miércoles, 4 de diciembre de 2013

Apología de la vuelta al “pedregam vigatà” o catalanismo católico natural (I)

Recreación del antiguo convento de los dominicos de Barcelona
En 1939 uno de los antiguos consiliarios de la Federació de Joves Cristians de Catalunya (la famosa F.J.C. perseguida en 1936 por católica y prohibida por catalanista en 1939 por Franco) Mn. Pere Llumà fundaba la escuela Virtèlia con un grupo de profesores de la, también prohibida por Franco, antigua Escuela Blanquerna de Barcelona.

Blanquerna encarnaba el gran proyecto de renovación pedagógica liderado por Alexandre Galí, mano derecha en esta materia del primer y eximio presidente de la Mancomunitat, el católico Enric Prat de la Riba.
Jordi Pujol formó parte de la Cofradía de la Mare de Déu de Montserrat de Virtèlia que tanto lo marcaría y a la cual estaría casi consagrado entre 1950 y 1954. En 1974 fundaría Convergencia en Montserrat.
Prat de la Riba, hijo de Castellterçol, era junto con Narcís Verdaguer i Callís, pariente del gran poeta, discípulo del canónigo de Vic y balmesiano Jaume Collell. 

Si la Lliga Regionalista se convirtió en un partido de masas, fue precisamente porque fue mucho más que un partido burgués liberal conservador; y esto se debió a que uno de los dos puntales fundacionales del partido en 1901, fueron estos jóvenes estudiantes católicos. El otro lo constituyeron los catalanes cercanos o votantes del partido liberal conservador de Cánovas del Castillo que creyeron que la reforma interna promovida dentro de esta formación por el programa regenerador y descentralizador del general Polavieja llegaría a buen término. Fracasada la vía polaviejista, abandonaron desengañados la formación y se unieron a los jóvenes del Centre Nacional Català de Prat de la Riba, Verdaguer i Callís, Ramon d’Abadal… para crear la Lliga Regionalista.
Vamos a llamar como “vigatanismo” a este proyecto católico y catalanista que en el fondo intentaba caminar por la gran apuesta política (fracasada) de Balmes, la reconciliación del liberalismo político con el carlismo. Cristianizar en clave católica al liberalismo y reconducir el carlismo hacia las nuevas formas de hacer política (la democracia constitucional parlamentaria de sufragio universal e individual). Pese al fracaso en vida, el objetivo de Balmes fue tan elevado y lúcido que cualquiera que tenga ganas de profundizar, verá en él a un verdadero muro de contención contra la prodigada idea de que el Estado Democrático Constitucional y Parlamentario sólo se puede concebir como hijo y derivado de la Ilustración y la Revolución Francesa.
El balmesianismo fracasó para el marco español, pues la minoría balmesiana madrileña del Marqués de Viluma  fue siempre muy débil. Pasó factura la debilidad de la sociedad civil en España, en mi opinión el gran drama hispano contemporáneo (más que la incapacidad por vertebrar un proyecto identitario basado en la unidad en la diversidad). En Cataluña, sin embargo, los frutos fueron más generosos a la larga, quedando transformado el balmesanismo en vigatanismo, un movimiento o sensibilidad política que actualizaba la antigua teología política tomista: el no quedarse atrapado en la formas o en los nombres, sino el ir a la esencia y realidad de las cosas. Y he aquí el porqué de su éxito en Cataluña, porque de una parte no hacia ascos al nuevo mundo político liberal “per se” ni se separaba de la “realidad” de las cosas: que los catalanes son una nación pese a su negación por el nuevo mundo liberal de más allá del Ebro.
Estas son las fuentes del vigatanismo y el porqué una generación de jóvenes estudiantes católicos formaron el Centre Escolar Catalanista, embrión del Centre Nacional Català antes mencionado, causa remota de la conversión de la Lliga en partido de masas por su conexión con un país con una larga tradición y vivencia católica.   
Los partidos políticos de fuerte impronta católica no agotan nunca las legítimas opciones políticas de los católicos. Esto es mucho más importante que lo expuesto hasta aquí. Pese a ello, ignorar que en su momento La Lliga y más tarde Convergencia fueron unos partidos de éxito porque conectaron con un país donde el catolicismo era medular, seria negar su historia.
Cuatro personalidades son claves para entender a Pujol. Narcís Pujol, tío de Pujol, miembro de Estat Català (movimiento independentista de centro, de la época de la II República) y “portant” del Sant Crist de Premià de Dalt; Prat de la Riba; Raimon Galí –hijo del pedagogo Alexandre Galí- un catalanista de “pedra picada” y ortodoxo católico influido por el misticismo de Charles Péguy (que tanto ha marcado movimientos como Comunión y Liberación de Giussani).
Josep Benet, cuando ya había aterrizado en el PSUC
Y el historiador Josep Benet, una personalidad atormentada que hizo bascular a Pujol en cierto modo hacia el auto-odio hacia lo católico (especialmente respecto a toda  interpretación tradicional del catolicismo). La influencia de Benet fue nefasta, pues alucinado con la atracción de la izquierda de Sartre y más tarde del Mayo del 68 sobre los jóvenes, trabajó ideológicamente para cortar con la reivindicación del legado de Prat de la Riba sobre el catalanismo no progresista. Esta desvinculación con los propios orígenes los podemos constatar hoy mismo en el casi agotamiento del sector “católico” en Convergencia. La idea de Benet sobre Pujol, de que el catalanismo tenia que ser moderno y de que no debía ser presentado como una cosa del pasado, ha dejado huella y factura.
Al separarse Pujol del vigatanismo, su visión eclesial y nacional se vio afectada. Fue entonces cuando el misticismo personalista de Péguy que le influyó, va adoptando perfiles raros. Pujol se aleja de la perspectiva natural al tratar la realidad de que los catalanes son una nación y se acerca a una especie de contemplación mística de la misma realidad. Y es aquí donde las cosas se complican; pues entonces la Iglesia se convierte en una institución educacional más para “hacer país”, una institución con un papel clave en la configuración del alma nacional de Cataluña. Esto ya aparece en 1958 en su ensayo “Què necessita Catalunya?”.
No hace falta ser un lince para observar que con estas desviaciones de una postura natural con la que vivir el hecho nacional catalán hacia esta interpretación pujoliana del misticismo péguyniano, el tubo se fue alambicando; y que con tanta destilación, la Iglesia Católica empezaría en Cataluña a ver amenazada su independencia.  
Quinto Sertorius Crescens

PS: Vistos los abusos que cometen una parte de los comentaristas, esta sección (Agere contra, de Quinto Sertorius Crescens) no admite a partir de hoy más comentarios. 

2 comentarios:

  1. NOTA IMPORTANTE:

    Tal como se indica al final del escrito y tal como lo desea el autor, no se publicrán comentarios. Este moderador respetará esta decisión hasta que haya nuevo aviso. Los demás escritos, lógicamente mantendrán abiertos sus comentarios.

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  2. Germinans agradece las valoraciones que se han recibido comentando la decisión de Quinto Sertorius de no aceptar comentarios en su escrito de hoy. De manera especial a aquellos que proponen sugerencias de como evitar complicaciones en los comentarios y en las disputas entre comentaristas, con tal de no llegar al extremo de tener que suprimir los comentarios. Serán tenidos en cuenta y debatidos en la próxima reunión que tendremos en unos días del Directorio de Mayo Floreal.

    Aún así, reitero que hasta nueva orden no se publicarán comentarios de los lectores en este escrito de hoy

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