jueves, 14 de febrero de 2013

Nunc dimittis servum tuum Dómine

Seamos providencialistas: no es Benedicto XVI quien dimite, es el Señor que le envía a otro destino. Fue el Señor quien le llamó, y es el Señor quien, cumplida la misión que le tenía encomendada, lo aparta de ésta. Por cierto, en latín el verbo dimíttere (es el mismo míttere con prefijo) siempre es transitivo. Nunca es uno mismo el que “dimite”, sino que es aquel que le mandó ( missit ) encomendándole una “misión”, quien lo aparta de ésta o lo dimite.

Encontrar un sucesor -y continuador- de Juan Pablo II era imposible -perdóneseme la hipérbole- incluso para Dios. Y sin embargo Dios asistió a su Iglesia y le hizo el don de Benedicto XVI, tan distinto de Juan Pablo II, porque ése era el Papa que necesitaba. Juan Pablo II estuvo abrazado a la cruz hasta el último suspiro de su vida: ¡qué ejemplo de fortaleza para todo el mundo! Pero -permítaseme ir a contracorriente- mientras Juan Pablo II gozó de la gloria de la cruz, Benedicto XVI ha apurado el cáliz de la ignominia de la cruz.

De tantos siglos que llevamos sacándole brillo a la cruz, nos hemos olvidado de que es signo de gloria porque lo fue de ignominia: de lo más ignominioso. Tendemos a olvidar que cargó con ella y luego fue clavado en ella aquel que tollit peccata mundi , el que carga con los pecados del mundo, justamente para lavarlos con su sangre. A Benedicto XVI le ha tocado saborear el leño más amargo de la cruz, el que está impregnado del veneno (¡ah, la ponzoñosa serpiente!) no de los pecados del mundo, ¡sino de los que ha cometido la Iglesia! De Juan Pablo II a Benedicto XVI va lo que va de la cruz gloriosa a la cruz ignominiosa.

Me conmueve profundamente la imagen de un Benedicto XVI vilipendiado, ultrajado, acusado de los pecados de una Iglesia que por fin ha superado aquella fase de postración en que se encontraba a raíz del estallido del escándalo de una pederastia que a fuerza de ocultación, discreción y prudencia había estado retroalimentándose durante decenios. Era un mazazo terrible para la Iglesia. Pero Dios quiso lavar la hedionda suciedad de su Iglesia haciendo que todos los dardos se dirigieran contra su representante en la tierra, al que le encomendó la durísima misión de llevar sobre sus hombros la vergüenza de una Iglesia encharcada en la podredumbre. Un auténtico Agnus Dei qui tollit peccata Ecclesiae , que soporta sobre sus hombros la desvergüenza de tantos representantes de la Iglesia.

Juan Pablo II gobernó una Iglesia glorificada; a Benedicto XVI le ha tocado gobernar una Iglesia humillada hasta la ignominia. Dios necesitaba a un hombre que cargase sobre sí tamaña maldición: fuit homo missus a Deo, cui nomen erat Benedictus . Sí, mandó a un hombre llamado Benedicto para más inri, a cargar con la maldición que cayó sobre su Iglesia. Puso ahí a Benedicto para que lo llamaran maldito y como tal lo trataran y lo ultrajaran.

Benedicto XVI no ha sido evidentemente un hombre de gobierno: ni la autoridad ni la administración del Estado-Ciudad del Vaticano, ni la complejísima administración del enorme cuerpo jerárquico de la Iglesia son su fuerte. Por eso deja tras sí una iglesia desgobernada y con enormes tensiones: tantas, que está reiterando últimamente la invocación a la unidad de la Iglesia. Pero eso, siendo grave y preocupante, son peccata minuta y tarea prioritaria del próximo Papa, si lo comparamos con la crisis que tuvo que afrontar en su corto pontificado. Un pontificado que lo ha quemado. Dios proveyó a su Iglesia del hombre más adecuado para hacer frente a una de sus crisis más hondas, y sin duda la proveerá del hombre providencial que atenderá con acierto a este otro flanco de conflicto de la Iglesia. Si hemos salido de una, saldremos de otra.

Es importante señalar que Benedicto XVI ha podido hacer frente a su responsabilidad, gracias a su solidísimo bagaje doctrinal y a la inconmovible firmeza de su fe y de sus convicciones. Gracias también a su increíble humildad a pesar de, o quizá más bien gracias a su excepcional inteligencia. Ha sido mucho más un Papa de fortificación doctrinal y de resistencia a los embates, que un papa de acción. Seguramente ha visto ya que su gran empresa de la Nueva Evangelización, gran objetivo de su pontificado, ha nacido con las alas cortadas y con los pies enfermos. Y que su Año de la Fe apenas si ha quedado en una solemne proclamación de intenciones. Estos dos emprendimientos, tan vitales para la iglesia, y que han quedado en agua de borrajas, le han hecho ver que no tiene fuerzas para llevar el timón de una barca en la que demasiados remeros quieren ser capitanes y reman cada uno en dirección opuesta.

Y no es que la Iglesia sea ingobernable: no lo querrá Dios. Lo que ocurre es que en una tormenta se necesitan dotes extraordinarias de gobierno. Y Benedicto XVI, que destaca en muchos otros frentes, tiene la humildad de reconocer que de este don gozan en alto grado unos cuantos miembros del colegio cardenalicio, y que entre ellos elegirá éste el más idóneo. Dios asistirá a su Iglesia y premiará la heroicidad, la generosidad y la humildad de Benedicto XVI.

Cesáreo Marítimo

19 comentarios:

  1. Benedicto XVI, un gran Papa! Ha sufrido mucho. Es normal su renuncia. Pero no debemos olvidar que muchos de los problemas que ha tenido que afrontar en estos casi ocho años de pontificado vienen de lejos. Él ha intentado dar soluciones a muchas cosas, cosa que su antecesor no hizo.
    Ejemplos: Pedofilia. Marcel y sus legionarios, la Curia romana...
    Afrontar los problemas e intentar dar soluciones es propio de grandes personas como el todavía actual papa. Mirar para otros lado, preocuparse de cosas más bien secundarias, no intentar dar soluciones..., es más bien propio de cobardes.
    Gratitud a Benedicto XVI. Sale por la puerta grande!

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  2. Defender ó sostener que Benedicto XVI no ha sido ni es hombre de gobierno; es cuando menos paradojico; para él que ha sido durante años la cabeza visible de la curia romana.

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  3. Para mí es un gran hombre, un ejemplo de integridad, de hombre íntegro, coherente...Tal vez, no un santo, como Juan Pablo II. El mismo se definió como un humilde trabajador de la viña del Señor.

    No estoy muy de acuerdo con la valoración en contraste de los dos últimos pontificados que hace el Sr Marítimo. En mi opinión Juan Pablo II ejerció en un momento todavía si cabe de mayor intolerancia hacia lo católico que con Benedicto XVI.

    Me sorprende que afirme el articulista que Benedicto XVI no ha sido un hombre de gobierno. Si él no lo ha sido, su predecesor aún menos. Y a pastores que "reinan pero no gobiernan" estamos muy acostumbrados en Barcelona y en otras diócesis de España. Creo que ésta es una lacra en la Iglesia y hasta en la parte del mundo de matriz católica.

    Creo que en una celebración de Corpus, en Toledo, el entonces arzobispo Cañizares habló de la maltrecha unidad de la Iglesia, hecha jirones...Siendo prefecto todavía, en un Via Crucis en el Coliseo, Ratzinger se lamentó de "cuánta suciedad hay en tu Iglesia".

    El ejemplo lo tenemos en nuestra tierra. Una Iglesia dividida y desorganizada, con múltiples disfunciones, la cabeza no rige sobre el resto del cuerpo, cada miembro va a su aire...

    Tenía grandes expectativas en el Pontificado actual. Ha hecho algunas cosas que admiro y agradezco, como el Motu Propio, pero en nuestra tierra...a parte del nombramiento de Xavier Novell, ¿se ha concretado alguna medida emanada de Roma que saque a la Iglesia de su estado caótico y postrado?

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    1. No somos quien para juzgar quien es santo y quien no. Pero puestos a opinar creo más en la santidad de Benedicto XVI que en la de su antecesor.

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    2. Totalmente de acuerdo con el comentario. Benedicto XVI ha gobernado mejor la Iglesia que su predecesor. Aquel dejó hacer, viajó mucho pero no gobernó. Gobernó la Curia. Este ha querido enfrentarse a ella y ya ven lo que ha pasado.
      Y yendo un poco más lejos, qué le pasó al gran Papa Juan Pablo I por querer cambiar las cosas?

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  4. Estoy de acuerdo con esta frase:
    "demasiados remeros quieren ser capitanes y reman cada uno en dirección opuesta."
    Creo que el primero que deberia remar en la dirección que marca el sucesor de San Pedro es el autor de este articulo.

    En los ultimos 50 años la Iglesia ha tenido unos papas con gran capacidad intelectual y mucha santidad personal.

    Benedicto XVI deja una gran legado en la Iglesia.

    No creo que el Año de la Fe quede en agua borrajas, pero lo que tendria que hacer Germinans es apoyar esta iniciativa con articulos sobre la Fe en lugar de criticar al episcopado.

    Esperemos que el gran ejemplo de humildad de Benedicto XVI ayude a algunos a reflexionar sobre su actitud ante la jerarquia de la Iglesia.

    Marco Vinicio

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  5. El artículo mas hermoso y esclarecedor de los que he leido, una alegría el leerlo.
    No se puede decir de todas la opiniones sobre S.S. Benedicto XVI.
    Demos gracia al Espíritu Santo, que sigue guiando los pasos de los cristianos de buena voluntad.

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  6. Al comentario de antes, quisiera añadirle que para mí particularmente, en el momento concreto que ahora estoy viviendo, la decisión de Benedicto XVI me ha iluminado e ilustrado, como el rayo que cayó en la cúpula de San Pedro.

    Muchas veces es difícil saber cuál es la Voluntad de Dios en la vida de uno, en un momento concreto...Las Sagradas Escrituras y otros libros de la Tradición y del Magisterio no lo aclaran todo...Y aunque pidas la orientación del Señor en la oración, muchas veces no captas la respuesta.

    Dios te bendiga, Benedicto XVI. Gracias por tu palabra y tu ejemplo.

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  7. Publicado en Infocatolica, se trata del caso de Magdi Cristiano Allam, converso del Islam que recibió el bautismo, la confirmación y la Eucaristía por Benedicto XVI en la Vigilia Pascual del año 2008, que ha narrado un episodio en la que refleja el conflicto entre el Papa y una parte de la Curia.


    Su conversión tuvo lugar al oir la "Lectio Magistralis pronunciada en la Universidad de Ratisbona el 12 de septiembre de 2006, tuvo la honestidad intelectual y el coraje humano de decir la verdad histórica sobre el expansionismo islámico realizado a través de guerras, conversiones forzadas y un río de sangre que sometieron las costas orientales y meridionales del Mediterráneo, que eran cristianas en un 95 por ciento."

    Por los hechos de Ratisbona, la Curia diplomática presionó al Papa: "Benedicto XVI, de hecho, fue obligado por los regentes de la diplomacia vaticana a justificarse tres veces, repitiendo que no buscaba ofender a los fieles musulmanes, pero sin ceder nunca a la presión de transformar la justificación en una disculpa pública. No bastó para aplacar ni la ira de los islámicos ni la tendencia a la rendición de los diplomáticos vaticanos. Fue así que el Papa fue obligado a ir a Turquía y se encontró al lado del Gran Muftí rezando juntos mirando hacia la Meca en la Mezquita Azul de Estambul."

    Vio, de esta manera, a "un Papa aislado y asediado por un aparato clerical hostil dentro del Vaticano." [Que coincide con mi percepción: enfermo, envejecido, aislado y hostilizado].


    El Papa, durante su ceremonia, le dijo "¡Hemos ganado!".

    Y sigue narrando: "Quién había perdido lo comprendí apenas crucé la puerta de la Basílica para ir a abrazar a monseñor Fisichella. Apareció el cardenal Giovanni Battista Re, en esa época Prefecto de la Congregación para los Obispos, que dirigiéndose en alta voz y con un modo vagamente amenazante, le dijo:

    - “Si Bin Laden estuviese vivo, ¡sabríamos a quién dirigirlo!”."
    [“Se Bin Laden dovesse farsi vivo, sapremmo a chi indirizzarlo!”]

    {Giovanni Battista Re: it.wikipedia.org/wiki/Giovanni_Battista_Re}


    Al final, da el nudo de la situación:

    "Y es un caso emblemático de la confrontación entre la Iglesia universal que se fundamenta en espiritualidad y un Vaticano terreno que se sumerge en la materialidad a la par de cualquier otro Estado. Éste es el nudo a desatar y es el desafío que, con su renuncia, Benedicto XVI nos deja.

    La Iglesia está en una encrucijada:

    . permanecer anclada en su misión espiritual encarnándose en los dogmas de la fe y en los valores no negociables,

    o bien,

    . ceder a las razones de Estado para auto-perpetuarse cueste lo que cueste.

    Es la pesada herencia que caerá sobre los hombros del próximo Papa."


    Fuente:

    infocatolica.com/blog/buhardilla.php/1302150347-benedicto-xvi-a-magdi-cristia#more19267
    www.ioamolitalia.it/editoriale/le-dimissioni-del-papa---il-giorno-in-cui-mi-battezzo-e-poi-disse--abbiamo-vinto.html

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  8. Gracias por ese artículo. Me gusta mucho que haya resaltado la importancia del "llamado de Dios" para ofrecer a la Iglesia ese servicio de Papa. Efectivamente es Dios quien tiene siempre la primera y la última palabra en todos los destinos del hombre.

    Si Jesús nos dice en el Evangelio "Yo estaré con vosotros hasta el fin de los tiempos", no nos hemos de preocupar de como será el nuevo Papa, será la persona que Dios considere más idonea dentro de los 118 cardenales que podrán ejercer el derecho a voto en el cónclave.

    Aparte de esa primera consideración, quisiera hacer incapié en otra no menos importante. Nosotros los católicos de a pie, ¿rezamos por el Papa, la Iglesia, los sacerdotes? ¿sabemos defenderlos?

    Digo eso porque es muy fácil criticar, pero arrimar el hombro ya es más dificil. Creo que la misión del Santo Padre, no tendría que ser la de juez, sino la de un Padre y Pastor que confirma a sus hijos en la Fe, que nos enseña y gobierna, con sus enciclicas, cartas apostólicas, decretos, etc. Por ejemplo, un caso quizá baladí para algunos, pero que le veo una cierta importancia. Benedicto XVI, en los últimos 4 o 5 años de su pontificado, volvió ha retomar la costumbre ya casi perdida de dar la Comunión de rodillas y en la boca. No creo haga falta mandarlo ni recomendarlo, pero si es posible ¿por qué no puede seguirse su ejemplo?

    En cuanto a muchas de los problemas de abusos, escándolos personas consagradas, etc. ¿no deberían haber sido tomadas en serio, estudiadas, si eran verdad o calumnia y juzgadas y castigadas por sus Obispos o Superiores, antes de llegar al Papa?. Esta ha sido una cruz demasiado amarga para una persona anciana y ahora a los ochenta y cinco años ya no tiene fuerzas para seguir adelante. Realmente demos gracias Dios, por el Papa que nos ha dado

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  9. Su Santidad Benedicto XVI mártir de nuestros tiempos y de una Iglesia convulsa, ha tomado la opción más difícil y amarga: la oblación de su vida por la Iglesia para vivir alejado del mundo como un simple monje contemplativo ofreciendo su vida en oración a Dios por la Iglesia y la Humanidad. Sí, ha vivido la cruz de la ignominia para vivir la gloria de la derrota que Dios le concederá en el futuro, como Cristo en la cruz. No hay amor más grande que el que da la vida por sus amigos...
    Gracias Santo Padre, Benedicto XVI. Gracias a Dios Padre por el regalo de su persona, de su servicio a la Iglesia. Reciba todo nuestro afecto sabiendo que le acompañamos en esta oración oblativa al Padre.
    Y a los malos Pastores que le han impedido realizar su trabajo como hubiera deseado, en nuestro corazón dolorido por la perdida solo sentimos desprecio y repugnancia, aunque no queramos albergar estos sentimientos.

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  10. Muy normal no será cuando no sucede desde siglos. Las razones que ahora esgrime ya las padecía el día de su elección: ya era anciano, ya estaba enfermo... Lo siento pero no ha estado a la altura de sus predecesores, especialmente de su amado Juan Pablo II. Muy mal.

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    1. "Su amado Juan Pablo II" que dice usted no le llega a Benedicot XVI, ni a la altura de su zapato en ningún aspecto!

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    2. Admiro la figura y la obra de Benedicto XVI que ha sido valiente; revolucionario diría yo, afrontando de frente y con decisión pecados muy grandes cometidos por miembros de la Iglesia y que hasta su papado fueron indecentemente escondidos. Pero no apruebo que renuncie y no creo que lo haga por los motivos que aduce, simplemente eso. La historia de los Papas no es competición de suelas. Y por suerte para los creyentes los últimos que hemos tenido han sido grandes, muy grandes...

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  11. Las grandes decisiones se toman cuando uno está totalmente lúcido.
    Benedicto XVI ha preferido renunciar en plenas facultades intelectuales que esperar a ver menguar más sus fuerzas físicas e intelectuales y que sean motivo de más discusiones en la Curia. Estoy seguro que su nueva misión, rezar por la Iglesia, dará su fruto en un gran y santo nuevo pontífice. Gracias y que Dios os bendiga por vuestra humildad e inteligencia.

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    1. La abdicación obedece a diversas causas, pero sospecho que hay una, que refleja La Vanguardia de hoy, cuando sostiene que el informe de tres cardenales ancianos sobre el caso Vatileaks, evidenció una profunda división en el seno del gobierno eclesial.

      Y quizás esta división pueda intuirla Benedicto en un posible inminente cisma formal de la Iglesia, ahora de facto, entre los acomodados al mundo y los que siguen a Jesús.

      La generación que participó en el Concilio ya desaparece con Benedicto, pues ya han pasado unos 47 años desde su fin en 1965.

      Y seguro que hay muchos que, impacientes, dirán: ahora o nunca.

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  12. En el sitio zenit.org se han publicado dos artículos sobre las palabras de Benedicto XVI de este día 14 y que sintetizo:

    EL CONCILIO VIRTUAL, DE LOS MEDIOS O DE LOS PERIODISTAS

    Una versión dominante, más accesible y deformada del Concilio, llegó de manera eficiente al gran público a través de los medios de comunicación, creando el Concilio de los periodistas o de los medios de comunicación, un Concilio por sí mismo.

    Este Concilio virtual se realizó según las categorías de los medios, fuera de la fe, basada en una hermenéutica política: la lucha de poder entre las diversas corrientes dentro de la Iglesia.

    Los medios tomaron posición a favor de la parte que les parecía más complaciente con su mundo, difundiendo diversas ideas:

    - La descentralización de la Iglesia: dar el poder a los obispos a través de la palabra del pueblo de Dios.

    - El poder de los laicos o la soberanía popular: esto debía ser ayudada y promovida.

    - La Iglesia como lugar donde se hacen cosas comprensibles y actos de la comunidad, y no como un lugar donde se hacen actos de la fe.

    - La sacralidad vista como un acto pagano y el culto visto como una acción profana: el culto ya no es culto, sino un acto de la comunidad unida en participación común.

    El concilio virtual fue más fuerte que el concilio real. Se impuso en la sociedad creando numerosos problemas violentos en la praxis de la aplicación de la reforma litúrgica, porque nacieron fuera del Concilio entendido dentro de la Fe.

    Ha creado calamidades, tantos problemas y miserias: seminarios cerrados, conventos cerrados, liturgia banalizada. Los frutos fueron nefastos [dando razón indirecta de la existencia de GG]

    EL CONCILIO REAL, DE LA FE O DE LOS PADRES

    El Concilio de los Padres se realizó dentro de la fe, buscaba el intellectus, intentaba entenderse y entender las señales de Dios, y dar respuestas a los desafíos del momento.

    Fue un acto de la Providencia que en los inicios del Concilio estuviera la liturgia, estuviera Dios y estuviera la adoración

    La fuerza del Concilio, que tuvo dificultades para concretarse, se hace presente y, poco a poco, se realiza cada vez más y vuelve la verdadera fuerza, que es la verdadera reforma y verdadera renovación de la Iglesia. Cincuenta años después, el falso Concilio virtual se está perdiendo.

    Nuestro deber, en este Año de la Fe, es trabajar para que el verdadero Concilio, con la fuerza del Espíritu Santo, se realice con toda su fuerza espiritual y la Iglesia sea realmente renovada. Hay mucho que hacer para llegar a una lectura realmente en el espíritu del Concilio, cuya aplicación “aún no es completa”.

    EL DOMINGO

    El domingo es el primer día, es el inicio: interiormente debemos tener presente esto, es el inicio, es el inicio de la Creación, de la recreación de la Iglesia, encuentro con el Creador y con Cristo Resucitado.

    INTELIGIBILIDAD, PARTICIPACIÓN ACTIVA Y FORMACIÓN PERMANENTE.

    El Concilio dio a la inteligibilidad de los textos y a la participación activa pero estos principios fueron también mal entendidos porque:

    - inteligibilidad no quiere decir banalidad, pues los grandes textos de la liturgia hacen necesaria una formación permanente del cristiano, para que crezca y entre cada vez más en profundidad en el misterio y así pueda comprender.

    No se entiende un texto sólo porque está en la propia lengua: sólo una formación permanente del corazón y de la mente puede realmente crear inteligibilidad y una participación que es más que una actividad exterior, que es un entrar de la persona, de mi ser en la comunión de la Iglesia y así en la comunión con Cristo.

    LA IGLESIA

    El Concilio mostró que no sólo es una organización, algo estructural. Es también esto, pero también un organismo, una realidad vital, que entra en mi alma, de manera que yo mismo soy elemento constructivo de la Iglesia como tal.

    SOMOS IGLESIA

    No se puede aceptar que un grupo “se declare Iglesia”: No, porque este ‘nosotros somos Iglesia’ exige justo mi inserción en el gran ‘nosotros de los creyentes de todos los tiempos y lugares'.

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    1. Es más largo este comentario, bastante fuera de lugar, que el contenido, perfecto, del artículo de hoy. Y es que Don Jorge es de fácil y casi siempre extemporánea pluma!

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  13. No entiendo bien eso de que Benedicto XVI se vaya porque no ha podido con la Curia. Durante su pontificado, ha renovado a casi todos los prefectos y presidentes de los dicasterios, secretarios y subsecretarios. Se supone que los nombrados son personas de su confianza; ¿también estos ponen trabas a la labor del Papa?

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