viernes, 11 de abril de 2014

La Glosa Dominical de Germinans

 Reflexión a modo de notas, hacia dónde nos orienta la liturgia del domingo.


LA PASIÓN DEL SEÑOR: EL DRAMA DE UN AMOR VISIBLE
Pietro Lorenzetti - Basilica inferior de Asís
La pasión de Jesús es un drama humano. La historia de la Pasión es magistral, una puesta en escena de un arte refinado que nos engancha al relato hasta al final. Por una parte Jesús, que lleva consigo los estandartes de la justicia y el amor, de la verdad y la coherencia. Por otra, aquellos que por diversos motivos lo traicionan y lo pisotean. Por una parte Pilatos que lo entrega al pueblo que incitado por los sacerdotes, pide la muerte de Jesús. (¿No estará también hoy el pueblo pidiendo la muerte de Dios incitado por los sacerdotes?) El prefecto de Judea no tiene la suficiente autoridad para usar la política haciendo justicia y cae víctima de quienes lo presentan: los sacerdotes desean usar su facultad de imponer la pena capital. Poncio Pilatos también es esclavo de sus ambiciones porque el encargo de Palestina tenía que ser para él únicamente un primer escalón de una brillante carrera, que sin embargo hubiera acabado allí si no hubiera demostrado altura. Lo entregan también los sacerdotes, los que detentan el poder religioso y no son capaces de vivir el culto en “Espíritu y verdad” del que había hablado Jesús en su diálogo con la samaritana.
El sábado hecho para el hombre, la posibilidad de reconstruir el templo en tres días, el hacerse Hijo de Dios, son declaraciones de Jesús que han puesto entre las cuerdas al poder religioso: los sacerdotes se ven amenazados, notan que pisan en falso y no son capaces de acoger la buena noticia de Jesús. Finalmente la entrega más trágica, la de los amigos, en primer lugar Judas, después Pedro y finalmente todos los apóstoles, incapaces de velar en Getsemaní y ausentes bajo la cruz.
La Pasión de Jesús es un drama teológico. De hecho es el culmen de la revelación, la afirmación definitiva de la tesis fundamental de la predicación del Señor: el Mesías tiene que ser el siervo sufriente de Yahveh. Estas dos figuras no habían sido equiparadas por los contemporáneos porque efectivamente son opuestas, difícilmente conciliables. San Pablo dirá a este propósito que este hecho “es estupidez para los paganos y escándalo para los judíos”, un hecho incomprensible a partir del absoluto de Dios: que para los hebreos, ni siquiera puede pronunciarse o representarse.
Turba-Duccio di Buoninsegna
Finalmente es un drama social. La multitud, la masa es el lugar donde todas las inseguridades personales se desvanecen, el entorno en el que uniéndote  a la mayoría te conviertes en “todopoderoso”. Por lo tanto, la misma multitud que aclama a Jesús con sus “hosanna” al entrar  en Jerusalén llega a ser capaz, en poco tiempo, de darle la espalda, girarle la cara y de elegir a Barrabás en lugar de a Él. En medio de la multitud todos parecen estar convencidos de ejercer su libertad y en cambio son víctimas de quienes los manipulan: es que por el camino han perdido la capacidad de distinguir la verdad. Quizás sea ésta la razón por la que la verdadera fe nunca será un fenómeno de masas, ya que ésta requiere habilidades de discernimiento y voluntad de arriesgarse personalmente en vez de perderse y anularse en la colectividad.
Giotto di Bondone
En la narración de la pasión hay por tanto diferentes puntos de tensión, que están pagando las consecuencias de tantos nudos que surgieron en el camino de la predicación de Jesús. Sin embargo enfrentándose a las dificultades que se presentan, Jesús no se echa atrás. No escucha a los discípulos que en el Evangelio del domingo pasado tratan de disuadirlo diciendo: "Rabí, hace poco los judíos intentaron apedrearte, ¿y vas otra vez allí?”. Más bien corta por lo sano y sigue adelante con la decisión adoptada al comienzo del viaje a Jerusalén, tal como Lucas lo describe de una manera efectiva: “Al cumplirse los días en que tenía que ser elevado, tomó la firme decisión de comenzar un viaje hacia Jerusalén ". En los pliegues de la pasión se revela de manera sublime la misericordia de Dios. Jesús sigue su programa, pero no es sólo una cuestión de coherencia, no sólo es una cuestión moral, sino que llevando su pasión hasta el final, Jesús vive el amor que no pide nada a cambio: este es el amor de Dios expresado en los gestos del hombre -Jesús. Es la misma misericordia de la Resurrección, la de la compasión del Padre, que no abandona a su Hijo en la tumba. El amor de la resurrección es glorioso, pero nadie lo ha visto jamás: conocemos  los efectos (los discípulos se encuentran con Jesús resucitado ya). Pero el amor que se expresa en la pasión, permanece visible para siempre en la historia y es el punto esencial mediante el cual podemos conocer a Jesús y a la Trinidad que nos ha revelado.
Fr. Tomás María Sanguinetti

4 comentarios:

  1. Gracias Fr. Tomás por ese articulo.

    Creo que los humanos, hasta que no gocemos de la visión beatífica de Dios en el Cielo, no podremos comprender los misterios de nuestra Redención.

    Delante de esos misterios solo puedo decir, gracias a Dios Padre, por habernos enviado a su Hijo, Jesucristo, para redimirmos de la esclavitud del pecado, por tu infinita misericordia, y darlos la libertad de los hijos adoptivos de Dios y herederos del Cielo.

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  2. La pasión del Pastor y la pasión de los pastores.

    Gracias, fray Tomás, por esta bellísima glosa sobre la Pasión del Señor. Al leerla, no puedo por menos de comparar la Pasion de Cristo con la de sus máximos ministros y representantes. Jesús afronta la Verdad de cara: ante el pueblo, ante los sacerdotes y ante el poder civil. Si no se hubiese empeñado en proclamar la Verdad, ni azotado, ni coronado de espinas, ni crucificado.

    A los pastores no les van ni los azotes, ni la corona de espinas, ni la cruz. Eligen cuidadosamente lo que han de decir y lo que han de callar ante el pueblo, ante los sacerdotes y ante el poder político. Procuran llevarse bien con todos: que no les alcance una bofetada, un escupitajo, un azote ni una espina. Por eso retumban sus silencios. Por eso se comportan más que nadie como sepulcros blanqueados. Con esa táctica tienen asegurados infinidad de parabienes. Para ellos siempre es Domingo de Ramos. En vez del "crucifícalo, crucifícalo", escuchan hosannas de todas las procedencias. Hasta de los escribas y fariseos de la nueva religión de la bonhomía y de la filantropía, hipócrita a rabiar, hasta de esos salen gozosos hosannas. Saben que no se puede pasar dol triunfo del Domingo de Ramos al triunfo de la Resurrección sin pasar por la Pasión. Lo saben... pero eso bien está para el Maestro. Los discípulos más adelantados han decidido que ellos por ahí no pasan, que eso no es lo suyo.

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  3. ¿A quién lavará -y besará- los pies el Papa?

    El pasado Jueves Santo, el primero de su pontificado, el Papa se sirvió del lavatorio de los pies para marcar territorio: especialmente frente a los hipócritas, a los que tantas ganas les tiene. ¿Mantendrá este próximo Jueves Santo el mismo territorrio? ¿Lo ampliará? ¿Reculará? En pocos días lo sabremos.

    Perdón, fray Tomás, por distraer a los lectores de su bella glosa dominical sobre la Pasión del Señor, con estas reflexiones tan mundanas.

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    1. El Papa, se ha notificado ya, irá a una cárcel de Roma a celebrar el Oficio del Jueves Santo.

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