sábado, 15 de febrero de 2014

La Glosa Dominical de Germinans

Reflexión a modo de notas, hacia dónde nos orienta la liturgia del domingo.


VIVIR CONVENCIDA, LIBRE Y RESPONSABLEMENTE
En este domingo parece que el tono de la oración de la Iglesia cambie (6º ordinario/ Septuagésima). El centro de la mirada y de la reflexión ya no es ni la búsqueda de Dios ni el conocimiento de Jesucristo, su Hijo Unigénito, ni su Revelación. Parece que ahora el objetivo sea el hombre: búsqueda del sentido de su vida y la importancia de examinar sus pasos. La oración litúrgica se centra en el destino del hombre y su salvación: en el misterio de su Redención.
La condición del hombre en esta tierra no es un estado de felicidad o de perfección, ni un estado final de reposo. El hombre tiene que “actuar”, poner en obra aquel don que lo asemeja a Dios: su libertad. A partir de esa libertad, que es un estado inicial, el hombre empieza a desarrollarse. Y le será necesaria la educación, las obras, el esfuerzo. Pero nada será posible sin la intervención salvadora de Cristo. El hombre tiene frente a sí el desafío de su mejora, la recuperación de su salvación, y el conocimiento de Aquel que puede ayudarnos. El cumplimiento de los mandamientos nos ayudará, sin duda. Y por ahí deben ir nuestros esfuerzos: cumplir la letra y el espíritu que ellos contienen. Son los canales por donde deben discurrir nuestros pasos. Pero son sólo instrumentos.
Más allá de la “justicia” de esas nuestras obras, nos encontramos con su misericordia: todos los que son sus viñadores y viven según su voluntad, haya sido temprano o tarde cuando lo hayan hecho, recibirán la misma recompensa. La única que vale la pena: a Él mismo como paga. Es una paga indivisible.
Los evangelios de este domingo (Mt 5,17-37-Novus Ordo/ Mt 20,1-16 Ordo 1962) no nos proponen ni códigos jurídicos de conducta ni cuentos divertidos a modo de parábolas: ambos textos son páginas maravillosas, relatos antropológicos y teológicos llenos de sabiduría, de verdad y de enseñanzas. En ambos evangelios Jesús aparece como el Divino Maestro que tiene un arte especial para hacer comprensibles y accesibles a todo el mundo los misterios divinos. En ambos se nos presenta como necesario el esfuerzo del hombre: la vida humana para ser perfecta, para salvarse, tiene que ser activa. No nos salva el ser, sino el hacer. No lo que hemos obtenido o heredado, sino lo que hagamos. Se salva quien obra. Son nuestras acciones, nuestra libertad la que nos salva o condena.
El problema moral que se refiere a la acción es fundamental en todo el itinerario hasta la obtención de la felicidad: es necesario actuar. Es bueno exaltar ese aspecto activista de la vida, como una colaboración en los designios divinos. Alimentemos el deseo vivo de cumplir bien nuestro deber, de hacer que nuestro esfuerzo sea justo, meritorio, honesto y fecundo. Esperando que nuestra jornada terrena prepara el premio de la jornada eterna.
Cuenta la actitud ante la propuesta…
Y recordemos que no importa tanto cuándo nos hemos “enganchado” a la misión que nos ha encomendado Dios, en razón de cuándo se nos ha presentado la iluminación o la oportunidad. Porque Dios suplirá lo que haya faltado a nuestras obras. Así de maravilloso, así de justo, así de misericordioso. .
Me gusta muchas veces repetir a los más jóvenes que un hombre “se construye” sobre tres pilares: vivir según las propias convicciones, hacer que estas convicciones te lleven a tomar decisiones, a ejercitar tu libertad, y finalmente asumir las responsabilidades que esas elecciones conllevan. Convicciones, libertad actuada en ejercicio concreto, asunción de responsabilidades: ése es el secreto de la vida moral del hombre.
Ante esa propuesta pueden darse tres actitudes: o la adhesión plena, o la indiferencia, o el rechazo. Quien se adhiere plenamente, escoge caminar guiado por el Espíritu Santo para no permanecer en la parálisis del temor del pecado.
Quien permanece indiferente, decide permanecer amorfo: indiferente a Cristo. Pero debe saber, como decía el controvertido Oscar Wilde: “que desde la venida de Cristo, la historia de todo individuo, de cada hombre, es o puede convertirse en historia del mundo”. ¡Qué pena desaprovecharlo!, ¿no?
Quien abiertamente y con toda conciencia rechaza a Cristo, antepone a Jesucristo el pensar y obrar según su propio criterio y según sus intereses humanos. Elige un destino de lejanía que se convertirá en condenación: lejanía y oscuridad absolutas por toda la eternidad.
Tenía razón el filósofo suicida Schopenhauer cuando decía: “el destino baraja las cartas, pero somos nosotros quienes las jugamos”.
Fr. Tomás María Sanguinetti

6 comentarios:

  1. Lamento mucho, fray Tomás, no poder concentrarme en su homilía. La he leído dos veces. Pero es la palabra inicial la que absorbe mi atención: VIVIR.

    Vivir y veo la foto de Pujol y Sistach.
    Vivir y veo la foto de Sistach y Mas.
    Vivir y veo la foto de Vives y Mas
    Vivir y veo la foto de Soler, Pujol y Mas.
    Vivir y... ¿qué es lo que trae hoy la prensa? Que CDC se blinda contra una ley restrictiva del aborto. Una CDC que no mueve una hoja sin permiso de Pujol y de Mas. Los que sonríen o presiden actos en la Facultad de Teología de Cataluña con Sistach.

    ¿Recuerdan aquella mentira inmensa de Pujol diciendo que habían votado en contra de la ley del aborto socialista y que no habían conseguido ni con esas que Juan Pablo II introdujera el catalán en su saludo pascual?

    Sistach, Vives, Soler... tan "cofoi" con esas compañías. Tan calladas y mansurronas con sus políticas antiiusnaturalistas y anticristianas. Pero, ah noi. Son dels nostres. I els nadons que no ho seran pas mai? Collonades!
    ¿También amañarán Piris-Vives (luego nos hemos enterado del enjuague vergonzoso) con Homs una condena de la ley de Gallardón? Animo, prelados. Se trata de un pasito más.

    Vivir, fray Tomás, es condición necesaria para ser un hijo libre de la Iglesia con las consecuencias que ello acarrea.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Con todo el respeto que Ud. se merece permitame una critica.

      A parte de la obsesión que Ud. parece tener por CDC y por todo lo que tenga que ver con el catalán. Creo que Ud. piensa si lo hiciera sin prejuicios de entrada sus reflexiones serian más potentes intelectualmente.

      Yo soy creyente y prácticamente y por supuesto estoy en contra del Aborto desde el punto de vista humano, y cristiano.

      Pero también debo decirle que hace algunos años he reflexionado porque los católicos hemos de imponer a traves de las leyes civiles nuestros principios a tantos ciudadanos alejados de cualquier creencia religiosa, y por supuesto católica. Además hoy en nuestra sociedad española y también la catalana muchos de sus ciudadanos les importa un comino la Iglesia, las leyes, las normas y todo lo que huela a prohibición. Ya sean estas civil y/o religiosa.

      Creo sinceramente que los católicos de verdad convenceriamos más por nuestra conducta, testimonio, coherencia de vida, apostolado,...que imponiendo convicciones y creencias apoyandonos en leyes civiles.

      En estos momentos que estoy escribiendo estas palabras doy Gracias a Dios por su madre y la mia, y la de los que nos lean, en su día decidieron no abortar. Por eso Ud. y yo estamos ahora aquí.

      Eliminar
    2. Sr, JMVG, perdone usted que le de versión de este título.

      Si en VIVIR, vemos a todo un Hijo de Dios, que se hizo hombre por nosotros, para redimirnos, en una palabra liberarnos de la esclavitud del pecado y fuerámos plenamente libres y por tanto responsables de nuestros actos, seguro que veriámos la vida de otra manera y no nos preocuparia tanto lo que hace el vecino, el político de turno, etc.

      Eliminar
    3. A José Casais. No hablo desde la religión primariamente, sino desde la ética, fundada en la ley natural. Por eso indico que la de Pujol y los convergentes es una postura antiiusnaturalista. Y con ellos, la de Vives o Soler cuando defienden "su estatut"

      Lo de contrario a lo catalán es sencillamente falso. Mire, en 1954 antes del "ingreso" gané ya un concurso de poesía en catalán en un "esbart garrotxî". Entre las instituciones que hoy se cobijan bajo el epígrafe de Institut d´Estudis Catalans, una suerte de academias generales de Cataluña, hay una a cuya creación participé, como se reconoce en cierta tesis doctoral. Participé en su creación, aunque no quise figurar en su primer elenco de miembros porque iba contra mi conciencia el sesgo que había tomado en los trámites protocolarios de última hora. Promoví el conocimiento del Ictineu de Monturiol y de la Farga Catalana, como está escrito. (Por lo último, Heribert Barrera me regaló un libro de actas del Parlament.) Podría indicarle que participé en L´Avenc, en la Enciclopedia Catalana, en... De anticatalán, nada.

      Pero he sido testigo de numerosos actos de violencia nazi ejercida, desde hace años, con la anuencia de entidades eclesiásticas. Un comportamiento que se está exacerbando en los últimos tiempos.

      Por conciencia, no le quepa la menor duda, los nuevos dictadores me van a tener enfrente. Desde Sistach hasta Pujol. Desde Vives y su etéreo doctorando hasta Soler y su pueblo de Dios invitado a votar la independencia, desde Piris y sus compadreos con Homs hasta Novell y su nación imaginada.

      Por conciencia, no le quepa la menor duda. Han hecho mucho daño y más que van a hacer. Clñéndome a los periódicos se habla ya de contramanifestaciones. La supuesta cohesión social ha sido una bota opresora. Ya no son los 14.000 cuya historia algún día la gente conocerá de perseguidos por los nazis mediante coacciones administrativas, engaños y puñaladas traperas. Pero que, por ser personas competentes, encontraron trabajo en el resto de España. La nueva gente que se reconoce oprimida con razón es gente que no tiene nada que perder ni clavo al que agarrarse en muchos casos.

      Me aferro a la enseñanza de la Conferencia Episcopal Italiana, no por doctrina religiosa, sino meramente iusnaturalista: van contra el bien común, la paz y el principio de subsidariedad. Pugnan contra esa doctrina desde Pujol y Mas hasta Sistach, Soler y tutti quanti de la clerecía y mundo consagrado..

      No los considero enemigos. El evangelio de mañana nos dirá que antes de hacer tus ofrendas torna a hacer las paces con quien estás enemistado. Ocurre que he echado mi suerte con los oprimidos, con los perseguidos sañudamente, mendazmente con palabras dulces y suaves.

      Nadie me ha demostrado que el silencio de los obispos de aquí es coherente con la doctrina social de la Iglesia. Ellos declaran que sí, pero mienten porque apelan a un concepto, el de nación para el que no tienen autoridad alguna en esgrimir. Toman por apotegma lo que ni siquiera un Concilio Ecuménico puede afirmar.

      Si se trata del aborto, es palmario que CDC es un adalid, con Pujol y Mas al frente, pues todo lo que hace CDC viene instado y dirigido por Pujol y Mas. Como persona antiabortista ver del bracete a Sistach con Pujol en una facultad de teología me produce arcadas. Y si pienso en que Sistach ha pedido favores terrenales a Pujol, es decir, a CDC, entonces la náusea es profunda.

      Le ruego que no me considere anticatalán. Tanto como Junqueras o los de IU, catalanes son también los que quieren el respeto por su lengua castellana. Los que defienden el bilingüismo. Tómeme, es mi voluntad, por alguien que ha unido su suerte a los oprimidos por la bota nazi y su báculo protector.

      Eliminar
  2. Fray Tomás, muchas gracias por la Glosa Dominical de hoy.

    ¿La ética enmudece sin Dios?

    ¿Cómo funcionan los juicios éticos en la óptica del creyente? El creyente también condena las injusticias y delitos cometidos por otros o por uno mismo. Pero no lo hace porque crea que la ética depende sólo y exclusivamente de los criterios humanos. Más bien, está convencido de que existen principios éticos que encuentran su raíz en Dios, que sería la fuente de la bondad y de la verdad.

    Cree, además, que Dios juzga a cada uno según sus obras, de modo objetivo y pleno, sin posibilidad de engaños o de trampas. El hombre, por tanto, debe rendir cuentas de todos sus actos ante Dios; y, en muchos ámbitos de la vida, también debe rendir cuentas ante los hombres.

    Surge entonces una pregunta que merece ser respondida: ¿no será posible que el ateísmo, al suponer que solo el hombre es el criterio último de valoración moral, abre la posibilidad de que algunos lleguen a atrocidades como las realizadas por muchos dictadores y tiranos del pasado y del presente?

    En la visión atea se esconde un peligro sumamente pernicioso: una vez que uno niega la existencia de Dios, todo estaría permitido, según la famosa frase de Dostoievski, menos aquello que uno decida declarar como algo "malo", como algo condenable, con un juicio de reprobación moral que vale sólo en tanto en cuanto dependa de un juicio humano.

    Pero ha habido, hay y habrá ateos que optan por la destrucción y la injusticia. Y lo hacen por el mismo motivo que los ateos buenos: porque suponen que la moral depende completamente de sus opciones autónomas, porque afirman con decisión que el bien y el mal es algo sometido al arbitrio humano.

    El ateísmo (teórico o práctico: también es "ateo anónimo" quien dice creer en Dios pero luego vive simplemente como si Dios no existiera) tiene, intrínsecamente, un principio erróneo, porque niega de partida la existencia de un criterio moral que puede exigirse a todos de un modo plenamente justo; un criterio que no queda a merced de la elección libre de los individuos o de los grupos, sino que viene de Dios.

    El reconocimiento del verdadero Dios, el que une en sí mismo la Verdad, la Bondad, la Justicia, es el mejor camino para mejorar el mundo y promover una ética completa, solidaria y abierta a la dimensión eterna.

    Sólo desde Dios y hacia Dios la vida humana tiene sentido, y la esperanza de una justicia definitiva, más allá de la muerte, nos anima en el compromiso diario por vivir según una moral profunda que surge del corazón mismo de Dios y que está plasmada, de un modo indeleble, en la naturaleza racional del ser humano.

    ResponderEliminar
  3. Suerte que Dios, como hizo con los trabajadores de su viña, no medirá nuestros actos a peso ni a cronómetro, sino que los redondeará todos con "la torna" de su infinita bondad y misericordia. Él es quien finalmente hace inclinar la balanza; pero eso sí, a nosotros nos toca poner nuestra parte, según la gracia que hayamos recibido: unos desde primera hora de la mañana y otros ya a última hora. El Señor les pagó a todos con generosidad.
    Pero no se puso a la cola para cobrar, nadie que no hubiese trabajado en su viña. También vale la pena que lo tengamos en cuenta a la hora de hacernos (nosotros, ¿con qué título?) generosos distribuidores de la infinita misericordia de Dios a "tutti quanti"... incluidos los sembradores de cizaña del domingo pasado. Demasiado generosos... quizá porque tenemos puesta parte de nuetro corazón en la cizaña.

    ResponderEliminar