martes, 24 de enero de 2017

La triste historia de los obispos auxiliares de Barcelona

Hoja de "La Vanguardia Española" con el nombramiento de los cuatro obispos auxiliares en 1968
Esto de los obispos auxiliares de Barcelona me recuerda aquello de las leyes educativas (LOECE, LODE, LOGSE, LOCE, LOE, LOMCE...) Cada gobierno elabora su ley, con gran disgusto de la oposición y cuando ésta llega al gobierno cambia la ley por otra con el consiguiente enfado de la nueva oposición que antes estaba en el gobierno y así continuamente, volviendo loco al mundo educativo, a los padres, a los alumnos y a los docentes con tanto cambio. Cualquier ciudadano con dos dedos de frente se pregunta: ¿No se pueden poner de acuerdo todos los partidos políticos y crear una ley de educación que dejando algún fleco a disposición de cada gobierno, pueda tener continuidad gane quien gane las elecciones?

Con los obispos auxiliares, en Barcelona, y en general en casi todas las diócesis pasa algo parecido. Un arzobispo se busca a sus auxiliares, y cuando éste cesa, el que viene después se los quiere sacar de encima o se los queda haciéndoles la vida imposible. Entonces cualquier fiel se pregunta: ¿No podían nombrar auxiliares que no estuvieran tan identificados con el arzobispo de turno, o con su linea ideológica, y que sirvieran igual para un arzobispo que para otro?

Porque si repasamos la lista de auxiliares más reciente, esa es la triste realidad. Si empezamos por los cuatro obispos auxiliares que le nombraron a Don Marcelo González en 1968 (Torrella, Guix, Capmany y Daumal), y eso que los puso para ganarse al clero local, no porque fueran de su estilo, recordaremos que cuando llegó el arzobispo Jubany no ocultó que se los quería sacar de encima, y movió todas sus influencias para hacerlo, a Guix lo envió a Vic y a Torrella a Tarragona, el caso más humillante fue el de Capmany al que lo dejó sin diócesis, relegándolo a las Obras Misionales Pontificas (OMP). Sólo se quedó con Ramon Daumal, un obispo totalmente inofensivo, que no podía hacerle ni un milímetro de sombra.

Jubany sólo nombró a un auxiliar y en los últimos años de su pontificado (1987), como premio a su principal colaborador, Lluís Martínez Sistach, pero con la llegada de Don Ricardo María Carles, el valenciano se lo quiso sacar de encima inmediatamente y lo envió a cubrir la diócesis que él acababa de dejar vacante: Tortosa.


Soler Perdigó, auxiliar de Ricard María Carles
Carles nombró seis auxiliares en tres promociones: la primera en 1992: Carrera y Soler Perdigó; la segunda en 1993: Tena, Traserra y Vives, y la tercera en 2001 con José Angel Saiz Meneses como único prelado. Es evidente que los cinco primeros fueron para ganarse al clero local como hizo Don Marcelo, y el último para premiar a uno de sus fieles colaboradores, como hizo Jubany con Sistach.

En este pontificado se produce un fenómeno extraño y novedoso y es que el propio arzobispo que ha  nombrado a sus auxiliares, es el mismo que quiere sacárselos de encima, y no para promocionarlos, sino porque no quiere verlos ni en pintura. A partir del año 2000 Don Ricardo descubre que tres de sus auxiliares conspiran contra él mismo, y en vez de defenderlo, apoyan los movimientos del progresismo contra su persona, decide desprenderse de ellos y los envía a otras diócesis: Urgel (Vives), Solsona (Traserra) y Perdigó (Gerona). Se queda sólo con Tena, que ya era mayor y estaba próximo a la edad canónica de su jubilación y con Carrera, que a pesar de las diferencias, nunca le traicionó y que no tenía ningunas ganas de marcharse de Barcelona.

El caso de Saiz Meneses, duró lo mismo que su mentor Don Ricardo, o incluso un poquito más porque fue Administrador Apostólico,  pero para no tener que pasar por el mal trago de dejárselo a Sistach, se le busca una salida muy honrosa, como primer titular de la diócesis de Terrassa.


Un joven Sistach con el obispo Joan Carrera
Con la llegada de Sistach, se queda sólo con Carrera como herencia, al que ningunea todo lo que puede, que dolorido por el desprecio llegó a afirmar aquella conocida frase: "¿Qué sentido tiene ser auxiliar de un arzobispo que no se deja auxiliar?". Carrera además tendrá que pasar por otra gran humillación, que es la de no poder jubilarse como quería a los 75 años, porqué Sistach se empecinó con el nombramiento de Turull, y al no concedérsele desde Roma, se denegó también la jubilación del entonces auxiliar. Como es sabido Carrera murió siendo auxiliar de Barcelona con 78 años.

Sistach no nombró ningún auxiliar de su agrado y tuvo que conformarse con el nombramiento de Taltavull, en un juego de equilibrios que popularmente respondería a aquel "Ni para ti, ni para mi" en la batalla que tenía con Roma, en que sus candidatos no colaban y los de Roma tampoco gustaban a Sistach. Rápidamente Taltavull experimentó el ninguneo que ya había vivido Carrera, incluso con la humillación de enviarlo a vivir a la Residencia Sacerdotal de jubilados, lejos del palacio episcopal. 

Con la llegada de Omella, se las prometía muy feliz, pensando que sería el nuevo hombre fuerte de la diócesis, pero la historia se repite, y el turolense le busca rápidamente una salida provisional en Mallorca, que a punto está de que sea definitiva.

En breve se espera el nombramiento de auxiliares para Barcelona, coincidiendo con el traslado de Taltavull, me temo que no se va a buscar ese perfil al que hacía referencia al principio de mi escrito, es decir personas de valía, útiles para cualquier obispo y queridos por el clero local, que no tengan que pasar por el estropicio de la mayoría de sus antecesores.

Francesco Della Rovere

8 comentarios:

  1. Soler Perdigó fue el único Obispo auxiliar de Carles que no se despidió de él antes de morir. Mientras alguno de ellos lloraba desconsolado y con gran remordimiento, Soler fue incapaz de mostrar un mínimo aprecio por quién había sido su mentor y Obispo. Cuando Soler desaparezca ¿quién se acordará de él?

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    1. El problema de Perdigó, como el mío, es que Dios se acuerde de uno, en el Libro de la Vida.

      Es una lástima, pero los obispos y presbíteros catalanes no se acuerdan para nada de sus compañeros en el purgatorio.

      No es agradable pasar el primer día en el cementerio y ver que nadie reza por ti... porque dicen que Dios no castiga y todos están salvados...

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    2. Este rasgo es también muy progresista, la falta de sensibilidad real y concreta. La sensibilidad progresista sólo sirve para definir un discurso, no para vivirla. Esta sensibilidad no es otra cosa que las tradicionales obras de misericordia. En vez, de sensibilidad tenemos en el mejor de los casos frialdad intelectual.

      Otro rasgo progresista, el resentimiento. El perdón también es teórico, no una ley para hacer carne en nosotros. Ni se concede el perdón ni se experimenta la necesidad de obtenerlo.

      ¿Seguimos con más rasgos progresistas?

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  2. Lo cierto es que los obispos ninguneados, por lo general, los retiran a comarcas o provincias, para hacer sufrir allá, sin ningún criterio evangélico, teológico, misional, espiritual o catequético.

    Lo rechazado por Barcelona, se lo comen las provincias y las comarcas.:

    El nombramiento de obispos sólo debería ser por criterios de santidad, pero parece que desde 1968, según la noticia, casi todos los obispos auxiliares han nacido con una maldición y un pecado original: no son elegidos por santidad, sino por mundanidad.

    Lo que crea en Cataluña y en España, una considerable cantidad de obispos malos, mediocres, ineptos, carentes de formación teológica, canónica y espiritual, seleccionados ab initio por criterios políticos de Barcelona, que sólo forma una cantera de tercera división de obispos rechazados, sin vocación, a la fuerza trasladados, que destruye la reputación general del Episcopado, hundiéndose éste en el descrédito y desprestigio más absolutos.

    Si ello es así, por favor, no nombren a ningún obispo auxiliar, que en cinco años lo expulsarán, por ostracismo, por quien será el nuevo obispo de Barcelona.

    Un obispo ha de ser elegido por santidad. Ello implica un obispo formado en la sana y recta doctrina. Mejor si a ello se suma un obispo carismático, del Espíritu Santo.

    El ejemplo comparativo de obispo de excelencia: San Antonio María Claret.

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  3. El qui fou Arquebisbe de Tarragona Ramon Torrella i Cascante el 1968 fou efectivament preconitzat bisbe titular de Minervium i auxiliar de Barcelona. Cal destacar però que el 1970 es traslladà a Roma nomenat pel Papa Pau VI vicepresident del Consell de Laics i de la Comissió Pontifícia Justícia i Pau, i el 1971 del Consell Pontifici Cor Unum. El 1975 fou nomenat vicepresident del Secretariat per a la Unió dels Cristians. No seria fins l'any 1983 en que Sant Joan Pau II el nomenaria arquebisbe de Tarragona.

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    1. I a més, l´ànima, el propulsor del Concili Tarraconense.

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  4. ¿Que pasa con la ORDEN de MALTA?,por favor INFORMEN!

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    1. Pues que el cardenal Burke se ha insubordinado. A él le nombra el Papa como cardenal de la Orden de Malta y dice que la orden es soberana y el Papa no tiene nada que decir ahí. Tan delirante como la dubia, que es la misma operación. Hoy, finalmente, ha dimitido el canciller que se insubordinó con Burke. Esperemos que este entre en razón. Y ayer el periodista del Opus José Apezarena, vinculado a Fainé, aseguraba que la rama española apoyaba la insubordinación. Lo decía por sí y ante sí, y hay que interpretarlo como que su clan del Opus catalán apoyaba la insubordinación. Tras la dimisión de hoy parece que, gracias a Dios, han perdido otra batalla.

      Dice el nuevo prelado del Opus, Fernando Ocariz, que «El Opus Dei no tiene nada que ver con la política». Esperemos que se le haya olvidado el “ya”, ya no tendrá que ver, y que sea lo que quisiera decir, por esperar algo. Porque con más de cincuenta años permanentemente en el poder político y banquero no hay quien se crea que obedece a la casualidad. Justo hoy han comunicado oficiosamente que el PP y el PSOE han desechado como presidente del Tribunal Constitucional a Carlos Ollero, señalando que este es del Opus. Parece que se confirma la pérdida de poder político del Opus, aún con el nuevo Ocariz. Era una plaza absolutamente codiciada por los separatistas, y recuerden que el nieto de Prat de la Riba es el jefe del Opus en España. Está pendiente de si le confirman o no. Su retirada sería una gran noticia para todos. Si con él se retira Fainé ya sería espectacular. Y se podría acabar con el "barrizal interminable y la inestabilidad política" que el más que opusino Miró Ardevol confiesa que organizan para ofrecer como "solución" sus objetivos separatistas -colonialistas-. Y todo esto, en gran medida, es lo que está en juego también con la designación de obispos auxiliares para la diócesis de Barcelona, epicentro de toda la desestabilización actual, tanto en España como en el Vaticano.


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