miércoles, 27 de agosto de 2014

Iglesias germinantes (XI): San Lorenzo

No es la primera ocasión que asisto a misa de 11 de la parroquia de Sant Llorenç de la calle Entenza de Barcelona. Este tercer domingo de adviento coincidió con la Dominica Gaudete, una solemnidad que ha caído bastante en desuso y que se menoscaba por parte de muchos sacerdotes, a pesar de celebrarse anticipadamente algo tan hermoso como la alegría navideña. Salvo algunos contados presbíteros, el uso de la casulla rosa propia de este día se ha sumido en el abandono. Por cierto, de forma similar a la casulla azul purísima de la festividad de la Inmaculada Concepción. Jamás he entendido esta dejadez. No puedo calificarla de otra forma. He oído decir a algunos curas que en su parroquia no tienen casullas de dicho color. ¡No me lo creo! Sinceramente, no me lo creo. Y si no las tuvieran, qué cuesta comprarse un par de casullas para esos días señalados. ¿A quién beneficia esta desidia y esta falta de celo? Y les estoy hablando de los curas que utilizan casulla, no de aquellos otros que practican el rito progre y que la han desterrado hace lustros de sus ornamentos sacerdotales. No es una opción determinada, fruto de una tergiversada interpretación conciliar; se trata de una mera indolencia, de una falta de interés por el culto y un nulo cuidado por los detalles más hermosos de las vestimentas litúrgicas. No hay cosa que haga más daño a la Iglesia que ese absurdo precipicio a la rutina más acomodaticia.


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Parroquia de Sant Llorenç de Barcelona
Pero a lo que iba. El rector de Sant Llorenc, Mn. Jaume González Padrós, ha conseguido en los seis años que lleva como párroco (después de 14 de años de vicario de Galtés en San Gregorio Traumaturgo) una verdadera transformación en la parroquia. Tanto en su aspecto externo como en el más interno de la feligresía. En el externo la transformación salta a la vista. El templo aparece limpio y luminoso. Se ha reformado el presbiterio; la capilla dedicada a la Vírgen de Montserrat; el baptisterio con un retablo donde están representadas las figuras bíblicas que son mencionadas en la oración de bendición del agua baptismal; se han restaurado los cuadros con las catorce estaciones del Vía Crucis; se han incorporado dos grandes cuadros con las figuras de los Beatos Juan Pablo II y del Dr. Samsó así como una nueva talla del Sagrado Corazón de Jesús. Y se ha substituido el viejo y deteriorado confesionario por uno más moderno y funcional. ¡Qué Mn. Jaume es un cura que confiesa! Eso que lleva él sólo la parroquia, sin ayuda de ningún vicario o adscrito. Y los domingos bina e incluso trina celebraciones. Y aparte de ello es el director del Instituto Superior de Liturgia. ¡Un cura que trabaja!

En cuanto a su feligresía la transformación ha sido más lenta. Sant Llorenç tiene una demarcación pequeña y a dos manzanas se halla la parroquia de la Miraculosa , cuya actividad pastoral, en especial con la juventud, está siendo extraordinaria. Tan juntas están una y otra, que el arzobispado decidió que pasaban a ser unidad parroquial. Sin embargo, cada una se desarrolla independientemente de la otra, aunque, en el futuro, parece claro que se van a fusionar. No queda otro remedio en esta Barcelona que, en los años venideros, va a ver como tendrá que empezar a cerrar parroquias. Eso que en la Miraculosa también se han quedado sin vicario y tras la designación de Enric Ribas como rector de Santa Teresita sólo lo han sustituido por un adscrito, en este caso Mn. Juan Barrio Puente, antiguo rector de San Félix Africano, del que nadie se explicó el porqué de su cese y degradación a capellán del Hospital del Mar.
Mn. Jaume González Padrós, párroco de la iglesia de Sant Llorenç de Barcelona
Pero el buen hacer de Mn. González Padrós está logrando sus primeros frutos. Una buena presencia de niños de primera comunión y una intensa actividad parroquial lo atestiguan. Otro excelente sacerdote barcelonés. Esta diócesis no es un erial. Existe un ramillete de buenos presbíteros. Muy preparados intelectualmente, como este doctor en liturgia, que, aparte de su capacidad académica, cuenta a su favor con una excelente y didáctica dialéctica. Y no solo conoce el ars celebrandi a la perfección, sino que se nota que disfruta con él. El gozo por las cosas bien hechas. El buen gusto y el cuidado en el ejercicio sacerdotal. Y como no podía ser de otra manera, una incansable labor social por los más necesitados. La estupidez de contraponer el esmero litúrgico a la humildad y caridad cristiana no es más que una torpe excusa sin contenido alguno. Sólo encierra desidia, dejadez, abandono y falta de cariño por uno de los aspectos del ministerio.

Dominica Gaudete en Sant Llorenç. Nunca mejor dicho. Extensible, en sentido amplio, a todas sus celebraciones. Un ejemplo germinante más.

Oriolt (Escrito publicado el 17 de diciembre de 2012)

2 comentarios:

  1. Esta Parroquia y su párroco cuidan mucho además las Celebraciones Comunitarias Penitenciales en Adviento y Cuaresma con varios sacerdotes para oir confesiones y absoluciones individuales. Por cierto excelentes los sacerdotes que van a esas celebraciones a confesar.

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  2. No os olvidéis de Sant Quirze y Santa Julita (Arbúcies, tierras del Montseny), donde su párroco mossen Eduard de Ribot ha dado la vuelta a una degradada parroquia que se va llenando de jóvenes. Cuenta con la inestimable ayuda del octogenario y bondadoso lince mossen Tomàs, que le substituye cuando es de menester allí donde se se precise.

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