viernes, 9 de septiembre de 2016

La Glosa Dominical de Gérminans

LA MISERICORDIA DE DIOS ES LA VIDA DEL HOMBRE
La ternura, la misericordia, la alegría de Dios son la vida del hombre, su salvación. Hoy tenemos entre manos el evangelio del padre con sus dos hijos, más conocido como “parábola del hijo pródigo”. Esta página de san Lucas constituye el vértice de la espiritualidad cristiana y de la literatura de todos los tiempos. De hecho ¿qué sería de nuestra cultura, del arte y por extensión de toda nuestra civilización sin esta revelación de un Dios Padre lleno de misericordia? Cuando el Señor Jesús ha querido hablarnos de Dios y hacernos conocer su rostro y su corazón no ha hecho, un tratado de teología, nos ha explicado esta parábola. Dios es un Padre que siempre piensa en sus hijos, que corre a nuestro encuentro cuando regresamos a Él. La parábola no cesa de emocionarnos y cada vez que la escuchamos o la leemos tiene la fuerza de sugerirnos siempre nuevos significados. Pero lo que este texto evangélico tiene muy especialmente es el poder de hablarnos de Dios, de darnos a conocer su rostro, mejor aún, su corazón.  Después que Jesús nos ha dicho que el Padre es misericordioso, las cosas ya no pueden volver a ser como antes. Ahora conocemos a Dios: Él es  nuestro Padre que por amor nos ha creado libres y dotados de conciencia, que sufre si nos perdemos y que hace fiesta si regresamos. Por este motivo la relación con Él se construye a través de una historia, de manera análoga a cuanto sucede a cada hijo con respecto a sus padres: al inicio depende de ellos, después reivindica su propia autonomía y finalmente, si existe un desarrollo positivo, llega a una relación madura, basada en el reconocimiento y en el amor auténtico.
En estas etapas podemos leer también los momentos del camino del hombre en relación con Dios. Puede existir una fase que es como la infancia: una religión movida por la necesidad y la dependencia. Poco a poco a medida que el hombre crece y se emancipa, quiere liberarse de esta sumisión y convertirse en libre, adulto, capaz de regularse por sí solo y hacer sus elecciones de manera autónoma, pensando incluso de poder prescindir de Dios. Esta fase es muy delicada porque puede llevar al ateísmo pero al mismo tiempo, y no raramente, muchas veces esconde la exigencia de descubrir el verdadero rostro de Dios. Afortunadamente, Dios no viene a menos en su fidelidad y aunque nosotros nos alejemos y nos perdamos, continua a seguirnos con su amor, perdonando nuestros errores y hablando interiormente a nuestra conciencia para que tengamos nostalgia de Él.  
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En la parábola, los dos hijos se comportan de manera opuesta: el menor marcha y cada vez cae más bajo, mientras el mayor permanece en casa, pero también él tiene una relación inmadura con el padre; de hecho cuando el hermano regresa no quiere entrar en casa. Los dos hijos representan dos modos inmaduros de comportarse con Dios: la rebelión y una obediencia pueril. Ambas formas se superan a través de la experiencia de la misericordia. Sólo experimentando el perdón, reconociéndose amados por un amor gratuito, mayor que nuestra miseria, pero también que nuestra justicia, entramos finalmente en una relación verdaderamente filial y libre con Dios.
¿Cómo no abrir nuestro corazón a la certeza que, aún siendo pecadores, somos amados por Dios? Él no se cansa nunca de venir a nuestro encuentro, recorre siempre antes que nosotros el camino que nos separa de Él. El arrepentimiento es la medida de la fe y gracias a él regresamos a la Verdad. Meditando esta parábola podemos vernos reflejados en ambos hijos, pero por encima de todo, podemos contemplar el corazón del Padre. Lancémonos entre sus brazos y dejémonos regenerar por su amor misericordioso.
Fr. Tomás M. Sanguinetti

7 comentarios:

  1. Gracias Padre! !- sentirnos amados por Dios ése es nuestro camino. Hacia el Padre Va El Camino
    Muchas gracias. El Señor le bendiga

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  2. IN MEMORIAM
    (hace un año)



    Josep G. Trenchs12 de septiembre de 2015, 13:25

    Fray Tomás, muchas gracias por esta hermosa Glosa.

    No necesita comentario alguno, solo repetir con Pedro, inspirados por el Espíritu Santo.

    "Señor, a dónde iremos si solo Tú tienes palabras de VIDA ETERNA"

    Han pasado dos mil años y sigue exactamente igual, quien prescinde de Dios y lo intenta buscar en los efímeros placeres humanos, ya sea cartas astrales, poder, dinero, sexo, etc., no encuentra más que engaños.

    En cambio, los que por su Gracia y Misericordia le podemos seguir día a día, a pesar de los tropiezos propios de lka debilidad humana, no da más que felicidad duradera, ya en este mundo,


    Josep G. Trenchs12 de septiembre de 2015, 20:21

    Elm título de esta Glosa, no puede ser más ilustratativo de uno de los atributos de Dios:

    EL PODER DE DIOS ES UNA POTENCIA DE AMOR

    ¿Será que Dios me ama?

    Sabemos que Dios es amor (1 Jn 4:8).

    Sabemos que Dios ama al mundo (Jn 3:16). Pero, ¿nos ama Dios como individuos?

    ¿Me ama a mí, un pecador? ¡Sí! La escritura está repleta de afirmaciones del amor de Dios por los individuos.

    Un cuadro hermoso de este amor fue cuando Jesús lavó los pies a sus discípulos. Fue la tarea de un humilde siervo de lavar los pies de los huéspedes. Después de hacerlo,

    Jesús dijo, “Este mandamiento nuevo os doy: que os améis los unos a los otros. Así como yo los he amado, también vosotros debéis amaros los unos a los otros.

    De este modo todos sabrán que sois mis discípulos, si os amáis los unos a los otros.” (Jn 13:34-35). Jesús estaba interesado en mostrar el amor, no sólo a sus discípulos, sino a otros también.

    Así como el Padre me ha amado a mí, también yo los he amado a vosotros.

    Dios nos ama siempre con un amor infinito, aunque nosotros nos olvidemos de Él y lo dejemos apartado, Él sigue amándonos y sigue esperando nuestra conversión, nuestro arrepentimiento y por consiguiente recibir el sacramento de la Reconciliación, donde puede ejercer su infinita misericordia, su perdón y su amor.

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  3. La glosa dominical de Fr.Tomás es la brisa suave que acaricia la preparación de la homilía dominical.Un espacio vital para la serenidad y también para ser interpelado personalmente por la Palabra de Dios. Muchas gracias por todo. es lo mejor que ofrece Germinans.

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  4. Siempre he querido ser padre. Pero no uno cualquiera, sino uno de verdad. Al igual que todo niño tiene el derecho de tener unos padres que lo amen, creo que no todo el mundo tiene el derecho de ser padre. Todo derecho debe tener una obligación que lo sustente. De no ser así, la humanidad sólo puede caer en un acto de egoísmo colectivo que nos lleva a la Nada. Ser padre no es un derecho ni una obligación. Es un acto de generosidad, de entrega, de don. Dar sin esperar nada a cambio. Y no todos estamos preparados ni dispuestos a ello. Pero no se trata tampoco de un desprenderse de todo hasta perder nuestra esencia. Esta no es la regla del juego de ser padre. ¿Cuál es, entonces, ya que el hijo llega al mundo sin manual de instrucciones?
    La respuesta podría ser la siguiente: Siembra lo que recoges, recoge lo que siembras. Parece sencillo, pero es complejo. Todo juego de pocas reglas es fácil de empezar a jugar, pero se vuelve difícil si quieres llegar a dominarlo por las múltiples variables que conlleva. No todos tienen algo que dar y están dispuestos a darlo. Menos son los que están dispuestos a esperar y recibir lo que el otro tiene y está dispuesto a dar. Y son sólo unos pocos los que son capaces de volver a empezar y persistir en este diálogo infinito cuyo único fin es transformar al que lo inicia en padre y al que lo sigue en hijo. Es por esta razón que ser un padre de verdad es simplemente complicado o complicadamente simple.
    Las personas que se embarcan en este proyecto vital no son dioses ni individuos temerarios o aburridos con su rutina diaria. Se trata más bien de personas decididas y con coraje dispuestas a aportar su amor y tiempo a alguien que lo necesita. Un padre y un hijo no están hechos de nada tan frágil y corruptible como la carne y la sangre. ¡No! Un padre y un hijo se forjan con el esfuerzo, la voluntad y el corazón. El transcurso del tiempo consolida los vínculos y acaba poniendo las cosas en su sitio.

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  5. Fray Tomás, he subido al altar invitado porr el celebrante para leer la primera lectura, la del Exodo. Llevaba in mente su apasionante texto. Celebrada la eucaristía me disponía a leer el Full dominical. No podía dar crédito.

    Hoja dominical del domingo 11 de septiembre de la diócesis de san Feliu.
    En la primera página un comentario intemporal del obispo y un texto miserable.
    Miserable en el propio título: “Vosaltres sereu el meu poble” (Ex 3). Porque no se refiere al diálogo que mantiene Dios con Moisés sobre el pueblo elegido, sino sobre el pueblo catalán. Miserable violencia del sentido del texto bíblico.
    Sigue un cúmulo de falsedades étnicas, que avergonzaría a cualquier alumno de genética de poblaciones (habla incluso de sangre). Miserable racismo.
    Fascismo en estado puro que habla de unidad de destino. No hay más destino para el cristiano que el cielo. Miserable fascismo.
    Miserable aprovechamiento de un medio evangelizador para hacer propaganda nuda del separatismo. Miserable.
    No es la primera que esa miseria aflora en el clero catalán. Ya borraron los monjes de Montserrat el disparate del prior que predicó que el Presidente Mas había convocado al pueblo de Dios. Gentuza miserable.



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    1. Muchas gracias D. José María. por su atinada crítica de la hoja dominical

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    2. Miserable es convertir un espacio de paz, cual es la glosa dominical de Fr. Tomás, en tribuna para decir tantas veces la palabra "miserable".

      He buscado el artículo que cita y lo he leído, por curiosidad. A ver si era tan terrible. Y la verdad es que parece que usted y yo no hemos leído lo mismo. No sé por qué se escandaliza. Es una divagación -sin demasiadas pretensiones- sobre la noción de "pueblo" y el caso de Cataluña, que celebra su particular fiesta nacional. Todo lo demás -fascismo, racismo, separatismo- lo añade usted.

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