lunes, 21 de diciembre de 2015

Desangelado homenaje a Sistach

Germinans me mandó cubrir el homenaje que se brindó al cardenal Martínez Sistach el pasado jueves en el Seminario y ahí me coloqué donde me correspondía: en el último banco del Aula Magna. La primera impresión fue desoladora: no se había cubierto ni la mitad del aforo, a pesar de que era un acto convocado por el recién estrenado Ateneo Sant Pacià y por las tres facultades que lo componen. Ningún estudiante, pocos sacerdotes, algún profesor, bastantes obispos, eso sí: Pujol, Vives, Pardo, Casanova, Cortés, Taltavull y el abad de Montserrat. Ninguna representación oficial, ni tan siquiera el omnipresente Director General d’Afers Religiosos. La máxima autoridad era el Presidente de la Academia de Legislación y Jurisprudencia de Cataluña, Sr. Guardia Canela, no en vano había admitido al cardenal, casi al final de su prórroga, como miembro del distinguido organismo. Los amigos Eugeni Gay y Francesc Torralba eran las otras dos personas con algún relumbre en el ámbito civil. Tampoco había ningún representante de los medios de comunicación, a no ser que hubiesen destacado a algún becario, aunque hay que comprender que los periodistas ya piensan en Omella, cual es de ver en la entrevista que le ha efectuado Llisterri en La Vanguardia. Sistach ya no es noticia.
 
El acto tenía por objeto presentar un grueso libro titulado Miscelánea del Dr. Lluis Martínez Sistach, en el que han colaborado 90 autores. Sin embargo, el libro todavía no está a la venta, dado que a su inspirador, el Dr. Armand Puig, parece que la substitución del cardenal le pilló despistado y no tuvo tiempo de mandarlo a la imprenta. Únicamente posee unos pocos ejemplares, sin que se haya podido iniciar la distribución. Ahora entiendo que al ser preguntado a primeros de octubre por la sucesión de Sistach, manifestase que aún iba para largo.
Con la excusa del libro, todavía no distribuido, se trataba de rendir un magno homenaje a quien ha sido nuestro obispo durante once años y medio (julio 2004-diciembre 2015) aunque él y sus adláteres siempre repiten “casi doce años”. Exageración que no corresponde a otra razón psicológica que una substitución no suficientemente digerida en su fuero interno. Ni Sistach quería irse ni a sus adláteres les convenía su marcha.

El acto en sí resultó pesado y plúmbeo. Dos horas y media de panegírico, únicamente salvadas por la exposición amena y didáctica del Dr. Santiago Bueno. Al final, como en los partidos de fútbol aburridos, parte del público ya había abandonado el acto y quedábamos cuatro gatos para despedir al cardenal. ¡Lo increíble es que el cardenal no se despidió! Tanto le cuesta irse a Sistach que no se acaba de despedir nunca. En la misa de acción de gracias de la Sagrada Familia habló de planes pastorales y en el homenaje de las Facultades habló de sus vivencias y de recuerdos personales. Pero guarda una inusitada resistencia a hablar de despedida. Ni una mención a su sucesor, ni un agradecimiento a sus colaboradores, ni tan siquiera la típica (y un poco hipócrita) disculpa por los errores cometidos. ¡Cómo le cuesta irse!
Sin embargo, el final ha llegado y su pontificado pronto pasará a la historia. Y ese homenaje del jueves fue el fiel reflejo de ese mandato. Un mandato de grandes eventos, con un final surtido de auto-homenajes (ver Full Dominical), pero sin el concurso de la inmensa mayoría del sacerdocio y el pueblo fiel. El sacerdocio, pueblo fiel, medios de comunicación, estudiantes y profesorado de las facultades e incluso autoridades que no comparecieron a su último homenaje en activo.

Y mientras los pocos que quedábamos nos íbamos para casa, salían los obispos del garaje del Seminario, con sus utilitarios sencillos, camino de sus diócesis. Sencillos salvo Vives, que al bordo de un flamante Peugeot 607, matrícula del Principado de Andorra, partía velozmente por la calle Diputación. ¡Qué lejos queda aquel Dyane 6 de sus tiempos en Pueblo Nuevo!

Oriolt

4 comentarios:

  1. El catolicismo en Cataluña22 de diciembre de 2015, 0:34

    La Vanguardia de este último domingo ha publicado un tradicional artículo colectivo titulado “El catolicismo hoy en Cataluña”.

    Mi opinión:

    1. Parece que el nacional-progresismo eclesial está en proceso de transformación. Omella no es de la casa como Sistach, el statu quo tiene 3 días contados, pues Omella asistió a la presentación del libro antiideología de género “Relativismo e ideología de género” (Vozdepapel) de Pedro Trevijano, en su propio campo, la Parroquia de San Pablo Apóstol de Logroño.

    www.youtube.com/watch?v=P6pbkwM_Fn0

    2. El artículo propone unas 13 ó 14 soluciones (desmasiadas) a la actual reconocida irrelevancia del catolicismo catalán.

    3. Pero hay una primera solución que no han mencionado: el primer y segundo fruto del Concilio Vaticano II, que son el movimiento carismático (oración, carismas de milagros, sanación y liberación) y los nuevos movimientos.

    4. En consecuencia, la primera solución del catolicismo es que Barcelona sea “ciudad libre y abierta” a los carismáticos y los nuevos movimientos.

    5. Pero hay un problema: que el nacional-progresismo no quiere ni carismáticos ni nuevos movimientos porque no los puede controlar en absoluto.

    6. Además, por lo que veo, estos movimientos son españolistas y castellanos, más cercanos al sentir del pueblo. El nacional-progresismo ha transformado las parroquias en centros de normalización lingüística catalán, catalanista y progresista.

    7. Tenemos, por desgracia, dos iglesias divididas lingüístico-ideológicamente: católicos españoles de sentir tradicional, cálido y sentimental, católicos catalanes de sentir progresista, frío y protestantizado.

    8. El artículo contiene unas contradicciones.

    a) Dice que la Iglesia debe de renunciar al antiguo monopolio de la creencia. No sé si saben que están en el 2015, es una frase anacrónica. No sé si la Iglesia debe de renunciar a la verdad auténtica y absoluta, pues sería renunciar a Jesús.

    b) Dice que la Iglesia tiene que aportar el proyecto de salvación convencida de que todavía es vigente la causa de Jesús. Esto es equívoco. La santificación es integral, fundamental y radical, lleva a la deificación (ser dioses por participación: teosis de San Juan de la Cruz). Jesús no es “un” proyecto más del mercado de las religiones, creencias, convicciones y espiritualidades, creado por ingenieros sociales dirigidos por espíritus demoníacos, como quiere la Nueva Era.

    c) Dice que debe de depurar aspectos de la vida eclesial, haciendo progresos significativos en la participación de las mujeres. No sé qué es esto. ¿Hay que darles cargos remunerados? Las mujeres no pueden ser ni sacerdotes ni diáconos. Los sacerdotes no pueden casarse. Sobre la vigencia del sacerdocio masculino celibatario, en acto y corazón, la Sacerdotalis caelibatus de Pablo VI, y Pastores Dabo Vobis de San Juan Pablo II, lo dejaron todo claro.

    9. El artículo está bien en líneas generales. Insólito, recoge una palabra increíble, la escatología de almas, social y eclesial (cielo, infierno, purgatorio, apocalipsis, fin de los tiempos, fin del mundo), y reconoce que se ha hecho una muy deficiente evangelización de Cataluña durante estos 55 años de los hijos del Concilio. Lo nunca visto: autocrítica.

    10. Un temor: que nazca un neomandarinato o patumato, sustituyendo al nacional-progresismo, integrado por un curioso grupo (Grup Andreia) de las megapatums abajofirmantes: J.Mª Carbonell, Eugeni Gay, David Jou, Margarita Mauri, Josep Miró i Ardèvol, Jordi López Camps, Nuria Sastre, Francesc Torralba.

    [Andreia es el receptorio de estas patums, una posible Unión del Statu Quo (USQ), en la que tanto trabajó Sistach. Tiene “Nuestros objetivos”... ¡sólo en latín!: “Sed ut perspiciatis unde omnis iste natus error...”. Eso es normalización, per Jovis pater caris et Juno mater carissima!]

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    1. - Parece que Omella viene con un equipo potente al detrás de fuera de Cataluña. Bien de bien.

      Un error de los articulistas sobre el catolicismo y las causas de su decadencia. La moral y la fe católicas son muy exigentes, y sólo pueden ser cumplidas con la asistencia de la gracia divina. Pero la Iglesia nacional-progresista catalana y mundial dicen que hoy sólo hay la conciencia libre, adaptada a las circunstancias de cada uno, sin necesidad de cumplir ningún deber moral objetivo, y que se da el perdón sin necesidad de arrepentimiento y conversión. Hoy, el mundo compra lo fácil, y por eso, la Iglesia ortodoxa sufre la gran apostasía: hoy, pocos quieren pasar por la puerta estrecha.

      - Da la sensación que los líderes laicos del catolicismo catalán han entonado un "mea culpa", a la vista del contenido del tal artículo, algo nunca visto en un colectivo que jamás ha reconocido culpa ni error alguno.

      Como estamos en el Año de la Misericordia, regalo de Francisco, sería un buen momento para que todos los obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos, teólogos y laicos, reflexionen sobre su participación en la eclesiocatástrofe integral causada a la Iglesia desde 1965.

      - Este Año de la Misericordia debe ser un implícito Año de la Penitencia de la Iglesia catalana toda ella, del primado, cardenal, arzobispo y obispos, hasta los curas, diáconos, religiosos, profesores, dirigentes, superiores, teólogos y laicos destacados. Una autoflagelación general al estilo de la que ordenó Benedicto XVI a Irlanda el 2010 por el escándalo de la pederastia:

      “Reconocer en primer lugar ante Dios y ante los demás, los graves pecados cometidos”

      www.vatican.va/resources/index_sp.htm

      11. A mis hermanos, los obispos (síntesis a aplicar a los obispos catalanes):

      No se puede negar que algunos de vosotros y de vuestros predecesores han fracasado a la hora de aplicar las normas del derecho canónico. Se han cometido graves errores. Hay que reconocer que se cometieron graves errores de juicio y hubo fallos de dirección. Todo esto ha socavado gravemente vuestra credibilidad y eficacia. Además de aplicar plenamente las normas del derecho canónico. Está claro que los superiores religiosos deben hacer lo mismo. Es imperativo que las normas de la Iglesia se apliquen plena e imparcialmente, en conformidad con el derecho canónico.

      Sólo una acción decisiva llevada a cabo con total honestidad y transparencia restablecerá el respeto y el afecto del pueblo por la Iglesia a la que hemos consagrado nuestras vidas. Hay que empezar, en primer lugar, por vuestro examen de conciencia personal, la purificación interna y la renovación espiritual. El pueblo, con razón, espera que seáis hombres de Dios, que seáis santos, que viváis con sencillez, y busquéis día tras día la conversión personal.

      Os exhorto a renovar vuestro sentido de responsabilidad ante Dios, para crecer en solidaridad con vuestro pueblo y profundizar vuestra atención pastoral con todos los miembros de vuestro rebaño. En particular, preocupaos por la vida espiritual y moral de cada uno de vuestros sacerdotes. Servidles de ejemplo con vuestra propia vida, estad cerca de ellos, escuchad sus preocupaciones, ofrecedles aliento en este momento de dificultad y alimentad la llama de su amor por Cristo y su compromiso al servicio de sus hermanos y hermanas.

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    2. No se si es un tema que toque hoy, pero ya medidos en el sarao, no estaría de más preguntarnos: ¿Y yo qué?

      Tengo la impresión que nos preocupamos mucho de "la paja en el ojo ajeno y no vemos la viga que tenemos encima"

      Esta muy bien que se hable del clero, jerarquía, Papa, pero ¿también nos tendrán que decir que si estamos casados, no tenemos porque ir con otra de picos pardos por ahí?

      Digo esto porque cumplir los mandamientos, que son la ley natural impresa en nuestras almas, es cosa personal e intransferible. Para los católicos tenemos además el Evangelio que nos predicó Jesucristo y que su Esposa la Iglesia, nos ha ido transmitiendo a lo largo de los siglos.

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  2. Sr. Oriolt, gracias por su artículo.

    ¿Cuantas veces nos cuesta aceptar, no solo al Sr. Cardenal, sino a otros profesionales que su jubilación, tendría que ser un cambio de vida.?

    No porque un Cardenal o Párroco pasen a ser eméritos, eso es, jubilados, no quiere decir que no sirvan para nada, ni mucho menos, los hay en perfectas condiciones de salud, si bien una cosa es llevar la responsabilidad pastoral de una diócesis o parroquia y otra celebrar Misa, confesar, escribir o hacer cualquier otra actividad pastoral.

    Nuestro Cardenal, perdonen la comparación, se parece a un trabajador autónomo, que si su actividad funciona le cuesta jubilarse "porque lo ha echo toda la vida" y como su salud parece que gracias a Dios, funciona bien, le tiene cariño al cargo de Pastor.

    Por eso tantas despedidas ya no son atractivas, aunque le guste quedar bien con todo el mundo y eso es imposible: "No se puede servir a dos Señores..."

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