viernes, 25 de octubre de 2013

Capítulo 44: El culto mariano medieval

Sta María de Poblet (retablo de Damián Forment)
Una ulterior etapa en el desarrollo del culto mariano se inicia a principios del siglo XI y prosigue hasta bien entrado el siglo XV. Este periodo está caracterizado principalmente por el nacimiento de varias formas populares de devoción mariana, las cuales introducidas primeramente en los monasterios como prácticas privadas paralelas a las tradicionalmente litúrgicas, acabaron por penetrar y consolidarse entre los fieles.

 La más importante de todas, y la que ejerció una amplia y duradera influencia, fue el Oficio Parvo de la Bienaventurada Virgen María. Al parecer tuvo su origen entre los benedictinos de Montecassino hacia el siglo VIII, pero no fue común en la Iglesia hasta mediados del siglo XI, gracias al celo de San Pedro Damiani (+1072) y a la exhortación del papa Urbano II en el Sínodo de Clermont (1095). En un principio reservado al sábado, como obsequio semanal a la Virgen, se convirtió poco a poco en un apéndice del oficio cotidiano de clérigos y una devoción popularísima entre los laicos de toda condición, como lo atestiguan los numerosos Libros de Horas llegados hasta nuestros días.

Hermann de Reichenau “el Cojo”
No satisfecha con el Oficio Parvo, la piedad medieval supo crear en honor de la Virgen un número verdaderamente enorme de textos de toda forma (himnos, antífonas, ritmos, secuencias, tropos, versus, responsorios…) y de toda índole de calidad, desde el ritmo tosco e ingenuo para cantarse como cantinela popular en las casas y en las tareas de los campos, a los versus y las secuencias maravillosamente artísticas de Adán de San Víctor

Los textos marianos en uso hoy en día en nuestra liturgia, se remontan casi en su totalidad a este periodo. Así la Salve Regina compuesta probablemente por Germán “el Cojo” de Reichenau  (+1054), el Ave Maris Stella, el “Quem terra, pontus, sidera”, el “Alma Redemptoris Mater”, y sobretodo el Ave Maria, evidentemente sin la petición final (Sancta Maria, Mater Dei…) añadida a finales del siglo XVI. 

Saludo Angélico: “Ave Maria gratia plena”
El Ave María tiene una historia vasta y compleja y presenta aún muchas sombras. Muy probablemente se desarrolló como una piadosa fórmula de saludo a la gran Madre de Dios, por los textos del Oficio Parvo y convertida en más expresiva y solemne por la genuflexión o postración que la acompañaba habitualmente. Adquirió en poco tiempo una popularidad inmensa. A ello contribuyeron análogas costumbres desde tiempo en uso en los monasterios y un ciclo de maravillosas y devotas, aunque no siempre auténticas, leyendas marianas, que gozaron de una gran difusión en todos los países de occidente. A su vez, el saludo angélico, consolidado en las costumbres religiosas del pueblo, dio origen a dos nuevas formas de devoción mariana de grandísima importancia por el desarrollo que más tarde adquirieron: el Rosario y el Ángelus vespertino.
Bajo el amparo de María la Merced
Otro coeficiente importante para la difusión del culto mariano vino dado por la propaganda y el ejemplo de las nuevas órdenes religiosas. Entre estas se distinguieron especialmente los Cistercienses (siglo XII), los cuales prescriben en su Regla consagrar sus iglesias a María, dedicarle una capilla en su interior y poner su imagen en el sello de la Abadía; los Premonstratenses (siglo XII), los Franciscanos ( siglo XIII) acérrimos defensores de la Inmaculada Concepción, los Carmelitas (siglo XII) llamados vulgarmente los Hermanos de la Virgen y propagadores del famoso escapulario, los Servitas de Maria, fundados en Florencia en 1233, y la Orden de Santa María de la Merced, redemptrix captivorum, instituida por San Pedro Nolasco (+1256).

Montevergine (prov Avellino-Campania)
No debemos olvidar los santuarios de la Virgen surgidos en gran número después del siglo XIII en todos los países de Europa y que con sus peregrinaciones sirvieron de manera muy poderosa a mantener vivo entre el pueblo el sentimiento de piedad hacia la Madre de Dios.

Una ulterior etapa en el desarrollo del culto mariano se inicia a principios del siglo XI y prosigue hasta bien entrado el siglo XV. Este periodo está caracterizado principalmente por el nacimiento de varias formas populares de devoción mariana, las cuales introducidas primeramente en los monasterios como prácticas privadas paralelas a las tradicionalmente litúrgicas, acabaron por penetrar y consolidarse entre los fieles.

Dom Gregori Maria

2 comentarios:

  1. Dom Gregori Maria, agradecido por su aportación semanal, a cual más interesante, desmenuzando la rica historia de nuestra Iglesia Católica.

    COMO LOS SANTOS CONTRIBUYERON A LA MARIÓLOGÍA

    SANTOS EN LA EDAD MEDIA

    San Bernardo de Claraval

    En su encíclica Mellifluus Médico de Bernardo de Claraval, el Papa Pío XII cita tres elementos centrales de Bernardo mariología: ¿Cómo se explica la virginidad de María, la "Estrella del Mar", ¿cómo los fieles deben rezar a la Virgen María, y , ¿cómo Bernardo contó con la Virgen María como Mediadora.
    • María. .. se interpreta en el sentido de "Estrella del Mar". Esto corresponde a admirablemente la Virgen Madre. En efecto, existe una maravillosa oportunidad en esta comparación de ella con una estrella, porque como una estrella envía sus rayos sin daño a sí mismo, también lo hizo la Virgen a luz a su hijo sin dañar su integridad.
    • Cuando las tormentas a estallar la tentación sobre ti, cuando te ves impulsado contra las rocas de la tribulación, mira la estrella, invoca a María. Cuando se tragó el orgullo o la ambición, el odio, los celos, mira la estrella, invoca a María. En caso de que la ira o la avaricia o el deseo carnal violento asaltan el barco frágil de tu alma, mira la estrella, invoca a María. Si molestado a causa de la enormidad de sus pecados, preocupado ante el estado sucio de tu conciencia, y aterrorizada ante la idea de la terrible juicio por venir, que están empezando a hundirse en el abismo sin fondo de la tristeza y ser tragado en el abismo de la desesperación, y luego pensar en María. En los peligros, en las dudas y dificultades, piensa en María, invoca a María. Que no es su nombre deja tus labios, no la padecen para dejar su corazón.

    San Antonio de Padua

    Los muchos sermones de San Antonio de Padua en la Virgen María reflejan su creencia en diversas doctrinas marianas que fueron declaradas como dogmas siglos después de su muerte. Reflexionó sobre la Asunción de María y en referencia al Salmo 132 afirmó que, al igual que Jesús había subido al cielo, por lo que hizo María.

    También apoyó la libertad de María del pecado y de su Inmaculada Concepción.

    San Petrus Canisius

    San Pedro Canisius enseñó que si bien hay muchos caminos que conducen al verdadero Jesucristo, la veneración mariana es la mejor manera de él. Canisius intentó demostrar razonamiento práctico y pragmático para la devoción mariana y lo defendió contra la oposición argumentos protestantes. Sus sermones y cartas documentan una preocupación clara con veneración mariana. Su última contribución a este "aplicada mariología" son sus tres catecismos, que publicó en latín y alemán, y que llegó a ser conocido y difundido en las regiones católicas. En virtud de la "oración" la partida, explica el Ave María, Ave María, como base para la piedad mariana católica. Menos conocidos son sus libros marianos, en la que se publicó oraciones y textos contemplativos.

    Canisius publicó una mariología solicitado predicadores, en el que María se describe con palabras tiernas y cálidas. Promovió activamente las cofradías de la Virgen y las asociaciones del rosario. Se le atribuye a la adición del Ave María, la oración
    • Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores.

    Esta frase apareció por primera vez en la que el catecismo de 1555. Fue once años más tarde incluido en el Catecismo del Concilio de Trento de 1566.

    Teológicamente, Canisius defendió la mariología católica, en su libro de 1577, De Maria Virgine Incomparabili et Dei Genitrice Sacrosancta Libri Quinque. El libro fue encargado por el Papa Pío V para presentar una presentación fáctica de la enseñanza católica mariana en la Biblia, los primeros cristianos, los Padres de la Iglesia y de la teología contemporánea. Canisius explica y documenta enseñanzas de la Iglesia a través de los siglos con respecto a la persona y el carácter de María, sus virtudes y jóvenes. Traza documentos históricos sobre la virginidad perpetua de María, y su libertad del pecado.

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  2. Muy interesante artículo Dom Gregori

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