católica de la Santa Misa tal como fue formulada por la 20ª sesión del Concilio de Trento ".
Por otra parte, si el Novus Ordo, fue inventado con el fin de acercar la liturgia al pueblo, y millones de católicos han dejado de asistir a Misa, de forma que en Occidente solo el 10% de la población asiste a Misa, debería concluirse que fue un total FRACASO.
Como dijo B XVI: La crisis de Fe actual, se debe a la crisis litúrgica. Pero para la jerarquía actual, antes muertos que rectificar.
Señor anónimo de las 19:27, también las lenguas rituales son el alma de los pueblos. Y su valor no está en que sean lenguas nativas.
EliminarY claro, si las lenguas vernáculas son el alma de los pueblos, está genial que los cultivadores y sostenedores del alma del pueblo se la impongan a todo el que se acerca a compartir los ritos.
Aunque, mucho me temo que hay algunas lenguas (como aquí en España las lenguas que tan orgullosamente se llaman "vernáculas", no son el alma de los pueblos, sino de los políticos que tras reinventárselas se las imponen a sus súbditos.
Y habrá que incluir entre los políticos, a los sacerdotes y obispos.
Lutero es el anticristo.
EliminarLes ruego que no le alaben!!!
En mi personal opinión, la degradación eucarística empezó con el Novus Ordo:
ResponderEliminar1969: Promulgación del Novus Ordo Missae y Reforma Inicial del Calendario Litúrgico
En 1969, la Iglesia Católica experimenta una transformación radical en la celebración de la Misa mediante la Constitución Apostólica Missale Romanum de Pablo VI, promulgada el 3 de abril de 1969 e implementada a partir del Primer Domingo de Adviento, el 30 de noviembre de 1969: es el inicio del gran desastre de la lex celebrandi católica latina.
Esta norma aprueba el Novus Ordo Missae, una estructura simplificada y abreviada con opciones variables y personalización, como múltiples lecturas bíblicas en ciclos trienal (domingos) y bienal (feriales), ritos iniciales flexibles y énfasis en la participación activa de los fieles: ha sido un gran fracaso, la Iglesia no mejoró en nada tal como nos prometieron.
Desaparece el sagrario del altar mayor, se promueve el versus populum, el latín se hace opcional en favor del vernáculo, y se permiten instrumentos como guitarras, relegando el órgano y el coro tradicional: ha sido una gran pérdida de la belleza.
El enfoque antropocéntrico prioriza el memorial comunitario sobre el sacrificio propiciatorio.
Paralelamente, el Motu Proprio Mysterii Paschalis, del 14 de febrero de 1969, aprueba el nuevo Calendario General Romano, eliminando octavas y vigilias antiguas, introduciendo el "Tiempo Ordinario" y reduciendo fiestas de santos legendarios, afectando directamente los proprios de la Misa.
La Instrucción Comme le prévoit de la Congregación para los Ritos Sacramentales, del 25 de enero de 1969, regula las traducciones vernáculas, permitiendo adaptaciones culturales que fomentan la personalización local: era la moda de los restaurantes autoservicio, y la misa se pensó en lo mismo: sírvete tu mismo.
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1970: Regulación de la Comunión en la Mano y Expansión de Plegarias Eucarísticas
El año 1970 consolida las reformas con la Instrucción Memoriale Domini de la Congregación para la Disciplina de los Sacramentos de 29 de mayo de 1970, que regula la comunión en la mano, autorizándola experimentalmente en países como Estados Unidos y Alemania, aunque reafirma la comunión en la lengua como norma principal y subraya el carácter sacrificial de la Eucaristía contra interpretaciones memorialistas: es la segunda gran catástrofe del Concilio Vaticano II, fue una fallida reforma de mejora de la Iglesia pero la empezó a hundir, pues inició la guerra de las comuniones: se retiraron los comulgatorios, y se inició la falta de respeto, sino hostilidad, de los curas por los derechos de los fieles, los que tienen la supremacía en la Iglesia (los curas, obispos y papas son servidores del laico para su misión): de facto, casi desaparece comulgar de rodillas y en la boca, mientras que la comunión en la mano, con una o dos especies, era también destruída por menosprecio del rito: se empezó a coger la Sagrada Forma de cualquier manera, sin respetar el rito de administración. Toda una catástrofe sobre el Cuerpo de Cristo, y en su caso, su Sangre.
En paralelo, se expanden las Plegarias Eucarísticas: las II, III y IV, de 1968, y en 1970 se aprueban la V (reconciliación), pasando de un Canon Romano único a múltiples opciones temáticas que permiten variedad y flexibilidad, criticadas por diluir el énfasis sacrificial
Estas adiciones, integradas en el Missale Romanum típico de 1970, responden a la implementación del Novus Ordo y fomentan el antropocentrismo al variar el foco eucarístico: el antropocentrismo consiste en que el fiel y el cura hacen de facto lo que les da la gana, aunque puedan elegir según derecho la forma de la misa. Detalle muy significativo, el cura y a veces la parroquia (pocas) es la que decide seguir una plegaria u otra, y se dijo que esto favorecería la participación de los fieles, pero al final, fue otro desastre más, catastrófico en su acumulación, pues los fieles empezaron a ver que la misa "ya no era la suya, la de antes", se antropocentrizaba y protestantizaba.
1971: aparecen los abusos litúrgicos iniciales
ResponderEliminarLa Congregación para los Ritos Sacramentales permitiendo variaciones locales en prefacios y oraciones para contextos culturales. Esto refuerza la personalización, pero genera primeras controversias sobre abusos litúrgicos, pues en los países bajo la influencia de Alemania, empiezan a realizar sus primeros experimentos fuera del rito.
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1973: Expansión Continua de Plegarias Eucarísticas
En 1973, la Congregación para el Culto Divino aprueba la Plegaria Eucarística VII (para niños, 27 de octubre de 1973), extendiendo las opciones a contextos pedagógicos y familiares, lo que permite misas con lenguaje simplificado para audiencias jóvenes. Esta norma, integrada en ediciones locales del Misal, enfatiza el memorial comunitario y genera críticas por "infantilizar" el rito. Prosigue la catástrofe bajo la mano de Pablo VI, en este proceso típico de autoridad que no ve los efectos prácticos reales y efectivos de sus reformas porque considera dogmáticamente que "sí, van a funcionar y todo mágicamente irá mejor".
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1975: Segunda Edición Típica del Missale Romanum y culminación de Plegarias
La segunda edición típica del Missale Romanum es promulgada por Pablo VI en 1975 (24 de agosto de 1975, implementación gradual desde Adviento 1975), incorporando las ocho Plegarias Eucarísticas completas (incluyendo la VIII para difuntos, aprobada ese año), ajustes en ritos de reconciliación y unción, y mayor flexibilidad musical. Esta norma, basada en los experimentos litúrgicos post-1969, consolida la abreviación, las opciones variables y la personalización, con preces ecológicas iniciales en algunos proprios: en esta época, ya empezó el éxodo masivo de católicos, huyendo de una misa que había cambiado del todo y con una alta vulnerabilidad a los abusos. Por esas fechas, según tengo referenciado, en Holanda se realizaban misas totalmente por parte de mujeres, y sólo intervenía el sacerdote en la consagración (Tomad y comed... Tomad y bebed...).
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1983: laicos como ministros extraordinarios de la distribución de la comunión.
Esta fue la época de Juan Pablo II, el nuevo Código de Derecho Canónico (25 de enero de 1983) codifica aspectos litúrgicos, como la participación laica en distribución de comunión (c. 910), permitiendo ministros extraordinarios. Ajustes menores en calendarios diocesanos continúan, sin cambios estructurales. Fue otra fuente de abuso que aún perdura hoy en día: estos ministros de distribución de la comunión no se limpian la manos ni antes ni después de administrar la comunión, los imparten mujeres, muchas veces están participando sin necesidad (no hay tanta gente). Otro fino detalle: al feminizar esta distribución eucarística, se empieza a atacar la masculinización del presbiteriado y de la misa, lo que empezó en la minusvaloración del presbítero, dado que cada vez más laicos empezaban a tomar las funciones propias que antaño pertenecían a hombres que eran o boni viri o consagrados (acólitos, diáconos...).
Se inició y avanzó en el depeçage o despiece del presbítero, del viri y del consagrado (acólito, lector, diácono): más y más funciones se iban a mujeres y laicos no instituidos, informales, sin preparación alguna, sin saber ni entonar, sin vestiduras adecuadas. Las vocaciones sacerdotales bajaron, junto con la participación de los laicos, que las veían extrañas a la misa tradicional. Los obispos, por desgracia, tolerante por la falta de respeto al rito, pues consideraban que RITUS RECTIUS RICTUS MORTIS EST, o su versión corta, RITUS RICTUS EST.
Mientras se despreciaban las normas fideísticas y morales, todo bajo el principio de FIDES RIGIDA VITA FRIGIDA EST, cosa que estamos pagando hoy y que está situando a la Iglesia a un paso de su cisma y ruptura definitiva tanto con la iglesia francisquista (Amoris laetitia, Fiducia supplicans, Traditionis custodes, Abu Dabi, Laudato si numeral 207 sobre la Carta de la Tierra anticatólica), alemana y china.
1988: Misa sin cura o Celebraciones dominicales en ausencia de presbítero:
ResponderEliminar- Directorio para las Celebraciones Dominicales en Ausencia de Presbítero (1988):
Permiten estas celebraciones en casos de falta de sacerdotes. Pueden ser presididas por laicos designados (hombres o mujeres), diáconos o religiosos y religiosas.
- Código de Derecho Canónico (1983): Canon 1248 §2:
En ausencia de sacerdote, se recomienda la Celebración de la Palabra con distribución de la Comunión (preconsagrada).
- Instrucción "Redemptionis Sacramentum" (2004) – n. 162-167:
Regula explícitamente estas celebraciones. El presidente no puede usar vestiduras sacerdotales ni estar en el presbiterio (lugar del altar). La homilía está reservada al sacerdote o diácono, pero el laico puede hacer una reflexión breve.
- Conferencia Episcopal Española (CEE):
Normas de 1993 (aprobadas por la Santa Sede): Permite a laicos y laicas presidir estas celebraciones. Deben ser designados por el obispo o el párroco. Se usan rituales oficiales (como el Ritual de Celebraciones Dominicales en Ausencia de Presbítero).
Requisitos para el presidente laico o laica:
- Formación adecuada (cursos diocesanos).
- Designación oficial del obispo.
- No simular la Misa:
..No se dice "el Señor esté con vosotros" como en Misa.
..No se usa cáliz ni patena en el altar.
..La Comunión se distribuye desde el tabernáculo (hostias consagradas previamente).
Otra catástrofe más añadida al desprestigio e innecesariedad del sacerdocio masculino celibatario. Si ves que tal celebración está feminizada, es decir, presidida por una mujer, están enviando el mensaje que el Cuerpo del Señor puede ser tocado por mujeres, y con ello, estás disminuyendo el valor de la masculinización del presbiteriado. Ello se agrava cuando de facto el laico y la mujer que presiden SÍ SIMULAN LA MISA, pues se ponen detrás del altar y realizan gestos propios de los sacerdotes, usando la patena y distribuyendo desde el altar, y todo sin vestimente apropiada. El antropocentrismo y laicizacion y feminización degradan las funciones del presbítero masculino celibatario: ¿para qué sirve, para qué hace falta? Todo ya lo hacen los laicos y las mujeres simulan ya gestos de sacerdote...
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1994: simplificación de vestiduras litúrgicas, monaguillas.
La Congregación para el Culto Divino publica una nota en Notitiae (marzo de 1994) sobre "monaguillas" y vestiduras, permitiendo hábitos simplificados (sobrepeliz sin sotana) para ministros laicos, facilitando papeles de mujeres y laicos en la distribución de comunión y criticado como "feminización progresiva": esto fue otra catástrofe ya en pleno pontificado de Juan Pablo II. Este detalle sociológico y antropológico que los liturgistas siguen despreciando, empecinados testarudamente en romperse la cabeza en donde acabarán mal: si el depeçage o despiece de las funciones litúrigicas del varón consagrado (lector, acólito, diácono, presbítero) se amplían a hombres laicos y peor aún, a mujeres, sean instituidos o no, la percepción de la intranscendencia del presbítero y su feminización a través de diaconisas y presbíteras, pondrá en grave crisis a la institución sacerdotal.
La obstinación pertinaz en la participación de los laicos en la misa, junto con la contumaz feminización de las funciones litúrgicas (lectora, acólita, distribución de la comunión) y las discusiones sobre diaconisas y presbíteras y curas casados, sólo hacen que destruir las vocaciones, pues nadie se siente identificado con una consagración presbiteral masculina celibataria que ya está reducida bajo mínimos, desprestigiada por los abusos litúrgicos y sometida a las guerras inútiles de Traditionis custodes contra el Vetus Ordo y la negativa a la comunión de rodillas y en la boca. Todo un desastre y catástrofe: prosiguió la caída de participación de los fieles y la caída de las vocaciones sacerdotales.
2007: Liberación del Vetus Ordo Missae
ResponderEliminarEl Motu Proprio Summorum Pontificum de Benedicto XVI, del 7 de julio de 2007, libera el Misal de 1962 como "Forma Extraordinaria", permitiendo cocelebraciones mixtas y contrarrestando abusos en el Novus Ordo para promover una "reforma de la reforma": el único acierto litúrgico desde los oscuros años 1969 y la década de 1960, pero ensobrecida por Francisco y su inútil Traditionis custodes.
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2016: Discernimiento Eucarístico para divorciados: la luteranización de la misa con Amoris laetitia.
La Exhortación Apostólica Amoris Laetitia de Francisco, del 19 de marzo de 2016, en su Capítulo 8 (nn. 300-305), permite discernimiento pastoral para comunión a divorciados vueltos a casar en casos excepcionales, es decir, pueden comulgar y confesarse conviviendo more uxorio y ya no more fraterno (Familiaris consortio, 84), afectando la disciplina eucarística post-Misa. Tenida por herética, pues introduce la opción litúrgico-divorcista propio de la Iglesia Luterana alemana, donde los divorciados vueltos a casar (constante matrimonio canónico no anulado, divorcio y segundo matrimonio civil), convierte a la Iglesia Católica en una comunidad luterana. 2016 puede decirse que es el año en que Francisco lanzó la bomba atómica contra toda la moral católica sobre familia y matrimonio (Joseph Seifert), destruyendo toda la doctrina católica entera, luteranizándola y protestantizándola al estilo más liberal posible, mientras se lanzaba otra segunda bomba atómica con Fiducia supplicans.
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2016. Reforma del Lavatorio de pies de Jueves Santo
a) ANTES DE LA REFORMA (TRADICIÓN MILENARIA: SIGLOS VII – 1955). El lavatorio de pies (Mandatum) surge en el siglo VII en ambientes monásticos como rito penitencial y de humildad, fuera de la Misa. Solo se realizaba con varones (viri selecti), en número de 12 (simbolizando a los Apóstoles), o 13 en algunas diócesis (incluyendo al abad)
El Mandatum tridentino se integraba dentro de la Misa vespertina del Jueves Santo, pero solo con varones. El sacerdote lava los pies de 12 hombres en el presbiterio, tras el Evangelio
Representaba a Cristo lavando los pies a los 12 Apóstoles (Jn 13) como institución de la Eucaristía y el Sacerdocio. Exclusividad masculina por fidelidad histórica y simbólica.
b) NOVUS ORDO (1969): AMBIGÜEDAD INICIAL
El Missale Romanum de Pablo VI (1969) mantiene el texto latino:
"Deinde lavat pedes virorum duodecim..."
"Lava los pies de doce varones"
- Norma: Rubrica nº 10 de la Misa in Cena Domini (1970): "viri selecti" (varones elegidos)
- Implementación práctica (1970-2015): muchas diócesis interpretan ampliamente ("hombres" como "personas"), pero oficialmente solo varones
- Primeras rupturas locales: Desde 1970, en parroquias progresistas se incluyen mujeres y niños sin permiso explícito, generando abusos litúrgicos
c) RUPTURA OFICIAL: 2016 – INCLUSIÓN DE MUJERES Y TODOS
Decreto In Missa in Cena Domini de 7 de enero de 2016
Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Card. Robert Sarah (por mandato expreso de Francisco)
"Los pastores podrán seleccionar un grupo pequeño de fieles que represente la variedad y unidad de cada parte del pueblo de Dios. Este grupo podrá estar formado por hombres y mujeres, y convenientemente por jóvenes y ancianos, sanos y enfermos, clérigos, consagrados y laicos."
DESPUÉS DE 2016:
El lavatorio se integra plenamente en la Misa, tras la homilía
No solo varones: mujeres, niños, ancianos, enfermos, musulmanes, ateos, etc.
Número variable: ya no obligatorio 12
Lugar: en el presbiterio o nave central, con énfasis en "inclusión" y "diversidad"
Otro ataque hacia la figura de la masculinidad del sacerdocio consagrado, y vuelta a remachar el clavo en la laicización y en la feminización, y además, de facto, ya no son católicos, sino gente que ni es ni cristiana o católicos que no cumplen con las normas morales. Otra bomba atómica contra la fe, la moral y la liturgia, y evidentemente, contra la masculinidad del sacerdocio celibatario.
2017: Transferencia de competencias en traducciones
ResponderEliminarEl Motu Proprio Magnum principium de Francisco, del 3 de septiembre de 2017, transfiere autoridad en traducciones a conferencias episcopales, facilitando adaptaciones locales en oraciones y ritos de la Misa: se criticó porque cada conferencia episcopal se independizaba de facto de la unidad litúrgica de la Iglesia Universal
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2019: Integración de símbolos indígenas en ritos: Querida Amazonía y Pachamama
Durante el Sínodo Amazónico, el 20 de octubre de 2019, se realiza una ceremonia en los Jardines Vaticanos con imágenes de Pachamama (figuras andinas), interpretada como sincretismo en contexto eucarístico, con bendición durante oración de apertura. Sin duda esto fue la catástrofe más grande de la liturgia católica: por primera vez en la historia, Francisco ponía un ídolo y cometía pecado de idolatría en la liturgia. Nunca se había visto algo igual, poner un falso ídolo. Lo cierto es que a partir de entonces, tras el COVID, ya se perdió todo respeto por la liturgia: ésta podía se manipulada al gusto local y poner lo que fuera sin ningún temor a sanción alguna.
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2020: Impacto de la pandemia COVID en celebraciones
La pandemia lleva a normas temporales (marzo de 2020) permitiendo misas sin congregación y comunión distribuida por laicos con mascarillas, prorrogadas hasta 2021. Ampliamente criticado, pues la celebración de misas podía hacerse legalmente constando una separación de un metro entre circundantes. De hecho, fue un punto de dislocación de la liturgia, pues la huída masiva de obispos y sacerdotes de sus obligaciones representó una cobarde desresponsabilización de sus obligaciones más básicas: dar la eucaristía en caso de necesidad.
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2021: Institución de ministerios femeninos y restricción del Vetus Ordo
El Motu Proprio Spiritus Domini de Francisco, del 8 de enero de 2021, instituye lectoras y acólitas mujeres, promoviendo "feminización" de roles litúrgicos no ordenados. Posteriormente, Traditionis Custodes, del 16 de julio de 2021, restringe el Vetus Ordo, requiriendo permiso episcopal y declarando el Novus Ordo como única expresión del lex orandi romano, derogando aspectos de Summorum Pontificum. Fue la doble puntilla a la liturgia católica latina: el Vetus Ordo era de facto prohibido, y avanzaba más esta absurda feminización del presbiterado, desarrollando más aún si cabe el depeçage de la figura del varón consagrado como acólito y lector institucionalizado, diácono permanente, y varón celibatario consagrado como presbítero. La misa se feminiza más y más, y en paralelo, más y más cae el número de vocaciones sacerdotales: la Iglesia da a entender que las órdenes sagradas serán feminizadas dentro de poco, y además, el celibato obligatorio será derogado, por lo que ¿para qué ser cura?
2023: Bendiciones pastorales a parejas irregulares: Fiducia supplicans
ResponderEliminarLa Declaración Fiducia Supplicans de la Congregación para la Doctrina de la Fe, del 18 de diciembre de 2023, permite bendiciones no litúrgicas a parejas irregulares (divorciados, same-sex) en contextos pastorales post-Misa, sin alterar el rito sacramental. Esto ha sido otra puntilla contra la misa, pues si bien la bendición no es ritual y no ha de hacerse en la misa, no obstante, en la práctica, se celebra en privado después de la misa, atacando otra vez más a las normas fideísticas y sobre todo morales de los actos intrinsece malum (ideología de género, concubinato, adulterio). León XIV, incomprensiblemente, ni deroga Amoris laetitia, Fiducia supplicans ni Traditionis custodes, haciendo avanzar aún más la ya inevitable ruptura cismática que se dará pronto en la Iglesia, al llegar al límite de las contradicciones: masculinización bajo mínimos de la celebración de la misa, abusos y violaciones litúrgicas sin fin y sin medida (Iglesia sinodal alemana), desprecio por el rito y por el rite dispositus (para comulgar hay que estar sin pecado mortal y sin prohibiciones para comulgar), pérdida de la moral católica (Amoris laetitia, Fiducia supplicans)... si todo vale, ¿para qué seguir la fe, la moral, la liturgia y la eclesiología? Si todos harán lo que les dará la gana vía sinodal ¿para qué respetar nada?. Un embrutecimiento de la Jerarquía nos está llevando hacia el desastre más grande de la historia. No aguantará más la situación.
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2025. Misa de la Creación.
La Misa de la Creación, presentada oficialmente el 3 de julio de 2025 por el Vaticano y celebrada por primera vez por el papa León XIV el 9 de julio de ese mismo año, es un nuevo formulario litúrgico integrado en la sección del Misal Romano dedicada a las misas por diversas necesidades. Su título latino, Missa pro custodia creationis, expresa su finalidad: orar por el cuidado de la creación como don de Dios confiado a la responsabilidad humana. Se hace en continuidad con la antropocéntrica e inmanentista Laudato si de Francisco, un desarrollod de la famosa Agenda 2030 onusina en versión católica.
Introduce la relación entre la fe y el mundo creado, la responsabilidad de custodiarlo y la llamada a una ecología humana integral. Las oraciones propias —colecta, sobre las ofrendas, prefacio y poscomunión— invocan a Dios como creador de todo lo visible y lo invisible, suplican la gracia de proteger la naturaleza y miran hacia la consumación escatológica simbolizada en los “cielos nuevos y tierra nueva”.
Las lecturas propuestas incluyen pasajes que subrayan la hermosura del cosmos como signo de Dios, como el Salmo 19, y otros textos que orientan la esperanza cristiana hacia la restauración final de la creación. La intención pastoral del nuevo formulario es favorecer una conciencia renovada sobre el cuidado de la casa común y ofrecer a las comunidades cristianas un medio litúrgico para integrar esta sensibilidad en la vida espiritual y sacramental.
Esto representó un paso más allá de la antropocentrismo ya indicado, pues se instaló en el cosmocentrismo, es decir, el centro es una criatura de Dios, la Creación entera, que parece ser nada menos que todo el Universo, sobre el cual el hombre no tiene ningún control posible (planetas, galaxias...).
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El texto es duro, pero refleja una percepción: desde hace 56 años, la liturgia se va degradando poco a poco, hasta llegar a la situación de crisis gravísima actual, donde la Iglesia sinodal alemana hace ya lo que quiere sin que Roma los discipline: desde misas con mujeres dentro de la Liturgia de la Palabra, la bendición de parejas irregulares, etc. No para, sino que ya ahora está descomponiéndose más rápido, sin que León XIV no haga nada sino empeorar la situación con una misa cosmocéntrica.
Anónimo de las 22,48 yo se lo digo más claro: usted desbarra, saca los pies del tiesto, lleva el agua a su molino... por qué se empeñan en dramatizar? El latin no va contra nadie sino que sería el pegamento que nos uniría, al menos, para rezar.
ResponderEliminarEste rollo de las lenguas eclesiales no tiene sentido hoy día, los problemas son otros. Por ejemplo en Infovaticana salió un artículo mencionando el encuentro del Papa Prevost con unos representantes del séptimo arte llamado Cine, y en el encuentro el Papa sólo les prodigó grandes elogios por sus espectáculos cinematográficos sin llamarles la atención en que gran parte de los cineastas hacen su negocio en películas que se basan en las relaciones extramatrimoniales en forma adúltera, que por cierto en esta entrevista con los cineastas del Papa el pecado de Adulterio brillaba por su ausencia. Y de ahí en GG continuando a perder tiempo en pequeñeces caseras con el latín sin meterse en el castigo del Diluvio, ¡¡¡vaya aburrimiento!!!,.
ResponderEliminar¡Qué poca vista tuvieron Bugnini & Cía.!.. Justo en la década en que empezaba el turismo de masas, cuando mantener el latín cultual como universal, hubiera facilitado verdaderamente la participación en la misa en otros países y regiones de diferente habla.
ResponderEliminarHagan como el islam. Los musulmanes de todo el mundo siempre y solo rezan en árabe. Y el sermón de los viernes es en todas las mezquitas en árabe. En algunas mezquitas, tras la predicación en árabe, se hace además una traducción en la lengua del propio país.
ResponderEliminarSr. Garrell, esperaba un escrito suyo con algún contenido; no como pretexto para hablar del Diluvio y sus bondades. Ud aburre.
ResponderEliminarLo más sencillo es preguntar: ¿qué es una lengua? ¿para que sirve? Y luego sacar conclusiones sobre la lengua que hay que usar en la Liturgia.
EL DRAMA ECLESIÁSTICO DE LA PÉRDIDA DEL LATÍN
ResponderEliminarAhora resulta que los grandes documentos doctrinales (p. ej. las encíclicas) ya no se escriben en latín. Con lo cual el Vaticano juega con media docena de lenguas (se supone que "oficiales" de la Iglesia) que NO son TOTALMENTE traducibles entre sí. En cada lengua hay palabras y expresiones que no tienen equivalencia exacta en las otras lenguas, sino tan sólo analogías o aproximaciones. Aún no hemos conseguido traducir DECENTEMENTE el Paternóster a las distintas lenguas, así que el resto de doctrina de la Iglesia queda en ese territorio viscoso, fluido y elástico en el que justamente ése es el objetivo: que nada sea claro y transparente y universal y definitivo sino todo interpretable según el genio de cada lengua, de cada circunstancia, de cada colectivo e incluso de cada persona. Es lo que pretende la Iglesia actual con la renuncia al latín como lengua oficial de referencia. Es la extensión del "libre examen" no sólo a la Biblia, sino a todo el Magisterio de la Iglesia.
¿Sólo eso hemos perdido? ¡Qué va!
Resulta que todos los obispos que se reunieron en el Concilio Vaticano II, ¡SABÍAN LATÍN (ellos, y todos los sacerdotes a su cargo, y todos los frailes). Hasta podían (y solían) comunicarse en latín los hablantes de distintas lenguas.
Pero como el latín era una línea de corte del NIVEL INTELECTUAL que se les exigía a los sacerdotes (y por tanto, de DISCIPLINA de estudio), y quien no llegaba a ese nivel no podía seguir la carrera sacerdotal; he aquí que sopló como un huracán el ESPÍRITU de indisciplina DEL CONCILIO, que exigía desbancar el latín como paso previo al desbancamiento de la DISCIPLINA en la Iglesia. Y EXPULSARON AL LATÍN DE LOS SEMINARIOS (primer paso), luego de la liturgia (segundo paso) y finalmente de la Iglesia (tercer paso), despilfarrando y tirando por la borda una riqueza que tanto había ayudado en la barca de Pedro.
Y nos encontramos en la situación dramática de que los cardenales, obispos, sacerdotes e incluso papas que saben latín son una auténtica rareza. ¿Os imagináis a Francisco I o incluso a Francisco II redactando una encíclica en latín? No, no son capaces. Y eso es como recoger el agua bendita de la doctrina en un colador, es decir en un coladero.
Pero no nos desanimemos. Dicen que en algunos, muy pocos seminarios se cultiva el latín. ¿Será verdad? Eso es mucho nivel, es demasiada disciplina, demasiada exigencia intelectual para un cura, ¿no?
Bueno, Dios dirá.
ResponderEliminarTodas las lenguas son vernaculas. Son las que sirven para comunicarse entre la gente.
El latin para los latinistas y los oficiales de Curia.
La misa ha de ser comprensible para el pueblo de Dios.
Este afan de entender todo y no comprender nada es muy modernista. La Misa es un misterio, tan grande que algún santo dijo que todos los sacerdotes temblarian de temor al celebrar la Misa, al saber que una persona tan indigna puede realizar un acto tan sagrado, si supieran de verdad lo que es la Misa.
EliminarEl Latín es Dogma de Fe por el Sacrosanto Concilio de Trento y el Vaticano I .
EliminarAl 🦜 pues.
Totalmente de acuerdo con el Sr. Garrell.
ResponderEliminarPor cierto, el asunto Pentapolista está a la orden del día en el cine .
Y el Papá sin condenarlo.
San Juan Pablo, ORA PRO NOBIS y METE 🎣
La dignidad de la celebración de la Santa Misa no esta en si se celebra en latín, català, castellano, francés, italiano, inglés,...
ResponderEliminarSino en el celebrante si sigue las "rubricas" del Misal, utiliza los ornamentos mandados, el cáliz y la patena son dignos, y en la fe, oración, no distracción de los fieles.
La Iglesia, Templo, Capilla, Basilica, Catedral, Santuario,... estan cuidados o dejados y sucios.
El papa León XIV utiliza con destreza y pronunciación perfecta el inglés, el castellano, y el italiano en una misma Misa, y el pueblo de Dios le entiende perfectamente.
Y nadie se rasga las vestiduras porqué en una Misa no haya utilizado el latín.
En el caso del NOM... ¿De qué rúbricas estamos hablando de entre las docenas de opciones que hay? Ese es otro de los problemas de la misa nueva, que tanto una "misa exprés" sin confiteor, PE II, etc. como una misa medianamente digna están celebradas "según las rúbricas". Todo queda a capricho del celebrante. Aparte de que para ciertas partes que claman al cielo, como el ofertorio, no hay opciones para utilizar alguna de las plegarias históricas (y mucho más dignas y adecuadas)... ¡No vaya a ser que la gente crea que la misa es un sacrificio propiciatorio!
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ResponderEliminarDiccionario de la Lengua Española (DRAE):
https://dle.rae.es/vern%C3%A1culo?m=form
vernáculo, la
Del lat. vernacŭlus.
adj. Propio del lugar, región o país de que se trata. Lengua vernácula. Arquitectura vernácula.
Sin.:
autóctono, local, indígena, nativo, patrio, regional, comarcal, propio.
Ant.:
extranjero, foráneo.
adj. Dicho de un esclavo: Nacido en la casa de su amo.
Sinónimos o afines de «vernáculo, la»
autóctono, local, indígena, nativo, patrio, regional, comarcal, propio.
Antónimos u opuestos de «vernáculo, la»
extranjero, foráneo.
Aunque que le duela a alguno en el cielo se habla catalán: "y vi una multitud de gentes de toda lengua, nación y raza".
ResponderEliminarTodos somos hermanos.
Se notan los de "no sortim de casa" el LATIN es la lengua OFICILA de la Iglesia Católica, lean los nombramientos, las constituciones, los decretos papales, las beatificaciones..........Todo escrito en LATIN luego traducido en las miles de lenguas de los Hijos de Dios.
ResponderEliminarQue sepamos REZAR y seguir la Santa MISA en LATIN nos abre la puerta de "lo católico" o sea UNIVERSAL, vaya a una Misa en Corea, en Azerbaiyán, en Rusia, en China....... siganla en LATIN y veran que se integran ipso facto.
Yo lo he experimentado, te ven como un hermano en la fe, comparten lo que tienen (estampas, comida, medallas, etc.) te ven como un NO turista.
Pero los obispillos les da miedo que los fieles nos hermanemos, no sea que ocurra como hace poco un "sacerdote?" puso la bandera ArcoIris en el Altar y un feligrés le afeo el hecho y esto claro esta las estructuras dictatoriales obispillas no lo consienten.
El artículo de Virtelius es irónico, ¿verdad? ¿O está diciendo en serio que la lengua de los amos esclavistas es la lengua de la libertad, y la lengua de los esclavos, de los oprimidos, es la lengua de los que oprimen a los demás? ¿No era el Latín, en su momento, la lengua del estado, impuesta sobre todos los extranjeros esclavizados? ¿Es esa la lengua que debemos usar?
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