jueves, 17 de noviembre de 2016

Nuestro Lutero

En su acontecer religioso-eclesial la Reforma es la negación de la Iglesia visible, anclada en el magisterio objetivo y el sacerdocio sacramental, y la afirmación de la religión de la conciencia, basada en la palabra bíblica por la decisión de cada uno (J. Lortz. Historia de la Reforma)
Pues sí, el año próximo se celebra el medio milenio desde que Lutero inició su Reforma, colgando las 95 tesis contra las indulgencias en la puerta de la iglesia del palacio de Wittenberg.
Esto ocurría en un momento de grave decadencia de la Iglesia, y con un motivo que fue justa causa de escándalo. En la predicación de las indulgencias, la última simplificación era que si comprabas títulos de indulgencias, te asegurabas el cielo para ti o para tus difuntos. La gente acabó entendiendo que el Papa había recalificado el cielo y lo estaba vendiendo por parcelas.
Era una evidente corrupción del papado que se extendía por toda la Iglesia, porque acabó como una especie de multinivel, y ahí ganaban todos… Menos los fieles, compradores de la santa mercancía. Una auténtica merienda de negros

Pero la corrupción estaba tan extensamente implantada en la Iglesia, que el Papa no fue capaz de dar respuesta a esa crítica. Ni tampoco quiso. No estaba dispuesto a renunciar a la gloria de edificar el templo más suntuoso de la cristiandad: la basílica renacentista de San Pedro del Vaticano. El desprestigio del papado como autoridad universalmente reconocida, la corrupción de un clero inculto y adormilado, el clamor unánime que pedía la reforma de la Iglesia en su cúpula jerárquica y el nacionalismo contra el universalismo (romano o imperial) precipitaron la rebelión. También tuvieron parte en ésta, la confusión doctrinal que reinaba en una escolástica decadente, junto con la aparición de nuevas herejías y una nueva espiritualidad personal, basada en el biblismo y en la experiencia de cada uno, por encima del magisterio eclesial. Todos  éstos fueron puntos decisivos que marcaron un cambio de época que, por lo visto, no se ha cerrado. En efecto, ¿no se están repitiendo también esos mismos signos en la Iglesia de hoy,  como continuación de ese ayer que inauguró Lutero? 
Es más fácil por tanto entender la inicial rebelión de Lutero, que el empecinamiento del Papa y de toda la curia en sus errores, en los que se engolfó y se embarró toda la Iglesia. Es que si la corrupción empieza por la cabeza, mal arreglo tiene el pescado, por más que represente el santo acrónimo. Es obvio que los pastores estaban llevando al rebaño por el despeñadero. Obvio también que un cristiano auténtico tenía que oponer resistencia a tanta corrupción. Heroísmo que no se podía exigir a cualquiera, porque la lucha contra la cabeza es la más difícil. Lutero tuvo el valor de emprenderla; pero fue mucho peor el remedio que la enfermedad.
Fallando tan estrepitosamente la cabeza, era lógico que acabase apelando a la propia conciencia por encima de la autoridad, y al libre examen por encima del magisterio de la Iglesia. Sabemos hasta dónde ha llegado el libre examen. En primer lugar, como eso no tiene fin, la inicial iglesia protestante ha ido dividiéndose y subdividiéndose, bajo el mismo criterio de que nadie tiene autoridad suficiente para imponer su magisterio. Y así han llegado a subdividirse en más de 30.000 iglesias. Es lo que dan de sí los principios en que se sustenta el protestantismo.
Y en cuanto al libre examen sin magisterios que valgan, hemos llegado al esperpento. Resulta que numerosas iglesias protestantes, entre ellas la de Suecia, leen la Biblia y entienden perfectamente que en ella la homosexualidad está tan bien vista como la unión natural de hombre y mujer. Por eso celebra esa iglesia matrimonios homosexuales y los bendice en nombre de Dios. Por eso cuando fue el Papa a Suecia a celebrar con ellos el 5º centenario del luteranismo, se encontró con una arzobispa, pastora de esa iglesia local, y con su marida. En eso es en lo que acaba esa figura tan progresista del libre examen de la Biblia. ¡Y todos tan ufanos!
Es el tremendo riesgo que corre la Iglesia cuando los pastores se apartan de la recta doctrina, y cuando aprueban con su silencio las aberraciones que se cometen bajo su jurisdicción. Y tanto mayor es el riesgo, cuanto más altas son las jerarquías. Por eso no está de más que la Iglesia se sume a la conmemoración del 5º centenario de Lutero; pero no para lamentarse del mal que le hizo éste, que fue muchísimo; sino para recordar la parte que le cupo a la Iglesia en el desencadenamiento de esos males, dando ocasión para que apareciesen los sucesivos “luteros”. Y para que vaya tentándose la ropa: sobre todo la que va del rojo al púrpura.
No es un secreto para nadie que las declaraciones conjuntas católico-luteranas tienen la pretensión de declarar anuladas las seculares disputas sobre la doctrina de la justificación por la fe que estaban en el centro de la Reforma de Lutero. Y es que la actual crisis de fe, la quasi total ausencia de Dios en la vida pública y privada sobre todo en las regiones que fueron el teatro de la Reforma, ha hecho desvanecer -también entre los católicos- la conciencia de pecado y la buena nueva de la gracia que sana y perdona. Con ese vacío retumbante, desaparecido el contraste doctrinal en la poca práctica cristiana que queda, ya podemos estar de acuerdo en todo con los antiguos herejes.
El hombre ya no está totalmente corrompido -para los luteranos- por el pecado original, sino que es dios de sí mismo, con unos criterios propios de los cuales no ha de dar cuenta a nadie. Ni concupiscencia ni justificación… ni siquiera la fe sola, la confianza absoluta en los méritos de Cristo. La justicia de Cristo que se aplica al pecador y que cubre, esconde, disimula el pecado del hombre que continúa pecador, según Lutero. ¡Ni pecado ni gaitas! To er mundo é güeno y aquí paz y después gloria. Y en eso la convergencia con muchísimos curas, obispos y cardenales católicos está asegurada. La justificación se ha actualizado en términos de una novedosa misericordia que no necesita arrepentimiento…  y ni tan siquiera fe, sino sólo unas dosis de misericordina de adecuada polivalencia, que pueda ser compartida también por nuestros hermanos separados.

Custodio Ballester Bielsa, pbro.
www.sacerdotesporlavida.es

11 comentarios:

  1. Lutero y sus luteranos17 de noviembre de 2016, 23:38

    1. El Papa Francisco fue a Suecia porque en Alemania, el luteranismo está en una profunda crisis. También en Suecia, donde sólo un 2% va a las presuntas misas luteranas de una Iglesia oficial de Estado.


    2. Las declaraciones conjuntas católico-luteranas no valen ni sirven para nada. La han rechazado cientos de teólogos luteranos y la Iglesia de Dinamarca. Es papel mojado. Ni es magisterio católico. Para saber rectamente sobre la doctrina de la justificación: Catecismo. Lo esencial de la Iglesia es la Santísima Trinidad y los Sacramentos. Lo esencial del luteranismo es la Sola Fide: sacadla y no hay luteranismo.


    3. El protestantismo está completamente desunido y es una realidad parcial, en el sentido de "compuesta de partes". Y cada parte (luteranos, baptistas...) también es a su vez otra realidad parcial: los luteranos se dividen en tradicionalistas y progresistas.


    4. El protestantismo sólo se define como una comunidad bíblica, pero de la Biblia minimalista, sin los Deuterocanónicos. A partir de esta base común, que cada palo aguante su vela.


    5. Lutero se cargó toda la Palabra de Dios, compuesta de Escritura y Tradición. Estafó al Pueblo de Dios dando unas Sagradas Escrituras con la mutilación de los Deuterocanónicos. Liquidó toda la Sagrada Tradición Apostólica con los Padres de la Iglesia, junto con la Sagrada Liturgia entera, todo el Magisterio pontificio y conciliar y el Catecismo. Cinco en uno.

    Se zampó todos los Sacramentos. Dio al traste con el Breviario y el Derecho Canónico. Borró todos los documentos de las Congregaciones vaticanas. Dio la patada a todos los teólogos, místicos, santos y revelaciones privadas.


    6. La Sola Scriptura es un fraude, pues sólo comprende una Biblia minimalista, sin los Deuterocanónicos. Y sin el Magisterio, pues cada fiel tiene plena libertad para ser él mismo Magisterio de sí mismo y de los que lo quieran seguir, según el libre examen individual, base del plurimorfismo anárquico del luteranismo y el protestantismo.

    ¿Y Lutero es un ejemplo y referencia de renovación, de estudio de la Biblia, de difusión de la Palabra de Dios? Anda ya...


    7. Después hemos de recordar toda la historia de la Iglesia luterana: su inquisición, su caza de brujas, su asociación al Estado y a sus presupuestos e instituciones, su persecución y eliminación de católicos y otros protestantes en la vida pública, la destrucción del patrimonio artístico eclesiástico, su iconoclastia... ¿Esto, de qué es ejemplo?


    8. Y finalmente, de risa, el Cielo en parcelas y a plazos. El luteranismo tradicional afirmaba el pecado mortal de la homosexualidad, y de repente, ya no, se podía ir al Cielo, y además, se podía ser pastor, y encima, casarse.

    O sea, a partir del 22 de octubre del 2009, los luteranos suecos marcaron una frontera Cielo-Infierno (no creen en el Purgatorio) para los que morían cometiendo una misma acción homosexual: de condena al Infierno si morías el 21 de octubre, y la entrada en el Cielo y la prelatura si lo hacías el 22 de octubre.

    Y los que estaban en el infierno por cinco siglos, por la retroactividad misericordiosa de la norma eclesial más favorable, debieron pasar de un brinco del Infierno al Cielo. Con lo que se cometió la herejía de la apocatástasis de Orígenes: al final, hasta el mismo diablo y las almas de los condenados irán al Cielo. De carcajada. ¿Esto es ejemplo y referencia? Por favor, una de calamares...

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    1. Totalmente de acuerdo con usted,en todo y con lo de los CALAMARES MAS!!!

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  2. "Lutero no «protestó» tanto contra la corrupción moral, sino contra los que él consideraba como errores doctrinales de la Iglesia católica. Él mismo lo dice: «Yo no impugno las malas costumbres, sino las doctrinas impías». Y años después: «Yo no impugné las inmoralidades y los abusos, sino la sustancia y la doctrina del Papado». «Entre nosotros –confesaba abiertamente–, la vida es mala, como entre los papistas; pero no les acusamos de inmoralidad», sino de errores doctrinales. Efectivamente, «bellum est Luthero cum prava doctrina, cum impiis dogmatis» (Melanchton).

    http://infocatolica.com/blog/coradcor.php/1606291202-no-hay-acuerdo-real-catolico

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    1. Muy bien traído todo el comentario.

      Como dijo Benedicto XVI, el Imperio Romano cayó no por la intoxicación por plomo, las invasiones bárbaras, la crisis económica, la división del Imperio, las epidemias, el paganismo, la corrupción, las orgías, la decadencia demográfica, la despoblación de las ciudades, las guerras civiles...

      ... cayó simplemente por el obscurecimiento de la lógica y la razón humanas, el no hacer caso de los hechos y las evidencias, el no razonar en simple recta razón...

      ... como sucede ahora en el mundo, en España, y sobre todo, entre nosotros, Cataluña.

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  3. "la homosexualidad está tan bien vista como la unión natural de hombre y mujer."

    Para el catolicismo, el simple sentir homosexual, como pederástico, incestuoso, bisexual, adulterino, violador, abortista, eutanásico... no es pecado (ver, por ejemplo, para la homosexualidad, Catecismo 2357 a 2359).

    Se puede ser bi u homosexual (en el sentido de inclinación, tendencia, tentación), como pederasta, como incestuoso, como adulterino, como violador... siempre que haya continencia y abstinencia (sexto mandamiento). Y se consigue con fe, gracia, amor, humildad, sacramentos y oración. Alguien, no sé quién, dijo: sed perfectos, como vuestro Padre...

    Pero Jesús también exige la pureza no sólo física, sino de corazón. El noveno mandamiento prohíbe la concupiscencia de la carne, prohíbe el tener incluso pensamientos pecaminosos realizados con conocimiento y consentimiento (el décimo prohíbe la codicia de los bienes ajenos).

    Por eso, ha sido un grave error de Francisco, que le han hecho caer sus asesores, consejeros y colaboradores (los de la teología de rodillas, teología alemana de inspiración luterana), al afirmar en Amoris laetitia, numeral 305 y nota 351, la posibilidad de la comunión, confesión y extremaunción con viático de los adúlteros sin abstinencia ni continencia, en contradicción con lo que exige Jesús y, en consecuencia, el numeral 1650 del Catecismo (1992), que a su vez deriva del numeral 84 de Familiaris consortio (1981): ha de haber continencia y abstinencia.

    ¡Gracias, San Juan Pablo II, por estos dos instrumentos proféticos, pensados para nuestros confusos días!

    En efecto, si los adúlteros sin continencia pueden comulgar, ser absueltos y extremaunciados con viático, entonces también tienen derecho los homo y bisexuales sin abstinencia (de carne y corazón), y así sucesivamente con todos los pecadores, pues con razón, lógica y justicia dirán:

    ¿Por qué los adúlteros sin continencia sí, mientras que yo, con mi pecado, no? Esto es un agravio comparativo inicuo...

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  4. Se dice que lo del papel colgado en el Castillo con las 95 tesis fue otro mito más. Se dice que las envió a diversos dignatarios.

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  5. Lo de que Lutero colgó o clavó las 95 tesis en el palacio o en la catedral de Wittemberg, ya se ha señalado varias veces que no se corresponde con la realidad. Fue Melachton, que estando en Tubinga se le ocurrió decir -como reconoció- lo de la rebelión expresada en clavar las tesis en la puerta de vete a saber donde. Ya en sl S. XVI algunos cronistas y después algunos historiadores han reafirmado que esta versión es falsa. Lo que hizo Lutero es enviar sus tesis a algunos obispos de Alemania.

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  6. LUTERO,¿era SUECO,O SE HACIA EL SUECO,COMO ALGUNOS AHORA?!!

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  7. "El hombre ya no está totalmente corrompido -para los luteranos- por el pecado original, sino que es dios de sí mismo, con unos criterios propios de los cuales no ha de dar cuenta a nadie. Ni concupiscencia ni justificación… ni siquiera la fe sola, la confianza absoluta en los méritos de Cristo." Es interesante el comentario. El argumento final no es para nada protestante (a menos de referirnos a grupos tan extremos como los Cristianos Renacidos), mucho menos luterano. Es básicamente neopagano.
    El protestantismo ha resistido mucho peor que el catolicismo o la ortodoxia al descreimiento que subyace en el mundo actual. Se está derrumbando poco a poco, ello a pesar de tantas aportaciones interesantes que llegó a aportar en teología.
    Lo más sorprendente (o triste según se mire) es que cuando pretende "regenerarse" por miedo a desaparecer (como casi ha desaparecido ya en los EE UU), acaba acercándose al enemigo secular: la Iglesia Católica. No sé si aún están a tiempo. Por otra parte ¿estamos a tiempo los católicos de evitar su triste destino, sea para ellos o para nosotros mismos?

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    1. El tiempo nos lo dé Dios. Pidámosle que así sea y que a Él les podamos acercar.

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  8. Tenemos a un antecesor de Lutero que también causó mucho daño, Erasmo de Rotterdam. A través de un intento de depurar ciertos defectos que veía a la Iglesia del momento, llegó a una postura de la que ciertamente se puede decir que se enfrenta a la Eclesialidad, que dificulta en mucho el significado de los ritos y pone en tela de juicio la liturgia. Con gran sorpresa por mi parte, asistí a una Catequesis que llevaba un sacerdote católico que profesaba gran parte de estas ideas. No era español y cuando le pedí que aclarase que no se trataba de postulados erasmistas, me dijo que no sabía de qué le estaba hablando. Le mencioné a Erasmo de Rotterdam y me dio francamente la impresión de que le pillaba de nuevas, que nunca le habían hablado de él, pero sin embargo su formación en el seminario sí había bebido claramente de estas fuentes. Y todo esto en una parroquia de quien nadie lo driría.
    realmente, hay que estar al tanto y los rectores tienen que conocer muy bien a sus presbíteros.

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