domingo, 24 de mayo de 2015

Cristo se paró en Barcelona

Vistas de Matera (Lucania) y de nuestra ciudad de Barcelona
Sé que de entrada quizás decepcionaré a nuestros lectores más piadosos y devotos que viendo el título del presente artículo habrán pensado en alguna santa obra apostólica desarrollada en Barcelona. Que haberlas haylas como para hacernos sentir orgullosos. Es mucho, en efecto, lo que se ha hecho de positivo en la ingente tarea de evangelización y presencia cristiana en nuestra archidiócesis. Sería capaz, ciertamente, de presentar un dilatado elenco de realidades evangelizadoras en nuestra Iglesia diocesana dignas de encomio; pero no es éste el objetivo de esta reflexión.
Eran principios del año 1980 cuando, no recuerdo bien si fue en el cine Padró de la calle de la Cera o quizás en la sala de la Filmoteca ya en Travessera de Gracia, pude asistir a la proyección de la película de Francesco Rosi “Cristo si è fermato a Eboli”. Por aquellos años me interesaba el cine de personajes humanos, el drama popular, básicamente el neorrealismo italiano que ya comencé a gustar en mis primeras sesiones cinéfilas en el entonces cine Maryland de plaza Urquinaona; aunque posteriormente fui un adicto de todo el cine político que se producía en Italia: desde Pasolini o Bertolucci a Pontecorvo, Bellocchio y Cavani.
El relato humano de los personajes de Carlo Levi, con fuerte contenido autobiográfico, a través de la producción de Rosi, lo encontré magistral. También su título, más que provocador. Insuperables las imágenes de aquella Lucania olvidada, primitiva, llena de supersticiones y olvidada por Dios. Aquel párroco bien formado pero ahora dado a la bebida tras una purga moral, aquel carabinero enriquecido a expensas de los labriegos y del podestà, jefe local fascista y alcalde, personaje de trato educado y de gran cultura pero afecto a Mussolini. Todos personajes de gran talla dramática, aunque el gran protagonista es la gente del pueblo en su conjunto, llena de melancolía y pocos atisbos de esperanzas, sumida en el pesimismo más absoluto y el desencanto. Y todo ello con el trasfondo de las soflamas nacionalistas de los discursos de Mussolini: la retórica de la patria como única salida  a una vida de mediocridad.
Lo que nunca llegué a imaginar en aquella época para mí ya tan lejana (han pasado 35 años), fue el perfecto encaje que lograría realizar entre aquella descripción literaria y cinematográfica, urdida entre Carlo Levi, Gian Maria Volonté y Francesco Rosi, con nuestra actual realidad eclesial barcelonesa. En mi mente se trasparenta una sobre otra como en un papel de calco.
Somos muchos los que tenemos la impresión de que Barcelona es un paisaje más de aquella realidad meridional italiana, olvidada por el Estado y la civilización. Laicos y sacerdotes bien formados y con una gran voluntad de trabajo y entrega, durante muchos años marginados y arrinconados, y ahora irremisiblemente entregados a sus manías, última solución de supervivencia. Vidas mezquinas de otros que medran a la sombra del poder instalado y asentado en el pontificado de Sistach. Biografías frustradas de personajes que pudieron ser y no fueron, de sombra sesgada por un declive emotivo-espiritual doloroso y lacerante. Y finalmente el pueblo de Dios: cientos de relatos individuales homologados bajo unos mismos epígrafes: desesperanza, pesimismo y desencanto. Y el trasfondo de la retórica nacionalista, también de nuevo aquí, y de manera invasiva.
Si tradujéramos todo esto a retrato, constituiría una fuente de inagotable valía para cualquier autor plástico. Arte descriptivo de una degeneración eclesial previsible pero camuflada y sistemáticamente ocultada.
San José en procesión por las calles de Barcelona
Esa es la Barcelona donde la redención no ha llegado. Y si fuese Vives el redentor que nos envía el Vaticano, con mayor razón tendremos que decir que Cristo se detuvo en Barcelona; pero sin entrar. Aunque es mucho más lamentable tener que reconocer que sí estuvo, pero que está siendo expulsado de muy malas maneras y daremos la ciudad por definitivamente perdida para Cristo. Deambularemos por callejuelas tortuosas, siempre hallaremos rincones de luz, sin duda, pero muchos se perderán, como perdida estará la esperanza, más allá del sueño iluso o la fantasía. Solamente nos quedará infatuarnos en nuestros delirios personales. Permaneceremos con vida a pesar del paso del tiempo, de los problemas o las dificultades, aunque muchos naufragarán.  Viviremos con Vives, pero se llamará pervivencia. 
Porque el gran protagonista de esta historia, que es la gente del pueblo en su conjunto, arrastrará su fatal melancolía por las calles y los templos de la ciudad, como una más de aquella imaginaria Lucania construida por el fascismo. Una ciudad, Barcelona, con pocos atisbos de esperanzas, sumida en el pesimismo más absoluto y el desencanto. Y todo ello con el trasfondo de las soflamas nacionalistas de los discursos independentistas que hoy lo ocupan todo: hasta las iglesias y sus campanarios. Una vez más, la retórica de la patria como única salida  a una vida de mediocridad. Y esta retórica será coronada una vez más con la mitra y con el capelo cardenalicio. De nuevo el paisaje de Carlo Levi, pero no en Italia, sino en España. No en los inicios del siglo XX, sino en los del siglo XXI.
Prudentius de Bárcino

20 comentarios:

  1. No, Prutentius no nos ha decepcionado. Al contrario, nos ilustra.....

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  2. Una Barcelona que marchó para siempre. En lo cultural. Convivíamos con el boom sudamericano en casa de García Márquez a Mauricio Vásquez, pasado por Gabo. (Veo a Barral sonriendo sardónicamente mientras comentaba por qué no publicó Cien años de soledad...). Las traducciones de libros determinantes, el de Monod, por ejemplo. Más tarde, el de Dawkins, el de Popper-Eccles. La mano de Carreras en Nova Terra, en otro orden. Las películas. También, Prudentius, íbamos al Maryland a ver El manantial de la doncella, en Urquinaona-Roger de Lauria.

    Nos avergonzábamos, ¿recuerdas Prudentius?, de los disparates analfabetos de Mosén Dalmau, que Riuz Jiménez acogía con paciencia benedictina en Cuadernos para el Diálogo. Nos avergonzábamos de aquella infamia separatista del "Volem bisbes catalans" y el desprecio hacia lo andaluz, castellano, gallego, valenciano, de Pujol, Benet... En algún caso con textos canallas. Pensábamos que aquellos esputos no tendrían mayor incidencia en el futuro...Quiá! Sistach lo coronó como modelo de político cristiano.

    Ahí lo tienes. La mentira y la desvergüenza enseñoreadas de palacios episcopales, parroquias, cenobios y conventos. Me pasaron ayer un post de un cura de la ribera del Ter que decía que dormiría a pierna suelta tras la victoria de la Juventus contra el Madrid. Esa es su escala de valores. Esa y tener la estelada entre sus iconos de devoción. Una iglesia ruín, Prudentius.

    Y lo que es peor: una iglesia henchida de odio. Los he visto en sus ojos cuando se les pone ante el espejo de la doctrina social de la Iglesia.

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    1. Donde dice García Márquez el lector avisado habrá leído Vargas Llosa, pues Gabo es García Márquez como es sabido.

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    2. El sr. JMVG parece constituirse en reserva moral de Occidente.

      "Disparates, analfabetos, infamia, desprecio, esputo, mentira, desvergüenza..." Éste es el núcleo del mensaje de este señor. Todo negativo. Nunca positivo. Pesimismo y nostalgia. ¿Por qué no intenta ser más constructivo?


      "Un santo triste, es un triste santo"

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    3. Disculpe mister que las citas franquistas las considere autorreferencias. Es decir que lo de la reserva moral se lo aplica usted a sí mismo. No entro en juegos de majaderías. Por la sencilla razón de que los secesionistas ya habéis colmado el vaso de la paciencia con acciones tan "nobles", tan nazis en plata, como el acoso de niños que exigían sus derechos, entre otras fechorías.

      Llamo analfabeto a Dalmau en aquellos artículos de Cuadernos que Ruiz Jiménez toleraba por no hablar de otras aventuras --lo digo fino-- de un símbolo del clero secesionista y trabucaire de las ideas- Y ahora me refiero al esperpento ese de Santa María de la ecología, No le quiero mentar lo que se comentaba en el seminario de mi maestro Margalef sobre semejante necedad. (Uy, qué fuerte)

      Llamo infamia a la campaña dels bisbes catalans porque era un bofetón contra Don Marcelo y una desconsideración contra la mayoría de otros ciudadanos.

      Llamo texto canalla al escrito por Pujol donde denigraba a los andaluces, a los que negaba la consideración de personas. En el más puro sentido nazi. Sabido ese concepto del ya defraudador, conocido su chantaje a Juan Pablo II (hemos votado en contra del aborto --lo que era mentira-- y nos quiere reconocer como pueblo) y siendo público el enriquecimiento ´súbito suyo, de su mujer e hijos... va Sistach y lo presenta en la facultad de teología como modelo de político cristiano. ¿Es o no desvergonzado ese acto del cardenal?

      No sé qué tabla de valores tiene usted. No pretendo escribir con precisión milimétrica. Pero, tenga a buen seguro, que antes de poner un calificativo o emitir un juicio me he atado los machos. Y lamento que usted no se encienda contra un obispo, por ejemplo, que mienta --asi Novell o Pardo-- cuando afirman que la secesión es concorde con la doctrina de la Iglesia. No se trata de una cuestión académica, de elucubración y escuelas. Sino que acarrea consecuencias orácticas. Por ejemplo, que los fieles castellanohablantes se vean privados de textos en su propio idioma (hojas parroquiales, revistas diocesanas, cursillos, etcétera).

      De una gran comunista, con quien trabajé codo con codo durante algún tiempo, aprendí a mirar las cosas de frente: María Rosa Borrás, que fue responsable del PSUC durante años en la clandestinidad. Llegada la democracia ganó oposiciones a inspectora de segunda enseñanza. Me llamó porque había descubierto numerosas infracciones en colegios concertados. Tenía escrúpulos de no herirme porque conocía mis creencias. Y pidió mi opinión. Maria Rosa, fes el que has de fer, le repuse.
      Pues Ferran, jo faig el que he de fer: ponerme del lado de los débiles, los que se callan por miedo, los que se asustan ante una coacción constante. Y los miro a la cara a cuantos engañan con desparpajo. Sean abades de Montserrat u obispos in partibus infidelium. En cierta ocasión conversando con Llimona, le dije Fra Jordi: el problema de la Iglesia es el temblor de los viejos. Uno va camino, si no está instalado ya. ¿A qué temer? ¿Por qué temblar?

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  3. dale, duro JMGV! A ver si vuelven los tiempos en que eramos la envidia de la iglesia mundial -esos que tanto añoras (pasado por Gabo, siendo éste Gabriel García Marquez)- y en los que SE el Caudillo presentaba terna de tres santos obispos hasta el punto de que Roma solo nombraba auxiliares para no tratar con tales guardianes y lumbreras de occidente. Los que echas de menos, vamos. Llamo a Kustodio para llorar un rato y tomar copita de alajú por las esquinas de las estampitas sepias...

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    1. No sé de dónde saca usted la sarta de tonterías que me atribuye. ¿Usted ha leído algún libro en su vida? Quizá usted sí añore a Jubany y la cohorte de curas ignaros que crecieron a sus pechos. Mientras el de Santa Coloma de Farners hacía de las suyas, por cierto, obispo de terna, en la diócesis de Geroina, convirtiéndola en erial y vejando a ancianos y santos sacerdotes (soy testigo del que fue mi párroco muchos años), otros católicos pugnaban por abrir caminos a la secularización galopante de la cultura en Cataluña. Queriéndola y promoviéndola. Sin cobrar una peseta, ni reclamando batallas libradas. Podría indicarle datos personales (de Espriu a Viñoli, ya transcrito en Vinyoli), pero me apetece más enviarle a tomar todos los vientos.

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    2. Por Dios Señores, y Uds recibieron el Espirito Santo ayer como símbolo de paz y concordia? un poco màs de optimismo por favor que los hijos de las tinieblas, nunca dominaran a los hijos de la Luz.

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  4. Francisco Morales25 de mayo de 2015, 0:19

    Buen artículo de Prudentius.

    Pero,... siempre hay un pero. Me he quedado de piedra: menciona a Pasolini y a Bertolucci... dos directores que destacan por haber sacado algunas películas ABSOLUTAMENTE CONTRARIAS a la moral católica. "Saló o los 600 días de Sodoma", "El último tango en París"... son engendros satánicos y bochornosos que avergüenzan sólo por pronunciar el nombre de sus directores.

    ¡Hasta en Germinans se introduce el demonio! Prudentius, no nos dé sustos como éste. Rezo por la pureza de su alma.

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  5. Carta a Sardes-Barcelona25 de mayo de 2015, 9:52

    Los que hicieron "Cristo se paró en Eboli" tienen cultura religiosa, y leyeron el Apocalipsis, Carta a la Iglesia de Sardes:


    1. Cristo sabe cómo está Barcelona: está muerta

    “Conozco tus obras: aparentemente vives, pero en realidad estás muerto.


    2. Programa de resurrección y sanación

    2 Permanece alerta y reanima lo que todavía puedes rescatar de la muerte, porque veo que tu conducta no es perfecta delante de mi Dios. 3 Recuerda cómo has recibido y escuchado la Palabra: consérvala fielmente y arrepiéntete.


    3. Castigo a la rebelión

    Porque si no vigilas, llegaré como un ladrón, y no sabrás a qué hora te sorprenderé.


    4. Esperanza: resistencia

    4 Sin embargo, tienes todavía en Sardes algunas personas que no han manchado su ropa: ellas me acompañarán vestidas de blanco, porque lo han merecido.


    5. Premio a los vencedores

    5 El vencedor recibirá una vestidura blanca, nunca borraré su nombre del Libro de la Vida y confesaré su nombre delante de mi Padre y de sus Ángeles”.

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  6. Algunos comentaristas identifican el ser católico con el ser raquítico, atrófico, ser carente de opinión que no sepa identificar lo bueno de lo malo. Al que es capaz de hacerlo, lo tachan de falta de caridad. Quizás porque se reflejan moralmente con los males denunciados.
    Otros, confunden al católico con un ser un teórico, con un pobrecito que en cualquier momento se puede contaminar por el mundo, que quizás debiera estar escondido debajo de la cama ante las posibles tentaciones, etc.

    Dios ha creado al ser humano y lo ha puesto en un tiempo y en un espacio, para que vaya trabajando por el Reino de los Cielos, ya aquí en la tierra. Para cambiar la sociedad, y este cambio concierne particularmente a los laicos, tienen que estar infiltrados en todos los órdenes de la vida de esta sociedad y conocerla. Así se puede actuar desde dentro mediante las virtudes. Solo así se pueden obtener cambios. Las acciones son expresión de la persona moral. La persona es, pero al mismo tiempo se hace a través de sus acciones. Ser persona es ser dinámico, abierta con nuestra naturaleza dada. Abierta significa que podemos ser muchas cosas, no nacemos ya acabados.

    Si hacemos acciones buenas nos vamos conformando como santos. Si robamos y mentimos nos vamos haciendo ladrones y mentirosos. La persona tiene esa capacidad a través de su voluntad, de ser más de lo que es. La persona es más de lo que es, trasciende a sus acciones y sus acciones le cambian. Nosotros llegamos a nuestro destino a través de nuestras múltiples acciones en un tiempo y espacio, a diferencia de los ángeles que lo hacen en un solo acto. Pensar que ese trabajo en la tierra lo tiene que hacer Dios por nosotros, es poner en duda el objetivo de nuestra existencia misma en este mundo.

    No bastan las buenas actitudes. Hay que desarrollar las virtudes. Se va de la experiencia a la argumentación y de la argumentación a la experiencia. Las virtudes se basan en la razón práctica que es la razón que orienta a la acción, a la acción, a la acción. Y Cristo es el Pedagogo.

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    1. Francisco Morales25 de mayo de 2015, 13:43

      Quizá usted haya estudiado mucha teología, pero esta teoría que presenta es, cuando menos, sospechosa.

      Usted viene a decir: "Hay que conocer el mal, para saber distinguirlo del Bien". El problema está en definir dónde está el límite de ese "conocer el mal". Es como si alguien se dedicase a entrar en páginas web de pornografía para "investigar" el mal y "combatirlo". Usted haga lo que quiera, pero yo no me juego la pureza.

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    2. El objeto es el fin próximo de una elección deliberada, que determina el acto de querer (voluntad) de la persona que actúa. El objeto delimita la primera moralidad de la acción, el primer contenido intencional del acto. El objeto es más importante que el fin y las circunstancias.
      ¿Matar y abortar es lo mismo?
      La teoría del objeto dice que son acciones diferentes porque tienen diferente objeto. El absoluto moral es matar al inocente (abortar). Puedo sin embargo matar a otra persona en defensa propia.
      ¿Tomar píldoras anticonceptivas es malo?
      Depende de si se usan para regular el ciclo menstrual o para la contracepción.
      ¿Trabajar en hospital abortista te hace abortista?
      Quien pertenezca a la plantilla del hospital abortista, no tiene por qué ser abortista. Por ejemplo como médico o ATS, puede pertenecer a la comisión de bioética y dejar continuamente constancia de su testimonio en contra.
      Cuando vaya al cine, pediré el don de la sabiduría para ver y saber interpretar la película desde el corazón de Dios. Por supuesto calibraré la intención.
      Etc.
      Para percibir el objeto, dice Veritatis Splendor 78, hace falta colocarse en la perspectiva de la persona que actúa (acto personal) para saber sobre la moralidad de un acto: perspectiva de primera persona para saber sobre el primer contenido intencional.
      Ya al inicio de su pontificado, Francisco dijo “una Iglesia que no sale, a la corta o a la larga, se enferma en la atmósfera viciada de su encierro. Es verdad también que a una Iglesia que sale le puede pasar lo que a cualquier persona que sale a la calle: tener un accidente. Ante esta alternativa, les quiero decir francamente que prefiero mil veces una Iglesia accidentada que una Iglesia enferma”.
      Pero creo que es de cada uno trabajar sus disposiciones y mover su corazón hacía los bienes que crea que le mejoran personalmente y en comunión con los otros.

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    3. Los que distinguen el bien del mal no tienen que investigar ni discutir nada, deben proclamarlo, pasar directamente a combatir y defender lo que sea pertinente fuera de debajo de la cama, en la tierra, en la sociedad, sin pausa, afirmandose constantemente contra viento y marea.
      La virtud de la razón hay que practicarla sin remilgos, abiertamente, para no desfallecer y no caer en tentaciones ni dudas.

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  7. Rv. Prudentius, usted tendrá mayores elementos de juicio, para ver el bien y el mal que pueden hacer en la Archidiuócesis barcelonesa la hipotética llegada de Monseñor Vives a la sede de San Paciano.

    En cualquier caso, aunque parezca que Cristo se ha parado a la entrada de Barcfelona, sigue entrando en los corazones, pocos o muchos que le abrimos las puertas de par en par para que nos renueve el aire turbulento por aire fresco.

    Aunque ya hace unos años que sucedió, pero aquí tambien obra milagros el Señor y aparte del extraordinario milagro que gracias a las manos ungidas del sacerdote, nos trae a diario el Cuerpo de Cristo, al que no le damos importancia, porque por la costumbre, ya lo vemos normal, rutinario casi.

    En los últimos años, en plena efervescencia del progresismo catalano eclesial tenemos la conversión a la fe católica gracias a la búsqueda de la belleza de Etsuro Sotoo.

    El escultor japonés explicó a los jóvenes asistentes al Encuentro Internacional de Estudiantes Universitarios (UNIV) en Roma, cómo encontró a Dios a través de la belleza y la arquitectura.

    El artista, encargado de los diseños y construcción del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia en Barcelona, quiso profundizar en el pensamiento del Siervo de Dios Antoni Gaudí para poder ejecutar su obra. Entonces conoció el verdadero sentido de su trabajo y la verdadera belleza.

    "Mi nombre es Etsuro, que significa "hombre feliz", y se ha cumplido: la verdadera felicidad es la de ahora, al encontrar la fe", afirmó con orgullo.

    En la conferencia titulada "Tras las huellas de Gaudí", Sotoo compartió con los estudiantes el camino de su conversión: "Al principio, estudiaba mucho las palabras de Gaudí, las maquetas de Gaudí, pero llegó un momento en que tenía que realizar un proyecto que ni siquiera Gaudí había imaginado ni proyectado". El artista japonés decidió tratar de comprender la perspectiva del arquitecto español. "Intenté mirar a dónde miraba Gaudí.(...)

    Para eso tengo que estar donde estaba Gaudí, y ¿dónde estaba Gaudí? Gaudí estaba en el mundo de la fe. Por tanto, para mí era natural que quisiera entrar en ese mundo de la fe, para conocer más, o para poder realizar el trabajo encargado".

    El descubrimiento de la fe católica, partiendo del pensamiento del Siervo de Dios, colmó plenamente todas las expectativas del artista: "Desde ese momento cambió totalmente mi vida. Entendí todas las palabras; aunque no perfectamente, como el agua clara que yo deseaba", afirmó Sotoo.

    La conversión también llevó al escultor a comprender la profundidad espiritual que Antoni Gaudí veía en la vocación artística.

    El artista japonés reflexionó sobre una conocida frase del Siervo de Dios: "El arte es el resplandor de la luz de la Verdad: sin Verdad no hay arte". Las conclusiones de esa reflexión cambiaron la forma de entender su actividad. "Soy simplemente un picapedrero, pero busco el arte", afirmó Sotoo.

    "Encontrar la verdad es muy difícil, no siempre se consigue. Por tanto, mi pensamiento es que no existe el oficio de artista. Solamente quien busca el arte, el arte como resplandor de la luz de la verdad, ésta quizá es la persona más cercana al artista".

    El Siervo de Dios y reconocido arquitecto catalán Antoni Gaudí, dedicó los once últimos años de su vida a la construcción del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia, que llamaba cariñosamente "la Catedral de los Pobres"

    Vivía con notable sencillez y austeridad, al punto de ser trágicamente confundido con un mendigo en el accidente de tránsito que le causó la muerte.

    El Siervo de Dios asistía diariamente a la Eucaristía y llevaba una constante vida de piedad.

    Contenido publicado en es.gaudiumpress.org,

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  8. Los números objetivos que no engañan25 de mayo de 2015, 14:42

    Si resulta nombrado Vives, tendremos una cifra objetiva y real de la renovación eclesial de la Tarraconense y de Barcelona:

    --- el número de ordenaciones sacerdotales netas al año (ordenaciones, reingresos e ingresos exteriores), una vez descontadas las bajas de sacerdotes por cualquier motivo: secularización, suspensión, deceso, jubilación, enfermedad y traslados.

    Existe una dramática falta de vocaciones sacerdotales, que en Cataluña asciende a 600 sacerdotes, y quizás en Barcelona serán unos 200. En Gerona, dentro de pocos años, desaparecerá casi todo el pueblo presbiterial.

    En Cataluña deberían de haber una unas 150 vocaciones sacerdotales anuales, 50 en Barcelona, según la proporción de Polonia.

    Éste es el número áureo.

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    1. Josep G. Trenchs26 de mayo de 2015, 9:31

      En Cataluña y en Barcelona, existe una dramática falta de vocaciones, porque existe una dramática crisis familiar y de FE.

      Es imposible recibir la llamada de Dios al sacerdocio o a la vida consagrada sino no hay hijos y si los pocos que hay, en su mayoría mientras puedan vivir bien con sus padres y pasarlo bien el fin de semana. Ya no se plantean ninguna relación con Dios y por supuesto con su Iglesia.

      No nos tocará otro remedio que aceptar a Párrocos negros o hispanoamericanos,
      sino el tiempo lo dirá.

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    2. Cierto. Un caso real. Los neocatecumenales le han dado la vuelta a la tortilla en esto: familias cristianas numerosas (algunas muy numerosas) = alto número de vocaciones. En una parroquia barcelonesa del centro, que tiene 18 comunidades, y más de 400 hijos menores de 18 años, han salido en 15 años 3 sacerdotes ordenados, 8 seminaristas y 3 esperando entrar en el Seminario.

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    3. "No nos tocará otro remedio que aceptar a Párrocos negros o hispanoamericanos,sino el tiempo lo dirá".

      Le delata el subconsciente. Es un poco racista y xenófobo, ¿no? Y pensar que en GG algunos se lamentan pensando en lo de "volem bisbes catalans"...

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    4. Sr. Anónimo de las 11,42.

      "Es un poco racista y xenófobo, ¿no?" Pues no y lamento esa doble intencionalidad que hayan podido tener mis palabras.

      Simplemente soy un católico que me siento hijo de Dios por el Bautismo y miembro de la única Iglesia, fundada por Jesucristo. Me siento muy feliz de vivir y deseando no apartarme de la misma, por la misericordia de Dios.

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