viernes, 23 de agosto de 2013

El Misterio de Cristo en el tiempo. La Historia de la Salvación

Capítulo 8º: La Historia de Cristo continúa en la Iglesia      

Sant Crist de Balaguer
La resurrección de Jesús inaugura un tiempo nuevo, pero no rompe la historia. Los hombres continúan sufriendo las miserias del pecado, continúan la lucha para aprender a amar. Lo que hay de diferente en nuestro tiempo es que podemos pasar por el combate de la vida conociendo, contemplando y gozando el misterio sagrado de la historia. En el fondo del dolor de la humanidad está Jesucristo que se ofrece al Padre. Sobre toda manifestación de progreso o de felicidad sobrevuela una mirada complacida de Dios. Dios continúa queriendo el bien del hombre, el máximo bien. Por eso espera que nuestro amor madure.

Por la historia de su gestación y por su realidad actual, tal como reiteradamente nos lo ha explicado Dom Gregori Maria, el año litúrgico ha de ser entendido como la contemplación eclesial de Cristo y de su obra, misteriosamente reflejado en la fe de la misma Iglesia militante.

El año de gracia santifica el tiempo de la Iglesia porque consigue que el tiempo se convierta en pleno para el hombre que vive aún limitado en la sucesión de cada día y de cada instante. Si San Pablo nos habla de una plenitud de los tiempos es porque Cristo lo recapitula todo en Él: pasado, presente y futuro. Para el hombre que se ilumina con el misterio de Cristo, los acontecimientos pretéritos no son valores irremediablemente perdidos. Ni le resulta totalmente ajeno el futuro de las promesas divinas.

Recordemos que el tiempo nos es dado para que maduremos en la caridad. En el único sentido que necesitamos, el tiempo resulta pleno, fecundo y santo para cada hombre, en la medida en la que para él aquel tiempo queda penetrado de la realidad trascendente del misterio de Cristo.

Y la actualización de la luz del misterio de Cristo en cada alma, si encaja con la contemplación eclesial del año de gracia, adquiere una dimensión comunitaria análoga a la de la participación en los sacramentos.

Cuando un cristiano comulga, toda la Iglesia se beneficia de ese aumento de gracia. La santidad de unos atrae de Dios más gracia para los otros. De la intensidad con que uno reza, mientras se encuentra reunido en la asamblea del Señor, se deriva un estímulo colectivo para la plegaria intensa.

La revelación de un aspecto de la belleza de Dios, concedida como un descubrimiento personal e íntimo a uno de los fieles reunidos, constituye un enriquecimiento espiritual de toda la asamblea. Como también la oración y la alabanza fervorosa de una asamblea determinada produce un aumento de vida en toda la Iglesia. Y finalmente, un progreso colectivo de unión con Dios por parte de los cristianos, trasciende a la humanidad entera. Pro mundi vita: por la santidad y la oración de la Iglesia todos los hombres del mundo que de manera natural aman al bien, serán atraídos a la verdad y al amor, luz de Dios, tal como Dios quiera revelárselos.

Dom Adalbert Puigseslloses, O.S.B.
Prior de Sant Pere de Clarà

1 comentario:

  1. Gracias Dom Adalbert, por el articulo de esta semana, continuando LA HISTORIA DE LA SALVACIÓN y la publicación de la imagen del Sant Crist de Balaguer, de muy buenos recuerdos familiares.

    Creo que puede ser una buena ocasión para recordar o conocer un poco su historia y la de su Santuario.

    El Santuario del Santo Cristo se construyó sobre la antigua iglesia de Almatá, primitivamente mezquita mayor de los sarracenos, que fue destruida durante los años de guerra entre moros y cristianos. Fue ofrendada por el conde Ermengol IV de Gerb, antes de que Balaguer cayera en su poder. En el año 1105, cuando la ciudad fue definitivamente conquistada, fue reedificada. Se la llamo iglesia de Santa María de Almatá (en veneración de la virgen del mismo nombre) y fue parroquial hasta el año 1351 en que se convirtió en iglesia conventual de las Clarisas.

    Fue restaurado en el año 1610, consistió en la demolición de las paredes, se abrió la puerta principal actual y se cambio la ubicación del altar mayor. De la antigua iglesia de la Virgen de Almatá todavía pueden verse los restos de la antigua puerta con un rosetón que en la actualidad esta tapiada en el lateral que da a la zona ajardinada.

    El 22 de marzo de 1626, se trasladada la imagen del Santo Cristo al nuevo altar mayor la iglesia motivo por el cual dejo de llamarse por el antiguo nombre y fue conocida como Iglesia del Santo Cristo.

    Sufre otra ampliación en 1787 debido a la gran afluencia de devotos, que corresponde a su forma actual a excepción de la fachada, que posteriormente se realzaría.

    En el año 1912 comenzó la remodelación de la actual fachada, de piedra picada, obra del arquitecto barcelonés Bernat Pejoan finalizando en el año 1930. En el año 1951 se construyó el retablo y el altar mayor y se pavimentó la nave principal. En el año 1972 tuvo lugar la renovación del presbiterio.

    La imagen se quemo durante la Guerra Civil Española, el 28 de julio de 1936. Se pudo salvar solamente el pie derecho. La imagen actual corresponde al escultor Joaquín Ros y es una copia de la antigua imagen. Es de madera de Flandes y tiene trasplantado el pie que se salvo de las llamas. La bendijo el obispo Ramón Iglesias Navarri y la devolvió a su lugar el 16 de marzo de 1947.La leyenda de la imagen de Cristo: Parece ser que todos los documentos referentes a la llegada del Santo Cristo en Balaguer desaparecieron, probablemente quemados en la destrucción del Castell Formós - Castillo Hermoso. Ya en el año 1585 encontramos escrita la leyenda del Santo Cristo que se ha transmitido de padres a hijos en Balaguer.

    Dice que esta imagen es la primera que se hizo en el mundo, siendo el autor Nicodemo, que decido esculpir la imagen de Cristo en la cruz, cuando tenía hecho el cuerpo, no encontraba la manera de esculpir el rostro y se durmió. Mientras que el dormía unos ángeles terminaron la obra. Finalizada la obra permaneció muchos años en Jerusalén y cuando la ciudad cayo fue llevada a Beirut, donde la encontraron los musulmanes que la arrojaron al río Adonis. El crucifijo bajó hasta el Mediterráneo y, surcando mares y subiendo ríos, llegó a Balaguer, donde se detuvo a la vista del convento de las Hermanas Clarisas. Cuando los balaguerins quisieron sacar la imagen del río no podían conseguirlo. Avisadas las monjas clarisas, bajaron todas en procesión. La madre abadesa se arrodilló junto al río y una ola de agua acercó la imagen a sus brazos. Con mucha devoción y seguida de todas las monjas clarisas y de todo el pueblo de Balaguer la madre abadesa subió la imagen al santuario donde todavía hoy es venerada.

    La devoción a esta imagen aumento vertiginosamente. Se decía que curaba enfermedades y hacía otras maravillas. Al Santo Cristo se iba, y se va, para buscar la paz espiritual, la salud corporal y en momentos de calamidades y desgracias. El Santo Cristo de Balaguer ha recibido la visita de muchas personalidades, entre las cuales podemos destacar los reyes de España, Felipe IV (22 de marzo de 1626) y Alfonso XIII (5 de julio de 1924).

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