miércoles, 10 de septiembre de 2014

El retorno del clericalismo... en Cataluña

Representantes de diversas entidades cristianas por el Derecho a Decidir junto a la presidenta del Parlament
EL CLERICALISMO es llevar la influencia de la Iglesia y del clero más allá de su misión pastoral, de pretender que los laicos católicos, en cuestiones temporales, sigan las directrices políticas de los clérigos. El anticlericalismo español, una constante de nuestra historia, no se entiende sin el previo clericalismo que convertía al clero en dirigente de las opciones políticas que debían seguir los católicos. «El anticlericalismo», ha escrito Paul Aubert, «mucho más que el rechazo de la doctrina o del magisterio de la Iglesia, es una reacción contra el clericalismo (...) De manera inversa el clericalismo no es la práctica de la religión, sino la desviación de ésta con fines políticos». El clericalismo español estuvo ligado al Carlismo o Tradicionalismo, en donde religión y política se unían indisolublemente. 

El Concilio Vaticano II dio el carpetazo definitivo a cualquier veleidad de mezclar catolicismo y opción política, empezando por «reconocer la legítima pluralidad de opiniones temporales» (Gaudium et spes, núm. 75).

Apelando a la conciencia cristiana, el Concilio reconoce el legítimo pluralismo dentro de los católicos, salvando, eso sí, la defensa de los principio morales básicos que, por cierto, no son muchos (defensa de la vida, del matrimonio entre hombre y mujer, por ejemplo). Incluso algunos de estos principios morales básicos, la búsqueda del bien común por ejemplo, pueden tener muy distintas opciones prácticas. 

El Papa Francisco está incidiendo en cuestiones sociales de índole moral pero se cuida mucho de proponer soluciones concretas. Bergoglio hace una llamada a la responsabilidad y a la conciencia de todos los católicos, pero compete a estos buscar la manera de llevar a la práctica esas exigencias morales.

Cuando los partidos confesionales han desaparecido de Europa y parece que recurrir a argumentos teológicos para justificar opciones políticas concretas ya es algo del pasado, en Cataluña reverdece un neoclericalismo o un retorno a la vieja tesis del tradicionalismo que mezcla religión y política. Este es el caso de una serie de organizaciones oficialmente católicas que se han constituido como «entidades cristianas por el derecho a decidir». Entre las entidades adheridas están órdenes religiosas como jesuitas, claretianos, escolapios o carmelitas e instituciones directamente vinculadas al episcopado catalán como Justicia y Paz, la Confederación Católica de Padres y Madres de Alumnos, algunas delegaciones de Cáritas, las escuelas parroquiales de Barcelona, y hasta la Unión de Religiosos de Cataluña. No consta que ninguna de estas entidades y organizaciones haya consultado a sus miembros si era oportuno adherirse al derecho a decidir. Entre todos los obispos catalanes, sólo el de Solsona se ha manifestado públicamente por del derecho a decidir.
El 31 de octubre de 2013 la presidenta del Parlamento de Cataluña recibía a representantes de estas entidades en un acto con amplia cobertura mediática. En dicho acto intervino el señor Carles Armengol, en representación de estas entidades, para recordar que la doctrina social de la Iglesia ampara el derecho a decidir. Otro de los intervinientes, el sacerdote José María Fisa, dijo textualmente que no les mueve «ninguna motivación partidista de ningún signo sino el compromiso con la gente para dar respuesta a las necesidades y carencias de cada momento histórico». En pocas palabras, según este clérigo, la opción de las entidades católicas por el derecho a decidir es una obligación moral derivada de un compromiso cristiano.

El 7 de julio se celebró un mitin en Barcelona convocado por las entidades cristianas por el derecho a decidir. Entre los oradores estaban Xavier Morlans, sacerdote y profesor de la Facultad de Teología de Cataluña y la religiosa Victoria Molins. Entre los asistentes estuvieron presentes: el obispo Joan Godayol, Màxim Muñoz, presidente de la Unión de Religiosos de Cataluña, Joan Galtés, vicario episcopal de Barcelona y muchos otros clérigos.

¿Realmente la doctrina social de la Iglesia ampara el derecho a decidir tal como se entiende hoy en Cataluña por parte de quienes lo promueven? Para contestar con cierto rigor a esta pregunta habría que delimitar el propio concepto de derecho a decidir. Este desiderátum, en términos generales, es un principio moral irrebatible: el derecho a decidir entendido como la capacidad de cada persona para participar en la vida política es un derecho innegable que se concreta en las constituciones democráticas.

Nadie podrá negar que los ciudadanos catalanes poseen este derecho: participan en al ámbito local, autonómico y estatal, en los términos establecidos en la Constitución, la cual marca también las reglas por las cuales se puede modificar. Otra cosa diferente es entender el derecho a decidir como derecho a la secesión. Entendido así, es perfectamente defendible y legítimo, pero no es una opción moral que se desprenda de la doctrina social de la Iglesia en el caso concreto de Cataluña y, por lo tanto, sea objeto de tener una connotación «cristiana» y, además, que sea un imperativo moral para los católicos catalanes.

SI FUERA parte de la moral católica, el derecho a decidir supondría que aquellos católicos que no lo defienden -tan legítimamente como quienes lo hacen- pueden aparecer como malos católicos, como les sucedía a los católicos liberales durante los siglos XIX y XX.

Las «entidades cristianas por el derecho a decidir» se acogen a una frase de Juan Pablo II ante las Naciones Unidas (5-V-1995): «Nadie -ni un Estado, ni otra nación ni ninguna organización internacional- nunca está legitimado a afirmar que una determinada nación no es digna de existir». Tal afirmación es un principio coherente con la doctrina de la Iglesia y cualquiera la puede aceptar. Pero los que utilizan esta frase entienden «existencia» de una nación como «independencia»; y como Cataluña no es independiente ni se le deja serlo, España está impidiendo su «existencia» lo cual es «anticristiano». Los clérigos del derecho a decidir sacan la frase de contexto y olvidan otras del mismo Papa. Por ejemplo: «Este derecho fundamental a la existencia no exige necesariamente una soberanía estatal, ya que son posibles diversas formas de agregación jurídica entre diferentes naciones, tal como en los estados federales, en las confederaciones o en los estados caracterizados por amplias autonomías regionales». 

Si el derecho a decidir fuera una consecuencia de la doctrina de la Iglesia, el propio Papa Francisco lo hubiera reconocido. En una entrevista, preguntado por la cuestión catalana, sus palabras son una reflexión en un marco conceptual histórico político, que concluyen así: «Pero la secesión de una nación sin un antecedente de unidad forzosa hay que tomarla con muchas pinzas y analizarla caso por caso». Y, además, analizarlo no corresponde a los clérigos y menos con apelaciones a la doctrina social católica.

* Escrito publicado en el diario "El Mundo" por Felipe-José de Vicente Algueró
* Felipe-José de Vicente Algueró, es historiador, autor de El catolicismo liberal en España (Editorial Encuentro) y catedrático de Instituto, especialidad de Geografía e Historia. 

7 comentarios:

  1. Para desgracia nuestra, desde el cardenal hasta el último sacristán han abrazado la causa secesionista. Sin rebozo. Sus peones se han lanzado a la difusión de mentira tras mentira retorciendo el pensamiento diáfano de Juan Pablo II en su discurso ante las Naciones Unidas, al podarlo, descontextualizarlo y separarlo de otros lugares en que explicita de forma pormenorizada la aberración anticristiana de la secesión.

    No voy a entrar en el disparate teológico de que el "poble de Deu ha sido llamado por Mas a votar". La moral, señor vicedecano de teología de san Paciano, no la dicta la mayoría del pueblo, aunque sea el de Jafre o el de Vilanna, pues es objetivamente perverso cualquier empeño de una parte de la sociedad que se pretenda segregar del todo si con ello rompe la paz, atenta contra el bien común y niega el principio de subsidariedad. Lo ratificaron los obispos italianos y sancionó el Pontífice.

    Los de la extinta Fundación Jordi Pujol versión Escola Cristiana escriben estos dias que hay violencia contra Cataluña por la desigualdad fiscal y que eso es motivo suficiente. Sin rubor, también sin ética, desprecian el principio de subsidariedad. ¿Eso es propia de una Escola Cristiana? Eso es propio de gente sin escrúpulos morales. Lo avale Martínez Sistach o Ramona, como llamaban a un monja eficaz del Colegio Nazaret que hay junto a mi domicilio.

    Sutilmente el papa Francisco vuelve a introducir el concepto de ligamen histórico porque en razón de ese nexo se han ido configurando un bien común que no puede alterarse unilateralmente.

    Hay más desvergüenza que conviene poner sobre el tapete. Los obispos de la tarraconense se han esforzado en ocasiones en mostrarse discrepantes de la Conferencia Episcopal Española. Incluso votando una cosa en el seno de ésta y divergiendo luego en la distancia. No seré yo quien niegue su obligación de cuidar las peculiaridades que hubiere en cada diócesis. Aunqjue ellos sí las niegan ; por ejemplo, en su desprecio absoluto a la inmensa grey castellanohablante. ¿Por qué Pardo no tiene usted .la valentía de poner en castellano las lecturas de la Misa en la hoja parroquial? ¿Por qué Pardo no exige usted que alguna misa se celebre en el idioma de la mayoría que asiste? Si no lo sabe, pregunte. En las parroquias de la costa, y no pocas del interior, el idioma predominante es el castellano, salvo entre las personas mayores "misaires" (los despectivamente llamados antes beatos o beatas). Los pocos matrimonios jóvenes que asisten (veraneantes) son castellanohablantes.

    El mal profundo desde todos los frentes secesionistas. A mí sólo me interesa el que, para mayor escarnio, lo intenta revestir de coloración cristiana. Algunos incluso dan clase de bioética, por supuesto sin formación científica alguna, como es el caso de la Ramón Llull.

    ¿Qué ocurre en esta tergiversación diabólica del derecho natural y de la doctrina cristiana que lo asume? Que, cual sepulcros blanqueados, suelen aureolear a los porponentes. Fulano un excelente conocedor del pensamiento social, escriben, y resulta ser un secesionista de tomo y lomo que exige serlo para cuantos se acercaban a su seminario. (Per a entrar, haviem d´estimar Catalunya, confesaba una adjunta suya ante el fallecimiento reciente del preste de marras). El colmo de la desfachatez (también del ridículo) fue la presentación de Martínez Sistach de las lecciones éticas de Pujol en la facultad de teología. Y no será porque no estaba avisado del percal.

    No hay un cura secesionista --obispo o clero llano-- que en su vida haya ojeado los textos de derechos natural. No digamos un tomo De iure et iustitia de cualquier autor de la Escuela de Salamanca. Ni siquiera un manual de derecho natural. Pero es que no conozco ningún moralista del Principado que haya oído siquiera hablar de Nature as Reason, una revisión actual de la ley natural. Como aquel cerbatana gerundense están muy ocupados en animar al personal: "Boti, boti! ezpañó que no boti!. Pero, qué genios, qué lumbreras!

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  2. No creo que debamos seguir calificando a éste grupo de personas,como cristianos,pues no sólo hay que aparentarlo si no serlo y todos sabemos que no lo son.
    Por lo tanto creo que lo mejor es eliminar ésta calificación,para quien no lo es.
    Posiblemente ellos lo agradecerán,por liberarles de una carga ,con la que no están de acuerdo.

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  3. Visca Catalunya Espanyola. El anónimo JMVG ha hecho un comentario de un gran interés que nos ayudará a muchos de los seguidores, no lectores, de GG.
    Me ha gustado el artículo del Sr. Vicente Algueró porque está muy bien argumentado y nos aclara algunos conceptos. Los separatistas siguen en sus trece. Igual que hacen con la historia, están manipulando las declaraciones de Papas, historiadores, etc. Algunos de ellos, como el locutor Mikimoto, antes no los había visto nuca en manifestaciones o en grupos de opinión "cristianos". Ahora parece ser que además de declararse como "cristiano" está comprometido con el grupo "Cristians pel dret a decidir". Creo que es una suerte que no se manifiesten como católicos, así los que sí lo somos, nos dejan tranquilos. Senyor Déu, cómo está la Iglesia católica, qué lástima que se vea abandonada ( en ocasiones ultrajada ) por los que deberían ser sus guías y pastores que muchas veces no miran de unir, sino separar aquellas que no están de acuerdo y no siguen sus ideas salvadoras. Espero y deseo que llegue el día que estos sacerdotes y religios@s vuelvan al redil. Se lo pido a María Auxiliadora. Amén.

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    1. salvador, nombre de pila11 de septiembre de 2014, 19:05

      Rezar y trabajar, trabajar y rezar, que el orden no altere el producto, no nos queda otra cosa, pero los de la foto todos todos chupan del BOTE, publico, trabajan ?, rezan ?.
      Que DEU els arreplegui confesats.

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  4. Siempre hay un paso más. Siempre se puede ser más contradictorio. Siempre se puede atentar contra la inteligencia de forma crecientemente enajenada. Les recomiendo, antes de que la quiten, la foto impagable de Pardo aplaudiendo una soflama secesionista. Aparece en la web del Diari de Girona. ¿Por qué Pardo? Aunque oveja suya a intermitencias, tengo derecho a saber por qué nos humilla a los cristianos con esa bastardía. No le estoy preguntando por qué no estudia un poco y asimila la doctrina social de la Iglesia.. Le estoy preguntando por algo más elemental. Cui prodest? ¿Cabe en su cabeza pensar en la posibilidad de que esa conducta ha escandalizado? Le quepa o no en las sinapsis, así ha ocurrido. ¿Por qué Pardo? ¿Por qué aplaude como un forofo futbolero? ¿Qué pintaba usted allí?

    De niño acudía el 18 de julio a la Plaça del Vi a ver la compañía de gastadores, con sus cascos de metal, el barbuquejo apretado, las palas y las azadas a la espalda. Con cierto asombro y miedo: allí en formación y un oficial al frente siempre de mal humor hasta que pasaba revista el general. Había enfrente las autoridades civiles. Y el obispo. Sin saber por qué me sobraba aquella menudencia de obispo. Vean las fotos de entonces.

    Me sobraba porque el obispo, que se había salvado de la quema, tenía en mi limitada inteligencia que ocuparse de todos, incluidos los que habían asesinado a sus sacerdotes y fieles.

    ¿Por qué Pardo? ¿Por qué? No me dará una explicación. D´on no hi ha no raja. ¿Qué aplaude Pardo?

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  5. "El anticlericalismo español, una constante de nuestra historia, no se entiende sin el previo clericalismo que convertía al clero en dirigente de las opciones políticas que debían seguir los católicos.

    «El anticlericalismo, mucho más que el rechazo de la doctrina o del magisterio de la Iglesia, es una reacción contra el clericalismo. De manera inversa el clericalismo no es la práctica de la religión, sino la desviación de ésta con fines políticos». El clericalismo español estuvo ligado al Carlismo o Tradicionalismo, en donde religión y política se unían indisolublemente."

    Esta tesis contiene un error grave: da la culpa al clericalismo ab origine de todo, y se olvida completamente de la contextualización histórica: el clericalismo nace como reacción del liberalismo y de la masonería, que en el siglo XVIII y XIX estaban íntimamente unidos en toda Europa desde la Revolución Francesa.

    Da a entender una equivocación: que sin clericalismo no habría anticlericalismo.

    Pues con o sin clericalismo habría habido anticlericalismo, sólo hay que ver la persecución del catolicismo por los regímenes liberales decimonónicos: desamortización, asesinatos y destrucción de personas y bienes eclesiásticos.

    Más tarde, el socialismo científico de Marx tomó el relevo del liberalismo en la persecución del catolicismo.

    Un ejemplo de lucha contra el liberalismo masónico está con el carlismo (siglo XIX) y la cristíada (Méjico, s. XX).

    En Cataluña tiene un ejemplo geográfico-histórico en Solsona: no hay ferrocarril porque el carlismo impidió que la burguesía de Barcelona arrasara la comarca, porque el ferrocarril necesitaba de hierro, balasto, madera y agua, lo que implicaba la expropiación o compra de terrenos, bosques, pastos, cursos de agua, canteras.

    ¿Fue bueno o malo? Para el contexto de la época y de aquel territorio, el ferrocarril, lejos de ser la "modernidad", era retroceder al esclavismo de las fábricas de vapor, pues luego del tren llegaba el "fer negocis" de los burgueses con la vida de los otros, dentro de un régimen de explotación en las colonias textiles.

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  6. Estos cristianos por el derecho a decidir ¿no se les ocurrió hacer un manifiesto contra la aprobación del aborto o del gaymonio, o de la EpC que viola la libertad de educación?
    ¿No tiene derecho a decidir el ser humano en gestación si quiere vivir?
    ¿No tienen derecho a decidir los padres que ven como se les impone una ideología atea y laicista, o sea anticatólica, a sus hijos con la asignatura de la EpC ?

    Curioso estos cristianos que se mueven por motivos políticos y no se mueven por defender el derecho a la vida y a la libertad. ¿a quien sirven estos supuestos cristianos? ¿a Dios o al poder político?

    Siempre me han impactado las palabras atribuidas al Cardenal Wesley poco antes de morir en penosas circunstancias: "Si hubiera servido tan bien a Dios como he servido a mi rey, no moriría de esta manera". Lástima que hay gente que no aprende de la historia.

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