viernes, 24 de abril de 2015

La Glosa Dominical de Germinans

Reflexión a modo de notas, hacia dónde nos orienta la liturgia del domingo
¡ALGO MÁS GRANDE NOS ESPERA!
Estamos aún en pleno periodo pascual y el fragmento del Evangelio de este domingo explica la grandeza del acontecimiento. Jesús recuerda que ha dado la vida por nosotros y que ha tenido el poder de resucitar. “Nadie me la quita: soy yo mismo quien la entrega. Tengo el poder de darla y de recobrarla de nuevo”. El dar la vida es un hecho voluntario que manifiesta su gran amor por nosotros. Nos ha dado la vida para que pudiésemos convertirnos en una cosa sola con Él. Únicamente participando a la vida del Señor se puede tener la vida eterna. Es esta la enseñanza del Buen Pastor que ama a sus ovejas y no como el mercenario que las abandona cuando están en peligro, justamente en el momento en que tendría mayor necesidad de ayuda.
Cristo conoce a sus ovejas en modo profundo y misterioso porque las conoce como conoce el Padre. Nos conoce mejor de cuanto nosotros mismos nos conocemos ya que nos conoce según el designio de Dios. Conoce tanto nuestras debilidades como nuestros méritos. Como también conoce aquellas ovejas que aún no están en su redil, pero que sin duda están llamadas a estarlo. También esas pues serán llamadas y escucharán su amorosa voz, ya que también por ellas morirá y resucitará. Así lo quiere el Padre y el Señor no las abandonará y no dejará que se pierdan lejos de Él.
Predicación de San Pedro
(Masolino-Cappella Brancacci)
¡Cuán diferente es el lobo! Él no ama a las ovejas. Es como un mercenario y no le importa que las ovejas se pierdan. Si tuviese celo por las ovejas daría su vida y las mantendría unidad. Es esto lo que desea el Señor: la unidad de su rebaño. Todo esto confirma que entre el pastor y el rebaño no puede haber separación alguna, sino la unidad típica del Cuerpo Místico. Es esta certeza que hace gritar a Pedro que aquel Cristo que ha sido crucificado y que ha resucitado continúa obrando en sus ovejas. Es la piedra angular que han rechazado los constructores ignorando su valor. 

Pedro, colmado del Espíritu Santo, recuerda que solo por medio de Cristo podemos salvarnos. Su valor salvífico es único y efectivamente no hay otro nombre dado a los hombres bajo el cielo que nos pueda salvar. Para salvarse es necesario atravesar la Cruz y la Resurrección de Cristo. Pasar a través de su amor misericordioso que nos revela la grandeza del amor divino. El amor hacia los hijos redimidos por la verdad y ya no esclavos del pecado.

De aquí el gozo de Juan: “mirad que amor más grande nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, y en efecto lo somos”.
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Es por esta razón, que ya desde este mismo momento pertenecemos a otra dimensión, a otra realidad. “Por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a Él”. Cristo aparece como un extraño para el mundo, porque no sabe reconocer su lógica. Pero es en esta extrañeza que reside su grandeza, que será finalmente la nuestra. Si en efecto “somos desde ahora hijos si bien no se ha manifestado aquello que seremos”, algo aún mayor, aunque por el momento misterioso, nos espera.
Fr. Tomás M. Sanguinetti

4 comentarios:

  1. Fray Tomás, muchas gracias por esa instructiva Glosa del IV Domingo de Pascua.

    LA CONTRAPOSICIÓN

    El evangelio de este cuarto domingo de Pascua (Jn 10,11-18) nos recuerda todos los años la figura de Jesús como el Pastor bueno y responsable.
    •Hay algunas notas que establecen una notable diferencia entre el pastoreo de Jesús y la actuación del asalariado. Jesús da la vida por sus ovejas. Pero el asalariado no es pastor ni dueño de las ovejas. Es evidente que sólo le preocupa su interés personal. No ama a sus ovejas. No está dispuesto a dar la vida por ellas. Por eso las abandona cuando ve llegar al lobo.
    •El texto que se proclama en este día nos ofrece otra contraposición muy importante. Pedro acusaba a los jefes del pueblo de haber crucificado a Jesús. Pero el evangelio repite una y otra vez que Jesús entrega espontáneamente la vida por sus ovejas: “Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente”.
    •En este texto evangélico hay una tercera contraposición: la que va de entregar la vida a recuperarla. Nosotros entregamos o perdemos la vida, pero nada indica que podamos recuperarla. Una y otra vez se repite que Jesús entrega su vida por las ovejas. Pero por dos veces nos dice él mismo que tiene poder para recuperarla.

    JESÚS Y EL PADRE

    No deberíamos olvidar esa palabra de Jesús. Sólo él tiene poder para recuperar la vida que entrega por los suyos. Ese es el mensaje de la Pascua. Pero todavía nos llaman la atención las referencias de Jesús a su Padre:
    •“El Padre me conoce y yo conozco al Padre”. Esa relación de mutuo conocimiento entre Jesús y su Padre indica su origen eterno, revela el estilo de su vida y nos ofrece la razón por la que ha podido revelarnos a su Padre.
    •“El Padre me ama porque yo entrego mi vida”. La generosidad de Jesús es fruto del amor que le une al Padre, pero, al mismo tiempo la entrega de Jesús a los hombres le hace merecedor del amor del Padre.
    •“Este mandato he recibido de mi Padre”. Una y otra vez Jesús había manifestado que había venido al mundo para cumplir la voluntad del Padre. Ahora nos manifiesta que la voluntad del Padre es que el Hijo entregue su vida por sus ovejas.

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  2. En fin Sr. Josep G.Tremchs, agradezco mucho sus comentarios a la Glosa Dominical de Fr. Tomás M. Sanguinetti, pero sinceramente no creo que sea necesario que cada domingo nos deite usted con un corta y pega y nos cuele el comentario en este caso del P.José Román Flecha... mire no es que no sea interesante , pero colocarlo sin mas, sin añadir ningún comentario ni reflexión alguna es como si a la glosa de Fr.Tomas no estuviera a la altura de esta pagina. No se moleste conmigo Sr.Trenchs, se lo digo con toda la caridad. Paz y Bien

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    1. Gracias por su observación, Les ruego acepten, tanto Fray Tomás como usted, mis disculpas.

      Que Dios les bendiga.

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  3. Gracias por la glosa.

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