martes, 17 de noviembre de 2015

A Carles no lo recibieron mal

Toma de posesión de Ricardo Maria Carles como arzobispo de Barcelona (1990)
Nadie sabe como transcurrirá el pontificado de Don Juan José Omella en Barcelona, todo lo que a estas alturas se pueda decir es pura ciencia-ficción, pero lo que parece bastante claro es que el nacional-progresismo no lo va a recibir con uñas y dientes, aunque tampoco con euforia, simplemente a la expectativa de ver como irán las cosas para mover ficha.

Hace 25 años se producía en nuestra diócesis otro relevo, llegaba un obispo valenciano para substituir al catalán Don Narcís Jubany, también hablaba la lengua de la tierra y contaba con la ventaja de haber regido durante muchos años una diócesis catalana, concretamente la de Tortosa. Aunque el recuerdo de Don Ricardo está marcado por la campaña que se realizó por el nacional-progresismo para desacreditarlo y debilitarlo humana y eclesialmente, el recibimiento no fue malo, todos estaban expectantes para ver sus primeros movimientos y éstos inicialmente no recibieron críticas.

Porque Don Ricardo llegó asustado a Barcelona, con ese síndrome de Estocolmo tan típico de los obispos valencianos, él sabía a donde quería ir, pero ingenuamente pensaba que era posible curar los males de aquella diócesis enferma, dando mimos y cariños a lo peor de su clero. Repitió el error de Don Marcelo, creando obispos auxiliares bien vistos por el progresismo, nombrando al actual copríncipe como rector del Seminario y luego obispo auxiliar, y el giro conservador brilló por su ausencia en los primeros compases de su tembloroso gobierno.

Carles, con su entonces auxiliar Soler Perdigó
Era aquella época en que sus  peores obispos auxiliares (Vives, Traserra y Soler Perdigó) repetían aquella célebre frase de "Mientras el arzobispo reza, nosotros mandamos". Porque habían visto su profunda vida espiritual y de oración en contraste con su vida mundana y apegada al poder. No les molestaba, le hacían hacer lo que querían y todo el mundo contento.

Las cosas cambiaron cuando buenos sacerdotes e incluso seminaristas (a los que tanto quería y cuidaba) le explicaban la realidad de las cosas con toda su crudeza, que no era ni mucho menos como se la explicaban sus auxiliares. Empezó a ver que tenía que cambiarse esa dinámica, pero le costaba actuar, hubo un detonante que le hizo dar un puñetazo en la mesa y fue la denuncia llegada desde Torre Annunziata (en Nápoles) de blanqueo de dinero y tráfico de armas contra su persona. Aquello ya fue demasiado, hasta entonces se había comido todos los marrones de los desmanes de sus auxiliares, pero esto sobrepasó todas sus previsiones.

Entonces decidió sacar de la sala de máquinas del obispado a Don Jaume Traserra y del Seminario a Don Joan Enric, y allí empezaron los problemas, con esos poderosos enemigos en su contra, añadiendo el apoyo de Soler Perdigó con quien formaban un verdadero trío conspirativo, la movida estaba servida y el clero protestón, ansioso durante muchos años de sacar el hacha de guerra, corrió rápido a apuntarse a la batalla.

Carles, junto al Nuncio Lajos Kada y sus auxiliares
Faltaba otro frente y era el político, al no plegarse Don Ricardo a los deseos de Pujol y los suyos de sumarse al nacionalismo exacerbado que tanto había criticado San Juan Pablo II, se creó un nuevo enemigo y este también era de los gordos y de los vengativos. El pobre cardenal valenciano había entrado en el fango de aquellos que no aceptaban ser dominados por el nacionalismo y por el clero progresista que echó a Don Marcelo y maniató a Don Narcís.

El problema es que Don Ricardo no aprendíó la lección y volvió a repetir casi el mismo error. Se liberó de Traserra, Vives y Perdigó, pero se puso en manos de Don Joan Carrera, que siendo buena persona, acabó metiendo en el obispado a un buen número de convergentes en altos cargos diocesanos (Enric Puig, Marcelí Joan, Ignasi Torrent...) . Cuando se dio cuenta nuevamente del fiasco, que además amenazaba seriamente las finanzas de la diócesis, tuvo que dar otro golpe en la mesa, deshaciéndose de sus penosos colaboradores (algunos con importantes compensaciones económicas) y encomendándose por completo al Rvdo. José Ángel Saiz (después obispo auxiliar) y a un reducido grupo de colaboradores fieles, conocido popularmente como la guardia pretoriana del cardenal.

Con este segundo golpe de autoridad, las campañas contra su persona y su gestión crecieron vertiginosamente, provocando una situación de ingobernabilidad evidente. Una buena parte de la diócesis iba por su lado, pensando sólo en campañas y movilizaciones contra el cardenal, y Don Ricardo cada vez se sentía más sólo y humillado.

Esta es una buena lección para aprender lo que no se debe hacer en Barcelona. Una de las cosas que nos enseña esta experiencia, es que es muy importante el nombramiento de obispos auxiliares. Porque ellos son de aquí y saben de que van las cosas, mientras Don Juan José es aragonés y nunca ha participado de la pastoral catalana. El problema es que si te equivocas de personas, tienes un problema en tu propia cocina, y sólo se puede solucionar, desperdigando a esos obispos a otras diócesis como hizo Don Ricardo, con la consiguiente ruptura diocesana.

Antoninus Pius

24 comentarios:

  1. Paco Pepe Cigoña ha publicado en su blog varios testimonios progre-catalanistas de descontento con el nombramiento de Omella. Hoy, sin ir más lejos.

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  2. Carles: desde el principio, palo al mono que es de goma17 de noviembre de 2015, 23:51

    A Carles lo recibieron mal desde el principio.

    - A los pocos meses, un sacristán de una céntrica e importante parroquia arciprestal me dijo que, tanto el rector como sus sacerdotes afines, habían calificado a Carles como "un carca del Opus".

    - Era frecuente leer de Carles como el Carcamal Carques.

    - Juan Pablo II era considerado desde su elección como un Jomeini, y se le llamaba despectivamente Wojtila. Lo que decía y escribía era calificado como las cosas de "este polaco".

    - Desde el principio (sí, desde el mismo inicio), en una reunión, un sacerdote se encaró en público contra Carles pidiéndole que se fuera de la diócesis. Y se afirma incluso que en otra reunión de Carles con sus sacerdotes, alguien puso una cassette donde continuamente se pedía su dimisión. Así, tal cual.

    Hay otras anécdotas, pero no las pongo porque alguien las consideraría más propias de un trastornado mental que la de un sacerdote católico, rector o vicario, que tiene cura de las almas.

    Por eso toma posesión en la Catedral del día de San Esteban, para evitar contestaciones como las del obispo de Vic, u otras reacciones peores. Entra en una diócesis de lobos, víboras, cuervos, buitres y otros carroñeros y zombis con mucha hambre.

    Carles dijo que recibió una diócesis enferma y que la dejaba terminal. Sistach la ha dejado agónica con su do ut des de la paz por statu quo, y Omella va a ser un mártir, en mi opinión, del resto de la Iglesia que será fiel. Pues en mi parecer, durante Francisco y Omella, muy posiblemente, dentro de esta Tercera Guerra Mundial por entregas, surgirá la gran apostasía apocalíptica u otra de parecida, prefigurativa de la primera.

    Porque una Iglesia, falsa y engañosa, que desde el Concilio, hace unos 55 años, se ha casado con satanás y prostituido con los ídolos de la tierra (Nueva Era, desobediencia litúrgica, eucaristías sacrílegas, negación de la doctrina y moral y de la verdad histórica de la Biblia, liberacionismo, progresismo, nacionalismo), no la va a arreglar Omella en sólo unos cinco años que le quedan de mandato pontifical.

    Ja.

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    1. Ni en cinco años ni en veinticinco

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    2. "Ni en cinco años ni en veinticinco"

      Bueno, lo dejamos en "hasta que toda la generación postconciliar haya fenecido".

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  3. Sr. Antoninus Pius, gracias por su artículo, aunque creo el pontificado de D. Ricardo, tuvo que ser necesariamente diferente al que será, Dios mediante el de D. Juan José.

    Usted nos dice: "...Una buena parte de la diócesis iba por su lado, pensando sólo en campañas y movilizaciones contra el cardenal, y Don Ricardo cada vez se sentía más sólo y humillado." Ciertamente lo que detalla en esta última parte, sería posiblemente la causa que dejara la Administración apostólica en manos de Mons. José Ángel, en quien si tenía confianza.

    No podremos saber si el hecho de haber estado de Pastor en Tortosa, le ayudó o no conocer la indiosincrasia o tarannà del pueblo barcelonés.

    Barcelona es una ciudad con mucha población foránea y eso aparte de quien esté en el poder, tiene mucha importancia, desde el punto de vista pastoral.

    En Barcelona, si sabe escuchar y después puede ejercer su Autoridad libremente, me refiero a que sea obedecido por todos los que nos sentimos y practicamos como católicos, aunque corto, su pontificado puede ser muy fructífero.

    Tendrá a su lado los fieles que seguimos al Obispo, no por ser de las características humanas que sean, sino como un SUCESOR DE LOS APÓSTOLES, que ha recibido el mandato de pastorear el pueblo fiel de esta Archidiócesis.

    Va a entrar en pleno desarrollo del JUBILEO DE LA MISERICORDIA, que como todos es tiempo de GRACIA Y PERDÓN. Lo cual significa que para poder beneficiarse de las INDULGENCIAS que la IGLESIA concede por este motivo, requiere de una participación frecuente de los sacramentos de la Reconciliación y de la Eucaristía.

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    1. "En Barcelona, si sabe escuchar y después puede ejercer su Autoridad libremente, me refiero a que sea obedecido por todos los que nos sentimos y practicamos como católicos, aunque corto, su pontificado puede ser muy fructífero."

      El problema de Omella es exclusivamente uno: si será o no un hombre de autoridad y equidad, es decir, si aplicará el procedimiento y la ley canónicas o no las aplicará, como se ha hecho, por ejemplo, con los casos de Sor Forcades y Sor Caram (ésta tiene bula de Francisco para armar lío).

      La ruina de la Iglesia de Barcelona ha sido el pacto del statu quo de Sistach: no ha habido un hombre de autoridad que aplicara el derecho canónico, y se ha permitido que los sacerdotes y religiosos actuaran en la desobediencia y la heterodoxia siempre que no causaran problemas mediáticos.

      Problemas mediáticos: el pacto del statu quo implica que se puede ir contra el culto, la doctrina, la disciplina y la moral católicas siempre y cuando esto no repercutiera en escándalo mediático.

      --- Ejemplo: un cura puede estar ajuntado, pero que sea en el ámbito privado. En el ámbito público ha de aparentar ser sacerdote célibe.


      --- Escándalo mediático: es el único temor que tiene todo obispo que fundamenta su pontificado en el programa de gobierno del statu quo. "Que no salga en la prensa".


      --- Statu quo: viejo método de gobierno por el que los heterodoxos y desobedientes pueden hacer lo que les dé la gana siempre que no armen escándalo mediático. "Haz lo que quieras pero sin escándalo público".


      --- Hacer lío: inédito modelo de gobernar la Iglesia por parte de un Papa argentino, Bergoglio-Francisco, que en su particularísimo esquema mental de ver la realidad en imaginarios pares radicalmente opuestos (acción-tesis, reacción-antítesis), prefiere por encima de todo una Iglesia accidentada y siniestrada que una Iglesia supuestamente quieta y mirándose a sí misma.

      A diferencia de Hegel, la solución-síntesis no existe: hay que estar el lado del virus correcto, metiendo la pertinaz cuota de lío, desorden, confusión, a ver qué sale de toda esta juerga de atropellados.

      Para Francisco, o armas lío o estás accidentado, pues si no, en su peculiar manera de ver la realidad, entonces formas parte de esta malvada Iglesia apaleada: quieta, ensimismada, solipsista, de capillitas, enmohecida...

      Una curiosa manera de apalear a la Iglesia de la doctrina recta.

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    2. Sr. Anónimo de las 15,11, gracias por leer mi comentario.

      Cuando rezamos o sea nos relacionamos con Dios, ya sea solos o en familia, en nuestras casas o comunitariamente en la Iglesia, a la que acudimos normalmente para recibir los Sacramentos y agradecerle los DONES RECIBIDOS ¿Por qué lo hacemos, para corresponder al DIOS que nos AMA INFINITAMENTE o bien por el sacerdote, obispo que tenemos?

      Hemos que pensar que nadie en este mundo es perfecto. Solamente se han librado del pecado Jesucristo, Hijo de Dios y su Madre, la Virgen María.

      De los demás el "...que esté libre de pecado que tire la primera piedra."

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  4. Después de leer el articulo me surgen dos preguntas:

    Primera: Quién sera el asesor o informantes para los nombramientos de los principales cargos en la Curia diocesana (Secretario General - Canciller, Vicarios episcopales, Delegados diocesanos,...)

    Segunda: sin conocer a casi nadie del clero y laicos con responsabilidades diocesanas, como va a enfocar todos los cambios, reformas, y solución de muchos problemas y temas pendientes que sus dos últimos antecesores no han realizado.

    El tiempo nos dira si este nombramiento es o no acertado.

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    1. Hay dos opciones:

      1. Sistema de gobierno estilo Sistach-Jubany: statu quo, y a dormir calentitos

      2. Modelo de administración Carles-Marcelo: martirio

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  5. Con tanta evidencia desviada de lo que supone ser el sacerdocio en la configuración de Cristo Pastor,
    no cabe la menor duda de que el “relativismo” campa a sus anchas en el seno de la Jerarquía de la Iglesia Católica.
    ¡Todo es relativo!

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  6. No sabemos como será el pontificado de Omella. Sí sabemos que será muy breve. Un solo lustro y el tiempo vuela...
    Por lo demás, todo lo que se dice en el artículo de hoy es ya muy sabido y muy manido.

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    1. Los mandatos de Omella y Francisco serán dos gotas de agua:

      1. Francisco posiblemente cesará el 2017, con lo que habrán tres papas, dos de eméritos, Francisco I y Benedicto XVI, y el nuevo Papa titular.

      2. Omella cesará quizás el 2019, y el nuevo Papa (si es que hay Papa y no una lucha entre un Papa y un Antipapa), quizás de mandato largo, elegirá un arzobispo de mandato largo.

      Quizás el objetivo de Omella sea enterrar, jubilar, excomulgar, trasladar, expulsar, suspender o incapacitar a toda la generación de sacerdotes del clan-tribu-mafia de los Hijos del Concilio (ver libro "Fills del Concili", de Josep Estruch, donde 17 sacerdotes anónimos catalanes abjuran de Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI).

      Si es así, buen trabajo.

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  7. Al leer el escrito de Antoninus Pius, he tenido la sensación de estar leyendo una novela sobre personas y hechos del pasado.
    El que escribe una novela, el novelista, parte de elementos reales con los que crea una situación imaginaria, procurando que haya coherencia.
    Los juicios, las valoraciones, las descripciones de Mons. Carles (y de paso los de Don Marcelo de forma muy superficial) tienen elementos reales con mucha aportación imaginativa. Sería interesante leer una biografía real, con pelos y señales: probablemente las conclusiones serían diferentes.

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    1. "Sería interesante leer una biografía real, con pelos y señales: probablemente las conclusiones serían diferentes."

      O es una tesis doctoral o lo veo muy difícil que sea un libro.

      Lo mejor sería hacer una biografía de los 5 obispos concilares: Modrego, Marcelo, Jubany, Carles y Sistach.

      Pero habría que trabajar con el testimonio de testigos (nadie hablará) y la consulta de mucho archivo, hemeroteca y biblioteca, lo que implica plena dedicación para un libro que casi nadie va a comprar, excepto que halla o morbo o asesinatos.

      Quizás una novela negra, con invasión de extraterrestres, ataques de zombis, catástrofe ecológica, amores imposibles y platónicos, mafia, servicios secretos, terrorismo internacional y conspiración del club Bilderberg elevaría el nivel de ventas.

      Mira, buena idea...

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  8. Una de las cuestiones elementales es saber si Omella tomará o no sus propias decisiones. Sistach intentará influenciar al nuevo arzobispo, eso está clarísimo. Pero para nombrar a sus colaboradores más cercanos (vicarios, canciller, delegados, arciprestes) habrá que fijarse con quién los reflexiona. La primera prueba es saber si Omella querrá o no que el obispo auxiliar, don Sebastián Taltavull, se quede a su lado, o por el contrario hace lo mismo que Osoro, promocionarlo para tener las manos totalmente libres.

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    1. Sistach, en principio, ya nada puede hacer en Barcelona. Un obispo emérito mejor es que viva lo más lejos de su antigua diócesis y no interfiera con el nuevo obispo, o si vive en ella, mejor se abstenga de enredarse en el gobierno del nuevo obispo.

      Dudo que haya relaciones entre Sistach y Omella, bien influencia o de consejo.

      En relación a Taltavull, lo mejor, para mi punto de vista, es la renovación total del equipo de gobierno episcopal. Y en especial, sacar a todos los sacerdotes del gobierno diocesano y enviarlos reciclados a las parroquias, que para eso fueron formados, no para ser curiales funcionarios burócratas.

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    2. Todos vicarios episcopales, y delegados diocesanos ya son parrocos o vicarios parroquiales.
      Eso ya era asi con Ricard Ma. y con Sistach.
      Hay muy pocos sacerdotes en la curia diocesana de Barcelona, que no tengan parroquia asignada.

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  9. He vivido en primera persona este tipo de gestión o de gobierno, no en el arzobispado de Barcelona en tiempos de Don Ricardo sino en otros ámbitos.

    Esto de intentar ganarse a los enemigos con prebendas y regalos, en mi experiencia nunca ha dado buenos resultados. Los enemigos, "los malos", toman por tonto o débil al jefe, toman lo que les da pero no se lo agradecen en absoluto, puede ser que hasta esto critiquen. Y siguen a la contra y, gracias a esas prebendas, tal vez con más poder.

    Otro efecto de esta forma de gobierno es que la imagen del jefe ante "los buenos", los cumplidores, también queda tocada y mermada. Buen ejemplo de ello son los sacerdotes y seglares barceloneses que se identifcan con esta web.

    Gestionar o gobernar así quiebra el principio tan necesario de la promoción en base al mérito y la capacidad. Esto envalentona a los malos y desanima a los buenos.

    Francisco, igual que Juan XXIII antes, ha entronizado la Misericordia. Pero no existe Misericordia sin Justicia. Y, en mi humilde opinión, lo que necesita la diócesis de Barcelona es precisamente la justicia y la severidad de la autoridad apostólica.

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  10. "hubo un detonante que le hizo dar un puñetazo en la mesa y fue la denuncia llegada desde Torre Annunziata (en Nápoles) de blanqueo de dinero y tráfico de armas contra su persona"

    La clave está en saber quien organizó eso. Porque hacía falta mucho poder y relaciones fuertes con Italia.

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  11. Creo que a Omella, al principio, no le quedará otra opción que fiarse de Sebastiá Taltavull, le va a necesitar sí o sí, a no ser que conozca a fondo y tenga confianza entre algún sacerdote diocesano que pueda informarle del asunto. Espero que su carácter "aragonés" le ayude y no se deje amedrentar por ciertos sectores

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  12. Lo mejor para monseñor Taltavull, confeso pancatalanista, es que se le envíe a donde no pueda ejercer de tal, es decir, a Palencia o a Ciudad Rodrigo, que parece que quedará vacante muy pronto.Cuanto más lejos esté este señor de Cataluña, mejor para España y, sobre todo, para la Iglesia.

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  13. Ojalá me equivocara, pero ya verán que la dichosa Compañía, directamente, o indirectamente, jugará un papel relevante en los nuevos nombramientos y líneas de actuacíón de Omella, que dicen qué es muy "social".
    ¿Pero esto qué quiere decir? ¿ Que es bueno y los otros son malos? ¿ O que es socialista y progre?
    Seguramente por ahí va la cosa... Cristianisme i Justicia, Fundación Pere Tarrés y adláteres ya deben de estar frotándose las manos en espera de tocar más poder e influencia.

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  14. Señores, estoy escandalizado, si escandalizado por como juzgan, hablan, comentan, sobre personas eclesiásticos o no.
    Pero que es esto?
    Aprendí hace muchos años, gracias a Dios, lo tengo muy claro que la Iglesia es jerárquica.
    Que entre las personas hay que tener respeto, y respetar también sus ideas siempre que no ofendan a Dios, aunque no sean iguales a las nuestras.

    Aprendí que hay que callar si no se puede hablar bien del prójimo, (esto forma parte de la caridad, la primera en las virtudes)

    Aprendí a respetar a quienes tienen una la autoridad,o misión en la Iglesia aunque tengan defectos, -quien considere que no los tiene, anda muy equivocado- es de sentido común.
    Y seguiría diciendo cosas y modos que aprendí en mi familia, una familia cristiana, de esta ciudad de Barcelona, una familia normal, donde se trabajaba mucho y se me enseñó a trabajar, amar a la Iglesia, y a rezar por los que en la Iglesia tenían la misión de gobernar, aprendí a respetar.
    Y no me considero ni yo ni mi familia lo que llaman "meapilas" .

    Y aquí personas cristianas que forman parte de la Iglesia, desde dentro, critican, murmuran, se insultan.

    Y si hacemos examen de conciencia ??

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