viernes, 6 de septiembre de 2013

Capítulo 37: La Natividad y otras fiestas marianas de septiembre

La Natividad. Icono ruso s. XVIII y la Virgen de Nuria
También esta fiesta nació en Oriente y probablemente en Jerusalén, hacia la mitad del siglo V, donde siempre se mantuvo viva la tradición de la casa natal de María. De porqué fue elegido el día 8 de septiembre poco podemos decir. Quizás considerando el nacimiento de María como el inicio histórico de la obra de la Redención, se colocó a principio de septiembre, época en que, según el Menologium Basilianum, comenzaba el año eclesiástico.

Como primer documento de esta fiesta tenemos un himno de San Romano, el famoso himnógrafo griego, compuesto entre los años 536-556, y en el cual el relato del protoevangelio de Santiago es puesto en verso. También en Oriente tenemos las homilías de San Andrés de Creta (+720). En Occidente la Natividad de María probablemente no fue introducida antes del siglo VII, si bien fuese ya solemnizada como la de San Juan Bautista. La encontramos mencionada en la Galia, en el Calendario de Sonnatius, obispo de Reims (614-631) y en casi todos los leccionarios y calendarios carolingios. En Roma, el Sacramentario Gelasiano contiene las tres oraciones de la misa. El Liber Pontificalis da testimonio de su existencia hacia la segunda mitad del siglo VII, habiendo sido prescrita por el papa Sergio IV (687-701) junto con una letanía (procesión) que en este día, igual que en la Anunciación y en la Dormición, iba de San Adriano a Santa María la Mayor. Es cierto que en Milán no existía aún en tiempos de Beroldo (c. 1124). La octava fue establecida por Inocencio IV en 1243, tras un voto hecho por los cardenales del cónclave de 1241, cuando estuvieron prisioneros en manos de Federico II por espacio de tres meses. El papa elegido entonces fue Celestino IV, pero como observa Durando, “como el papa elegido Celestino vivió sólo 18 días no pudo cumplir el voto, cosa que cumplió su sucesor Inocencio (IV)” (quia ídem Coelestinus vixit solum decem et octo diebus non potuit votum implere; quod postmodum dictus Innocentius eius successor implevit). La reforma litúrgica de San Pío X quitó la fiesta de la Natividad de María de entre las de precepto.

Mosaico bizantino
En nuestra tierra, en este día celebramos aquellas advocaciones de la Virgen cuyas tallas o imágenes se habían confeccionado antes de la invasión musulmana y que durante ésta se habían escondido, y que posteriormente se fueron descubriendo o encontrando en medio de prodigios, por pastores o ermitaños. Es la fiesta de las “marededeus trobades” (vírgenes encontradas): en Cataluña las de Montserrat, Nuria, Puigcerver, de la Roca en Escart del Pallars, de Queralt, en Andorra la de Meritxell, en el Reino de Valencia la del Avellà en Catí, la de Ortisella en Benafigos, la de la Balma en Zorita, la Virgen de la Salud en Algemesí, o la Virgen de Gracia de Villareal, que aunque no se trata de una virgen-encontrada sino un voto después de una epidemia, en este día también celebra su fiesta.
de Andrea Brustolón (Belluno-Italia)

El dulce Nombre de María:

Se aprobó por vez primera en 1513 por Julio II para la diócesis de Cuenca en España. Inocencio XI en 1683, en recuerdo de la liberación de Viena de los Turcos la extendió a toda la Iglesia, asignándole el domingo después del 8 de septiembre. En la reforma de San Pío X se fijó para el día 12 del mismo mes. En la reforma de 1969 desapareció como fiesta universal y quedó el formulario para algunas diócesis y congregaciones o como misa votiva.

 Los Siete Dolores de María o Virgen de los Dolores

Esta fiesta, fue preparada por la literatura ascética del siglo XII, y fue introducida en Alemania por el Sínodo Provincial de Colonia en 1423, y fijada para el viernes de la 3ª semana después de Pascua. Benedicto XIII en 1727 la extendió a toda la Iglesia con el título de “Fiesta de los Siete Dolores de la B.V. María” poniéndola el viernes después del primer domingo de Pasión. La orden de los Servitas de María, fundado en Florencia en 1240, difundió mucho el culto a la Dolorosa y obtuvo de Inocencio XI (1676-1689) una fiesta propia para el tercer domingo de septiembre, a la que Pío VII dio un carácter universal. San Pío X le asignó de manera estable la fecha del 15 de septiembre, el día posterior a la Exaltación de la Santa Cruz.

Dom Gregori Maria

2 comentarios:

  1. Dom Gregori Maria, gracias por este articulo dedicado a la Natividad de la Virgen, de forma particular y que ha tenido una entrañabñe eco en el Pueblo de Dios.

    Esta fiesta es popularmente conocida como la Virgen de septiembre o también como la fiesta de las Vírgenes encontradas, aludiendo al hecho de que muchos santuarios marianos celebran el 8 de septiembre su fiesta patronal.

    En todos los santuarios marianos, la Virgen María está atenta a las peticiones de los peregrinos, los acoge e intercede eficazmente por ellos. Es muy normal encontrar allí exvotos que manifiestan muy bien esta actitud maternal de María hacia todos sus hijos.

    Estos templos, como presencia de la Iglesia, contribuyen a la evangelización. Los visitan, también, personas no creyentes o bien alejadas de la Iglesia. Por ello, desde los santuarios, se debe intensificar todo aquello que pueda ayudar a ser más conscientes de la motivación religiosa y evangélica de las visitas.

    En las bodas de Caná, María pidió la intervención eficaz de Jesús ante el problema de aquellos nuevos esposos: "No tienen vino". María se sitúa entre su Hijo y las personas en la realidad de sus privaciones, indigencias y sufrimientos. Se sitúa en medio, o sea, hace de mediadora. María intercede por nosotros.

    Una de las oraciones de la Misa del 8 de setiembre, con la magnífica sobriedad de la liturgia romana, pide que:

    "Se alegre tu Iglesia y se goce en el Nacimiento de la Virgen María, que fue para el mundo esperanza y aurora de salvación".

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    1. Gracias Josep. Hoy cumplo 70 años, y tu escrito ha sido un regalo para mí. Nací en este día y me casé el 8 de diciembre, día de la Inmaculada, y en mi vida he sentido y notado el consuelo maternal de la Virgen en momentos difíciles. Mi vida está marcada por Ella. Gracias Josep por tu regalo.

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