viernes, 29 de marzo de 2013

Capítulo 19: Sábado Santo de Catecúmenos, en Letrán

Plafón del Baptisterio Lateranense
En la antigüedad este sábado conllevaba la observancia de un ayuno muy riguroso que se prolongaba hasta el alba de la mañana de Pascua. En Roma ni los niños estaban dispensados. Era esta una de las razones por las que no se celebraba el banquete eucarístico: toda la Iglesia permanecía en la piadosa expectación de la llegada de la noche sagrada cuando se solemnizaría el misterio de la Resurrección de Cristo.

El Sábado Santo por la mañana, en Letrán, el archidiácono mandaba fundir cera y mezclando el crisma, la bendecía y la distribuía en pequeños moldes ovalados sobre los cuales estaba dibujada la imagen del místico Agnus Dei. Estos “agnusdei” después eran distribuidos entre los fieles en la misa del sábado in albis, ocho días más tarde, como eulogías (objetos bendecidos) y souvenirs de la solemnidad pascual. Fuera de Roma, donde estaba en vigor el antiguo rito del Lucernario de la noche y la bendición del Cirio Pascual, la cera se sacaba de la que quedaba de la elaboración de aquel gran Cirio que iba a iluminar el ambón de la Vigilia Pascual. Más tarde cuando Roma adoptó el rito del Lucernario hacia el siglo V, encargó al archidiácono lateranense su elaboración. Siglos más tarde la bendición de esos agnusdei fue reservada a los Papas para el comienzo de su Pontificado y posteriormente cada cinco años.

Agnusdei de épocas diversas
Según los Órdines Romani en este día hacia la hora de tercia (9h.) se daba cita a los catecúmenos por penúltima vez en la Basílica del Salvador de Letrán. Los chicos en la parte derecha y las chicas en la izquierda. El sacerdote trazaba en sus frentes la señal de la Redención, después imponiéndoles las manos en la cabeza de cada uno, recitaba el exorcismo: “Nec te lateat, Sátana”  propio del Ritual del Bautismo de adultos. Después de mandar a Sátanas el retirarse de ellos para dar lugar a la llegada del Espíritu Santo, para recordar el signo milagroso del Señor que con un poco de saliva y a la voz de Effetá (abrios) curaba ciegos, mudos y sordos, el sacerdote tocaba con su dedo humedecido en saliva, las fosas nasales y los oídos de los catecúmenos, diciéndoles: “Ábrete a la gracia del Espíritu Santo. Y tu demonio, vete, pues el juicio de Dios es inminente” 

Bautismo de adultos
En la Antigüedad, en medio de un mundo corrompido e idólatra, el bautismo de adultos implicaba una auténtica conversión a Dios y era el resultado de una auténtica lucha entre el alma y el demonio que no quería dejar escapar a su prole. El instante en que el catecúmeno, por la noche bajaría a la piscina bautismal era como el momento decisivo de la lucha, por eso antes de bajar, por la mañana la Madre Iglesia ungía su cuerpo con el óleo bendito de catecúmenos, como los atletas en el estadio, para fortalecerlos para el combate. El momento era muy solemne. El catecúmeno mirando a Poniente, región de las sombras, de la puesta del sol y de las tinieblas nocturnas iba renunciando a Satanás. Después mirando a Oriente, el candidato pronunciaba la formula de su consagración: “Yo me entrego a Ti, oh Luz Increada”. Después venía la redditio Symboli (recitación del Credo) que les había sido explicado por el Pontífice en la estación  del miércoles de la IV semana de Cuaresma, la mediana, llamada in aperitione aurium (apertura de oídos).Esa recitación del Credo por los catecúmenos era muy  sentida por todo el pueblo cristiano que la presenciaba como un triunfo de la Fe, una nueva apología del cristianismo.

Después de una última oración los catecúmenos eran despedidos e invitados a reposar, ayunar y rezar, a la espera de que la luna, el astro nocturno de los cielos, apareciese. Entonces se encaminaban al Baptisterio Apostólico de la vía Salaria o del Vaticano donde se les administraba el bautismo.

En este día en la alta antigüedad no había Oficio divino, regla de sabia discreción en vistas a la larguísima Vigilia Pascual. Más tarde, cuando se desfiguró la Vigilia Pascual, se elaboró un oficio donde los salmos elegidos y los responsorios compuestos describen los sentimientos de Jesús que en la oscuridad de la tumba suplica a su Padre para que le conceda el triunfo de la Resurrección.

Mientras su Cuerpo, como el grano de trigo sembrado en el surco, sufre la humillación del sepulcro. Los amigos se alejan de la tumba, los judíos ponen guardia y custodia delante.
Pero al despertar del tercer día, Jesucristo resucita de entre los muertos y la Iglesia con su Liturgia lo anuncia vivo desde hace veinte siglos a todas las naciones que gracias a la Fe tienen parte en su Resurrección.

Llegará el día de la verdadera Pascua cuando Cristo sobre el Altar del Cielo inaugurará una Liturgia Nueva, la de la Universal y Eterna Pascua de Resurrección.

Dom Gregori Maria

5 comentarios:

  1. Gracias por el artículo.

    Feliz Pascua de Resurrección a Vd y a todo el equipo de Germinans Germinabit que hacen posible este espacio

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  2. Una corrección. La primera imagen de esta entrada no corresponde al baptisterio de San Juan de Letrán sino al baptisterio de San Juan in Fonte que forma parte del complejo catedralicio de la ciudad de Nápoles, Italia. Feliz Pascua.

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  3. En el siguiente sitio encontrareis más infomación respecto del antiquísimo bautisterio napolitano:
    http://historienerrant.wordpress.com/tag/naples/
    Si tienen oportunidad de visitar Nápoles, no dudeis en visitar el complejo catedralicio y, en particular, su bautisterio. Sus mosaicos son obra del siglo V y son sobrecogedores. Feliz Pascua.

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  4. Felices Pascuas de Resurrección!

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  5. Muchas gracias por estas lecciones mas que artículos.

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