domingo, 5 de marzo de 2017

¿La importancia de ser o de llamarse Prudentius?

Cuando los editores en castellano de la obra de Oscar Wilde “The Importance of Being Ernestse enfrentaron a la tarea de llevar a cabo una traducción fiel y cuidadosa del título de la susodicha comedia que no perdiese el doble sentido que el título posee en inglés, se encontraron con un dilema peliagudo. El título en inglés tiene un doble sentido que se pierde en la traducción, ya que el nombre «Ernest» y la palabra «earnest» (serio) son homófonos, es decir suenan igual. En las traducciones a distintos idiomas, el nombre del protagonista cambia para conservar el doble sentido, como sucede en castellano en la traducción de Alfonso Reyes, La importancia de ser Severo; o en catalán, La importància de ser Frank, pues en catalán el nombre «Frank» y la palabra «franc» (honesto) son homófonos. El título bien pudo haber sido traducido al castellano como La importancia de llamarse Franco, La importancia de llamarse Honesto (nombre derivado del latín cuya traducción sería «noble»), o bien "La importancia de que te llamen Honesto" en un intento de mantener el paralelismo del término "being" para referirse a nombre de persona y cualidad. Es importante destacar que usar "ser" en lugar de "llamarse" es más apropiado en la traducción al español, ambas palabras en el título (Franco u Honesto) son nombres propios, resultando en una obviedad agregar el "llamarse". En cambio "ser" pone en evidencia el juego de palabras homófonas, intención que existe en el título del libro en su idioma original, ya que de otra manera Wilde hubiera titulado más simplistamente  “The importance of being called Ernest”.
La mayoría de nuestros lectores se preguntarán con qué fin sacamos a la luz esta digresión. La respuesta es tan fácil como conveniente. Desde hace un par de meses un meticuloso lector de nuestra página y fiel seguidor pues, suele de manera puntual escribir un comentario ad hoc al artículo semanal firmado con el pseudónimo “Prudentius de Bárcino” que se publica con puntualidad germánica todos los domingos a las 5 de la tarde (la hora más torera) y permanece en la cabecera de nuestra web todo el lunes. Lo singular de su aportación reside no tanto en discutir o rebatir el contenido del artículo de marras, sino en argumentar “ad hominem” es decir, reprocharle al tal Prudentius su condición de sacerdote, su excesivo tiempo libre para escribir que hipotéticamente restaría al de su ministerio, su maldad y falta de decoro, su deshonestidad en escribir de tal manera o tales cosas, en una palabra, su poca vergüenza por el hecho de colaborar o ser de Gérminans.
Seguramente o porque es un advenedizo y no un seguidor habitual de nuestra página, o tal vez un desmemoriado, resulta necesario recordarle lo que sobre este particular se afirmó y fue declarado en el particularísimo juicio contra Gérminans y que es cierto: Prudentius de Bárcino no es una persona física (ni evidentemente jurídica) es un pseudónimo bajo el cual escribe cualquiera del consejo de redacción de la página (Directorio de Mayo Floreal) o en colaboración dos o tres personas diversas. La mayoría de colaboraciones de este singular personaje de Germinans están trabajadas por dos colaboradores. El único requisito para que una colaboración lleve la firma de Prudentius, es que asuma el estilo sarcástico-irónico que suele caracterizarlo. Y si nuestro personaje trata de temas de mayor gravedad que difícilmente pueden ser objeto de sorna, adopta un tono solemne del estilo no tanto del editorial, sino más bien el del “artículo del director”: a la manera que suele hacerlo D. Marius Carol en La Vanguardia.
Quien piense que quien así escribe “es” Prudentius, yerra. Lo correcto es decir “se llama o se hace llamar” Prudentius. Tomando Prudentius más que como pseudónimo como πρόσωπον (latinizado: prósōpon) literalmente: «delante de la cara, máscara»  es decir: personaje. Prudentius no es una persona (puesto que son muchas personas las que le dan vida), sino un personaje. En vano se han cansado los investigadores de la literatura en dar con la persona de carne y hueso encarnada en Don Quijote. Vana pretensión la de buscar una pobre persona que jamás alcanzaría la talla del personaje.
Ahora que nuestra página va camino del 10º aniversario de su fundación y aparición en las redes, es también bueno recordar a todos aquellos que por una u otra causa nos dejaron por el camino. Dos sacerdotes y un laico murieron (también nuestro asiduo lector y comentarista Josep Garreta Trenchs que tanto echamos a faltar y encomendamos en nuestras plegarias). Algunos dejaron de escribir en la página por enfermedad grave, un laico atravesó un durísimo proceso de cáncer del cual aún no se ha recuperado; y otro, un luctuoso accidente que ha menoscabado hondamente sus capacidades físicas. Otro colaborador fue víctima de una fuerte depresión psicológica de la cual ahora parece empieza a salir. Uno de los más preciados puntales de nuestra página pasó por un vendaval espiritual del que felizmente se ha recuperado, aunque no colabora ya con nuestro portal.
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¿Qué más podemos decir? Pues recalcar lo que Oscar Wilde quiso subrayar al jugar con el título de su obra. Tan importante sin duda es “ser” como “llamarse”, “llamarse como ser” (tanto monta, monta tanto). Pero que nadie olvide que para nosotros lo capital no es quién lo dice, o cómo lo dice, sino qué es lo que dice. “La verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero” ponía Machado en boca de Juan de Mairena, el ficticio profesor de gimnasia y retórica en su obra homónima. La historia al parecer siempre se repite. Ficción y juego, verdad y sorna enlazadas. De manera más o menos afortunada. Somos mortales.  Però quanta feina feta!
Prudentius de Bárcino

13 comentarios:

  1. Magnífico post, Prudentius. No he visto nunca ni un argumento vertebrado contra Germinans. Y sí abundancia de porquería ad hominem, que refleja el talante, la mala baba o la hipocresía del supuesto denunciante que se alarma, con aspaviento, del lenguaje, de la condición sacerdotal, del supuesto engreimiento, etcétera, de los demás.

    Hay en la historia de la ciencia varios casos interesantes de esa firma colectiva que muchos creen sujetos de carne y hueso individuales: Bourbaki, por ejemplo, el famoso "autor" de una colección de textos de matemática moderna maravillosa.

    En política, cuando uno era joven, la democracia cristiana ponía su pensamiento en un renacido Tácito, bajo el que se amparaban, entre otros, Oreja Aguirre.

    Por lo común, esos grupos aunados suelen producir textos meditados y pulidos a través de los comentarios internos.

    Mi felicitación y ánimo.

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    1. Me adhiero totalmente a lo dicho por el Señor VALDERAS.

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  2. Hoy en día se ha extendido la táctica de ir contra las personas, intentar desacreditarlas, en vez de argumentar contra las ideas.

    El motivo es doble, por un lado ir contra una idea, es farragoso, hay que pensar, elaborar argumentos y exponerlos. Además argumentar tiene el inconveniente, de que alguien descubra las falacias.
    Y por otro ir contra la persona, es muy fácil, cuatro insultos y descalificaciones, ¡no hay que argumentar!

    Cada día se ven multitud de ejemplos en la prensa. El último, el autobús de Hazteoir, curiosamente los que lo criticaban no paraban de insultar, y encima, para colmo del cinismo, les ¡acusaban de incitar al odio!. Pero argumento, ninguno.

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  3. "Dos sacerdotes y un laico murieron (también nuestro asiduo lector y comentarista Josep Garreta Trenchs que tanto echamos a faltar y encomendamos en nuestras plegarias). Algunos dejaron de escribir en la página por enfermedad grave, un laico atravesó un durísimo proceso de cáncer del cual aún no se ha recuperado; y otro, un luctuoso accidente que ha menoscabado hondamente sus capacidades físicas. Otro colaborador fue víctima de una fuerte depresión psicológica de la cual ahora parece empieza a salir. Uno de los más preciados puntales de nuestra página pasó por un vendaval espiritual del que felizmente se ha recuperado, aunque no colabora ya con nuestro portal."

    Buen momento para activar la comunion de los santos. Para los difuntos, para abreviarles el hipotético purgatorio o hacerlos intercesores.

    A los enfermos, para su cruz, su intercesión y sanación.

    Opino que Trechs fue llamado para que viera ya, tranquilo, este espectáculo caótico desde una bella platea.

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  4. Era evidente que Prudentius no es uno solo.

    La diversidad de estilos lo delata. Añado que si uno es un poco atento, reconocerá la voz de otros que aquí escriben -bajo otro seudónimo o su propio nombre- en ciertos posts de Prudentius. De tal manera que creo saber cuándo es uno y cuándo otro, así que cuando me quejé de la condición sacerdotal del autor no andaba equivocado.

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    1. Tú debes ser un curial de Sistach confirmado por Omella. Tal vez, alguien no excesivamente progresista, a quien seguro no gustan cosas de las que aquí se denuncian pero a quien todavía gusta menos que tales cosas se denuncien porque ¿atañen a sus compañeros de casta?

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    2. Anónimo de las 11:05,

      Te equivocas de pe a pa. Te falla completamente el olfato. Soy un simple fiel católico. En mi vida no he hablado jamás ni con Sistach, ni con Omella. A Sistach le habré visto en persona, de lejos. A Omella, ni eso. Mira tú si vas equivocado.

      No pertenezco a ninguna camarilla, ni Opus, ni progres, ni Kikos, ni nada de nada. Simplemente voy a misa a la parroquia de San isidro, en Hospitalet.

      Sólo aciertas en que algunas cosas que aquí se denuncian no me gustan, y lo he manifestado en comentarios dándoos mi apoyo. De la misma manera que no me gustan las formas que gasta normalmente Prudentius, ni comentaristas del estilo de JVMG. No creo que sirva para nada; al contrario, crea más división y se enconan los odios. Lo he dicho en más de una ocasión: tras todos los años que lleva existiendo GG... ¿ha mejorado algo de lo que denunciais? Es claro que no; luego, parece lógico que el mensaje de GG no hace el efecto deseado. Conclusión que saco: el mensaje es válido, pero no se muestra con las formas o estilo adecuados. Lo del estilo "sorneguer", cáustico, políticamente incorrecto, o como lo queráis llamar, estará bien para desahogo personal del autor de turno, pero poco más.

      Habláis de mis ataques ad hominem. Pero bueno: ¿qué hacéis vosotros con tantos infelices a los que dais un verdadero "martellamento diluito nel tempo"? Sistach, Segis, Batlle, Matabochs, etc. etc. No conozco personalmente a ninguno ni me resultan simpáticos ni antipáticos. Sólo me pregunto, nuevamente, si vuestros ataques a lo largo de estos años han servido para que alguno haya cambiado o mejorado un solo milímetro en su actuación o comportamiento.

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    3. "Lo he dicho en más de una ocasión: tras todos los años que lleva existiendo GG... ¿ha mejorado algo de lo que denunciais? Es claro que no; luego, parece lógico que el mensaje de GG no hace el efecto deseado. Conclusión que saco: el mensaje es válido, pero no se muestra con las formas o estilo adecuados."
      Por la experiencia que yo tengo, en los pocos años que llevo en la Iglesia Católica, y por cierto una muy triste experiencia. Solo puedo decir, que aunque el estilo o las formas del mensaje de germinans hubiesen sido diferentes, ninguna de las personas que forman parte de lo que ellos se creen "élite del clero", "aquí mandamos nosotros y no nos mueve nadie", hubiesen cambiado un ápice.
      He tenido experiencias muy dolorosas y he pedido ayuda a la Iglesia y he encontrado un muro de prepotencia e intereses, nada que ver con lo que se puede esperar de los que se supone representan a nuestra Madre Iglesia. Se espera un mínimo de empatía y comprensión, pero no, yo he encontrado, manipulación, intento de sometimiento y desdén.
      Por lo tanto, estoy completamente convencida, de que a según que personas ancladas en el "poder eclesial" aunque les dijesen las cosas, desde aquí, en un tono suave y conciliador no les harían ni caso, yo así lo he vivido.
      Entonces, lo que desde este blog se dice, seguramente no hará mejores, ni que cambien de actitud a algunas de esas personas cegadas por su supuestos cargos de "poder". Pero lo que sí que se consigue es concienciar a otras muchas, muchísimas, personas, tanto laicas, religiosas o parte del clero, que están cansadas de como funcionan las cosas. Al menos se sienten comprendidas, apoyadas, descubren datos veraces que ya sospechaban y así, vamos reuniendo fuerzas para ayudar a cambiar, a mejorar, a no guardar silencios cómplices, a actuar.
      "Ellos" no cambian, porque los que tenemos que cambiar somos nosotros y decir basta de abusos en nombre del Señor, basta de abusos en nombre de la Iglesia.
      Gracias, germinans.

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    4. 14:41:

      Tiene razón, el mal en la Iglesia Tarraconense es muy profundo.

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  5. “Martin Rhonheimer, sacerdote del Opus Dei“: “La caridad no consigue el bienestar”

    “La llamada del Papa debería de ayudar a los pobres, pero en realidad no les ayuda sino que empeora su situación”

    http://www.faz.net/aktuell/wirtschaft/wirtschaftspolitik/martin-rhonheimer-ist-priester-und-neoliberal-14873611-p2.html?printPagedArticle=true#pageIndex_3

    LOS INTELECTUALES Y ESPAÑA / JUAN JOSÉ TORIBIO” (ex director del IESE)”

    "El Estado del Bienestar está en un callejón sin salida”

    “se ha generado desempleo, en unos países más que en otros y en España especialmente. Ello ha creado desigualdad, tensiones sociales y populismo. Y todo esto se refleja en cambios en el pensamiento económico y en las formulaciones políticas… De ahí … el independentismo..”

    http://www.elmundo.es/opinion/2017/03/04/58b9afeb268e3ee4388b4617.html

    “Conferencia pronunciada en mayo de 2004 por Mons. Ramón Herrando Prat de la Riba, vicario regional del Opus Dei en España.”

    “El mensaje del Opus Dei en el mundo contemporáneo

    con motivo del atentado del 11 de marzo en Madrid.

    A raíz de ese atentado, la sombra del miedo ha planeado sobre nuestras existencias tranquilas y pacíficas. Parece como si alguien hubiera desgarrado el velo del confortable estado de bienestar que habíamos conseguido con tanto esfuerzo durante más de cincuenta años”

    http://multimedia.opusdei.org/pdf/es/el_mensaje_del_opus_dei2.pdf

    http://www.opusdei.es/es-es/article/ramon-herrando-vicario-regional/

    Luis de Guindos, secretario de estado de economía (2002-2004)

    José Manuel Campa, secretario de estado de economía (2009-2011), IESE.

    Luís de Guindos, ministro de economía (2011-2017)

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  6. Anónimo de las 0:21

    Y?

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  7. La importancia de ser honesto

    El que busca ser anónimo es alguien que o bien no tiene identidad o bien tiene miedo de mostrarla en público por las represalias que esto le pueda ocasionar. También puede esconderse bajo esta forma todo aquel que no tiene afán de protagonismo y no desea reclamar ningún derecho de autoría. Sea cual fuere el motivo en todos ellos hay un intento de disfrazar, de ocultar, de no desvelar la verdad que hay en ellos y, por tanto, una manifiesta pretensión de disfrutar de una supuesta libertad cuando, en el fondo, lo que hacen es quedar recluidos bajo un velo que no sólo les esconde de la realidad que se encuentra más allá de ellos, sino que tampoco permite llegar a conocer la realidad que se esconde en ellos.

    Un disfraz no es más que una prisión y disfrazarse resulta que es encadenarse y restringir la libertad de uno para someterse a la libertad de los otros. Este juego, aunque divertido, puede llegar a ser peligroso, sobre todo si uno no es consciente de a qué juega, cómo juega y por qué juega. Es por eso, que al final, uno puede perder algo sin saber cómo y, eso, cuando se trata de la libertad es un juego al que nunca se debe jugar, ya que la libertad es el instinto vital principal que tiene todo ser humano y, sin el cual, no es posible su existencia.

    Personalmente no me gusta disfrazarme. Nunca me ha gustado. Cuando lo he hecho ha sido por obligación. Para seguir el criterio de la masa. La gente ya va disfrazada cada día. Quizás no haría falta una fiesta como el carnaval, que acabamos de dejar atrás para permitirlo, promoverlo y conmemorarlo. Si uno quiere disfrazarse, a menudo, denota o bien una necesidad impuesta o bien un deseo de ser alguien que no es. En ambos casos, más que en un acto de libertad se convierte en un acto de sumisión por imposición de la libertad de otros o por restricción de la libertad de uno mismo. Sea cual fuere el caso, lo que uno hace al disfrazarse es dejar de ser lo que uno es para pasar a ser lo que otros quieren ver o pretender aparentar cómo uno desea ser visto o aceptado por el resto, ya que, sobretodo, es primordial evitar ser expulsado por ser identificado como alguien distinto.

    Por tanto, desde mi humilde punto de vista no hay mejor disfraz que ser uno mismo, ser honesto. La honestidad es la mejor política y en los tiempos que hoy corren resulta un disfraz muy original y, a veces, difícil de reconocer entre la multitud. Tanto que te conviertes en alguien anónimo, mientras que el resto, camuflados en su disfraz de anónimo, buscan sin cesar cuál es su identidad cuando, en el fondo, ya no es posible porque han renunciado a ser llamados por su nombre, por lo que son, por lo que responden. Ya no se les puede reconocer porque no poseen un nombre por el cual puedan ser llamados. Se han perdido dentro de los iguales por miedo a ser distintos sin darse cuenta que lo único que los une es el disfraz que todos comparten. En definitiva, han dejado de ser ellos mismos.

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