miércoles, 6 de febrero de 2013

Prefirieren el colapso antes que transigir

Mn Josep Hortet felicitado por el alcalde de Barcelona Xavier Trias
Sometida a la intensidad y durabilidad de una crisis que hará época, la sociedad catalana está experimentando y experimentará profundísimos cambios. No quisiera ser mal agorero, pero la historia de los próximos años se cobrará crudamente los abusos cometidos en las últimas décadas.

Es imposible generar en dos días un sector empresarial capaz de absorber 6.000.000 de parados y un 50% de paro juvenil. La economía española de los últimos años había construido casi todas sus bases sobre la arena. Solo se salvará el sector exportador pues el consumo y ahorro interno “está muerto”. Pero generar un sector exportador que absorba una tasa de paro tan alta es imposible a corto plazo.

Sin moneda que devaluar, solo podemos exportar o bajando costes vía reducciones de los salarios reales (hay quien habla de hasta un 40%) o generando unos productos atractivos por su calidad o innovación. Pero solo es posible esta segunda vía, si hay un suficiente número de individuos con un grado significativo de pasión por su trabajo, incluso de pasión por la vida. Y es difícil generar esta atmosfera en una sociedad tan arrasada por el relativismo y la visión líquida de la vida que describe Baumann. Al fin y al cabo, es difícil “reilusionar” sino hay una rehumanización significativa de la sociedad. Una rehumanización imposible sin una re-espiritualización de la misma. No quisiera ser determinista sobre el origen religioso de la actual crisis pero es que al final existe, en último término, una causa moral sobre la borrachera y la fuga del mundo real que se ha vivido los últimos años.

En las últimas décadas, la sociedad española y su economía “creció” o se desarrolló “como si Dios no existiese”, que es al fin y al cabo lo mismo que construir los fundamentos de un edificio sobre la arena. Vino el temporal y la casa sucumbió.

Podemos poner en paralelo dos fenómenos de las últimas décadas, la creciente descristianización de Cataluña y el deterioro de la solidez de nuestra economía para capear una crisis. Ponernos a reflexionar si esta fuga sobre la realidad de las cosas no ha sido provocada por otra, la de vivir como “si Dios no existiera”.

La crisis del realismo transcendente especialmente en Cataluña ha acabado, como no podía ser de otra manera, por forjar falsos modelos de convivencia y de inserción en lo que realizamos (también en el ámbito de lo económico y laboral) , falsos por autodestructivos. Y esto vale tanto para la familia como para la economía o el trabajo.

Bibiana Aido y Miguel Ángel Fernández Ordóñez (MAFO)
Nuestra crisis tiene un origen último y este es la Verdad y su crisis. La crisis moral antes referida es la otra cara de una crisis de Verdad. Nuestra crisis ha sido provocada por una crisis de Verdad. De no decir la Verdad. Se empezó archivando la primera y suprema de las verdades, que Dios es, existe, y se acabó colocando en el fondo del cajón los informes que alertaban de las causas e inminencia de la crisis financiera.

Algunos se exclamarán pero acaso no acaba siendo lo mismo negar la vida humana de un embrión para no incomodar y “dejar que la gente viva feliz y despreocupadamente sus relaciones sexuales” y archivar los informes de los técnicos del Banco de España (que alertaban de los efectos del exceso de crédito) para no incomodar y “dejar que la gente viviera feliz y despreocupadamente sus relaciones con el consumo”. La España Bibiana Aido era la España de MAFO y desgraciadamente parece que las dos eran las dos caras de una misma moneda.

Mientras, algunos no quieren bajar del burro y reconocer la profundidad de las causas y de las consecuencias de dichas causas. Y aquí un desastroso paralelismo une la realidad social y económica de Cataluña con la realidad eclesial que vivimos en Barcelona.

Aquí también hemos tenidos nuestros Aido y nuestros MAFO pero en versión eclesial. Eclesiásticos y seglares que aún colean y que son responsables en primera línea en haber mareado al personal con eclesiologías que vaciaban las iglesias y llevaban al colapso a diócesis enteras. Son los que prefieren el colapso a transigir, a reconocer que se han equivocado. Prefieren el hundimiento total que dar una oportunidad a los que no piensan como ellos. Ante la crisis de la diócesis de Barcelona, algunos pensaban que estos personajes transigirían. Que viendo la magnitud de la tragedia, darían una oportunidad a los sectores más “tradicionalistas” o germinantes . Pero no va a ser así. En caso de dejar esta gente delante de la Archidiócesis o en caso de buscar una solución de compromiso en la sucesión de Sistach, el colapso está asegurado. Hace falta un golpe de timón que haga época, como “de época” es la crisis que vivimos.

Quinto Sertorius Crescens

9 comentarios:

  1. Gracias a Quinto Sertorius Crescens por esa radiografia de la actual crisis moral y económica que estamos sufriendo por dejar de lado a Dios, único que el Camino, la Verdad, y la Vida.

    Ciertamente que Dios es un Padre amoroso, que nos espera con una paciencia y misericordia infinitas. Solo hace falta abrirle nuestro corazón y pedirle perdón, para que nos llene con su paz y su gracia.

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    1. El problema de la Iglesia Tarraconense, en su conjunto, es la falta de espiritualidad que nace ya desde el mismo postconcilio (1965).

      La espiritualidad consiste en saber diferenciar entre pecado y gracia; no existe un intermedio o un campo medio entre el bien y el mal.

      La espiritualidad real, básicamente, es saber que el pecado mortal conduce a la muerte eterna.

      Así, el matrimonio real, para existir, implica que los cónyuges sepan las consecuencias de ser infiel; y el matrimonio es figura de la relación espiritual entre el hombre y Dios: se es fiel al cónyuge como se es fiel a Dios.

      Puede entenderse como una espiritualidad negativa, pero es una espiritualidad que entiendo los efectos más elementales y necesarios del pecado y de la infidelidad.

      En el caso de Cataluña, existe el pecado social del aborto. Desde 1987, se estima que se han realizado unos 360.000 abortos.

      Relacionando este hecho con Dios, implica que hemos perdido físicamente a todos estos posibles ciudadanos, más todos los dones y los talentos que dispuso Dios a través de ellos a favor de Cataluña.

      Además de los 360.000 abortos, está el fenómeno de los niños dejados de nacer de estos mismas personas abortadas: el factor es multiplicador, pues el aborto priva del derecho a fundar la propia familia por impedir el derecho a la vida.

      Vista la política desde una perspectiva teológica, y en relación con el aborto y otros fenómenos de la civilización basada en la ideología de género, del relatisvismo y de la muerte, se puede discernir lo siguiente:


      1. Eclesiástico 27, 25

      El mal que se hace siempre se paga


      2. II Crónicas 36, 9 y ss.

      El mal destruye el país


      3. Apocalipsis 20, 1 y ss.

      Jesús vence al mal

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  2. La crisis no es el resultado de una crisis moral. Es el resultado de una expansión artificial del crédito, del monopolio monetario de los estados, del despilfarro económico de los gobiernos y del intervencionismo político y económico.
    Se puede ser un gran católico y sin embargo no tener los conocimientos necesarios para llevar una empresa y quebrar. Y lo contrario. El problema es cuando el estado miente sistemáticamente haciendo de nuestros ahorros arena, despilfarrando nuestras nóminas y decidiendo qué es bueno y que es malo.
    El cristianismo es una religión de libertad: se impuso y se volverá a imponer por sí misma, no necesita el estado ni la ley civil para propagarse. Lo único que necesita es cristianos que vivamos realmente el evangelio, que seamos coherentes con nuestra fe, etc.
    Donde hay una profunda crisis moral es en la iglesia catalana. A los curas y a las monjas, el magisterio y el credo no les importan ni los respetan. Estan en franca desobediencia. Hasta que alguien no separe el trigo de la cizaña, los catalanes no podremos más que aguantar el "non serviam" siendo predicado dentro de nuestras iglesias.

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  3. Para Josep.

    A ver si nos aclaramos. Aquí de lo que se trata no es de ofrecer una reflexión de fondo sobre los valores sociales y eclesiales (interesante sin duda) sino de una pura y dura cuestión política del estilo: "quítate tu que me pongo yo".

    Al autor de hoy hay que agradecerle que al menos es claro y diáfano a este respecto: "viendo la magnitud de la tragedia, darían una oportunidad a los sectores más “tradicionalistas” o germinantes".

    Una vez tengamos esto claro ya podemos invocar confiadamente a Jesucristo como camino, verdad y vida. Y probablemente esta invocación nos llevará a todos a algún lugar un poco más lejos de estas soluciones casi mágicas del estilo de "con más tradición (y habría que ver ademas a cuál tradición nos referimos) todo arreglado".

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    1. Gracias Sr. Morrós, por esa aclaración.

      También quisiera decirle al Sr. Anónimo de las 8,22 que la crisis económica ¿no estará provocada a nivel internacional y local por un afan de riqueza y de poder?
      ¿eso no una falta de valores o llámele como quiera?

      Dice "Se puede ser un gran católico y sin embargo no tener los conocimientos necesarios para llevar una empresa y quebrar." Totalmente de acuerdo, eso lo estoy viviendo en mi familia.

      Pero la crisis económica de la hablamos no es cuestión de una persona ailada sino de grupos empresariales, ets. Usted ya me comprende.

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  4. Realmente no vivimos en la Ciudad de Dios, ni lo intentamos y y yo diria ni lo queremos. Estamos en manos de Satanás. Asi nos va.

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    1. Don Ricardo, no sea tan pesimista. Hoy es San Ricardo, que su Patrono le ilumine y le dé un poco más de optimismo.

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  5. Sorprendente artículo de Quinto, de los pocos que no critica a Intereconomía ni a la 13TV....caramba, caramba, ¿estará debilitandose con la edad?

    Por lo demás, coincido en buena parte en el diagnóstico, si bien con matices. Una crisis de valores en que la cultura del esfuerzo, la inclinación al trabajo bien hecho, el respeto a los demás, etc va en declive, pues está claro que no ayuda al progreso económico de esta sociedad, más si cabe cuando se ha fomentado la admiración social hacia el "rico", el tio con ha ganado pasta rápida, no importa demasiado como, y que la disfruta con bienes lejos del alcance de la mayoria.
    Pero la relajación moral en el ámbito del respeto a la vida, a la familia natural, a una vida sexual ordenada, etc, no está tan claro que tenga en el corto plazo unos efectos económicos tan catastróficos. Haciendo una comparativa internacional, son muchos los casos de sociedades bastante degradadas desde este punto de vista moral, pero prosperas económicamente, por ejemplo los paises escandinavos, Holanda, Alemania, Suiza, Francia, etc, El matiz que introduciría es el cuando se producirá el colapso. Parece que será más lento que en las sociedades, como la española, en que tocamos todas las teclas de la degradación.

    Me despido recomendando la lectura del periodíco denostado por Quinto, La Gaceta de Intereconomía, donde en un interesantísimo artículo firmado por Julio Echevarría, se explica como salvó Rajoy al grupo Prisa hace unos meses. Literalmente alucinante. Con el concurso de Don Emilio (Banco Santander), Don César (Teléfonica) y...oh sorpresa...del pio Don Isidre (La Caixa)se consigue que el malévolo Grupo Prisa, terror de los cristianos y perseguidor profesional de derechistas y otras hierbas, se mantenga a flote el tiempo necesario para organizar la zapatiesta de Bárcenas. Cria cuervos.

    Qué Dios y la Virgen les bendigan

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