viernes, 10 de abril de 2015

Domingo de la Divina Misericordia

Esta semana nuestro colaborador Fr. Tomás M. Sanguinetti, se encuentra unos días de retiro post-Semana Santa, por lo que no ha podido enviarnos su habitual comentario de las lecturas dominicales. Por este motivo reproducimos las palabras del Papa Benedicto XVI en el rezo del Regina Caeli del domingo 15 de abril de 2012, que coincidió con el Segundo Domingo de Pascua, Domingo de la Divina Misericordia

Cada año, al celebrar la Pascua, revivimos la experiencia de los primeros discípulos de Jesús, la experiencia del encuentro con él resucitado: el Evangelio de san Juan dice que lo vieron aparecer en medio de ellos, en el cenáculo, la tarde del mismo día de la Resurrección, «el primero de la semana», y luego «ocho días después» (cf. Jn 20, 19.26). Ese día, llamado después «domingo», «día del Señor», es el día de la asamblea, de la comunidad cristiana que se reúne para su culto propio, es decir la Eucaristía, culto nuevo y distinto desde el principio del judío del sábado. De hecho, la celebración del día del Señor es una prueba muy fuerte de la Resurrección de Cristo, porque sólo un acontecimiento extraordinario y trascendente podía inducir a los primeros cristianos a iniciar un culto diferente al sábado judío.

Entonces, como ahora, el culto cristiano no es sólo una conmemoración de acontecimientos pasados, y mucho menos una experiencia mística particular, interior, sino fundamentalmente un encuentro con el Señor resucitado, que vive en la dimensión de Dios, más allá del tiempo y del espacio, y sin embargo está realmente presente en medio de la comunidad, nos habla en las Sagradas Escrituras, y parte para nosotros el Pan de vida eterna. A través de estos signos vivimos lo que experimentaron los discípulos, es decir, el hecho de ver a Jesús y al mismo tiempo no reconocerlo; de tocar su cuerpo, un cuerpo verdadero, pero libre de ataduras terrenales. 

Es muy importante lo que refiere el Evangelio, o sea, que Jesús, en las dos apariciones a los Apóstoles reunidos en el cenáculo, repitió varias veces el saludo: «Paz a vosotros» (Jn 20, 19.21.26). El saludo tradicional, con el que se desea el shalom, la paz, se convierte aquí en algo nuevo: se convierte en el don de aquella paz que sólo Jesús puede dar, porque es el fruto de su victoria radical sobre el mal. La «paz» que Jesús ofrece a sus amigos es el fruto del amor de Dios que lo llevó a morir en la cruz, a derramar toda su sangre, como Cordero manso y humilde, «lleno de gracia y de verdad» (Jn 1, 14). 

Por eso el beato Juan Pablo II quiso dedicar este domingo después de Pascua a la Divina Misericordia, con una imagen bien precisa: la del costado traspasado de Cristo, del que salen sangre y agua, según el testimonio ocular del apóstol san Juan (cf. Jn 19, 34-37). Pero Cristo ya ha resucitado, y de él vivo brotan los sacramentos pascuales del Bautismo y la Eucaristía: los que se acercan a ellos con fe reciben el don de la vida eterna.
Queridos hermanos y hermanas, acojamos el don de la paz que nos ofrece Jesús resucitado; dejémonos llenar el corazón de su misericordia. De esta manera, con la fuerza del Espíritu Santo, el Espíritu que resucitó a Cristo de entre los muertos, también nosotros podemos llevar a los demás estos dones pascuales. Que nos lo obtenga María santísima, Madre de Misericordia.

10 comentarios:

  1. ARCANGEL MIGUEL

    POR SU DOLOROSA PASION, TEN MISERICOSDIA DE NOSOTROS Y DEL MUNDO ENTERO , AMEN!

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  2. Gracias a Germinans Germinabit por acercarnos estas aleccionadoras palabras del Papa Benedicto XVI

    DEVOCIÓN A LA DIVINA MISERICORDIA

    Santa María Faustina Kowalska

    Elena Kowalska, nació en Glogowiec en 1905, cerca de Cracovia, en Polonia. Unas pocas semanas antes de su vigésimo cumpleaños, entró a la Congregación de las Hermanas de Nuestra Señora de Misericordia, adoptando el nombre María Faustina. En 1928 tomó los votos definitivos como monja.

    El comienzo de la devoción a la Divina Misericordia
    El 22 de Febrero de 1931, tuvo una visión de Jesús en el pueblo de Plock, Polonia. Sor Faustina relata en su diario lo que Nuestro Señor le dijo de esta manera:

    "Yo prometo que, el alma que venere esta imagen, no perecerá. También prometo victoria sobre sus enemigos aquí en la tierra, especialmente a la hora de la muerte. Yo mismo la defenderé con mi propia Gloria."

    "Los dos rayos indican Agua y Sangre. El rayo pálido significa el Agua que hace las almas justas. El rayo rojo significa la Sangre que es la vida de las almas."

    "Estos dos rayos salieron de las profundidades de Mi tierna Misericordia, cuando Mi corazón agonizado fue abierto por la lanza en la Cruz."

    A partir de 1931, Faustina, tuvo una serie de revelaciones de Jesús. Todas ellas las escribió en su diario de más de 600 páginas. Durante casi 20 años, estuvo prohibida la devoción a la Divina Misericordia. Desde el 15 de abril de 1978, la Santa Sede permitió la práctica de esta devoción.

    Sor Faustina murió de tuberculosis, el 5 de octubre de 1938, en Cracovia. Sus restos mortales yacen en la capilla del convento bajo la milagrosa imagen de la Divina Misericordia, fue beatificada el 18 de abril de 1993 y canonizada el 30 de abril del 2000 por S. S. Juan Pablo II.

    Extractos de los Mensajes de Nuestro Señor, según algunos extractos del diario de Santa Faustina

    Sobre la Imagen.
    "Ofrezco a los hombres la vasija con la que han de seguir viniendo a la fuente de la misericordia para recoger las gracias. Esa vasija es esta imagen con la firma: Jesús, en Vos confío"

    Sobre la Coronilla.
    "Alienta a las personas a recitar la Coronilla que te he dado... Quien la recite, recibirá gran misericordia a su hora de la muerte. Los sacerdotes la recomendaran a los pecadores como su último refugio de salvación. Aún si el pecador mas empedernido recite esta Coronilla al menos una vez, recibirá la gracia de Mi infinita Misericordia. Deseo conceder gracias inimaginables a aquellos que confían en Mi Misericordia."

    "Escribe que cuando reciten esta Coronilla en presencia del moribundo, Yo me pondré entre mi Padre y el, no como Justo Juez sino como Salvador Misericordioso."

    Sobre la Festividad.
    "Yo quiero que esta imagen sea solemnemente bendecida el primer domingo después de Pascua; ese domingo ha de ser la Fiesta de Mi Misericordia."

    "En aquel día están abiertas las entrañas de Mi Misericordia. Derramaré un mar entero de gracias sobre las almas que se acercan al manantial de Mi misericordia; el alma que se confiese [dentro de ocho días antes o después] y comulgue [el mismo día] obtendrá la remisión total de culpas y castigos"

    La Hora de la Misericordia (Las Tres de la Tarde)
    "Te recuerdo, hija mía, que tan pronto como suene el reloj a las tres de la tarde, te sumerjas completamente en mi Misericordia, adorándola y glorificándola; invoca su omnipotencia para todo el mundo, y particularmente para los pobres pecadores; porque en ese momento la Misericordia se abrió ampliamente para cada alma."

    "A la hora de las tres imploren Mi misericordia, especialmente por los pecadores; y aunque sea por un brevísimo momento, sumérgete en Mi Pasión, especialmente en Mi desamparo en momento de agonía. Esta es la hora de gran misericordia para el mundo entero. Te permitiré entrar dentro de Mi tristeza mortal. En esta hora, no le rehusare nada al alma que me lo pida por los méritos de Mi Pasión."

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  3. LA AUTÉNTICA MISERICORDIA DE DIOS

    Por José María Martín OSA

    1.- Hoy es el domingo de la Divina Misericordia. Un Papa, Juan Pablo II, instituyó esta fiesta, otro Papa, Francisco, ha convocado el "Jubileo de la Misericordia". Misericordia tiene dos significados: perdón y solidaridad. En el evangelio de hoy Jesús envía a sus discípulos: “Recibid el Espíritu Santo; a quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados”. El perdón de Dios se derrama a raudales. Esto es lo que les dijo el papa Francisco a los presos que lavó los pies el Jueves Santo: “Dios os ha perdonado”. Celebrar la misericordia de Dios es algo más que venerar una imagen, es celebrar que Dios es un Padre con entrañas que quiere a sus hijos. Me sorprende que algunas personas sean muy devotas de la misericordia divina y luego condenen a todos o tengan miedo al castigo de Dios. "La misericordia es un camino que comienza con una conversión espiritual, y todos estamos llamados a recorrer este camino", ha dicho el Papa Francisco. El "Jubileo de la Misericordia" comenzará el próximo 8 de diciembre con la apertura de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro del Vaticano y concluirá el 20 de noviembre de 2016. Para el próximo Año Santo extraordinario, la elección de la fecha en que se publicará la bula, justo en la víspera del Segundo Domingo de Pascua, manifiesta claramente la atención especial del santo padre hacia el tema de la misericordia. Su apertura significa que, durante el tiempo jubilar, la Iglesia ofrece a los fieles una "vía extraordinaria" hacia la salvación. La Iglesia quiere recordarnos que Dios tiene compasión, que siempre hay un camino de vuelta a casa. A su vez, nosotros tenemos que ser mensajeros de compasión y perdón.

    2.- Los frutos de la resurrección son la alegría, la paz y el testimonio de vida. ¿La alegría se nota en nuestra vida y en nuestras celebraciones? Hay muchos niños y jóvenes que no se sienten atraídos por nuestra forma de celebrar rutinaria y triste. Sin embargo, hay muchas comunidades que saben vivir el gozo de la experiencia pascual, que celebraron con entusiasmo la Vigilia Pascual sin mirar al reloj. Ahí se nota que hay algo más que un mero cumplimiento del precepto dominical. ¿Y la paz? La que Jesús nos regala es lo más grande del mundo, es la plenitud de todos los dones del Espíritu. Si la paz reina en nuestro corazón seremos capaces de transmitirla a los demás y de construirla a nuestro alrededor. ¿Cómo dar testimonio de nuestra fe en el mundo de hoy? No bastan las palabras, es nuestra propia vida el mejor testimonio. La diferencia entre alguien "que practica" y alguien "que vive" es que el primero lleva en su mano una antorcha para señalar el camino y el segundo es él mismo la antorcha. Se notará en tu cara, en tus comentarios, en tus gestos, en tu forma de ser si has experimentado la alegría del encuentro con el resucitado. Si eres feliz, transmitirás felicidad. Y quien te vea dirá: "merece la pena seguir a Jesús de Nazaret".

    3.- Es muy difícil encontrarse con Jesús fuera de la comunidad. Tomás volvió a la comunidad y es allí donde tuvo su experiencia pascual. El error de muchas personas es retirarse a sus soledades como hizo Tomás al principio. Sólo en la comunidad podemos compartir, celebrar, madurar y testimoniar nuestra fe. Valoremos más que nunca lo privilegiados que somos por haber visto a Jesús y por tener una comunidad en la que compartimos nuestra fe. Sólo si permanecemos unidos haremos signos y prodigios, ayudaremos a los que sufren y seremos capaces de dar un sentido auténtico a nuestro mundo perdido y desorientado.

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  4. MARPN. Sr. Trenchs escribe en su comentario, acertado como siempre, que el Jueves Santo el Papa Francisco dijo a los presos que lavó los pies : "Dios os ha perdonado".¿ No ha habido anteriormente una confesión, propósito de enmienda, dolor de los pecados, petición de perdón....? No entiendo como se puede afirmar una cosa así sin tener un deseo de perdón, como el hijo pródigo. ¿Me lo puede explicar?.
    La GRAN MISERICORDIA DE DIOS actuará si nosotros lo deseamos y pedimos. Gracias.

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  5. Sr, Anónimo de las 10,47 MARPN, gracias por leer mis comentarios.

    Como puede ver este comentario, si bien lo ha recogito un servidor, porque hablabla de la MISERICORDIA DIVINA, esta escrito como indica al principio por el P. José María Martín OSA.

    Ciertamente para ser objeto de la GRAN MISERICORDIA DE DIOS, es condición necesaria reconocer que hemos pecado para poder pedir perdón.

    El párrafo indicado por usterd, que dice mucho y no dice nada, porque no dice si antes se confesaran o no, si eran católicos o no, o sea que ante la duda, hemos de confiar en las palabras del Santo Padre, que sabe más que nosotros lo que hizo. ¿no le parece?

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    1. MARPN. Estoy de acuerdo, pero no me deja satisfecho el hecho de confiar en las palabras del Papa Francisco referentes a este comentario, pues dan pie a confusión y error. Que Jesucristo lo ilumine en su servicio a la Iglesia Católica. Gracias.

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    2. A usted y a los demás lectores, les pido perdón por no haber cotejado el escrito del P, José María Martín OSA., la frase: “Dios os ha perdonado”, no sale en ninguna parte de HOMILÍA DEL SANTO PADRE FRANCISCO de la SANTA MISA "IN COENA DOMINI"

      HOMILÍA DEL SANTO PADRE FRANCISCO, celebrada en la Iglesia "Padre Nuestro" del Nuevo Complejo Penitenciario de Rebibbia, Roma
      Jueves Santo 2 de abril de 2015, cuyo texto integro transcribo.

      Este jueves, Jesús estaba en la mesa con los discípulos, celebrando la fiesta de la Pascua. Y el pasaje del Evangelio que hemos escuchado contiene una frase que es precisamente el centro de lo que hizo Jesús por todos nosotros: «Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo» (Jn 13, 1). Jesús nos amó. Jesús nos ama. Sin límites, siempre, hasta el extremo. El amor de Jesús por nosotros no tiene límites: cada vez más, cada vez más. No se cansa de amar. A ninguno. Nos ama a todos nosotros, hasta el punto de dar la vida por nosotros. Sí, dar la vida por nosotros; sí, dar la vida por todos nosotros, dar la vida por cada uno de nosotros. Y cada uno puede decir: «Dio la vida por mí». Por cada uno. Ha dado la vida por ti, por ti, por ti, por mí, por él… por cada uno, con nombre y apellido. Su amor es así: personal. El amor de Jesús nunca defrauda, porque Él no se cansa de amar, como no se cansa de perdonar, no se cansa de abrazarnos. Esta es la primera cosa que quería deciros: Jesús nos amó, a cada uno de nosotros, hasta el extremo.

      Y luego, hizo lo que los discípulos no comprendieron: lavar los pies. En ese tiempo era habitual, era una costumbre, porque cuando la gente llegaba a una casa tenía los pies sucios por el polvo del camino; no existían los adoquines en ese tiempo… Había polvo por el camino. Y en el ingreso de la casa se lavaban los pies. Pero esto no lo hacía el dueño de casa, lo hacían los esclavos. Era un trabajo de esclavos. Y Jesús lava como esclavo nuestros pies, los pies de los discípulos, y por eso dice: «Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora —dice a Pedro—, pero lo comprenderás más tarde» (Jn 13, 7). Es tan grande el amor de Jesús que se hizo esclavo para servirnos, para curarnos, para limpiarnos.

      Y hoy, en esta misa, la Iglesia quiere que el sacerdote lave los pies de doce personas, en memoria de los doce apóstoles. Pero en nuestro corazón debemos tener la certeza, debemos estar seguros de que el Señor, cuando nos lava los pies, nos lava todo, nos purifica, nos hace sentir de nuevo su amor. En la Biblia hay una frase, del profeta Isaías, muy bella, que dice: «¿Puede una madre olvidar a su hijo? Aunque ella se olvidara de su hijo, yo nunca me olvidaré de ti» (cf. 49, 15). Así es el amor de Dios por nosotros.

      Y yo lavaré hoy los pies de doce de vosotros, pero en estos hermanos y hermanas estáis todos vosotros, todos, todos. Todos los que viven aquí. Vosotros los representáis a ellos. Y también yo necesito ser lavado por el Señor, y por eso rezad durante esta misa para que el Señor lave también mis suciedades, para que yo llegue a ser un mejor siervo vuestro, un mejor siervo al servicio de la gente, como lo fue Jesús.

      Ahora comenzaremos esta parte de la celebración.

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    3. MARPN. Ahora que quedo más tranquilo. Se ponen tantas afirmaciones problemáticas en boca del Papa Francisco, que creía que podía ser cierta. Gracias por hacerme posible conocer íntegramente la homilía del Santo Padre en la Santa Misa del Jueves Santo día del lavatorio de pies de los presos. Me ha gustado mucho y me ha llenado de tranquilidad. María Auxiliadora ruega por nosotros.

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  6. Insisto en: "mansos como corderos/ovejas/palomas; astutos como serpientes". Es palmario que uno se ha de confesar (y no a lo hippie de manera comunitaria), pero hay veces que para que el corazón y la razón llegue a entender eso, hay que acercarse de manera inteligente de otro modo, porque en la evangelización de hoy en día partimos de unas almas que han nacido en una estructura muy torcida, tenemos que abajarmos con mucha mucha mucha misericordia, tenemos casi que olvidar la justicia Divina y centrarnos en esa Misericordia; ello conlleva para muchos de nosotros una humillación, incluso, que podemos ofrecer... It's my opinión...

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  7. BULA DE CONVOCACIÓN
    DEL JUBILEO EXTRAORDINARIO
    DE LA MISERICORDIA

    FRANCISCO
    OBISPO DE ROMA
    SIERVO DE LOS SIERVOS DE DIOS
    A CUANTOS LEAN ESTA CARTA
    GRACIA, MISERICORDIA Y PAZ

    1. Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre. El misterio de la fe cristiana parece encontrar su síntesis en esta palabra. Ella se ha vuelto viva, visible y ha alcanzado su culmen en Jesús de Nazaret. El Padre, « rico de misericordia » (Ef 2,4), después de haber revelado su nombre a Moisés como « Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira, y pródigo en amor y fidelidad » (Ex 34,6) no ha cesado de dar a conocer en varios modos y en tantos momentos de la historia su naturaleza divina. En la « plenitud del tiempo » (Gal 4,4), cuando todo estaba dispuesto según su plan de salvación, Él envió a su Hijo nacido de la Virgen María para revelarnos de manera definitiva su amor. Quien lo ve a Él ve al Padre (cfr Jn 14,9). Jesús de Nazaret con su palabra, con sus gestos y con toda su persona[1] revela la misericordia de Dios.

    2. Siempre tenemos necesidad de contemplar el misterio de la misericordia. Es fuente de alegría, de serenidad y de paz. Es condición para nuestra salvación. Misericordia: es la palabra que revela el misterio de la Santísima Trinidad. Misericordia: es el acto último y supremo con el cual Dios viene a nuestro encuentro. Misericordia: es la ley fundamental que habita en el corazón de cada persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de la vida. Misericordia: es la vía que une Dios y el hombre, porque abre el corazón a la esperanza de ser amados no obstante el límite de nuestro pecado.

    3. Hay momentos en los que de un modo mucho más intenso estamos llamados a tener la mirada fija en la misericordia para poder ser también nosotros mismos signo eficaz del obrar del Padre. Es por esto que he anunciado un Jubileo Extraordinario de la Misericordia como tiempo propicio para la Iglesia, para que haga más fuerte y eficaz el testimonio de los creyentes.

    El Año Santo se abrirá el 8 de diciembre de 2015, solemnidad de la Inmaculada Concepción. Esta fiesta litúrgica indica el modo de obrar de Dios desde los albores de nuestra historia. Después del pecado de Adán y Eva, Dios no quiso dejar la humanidad en soledad y a merced del mal. Por esto pensó y quiso a María santa e inmaculada en el amor (cfr Ef 1,4), para que fuese la Madre del Redentor del hombre. Ante la gravedad del pecado, Dios responde con la plenitud del perdón. La misericordia siempre será más grande que cualquier pecado y nadie podrá poner un límite al amor de Dios que perdona. En la fiesta de la Inmaculada Concepción tendré la alegría de abrir la Puerta Santa. En esta ocasión será una Puerta de la Misericordia, a través de la cual cualquiera que entrará podrá experimentar el amor de Dios que consuela, que perdona y ofrece esperanza.


    Para terminar de leer el documento oficial se puede consultar la web: www.vatican.va/content/francesco/es/apost_letters/documents/papa-francesco_bolla_20150411_misericordiae-vultus.html

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