jueves, 21 de febrero de 2013

Doctrina sin gobierno, gobierno sin doctrina

Abundando en el análisis que nos ofrecía ayer Quinto Sertorius, que lamentaba en la Iglesia local una máquina burocrática casi perfecta pero sin ideas que la impulsasen, he entendido que ahí tenemos posiblemente una de las claves que nos permiten entender la dimisión del Papa. Transcribo el párrafo en que nuestro compañero de Germinans nos ofrece el nudo de la cuestión: El famoso notario López Burniol repite por activa y por pasiva que la actual crisis española más que económica es política; y que sus causas primeras están en este último ámbito, el político. No le falta razón. La gran nave que es un país necesita de pilotos con criterio. La importancia de tomar decisiones no puede esconderse bajo la excusa de no tener aún la maquinaria perfectamente equipada. La tecnología o la organización nunca podrán ocupar el papel reservado a la elección. Elección que remite finalmente a criterio moral, y éste a la Verdad. Todo lo demás es marear la perdiz. Mi intuición me dice que en la más alta cúpula de la Iglesia ha estado ocurriendo justo lo contrario, y que ahí está la clave de la dimisión del Papa.

Es el cuerpo doctrinal -normalmente traducido en programas- el que justifica que un equipo de gobierno (en realidad, un numerosísimo ejército de gobernantes) se postule ante los gobernados para obtener su confianza y por tanto su elección-aceptación como gobernantes. Eso en el plano de gestión de la “ polis ”.

La Iglesia, obvia e inevitablemente, funciona como una estructura de poder en la que la cúspide es el Papa, asistido por su Curia; los cardenales son su alto consejo; los obispos con sus curias, los mandos intermedios; los curas, la tropa; y los fieles, el pueblo al que se gobierna y guía según los postulados doctrinales conforme a un programa inamovible.

¿Y qué ocurre cuando esta inmensa estructura de poder se vacía de doctrina o se desentiende de ella en mayor o menor grado? Pues ocurre que todo ese ejército inmenso cuya razón de ser es regir al pueblo conforme a la ideología y el programa en que se alistaron, deviene una imponente masa burocrática que se pierde en la administración y a menudo en el disfrute de los medios que el pueblo puso en sus manos, dejando de lado los fines.

La máquina burocrática puede funcionar a la perfección; pero esa forma de gobernar tiene fecha de caducidad: en una sola generación puede acarrear la ruina de esa opción ideológica y la consiguiente pérdida de la guía y gobierno del pueblo. No es deseable por tanto pasar por períodos en que la doctrina queda en un segundo lugar por primar la gobernanza. Quinto Sertorius nos presentaba ayer un ejemplo local de ese fenómeno.

La Iglesia que nos dejó el Concilio Vaticano II ha adolecido de una grave inestabilidad doctrinal. Demasiados padres conciliares, llevando el sentir de su tropa, fueron al Concilio con espíritu revisionista. Ahí estuvo aleteando ese espíritu en el Concilio, por más que las Actas y Decretos no lo reflejen en absoluto. Y ese espíritu se convirtió en un vendaval en el postconcilio. Era evidente que muchos mandos intermedios y muchísima tropa habían tomado ya la determinación de darle el vuelco al depósito de fe y moral, dijese lo que dijese el Concilio, que fue convertido en la gran coartada del aggiornamento a toda costa. Había que cambiar. Y se lanzaron al cambio.

Pero no todos. Hubo conservadores tradicionalistas en diversos grados. Lo que ocurrió con la liturgia -que acabó de hecho en la más absoluta discrecionalidad, a algunos de cuyos extremos se ha referido Germinans repetidamente- es un claro síntoma de lo que ha ocurrido con el dogma y con la moral. La misma vara de medir se ha empleado en los tres órdenes: con lo que podemos hacernos una idea de cómo tiraron de Concilio los mandos y la tropa más inclinados a la relajación de la liturgia, del dogma y de la moral. Los Papas postconciliares, empezando por el verdadero mártir Pablo VI y concluyendo con Benedicto XVI, han apurado hasta las heces la amargura de esta situación. No es ajeno a esta corrosiva corriente postconciliar el escándalo de la pederastia clerical: trivialización de la moral, flanqueada por la trivialización de la doctrina y de la liturgia.

Con esta amarga herencia tuvo que lidiar Benedicto XVI. Por eso estableció como prioridades máximas de su pontificado la restauración de la doctrina, de la moral y de la liturgia. Y concedió una gran relevancia a esta última, porque es el espejo en que se miran la doctrina y la moral. Ésos han sido en efecto sus tres frentes: la doctrina, cuyo epígono son sus extraordinarias encíclicas; la moral, poniendo el acento en la defensa de la vida y de la familia y barriendo la podredumbre de inmoralidad que acumularon no pocos clérigos y religiosos a fuerza de relativizar; y la liturgia, cuya actuación más significativa por su valor de referencia es la restauración (no impuesta, sino tan sólo propiciada) del rito tradicional.

Y obviamente se ha encontrado con el desprecio y el ninguneo en las cuestiones de doctrina y moral, y con la oposición furibunda cuando no con la burla, en cuanto a liturgia, por parte de los que vieron en el Concilio la oportunidad de hacerlo casi todo discrecional y de cambiar por cambiar: cuanto más, mejor. Aggiornamento puro y duro, ma senza giorno . Bueno, sí, entendieron y siguen entendiendo que su giorno es el mundo, dominado lamentablemente por el demonio y por la carne.

Benedicto XVI durante su breve pontificado ha hecho frente al caudal ideológico, que se había desviado considerablemente de su cauce y que era urgente reconducir. Para ello contó y cuenta con las dotes necesarias en el más alto grado. Se ha decantado hacia el Concilio de las Actas conciliares: para disgusto de la turbamulta de los que se llaman a sí mismos “hijos del Concilio” sin necesitad de leerse ni una sola Acta; porque para ellos el Concilio se resume en dos palabras: “barra libre”.

Pero quizá sea metafísicamente imposible que el buen timonel y el buen mecánico sean una misma persona. El caso es que Benedicto XVI, que se ha manifestado como timonel providencial de la Iglesia, no ha sido un buen mecánico de su máquina burocrática. Por eso, una vez cumplida su misión de corrección del rumbo, viendo que la tripulación está muy alterada, y él sin fuerzas para pacificarla, ha decidido dar paso a su sucesor, que sin duda dará prioridad a esta segunda función, convertida en este momento en la más urgente. Si Dios quiere, habrá llegado el momento del Papa eminentemente gobernante, que no soliviantará a las corrientes internas de la iglesia poniendo el acento en cuestiones doctrinales, puesto que su predecesor ha dejado sus cimientos ya bien consolidados.

Cesáreo Marítimo

17 comentarios:

  1. Siempre como católico he tenido la impresión que los enemigos en el interior de la Iglesia son más peligrosos.

    Los externos los ves a venir, y sabes como torearlos, pero los de dentro son destructivos, a veces pasan desapercibidos, torpedean, intoxican, destruyen, crean confusión doctrinal a los fieles,...

    Menos mal que Dios no dejara nunca a su Iglesia.
    Si durante la edad antigua, moderna, contemporanea, postmodernismo,... no pudieron ahora tampoco.

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  2. Hubo en 1967-1968 un Año de la Fe durante Pablo VI, en que se publicó su Credo del Pueblo de Dios, que sería de interesante revisión en este nuevo Año de la Fe:

    www.vatican.va/holy_father/paul_vi/motu_proprio/documents/hf_p-vi_motu-proprio_19680630_credo_sp.html

    Pongo el final del preámbulo y el inicio del Credo:

    ... Por tanto, para gloria de Dios omnipotente y de nuestro Señor Jesucristo, poniendo al confianza en el auxilio de la Santísima Virgen María y de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo, para utilidad espiritual y progreso de la Iglesia, en nombre de todos los sagrados pastores y fieles cristianos, y en plena comunión con vosotros, hermanos e hijos queridísimos, pronunciamos ahora esta profesión de fe.

    Unidad y Trinidad de Dios

    8. Creemos en un solo Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Creador de las cosas visibles —como es este mundo en que pasamos nuestra breve vida— y de las cosas invisibles —como son los espíritus puros, que llamamos también ángeles— y también Creador, en cada hombre, del alma espiritual e inmortal...


    También la Humanae Vitae:

    www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_25071968_humanae-vitae_sp.html

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  3. A ver a quién elige el cónclave. Humanamente, buena parte de los cardenales no me dan mucha confianza.

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    1. Los conoce a todos? Qué portento!

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    2. No hace falta; me basta lo que dice la Escritura: "por sus frutos los conoceréis".

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  4. Excelente artículo. Yo lo que no entiendo es lo que mueve a muchos religiosos a seguir empeñados en llevar a la Iglesia al despeñadero a estas alturas del partido. Tanto empeño y tanta dedicación merecerían una causa más noble, y sobre todo, más productiva.

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  5. M´agradaria que aquestes pàgines fossin més optimistes, més engrescadores, més il.lusionants, més positives... Us animo a fer-ho. Hi ha moltes coses bones i positives, més que no pas dolentes i negatives. Busqueu-les i informeu-nos. El cristianisme és joia, és vida. es il.lusió!

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  6. Ojalá sea así. Es lo que viene necesitando la Iglesia desde hace decenios, un gobernante de la misma, un auténtico pastor celoso. La misión de evangelizar la tiene todo cristiano, el Papa también, pero en cambio la misión de gobernar la Iglesia, sólo la tiene el Papa.

    Es necesario recordar que no hay Misericordia (ni Amor ni Libertad) sin Justicia (ni Verdad). Es necesario recordar el precepto evangélico que exhorta a cortar aquel miembro del cuerpo que induce al pecado antes de que contamine a todo el cuerpo. Es necesario recordar a los obispos su obligación, sus deberes, el significado del báculo, etc.

    Un Papa puede disponer de una Curia estupenda, formidable pero él tiene que estar encima de los temas de la Iglesia. No puede delegar todos los aspectos del Gobierno y limitarse a rubricar sus decretos.

    Me acuerdo de una expresión de Vittorio Messori que definía a Juan Pablo II como "párroco del mundo"...Desafortunada expresión en mi opinión pero que reflejaba la conducta de este gran hombre y beato. Esto de párroco del mundo es pretencioso y le viene grande a un Romano Pontífice...

    Se predica mejor con el ejemplo que con el precepto. Si la Iglesia está hecha un asco, con perdón, como va a ser creible y atractiva para los no creyentes¿?

    Ya en mi niñez captaba una gran diferencia, ¡un abismo!, entre las imágenes que por televisión me llegaban del prodigio de Juan Pablo II y la realidad eclesial de mi entorno: mi colegio religioso, las iglesias de mi barrio nada menos que las del casco antiguo de Barcelona, las ideas de las personas consagradas con las que trataba, los catequistas laicos, los bautizos, bodas, primeras comuniones y funerales a los que asistía...Todo de una insoportable frialdad y levedad tratandose de los misterios y de las verdades de las que se trataba...El Papa y el obispo tienen que estar concienzudamente encima de estas realidades. Si así lo hacen, después pueden viajar, dialogar con el mundo, dialogar con la ciencia, ecumenismo, paz, ecología, diálogo interreligioso, nuevas tecnologías, etc. Pero primero atender las obligaciones "de casa".

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  7. Largos Pontificados no ayudan a buenos gobiernos. Parece ser que Benedicto XVI no puede lidiar tanta herencia.

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    1. Benedicto XVI ha pagado muy cara la ingobernabilidad de la Iglesia durante el largo pontificado de Juan Pablo II.

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  8. Excelente artículo.
    De acuerdo con todo, pero añado algo.
    Entre otros motivos, la unidad entorno a la Verdad que hemos perdido se explica porque se cree que todos se salvan. Se vive como si la salvación estuviera garantizada. Se enseña que es difícil condenarse. Nada de eso se deduce ni de las palabras del Señor, ni de la doctrina de los Padres, ni de las vidas de los santos.
    Miren sino el Catecismo para niños editado por la Conferencia Episcopal recientemente.

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  9. Me pregunto por qué algunos religiosos mediáticos y algunos sacerdotes siguen defendiendo aspecto que deshonran a la Iglesia y que van contra el Magisterio de la Iglesia. Ante el ejemplo del Papa ¿a éstos no les quedará un mínimo de vergüenza y de reconocimiento del error en el que se encuentran y embaucan a otros? Hay que empezar la limpieza por el clero y la vida consagrada, o mejor, por los cardenales y los obispos. A partir de ahí, vida nueva en la Iglesia.

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  10. En infocatolica.com/?t=noticia&cod=16576 se publica que los obispos alemanes aprueban la anticoncepción en caso de violación. El extracto del documento episcopal alemán:

    8. Cuestiones teológico-morales en casos de violación («Píldora del día después»)

    La Asamblea [de la Conferencia episcopal alemana] se ha ocupado...de los aspectos teológico-morales de la administración de la llamada «píldora del día después» a mujeres víctimas de una violación.

    La Asamblea reitera que las mujeres que son víctimas de una violación reciben...asistencia humana, médica, psicológica y espiritual en los hospitales católicos.

    Esto puede incluir la administración de la «píldora del día después» partiendo de la base de que sus principios sean no abortivos, sino anticonceptivos. [la Conferencia alemana afirma que existen nuevas píldoras que contienen principios activos que no causan el aborto en caso de iniciarse la concepción].

    Seguirá sin poderse aplicar métodos médicos o farmacéuticos que conlleven la muerte del embrión. [Si permitieran su aplicación, entonces los obispos alemanes autorizantes caerían en herejía, al negar la doctrina acerca de la grave inmoralidad de la muerte directa y voluntaria de un ser humano inocente, según Juan Pablo II en la carta encíclica Evangelium vitae, 57]


    Me parece que este punto 8 de la declaración episcopal alemana vulnera directamente el punto 14 de la encíclica Humanae Vitae de Pablo VI, que establece la intrínseca ilicitud moral de la anticoncepción; al decir “intrínseca” dice que es una norma moral que no admite excepciones: ninguna circunstancia personal o social puede convertir la anticoncepción en un acto lícito y ordenado.

    Ello implicaría, en principio, la comisión de un pecado grave por parte de los obispos alemanes, por aprobar la moralidad de la anticoncepción mediante la nueva píldora del día después.

    Quizás los obispos alemanes habrán razonado que la anticoncepción en caso de violación es moral porque impide que una acción violenta, forzada y contra la voluntad contra la mujer, realizada dentro o fuera del matrimonio o de la pareja, tenga como consecuencia la concepción y nacimiento de seres humanos.

    Lo que parece evidente es que la publicación de esta declaración alemana sobre este tema controvertido, y en este momento previo a la abdicación y celebración del cónclave, implica la imposición de esta cuestión como objeto de debate, deliberación y decisión, esencial y necesaria, en la elección del nuevo Papa.

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  11. Muy buen articulo, solo añadir que Su Católica Majestad EL REY, firmó que abortar es un derecho, hay precedes tanto de Luxemburgo, Bélgica o Liechtenstein que sin ser católicas majestades ha dicho públicamente que nunca firmaran nada que permita un aborto y mucho menos que sea un derecho.
    Tenemos un Rey que prefiere salvar a los monos que a los bebes, los elefantes son otro cantar. Si el líder de una nación se comporta así que harán sus súbditos, pues ciscarse en cualquier virtud y vivir el desenfreno, la corrupción, el robo, el relativismo, etc. si fallan los líderes falla toda organización de la sociedad.

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    1. Veo que Don Jorge tiene discípulos. A qué viene eso?

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  12. El artículo de hoy me parece estupendo.

    Yo creo que el Papa junto con la Curia vaticana, que son los Cardenales más cercanos y consultores y asesores de los diversos temas, tienen ciertamente la misión de gobernar la Iglesia de Cristo. Tanto el Beato Juan Pablo II, como Benedicto XVI, no se han cansado de poner en peáctica el verdfadero Concilio Vaticano II, que como dijo Benedicto XVI, a los sacerdotes de Roma, en su encuentro del pasado jueves 14 de febrero, había habido "otro concilio virtual" que algunos medios de comunicación se encargaron de difundir. De ahí salieron los famosos "curas obreros" los "hijos del concilio" y otras muchas entidades religiosas que al amparo de ese "concilio virtual" han hecho y hacen verdaderos estragos en la fe del pueblo sencillo que es quien llenaba y sigue acuendiendo a nuestros Templos católicos, aunque en menor número.

    Todo ello a mi modo cer por una clamorosa falta de fe, que se traduce en falta de autoridad a quien debería mandar, ta no el Papa, sino Obispos y Párrocos y de falta de obediencia a la Autoridad del Sumo Pntifice por parte de sus subditos, en todos los estrados, desde los carnales al pueblo fiel

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  13. Felicito ben cordialment a l´autor de l´article d´avui. És, amb molt, el millor de la setmana! Moltes gràcies!

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