jueves, 13 de agosto de 2015

Los obstáculos para la Evangelización, según Hortet

Escrito publicado el 18 de noviembre de 2012
En estos días nos han llegado por correo, por una parte la conferencia que Mn. Hortet impartió en la sesión inaugural del Centre d´Estudis Pastorals (CEP) “El Concili Vaticà II: pensant en el present” y por otra, el acta de la reunión del Col.legi de Rectors de Barcelona (Colegio de Párrocos) del pasado 9 de octubre en la que también tuvo un lugar destacado la intervención de Mn. Josep Hortet, párroco de Ntra. Sra del Port y arcipreste de Sants- La Marina. El tema, el mismo. De las ideas expresadas en ambos eventos desearía subrayar una de capital importancia.: “Los presbíteros jóvenes de estilo conservador y pre-conciliar y la influencia de los nuevos movimientos de carácter conservador son dos de los mayores obstáculos para la Evangelización” 

¿Quien es Mn. Hortet y que influencia ha tenido y tiene en la vida diocesana? Especialmente en dos ámbitos: formación sacerdotal y pastoral juvenil. 

Entre otros muchos cargos a lo largo de su vida, fue Vicario Episcopal en repetidos mandatos, Mn. Hortet fue superior del Seminario Menor (1964-66) y del Seminario Mayor de Barcelona (1967-1975)

Hortet, bastante más joven
En el transcurso de su primer año como superior del Seminario curso 67-68 este fue clausurado como residencia y los seminaristas dispersados por tres residencias: la del Guinardó, la de la Sagrera y el Convictorio de las Corts.

La de Les Corts era el antiguo Convictorio Sacerdotal en un barrio de clase media-alta , la Guinardó eran dos pisos unidos de un bloque de vecinos en ese barrio de menestrales y tenderos, (el de Sistach, por cierto); la de la Sagrera en cambio, un “anexo edificado” adosado a la parroquia de Cristo Rey: su parroquia y su barrio natal, tradicionalmente humilde y obrero pero aún con poco contingente de emigración. De esta fue superior-responsable.

Una de las ideas claves de ese periodo de formador en su ideología fue entender que la transformación ontológica que se opera en la persona del sacerdote en la recepción del sacramento del Orden ha de entenderse porque su persona queda afectada por la función y el servicio a la comunidad de fe y de culto. Es decir que el cambio ontológico solo puede explicarse por la intrínseca dedicación personal a una comunidad local concreta. De aquí la importancia de ésta para elegir y modelar al ministro. La vocación en el fondo no es otra cosa que la identificación de la gracia que viene de lo alto con la elección y configuración del ministro idóneo por parte de la comunidad. La llamada pasa por el cedazo (y el dedazo) de la comunidad.

Fue el periodo del envío de los seminaristas a las parroquias. No para hacer un día de catequesis semanal con niños o jóvenes. O de los diáconos para bautizar los domingos por la tarde. Como sucedía ya en los años cincuenta e inicio de los sesenta. Es decir en vistas a un servicio que les acercase a la realidad pastoral. Sino para que las comunidades, y los sacerdotes que había en ellas, los modelasen.

Es el final del Seminario como lugar de formación teológica, espiritual y litúrgica. A partir de aquel momento, la liturgia vivida los fines de semana en las parroquias será el arquetipo de su liturgia. Los seminaristas no encontrarán su modelo en las cuidadas celebraciones del Seminario o en las solemnísimas funciones catedralicias...

Hortet, junto a su discípulo Morlans
El estilo de unos de sus principales discípulos y pupilos, Mn Xavier Morlans, se presentará como el “estilo a seguir”. Morlans hoy enchufado por Sistach a través de Fisichella como consultor del Pontificio Consejo de promoción de la Nueva Evangelización. Y tótem de la “Escola Diocesana de Nova Evangelització”, texto único, profesor único junto con su equipo de palmeros laicos. La claca...

Desde Germinans siempre lo afirmamos: los que nos metieron en la crisis no nos sacarán de ella. Aunque hayan pasado por “túnel de lavado” de la Renovación Carismática como Morlans.

 En el año 75 Hortet dejará el Seminario, convirtiéndose en párroco de Santa Engracia en Nou Barris, barrio este sí de fuerte carácter obrero y de inmigración. De allí saldrá la funesta JOBAC. Definida por una de las jóvenes integrantes de entonces, Montserrat Sintes : “A inicios de los 70, en plena tempestad de cambios de todo orden…una coordinación de grupos de jóvenes de barrios de la periferia de Barcelona que compartían la revisión de vida para crecer en la fe y en el compromiso con otros jóvenes y con la clase trabajadora”

Ellos explican su fracaso de manera sibilinamente subrepticia diciendo que nacieron solo así, ya con el objetivo de relanzar la JOC, dejándose modelar por los cambios que se obraban en el mundo laboral y universitario y en el mecanismo de socialización de los jóvenes y que su única obsesión era encontrar los instrumentos idóneos para educar en la fe comprometida. Y que siendo para los jóvenes sacerdotes consiliarios Joseph Cardijn su modelo, por eso en el 92 se unieron con la JOC.

La verdad es que poco se parecía la figura de Hortet con la del sacerdote belga. Cardijn cuyo proceso de beatificación está muy avanzado, inició su labor pastoral entre los jóvenes obreros belgas y europeos desde los inicios de su ministerio, siendo director de Obras Sociales de Bruselas y capellán de los sindicatos cristianos agrupándolos en el movimiento que acabaría siendo la JOC.

Su objetivo era la educación y evangelización de los jóvenes del mundo obrero siguiendo la metodología de la revisión de vida, promoviendo así la Doctrina Social de la Iglesia en los ambientes juveniles.

Aquí en la JOBAC no hubo un auténtico apostolado entre los jóvenes obreros descristinianizados sino que a partir de los jóvenes católicos ya practicantes de las parroquias de periferia, por medio de las catequesis de confirmación y los grupos surgidos de ellas, corrompieron el ideal de Cardijn girando a la izquierda y asumiendo la idea del socialismo como del autentico ideal cristiano fijando la mirada en los ambientes liberacionistas centro y sudamericanos.

Como sucedió aquí también con los llamados “curas obreros”, la gravísima falta de formación en Doctrina Social de la Iglesia con la que salían de los Seminarios, les hacía adoptar el marxismo como ideología redentora, victimas seguramente de un gravísimo complejo de culpa en medio de los ambientes sociales tan precarios en los que pastoralmente se colocaban.

Uno de los objetivos incubados en el Seminario durante su periodo de formador, era lógica y consiguientemente formar el prototipo sacerdotal apto para ese objetivo. ¡Ya desde la Conrería, el Seminario Menor! Contando para ello con los piadosos y generosos seminaristas, apenas unos adolescentes, a los que captaba como dirigidos espirituales.
Hortet, imagen más reciente

Cuando los miembros de la crisálida, el grupo germinal, fueron ordenándose como sacerdotes, la muda estaba preparada: Hortet podía volar del Seminario y cambiar de forma y de funciones. Contaría con la ayuda de todos los sacerdotes de la Unión Sacerdotal que en los tres años de mandato del arzobispo Jubany habían ido ocupando los puestos de mando de la diócesis. La aquiescencia del Cardenal fue dada por hecho.

Hortet no se trasladó a una parroquia-chabolista a empezar de cero su proyecto revolucionario: usó de la estructura institucional de la Iglesia tradicional: fue nombrado párroco de la iglesia-madre de un barrio de periferia, con todos sus beneficios y servidumbres, con la asistencia eso sí, de vicarios y adscritos que se encargaban del grueso de la sacramentalización mientras él se centraba en su labor de formación y control de los jóvenes sacerdotes dirigidos que fue colocando en las parroquias de su órbita más cercana. Además de su labor de gobierno diocesano pues pronto fue nombrado, como no, Vicario Episcopal de Zona-

Resulta pues más que evidente, que sin asumir moralmente su fracaso pastoral, que además es un fracaso de su idea de Iglesia, la aparición de un clero joven diverso al auspiciado por él, y de los Nuevos Movimientos, supone una pesada losa sobre sus espaldas. Es la historia de una frustración. Y de una destrucción. Lo queríamos recordar.

Prudentius de Bárcino


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8 comentarios:

  1. D. Prudentius, gracias por su artículo.

    Nos dice: "La verdad es que poco se parecía la figura de Hortet con la del sacerdote belga. Cardijn cuyo proceso de beatificación está muy avanzado"...

    ¿No será que Mn. Hortet, buscaba un sacerdocio que se identifIcara solo con el bienestar temporal ser ser humano, mientras que el P. Cardijn, se preocuparia más de su misión sobrenatural, o sea la salvación del alma para alcanzar la vida eterna?

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  2. Simplemente, que vaya a los países donde el calvinismo luteranismo es la religión que paga el estado (sus pastores son funcionarios) y vea lo derrotadas que están y como triunfa la CATÓLICA, con sacerdotes que visten de lo que son, que celebran la Santa MISA, revestidos, con liturgia correcta con su odiado LAVAMANOS, que tienen muchas horas al día los confesionarios y las Iglesias ABIERTAS, no como aquí y como sopla el ESPÍRITU SANTO, este año se compran TRES iglesias protestantes, porque nadie acude y se convierten en TRES nuevas parroquias católicas en Finlandia, simplemente Hortet y sus amigos son los amigos de Batanas como los protestantes, vacian la Iglesia de DIOS

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  3. Tanto a Hortet, como Segis y tantos otros de mas o menos la misma edad y de la misma linea, ya se les ha pasado el tiempo; ellos tienen que entender que hay ya una nueva realidad en la diocesis, tienen que aceptarlo, sino van a sufrir mucho, ahora ya, pues que se dediquen a llevar bien sus parroquias, que celebren bien la eucaristia, que se pongan en el confesionario y que su pastoral sea la de la amabilidad, disponibilidad y cercania, y dejar que el Espiritu Santo sople por donde quiera.

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  4. ?Como pudieron darle la responsabilidad de un Seminario a un hombre que piensa asi de la Evangelización¿
    Esta responsabilidad debe recaer en las personas que le encomendaron para ésta función.
    Los gravisimos resultados que se han cosechado de éste error han costado a la Iglesia Cátolica que Sacerdotes sin la formación adecuada hayan asumido las resposabilidades de Parroquias,con los tristes resultados que todos conocemos.
    El mal ya está hecho,ahora toca remontar ésta situación que tenemos y sólo DIOS nos puede ayudar a que sus Sacerdotes sean formados adecuadamente,para poder afrontar los retos que la Santa Iglesia tiene actualmente

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  5. Hoy que estamos a 14 de agosto, la Iglesia celebra la memoria de un santo mártir, se trata de SAN MAXIMILIANO MARÍA KOLBE

    "No hay amor más grande que éste: dar la vida por sus amigos"
    (Jn 15, 13).

    San Maximiliano María Kolbe, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores Conventuales y mártir, que fue fundador de la Milicia de María Inmaculada. Deportado a diversos lugares de cautiverio, finalmente, en el campo de exterminio de Oswiecim o Auschwitz, cerca de Cracovia, en Polonia, se ofreció a los verdugos para salvar a otro cautivo, considerando su ofrecimiento como un holocausto de caridad y un ejemplo de fidelidad para con Dios y los hombres (1941).

    Breve Biografía
    Maximiliano María Kolbe nació en Polonia el 8 de enero de 1894 en la ciudad de Zdunska Wola, que en ese entonces se hallaba ocupada por Rusia. Fue bautizado con el nombre de Raimundo en la iglesia parroquial.

    A los 13 años ingresó en el Seminario de los padres franciscanos en la ciudad polaca de Lvov, la cual a su vez estaba ocupada por Austria. Fue en el seminario donde adoptó el nombre de Maximiliano. Finaliza sus estudios en Roma y en 1918 es ordenado sacerdote.

    Devoto de la Inmaculada Concepción, pensaba que la Iglesia debía ser militante en su colaboración con la Gracia divina para el avance de la fe católica. Movido por esta devoción y convicción, funda en 1917 un movimiento llamado "La Milicia de la Inmaculada" cuyos miembros se consagrarían a la bienaventurada Virgen María y tendrían el objetivo de luchar mediante todos los medios moralmente válidos, por la construcción del Reino de Dios en todo el mundo. En palabras del propio San Maximiliano, el movimiento tendría: "una visión global de la vida católica bajo una nueva forma, que consiste en la unión con la Inmaculada."

    Verdadero apóstol moderno, inicia la publicación de la revista mensual "Caballero de la Inmaculada", orientada a promover el conocimiento, el amor y el servicio a la Virgen María en la tarea de convertir almas para Cristo. Con una tirada de 500 ejemplares en 1922, en 1939 alcanzaría cerca del millón de ejemplares.

    En 1929 funda la primera "Ciudad de la Inmaculada" en el convento franciscano de Niepokalanów a 40 kilómetros de Varsovia, que con el paso del tiempo se convertiría en una ciudad consagrada a la Virgen y, en palabras de San Maximiliano, dedicada a "conquistar todo el mundo, todas las almas, para Cristo, para la Inmaculada, usando todos los medios lícitos, todos los descubrimientos tecnológicos, especialmente en el ámbito de las comunicaciones."

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  6. En 1931, después de que el Papa solicitara misioneros, se ofrece como voluntario y viaja a Japón en donde funda una nueva ciudad de la Inmaculada ("Mugenzai No Sono") y publica la revista "Caballero de la Inmaculada" en japonés ("Seibo No Kishi").

    En 1936 regresa a Polonia como director espiritual de Niepokalanów, y tres años más tarde, en plena Guerra Mundial, es apresado junto con otros frailes y enviado a campos de concentración en Alemania y Polonia. Es liberado poco tiempo después, precisamente el día consagrado a la Inmaculada Concepción. Es hecho prisionero nuevamente en febrero de 1941 y enviado a la prisión de Pawiak, para ser después transferido al campo de concentración de Auschwitz, en donde a pesar de las terribles condiciones de vida prosiguió su ministerio.

    En Auschwitz, el régimen nazi buscaba despojar a los prisioneros de toda huella de personalidad tratándolos de manera inhumana e inpersonal, como un simple número: a San Maximiliano le asignaron el 16670. A pesar de todo, durante su estancia en el campo nunca le abandonaron su generosidad y su preocupación por los demás, así como su deseo de mantener la dignidad de sus compañeros.

    La noche del 3 de agosto de 1941, un prisionero de la misma sección a la que estaba asignado San Maximiliano escapa; en represalia, el comandante del campo ordena escoger a diez prisioneros al azar para ser ejecutados. Entre los hombres escogidos estaba el sargento Franciszek Gajowniczek, polaco como San Maximiliano, casado y con hijos.

    San Maximiliano, que no se encontraba entre los diez prisioneros escogidos, se ofrece a morir en su lugar. El comandante del campo acepta el cambio, y San Maximiliano es condenado a morir de hambre junto con los otros nueve prisioneros. Diez días después de su condena y al encontrarlo todavía vivo, los nazis le administran una inyección letal el 14 de agosto de 1941.

    Es así como San Maximiliano María Kolbe, en medio de la más terrible adversidad, dio testimonio y ejemplo de dignidad. En 1973 Pablo VI lo beatifica y en 1982 Juan Pablo II lo canoniza como Mártir de la Caridad. Juan Pablo II comenta la influencia que tuvo San Maximiliano en su vocación sacerdotal: "Surge aquí otra singular e importante dimensión de mi vocación. Los años de la ocupación alemana en Occidente y de la soviética en Oriente supusieron un enorme número de detenciones y deportaciones de sacerdotes polacos hacia los campos de concentración. Sólo en Dachau fueron internados casi tres mil. Hubo otros campos, como por ejemplo el de Auschwitz, donde ofreció la vida por Cristo el primer sacerdote canonizado después de la guerra, San Maximiliano María Kolbe, el franciscano de Niepokalanów." (Don y Misterio).

    San Maximiliano nos legó su concepción de la Iglesia militante y en febril actividad para la construcción del Reino de Dios. Actualmente siguen vivas obras inspiradas por él, tales como: los institutos religiosos de los frailes franciscanos de la Inmaculada, las hermanas franciscanas de la Inmaculada, así como otros movimientos consagrados a la Inmaculada Concepción. Pero sobretodo, San Maximiliano nos legó un maravilloso ejemplo de amor por Dios y por los demás.

    Los radioaficionados lo consideran su santo patrón, ya que San Maximiliano durante 30 años estuvo activo con el indicativo SP3RN.

    www.catolicos.net

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  7. Y ¿aun se preguntan porque esta así la Iglesia en Cataluña?. Hasta un ciego le ve. Han sembrado de sal la viña del Señor. Ni adrede se hubiera podido hacer mayor mal.

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  8. Me olvidé uno:
    Menos diario y telediario, y más breviario, rosario, sagrario y confesionario.

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