jueves, 10 de abril de 2014

El Banco del Papa

El Papa Francisco junto al cardenal Santos Abril, presidente de la comisión cardenalicia para controlar el IOR
Hay mensajes muy simples (simplistas si quieren), en forma de berbiquí, que te taladran las paredes de las entendederas, como el helicobacter pylori las del aparato digestivo, y te producen esa úlcera sangrante que no te mata, pero te debilita. Has de estar tratándote siempre de esa dolencia, porque no hay manera de arrancarte esos tornillos sin fin.

Desde que tengo uso de razón, vengo escuchando el argumento de la contradicción entre el discurso evangélico y las riquezas de la Iglesia. El más elemental y el que escuché como primer ataque tanto de los puristas dentro de la Iglesia (hace siglos los hubiesen llamado “los puros”, es decir los cátaros), como de los sedicentes y de los alérgicos a la religión, fue el de la riqueza de los mantos y las coronas de las numerosas Vírgenes aquí en España. Mi respuesta, la oficial por otra parte, era que si la devoción de los fieles había adornado y enriquecido así a la Virgen, la Iglesia estaba obligada a respetar esa devoción. La réplica era que la venta de esas joyas remediaría el hambre de muchos miles de pobres.

Y luego está eso de los “pobres de espíritu”: que del mismo modo que puede uno estar en la cárcel y “ser” libre, también puede uno estar rodeado de riquezas y nadando en la abundancia, y sin embargo ser “pobre de espíritu”. Por cierto, san Juan Crisóstomo explica en uno de sus sermones (predicaba en la misma koiné en que están escritos los Evangelios) que todos entendían muy bien lo que significaba “pobre de espíritu”. En aquel entonces “pobre de espíritu” era el que tenía mermadas sus facultades mentales: era a ésos a quienes Jesús llamaba bienaventurados en el sermón de la montaña, no a los que viven rodeados de riquezas pero sin estar apegados a ellas.

Y ciertamente ya dijo Jesús que es tan difícil que entre un rico en el reino de los cielos, como que un camello pase por el ojo de una aguja: sin importar tampoco demasiado si el kámelos del Evangelio es un camello o una soga. Es muy difícil porque el dinero, igual que el poder, corrompe. Ahí tenemos en efecto las increíbles corruptelas recientes del Banco Vaticano que, siendo banco como es, se ve arrastrado a las malas praxis de todos los bancos. Eso sin entrar a juzgar si la actividad bancaria es recomendable para una institución como la Iglesia: para la “Iglesia pobre y para los pobres”, en expresión del Papa Francisco.
El caso es que tenemos ya la decisión tomada. Como decía el Papa el 24 de abril, en la celebración de la misa a la que asistieron los empleados del Instituto: "Todo es necesario, se necesitan las oficinas. Pero se requieren hasta cierto punto… cómo ayudar en esta historia de amor. Sin embargo, cuando la organización toma el primer lugar, el amor se viene abajo y la Iglesia, la pobre, se convierte en una ONG y este no es el camino.  Pero a pesar de esto, ha salido adelante la propuesta de reforma del Banco Vaticano, que seguirá sirviendo con atención y dando los servicios financieros especializados de la Iglesia Católica en todo el mundo…. El comunicado en que se anuncia esta reforma, añade: “los significativos servicios que pueden ser ofrecidos por el Instituto, asisten al Santo Padre en su misión de pastor universal y apoyan además las instituciones e individuos que colaboran con él en su ministerio".
A simple golpe de vista, esta reforma queda muy lejos de las expectativas incluso de la clausura del Banco Vaticano, a la que también aludió el Papa. Una expectativa mucho más acorde con la “iglesia pobre y para los pobres” que preconiza el Papa. En principio se ha procedido a una buena poda y a borrar al banco de la Iglesia, de la lista negra de países que al ir por libre fuera de las normas internacionales, constituiría una tentación para los capitales dedicados a blanquear dinero y a financiar el terrorismo. Ese mínimo nivel de higiene era indispensable y se ha acometido.     
Es evidente que los pobres han quedado fuera de esta reforma. Al menos no se alude a ellos. Y no es que no se necesite dinero para ellos, incluso en formato bancario: ahí están las Cajas de Ahorros y los “Montes de Piedad” (sí, sí, de piedad) instituciones si no directas de la Iglesia, sí inspiradas por ésta. Pero ya hemos visto lo que ha ocurrido con ellas en cuanto el clero (en general, mucho más fiable) fue sustituido por los políticos.

Fue un hermoso sueño el de una Iglesia sin Banco. Hubiese sido el mayor argumento de convicción de su vocación franciscana. Como dijo el Papa, son necesarias también las oficinas, no es nada fácil prescindir de la máquina burocrática de la Iglesia. Lástima que de momento tengamos que conformarnos con visualizar esta vocación de la Iglesia en los zapatos del Papa, en su cartera, en su utilitario…

Instituto para las Obras de la Religión (IOR)
Es que al final de todo, la Iglesia está en el mundo, y tiene muy difícil funcionar de un modo distinto al del mundo. Y la Iglesia para no estar sometida a ningún poder necesita tener su propio poder. La Iglesia tiene estatus de Estado y tiene su propio banco para no estar sometida ni política ni económicamente. ¿Que san Pedro no fundó ni un Estado ni un Banco? Es bien cierto. Pero sin ellos y sin su imponente estructura estaría en peligro su subsistencia, como hubiese peligrado o simplemente desaparecido en su día sin los Estados Pontificios. Estas cosas no forman parte ni siquiera circunstancial del Evangelio sino que son la inevitable parte mundana de la Iglesia. ¿Que sobra mucha grasa? Es muy posible. ¿Y que el Banco Vaticano es parte de esa grasa? Quizá. Pero parece que en este momento no sería prudente someterla a una cura de adelgazamiento tan severa.

¿Y los pobres? Bueno, parece que la más alta jerarquía de la Iglesia no tiene sitio para ellos. De hecho, entre tantos dicasterios como tiene el Vaticano, no me suena que exista uno dedicado a los pobres. Siendo ésta una preocupación tan prioritaria de la Iglesia, a la que el Papa dedica un espacio importante en la Evangelii Gaudium, creo que sería muy aleccionador que además del Banco Vaticano existiese una institución por lo menos igual de importante en la estructura vaticana para dedicarse a los pobres. Algo así como el dicasterio que alienta e inspira el imponente movimiento de caridad de la Iglesia en todo el mundo.

Virtelius Temerarius

15 comentarios:

  1. Chapó por el artículo.

    Doy gracias a Dios porque en estos días de Cuaresma, me he enterado de la existencia de un lugar que, al menos a primera vista, me parece lo más cercano al Evangelio que he visto en mi vida: es la Casa de la Buena Vida, e el barrio de la Palma-Palmilla de Málaga.

    Me da a mí que si Jesús tuviera que elegir en este mundo de hoy una "colla" de seguidores, se parecerían bastante a los que viven en esa Casa. Una lección para los cristianos de salón, como soy yo misma.

    Una llamada a la conversión, a la radicalidad evangélica que no pasa por excusas: cuando Dios toca el corazón de una persona, de tierra buena, los frutos son inmensos.

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  2. La vocación de ONG de la Iglesia parece cada vez más acendrada. La inmensa mayoría de obras misioneras, de enseñanza, de asistencia y de caridad de la Iglesia (Cáritas incluida) se esfuerzan al límite en no parecer Iglesia, en que no se trasluzca el Evangelio en sus actividades. Se comportan como ONGs ejemplares. Tanto como las laicas, las laicistas y las ateas. Ejemplares en su oenegismo, pero no en su cristianismo, porque a Cristo lo mantienen lo más oculto posible. En efecto, "cuando el amor (el amor a Dios que nos diferencia, que amor al prójimo también lo ejercen los enemigos de Dios) se viene abajo -que dice el Papa- y la Iglesia, la pobre, se convierte en una ONG, éste no es el camino".

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  3. Buen artículo Sr. Virtelius.

    DEJAN DE SER BIENES CUANDO NOS SEPARAN DE DIOS

    El derecho de la Iglesia Católica a poseer bienes

    Es sabido que la Iglesia Católica afirma su capacidad de poseer bienes y de ser titular de derechos reales, de ser titular de un patrimonio.

    Parece claro que la Iglesia, como sociedad terrena que es, necesita disponer de bienes materiales. Ciertamente la finalidad de la Iglesia es espiritual, y la Iglesia ha de afirmar con el Evangelio que el Reino de Dios no es de este mundo, pero la sociedad eclesiástica vive y opera en el mundo: “las realidades terrenas y espirituales están estrechamente unidas entre sí, y la misma Iglesia usa los medios temporales en cuanto su propia misión lo exige” (Concilio Vaticano II, Constitución Pastoral Gaudium et Spes, 76). Sería un espiritualismo exagerado pretender que la Iglesia pudiera desarrollar su finalidad específica sin bienes materiales, sin tener patrimonio, como si estuviera formada por ángeles y no de hombres.

    Pero no deja de ser cierto que en la Iglesia la titularidad de los diversos patrimonios se deben relacionar con el hecho de que la finalidad de la Iglesia es espiritual. Por ello, el legislador canónico ha querido garantizar la sujeción del patrimonio eclesiástico a los fines que son propios, a través del canon 1254:

    Canon 1254 § 1: Por derecho nativo, e independientemente de la potestad civil, la Iglesia católica puede adquirir, retener, administrar y enajenar bienes temporales para alcanzar sus propios fines.

    § 2: Fines propios son principalmente los siguientes: sostener el culto divino, sustentar honestamente al clero y demás ministros, y hacer las obras de apostolado sagrado y de caridad, sobre todo con los necesitados.

    No este tampoco el lugar de extenderse en la finalidad del patrimonio de la Iglesia, pero sí se puede resaltar que este canon constituye la piedra angular del derecho patrimonial canónico. El uso de bienes materiales en la Iglesia encuentra su justificación en los fines propios de la Iglesia.

    También es una llamada a la responsabilidad de los fieles, pues sin ellos sería imposible cumplir con la finalidad de la Iglesia, puesto que a todos los fieles compete ayudar al sostenimiento de la Iglesia. El canon 222 establece el deber de los fieles de ayudar al sostenimiento de la Iglesia.

    Canon 222 § 1: Los fieles tienen el deber de ayudar a la Iglesia en sus necesidades, de modo que disponga de lo necesario para el culto divino, las obras apostólicas y de caridad y el conveniente sustento de los ministros.

    Ciertamente, este deber de los fieles se ha de poner en relación con el canon 1254, al indicar cuáles son las necesidades materiales de la Iglesia. Nótese que ambas relaciones, aunque con redacción distinta, son en la práctica coincidentes.

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  4. El tema de la pobreza , es un tema que se ha manipulado mucho, sobre todo después de que el marxismo cogiera la bandera de la pobreza y la igualdad, los convirtiera en ideología y cometiera impunemente los mayores crímenes que se han cometido en la historia de la humanidad. Todavía vivimos las consecuencias, en determinados partidos, que usan la pobreza y la igualdad, para atacar derechos humanos fundamentales e imponer su ideología.

    Por otra parte, algunos parecen olvidar que la Iglesia tiene fines espirituales, y son los gobiernos los responsables del bienestar material de los ciudadanos, lo digo, porque algunos no perdonan que exista el Estado del Vaticano, mientras callan cuando los gobiernos gastan miles de millones inmoralmente en dudosas subvenciones, con el dinero de los contribuyentes.

    Los pobres los tendremos siempre, según palabras del mismo Cristo, evidentemente esto no es escusa para descuidar la atención a los pobres, pero los pobres no han de ser convertidos en ideología para atacar a la Iglesia, ni desvirtuar sus fines, como es habitual.

    Por poner un ejemplo cotidiano, conozco un cura que usa vasos sagrados de cerámica, y le parece un escándalo usarlos de metales nobles, a la vez es forofo de un equipo de futbol y ve lógico que se paguen sueldos multimillonarios. Cada uno no le importa gastar en lo que realmente ama de verdad.

    La finalidad de la Iglesia es la conversión del corazón del ser humano que, una vez convertido, y movido por esta conversión actuará en muchos ámbitos de la vida humana, entre ellos, la búsqueda de la solución de la pobreza.

    La Iglesia siempre ha entendido que la consecuencia del Primer mandamiento, era el cumplimiento del Segundo, por esto, durante muchos siglos ha sido la principal proveedora de servicios médicos y de educación, cuando los estados no tenían ningún interés en asegurar estos servicios. Sin embargo, a partir del s. XX algunos cristianos han tergiversado el orden, y han puesto el Segundo mandamiento en primer lugar, pensando hacer un servicio a la sociedad, si convertían a la Iglesia en una ONG, pero evidentemente si la Iglesia se convierte en una ONG, su desaparición es inmediata, porque estaría traicionando su finalidad.

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    1. Gracias por su comentario Fred.

      Santa Teresa de Jesús ya decía que lo mejor de la casa tiene que ser para el culto divino.

      El Papa Francisco en su Mensaje para esta Cuaresma, empieza con un título que puede resultar exttraño

      “SE HIZO POBRE PARA ENRIQUECERNOS CON SU POBREZA”.

      Al cabo de un año de pontificado, las posibles sorpresas enlazan con la coherencia de la propia personalidad: se comprende que, de las muchas facetas que gravitan en este tiempo litúrgico, el papa haya elegido un tema, que procede de la Segunda Carta de San Pablo a los Corintios; el apóstol los alienta a mostrar su generosidad ayudando a los hermanos de Jerusalén que están atravesando dificultades. Francisco se interroga sobre el significado de la invitación a la pobreza evangélica de San Pablo en nuestros días, y propone a los fieles “algunas reflexiones, a fin de que os sirvan para el camino personal y comunitario de conversión”.

      Al cabo, casi todo depende de la libertad. Cristo no era rico, en el sentido habitual del término; era infinitamente más: la segunda persona de la Trinidad omnipotente; pero se abajó, asumiendo la estricta condición humana. Dentro de ésta, no eligió situaciones de poder o riqueza, sino las propias de una familia trabajadora y modesta en un rincón de Galilea. Allí comenzó la obra de la Redención, antes de consumarla en su vida pública y en la pasión, muerte y resurrección.

      Demasiado a menudo se considera la pobreza simplemente en su dimensión sociológica y se entiende como una falta de bienes. Por otra parte, se recurre a menudo al concepto de ‘Iglesia pobre para los pobres’ como una forma de contestación a la Iglesia, oponiendo a una Iglesia de los pobres, una Iglesia buena... a una Iglesia de la predicación y de la verdad, dedicada a la oración y a la defensa de la doctrina y de la moral.”

      Francisco hace coincidir la pobreza en la que Jesús nos libera y nos enriquece, con su modo de amarnos, de estar cerca de nosotros, como el buen samaritano. ¿Cómo no recordar la fuerza con que Benedicto XVI escribía en Deus caritas est, 31 b), sobre esa gran parábola de Jesucristo?: “El programa del cristiano —el programa del buen Samaritano, el programa de Jesús— es un «corazón que ve». Este corazón ve dónde se necesita amor y actúa en consecuencia”.

      La pobreza, más aún para personas laicas, nunca se reducirá a la mera renuncia.

      San Josemaría formuló un criterio paradigmático, justamente a propósito de las madres de familia en "Conversaciones con Mons. Escrivá de Balaguer", 110ss. Me limito a citar unas frases: “Quien no ame y viva la virtud de la pobreza no tiene el espíritu de Cristo.

      Y esto es válido para todos: tanto para el anacoreta que se retira al desierto, como para el cristiano corriente que vive en medio de la sociedad humana, usando de los recursos de este mundo o careciendo de muchos de ellos”.

      Lo importante es hacer compatibles “dos aspectos que pueden a primera vista parecer contradictorios. Pobreza real que se note y se toque ‑hecha de cosas concretas‑, que sea una profesión de fe en Dios, una manifestación de que el corazón no se satisface con las cosas creadas, sino que aspira al Creador, que desea llenarse de amor de Dios, y dar luego a todos de ese mismo amor. Y, al mismo tiempo, ser uno más entre sus hermanos los hombres de cuya vida participa, con quienes se alegra, con los que colabora, amando el mundo y todas las cosas buenas que hay en el mundo, utilizando todas las cosas creadas para resolver los problemas de la vida humana, y para establecer el ambiente espiritual y material que facilita el desarrollo de las personas y de las comunidades”.

      El Papa invita hoy a aliviar la miseria humana ‑material, moral, espiritual‑ con variedad de condiciones y exigencias. Entre tantas facetas, precisa: “Se ha dicho que la única verdadera tristeza es no ser santos; podríamos decir también que hay una única verdadera miseria: no vivir como hijos de Dios y hermanos de Cristo”.

      Todo un programa para meditar y vivir durante la Cuaresma…, y siempre.

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  5. Excelente artículo, correcto y desapasionado que busca con realismo el equilibrio entre los excesos de la mundanidad y los del franciscanismo en la Iglesia.

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  6. El desnortamiento del Vaticano11 de abril de 2014, 16:24

    Hoy, el corresponsal en Roma de La Vanguardia, Eusebi Val, ha hecho este artículo "Italia abre vías a la fecundación artificial y al matrimonio entre gais".

    Se demuestra una vez más que la actual Curia vaticana de Francisco, incluido el mismo Papa, se ha de poner las pilas porque lo está haciendo mal, porque hay una descoordinación y desconexión entre organismos vaticanos y con el mismo Papa.

    Pésima ha sido la encuesta de la familia, preparatoria para el Sínodo de la Familia, enviada por Mons. Paglia, corredactada con los Mons. Erdo, Forte y Baldisseri. Es un cuestionario científicamente obsoleto, anclado en 1968, porque pregunta sólo por la cuestión de la contracepción (Humanae Vitae), sin referirse al aborto y a la reproducción humana asistida.

    Además, incomprensiblemente, está desconectada, por una banda, de la teoría de género, por un lado, y de la trata de personas (esclavitud, prostitución, emigración, delincuencia, guerra), que afecta a los niños, las madres y las familias.

    Así, aisladamente de la familia, se ha firmado en este marzo un pacto interreligioso, Global Freedom Network, sobre esclavitud, tráfico de órganos y personas para explotación laboral, adopciones ilegales, trabajo forzado e infantil, emigración y explotación sexual, para solucionar un problema que afecta a 30 millones, con un crecimiento anual de 2 millones.

    Este acuerdo internacional lo ha realizado el obispo Marcelo Sánchez Sorondo, el Gran Bicanciller de las Pontificias Academias de Ciencias y Ciencias Sociales, sin tener en cuenta al Mons. Vincenzo Paglia, presidente del Pontificio Consejo para la Familia, redactor del comentado Cuestionario para el Sínodo de las Familias, en cuestiones de contracepción, aborto inducido, aborto y eutanasia de niñas por selección del sexo del nacido, eutanasia y abandono de recién nacidos enfermos.

    ¿Por qué la Iglesia olvida la Humanidad no nacida con riesto de homicidio -aborto y congelación-, y se preocupa de forma ostentosa sobre la Humanidad sí nacida con riesgo de vulneración de sus derechos humanos?

    Todas estas cuestiones están ocultadas en el Cuestionario de las familias en el cajón de sastre del punto 9 "Otros desafíos y propuestas: ¿Existen otros desafíos y propuestas en relación a los temas tratados en este cuestionario que merezcan ser considerados como urgentes o útiles?". Pues para eso yo mismo podría haber hecho el cuestionario.

    Lo mismo aplicable a Francisco. Su Evangelii Gaudium dedica el 25% de sus 288 puntos a lo socioeconómico (2, 7, 48, 50-60, 65, 74-75, 159-161, 186-221, 238-241) de forma estructurada pero incompleta, porque se olvidó de culpar también a los Estados, Organismos Internacionales y Bancos centrales, y a las economías no liberales como Cuba o Venezuela, mientras que la bioética, vida, familia y matrimono sólo le dedica un 2% y de manera dispersa (57, 66, 203 y 213-214), confesándose el mismo Francisco como no conocedor del tema de la bioética.

    Francisco es especialista en cuestiones de “Villa Miseria”, pero debe de hacer los deberes urgentemente en materia del Evangelio de la Vida, porque el destino de la Iglesia se juega decididamente en Europa y en la sustancia de la vida, familia y matrimonio, como ya se está viendo en Italia, además de saber que hay consagrados católicos que están a favor del homicidio de niños no nacidos y de la teoría de género (caso sor Forcades), pues éste es el plan satánico de destrucción del diseño divino de la célula de la sociedad.

    ¿A qué espera Francisco?

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    1. Los católicos son terroristas11 de abril de 2014, 18:42

      Me parece que el pontífice Francisco I deberá de ampliar el marco mental de sus experiencias vitales, obtenidas en su Argentina en estas llamadas "Villas Miseria": es.wikipedia.org/wiki/Villa_miseria

      Para el postmodernismo europeo, los católicos se están convirtiendo en los nuevos "terroristas" de nuestro tiempo, "terroristas contra la paz, la tolerancia y la diversidad". No se admite la contribución histórica de la Iglesia a los fundamentos de la sociedad civil (pobreza, niños abandonados, madres y viudas necesitadas, enfermos, ancianos, discapacitados), uno puede oír el creciente coro de "intelectuales" gritando:

      "¡Caridad! La caridad es un crimen contra la Humanidad, es un delito que sirve para la perpetuar la injusticia estructural de unas instituciones civiles y religiosas opresoras y genocidas".

      Para la postmodernidad europea, es una blasfemia el reconocer absolutos morales; es un sacrilegio tener convicciones de santidad y la audacia de creer en la existencia de un Dios creador de los cielos y la tierra.

      En efecto, la defensa de la familia, los hijos y el matrimonio se consideran ahora como una imposición "odiosa" e "intolerante".


      Cuando Francisco sea perseguido por esta Europa que presume de derechos humanos, será porque la lglesia no reconocerá ninguna legitimidad moral a los nuevos falsos derechos humanos de género, eugenesia, eutanasia y ecumenismo sincretista.

      Pues existe en Europa el actual proyecto laicista de imposición de la cultura del relativismo y de la muerte, que proclamaron Juan Pablo II y Benedicto XVI, quienes vieron y vivieron el nazismo y el comunismo:

      a) el derecho de género implica la legalización de la polisexualidad y el multifamilismo: es válido cualquier unión o matrimonio heterosexual, homosexual o bisexual monógamo o polígamo;

      b) el derecho humano a la eugenesia y eutanasia social y consensual implica la posibilidad de elegir en libertad el niño perfecto que se quiera y cuando se quiera. Pasa desde la anticoncepción y la contracepción de emergencia; la selección, destrucción, congelación y donación de gametos (ovocitos y espermatozoides) y embriones; los bancos de gametos y embriones; la reproducción humana asistida (inseminación artificial y fecundación in vitro); el aborto inducido (niños enfermos) y reducción de embriones (elimación de gemelos); eutanasia de recién nacidos y niños (enfermedad o discapacidad); el suicidio y la muerte asistida;

      c) el ecumenismo sincretista implica aceptar exclusivamente a toda creencia, convicción y religión que renuncie a la verdad dogmática, debiendo de reconocer el relativismo de la verdad fideística y moral.


      La Iglesia verdadera será perseguida, por tanto, al negar la igualdad y la libertad de los derechos humanos de género, eugenesia y eutanasia, además de ser una organización terrorista que proclama que sólo existe una única fuente de verdad, fomentando por ello el odio a la diversidad y el pluralismo: no se le reconocerá ni el derecho a existir ni la objeción de conciencia.

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    2. Anónimo "Los católicos son terroristas"

      Totalmente de acuerdo.
      La moral, es una ciencia, que además le es de aplicación el método científico y nos dice que ninguna sociedad relativista ha permanecido.

      Esta idea la corrobora la Biblia que dice que las sociedades relativistas condenaran nuestras almas y terminarán con nuestra especie.
      Las sociedades que han perdurado son las de los absolutos morales como el cristianismo-judaísmo con 4000 años. Es la más antigua.

      El primer relativista fue el diablo. ¿Así que Dios os ha dicho que el día que comáis de la fruta prohibida moriréis’. Yo os digo que no moriréis. Dios os está ocultando la verdad. Comed esta fruta y sabréis lo que es. Conoceréis el lado oscuro de Dios. La luz es relativa a la oscuridad y la oscuridad a la luz. El bien y el mal son relativos

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    3. «Es necesario reiterar la oposición más firme a cualquier atentado a la vida, especialmente si es inocente o indefensa. El niño aún por nacer es inocente por antonomasia»

      infocatolica.com/?t=noticia&cod=20499

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    4. ¡Cuántos católicos ansiosos de escuchar la voz y ver el testimonio de Pedro en los momentos actuales!

      ¡Cuántos possedores de la verdad que intentan juzgar y dar lecciones de fe y moral al Papa Francisco!

      No me siento miembro de la IGLESIA pura que todos ellos predican!

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    5. Papa Francisco: La dictadura del pensamiento único mata la libertad de conciencia
      http://www.cope.es/detalle/santa-marta-10-abril.html

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  7. Temerarius, quizá como su nombre indica, pide "una institución por lo menos igual de importante en la estructura vaticana para dedicarse a los pobres. Algo así como el dicasterio que alienta e inspira el imponente movimiento de caridad de la Iglesia en todo el mundo."

    Ya existe. Es el Pontificio Consejo Cor Unum, con el cardenal guineano Sarah al frente (un veterano de las cárceles comunistas de Guinea). Incluye una Fundación para el Sahel (¡con sede en Burkina Fasso!) y otra para los pueblos indígenes y rurarles, con docenas de proyectos aprobados cada año. http://www.vatican.va/roman_curia/pontifical_councils/corunum/index_sp.htm

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  8. Pues yo tampoco había oído hablar de ese Pontificio Consejo Cor Unum, y en cambio no se cae de los papeles el Banco Vaticano. Si el presupuesto de ese Pontificio Consejo es parecido al del Banco Vaticano, valdría la pena que la Iglesia lo publicitase, porque es una lástima que sepamos tan poco de las obras de caridad que genera el propio Vaticano. Es una verdadera lástima.

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