domingo, 22 de mayo de 2016

Los ángeles custodios de los sacerdotes

Hace unos años quiso Dios que me tropezase con un sacerdote cuya personalidad me impactó. Acostumbrado como estaba a sacerdotes “normales”, que respondían al estándar sacerdotal (afables, comunicativos, prudentes, buena gente, cumplidores de sus obligaciones), me impresionaron de él dos características con gran fuerza: resplandecía su fe. No digo que los demás no la tuvieran, sino que en éste era algo que destacaba, que le imprimía carácter. Y la otra característica que me impresionó fue que hacía de cura a todas horas y con todos. Él no se planteaba si la persona con la que trataba era creyente o no. La despedida “Dios te bendiga, hijo” la empleaba con todos. Y eso, ¡qué cosas!, me conmovía y sigue conmoviéndome. Él “comunicaba” su fe a todas horas y con todos. Aunque no hubiese ido caracterizado como cura, se le hubiese identificado (y se le identifica) por su forma de ser, de estar y de hacer. No puede disimular que es cura: ni lo pretende, claro está.
Decía que me impactó poderosamente este cura y sentí su gran fragilidad. Al no ser ésa la forma común de ser cura, vi claramente que entre los demás curas tenía que sentirse muy solo y mirado con prevención. Como el patito feo. Y me pareció que yendo de cura a todas horas, dado el instinto anticlerical que devora a nuestra sociedad, podía llevarse más de un susto.
En fin, que tomé la determinación de decirle que contara conmigo para todo lo que tuviera a bien, tanto en el plano ministerial como en el personal, si era el caso. Por ejemplo que necesitara que le acompañara al médico o que le gestionara cualquier asunto. Pensé que el buen hombre necesitaba un ángel de la guarda que estuviese a su lado para ofrecerle ayuda y seguridad.
Retiro de sacerdotes en Tortosa
Efectivamente, mi intuición fue acertada. Algunas iniciativas que tenía hibernando a la espera de mejor oportunidad, pudo ponerlas en marcha gracias a que le escuché, las consideré valiosas y arrimé el hombro. Pequeños hitos en la realización personal del buen sacerdote, pero que le ayudaban a emprender cosas nuevas y a superarse. No sólo eso, sino que se acostumbró a consultármelo casi todo: encontró en mí un interlocutor muy a su medida. Me convirtió, como suele decir, en su director espiritual laico.
Y yo me sentí contento de hacer algo consistente por mi santificación. Ha conseguido atenuar considerablemente la soledad del buen sacerdote. He conseguido inspirarle firmeza, aunque a veces flaquea o porque le agota el trabajo, siempre interminable, o porque le asusta el panorama tanto interno como externo de la Iglesia.
Misacantanos 2015 en Ávila
Nunca olvidaré la zozobra que me confió compungido el buen sacerdote. Por ir siempre con prisas y atropellos, no consiguió visitar a una buena feligresa que le había mandado recado de que estaba muy mal y deseaba que fuese a visitarla y a administrarle los sacramentos. El hombre fue, ciertamente, pero no consiguió visitarla porque la mujer estaba sola y era una vecina la que tenía las llaves y se cuidaba de abriles a las visitas. Pero el buen cura no lo sabía, y la mujer murió esperando el consuelo espiritual que no le llegó. El sacerdote me lo explicó para desahogarse. Esperaba mi comprensión. Le dije que él no tenía culpa de lo ocurrido; pero que tampoco le convenía absolverse del todo. Tenía que aprovechar el dolor de ese grave fallo para hacerles más sitio a los enfermos: en la organización de sus actividades sacerdotales y en su corazón. Y que también para esto contase con mi ayuda, por supuesto.
Este rol que he asumido de ángel custodio de mi amigo sacerdote, es para mí un consuelo espiritual. En verdad me ayuda a santificarme: porque la asistencia al sacerdote y a su ministerio me mantiene más cerca de Dios y porque cuento con que Dios se apuntará estos pequeños méritos en el libro de la vida, que falta me hace.   
Retiro Sacerdotal en Soria
He recordado estas cosas a raíz del último artículo de Prudentius. Me impactó, porque no se me había ocurrido pensar en el tema colectivamente. Los sacerdotes han de tener su seguridad social, porque también enferman. Pero cuando es el alma del sacerdote la que enferma (y eso es normal que ocurra, porque su circunstancia vital es durísima), la seguridad social no es ni suficiente ni adecuada. Se necesita un servicio de especialistas en almas (psicólogos), sí; pero especialistas en almas sacerdotales. Un servicio regular a disposición de todo el colectivo de sacerdotes.
He de confesar que me impresiona la dura batalla en que están alistados los sacerdotes y la extrema pobreza de la intendencia que les asiste. ¿Os dais cuenta? Los profesionales que ofrecen servicios a la población, suelen achacar sus fallos a la escasez de recursos: el argumento es que si sus servicios no son eficientes, nunca es por deficiencias de ellos, sino por falta de recursos. Los curas en cambio, nunca recurren al argumento económico para explicar las deficiencias de su ministerio sacerdotal. Ni siquiera tienen esta válvula de escape. Sean cuales sean las circunstancias en que se encuentren, la responsabilidad es exclusivamente de ellos. El peso que soportan es realmente grave.
Sacerdotes cordobeses
Está claro que en estas circunstancias es un auténtico regalo de la Providencia encontrar sacerdotes firmes y sanos de cuerpo y alma. A mayor razón cuando estando el promedio de edad de los sacerdotes en torno a los 65 años, el número de ancianos es considerable. No ha de sorprendernos por tanto ni la enfermedad física ni la enfermedad psíquica: esta última acechando con más fuerza a los que están en las trincheras más difíciles. Y sobre todo en tiempos tan difíciles para los que son iglesia de una forma tan directa y cargada de responsabilidad. La tarea de los sacerdotes es inmensa: como dijo Jesús, la mies es mucha y los obreros pocos.
A los fieles no nos queda más que rogar al dueño de la mies para que envíe más operarios; y hacer todo lo que esté en nuestra mano para auxiliarles en su labor y ofrecerles el calor humano que tanto necesitan. Si los sacerdotes pueden contar con nuestra ayuda, incrementaremos su valor numérico y su capacidad operativa. Es una excelente manera de enfrentarnos a la crisis. Si nosotros asumimos esta misión, Dios hará el resto. A Dios rogando, y con el mazo dando.
Un modesto ángel custodio

15 comentarios:

  1. Sr. "Un modesto ángel custodio", gracias por contarnos su experiencia.

    Si, los sacerdotes necesitan de nuestra cercanía espiritual, (como rezar por ellos...)y afectiva (no deberíamos nunca hablar mal de ellos), especialmente de los rurales, que tienen más dificultad de comunicación y encuentro.

    El mismo Jesús nos llama a nosotros, nos invita a colaborar con Él en la salvación de las almas.

    Jesús según el Evangelio de san Marcos 6, 7-13. Llamó a los Doce y comenzó a enviarlos de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus inmundos.

    Si nos damos cuenta, vemos que ha sido una norma constante en la Iglesia, el no ir solos, al menos mientras esto ha sido posible, tanto si era para Misiones populares o simplemente para desplazamientos rutinarios (al médico,...)y especialmente en las religiosas, si bien hoy día es más necesario que nunca por el desprecio que sufren en muchas ocasiones, si se muestran tal como deben, vistiendo como tales.

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  2. El sacerdote diocesano necesita el cariño y la comprensión de los fieles. A menudo no caemos en la cuenta de cuán egoístas somos, esperando todo de él, pero sin sentir obligaciones para nuestro padre y pastor. ¿Cuántas veces hemos sentido necesidad de llevarle, por ejemplo, un pastel? Algo nimio, sin duda, pero que demostraría que no está solo. Me parece oportunísima la reflexión del blog de hoy. Gracias, don C. E., mi pastor.

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    1. La mejor arma de un fiel para un sacerdote es rezar.

      Si un sacerdote no cree en el beneficio del rezo, éste no le será útil: nunca lo va a pedir, nunca gozará de él.

      Otra ayuda es hablar a Jesús-Eucaristía para que ayude a su sacerdote. Y a María.

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    2. Pues sí, no solamente un pastel sino que no se encuentre solo, pues hay muchos que no tienen a nadie.
      La lástima es que hay otros que encontrándose solos no quieren ni se dejan acompañar por su egoismo.

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  3. Mirando a San Juan Pablo II23 de mayo de 2016, 1:23

    "No ha de sorprendernos por tanto ni la enfermedad física ni la enfermedad psíquica: esta última acechando con más fuerza a los que están en las trincheras más difíciles. Y sobre todo en tiempos tan difíciles para los que son iglesia de una forma tan directa y cargada de responsabilidad. La tarea de los sacerdotes es inmensa: como dijo Jesús, la mies es mucha y los obreros pocos."

    Y mucho más difíciles van a ser los próximos meses, con la grave crisis en que entrará la Iglesia, por causa de la gran apostasía que causará el capítulo 8º de la Amoris laetitia, la cual consagra implícitamente la herejía de la comunión de los adúlteros objetivos (sin culpa) o de los adúlteros subjetivos con culpa atenuada. El momento será cuando se explicite expresamente tal error.

    ¡Ay de la Iglesia!

    ¡Ay de los religiosos y sacerdotes enfermos y ancianos fieles que estén en una comunidad heresiarca!

    ¡Bienaventurados los sacerdotes que sufren, pero aún jóvenes y sanos!

    Por eso, porque presuntamente ya no hay tiempo, ni tan siquiera para preparar psicólogos ni para encontrar sacerdotes santos, hay que confiarse a los padecimientos y sufrimientos de Jesús Paciente y de María Paciente, a la psicología de Jesús y María que va del prendimiento al último grito en la cruz, y a la espera de María hasta la resurrección, figura de la Iglesia, y por ende, del sacerdote.

    Pero además, es un momento magnífico para leer el Evangelio del Sufrimiento redentivo de San Juan Pablo II y su Carta Apostólica Salvifici Doloris.

    Y recordar cómo San Juan Pablo II aguantó hasta el límite todo el sufrimiento físico, psíquico y espiritual que tenía como hombre, sacerdote y Papa, que sufría en todo su sí, y sin consuelo de psicólogos ni sacerdotes, a una Iglesia que él, en los EEUU el 1976, profetizó que muy pronto -esta generación- sufriría una terrible lucha entre la verdadera y falsa Iglesia, el verdadero y falso Evangelio, y Cristo contra el Anticristo.

    También es un buen momento para encomendarse a todos los santos sacerdotes, a los sacerdotes que están en el Purgatorio como almas purgantes y que ningún "compi" suyo se acuerda de ellas en Cataluña, de los santos ángeles, de José, el santo universal, y de la Virgen María, que tiene en los sacerdotes sus hijos predilectos.

    Hay que pedir la salud de las almas sacerdotales a San Juan Pablo II, el Magno, el Grande, el Santo que entiende todo lo que está sucediendo en estos Últimos Tiempos a la mente y espíritu de los sacerdotes.

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  4. Acordarse de la acción demoníaca y satánica23 de mayo de 2016, 1:30

    No sólo hay que mirar a San Juan Pablo II, sino también hay que acordarse de una cosa, que la pésima teología progresista, modernista, racionalista y protestantizada que se estudia en Cataluña, no informa en absoluto a sus sacerdotes y obispos de esto:

    - que todo sacerdote y obispo sufre, y mucho más redobladamente en estos Últimos Tiempos, de todo tipo de ataques, impertinencias, importunaciones, tentaciones e influencias demoníacas y satánicas.

    Tumbar un sacerdote en la fe y la salud, es desamparar entre 20.000 a 50.000 almas, el territorio místico de una parroquia.

    Y matar espiritualmente a un obispo, se eliminan hasta 2.670.000 almas en Cataluña.

    Por eso, es necesario recurrir a los exorcismos (Ritual 1614 y Ritual 1998; exorcismos del RICA 1972), oraciones de liberación, sacramentales (agua, aceite y sal, estampas, imágenes, estatuas, cruces, bendición del lugares y vestidos), Santo Rosario, Adoración del Santísimo, confesión...

    El Rituale Romanum de 1962 contiene exorcismos sacramentales sobre la sal, agua y aceite, que dan la salud de cuerpo y alma y liberan del demonio, según el grado de fe y la voluntad de Dios. Úsenlos los sacerdotes, y envíen al diablo toda la teología progresista que niega, pone en duda o se ríe de la acción efectiva de los sacramentales sobre la salud y los demonios:

    - Exorcismo Sal: para que huya y se aparte del lugar donde seas puesta, toda maldad, toda acción del demonio, todo espíritu inmundo

    - Bendición Sal: carezca de toda inmundicia y de toda impregnación del espíritu del mal

    - Exorcismo Agua: para ahuyentar toda fuerza del Enemigo y para que puedas erradicar y arrancar al mismo Enemigo con sus ángeles apóstatas

    - Bendición Agua: para alejar a los demonios... libres de toda inmundicia y de todo mal; que no resida allí un espíritu pestilente, se alejen todas las insidias del Enemigo y, si hay algo que perjudique a los que habiten en ella o a su tranquilidad por la aspersión de esta agua huyan

    - Bendición Aceite: queden libres de toda enfermedad o de cualquier maleficio o influencia del maligno


    Todo este mal de la Iglesia durará poco. Al final, los corazones de Jesús y María, después de un necesario sufrimiento de la Iglesia, intenso pero breve, triunfarán por sobre de todo. Ésta es la esperanza.


    *** [Se puede ver en la red los exorcismos del Rituale de 1614 y del Rito de 1998, así como los diferentes exorcismos que hay en el bautismo, en los sacrmentales (Rituale 1962), en el olvídadísimo pero eficacísimo RICA (1972), las cientos de oraciones de liberación... y acordarse de las olvidadísimas pero intercesoras y coadjuvantes almas del Purgatorio]

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  5. Lo viejo muere, lo nuevo viene del Espíritu Santo, Jesús y María23 de mayo de 2016, 2:00

    1. El artículo de Prudentius y éste, sobre los psicólogos, son proféticos.

    2. Me atreviría a decir que lo mismo sucede en gran parte de la Iglesia de Europa occidental y América del norte.

    3. No se agota el patrimonio del culto, la liturgia, la tradición, la doctrina, el depósito de la fe, la moral, los mandamientos y los sacramentos, el ministerio sacerdotal.

    4. Pero sí están absolutamente agotados ya del todo, la vieja forma de hacer las cosas procedentes del postconcilio, desde 1965: ya han pasado 50 años, y las personas y los métodos son caducados y prescritos. Ineficaces. Tanto el papado como el sacerdocio.

    5. En este momento de crisis, por tanto, está la presencia del Espíritu Santo: un Vino nuevo, el Espíritu Santo, será derramado sobre la humanidad y la Iglesia como en un "Nuevo Pentecostés". Va a ser tan profundo el cambio, dicen los Padres de la Iglesia, que "renovará la faz de la tierra". Antes, pero, habrá que pagar el precio del sufrimiento de renovación de la Iglesia.

    6. En Cataluña es visible la muerte de lo postconciliar: la iglesia está fracturada en su interior. Los ministros del orden y los bautismales ya no funcionan como parte del conjunto, como un miembro de un Cuerpo Místico, son islas para sí mismos, bien porque no tienen otra opción, porque carecen de los necesarios apoyos eclesiásticos, porque hay un espíritu mezquino de la competencia dentro del cuerpo, porque la modernidad ha llevado a un mayor aislamiento e individualismo, porque hay una falta de apoyo de la comunidad parroquial y una disminución de la actividad misionera y proselitista, porque los sacerdotes catalanes tienen una muy pobre espiritualidad y vida de oración, porque la Iglesia catalana ha negado el paso del Movimiento Carismático de los dones y carismas del Espíritu, de los sacramentales, los exorcismos, las devociones del Rosario y la Adoración Eucarística, perdiendo por ello su fecundidad y quedando cerrados a la plenitud de la fuerza de la verdad y el amor.

    7. El Espíritu Santo se prepara para derribar los ídolos, los títulos teológicos, los cargos eclesiales, esos ídolos interiores que nos inclinan ante los becerros de oro del miedo, la apatía y la impotencia.

    8. En medio de los gritos de parto que sufrirá inminentemente la Iglesia, las almas perdidas en la oscuridad y la confusión sólo tendrán el refugio del Corazón de Jesús. Y la mejor preparación es consagrarse y confiar en María, en cuyo vientre se formó el Corazón de Jesús, carne de su carne, sangre de su sangre.

    9. Un consejo: huyan de la teología progresista, de la politización nacionalista y de la espiritualidad de la Nueva Era (yoga, zen, reiki, eneagramas). Son demoníacas, destructoras de parroquias y conventos.

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    1. Desde luego, la solución no va a ser que los curas reciban clases de coaching, mindfulness, Programación Neurolingüística y Liderazgo de Equipos.

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    2. CATOLIC DE POBLE.23 de mayo de 2016, 20:56

      Pero como es posible que en conventos y parroquias se puedan hacer cosas tan ANTICRISTIANAS y los SUPERIORES no hacen nada para acabar con todo esto que se ve claramente que es SATANICO,o es que la alta jerarquia tambien esta IMPLICADA,que seria cosa muy GRAVE,al final voy entendiendo porque dimitio el PAPA BENEDICTO y tambien voy entendiendo porque lo hicieron EMERITO,cosa inaudita en la historia de la IGLESIA y tambien porque alguien dijo que era como tener el ABUELO EN CASA,vamos UNA BURLA CARTA CABAL!!!

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    3. 1. En este comentario nio hay ningún punto hasta que se llega al final.
      2. Hay once palabras que deben llevar acento y éste brilla por su ausencia.
      3. Al Papa Benedicto XVI no "lo hicieron emérito" Término muy inadecuado.
      4. Me parece que este buen hombre no entiende nada de nada por mucho que repita el "voy entendiendo".
      5. Un consejo: vaya a clases particulares para corregir su gramática.

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    4. Catòlic de poble24 de mayo de 2016, 18:26

      Sr.anonimo 6:37,que no haya puntos ni acentos no quiere decir que sea ANAFABETO,escribo así porque me da la gana y usted que se piensa muy (INTELIGENTE) SABE AUN MENOS QUE YO con lo del PAPA EMERITO...

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  6. Me da la sensación que de aquí, de Germinans, a raíz de los dos últimos artículos sobre el tema va a salir una asociación de ayuda y asistencia a los buenos sacerdotes germinantes de Barcelona o tal vez de más allá. Queda patente que los sacerdotes necesitan esta asistencia, logística, material, psicológica.

    Les hago dos sugerencias acerca de la naturaleza de dicha asociación. Primera, no traten de que sea canónica, ya saben lo que pasaría. Segunda, aunque choque me atrevo a sugerir que ni siquiera la hagan confesional, para que así permanezca abierta a todo el mundo que quiera colaborar, independientemente de su relación con la Iglesia, porque el Espíritu sopla donde quiere. Conozco algo E-Cristians y siempre he creído que hubiera tenido más fuerza si no se hubiera definido como estrictamente católico, si no hubiera sido así en sus campañas podrían haber contado con protestantes, judíos, agnósticos, no practicantes.

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    1. No es una diócesis que sea como la de San Agustín: pequeña, familiar, donde todos se conocen, laicos, consagrados, el obispo.

      En Barcelona, hasta donde sé, lo mejor es confiar en personas de confianza y conocimiento. La diócesis está dividida, y profundamente, por una mala espiritualidad y teología.

      La psicología va bien, pero el sacerdote no se enfrenta sólo a personas humanas, individuales y colectivas, sino también a personas alidadas con espiritus malignos.

      Dejarlo todo a la simple psicología es un grave error. Hay que dar algo más, y este más es espiritual.

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  7. Dadas las desviaciones en la fe y la moral que padece el clero, comentadas ampliamente aquí, entiendo que de lo que se trata es de reconducir a la persona a Cristo, ya que en El se nos muestra el fin del hombre. Jesús es nuestro amigo, hay que conocerle y El nos da las pautas de cambio en nuestra vida.
    El apoyo principal es espiritual.

    Dado que todo ser humano tiene una nostalgia por lo absoluto, un hambre de Dios, esa falta de relación con Dios, puede causar una experiencia de vacío que hoy en día se busca sedar (aparte del idolillo de la nació), con el consumo de pornografía online, y que va entorpeciendo la misma relación de amistad con Dios.

    Tokumura en la “Pornografía online, una nueva adicción” informa de que el consumo de pornografía en internet se ha convertido en una de las adicciones más alarmantes de nuestro tiempo debido a que sus síntomas (repercusiones psíquicas, físicas, espirituales, matrimoniales...) y su síndrome de abstinencia la equiparan a la adicción de drogas duras como heroína, cocaína o el crack. Su desconocimiento, extensión, bajo precio y la tolerancia de nuestra sociedad hacía ella la sitúan incluso por encima de esas drogas en cuanto a peligrosidad.
    Hütter en “Pornography and Acedia” habla del gran número de personas que sin el consentimiento de sí mismos, están cayendo en la acedia, desesperan, llegando a resentirse la dignidad de la misma persona, a la que la pornografía trata con desprecio.

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  8. La fe es conocimiento y el hombre está estructuralmente hecho para conocer; si no podemos conocer a Dios la fe es imposible. La Psicología contemporánea que, en la mayoría de las corrientes, se ha desarrollado fundamentándose en la filosofía kantiana, promueve un autoanálisis de la razón como único conocimiento posible. Desde esta perspectiva plantea temas teológicos de suma importancia (la relación con Dios, el pecado original, la Eucaristía, la Trinidad, Cristo) y los tergiversa con interpretaciones oscuras e irracionales que no sólo hacen peligrar la fe sino que, en muchos casos, causan su pérdida.

    http://bibliotecadigital.uca.edu.ar/greenstone/cgi-bin/library.cgi?a=d&c=Ponencias&d=peligro-gnostico-psicologia-moderna

    Personalismo y psicología
    http://www.enciclopediadebioetica.com/index.php/todas-las-voces/243-personalismo-y-psicologia

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