jueves, 9 de junio de 2016

Fecisti nos ad te

Nos creaste, Señor, imprimiendo en nosotros el movimiento hacia Ti, por eso nuestro corazón no tiene descanso, si no lo tiene en Ti. (San Agustín. Las Confesiones)

“Al hacernos, nos proyectaste hacia ti”. No recuerdo dónde di con ella, pero ésta es la traducción de la supercelebérrima frase de san Agustín que más me ha impactado. San Agustín no dijo “Nos hiciste para ti, y nuestro corazón no descansa hasta que descanse en ti”. Lo que dijo es mucho más fuerte. Dios no nos hizo para Él, sino que al hacernos, imprimió en nuestro ser la necesidad irrefrenable de ir hacia Él, de manera que forma parte de nuestra naturaleza el tender hacia Dios. Es decir que nosotros no somos un fin de Dios (para Dios), sino que Dios es un fin nuestro: Dios es la finalidad y el objetivo de nuestro movimiento, de nuestro ad (de nuestro “hacia”). Fecisti nos ad te, et irrequietum est cor nostrum donec requiescat in te.
Es una imagen potentísima, a la altura de la increíble genialidad de san Agustín. No está hecho el hombre para estarse quieto. El hombre está hecho para proyectarse, y además con enorme fuerza: bien que lo vemos. ¿Hacia el “progreso”? ¿Hacia la riqueza? ¿Hacia el bienestar? ¿Hacia su apoderamiento y transformación de todo el mundo? ¿Hacia la felicidad? Pues no, no es esa la proyección real del hombre: no se aquietará su corazón por lejos que llegue por esos caminos. El hombre está proyectado (proyecto y proyectil) hacia Dios. Su proyecto es fundirse en Dios: por eso es un proyectil lanzado hacia Dios. Forma parte de la naturaleza del hombre ir hacia Dios.
Que este movimiento nuestro hacia Dios forme parte de nuestra naturaleza, es como que el movimiento vertiginoso de los electrones en torno al núcleo, forme parte del átomo. Sin ese movimiento, ¡no habría átomo! Y sin movimiento hacia Dios, dice san Agustín en esta bellísima frase, no habría hombre.

Toda la biología está plagada de ejemplos de este tipo: el movimiento forma parte de la naturaleza de la propia vida, y de infinidad de elementos que hacen funcionar la vida. Es quizá más entendible esta idea si nos fijamos en la Tierra, en nuestro planeta. No es sólo su masa lo que define a la Tierra, como tampoco nos define a nosotros nuestra masa. Si la Tierra no orbitase en torno al Sol ni girase en torno a sí misma, no es que no sería la Tierra: es que ni tan siquiera sería un planeta, ni menos del sistema solar, que es lo que la hace Tierra. Sería un meteoro a la deriva, un pedrusco (grandote, pero pedrusco) pendiente de chocar con otros meteoros mayores o menores también a la deriva, para ir desmenuzándose hasta convertirse en meteorito, con fragmentos atrapados para ser cola de cualquier cometa, y con otros fragmentos engullidos por cualquier agujero negro. La Tierra es “La Tierra” porque se mueve en el sistema solar, en la órbita en que se mueve y de la forma en que se mueve. El movimiento forma parte de su ser tanto como su masa y la naturaleza de ésta. Si no fuesen éstas sus características precisas, no sería un planeta vivo, ni tendría un papel tan preponderante la vida en la configuración y funcionamiento del planeta.

¿Y el hombre? Jamás hubiese llegado a ser lo que es, si no hubiese sido creado hacia Dios, si no estuviese en la órbita de Dios. Es preciso por tanto que perfilemos nuestra visión del hombre analizando su trayectoria, su recorrido a quo (de dónde venimos) ad quem (adónde vamos): ambos términos perfectamente definidos en nuestra antropología  (que la teología, al fin y al cabo, se entronca en la antropología).
Como ocurre con la Tierra y como ocurre con los electrones, el hombre no se define por su masa, por su mero valor material y materialista como hoy se pretende. Forma parte inseparable de la esencia del hombre, su movimiento. Es muchísimo más importante hacia dónde va el hombre (hacia Dios, dice san Agustín), que qué es el hombre: una brizna de hierba que arrastra el viento, dice Job. Igual que es infinitamente más potente el movimiento del electrón que su masa.
Y vemos con claridad meridiana que cuando el hombre se ha dirigido hacia Dios y se ha dejado atraer por Él, ha ganado en valor y dignidad; mientras que cuando ha cambiado el rumbo alejándose de Dios o yendo directamente contra Él, la humanidad ha decaído, perdiendo lo más noble de su esencia. Mientras Dios tira del hombre hacia arriba, crece el hombre: porque la bondad es su horizonte. Pero cuando la humanidad se deja llevar por su propio peso, por su pura materialidad, se dispara como planeta sin rumbo hacia la nada, hacia su propia destrucción. El bombardeo mediático del lobby LTGB –trans y homosexual- dinamitero no ya de la familia, sino del mismo concepto de ser humano: hombre y mujer. Las violaciones sistemáticas de la libertad religiosa no sólo en Corea del Norte y en China, sino en Barcelona y Hospitalet de Llobregat, por parte de unas autoridades investidas por un derecho quasi divino a gestionar las manifestaciones religiosas de sus pueblos. El reconocimiento como derecho de las mayores perversidades -léase aborto, eutanasia y la adopción por parejas homosexuales-  y la actitud silente y acomplejada por miedosa de aquellos que por su ministerio deberían defender del lobo a sus ovejas, nos lleva a una situación de postración moral que se acentúa cada vez más.
Es ahí donde nos encontramos, en nuestro proceso de destrucción. El Occidente cristiano acometió su propia demolición empezando por la cabeza: su primer empeño es destruir a Dios, arrancarlo de su vida. A partir de ahí, la destrucción total del hombre en que tan empeñados están los grandes poderes de este mundo, viene rodada. Y una vez destruido el hombre, la única referencia de bien y mal es el Estado. Y no queda ya ningún obstáculo para que el poder se incaute no sólo de tu dinero, sino también de aquello que sólo a Dios pertenece: el alma, el espíritu de un hombre que ha dejado de serlo para convertirse en combustible incinerado en las calderas de un Sistema tiránico e inmoral, por muy democrático que quiera presentarse.
Custodio Ballester Bielsa, pbro.
www.sacerdotesporlavida.es

10 comentarios:

  1. Laurentius dertosensis9 de junio de 2016, 23:25

    Gracias mossèn custodio por su maravilloso comentario sobre la situación CATASTROFICA DE LA MORAL DE occidente,curiosamente RUSIA,que antes era ATEA por obra y gracia del COMUNISMO ahora son losUNICOS DEFENSORES DE LA MORAL CRISTIANA,VIVIR PARA VER!!!

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    1. Los fallos de la supuesta consagración de Rusia a María el 198410 de junio de 2016, 1:27

      En una primera impresión, tiene razón sobre Rusia, yo también lo pensaba, pero por lo que he leido después, posteriormente he cambiado de opinión.

      En Rusia hay aborto, reproducción artificial, anticoncepción y vientres de alquiler. Sin contar con la corrupción general, el totalitarismo político y las mafias. Sin contar con las invasiones de Crimea y Ucrania del Este.

      Analizando la realidad total rusa de hoy, no se observa la plenitud de efectos de la supuesta última consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María hecha por Juan Pablo II el 1984, que dicen que fue perfecta.

      Hay unas consecuencias importantes, pero parciales: el régimen ya no es ateo oficialmente, la Iglesia Ortodoxa es libre, pero está el problema de los uniatas de Ucrania, y la Iglesia Católica no tiene plena libertad de movimientos.

      Y no hay perspectivas de mejora en Rusia, sino de involución política.

      Conclusión: no hubo una plena y perfecta consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María. Debe de hacerse, por lo que indica la realidad, de forma global por la Iglesia: por todos los consagrados de todo tipo (Papa, cardenales, obispos, sacerdotes y diáconos), religiosos y laicos (diócesis y parroquias).

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  2. Mn. Custodio, gracias por su Artículo.

    En el artículo 16 de la Constitución se garantizan la libertad ideológica, religiosa y de culto, algunos de los derechos más íntimamente vinculados al libre desarrollo de la personalidad.

    En el proceso constituyente cabe destacar como al derecho a no declarar sobre las creencias religiosas se sumó el de no hacerlo tampoco sobre la ideología al aprobarse una enmienda del Sr. Tamames. Por su parte, el apartado 3º no figuraba en el borrador publicado en la prensa en noviembre de 1977, pero ya sí en el Anteproyecto. La mención a la Iglesia Católica, no obstante, es introducida en virtud del Dictamen de la Comisión de Asuntos Constitucionales y Libertades Públicas en virtud de una enmienda aprobada por los representantes de UCD y de Alianza Popular, hoy PP

    Conviene analizar cada uno de los aspectos contenidos en el precepto.

    La libertad ideológica tiene una vertiente íntima: el derecho de cada uno no sólo a tener su propia cosmovisión, sino también todo tipo de ideas u opiniones, es decir desde una concepción general o opiniones cambiantes sobre cualquier materia; sin embargo, la libertad alcanza su trascendencia en su vertiente externa, que se traduce en la posibilidad de compartir y transmitir, en definitiva de exteriorizar esas ideas. Esta versión exterior con frecuencia se transforma en libertad de expresión y así, al igual que ésta, se vincula con el pluralismo político, además de con el propio concepto de Estado democrático, constituyendo los cauces para su manifestación. Sin embargo la libertad ideológica se puede manifestar al exterior de otra forma mediante gestos, conductas o cualesquiera otra manifestación que permita traslucir las creencias u opiniones personales, distinguiéndose así de la citada libertad de expresión. Los ejemplos son variados y de diferente calado: desde portar 'pegatinas' con consignas al controvertido uso del pañuelo (hijab) por parte de las mujeres musulmanas hasta conductas que pueden afectar a la vida como el mantenimiento de una huelga de hambre como medio de reivindicación de unas ideas (SSTC 120/1990, de 27 de junio y 137/1990, de 19 de julio)..../...

    Eso está muy bien en teoría en la práctica ya vemos lo que hace la sociedad hedonista y relativista reinante que parece más una dictadura que una democracia.

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    1. Sr. Trenchs,cualquier dia nos va a caer UNA DE GORDA QUE NO VEA,empezando por MALLORCA!.

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  3. Estado e Iglesia, por la pendiente del relativismo10 de junio de 2016, 1:17

    "...las mayores perversidades -léase aborto, eutanasia y la adopción por parejas homosexuales- y la actitud silente y acomplejada por miedosa de aquellos que por su ministerio deberían defender del lobo a sus ovejas, nos lleva a una situación de postración moral que se acentúa cada vez más."

    1. Curiosamente, la Amoris laetitia sólo hace dos menciones muy rápidas del aborto: 42 y 179. Igual la eutanasia: 48, 83 y nota 344. Nada sobre reproducción humana asistida o fecundación artificial, o están escondidas bajo otra denominación. Todo el interés del Sínodo de las Familias del 2014-2015 y Amoris laetitia del 2016 ha sído sólo proceder a abrir la interpretación de la herética comunión de los adúlteros establecida en 305 y su nota 351. La defensa de la vida, interés mínimo de burócrata.

    2. Curiosamente, los fetos y embriones, grupo humano completamente marginalizado y discriminado, dado que carecen siguiera del mínimo reconocimiento del derecho a la personalidad jurídica humana, también son discriminados por la misma Iglesia.

    3. En efecto, el feto y embrión humanos no forman parte de primera línea de defensa de las periferias existenciales, tampoco es el centro de la "opción preferencial por los pobres", y evidentemente, no integra el concepto de nuevas esclavitudes. Están abandonados por la misma Iglesia Católica, hoy, en la pastoral. También silencio total en relación con la cultura del relativismo y de la muerte. Relaciones públicas.

    4. La Iglesia también ha borrado completamente los cuatro principios innegociables de los católicos en la vida pública de Benedicto XVI: vida (aborto, eutanasia, congelación de embriones), familia, educación y bien común.

    5. Se ha olvidado completamente -en su sentido pleno y literal- la profética Evangelium vitae de san Pablo II. En su numeral 19, Juan Pablo II dijo claramente que la legalización del aborto era una ley injusta e inicua que conducía a la democracia, por su ataque a los derechos humanos, dignidad e igualdad entre todos los hombres, por la pendiente resbaladiza de la tiranía, el despotismo y el totalitarismo. Por ello...

    6. ... es cierto que, hoy por hoy, "no queda ya ningún obstáculo para que el poder se incaute no sólo de tu dinero, sino también de aquello que sólo a Dios pertenece: el alma, el espíritu de un hombre que ha dejado de serlo para convertirse en combustible incinerado en las calderas de un Sistema tiránico e inmoral, por muy democrático que quiera presentarse". Y ello con la colaboración... ¡de la misma Iglesia!

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    1. Francisco ha hablado de la eutanasia:

      la eutanasia es «el triunfo del egoísmo» en cuanto a que promulga la «cultura del descarte que rechaza y desprecia a las personas que no cumplen con determinados cánones de salud, de belleza o de utilidad»

      http://infocatolica.com/?t=noticia&cod=26819


      Se observa que rechaza continuar con el concepto de Juan Pablo II y Benedicto XVI, la cultura de la muerte y del relativismo, y la sustituye por "su" concepto, cultura del descarte.

      No habla de la moderna reproducción asistida humana, que comprende diversos homicidios hacia los fetos y embriones:

      - aborto inducido (el aborto típico)
      - reducción embrionaria (se elimina un gemelo para que el otro no quede afectado)
      - vitrifación de embriones (supera ya al número de abortos)
      - cesación de conservación de embriones crioconservados
      - experimentación e investigación sobre embriones (que implica su muerte)
      - Vientre de alquiler

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    2. anonimus cabreadus10 de junio de 2016, 12:54

      Sr.Anónimo 1:17,ABSOLUTAMENTE DE ACUERDO CON SU COMENTARIO.

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  4. Excelente artículo Mn. Custodio Ballester. Gracias

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  5. ¿«Irrequietum» o «inquietum cor»?

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  6. Hay una profunda frase de San Agustín que puede ser útil para esta situación:

    “Busquemos como buscan los que aún no han encontrado, y encontremos como encuentran los que aún han de buscar, porque cuando el hombre ha terminado algo no ha hecho sino comenzar”.

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