jueves, 9 de febrero de 2017

¿En qué se distinguen aborto y terrorismo? (Mons. José María Setién)

Mons. José María Setién, obispo emérito de San Sebastián
Nos tiene mal acostumbrados la jerarquía eclesiástica. Cuando parece que dan testimonio de la fe, cuando la fuerza del Espíritu parece hacerles vencer los respetos humanos y los pactos de no agresión, reculan, rectifican y piden “perdón” al establishment político-abortista, representado en este caso por el pijo-separatista Josep Mª Espinás.
El vetustísimo anciano se escandalizó en un artículo en El Periódico  por las declaraciones de D. Juan José Omella en la cadena SER. La periodista espetaba al prelado que si la Iglesia defiende la vida no nacida de una manera tan absoluta, incluso en casos de violación, se estaba interfiriendo el derecho a decidir, a lo que Omella contestó: Si se acepta el principio de decidir sobre una vida humana, también deberíamos justificar el terrorismo. Puff, ¡hasta ahí podíamos llegar! A estos curas no se les debe dejar pasar ni una. Y menos todavía si pertenecen a la cadena de mando. Hay que atarlos corto. Y Espinás gimió: Comparar violación y terrorismo me parece excesivo. Me escandaliza que alguien se atreva a poner en el mismo saco un hecho personal y un hecho colectivo, una decisión privada y una bélica operación generalizada. ¡Ah, claro! Es que “matar” podría ser “no matar”, si lo exigen las circunstancias. La violación es una patente de corso que permite hacer pagar al inocente no nacido la culpa del criminal violador…
Pero no se trata de eso sólo. El oráculo de la progresía jurásica va más allá: Hacer este paralelismo es lamentable. La mujer que tiene que abortar -ahora ya se refiere al aborto en general- padece un dolor. El terrorista obliga a sufrir la muerte a todo tipo de personas. El arzobispo pues, ha hecho una comparación no solo desafortunada sino también ofensiva. ¡Por supuesto! La muerte no es muerte, el asesinato no es asesinato porque la mujer que tiene que abortar padece un dolor. ¿Y el no nacido? ¡Que le den! Que no es comparable, hombre. Lo trocean, lo aspiran, lo escaldan, lo asfixian… pero aquí sólo hay un dolor: el que Josep Mª Espinás diga. ¡No se pueden comparar! Se trata de deshumanizar al no nacido y así victimizar a su verdugo. Ya puestos, podría hablar también del tremendo dolor del terrorista que mata muy a su pesar, porque se lo exige la causa, ¡no porque disfrute matando! ¿Acaso no le duele? El dolor hermana al verdugo y a su víctima. ¿Será por dolor?
El periodista pijo-separatista Josep Maria Espinàs
Lo que a mí sí me escandaliza es comparar la pusilanimidad de D. Juan José Omella, asustado de su propia valentía, pidiendo perdón a Espinás y a todo el progre-separatismo por decir una verdad como un campanario.  Y frente a la cobardía del obispo “defensor de la vida”, el valor de Mons. José Mª Setién, el obispo “defensor de los terroristas”, que no tuvo el menor empacho en comparar la transgresión del “no matarás” del aborto, con la transgresión de ese mismo “no matarás” por parte de los terroristas. ¿Así que esa cuadrilla de hipócritas que se rasgan las vestiduras por los asesinatos que cometen los terroristas -razonaba Setién-, viene ahora a levantar el veto del “no matarás”, si se trata matar abortando? ¿Matar disparando no, y matar abortando sí? ¿Qué guasa es ésa? Vean, vean lo de Mons. Setién comparando aborto y terrorismo (¡y sin desdecirse, claro!)   

En 1982, recién despenalizado el aborto por el PSOE, el Obispo de San Sebastián, respondía al “escándalo” que habían producido los últimos atentados terroristas con el siguiente razonamiento: La reacción colectiva que en gran parte se ha provocado en nuestro pueblo frente a las agresiones violentas de los atentados contra la vida y la libertad de las personas, carecería de soporte ético y de fuerza convincente si la sociedad permitiera matar unas veces, abortando, para reaccionar irritada otras, según los intereses personales o colectivos de cada momento. Y continuaba: Sólo en un absoluto y coherente no matarás puede establecerse la base fundamental de una sociedad que se dice defensora de los derechos inalienables de la persona humana y de los pueblos.

La reacción fue furibunda: La comparación -qué manía con no poder comparar- es desafortunada y totalmente rechazable porque sitúa a la misma altura planos ético-juridícos totalmente distintos. Porque ellos, PSOE, Izquierda Unida y ahora el PP, lo dicen y punto: No tiene nada que ver un supuesto con otro porque en muchos países del mundo el aborto está regulado y no tienen ETA ni bandas terroristas. Y ahora que los van a perdonar y conceder una magnifica pensión no contributiva, con mucha más razón todavía. Eppur si muove, que diría Galileo. Pero matar es matar, tanto si son pequeñines (“pequeñines no”, dicen si son peces) como si son enemigos de la “patria vasca”. 
El arzobispo Juan José Omella ha dado marcha atrás en sus afirmaciones sobre el aborto
La única y significativa diferencia es que Setién, con todos sus defectos -y tenía muchos-,  no rectificó. Porque hay que arrepentirse sólo de los pecados, nunca de lo que uno hace bien. Y D. Juan José Omella ha cedido miserable y cobardemente a una pequeñísima presión incomparable -ahora sí- a la que sufrió José Mª Setién en aquel momento.

¡Pobre D. Juan José! Además de arrepentirse de una comparación, tan evidente como cierta, remacha su rendición incondicional con una cartita al Espinás: La Iglesia también respeta y valora las decisiones tomadas en conciencia, tal y como defiende la Amoris Laetitia, siempre y cuando no se decidan, interfieran o lesionen los derechos fundamentales de otros. Y frena en seco. Las decisiones tomadas en conciencia…. ¿También el aborto, D. Juan José? ¿Acaso no ha visto nunca una ecografía, monseñor, para darse cuenta de que ahí hay OTRO, cuyo derecho fundamental (¿hay alguno más fundamental que la vida?) se vulnera con el aborto? ¿Cuáles son esos derechos fundamentales que impiden decidir sobre ellos? Silencio. Bueno… no. Algunas afirmaciones generales sobre el valor y la defensa de la vida. Pero lo prioritario ya está hecho. Prioritario es que la sociedad civil no se cabree con un obispo intransigente. No vayamos a liarla otra vez. La carta de rectificación es para apagar el incendio, no para reavivarlo. No hay principio innegociable que valga cuando está en juego la convivencia institucional. Y el aborto es ese principio inamovible, ese derecho irrenunciable sobre el que estamos construyendo nuestro Estado de Bienestar. ¡Menudos cimientos para un edificio de carroña!

Dejémoslo ya. Voluntad firme de amar, proteger y salvar la vida humana, sí, pero sin comparaciones odiosas ni fanatismos. Al fin y al cabo, los que se quejan siempre serán los vivos, los nacidos, los que no han sido abortados. Esos, los abortados… no hay remedio para ellos. ¿Vamos a romper la baraja? Nos convertiremos en leprosos apestados, si insistimos en el tema y ponemos en evidencia la hipocresía de un sistema corrupto en lo moral, y por derivación en lo político y en lo económico. ¡Aquí paz y después gloria! Omella ya ha dicho lo que piensa que debía decir con el menor coste posible, que es de lo que se trataba. Que pague Cristo en su Cruz y que a nosotros nos salga gratis. 
El gobierno socialista de 1982, responsable de la primera ley del aborto en España
En cambio, no le salió gratis a San Esteban cuando juzgado en el tribunal de Jerusalén afirmó: ¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros. Comparación odiosa también, pero con resultados distintos. Por ella, Esteban murió apedreado. En cambio, la “humildad” de Omella pidiendo perdón al Sanedrín del mundo, recibirá el aplauso de aquellos que tanto trabajan por tener a la Iglesia amordazada y sumisa.

Alguno se consolará pensando que D. Juan José Omella tiene miedo… Que lea al P. Jerzy Popielusko que decía, poco antes de ser asesinado por la Gestapo polaco-comunista: Superamos el miedo en el momento en que acordamos perder algo en nombre de valores más altos. Si la Verdad se convierte en un valor por el que vale la pena luchar, por el que vale la pena correr el riesgo, entonces superaremos el miedo de caer en la esclavitud. Decir la Verdad con coraje es el camino que lleva directamente a la libertad. Un hombre que dice la Verdad es libre a pesar de la esclavitud externa, de la prisión o la tortura. Libre como Cristo, claro, como el cura polaco… a los dos los mataron. Son otros los que quieren vivir… y muy bien además.

Gerásimo Fillat Bistuer

17 comentarios:

  1. Unos reculan, Gerásimo. Otros, más refinados, más embaucadores, les ponen paño al púlpito. En la fotografía que adjunta hay una figura espigada en la última fila, la de Ernest Lluch, asesinado por ETA.

    Era Lluch ministro de sanidad. Para justificar el aborto, llamó al embrión "amasijo de células". Nada de individuo, de sujeto de derechos. Un amasijo de células. Como si ese amasijo no portara codificada la información que le permitía su desarrollo a término, si unas manos homicidas no se interponían en su camino.

    Semejante abuso del lenguaje es el que la famosa Aido esgrimió para ampliar el aborto. Entra en la lógica de los partidos socialistas y nacionalistas, una extraña coyunda habitual en las cuestiones morales.

    Vayamos a los colaboradores. Los cuadernos del Instituto Borja de Bioética defienden el aborto con idéntica terminología. A veces son más sibilinos y hablan el viejo lenguaje de pre-embrión y embrión. Con disquisiciones forzadas traídas por los pelos de unidad y unicidad, etcétera.

    Falta en Barcelona un Instituto de Orientación Etica, de defensa de la vida. Hay personas preparadas. Si Omella se librase del entorno que voluntariamente le ciñe y fuese a otros lugares, lo mismo que acude a las parroquias, vería que tiene gente preparada. Desde Médicos Cristianos a la cátedra de bioética de la UIC.

    Ellos son los que pueden darle la información necesaria para no tener que desdecirse. Cuando uno tiene razón no hay movimiento en contra que le detenga. Pero esa razón no es la de la sonrisa, sino la de la biología y filosofía moral. Pero claro, con un decano de san Paciano que dice que el pueblo es el que marca el código ético, vamos dados.
    ¿Aplicará también aquí Sistach el discernimiento a la hora de justificar el aborto? Deberá hacerlo, pues las dudas razonadas son muchas y calan muy hondo en la gente, ilustrada o no. Ante ellas, el despiste del estamento eclesial es estremecedor. Si hasta los curas de un portal le han recriminado a Omella la comparación...



    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El Instituto Borja de Bioética, en materia de aborto, no es católico.

      Eliminar
    2. Alguien me podría explicar de que viene el nombre de este instituto de bioética llamado BORJA?,Gracias.

      Eliminar
  2. Para los de la foto: Hay un Juez y hay un Juicio y hay un Infierno...creo que alguno de ellos ya lo han comprobado y otros no les falta mucho, es ley de la vida.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿Alguien le ha informado cuál ha sido el desenlace final para "alguno de ellos"?
      Creo que deberíamos -me inmcluyo también- mesurar nuestras afirmaciones.

      Eliminar
    2. Al anónimo del 10/2/2017, 9:24
      ¿Acaso decir que cuando dejemos esta vida mortal, no tendremos un Juez y un Juicio y que el Infierno es una opción desgraciadamente posible y que esto lo vamos a comprobar absolutamente todos? No creo que el texto infiera que algunos de ellos estén en el Infierno; simplemente que las Postrimerías se cumplen guste o no, crean o no.
      AMIEES

      Eliminar
  3. El aborto es un genocidio y puede compararse con terrorismo perfectamente con las multinacionales clínicas y de la forma "industrial" en que se practica. En unos 200 años atrás no se encuentran docus de iglesia que hablen de este problema, ha sido la modernidad la que ha llevado esta industria. Cierto que Omella se disculpó de su hipérbole metáfora literaria de llamar aborto igual a terrorismo, y esta disculpa ha sido aprovechada por sus contrarios para ridiculizarle. Salió un artículo en Forumlibertas sobre el excesivo pedir perdón de la Iglesia. Es un retroceso en autoridad que cualquier hipérbole no se pueda usar en el lenguaje por miedo a ofender, el estilo literario elegante y la retórica expresiva convincente deben admitir las imágenes metafóricas, es lo más rico del lenguaje. SG.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El aborto es genocida, democida, neonaticidia, embriocida, feticida y fraticida.

      Espero más parresía, valentía de Omella.

      Somos muy valientes criticando a los 4 cardenales dubitantes de los 5 dubia... pero ante el malvado nacional-progresismo...

      Eliminar
  4. Interesante artículo en Forumlibertas sobre el tema. SG. http://www.forumlibertas.com/iglesia-no-puede-pidiendo-perdon/

    ResponderEliminar
  5. La frase de Omella "las decisiones tomadas en conciencia...... " que tan escandalosamente aplica al aborto, es demoledora no solo de la moral católica, sino de cualquier tipo de moral o ética. Ya que, si cualquier acción se puede justificar por la propia conciencia, la moral objetiva pasa a ser un referente débil y manipulable a gusto de cualquiera. En fin, otro paso más de la dictadura del relativismo, que en boca de un obispo católico, es absolutamente aberrante. Quousque tándem.....

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cierto, una conciencia sin Dios o sin valores convencionales firmes, es simplemente la dictadura de la arbitrariedad.

      Por cierto, ya lo dijo San Juan Pablo II.

      Eliminar
  6. El núcleo de la cuestión es si el concebido es un ser humano o no, y en este sentio, desde el punto de vista científico no hay duda de que es un ser humano único e irrepetible y de que no hay diferencia entre un concebido de 12 semanas, un recién nacido o cualquiera de nosotros, excepto en la evolución social que hemos tenido a lo largo de los años.
    En este sentido, el aborto es bastante peor que el asesinato por terrorismo, puesto que la calificación de asesinato por terrorismo, suelen tener uno o dos agravantes, mientras que en el aborto provocado, los agravantes son numerosos (alevosía, precio, abuso de confianza, reincidencia,). Naturalmente por razones de coherencia ética, lo que no se produce en el derecho positivo, lo que nos corrompe a toda la sociedad.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Obvias todas sus observaciones, que desarrolla Evangelium Vitae.

      Omella se ha rebajado al mal.

      Eliminar
  7. Sres obispos, atrévanse a ser realmente rompedores. Dejen de ser políticamente correctos. Dejen de ponerse de perfil. Desengáñense, no van a caer bien a todo el mundo. Ha pasado tiempo, pero qué actual lo que dice G. K. Chesterton en su autobiografía: "... la única herejía realmente imperdonable era la ortodoxia" Hoy es más imperdonable que antes y les da mucho miedo.

    ResponderEliminar
  8. CON RESPECTO A LA PRESENTACIÓN DEL CARDENAL MARTÍNEZ:

    El Cardenal Martínez que ese es su apellido, se equivoca, y se coloca fuera de la doctrina de la Iglesia. San Pablo le dice bien claramente, "seas anatema".

    Nunca el Vaticano ha reconocido la correspondencia personal con sus ex colegas de BA como oficial. Tengo un e-mail de Paloma García Ovejero diciéndome que no consta como oficial, ante mi pregunta como periodista bastante después que el papa les escribiera. Es más, se enteró porque se lo dije yo en persona en Roma en setiembre bastantes días después de esa correspondencia, a poco de llegar ella como oficial en la Stampa Vaticana. Semanas después le pedí confirmación en mail y me contestó que no era oficial:

    01/10/2016
    Estimada Paloma,
    en referencia a lo que ya en su día hablamos, y que se llegó a dudar en nuestra conversación a tres, estos links de la web oficial de los obispos de la región de Buenos Aires y un artículo independiente de Aciprensa, parte de la red mundial de mayor alcance como es EWTN, te quería preguntar:

    Si desde tu oficina se ha emitido un comunicado pues inevitablemente marca un antes y un después, ya que estos obispos admiten, lo explicita el documento, a la comunión en ciertos casos a personas que siguen en un estado objetivo de concubinato, a diferencia de por ejemplo una persona que siente que ha cometido un pecado y debe hacer un propósito de enmienda, o a diferencia de un catecúmeno que no tiene acceso a la comunión sacramental temporalmente. Se utiliza incluso confusamente la palabra Kerigma, propia de quien todavía no ha llegado a la iniciación en los sacramentos.
    Si se dispone desde tu oficina de una aclaración me irá bien pues escribo sobre estos temas y tengo que posicionarme frente al aparente rompimiento de la doctrina y la moral sexual, apoyada por el Papa según dicen ya en cursos organizados en España incluso por ministros de la misericordia nombrados por Francisco.

    http://www.aica.org/25025-obispos-de-la-region-buenos-aires-dan-criterios-pastorales-sobre.html

    https://www.aciprensa.com/noticias/diario-del-vaticano-confirma-carta-del-papa-a-obispos-argentinos-sobre-amoris-laetitia-43044/

    Un saludo muy cordial,
    Jordi

    02/10/2016
    Hola Jordi,
    La Oficina de Prensa de la Santa Sede no ha emitido ningún comunicado al respecto.
    Saludos,
    Paloma

    Jordi PICAZO SALOMO
    03/10/2016
    To Paloma
    Gracias Paloma,
    por la pronta respuesta.
    Un abrazo y mis mejores deseos. ¡Buena semana!
    Jordi

    ResponderEliminar
  9. Del prólogo que escribió Monseñor Omella para el libro de Philippe Ariño, que dará la charla que el Parlamento de Cataluña quiere prohibir:

    "No es habitual encontrar un testimonio como el del autor de este libro, Philippe Ariño. Analiza su tendencia homosexual desde unos parámetros antropológicos muy serios y muy fundados. Reconoce su práctica homosexual diciendo con toda claridad a dónde conduce esa práctica y confiesa con valentía y sencillez su conversión a Cristo y a las enseñanzas de la Iglesia católica sobre este tema.
    Estoy seguro de que este libro ayudará a muchas personas a en­­tender qué es exactamente la tendencia homosexual y a evitar caer en el sofisma de que no se puede ser feliz viviendo las enseñanzas de la Iglesia sobre moral sexual.

    "No es a través de la condena como se ayuda a resolver los conflictos que viven las personas, sino a través de la claridad, de la verdad, de la comprensión y de la propuesta de soluciones.
    Del prólogo de Juan José Omella Omella, Arzobispo de Barcelona"

    La presentación de su visión opuesta a la de la Iglesia Católica del Cardenal Martínez Sistach en Madrid la misma semana, con motivo de su particular entendimiento erróneo de Amoris Laetitia, hace que Ariño aparezca como un pobrecito engañado, y que nos preguntemos si Omella habrá defendido la charla de no haber prologado el libro.

    Pues su compañero Sistach, se ríe de ello, admitiendo la supremacía de la conciencia de cada uno sobre la objetividad de la moral que enseña la Iglesia de acuerdo con la Revelación de Cristo a través de las Escrituras y la Tradición.

    ¿Alguien me lo explica? Y a los que como yo, ponemos una denuncia a un cura que comete desmanes (absoluciones colectivas, invitar a teólogos que insultan a los obispos y se ríen del magisterio... etc), nos dicen que "probalemente estemos en pecado mortal por denunciar a un cura" (Santiago Bueno) y avisan al guarda de seguridad que no nos deje entrar más en el obispado.

    Ay ay ay, estos curas... ya decía la abuela de mi abuela, que si por un cura perdemos la fe, poca fe tenemos.

    ResponderEliminar
  10. Montaraz de Solsona12 de febrero de 2017, 18:36

    A usted Picazo por decir las Verdades del BARQUERO también le EXCOMULGARAN,CUIDADO.

    ResponderEliminar