lunes, 25 de julio de 2016

El entrañable Josep Torrens

Se hacían llamar “Colectivo” y en realidad lo eran. Vivieron su época dorada con la oposición al cardenal Carles, dirigidos desde la parroquia de San José Oriol bajo la guía y el aliento incansable de Mn. Josep Boix. Ahí estaban Salvador Sol, Adelaide Baracco Colombo, Lluis Mujol, Jaume Rocabert, Francesc Bragulat, el padre de Mónica Terribas, Sefa Amell, Piua Salvatella, Joan Oñate y Josep Torrens, entre otros. En sus mejores tiempos, corría el año 2002, llegaron a presentar 5.357 firmas solicitando la dimisión del cardenal Carles y protestando por haber designado a Sáiz Meneses como obispo auxiliar. Nos hallábamos en los albores de internet y aquel manifiesto se presentó con las firmas originales y la identificación de cada uno de los abajo-firmantes, en cinco gruesos volúmenes que se entregaron en el registro del arzobispado. 

Después de la jubilación de Don Ricardo, el colectivo fue languideciendo, incluso llegó a dimitir Josep Torrens y la asociación iba entrando en estado de postración. Los antaño combativos fueron perdiendo su dinamismo y solo quedó el rastro en Internet de una página web, que se actualizaba de Pascua a Ramos. Con el tiempo, el colectivo dejó de ser colectivo, pese a que Torrens volvió a coger las riendas e intentó mantener una llama cada vez más tenue y al borde de la extinción. Tan poco quedó del colectivo, que se puede decir a día de hoy que el único miembro activo de Església Plural es Josep Torrens. Es un mundo que fenece, pero él se resiste a abandonar el barco y como ahora tiene tiempo suficientemente libre, aparte de pasear a su perrito por la Gran Vía, se dedica, de uvas a peras, a mantener a flote el mortecino grupo.

Torrens es tributario de la época del ciclostil, el pasquín, los abajo firmantes y el fanzine. Por eso, algunas mañanas siente la necesidad de montar una campaña de firmas, remedo de aquellos exitosos empeños que tanto éxito le habían deparado quince años atrás. En aquel momento, pergeña un manifiesto, con sus puntos bien desguazados, cual si fuese una lista de la compra y se lanza de inmediato a remitirlo por correo electrónico a su libreta de direcciones. Al principio, la cosa tenía su gracia. ¡Otra de Torrens! ¡Josep monta otra campaña! Los destinatarios agradecían la confianza y se alegraban de que Església Plural siguiese viva, dado que hacía tiempo que no tenían noticia de ella. Al igual que Torrens rejuvenecía con su manifiesto, los destinatarios rejuvenecían ante el planteamiento de una nueva batalla opositora.  
Sin embargo, el último llamamiento de Torrens ha provocado cierto sonrojo. Primero por hacerse un poco pesado y segundo porque la campaña no tiene pies ni cabeza. Se titula “Impidamos el nombramiento de Jorge Fernández Díaz como embajador en el Vaticano” y pretende dirigir una carta al papa Francisco, en la que directamente le solicita lo siguiente:

“Si la Santa Sede acepta este nombramiento, afectará el prestigio y la credibilidad de la Iglesia, será motivo de escándalo para muchos católicos, y favorecerá los sectores de la curia que intentan hacer fracasar la reforma que usted encabeza y que ha llevado renovadas esperanzas a la Iglesia. Le pedimos que intervenga en este asunto, impidiendo que la Secretaría de Estado dé el plácet a este escandaloso nombramiento.” 

Cuando llegue la carta a la Santa Sede puede ser que Fernández Díaz siga siendo ministro del interior en funciones o incluso, tal como está el patio, que se hayan convocado unas terceras elecciones, a lo mejor preludio de unas cuartas. Al Vaticano suelen llegar numerosas cartas de protesta y saben discernir, por una experiencia aquilatada a lo largo del tiempo, sobre la relevancia y consideración que puede merecer la protesta. Pero ésta seguro que les hace llevarse las manos a la cabeza. ¿Fernández Díaz embajador? Si nadie lo ha propuesto. Probablemente ni sepan quién es o incluso lleguen a preguntarse por él. Hasta podría ser que la campaña le hiciese un favor y supusiese un aval. No sería la primera ocasión. Lo cierto es que resulta un punto cómico iniciar una campaña en base a un rumor, respecto al cual no existe ninguna base fundada. La carta puede provocar tanto la hilaridad como la conmiseración.

Además, tan poca suerte ha tenido Torrens con su disparatada recogida de firmas, que ha recibido muestras de oposición de sus teóricos aliados, hasta el punto de que Salvador Cardús se le puso a la contra en twitter con el lema: "Cal dedicar energies al nomenament d'ambaixadors espanyols? No és millor que hi tinguin algú tan desprestigiat?" Pobre Torrens: se ha quedado sólo en Església Plural y ya no le respetan ni los suyos. Sic transit…

Oriolt

7 comentarios:

  1. Lo que me hace gracia de Torrens es que habla de escándalo sobre el posible nombramiento de F.Díaz. Este señor se olvida que él ha sido un constante escándalo para la Iglesia. Lo que no entiendo es que para que sigue en la Iglesia, lo mejor es que hubiese apostatado, y se fuera con sus canciones a otro lado. Es vergonzoso verlo cuando se reúne con todos los naZi-progres, con títulos que siempre empiezan con "Plataforma..." ¡¡qué abrazos se dan con Vicky Molins, Canet, Cervera, Lligades y otras hierbas..." dan pena por su decadencia y risa porque nadie les cree.

    Y Josep, sé que me leerás, no cojas esos berrinches, porque te va a dar una envolia y no podrás protestar por los pastores que son fieles al Magisterio de la Iglesia, del que hace mucho tiempo te has alejado. No sé porque no estás en la Santa Sede asesorando al Papa, porque para ti hay que poner un obispo a tu medida, y enviar al Vaticano a un embajador que sea de tu opinión. Otra cosa que no entiendo de ti qué te importa que España nombre un embajador si tú mismo manifiestas que no eres español.

    Creo que te aburres y tienes que buscar alguna polémica y tu típica recogida de firmas. Sin duda, tu soberbia no te hace feliz.




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    1. MARPN
      Todos estos "¿progres?", sean o no sacerdotes o religios@s, ahora que ven acabarse su influencia maligna en la IC de Barcelona, son mucho más peligrosos y defenderán con uñas y dientes su parcela de poder e influerncia.
      "dan pena por su decadencia y risa porque nadie les cree". A Dios demos gracias.
      Sr. Cardenal, está tardando en regenerar a todos estos "no católicos" que buscan otros intereses. Déjese aconsejar por los buenos presbíteros y religios@s que aún quedan en nuestra quertida IC de Barcelona. Que Dios lo bendiga.

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    2. Sr.MARPN,perdone pero me podria decir a que CARDENAL se refiere?

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    3. MARPN
      Sr. Catòlic del poble, ha estat un lapsus. Me refiero lógicamente al arzobispo Omella.

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    4. Catòlic de poble27 de julio de 2016, 8:43

      OK.MARPN

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  2. Toca descansar...26 de julio de 2016, 0:43

    Para esta época, Sr. Torrens, nada mejor que la sugerencia de una etapa de reposo en un buen balneario, bien lejano, por ejemplo Solán de Cabras (los hay muy buenos por el Cantábrico), palacete-balneario hecho construir por el mejor alcalde de Madrid, Carlos III.

    Barcelona cansa demasiado... mucho ruido y contaminación... feísmo y brutalismo arquitectónico, paisajístico y urbanístico... políticos, periodistas e intelectuales bastante borreguillos y aleladitos... cultureta y politiqueo ombligista y autorrefencial en circuito cerrado... recirculando en bucle redundante girando sobre sí mismos...

    Verde, montaña, Cuenca, piscina, comidas, sueño, masajes, duchas, excursiones, saunas... mmm mmm... descanso, remanso de paz y bonanza... bien, bien... quietud, sosiego, tranquilidad... amabilidad, sonrisa, felicidad... sol, aire, vistas, luz... vida, vivo, valioso... sí.

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  3. Madre mía, estos nombres...no sólo vivieron su época dorada con Carles sino que ¡eran hegemónicos! Ni en Radio Estel ni en COPE Catalunya nos libraban de estos nombres. Y eran la cuota "católica" en cualquier tertulia de radio o tv, en la sección de opinión de los periódicos, entrevistas, eran los expertos en cualquier tema de religión. Sin ir más lejos, Dones a l'Església fue la elegida para representar al catolicismo en el parlament de les religions dentro del Fòrum de les cultures; su discurso fue un ataque sin paliativos al papado.

    Hoy han perdido su cuota de ego y de vanidad (no en vano han perdido a Oriol Domingo en La Vanguardia), pero no la económica, son las únicas entidades confesionales que pillan pasta de las subvenciones de la Generalitat.

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